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miércoles, 10 de agosto de 2016

Stranger things


 Stranger things  es la nueva propuesta del canal Netflix. Como ya viene siendo habitual, los estrenos de esta cadena (que estrena simultáneamente todos los episodios de una temporada) son más que recomendables. Tras la sensacional Jessica Jones, ahora Netflix nos ha vuelto a sorprender gratamente con Stranger things.

lunes, 6 de enero de 2014

Trailer de Iceman

Estupendo trailer de esta película basada en el asesino de la mafia Richard Kuklinski, conocido como Iceman debido a su increíble frialdad a la hora de asesinar a sus víctimas. El magnífico Michael Shannon encarna al implacable asesino.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Frankenweenie


La preocupante escasez de ideas de Tim Burton parece que le ha llevado a volver la vista atrás. Frankenwinnie es una adaptación de un corto que el joven Burton realizó en 1984 y que sentó las bases de su posterior estilo.

La vuelta a los orígenes parece que le ha sentado mejor a Burton que sus últimos y fallidos intentos de modernizar su cine con films como Alicia en el país de las maravillas, Sweeny Todd o Sombras misteriosas. Al igual que el perro Sparky, Burton ha vuelto de entre los muertos con esta película. Frankenweenie nos devuelve al Burton que nos cautivó hace décadas, ese joven realizador que rendía culto al cine de monstruos de los años 30, 40 y 50 y aportaba su particular mirada no exenta de nostalgia.
 Como el corto original, Frankenweenie está repleto de homenajes al cine de terror clásico con el que creció el director. Hay personajes cuya apariencia está calcada de Vincent Price o Christopher Lee (incluso no tiene reparos en mostrar imágenes del Drácula de Terece Fisher). Por suerte para nosotros, la esencia del primer y mejor Burton vuelve a estar presente, su lúgubre estética y la música de Dany Elfman se fusionan perfectamente una vez más y son las inequívocas señales de que estamos ante un film de Tim Burton.

 El uso de la fotografía en blanco y negro (me encantó el uso de las sombras) y la técnica de stop motion dan unos resultados inmejorables. Si bien no aportan nada novedoso, sí consiguen sacar lo mejor del cine de Burton: esa melancolía y esa macabra fascinación por los monstruos. Burton intenta esta vez emocionarnos antes que apabullarnos con estridentes historias vacías. 

En cuanto a la historia, Burton adapta y alarga su propio cortometraje y sorprendentemente lo hace de forma más que satisfactoria. Añade personajes y alarga la trama hasta los 87 minutos pero el film no se resiente, todo lo contrario. El vertiginoso ritmo del film es una de sus mayores bazas, hemos de agradecerle a Burton no se extienda hasta las 2 horas (como viene siendo habitual en él últimamente).  Aún así le da tiempo de desarrollar un crisol de personajes y un buen montón de referencias cinéfilas.



Burton juega con las tramas y la estética del cine de terror con el que creció y ofrece un film con aroma a clásico. Más que impactar al espectador con los avances visuales, Burton busca homenajear a clásicos que parecen olvidados por las nuevas generaciones. Dudo mucho que los jóvenes de hoy en día hayan visto los films de terror de la Universal como el Frankenstein de James Whale o las películas de relatos de Edgar Allan Poe interpretadas por Vincent Price, pero seguro que reconocen a Hello Kitty (odioso e inexpresivo personaje que provoca un momento muy divertido del film). Burton parece querer reclamar esos iconos de la cultura anglosajona (y mundial) del siglo XX frente a los actuales de origen japonés.

Lo dicho, Burton vuelve la vista atrás y nos ofrece lo mejor de sí. Lástima que no sea más que material reciclado pero, al menos, está hecho con muy buen gusto.

6,5


viernes, 27 de enero de 2012

Alien resurrección (Alien resurrection, 1997)




Parecía que Alien 3 marcaba el final definitivo de la saga, parecía imposible que Ripley y el alien volvieran a la gran pantalla.. Pero no hay nada imposible.

 Para esta cuarta se sacan de la manga un truco barato de esos que hace época: en una nave de la compañía unos científicos han logrado clonar a Ripley (al octavo intento) y a la reina alien que albergaba en su interior. Es una premisa totalmente inverosímil pero sirvió para convencer a Sigourney Weaver para que aceptara volver a la saga (o le pagaron mucho dinero). Así pues, en Alien resurrection, no tenemos a la Ellen Ripley original sino a un clon modificado con partes de ADN alienígena. Para más inri, el clon ha heredado los recuerdos de la Ripley original y ciertas cualidades del alien (sangre ácida, fuerza).

 Con un guión tan estrafalario era de esperar que el film no fuera más allá de la parodia, pero la sorprendente elección del francés Jean Pierre Jeunet dotó al proyecto de cierto prestigio. Se comentó que los productores estuvieron buscando durante un tiempo a un director europeo e incluso se rumorea que estuvieron en contacto con Danny Boyle y Alex De la iglesia (¿te imaginas al alien saliendo del pecho de Santiago Segura?).
Por supuesto, Jeunet dejó su huella en el film. Jeunet se llevó a Hollywood a su actor fetiche Dominique Pinon y a colaboradores habituales como el actor Ron Perlman o el supervisor de efectos especiales Pitof (quien luego se pasaría a la dirección con basuras del calibre de Catwoman). Lo más novedoso de esta entrega, a parte de las excentricidades del guión), es la peculiar estética del director francés. La fotografía en la que predominan los tonos verdes y naranjas recuerda inevitablemente a films como Delicatessen o La ciudad de los niños perdidos. Esta vez los aliens están creados casi exclusivamente por ordenador y, por suerte, esta vez los efectos están muy bien, no cantan como en Alien 3.



¿Y el film? Pues Alien resurrection está bien si consigues olvidar la idiotez del argumento y su delirante final. Por momentos funciona como película de acción y aventuras, si bien no entusiasma. La trama se limita al juego del gato y del ratón y una sucesión de personajes que caen víctimas del alien, nada nuevo. Jeunet logra alguna escena muy efectiva como la de la caza acuática (los alien saben nadar) y la escalera. El problema reside en que se trata de un film de acción con toques gore y no hay tiempo en el guión para desarrollar los personajes. En esta cuarta entrega la saga ya era casi una parodia de sí misma.

Alien resurrection, no va más allá de las anteriores entregas ni aporta elementos nuevos, aunque sí saca bastante partido a lo ya conocido. Una vez más la acción se desarrolla en una nave, el ordenador de a bordo se llama Padre, vuelve a haber un robot (aunque esta vez tiene la forma de Winona Ryder) y veremos las inevitables escenas de aliens saliendo abruptamente del pecho de sus huéspedes, si bien esta vez se le da una retorcida vuelta de tuerca a todo ello. Hay que reconocer que todo el tono del film es bastante bizarro. El final es tan alucinógeno y sangriento que casi parece una película del primer Cronenberg. Incluso, por momentos parece la película que un fan del gore hubiera hecho, con continuos homenajes a las anteriores y una rebuscada estética.

El final es digno de mención, Ripley es atrapada por los aliens y llevada al nido en el que la reina madre está a punto de dar a luz como si de un mamífero se tratara. Allí Ripley entra en un extraño éxtasis mientras es mecida por la reina alien, una cosa pseudo-erótica bastante extraña, ya os he dicho que este final es muy bizarro. No sólo Ripley tiene ADN del alien, la reina que han clonado junto con Ripley también tiene ADN humano y es capaz de parir. El engendro resultante del parto es un bebé alien con nariz respingona, piel y lengua humanos, ojos de corderito y muy mala leche. Al final todo el royo materno/filial entre Ripley y el bebé queda bastante extraño y no hay por donde cogerlo. Como no había manera de entender el asunto, los guionistas se sacan de la manga que el médico que clonó a Ripley esté aún vivo dentro de un capullo de alien y así nos explica lo que está aconteciendo. La inclusión de este personaje queda bastante forzada y sobra decir que sólo vive el tiempo justo.

¿Realmente es Alien resurrection el final de la saga? No creo que esa fuese la intención, el final es lo suficientemente abierto como para continuar la saga sin grandes problemas. Vistos los derroteros que había tomado esta saga y el cruce con Predators, creo que es un acierto no seguir por este camino y hacer una precuela (más o menos encubierta) a manos del director del film original. Mejor partir de cero que seguir deteriorando un mito. Habrá que ver Prometheus cómo queda. Pero no descartemos volver a ver a Ripley por nuestras pantallas, cosas más raras hemos visto.



En conjunto, se puede decir que la saga alien está formada por 4 películas dirigida por 4 directores muy distintos y que cada uno de ellos imprimió su personalidad a su película. Casi lo único que tienen en común son las presencias de Sigourney Weaver y el monstruo diseñado por Giger. Desde luego, la primera es la mejor y la serie se fue degradando paulatinamente hasta llegar a esos pastiches de Aliens contra Predators (de los cuales no pienso hablar).

miércoles, 29 de junio de 2011

Drácula de Bram Stoker


Drácula es un clásico de la literatura de terror que el cine ha convertido en mito. El personaje ideado por el irlandés Bram Stoker ya había inspirado obras maestras como Nosferatu (Murnau, 1922) o Drácula (1931, de Tod Brownning con Bela Lugosi). Incluso considero muy interesante el Drácula (1958) de la productora británica Hammer, dirigida por Terence Fisher con Christopher Lee como Drácula y Peter Cushing como Van Helsing. Cualquiera de ellas es totalmente recomendable, aunque por motivos muy distintos. Pero aún faltaba una última adaptación, quien sabe si la definitiva, sobre el inmortal conde vampiro. La peculiar visión del mito vampírico de un genio del séptimo arte como Francis Ford Coppola.


La novela de Bram Stoker se publicó en 1897 y tiene una curiosa estructura epistolar, es decir, está formada por las cartas que van escribiendo en distintos momentos los protagonistas de la novela. No hay un narrador único, son los distintos personajes los que van narrando cada parte de la historia desde su punto de vista. Stoker no narra el origen del conde ni lo liga al personaje real de Vlad Tepes. Aunque la película se llamó Drácula de Bram Stoker, como si fuera la más fiel adaptación del original, es la película más fiel al libro pero no está exenta de modificaciones.
Primeramente, en el guión de James V. Hart se identifica al personaje histórico de Vlad Tepes, conocido como El empalador, con el conde vampiro. Tal identificación no aparece en la novela de Stoker. Es más, el guión hace que Vlad se transforme en vampiro por amor. Mientras Vlad pelea por la cristiandad (con métodos bastante crueles) para frenar el avance del imperio otomano, llega a su castillo la falsa noticia de su muerte en batalla. Su prometida no puede soportarlo y decide suicidarse para reunirse con él. Tras años luchando por la cristiandad, recibe como recompensa la muerte de su amada. Vlad pierde la fe en Dios y reniega de Él convirtiéndose para siempre en un vampiro.
En el libro las intenciones iniciales del conde son las de trasladarse a Londres en busca de un nuevo territorio de caza. Es un vampiro implacable, un verdadero hijo del demonio. Con motivo de realizar los trámites para la compra de propiedades han ido hasta su castillo en Transilvania Renfield (que ha acabado trastornado) y su sustituto, Jonathan Harker. Pero en la película se introduce alguna variante: el conde tiene aspecto de un anciano de 400 años y descubre por casualidad el retrato de la prometida de Jonathan Harker: Mina. En dicho retrato el conde cree reconocer al amor perdido trágicamente hace siglos. Puede que aún quede esperanza para un viejo vampiro condenado a vivir eternamente en soledad. El amor puede aliviar su eterno dolor. Así pues, lo primero es retener en el castillo al prometido de Mina, Harker quedará en el castillo no sólo para que no desvele los planes del conde de trasladarse a Inglaterra sino también para allanar el camino al vampiro. Después, Drácula decide cambiar su aspecto para la conquista, en el largo viaje en barco hacia Inglaterra irá alimentándose de los marineros e irá rejuveneciendo.
 Este toque de vanidad le hace más humano, no es sólo un monstruo sediento de sangre, tiene sentimientos. A pesar de ver al conde convertido en lobo, murciélago, ratas o niebla verde, se nos presenta más humano y vulnerable que nunca. Cosas del amor. La interpretación Gary Oldman es muy distinta al Drácula que habíamos visto en películas anteriores. La apariencia física del personaje (un viejo con larga túnica o un joven con largas melenas y patillas) es todo un contraste con las versiones de los míticos Bela Lugosi o Christopher Lee. Por cierto, es la única adaptación en la que se ha respetado el hecho citado en la novela de que el conde tiene pelo en las palmas de sus manos (al menos cuando tiene apariencia de anciano). En la parte final del film, más que un terrible monstruo Oldman interpreta a un Drácula enamorado y acorralado que intenta escapar de sus captores. Oldman necesitó hasta 5 horas de maquillaje diarias lo que es un handicap para un actor a la hora de expresarse. A pesar de ello se las arregla para exhibir toda esa gama de gestos que forman parte de su estilo interpretativo cercano al histrionismo. Oldman estudió el acento del personaje y pone una voz mucho más grave cuando interpreta al conde envejecido, en el doblaje al castellano se usaron las voces de dos actores de doblaje.

También el personaje de Mina sufrió alguna transformación. En el guión, Mina cae perdidamente enamorada del conde Drácula y su nuevo aspecto de joven caballero centroeuropeo. En el libro, Mina cae bajo el poder hipnótico de Drácula pero nunca se declara perdidamente enamorada del mismo ni es infiel a su prometido con el conde. Mina es usada por el vampiro para adivinar los planes de quienes quieren darle caza, pero no existe una apasionada relación sentimental entre ellos. El guión del film transforma una historia de terror gótico en una bizarra película romántica. Sin embargo, esta relación queda forzada y poco creíble. Los hechos ocurren muy deprisa, con un ritmo que se acelera cada vez más, sin dar tiempo a justificar los cambios ocurridos en los personajes ni a profundizar en ellos.
Un enamoramiento tan fugaz y apasionado por parte de Mina no resulta veraz, sobre todo si tenemos en cuenta la capacidad de Drácula para hipnotizar y controlar la voluntad. Posteriormente veremos escenas en las que Drácula no quiere convertir en vampiro a su amada y condenarla así a la vida eterna. Lo que parece indicar que el amor de Drácula es verdadero, pero ella sí desea acompañarle eternamente ¿Hemos de suponer que ella lo decide libremente? Winona Ryder (musa de la generación X de los 90) fue la elegida para encarnar a Mina, no lo hace nada mal. Las escenas entre ella y Oldman desprenden bastante química y pasión. Pero el erotismo desaforado del film no está presente en la novela de Stoker, es una aportación del guión.

También el personaje de Jonathan Harker sufre alguna variación, queda en segundo plano tras escapar del castillo del conde, casi no aparece en pantalla, cuando lo hace su pelo se ha vuelto blanco pero no se dice nada al respecto. Tampoco la plana interpretación de de Keanu Reeves ayuda al personaje.

Anthony Hopkins había atemorizado a medio mundo con su Hannibal Lecter de El silencio de los corderos en 1991 y fue un Van Helsing más que digno. Aquí se le dio un cierto toque excéntrico (se pone a bailar con Mina sin venir a cuento) pero es tan efectivo como el interpretado por el legendario Peter Cushing. Hopkins también presta su voz como narrador e interpreta al sacerdote del prólogo. Curioso matiz, el mismo actor interpreta a un religioso y a un científico separados por 400 años, las dos caras del progreso.
Supongo que Coppola aceptó el encargo de rodar Drácula apremiado por los escasos beneficios de películas tan costosas y complicadas como El Padrino 3 o Apocalypse now. Por una vez, Coppola estaba dispuesto a ajustarse al presupuesto inicial y cumplir con los plazos de rodaje marcados. Reunió a todos los actores meses antes para leer el libro original y que fueran aportando ideas para sus personajes. El rodaje se hizo todo en el interior de un estudio, lo que facilita las cosas. Incluso les sobró un día de los 42 que estaba previsto que durara el rodaje. Coppola no modificó el guión y se limitó a plasmarlo en unas sugerentes imágenes, si los personajes no quedan bien definidos creo que se debe al guión más que al propio director.

Aunque fuera un encargo, Coppola quería dar un gran espectáculo a la altura del mito. Toda la puesta en escena del film es propia de una ópera. Uno de los muchos elementos que me fascina del film son los efectos de sonido, en el film hay cientos de voces susurrantes, viento y aullidos de lobo que contribuyen a crear una atmósfera de pesadilla. También creo que hay que destacar el uso de las sombras, las sombras parecen expresar las verdaderas intenciones del conde. Mientras él parece estar tranquilo, su sombra intenta estrangular a Harker al descubrir quien es su prometida. Igualmente la mancha de tinta negra se cierne sobre el cuello de Mina como si de una amenaza se tratara. Coppola reconoció que copió el uso expresionista de las sombras del film Vampyr, La bruja vampiro (1932) de Carl Theodor Dreyer. Igualmente la forma de levantarse del ataúd del vampiro ya estaba presente en el Nosferatu (1922) de Murnau. También las escenas de batallas del inicio están hechas a base sombras chinescas como las de Kagemusha de Akira Kurosawa. Coppola se permite el lujo de copiar/homenajear a los grandes maestros del cine. Ya se sabe que los malos artistas copian y los buenos roban descaradamente.
 Todos los excesos visuales (casi manieristas) son toda una delicia para el espectador. Francis Ford Coppola encargó la fotografía al prestigioso Michael Ballhaus y los simples pero efectivos efectos visuales corren a cargo de su hijo Roman Coppola. Dichos efectos visuales fueron casi artesanales, usando técnicas casi tan antiguas como el mismo cine tales como el uso de espejos, acelerar o ralentizar la imagen o pasar los movimientos a la inversa. Incluso Coppola incluyó unos planos rodados con una cámara antigua como homenaje al centenario del nacimiento del cine.

 La diseñadora japonesa Eiko Ishioka es la responsable de los imaginativos diseños de vestuario, siendo sus trajes una parte importante del decorado y un elemento primordial para entender la psique de los personajes. Los colores y las texturas de los trajes no están elegidos nunca al azar, todo tiene un significado. Algunos vestidos y peinados como el del Drácula anciano se basaban en trajes tradicionales japoneses o cuadros de Gustav Klimt.

También la partitura del compositor polaco Wojciech Kilar confiere al film una peculiar atmósfera entre romántica y fúnebre. El manierismo audiovisual del film obtuvo 3 merecidos Oscars: vestuario, efectos de sonido y maquillaje.

Se dijo que el montaje original duraba 145 minutos y que contenía escenas de alto contenido violento y sexual que fueron retiradas por los productores pensando en la taquilla. Una pena, Coppola tuvo que plegarse a las exigencias de los productores. Al menos, algunas escenas se incluyeron en posteriores ediciones en DVD, tampoco era para tanto.

El Drácula de Coppola es una experiencia audiovisual totalmente recomendable, aunque no es totalmente fiel a la novela. Quizás no sea necesario.

8

lunes, 3 de enero de 2011

Cisne negro (Black swan)




Una joya, así es el film de Darren Aronofsky (Réquiem por un sueño, The Wrestler, La fuente de la vida, Pi) sobre el mundo del ballet. Un film hermoso, brutal, violento, sensible, terrorífico y maravilloso. Todo esto y mucho más es lo que nos ofrece este complejo film sobre la eterna lucha por la superación y la perfección.
Nina (Natalie Portman) es una joven que sólo ha vivido para la danza, ya no es una niña pero su habitación es de color rosa y está llena de peluches. Su madre la protege de todo mal evitando que sea expuesta al mundo exterior, un mundo hostil y oscuro (como el metro y los pervertidos que pueblan sus vagones). La danza es lo único puro fuera de su habitación.
Pero llega un momento en el que la danza le exige vivir para plasmar sus propias experiencias vitales en su arte. Necesita madurar y vivir para que su interpretación sea perfecta. No será una tarea fácil, su inseguridad en sí misma será su mayor enemiga. Mientras los miedos, la competencia y las envidias propias dentro de todo grupo artístico tampoco se lo pondrán nada fácil. Nina sabe que puede ser la mejor, pero que antes que ella hubo otras y que su reinado, por mucho que lo intente, será efímero. La perfección dura sólo un momento. Demasiada presión para una mente tan frágil.


Como en todos los anteriores films de su autor, los protagonistas se obsesionan con un objetivo en la vida, poniendo en peligro todo lo demás. Nina empezará a verse amenazada por la fuerte competencia de una compañera (Mila Kunis), mientras ve cómo la antigua primera bailarina (Winona Ryder) cae en desgracia, todo un presagio de su destino. Conocerá la terrible soledad de la cima mientras su mente se va agrietando más y más.
Estas evoluciones en las que la percepción de la realidad se va deformando es lo que mejor le sale a Aronofsky quién realiza aquí su mejor película. No es la más visceral (que lo es) pero sí la más redonda, su más perfecta obra sobre la obsesión. También el tema de dualidad y el inevitable destino están muy bien desarrollados. Así mismo Aronofsky refleja magistralmente el mundo de la danza: los duros ensayos, las pruebas, el afán de superación, los nervios, las manías, las decepciones, etc, logrando que el espectador se sienta preso dentro de ese mundo tan exigente.
Yo pasé un rato estupendo con las escenas de ballet y la maravillosa recreación del Lago de los cisnes de Tchayckovsky. La música de Clint Mansell se funde perfectamente con la de Tchaycovsky trazando hábiles paralelismos entre la ficción del ballet y la vida de la protagonista. Puro arte en movimiento. Puro cine.

Natalie Portman está increíble, su preparación física y mental para este film ha debido de ser extenuante. Como su personaje, ha madurado y ha dado lo mejor de sí, una interpretación al límite, perfecta. No sólo parece una bailarina de primer orden sino que transmite muchas emociones opuestas con su mirada. El Oscar este año ya tiene dueña.
Por su parte Mila Kunis (El libro de Eli) está bien como la amiga/rival aunque yo me quedo con la veterana Barbara Hershey y con Vincent Cassel. Por cierto, la recuperada Winona Ryder (la olvidada musa de la generación X de los 90) está bien en un papel con el que tiene alguna similitud.

Un film hermoso y duro, como una joya.

8,5


P.d.: Me da igual toda la vacía polémica que ha suscitado la bailarina que ha doblado a Portman en algunas escenas de ballet. No creo que el Oscar se lo hayan dado sólo por bailar bien, se lo han dado por su interpretación, por todo el conjunto de ella. A mí su cara y sus expresiones en este film me han transmitido mucho más que cualquier otra de este año, así pues veo justo (por una vez) que le hayan dado el Oscar aunque en las escenas más difíciles de ballet hayan pegado digitalmente su rostro sobre el de una bailarina profesional.