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martes, 21 de febrero de 2017

Lion



Como casi todo en la vida, esto del cine es totalmente subjetivo y no hay dogmas que valgan.  Da igual lo mucho que creas saber, los miles de películas que hayas visto o los centenares de libros sobre cine que hayas leído. Lo que a una persona le emociona puede causarle urticaria a otra. De ahí la dificultad de comentar una película, todo es opinable. Personalmente, intento ser lo más objetivo posible en cuanto al apartado técnico y cosas más o menos cuantificables, pero no hay normas sobre las emociones. Si te entusiasmó Escuadrón suicida o lloraste a moco tendido con Transformers 3, pues muy bien, nada que objetar.
Dicho esto, debo dejar constancia de que Lion me gustó a a pesar de sus deficiencias. No me parece una gran película pero funciona. Es un eficiente drama en su primera parte (la de Saroo en la India) para flirtear con el tedio y la indefinición en su segunda parte. Sin embargo, no pude evitarlo. Lion me atrapó desde el principio y me exprimió el lacrimal a base de bien en su tramo final. Quizás se deba a que soy padre y estoy muy sensible con el tema de los niños. Reconozco que la parte del film que transcurre en la India me resultó muy estimulante. El film huye de los tópicos y los paisajes de postal para adentrarnos en lo más terrible de este inmenso y complejo país. Al igual que Slumdog millionaire (en la que también estaba Dev Patel), Lion funciona perfectamente como retrato de las miserias de los países en desarrollo. Sufrimos con el personaje, sentimos su desesperación y su nostalgia a través de los ojos del niño Sunny Pawar, simplemente arrebatador.  Reconozco que la historia real de Saroo me atrapó y me tuvo con el corazón en un puño. Ni siquiera la aparición de Nicole Kidman (disfrazada de persona normal sin bótox) consiguió romper el hechizo.

Es en la segunda parte cuando la emoción deja paso a la reflexión y el film pierde algo de fuelle. Cierto que la manera de buscar su hogar a través de la memoria y el tiempo gracias a Google Earth no deja de ser una interesante metáfora de cómo la tecnología puede ayudarnos a encontrarnos a nosotros mismos aunque la mayoría de las veces sirva para todo lo contrario. La historia no carece de interés, sigue siendo un drama aceptable  pero se pierde un poco por las ramas. El contraste entre la opulencia de los países ricos con la miseria de los emergentes se podría haber explotado más. Viendo el film uno se da cuenta de la suerte que tiene de vivir en esta parte del mundo. A pesar de las crisis de todo tipo, estamos a años luz del Tercer Mundo. Sin embargo, el drama de este joven en busca de sus orígenes se torna algo repetitivo y confuso. El tono del film muta hacia lo sentimental y sensiblero pero al menos no se recrea en vacuas escenas en busca de la lágrima fácil. Tampoco colabora demasiado a la historia la hierática actuación de Rooney Mara, esta chica me resulta inexpresiva casi siempre, la verdad. Ella solita se cargó a un personaje tan jugoso como Lisbeth Salander en Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres.



Lion no es un film perfecto, tiene fallos y carencias evidentes pero consigue su objetivo de emocionarnos. Al menos, a mí me emocionó y acabé en un mar de lágrimas.




domingo, 2 de marzo de 2014

Her

Spike Jonze (Donde viven los monstruos, Cómo ser John Malkovich, El ladrón de orquídeas) es un director al que siempre hay que tener en cuenta. Es un culo inquieto, un visionario que busca constantemente historias que se salgan de lo convencional. Los resultados de sus películas son irregulares, no siempre da en el clavo, pero sus intenciones siempre son encomiables.

En Her, Spike Jonze escribe y dirige una inteligente y sutil historia que nos habla sobre la soledad en la sociedad actual. No es sólo la historia de un tipo que se enamora de una computadora, sino que va mucho más allá y nos habla de la terrible soledad que se va apoderando poco a poco de esta sociedad tan tecnológica. Cada día estamos más interconectados y enredados (nunca mejor dicho) en redes sociales pero nos sentimos más solos. Hay menos contacto real (físico y/o emocional) con nuestro entorno. Toda nuestra tecnología no puede curar los dolores del alma. De todo ello va Her, un film que parte de una premisa más que atractiva y que está perfectamente desarrollada por Jonze. Puede que hoy nos parezca algo bizarro que alguien se acabe enamorando de un sistema operativo pero no me extrañaría que algo así esté pasando ya mismo, conozco algunas personas que adoran su móvil hasta límites más allá de lo saludable. Cuando las relaciones personales se basan  más en el medio y no en el fin, puede que algo esté fallando.
 Joaquin Phoenix interpreta magistralmente a Theodore, un tipo solitario que está intentado superar una ruptura emocional y que paradójicamente se dedica a escribir cartas de amor para otras personas (una especie de Cyrano de Bergerac moderno). Su trabajo consiste en falsificar las emociones de otros. El mundo que Jonze nos presenta es un lugar aparentemente afable y hermoso, muy limpio y moderno, pero en el que la gente es incapaz de comunicarse y expresar sus sentimientos. Parece como si en la era de la información no hubiera hueco para los sentimientos reales. Más que para comunicarnos, los avances informáticos nos aíslan de los demás.



Es cuando Theodore entra en contacto con este nuevo sistema operativo (con la sugerente voz de Scarlett Johansson, prohibido terminantemente ver este film doblado) cuando descubre a la compañera perfecta. La relación romántica entre Theodore y Samantha (que así decide llamarse dicho sistema operativo a sí mismo) es narrada por Jonze de una de las maneras más imaginativas de los últimos años. Las escenas sexuales entre ambos están tratadas con gran delicadeza y sutileza, Jonze funde en negro la imagen dejando a la imaginación todo el trabajo.

Puede que Samantha sea intuitiva, capaz de evolucionar y aprender, sin embargo, nunca tendrá un cuerpo físico. Parece que cierta fisicidad será siempre necesaria en las relaciones humanas. Sin embargo, Theodore decide engañarse para seguir adelante y no será el único. No olvidemos que Theodore no es perfecto, no es una máquina que se adapta a la personalidad de la otra parte y está condenado a repetir los mismos errores que le han hecho fracasar en el pasado.

Jonze rueda con su peculiar manera habitual, nada es casual y todo elemento visual tiene su significado (ya sea la imagen de un búho atrapando al protagonista o el decorado de un ascensor). Por si fuera poco, Jonze sabe sacar lo mejor de sus actores. Joaquin Phoenix está perfecto aunque es Scarlett Johansson la que se lleva la mejor parte a pesar de no salir ni un segundo en pantalla. Sólo a través de la voz es capaz de transmitir una sensualidad y una proximidad para las que su presencia física podría haber sido un impedimento. Un acierto de Jonze el no mostrar a esta actriz, la imaginación siempre es más estimulante que la realidad. También me gustaron Amy Adams, Rooney Mara y Olivia Wilde que vienen a representar a las mujeres reales en la vida del protagonista, todas muy diferentes entre sí.


 Her es una recomendable metáfora sobre la soledad que plantea preguntas interesantes aunque quizás no aporte respuestas o no fuera ésa su intención. Una vez más, Jonze invita a la reflexión y considera al espectador suficientemente inteligente como para llegar a sus propias conclusiones. Esperemos que no se equivoque.


7


jueves, 25 de abril de 2013

Efectos secundarios (Side effects)


 Efectos secundarios se inicia con el plano general de un edificio, poco a poco la cámara se va centrando en una ventana hasta que nos muestra lo que ocurre en su interior. El film acaba a la inversa, la cámara sale de una habitación para ir abriendo campo dejando ver el resto de ventanas del edificio. Tal forma de iniciar y acabar el film nos lleva a pesar que esta historia nos puede pasar a cualquiera, que detrás de cada ventana hay una historia.

 Steven Soderbergh es un tipo listo, no me gusta su cine pero lleva un par de títulos bastante acertados, tras Contagio, vuelve a dar en la diana con Efectos secundarios. Ahora dice que se retira del cine, no me lo creo pero tampoco le echaré de menos si tal cosa ocurre finalmente. Sordrebergh no ha conseguido crear un estilo propio ni ha demostrado ser un gran director, supongo que tal cosa debe ser altamente dolorosa para su ego y prefiere dejar el negocio con un  par de buenas películas como colofón.

Efectos secundarios empieza siendo en apariencia una película sobre el negocio de la industria farmacéutica y su manera indiscriminada de medicar a la población. Asistimos al negocio de las grandes farmacéuticas, las primas a los médicos, la salida al mercado de productos no del todo testados, etc. Luego el film muta de la crítica a la industria farmacéutica hacia el thriller psicológico centrándose en los problemas mentales de la protagonista y en la relación con su psiquiatra (Jude Law) que parece más interesado en medicar a su paciente que en escucharla. Pero luego vuelve a dar otro giro argumental y de estilo dejando al espectador algo descolocado, nada es lo que parece en este film que, si no es perfecto, sí logra mantener la atención del espectador en todo momento. Por cierto, la sombra de Hitchcock asomó en más de un momento, no sólo el inicio recuerda a La ventana indiscreta sino que el desarrollo de la trama nos hace pensar en Recuerda. 

 Al igual que hacía el mago del suspense Sorderbergh se sirve de la soledad, la tristeza, la depresión para realizar su propio thriller pero no profundiza en ellas ni muestra posibles alternativas, son sólo herramientas. Quizás yo me hubiera centrado más en la ansiedad y la angustia con la que convivimos todos los días y me hubiera gustado que se centrara menos en ciertos aspectos judiciales, pero el film consigue nadar entre dos aguas sin hundirse. Sorderbergh lleva la historia de un lado para otro (incluso hay atisbos de thriller erótico y crítica al sistema financiero) sin perder el control en ningún momento ni dar pasos en falso. Puede que el resultado resulte algo tramposo y previsible (sé que suena contradictorio) pero tiene los suficientes méritos. Al no optar por ningún género y oscilar entre uno y otro, Sorderbergh entrega un film extraño y de indudable atractivo para los amantes de las historias no convencionales (aunque al final no resulte tan innovadora como pretende su autor) .
En cuanto a los actores, me gustó Rooney Mara pero esta chica corre el serio peligro de encasillarse en papeles de rarita. Su escuálida y pálida presencia pueden jugar en su contra si sigue aceptando este tipo de personajes tan al límite. Por su parte, Jude Law y Catherine Zeta-Jones están correctitos, sin más. Yo, personalmente, hubiera también profundizado mucho más en la relación entre los personajes de Rooney Mara y la Zeta-Jones (cuando veáis la peli entenderéis de lo que hablo).

 Quizás el pecado de Sorderbergh haya sido una vez más la pretenciosidad y haya querido abarcar demasiado, pero no puedo decir que su película me decepcionara o desagradara. Todo lo contrario.



sábado, 21 de enero de 2012

Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres (The girl with the dragon tattoo)


Ya tenemos aquí la nueva versión de las novelas de Stieg Larsson a manos del reputado director David Fincher (El club de la Lucha, La red social).


Conocido es mi pánico a los remakes. Entiendo que no tiene sentido volver sobre un material ya tratado previamente, me parece poco imaginativo y no le veo el interés. Puede ser que a veces sea buena una revisión de un film clásico que se haya quedado muy antiguo dándole un nuevo aspecto, valga como ejemplo el King Kong de Peter Jackson. Pero hacer un remake (o nueva versión) de un film de hace apenas 3 años me parece una pérdida de tiempo. Pérdida de tiempo pero una gran ganancia de dinero. La nueva adaptación de la saga Millenium  por parte de Hollywood me parece del todo innecesaria. La vendan como la vendan y aunque la hubiera dirigido el mismísimo David Lynch. Todos tenemos reciente aún la adaptación sueca (que no era una maravilla pero se dejaba ver y entretenía, al menos el primer film) y no creo que la yanqui aporte nada nuevo y/o interesante.

 Es cierto que el plantel artístico contratado para esta versión americana es inmejorable. El director es David Fincher, uno de los directores más en forma de los últimos años y un tipo de probada solvencia para los thrillers oscuros como Seven o Zodiac. Fincher no mejora ni aporta nada novedoso al material de Larsson pero su estilo visual y narrativo hacen muy atractivo el visionado de esta nueva versión. Fincher cumple, sabe crear momentos de tensión pero la historia ya está muy vista y no logra atrapar a los que ya la conocemos. Fincher demuestra su talento y su saber hacer para este tipo de historias escabrosas, pero poco más.  Se nota que es un encargo. Creo que puso el piloto automático y se dedicó  pensar en qué se gastaría el cheque. La trama es la que todos ya conocemos (aunque en esta nueva versión se han introducido algunas pequeñas modificaciones) y poco más vale la pena comentar.

En cuanto a los actores, me gusta la elección de Daniel Graig, el tipo está correcto, su Mikael Blomkvist  es lo mejor del film. Muy por encima de la sosa Lisbeth Salander de Rooney Mara. Me quedo de lejos con la Lisbeth interpretada por Noomy Rapace en la versión sueca. Mara no transmite la misma fuerza ni complejidad del personaje, no convence. Por mucho que le tiñan las cejas o le pinten los ojos de negro, no da el pego. Quizás sea culpa mía, que no consigo ser del todo imparcial o que la primera versión me impactó por la novedad, no sé. Pero no acabo de creerme a esta Lisbeth. Por cierto, el tatuaje del dragón que luce Lisbeth en su espalda era mucho más molón en la primera versión.


Me gustó mucho la música de mis adorados Trent Reznor (NIN) y Atticus Ross, quienes ya colaboraron con Fincher en La red social  ganando el globo de oro y el Oscar. Su banda sonora es perturbadora y opresiva, realzando la atmósfera insana de muchos momentos del film. Creo que su elección es muy acertada, seguro que a Lisbeth le gustarían NIN y en la peli hay un pequeño homenaje al grupo.


Lo dicho, un remake (o nueva versión) innecesario pero con buena factura técnica.


 ¿Que qué versión recomendaría yo a alguien que no haya visto ninguna? Supongo que la sueca, fundamentalmente gracias a que aquella Lisbeth me gustó mucho más. Espero que no hagan nuevas versiones del segundo y tercer libro (que eran muy flojos).
5


sábado, 23 de octubre de 2010

La red social (The social network)



Tengo que reconocer que yo también estoy en Facebook, con nombre falso, no lo miro casi nunca ni añado cosas a mi muro, pero estoy. Creo que el invento me ha pillado algo mayor o desmotivado, no me llama demasiado hacer amigos por la red, la verdad. Pero está llegando un momento en el que si no estás en Facebook, no existes. Facebook es un invento que nació en la exclusiva universidad de Harvard y que ha acabado extendiéndose por el mundo, 500 millones de usuarios no es moco de pavo. Sea como fuere, el invento de Mark Zuckerberg es una de las claves que están definiendo nuestro mundo actual, nos guste o no.

La gracia de este film radica en que se centra en el fenómeno de facebook ahora mismo, los hechos narrados son de apenas hace 7 años. No han esperado 30 años para narrar el origen del fenómeno de la red social ni han cambiado el nombre de los protagonistas. Además posee una sana ironía el hecho de que el cantante Justin Timberlake interprete al creador de Napster y exterminador de las discográficas.


El excelente guión de Aaron Sorkin (basado en la novela Multimillonarios por accidente de Ben Mezrich) no se limita sólo a narrar el origen de Facebook. En cierta manera traza una elaborada crítica al propio Facebook, un monstruo gigantesco en el que la gente comparte fragmentos seleccionados de su existencia pero que realmente no puede sustituir a las verdaderas relaciones interpersonales.

A Mark Zuckerberg el film no le ha gustado nada (no olvidemos que se le calcula una inmensa fortuna) ya que es presentado como un chaval muy inteligente pero incapaz de tener amigos o salir con chicas, un fracasado socialmente que, paradojas de la vida, creará la red social más grande del mundo. Un personaje muy contradictorio y complejo al que Jesse Eisenberg (Zombieland, Adventureland) da vida magistralmente. Tengo que destacar la escena final del film, un perturbador epílogo en el que queda patente la tremenda soledad y desesperación en la que puede verse sumido una persona hoy día.

El film se sigue bastante bien a pesar de su lenguaje informático (algoritmos, códigos fuente) aun siendo un profano. Por suerte pronto se centra en la condición humana pasando a segundo plano en los entresijos técnicos y los conflictos legales. Los estupendos diálogos de Aaron Sorkin (autor de El ala oeste de la casa Blanca) poseen una precisión milimétrica y acaban narrándote todo un drama con apariencia de liviana película universitaria. Sentimientos como la envidia, la amistad y el compromiso entrarán en claro conflicto.

Cuando te das cuenta se te han pasado las dos horas del film en un suspiro. Así es el ritmo de este film, perfecto. David Fincher se limita a rodar eficientemente lo marcado en el guión, sabe supeditarse a la historia, casi sin dejar rastro de su estilo visual y narrativo. Fincher está llegando a un clasicismo narrativo impensable en él hace sólo unos pocos años. Ahora prescinde de alardes (salvo algún momento aislado como la regata) y se centra en la historia. Nada de planos digitales, grúas imposibles, psicópatas, aliens, niños viejos ni autodestrucción. Sólo un grupo de jóvenes con una idea millonaria y las consecuencias que ésta tendrá en sus vidas y en las 500 millones de personas.

Quizás lo más peculiar del film técnicamente sea que los gemelos Winklevoss están interpretados por el mismo actor, Armie Hammer. Igualmente sorprendente es la elección de Trent Reznor (NIN, How to destroy angels) y Atticus Ross para elaborar la excelente banda sonora.

Una muy buena película que refleja fielmente el mundo en el que vivimos.

Pulsa F5.

8