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domingo, 11 de abril de 2021

El padre (The father)


 Así, sin pensar mucho, me vienen a la mente algunos ejemplos de películas sobre el Alzheimer como Amor (de Michael Haneke), Still Alice o Arrugas (basado en el cómic de Paco Roca) aunque sigo pensando que es un problema terrible que se está tratando muy poco en el cine actual. Ya sabes, la sociedad trata a los mayores como ciudadanos de tercera. La enfermedad y la muerte no tiene cabida en un cine tan hedonista como el actual que prefiere hacer estúpidos remakes sobre monstruos gigantes.  Por suerte, todavía hay quien piensa que el cine puede servir para algo más que para divertir (y que conste que no tengo nada en contra de la diversión).

lunes, 6 de noviembre de 2017

Thor Ragnarok


La tercera película sobre el dios del trueno es de lejos la mejor y la más divertida de todas. Ya no hace falta presentar al personaje ni ubicarlo en el universo Marvel. Para esta tercera película han optado por seguir el ejemplo que tan buenos resultados les dio Guardianes de la galaxia. Vía libre a la comedia, la ironía y la auto parodia.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Noé


 La hasta ahora impecable trayectoria de Darren Aronofsky se ha topado con una epopeya de dimensiones bíblicas que, si bien no es un gran fracaso, sí supone la cota más baja de su filmografía.

 Lo cual, tampoco quiere decir que estemos ante una mala película, ni mucho menos. Ocurre con este Noé lo mismo que le pasó a su director con La fuente de la vida, son films eclécticos que pecan de indefinición al intentar conjugar gran espectáculo visual con un mensaje excesivamente profundo. Cosa que no es mala de por sí, pero que no está del todo bien resuelta.

 Noé narra el famoso pasaje bíblico del Antiguo Testamento y lo hace aunando gran espectáculo y la profundidad habitual en el cine de Aronofsky.  De origen judío, Aronofsky narra esta historia con su buen hacer habitual y le imprime un acertado ritmo, es respetuosos con los creyentes y no se toma excesivas licencias que levanten ampollas (excepto en algunos países musulmanes para los que está prohibido hacer representación alguna de los profetas del Corán, entre los que se encuentra Noé). Sin embargo, por momentos parece que estamos viendo una superproducción de catástrofes más al uso, un blockbuster de esos que podrían estar firmados por Roland Emmerich. Noé es cine de catástrofes y grandes efectos especiales antes que una sesuda reflexión sobre la historia de Noé. La balanza de decanta por la espectacularidad (incluso hay unos gigantes de piedra que parecen Transformers de piedra) frente a los significados de la historia.


 A pesar de la espectacularidad de sus imágenes, esta versión de Noé no está exenta de múltiples interpretaciones. Entiendo que Aronofsky haya querido hacernos ver la escasa diferencia que existe entre un verdadero profeta y un loco. Su Noé (perfectamente encarnado por Russell Crowe) es un fundamentalista religiosos que sigue ciegamente los designios que recibe de Dios a través de sus visiones (en las que sí vemos el sello Aronofsky). Pero Noé puede ser visto como un fundamentalista peligroso como un auténtico profeta elegido por Dios. Aronofsky juega hábilmente con la idea de los peligros de la fe y la determinación. Su Noé es un ecologista convencido que vive en armonía con la naturaleza, no mata animales sin motivo ni come carne. Sin embargo, deja que mueran miles de personas en el diluvio universal y está dispuesto a matar a sus nietas sólo para cumplir el mandato divino. Algunos podrían tildarlo de psicópata terrorista ecológico. La Biblia vista con ojos actuales adquiere significados que probablemente ni los que la escribieron podían imaginar.

 Creo que Aronosky triunfa  a la hora de hacernos ver cuánto ha cambiado la sociedad desde que se escribió el Antiguo Testamento, pero fracasa al disfrazar su película de blockbuster. Incluso hay una pelea final con un villano y cambios de bando en el último momento. Yo de Aronofsky me esperaba algo más original. Supongo que para narrar la historia de Noé se vio atrapado entre la necesidad de un gran presupuesto y las exigencias de la productora. Quiero creer que este no es el Noé que realmente Aronofsky quería hacer y que las concesiones al gran público fueron impuestas por el estudio.

 Lo que da cohesión al film son la acertadas interpretaciones de Russell Crowe, Jennifer Connelly y Emma Watson. Todos ellos están francamente bien y dan la necesaria credibilidad a esta historia. También Anthony Hopkins aporta su buen oficio como el abuelo de Noé, Matusalén.

 Lo dicho, irregular, me gustaron las connotaciones morales del film pero no me gustaron las aspiraciones de blockbuster.

6


martes, 25 de febrero de 2014

Thor: El mundo oscuro


  Reconozco que Thor era uno de mis superhéroes favoritos de crío, de hecho, no era un superhéroe al uso, era un dios nórdico. Sin embargo, con esta película creo que han hecho un batiburrillo que intenta contentar a todos y finalmente no ha contentado a nadie.

 ¿Es Thor un dios nórdico? ¿Es un extraterreste? ¿Vive en otra dimensión? Al no definir claramente el origen de personaje hay bastantes cosas que no acaban de encajar. Puede que en la puritana Norteamérica actual no sea admisible una religión politeísta ni siquiera como excusa para un film de superhéroes, así pues ha habido que dejar la naturaleza de los personajes en tinieblas. Sigo sin entender por qué los dioses (o lo que sean) usan naves espaciales y pistolas de rayos. Tampoco veo bien que Heimdall (el guardián del arcoíris entre Asgard y la tierra) sea un afroamericano (hay que cumplir la cuota de actores negros aunque sea interpretando a dioses nórdicos) por mucho que lo haga el siempre eficiente Idris Elba. Tampoco resultó verosímil (ya sé que es pedir demasiado) que dicho arcoíris mágico se pueda atravesar con una nave espacial. El film adolece de una indefinición no sólo temática sino también de tono y estilo visual que me resultó algo indigesta. Las escenas de lucha recuerdan peligrosamente a las de El señor de los anillos y los escenarios me recordaron a los escenarios digitales de Star wars.  Thor 2 no es capaz de hallar su estilo visual propio.

 El guión es flojo, para qué vamos a mentir. Parece que han intervenido demasiadas manos para su elaboración y muchos elementos no acaban de encajar. El guión no consigue que el tono del film sea el acertado, no es tan divertida ni desenfadada como Los vengadores ni tan sobria como la primera entrega. Incluso algunos momentos de humor a cargo de los becarios me resultaron forzados y fuera de lugar. Tampoco la aparente locura del personaje del personaje de Stellan Skarsgård me pareció coherente con el resto del film aunque sirva para uno de los cameos más divertidos de Stan Lee.

El personaje de Natalie Portman está metido con calzador (qué casualidades tiene la vida). Por cierto, el mundo mágico de la mitología no puede ser explicado con aparatos de medición y alineaciones de planetas, menuda chorrada. La magia es magia y no tiene sentido intentar medirla con aparatos electrónicos. Lo del éter maligno no hay quien se lo crea y el villano Malekith no termina de resultar amenazador. Sólo la presencia de Loki (genial Tom Hiddelston) consigue levantar una trama que va dando tumbos sin demasiado acierto. Por cierto, yo sigo echando de menos el casco con cuernos característico de este personaje en los cómics. Debe ser otro atributo que no han considerado apropiado. ¿qué decir de Anthony Hopkins? Pues que cada día está más pasota: voy, me visten de drag queen, digo unas frases delante de una pantalla verde y me embolso unos cuantos millones de dólares. Yo también lo haría.

 Por cierto, me resultó ridículo y forzado el plano sin camisa del guapo y fornido Chris Hemswoth, es un plano que no aporta nada excepto evidenciar que Thor se lava las manos como cualquier mortal (aunque de forma mucho más atractiva).
Sí hay buenos efectos especiales, como es de esperar, pero poco más. El director Alan Taylor, curtido en las mejores de televisión de los últimos años como Juego de Tronos, Mad men, Los Soprano o Boardwalk empire, dirige de forma eficiente esta inconsistente torre de Babel que finalmente acaba cayendo en el olvido. Su forma de rodar es acertada y consigue que la trama se siga con algo de interés (a pesar de lo previsible que es) pero el guión es tan irregular... Seguro que Taylor es capaz de cosas mucho mejores con una historia bien hilvanada.

Por mucho mundo oscuro que se cite en el título, el film es bastante blandito y para todos los públicos. Quizás la compra de Marvel a manos de Disney se esté empezando a notar.
4,5

sábado, 30 de noviembre de 2013

Leyendas de pasión (Legends of the fall, 1994)


No había visto hasta ahora esta película, sé que puede sonar extraño, pero no había visto hasta hace poco una de las producciones más representativas del cine comercial de los años 90. Curiosamente, todos los comentarios que me han llegado en estos 20 años desde su estreno son positivos cuando provienen de féminas y son negativos cuando provienen de personas del género masculino. Quizás la presencia de Brad Pitt tuviera algo que ver.

 He de aclarar que al abordar una película, procuro no dejarme influir por las opiniones que han llegado a mis oídos o los comentarios que haya podido leer. Intento borrar de mi mente todo tipo de prejuicios a la hora de ver una película. Me da lo mismo quien me la haya recomendado o quien me la haya desaconsejado.  Así pues borré todos los comentarios acerca de este film y me dispuse a verlo.

 Sinceramente, Leyendas de pasión me pareció un mero vehículo para dar a lanzar al estrellato al joven Brad Pitt. Vista hoy día, parece que éste fue el único motivo por el que se rodó esta película. Había que lanzar a la fama a este guapo chicarrón y en esta película no se ahorran planos destinados a ello. Desde luego, yo no vi la pasión del título por ningún lado ni entendí muchas de las motivaciones de los personajes.
Todo el apartado técnico del film es sobresaliente: grandes paisajes, hermosa fotografía, bella música, etc. Un envoltorio perfecto para una historia que no acaba de cuajar en pantalla. Básicamente no funciona debido a que no se desarrollan los personajes, la historia avanza a trompicones y no consigue definir los personajes a pesar de que el film dura nada menos que 134 minutos. Nunca acaba de quedarnos claro por qué Samuel decide abandonar a su prometida y la tranquilidad para alistarse para combatir en la primera Guerra Mundial. Supuestamente lo hace para defender a Inglaterra (???). Tampoco me quedó claro el motivo por  el que sus hermanos, más que intentar disuadirle de su idea, deciden ir alistarse también para proteger a su hermano pequeño. No queda creíble en pantalla, al menos para mí.



 Sin duda el personaje más atractivo del film es Tristan (encarnado por ese Adonis llamado Brad Pitt), por algo lo interpretaba la estrella a promocionar. Es un joven blanco que vive y siente como un indio, parece encontrarse más a gusto luchando contra un oso que cenando en la mesa con su familia.  Parece haber heredado su rebeldía directamente de la naturaleza, es un ser libre y salvaje al que nada puede parar. Aun así se hace querer y todos le tienen en gran estima (cosa inexplicable para un servidor). Un personaje típico de novelas románticas para amas de casa, ese inconfesable y salvaje objeto de deseo por el que toda ama de casa aburrida estaría dispuesta a dejarlo todo.
Lamentablemente, el personaje de Pitt a mí me irritó más que otra cosa (qué mala es la envidia, lo sé). Por momentos me recordó a estos adolescentes mimados de Hermano mayor. Si el alistamiento de los tres hermanos me pareció inverosímil, la palma de la inconsistencia se la lleva cuando Tristan se pone a cortar cabelleras de alemanes en plena Primera Guerra Mundial.

El otro personaje de cierto interés es el patriarca del clan Ludlow encarnado por un Anthony Hopkins que claramente estaba disfrutando de su recientemente adquirido estatus de estrella tras su Oscar por interpretar a Hannibal Lecter en El silencio de los corderos. Hopkins iba por el cheque y no parece importarle que su personaje sea una mera comparsa en la trama. Una pena, su historia de oficial del ejército que abandona su puesto por rechazo al trato dado a los indios y decide criar a sus hijos en un rancho daba bastante más juego. Igualmente, su frontal rechazo a todo lo que signifique civilizado se ve plasmado en Tristan más que en ninguno de sus otros dos hijos, cosa que tampoco parece agradarle. Así pues, su personaje queda bastante indefinido y poco creíble.
 Los personajes femeninos están retratados a machetazos, con un trazo demasiado grueso, sin líneas de diálogo que permitan explicar los motivos de sus actos o su manera de pensar. Tampoco queda convincente por qué la prometida de Samuel sigue viviendo en la casa familiar tras el fallecimiento de éste. Por cierto, el personaje de Julia Ormond (otra joven promesa de los años 90 que se quedó en nada) no se entiende en todo el metraje. No se sabe de dónde viene,(sólo se sabe que ha perdido  a sus padres), ni por qué va dando tumbos de un hermano a otro. Tampoco queda claro por qué toma esa drástica decisión al final del film.
Ni que decir que el resto de personajes femeninos apenas tienen líneas de diálogo y resultan unos secundarios bastante desdibujados. El público femenino, a quien iba destinada claramente esta producción, no parece tener interés en verse reflejado en las mujeres del film, sólo quiere ver a Brad Pitt.
Edward zwick se muestra como un hábil creador de espectáculo visual pero un pobre narrador de historias.  Quizás la culpa no sea del todo suya, la novela en la que se basa supongo que sí desarrollará los personajes. Su película avanza a trompicones entre bellos parajes y unos personajes que nunca acaban de empatizar con el espectador. Este tipo de novela corre el grave peligro de resultar ñoña o simplemente ridícula al ser adaptada al cine y así fue en este caso.

Tanta pasión, tanto amor prohibido y tanto paso del tiempo necesitan un tratamiento de personajes adecuado y Zwick, tal y como le pasó posteriormente en El último samurái, se ve incapaz de plasmar la psique de sus personajes, resultando planos e incomprensibles para el espectador. Zwick se queda en la forma y no es capaz de mostrarnos el fondo de los personajes. Su forzado romanticismo no cala en el espectador y el film resulta bastante fallido y hueco.

Si no funcionó como película, Leyendas de pasión sí funciono como reclamo y el film fue un éxito comercial y Brad Pitt quedó para siempre en el star system. Ahí sigue 20 años después.

4

sábado, 2 de febrero de 2013

Hitchcock (Alfred Hitchcock and the Making of 'Psycho')


Alfred Hitchcock no fue sólo uno de los mejores directores de la historia sino que supo vender su obra y su propia imagen como nadie había hecho antes. Hitchcock narra el proceso de creación de uno de sus mayores logros: Psicosis.

Tras el documental sobre el grupo de heavy Anvil, Sacha Gervasi se estrena como director con esta historia sobre la creación de uno de los mayores mitos del séptimo arte. El film no pretende ser un biopic al uso sino más bien todo un homenaje al mago del suspense. Gervasi nos ofrece un sano ejercicio de ironía con un toque de comedia ligera que más bien parece un episodio de televisión de los que el propio Hitch presentaba.

Más de 50 años después de su estreno, Psicosis sigue siendo considerada la obra maestra del mago del suspense Alfred Hitchcock. Pero la gestación de este clásico no fue nada fácil y muchos de los aspectos que la han hecho pasar a la historia bien merecen una película. Desde la desesperación  de Hitchcock por encontrar un nuevo proyecto, el hallazgo de la novela de Robert Bloch (basada en los crímenes de Ed Gein) hasta la obsesión por terminarlo nos dan una idea bastante acertada de cómo se gestionó la película que todos conocemos. El film se hace ameno y está lleno de guiños y detalles sobre la obra del orondo director que harán las delicias de sus incondicionales. Me gustó el retrato del Hollywood de finales de los años 50 y las tensas relaciones de Hitch con la Paramount, no olvidemos que Paramount se negó a financiar Psicosis teniendo el propio director que hipotecar su casa. Eran otros tiempos en los que un director estaba dispuesto a luchar y a arriesgarse por sacar un proyecto. Ahora todo parece salido del cajón de un directivo que de cine sabe bastante poco. 


Me gustó mucho que el film muestre la importancia del montaje, destacando cómo la misma película puede cobrar vida gracias a unas tijeras. También la importancia de la música para enfatizar ciertas escenas y el preciso momento de incluirla en la acción son de suma importancia y suelen pasar desapercibidos al gran público.
A mí el film me entretuvo pero he de reconocer que me esperaba más. Obviamente, Gervasi no es Hitchcock y su film no acaba de tener el brío que una historia así requería. Yo eché en falta algo más de mala leche (algo muy propio del mago del suspense). El Hitchcock aquí presentado es bastante fiel al real, aunque yo hubiera puesto más énfasis en su humor negro y su fina ironía. Sí se abordan temas como su fijación por las rubias de gélida belleza y la peculiar relación con sus actrices. Pero el film no pretende ser un estudio psicológico sobre el personaje, no bucea en sus traumas ni sus obsesiones, sólo pretende hacerte pasar un buen rato. Creo que es un pequeño error y una oportunidad perdida de profundizar en la mente del orondo director británico.

Los actores están correctos aunque no sé si la caracterización de Anthony Hopkins como Hitch me acabó de convencer, a veces no me resultó creíble. El actor ha hecho un gran trabajo (quizás se le va la mano en la escena del estreno) pero el látex juega en su contra. Por su parte, Helen Mirren da perfectamente la réplica a Alma, la esposa del director y su más fiel colaboradora a la par que la artífice de muchos de los logros atribuidos a su marido. La relación entre ambos es el verdadero motor de la película.
Cabe destacar la aparición de las bellas Jessica Biel y Scarlet Johansson, la verdad es que no se parecen demasiado a Vera Miles y Janet Leigh respectivamente, ni sus personajes aportan demasiada luz sobre la obsesión de Hitch con sus actrices, la cosa se queda en una mera anécdota.

Hitcock es un film entretenido pero que creo que no le hubiera gustado al propio Hitch debido a su inocuidad. Hitchcock no temió arriesgarse con Psicosis pero Gervasi no parece tener esa intención, su film es totalmente inofensivo.

6

P.d.: De todas maneras, para conocer mejor al personaje y las claves de su cine yo recomiendo la lectura del imprescindible libro El cine según Hitchcock de FrançoisTruffaut.

miércoles, 29 de junio de 2011

Drácula de Bram Stoker


Drácula es un clásico de la literatura de terror que el cine ha convertido en mito. El personaje ideado por el irlandés Bram Stoker ya había inspirado obras maestras como Nosferatu (Murnau, 1922) o Drácula (1931, de Tod Brownning con Bela Lugosi). Incluso considero muy interesante el Drácula (1958) de la productora británica Hammer, dirigida por Terence Fisher con Christopher Lee como Drácula y Peter Cushing como Van Helsing. Cualquiera de ellas es totalmente recomendable, aunque por motivos muy distintos. Pero aún faltaba una última adaptación, quien sabe si la definitiva, sobre el inmortal conde vampiro. La peculiar visión del mito vampírico de un genio del séptimo arte como Francis Ford Coppola.


La novela de Bram Stoker se publicó en 1897 y tiene una curiosa estructura epistolar, es decir, está formada por las cartas que van escribiendo en distintos momentos los protagonistas de la novela. No hay un narrador único, son los distintos personajes los que van narrando cada parte de la historia desde su punto de vista. Stoker no narra el origen del conde ni lo liga al personaje real de Vlad Tepes. Aunque la película se llamó Drácula de Bram Stoker, como si fuera la más fiel adaptación del original, es la película más fiel al libro pero no está exenta de modificaciones.
Primeramente, en el guión de James V. Hart se identifica al personaje histórico de Vlad Tepes, conocido como El empalador, con el conde vampiro. Tal identificación no aparece en la novela de Stoker. Es más, el guión hace que Vlad se transforme en vampiro por amor. Mientras Vlad pelea por la cristiandad (con métodos bastante crueles) para frenar el avance del imperio otomano, llega a su castillo la falsa noticia de su muerte en batalla. Su prometida no puede soportarlo y decide suicidarse para reunirse con él. Tras años luchando por la cristiandad, recibe como recompensa la muerte de su amada. Vlad pierde la fe en Dios y reniega de Él convirtiéndose para siempre en un vampiro.
En el libro las intenciones iniciales del conde son las de trasladarse a Londres en busca de un nuevo territorio de caza. Es un vampiro implacable, un verdadero hijo del demonio. Con motivo de realizar los trámites para la compra de propiedades han ido hasta su castillo en Transilvania Renfield (que ha acabado trastornado) y su sustituto, Jonathan Harker. Pero en la película se introduce alguna variante: el conde tiene aspecto de un anciano de 400 años y descubre por casualidad el retrato de la prometida de Jonathan Harker: Mina. En dicho retrato el conde cree reconocer al amor perdido trágicamente hace siglos. Puede que aún quede esperanza para un viejo vampiro condenado a vivir eternamente en soledad. El amor puede aliviar su eterno dolor. Así pues, lo primero es retener en el castillo al prometido de Mina, Harker quedará en el castillo no sólo para que no desvele los planes del conde de trasladarse a Inglaterra sino también para allanar el camino al vampiro. Después, Drácula decide cambiar su aspecto para la conquista, en el largo viaje en barco hacia Inglaterra irá alimentándose de los marineros e irá rejuveneciendo.
 Este toque de vanidad le hace más humano, no es sólo un monstruo sediento de sangre, tiene sentimientos. A pesar de ver al conde convertido en lobo, murciélago, ratas o niebla verde, se nos presenta más humano y vulnerable que nunca. Cosas del amor. La interpretación Gary Oldman es muy distinta al Drácula que habíamos visto en películas anteriores. La apariencia física del personaje (un viejo con larga túnica o un joven con largas melenas y patillas) es todo un contraste con las versiones de los míticos Bela Lugosi o Christopher Lee. Por cierto, es la única adaptación en la que se ha respetado el hecho citado en la novela de que el conde tiene pelo en las palmas de sus manos (al menos cuando tiene apariencia de anciano). En la parte final del film, más que un terrible monstruo Oldman interpreta a un Drácula enamorado y acorralado que intenta escapar de sus captores. Oldman necesitó hasta 5 horas de maquillaje diarias lo que es un handicap para un actor a la hora de expresarse. A pesar de ello se las arregla para exhibir toda esa gama de gestos que forman parte de su estilo interpretativo cercano al histrionismo. Oldman estudió el acento del personaje y pone una voz mucho más grave cuando interpreta al conde envejecido, en el doblaje al castellano se usaron las voces de dos actores de doblaje.

También el personaje de Mina sufrió alguna transformación. En el guión, Mina cae perdidamente enamorada del conde Drácula y su nuevo aspecto de joven caballero centroeuropeo. En el libro, Mina cae bajo el poder hipnótico de Drácula pero nunca se declara perdidamente enamorada del mismo ni es infiel a su prometido con el conde. Mina es usada por el vampiro para adivinar los planes de quienes quieren darle caza, pero no existe una apasionada relación sentimental entre ellos. El guión del film transforma una historia de terror gótico en una bizarra película romántica. Sin embargo, esta relación queda forzada y poco creíble. Los hechos ocurren muy deprisa, con un ritmo que se acelera cada vez más, sin dar tiempo a justificar los cambios ocurridos en los personajes ni a profundizar en ellos.
Un enamoramiento tan fugaz y apasionado por parte de Mina no resulta veraz, sobre todo si tenemos en cuenta la capacidad de Drácula para hipnotizar y controlar la voluntad. Posteriormente veremos escenas en las que Drácula no quiere convertir en vampiro a su amada y condenarla así a la vida eterna. Lo que parece indicar que el amor de Drácula es verdadero, pero ella sí desea acompañarle eternamente ¿Hemos de suponer que ella lo decide libremente? Winona Ryder (musa de la generación X de los 90) fue la elegida para encarnar a Mina, no lo hace nada mal. Las escenas entre ella y Oldman desprenden bastante química y pasión. Pero el erotismo desaforado del film no está presente en la novela de Stoker, es una aportación del guión.

También el personaje de Jonathan Harker sufre alguna variación, queda en segundo plano tras escapar del castillo del conde, casi no aparece en pantalla, cuando lo hace su pelo se ha vuelto blanco pero no se dice nada al respecto. Tampoco la plana interpretación de de Keanu Reeves ayuda al personaje.

Anthony Hopkins había atemorizado a medio mundo con su Hannibal Lecter de El silencio de los corderos en 1991 y fue un Van Helsing más que digno. Aquí se le dio un cierto toque excéntrico (se pone a bailar con Mina sin venir a cuento) pero es tan efectivo como el interpretado por el legendario Peter Cushing. Hopkins también presta su voz como narrador e interpreta al sacerdote del prólogo. Curioso matiz, el mismo actor interpreta a un religioso y a un científico separados por 400 años, las dos caras del progreso.
Supongo que Coppola aceptó el encargo de rodar Drácula apremiado por los escasos beneficios de películas tan costosas y complicadas como El Padrino 3 o Apocalypse now. Por una vez, Coppola estaba dispuesto a ajustarse al presupuesto inicial y cumplir con los plazos de rodaje marcados. Reunió a todos los actores meses antes para leer el libro original y que fueran aportando ideas para sus personajes. El rodaje se hizo todo en el interior de un estudio, lo que facilita las cosas. Incluso les sobró un día de los 42 que estaba previsto que durara el rodaje. Coppola no modificó el guión y se limitó a plasmarlo en unas sugerentes imágenes, si los personajes no quedan bien definidos creo que se debe al guión más que al propio director.

Aunque fuera un encargo, Coppola quería dar un gran espectáculo a la altura del mito. Toda la puesta en escena del film es propia de una ópera. Uno de los muchos elementos que me fascina del film son los efectos de sonido, en el film hay cientos de voces susurrantes, viento y aullidos de lobo que contribuyen a crear una atmósfera de pesadilla. También creo que hay que destacar el uso de las sombras, las sombras parecen expresar las verdaderas intenciones del conde. Mientras él parece estar tranquilo, su sombra intenta estrangular a Harker al descubrir quien es su prometida. Igualmente la mancha de tinta negra se cierne sobre el cuello de Mina como si de una amenaza se tratara. Coppola reconoció que copió el uso expresionista de las sombras del film Vampyr, La bruja vampiro (1932) de Carl Theodor Dreyer. Igualmente la forma de levantarse del ataúd del vampiro ya estaba presente en el Nosferatu (1922) de Murnau. También las escenas de batallas del inicio están hechas a base sombras chinescas como las de Kagemusha de Akira Kurosawa. Coppola se permite el lujo de copiar/homenajear a los grandes maestros del cine. Ya se sabe que los malos artistas copian y los buenos roban descaradamente.
 Todos los excesos visuales (casi manieristas) son toda una delicia para el espectador. Francis Ford Coppola encargó la fotografía al prestigioso Michael Ballhaus y los simples pero efectivos efectos visuales corren a cargo de su hijo Roman Coppola. Dichos efectos visuales fueron casi artesanales, usando técnicas casi tan antiguas como el mismo cine tales como el uso de espejos, acelerar o ralentizar la imagen o pasar los movimientos a la inversa. Incluso Coppola incluyó unos planos rodados con una cámara antigua como homenaje al centenario del nacimiento del cine.

 La diseñadora japonesa Eiko Ishioka es la responsable de los imaginativos diseños de vestuario, siendo sus trajes una parte importante del decorado y un elemento primordial para entender la psique de los personajes. Los colores y las texturas de los trajes no están elegidos nunca al azar, todo tiene un significado. Algunos vestidos y peinados como el del Drácula anciano se basaban en trajes tradicionales japoneses o cuadros de Gustav Klimt.

También la partitura del compositor polaco Wojciech Kilar confiere al film una peculiar atmósfera entre romántica y fúnebre. El manierismo audiovisual del film obtuvo 3 merecidos Oscars: vestuario, efectos de sonido y maquillaje.

Se dijo que el montaje original duraba 145 minutos y que contenía escenas de alto contenido violento y sexual que fueron retiradas por los productores pensando en la taquilla. Una pena, Coppola tuvo que plegarse a las exigencias de los productores. Al menos, algunas escenas se incluyeron en posteriores ediciones en DVD, tampoco era para tanto.

El Drácula de Coppola es una experiencia audiovisual totalmente recomendable, aunque no es totalmente fiel a la novela. Quizás no sea necesario.

8

martes, 10 de mayo de 2011

Hannibal


Siempre es difícil adaptar una obra literaria al cine. Son medios distintos que requieren del lector/espectador esfuerzos distintos, tampoco los tiempos disponibles son los mismos. Un libro te puede llevar bastantes horas y una película no suele pasar de las 2. Así pues, una adaptación cinematográfica puede ser una tarea casi imposible de llevar a cabo con éxito. Vamos a ver algunos ejemplos, hoy: Hannibal.


Tras el arrollador éxito de El silencio de los corderos, urgía seguir explotando el filón de oro que Hollywood encontró en Hannibal Lecter, el psiquiatra caníbal. El personaje se había convertido en el villano favorito de los aficionados al cine, por delante de Norman Bates o el mismísimo Darth Vader.

Hanibal Lecter nació de la mente del novelista Thomas Harris (autor también de Domingo Negro) quien había estudiado los perfiles del FBI sobre de psicópatas para la creación del personaje. Hannibal Lecter apareció allá por 1981 en la novela El dragón rojo. Lecter era un personaje secundario en la trama: un prestigioso psiquiatra forense aficionado a comerse a la gente maleducada o grosera. Desde la cárcel, Lecter ayudaba al agente del FBI que lo atrapó a cazar a otro asesino. Lecter se revela como un personaje fascinante: inteligente, culto y peligroso a partes iguales. Incluso recluido en una celda de máxima seguridad Lecter intentará vengarse de su captor.
De la mano del veterano productor Dino De Laurentiis, Michael Mann adaptó la novela en 1986 con el film Manhunter (aquí se le llamó Hunter). Así pues Lecter tuvo su estreno cinematográfico con el rostro del actor Brian Cox, aunque se le cambió el nombre por el de Hannibal Lecktor (en un posterior doblaje al castellano se le llamó Lecter para aprovechar el tirón del personaje). Su psicópata es algo más taciturno y carece de la gélida mirada de la que le dotaría Hopkins pero es bastante intimidante. La película pasó con más pena que gloria, adolece vista hoy día del estilo televisivo de los años 80 que hicieron famoso a Mann y su Corrupción en Miami: planos a cámara lenta, pantalones de pinzas y canciones rock para ambientar las escenas. La escena final con el In-a-gadda-da-vida de Iron butterfly se ha quedado muy muy desfasada. Como anécdota podemos decir que el agente del FBI Will Grahan está interpretado por William Petersen, quien se haría famoso unos años después como el agente Grisom de CSI: Las vegas.

El 1988 Harris publica su novela El silencio de los corderos. La novela repite la estructura de Dragón rojo: Lecter sigue preso y decide ayudar a una joven agente del FBI (Clarice Starling) a encontrar a un peligroso asesino y así sacar algo de provecho. A pesar de repetir estructura, El silencio de los corderos es una novela más conseguida que su predecesora, se profundiza en la personalidad de Hannibal, mientras que su curiosa relación de atracción/repulsión con la agente Clarice Starling es lo más interesante del libro.
Obviamente, Hollywood vio la posibilidad de adaptar el libro y así fue como descubrimos la mayoría de nosotros a nuestro psicópata favorito. La peli costó 19 millones, recaudó casi 300, ganó los 5 Oscars principales (película, director, actriz principal, actor principal y guión adaptado) y se convirtió en un clásico instantáneo. La elección del elenco actoral no pudo ser mejor (así lo avalan los Oscars a Anthony Hopkins y Jodie Foster). El director Jonathan Demme consiguió trasladar toda la tensión del libro a la pantalla. El guión es muy fiel al original, sólo se cambian algunas líneas de texto dándole algo más de protagonismo a Lecter. Hannibal el caníbal se convirtió en todo un mito y dejó huella en films posteriores como Seven, Saw o la serie Dexter. Los psicópatas super inteligentes se pusieron de moda.
Pero el problema surgió años después con la siguiente novela de Thomas Harris sobre Hannibal Lecter: Hannibal. Publicada en 1999, la novela nos presenta a un Hannibal que vive en Florencia bajo una identidad falsa. Nada que ver con la estructura de los otros libros anteriores. Harris hizo bien en cambiar la trama pero no hay rastro de la tensión a la que nos tenía acostumbrados. Lecter encarcelado era como un perro furioso que nunca sabíamos cuando iba a explotar o qué estaba tramando. Pero Lecter en libertad es un tipo culto, de gustos caros y que lleva años sin cometer ningún crimen. Hannibal toma protagonismo en la novela, se ahonda en su mente y sus recuerdos, así como nos enteramos de donde viene su afición a comerse a quienes son ofensivamente maleducados, pero sabe a poco.
Mason Verger es la única víctima de Lecter que sobrevivió (si exceptuamos al agente Will Grahan). Verger es un millonario sádico y pedófilo que fue paciente de Lecter. Lecter convenció a Verger (bajo los efectos de las drogas) para que se arrancara la cara con un trozo de espejo roto para luego echar los trozos de carne a los perros. Como consecuencia de todo ello, Verger acabó postrado para siempre en una cama con la cara terriblemente desfigurada. Verger buscará venganza y será el auténtico villano del libro. Es un personaje repulsivo física y moralmente. Gracias a Lecter, las terribles cicatrices de la cara de Verger son el espejo de su alma.

Margot es la hermana lesbiana y culturista de Mason. Por su tendencia sexual, Margot fue eliminada de la herencia familiar. Los esteroides la dejaron estéril, por lo que desea que Mason insemine a su novia para así poder disfrutar de la herencia. Mason aprovecha esta situación para extorsionar a su hermana pero perece cuando ésta le lanza una morena al cuello instigada por Lecter (“Siempre podrás decir que he sido yo”).
Obviamente, Harris no estaba dispuesto a eliminar a la agente Clarice Starling así que también está presente en el libro, pero todo resulta un tanto forzado para que se vuelva a reunir con Hannibal. A mí me da la impresión que Harris escribió el libro pensando en los derechos para la adaptación cinematográfica.
Efectivamente, Hannibal no era lo que los lectores esperaban, era otra cosa. El libro tiene un tono bastante bizarro y grotesco, abundando los momentos desagradables. Está lleno de personajes moralmente reprobables, incluso más que Lecter, y tenía un final casi escandaloso. Era una sucesión de las atrocidades que Lecter era capaz de cometer. Así pues, Hollywood se encontró con un nuevo libro sobre el personaje, pero no era un libro fácil de adaptar y mucho menos de convertir en un blockbuster.

Dino de Laurentiis había producido el primer film sobre Lecter (Manhunter) pero debido al escaso éxito de la cinta renunció a producir El silencio de los corderos, algo de lo que se arrepentiría hasta el fin de sus días. Así pues, De Laurentiis compró los derechos para adaptar Hannibal por 10 millones de dólares, todo un record. Para adaptar el libro se contó con el prestigioso escritor y guionista David Mamet, pero ni siquiera él logro sacar del libro un guión aceptable y fue reescrito por Steve Zaillian.
Otro problema añadido se cernía sobre el proyecto, ni el director ni los actores de El silencio de los corderos estaban dispuestos a repetir. Jonathan Demme dijo que el libro era espeluznante y que no se veía capaz de hacer una buena película basada en él. Anthony Hopkins declaró en 1998 que se retiraba de la actuación, sin él estaba claro que no habría película. Jodie Foster tampoco se mostró interesada ya que no le gustó el tono sórdido del libro. Finalmente, Dino De Laurentiis convenció a Hopkins para que volviera a interpretar a Hannibal Lecter gracias a un generoso cheque y sustituyó a Jodie Foster por Julianne Moore.
El repulsivo personaje de Mason Verger recayó en Gary Oldman, todo un experto en villanos excéntricos. Por una vez Oldman reprime sus gestos ya que su personaje no puede apenas moverse, pero el ego del actor le jugó una mala pasada. Oldman exigió que su nombre apareciera en los títulos de crédito y el cartel de la película con la misma categoría que los de Julianne Moore y Anthony Hopkins. Ante la negativa de De Laurentiis, Oldman decidió que su nombre desapareciera totalmente de los títulos de crédito.

Realmente, no sé quién hubiera sido el director ideal para adaptar este bizarro libro. ¿Quizás Polanski? ¿Fincher? ¿Cronnenberg? ¿Jess Franco? Ridley Scott estaba pasando una muy mala época, enlazando fracaso tras fracaso en los años 90. Parecía un director acabado, una sombra de aquel que dirigiera clásicos como Alien o Blade Runner. Scott estaba rodando Gladiator (la película que lo devolvió a la primera fila) cuando le ofrecieron rodar Hannibal. Scott aceptó el encargo y demostró una vez más ser un buen artesano e hizo lo que mejor sabe (crear atmósferas a base de una cuidada estética) y demostró también lo que no sabe hacer (profundizar en los personajes y
desarrollarlos). Scott se queda en la cuidada fotografía y los bellos planos de la ciudad de Florencia. La escena de Hannibal en una habitación en penumbra con su cara iluminada por la luz que entra por una rendija es de una belleza plástica innegable pero resulta poco emocionante y hueca.

Como el libro, Hannibal es una película aburrida en su primera parte y demasiado gore en su parte final. No era necesario mostrarnos las atrocidades de las que Lecter es capaz, nos aterró mucho más sólo imaginándonos lo que es capaz de hacer. Además, el film no consigue enganchar al epectador. Toda la parte de Florencia está bien narrada y es fiel al libro, pero no engancha. Las cartas y monólogos de Hannibal suenan huecos mientras sus diálogos con Clarice carecen de la tensión de El silencio de los corderos. Scott renunció a la tensión psicológica y apostó por lo gore, mostrando sin tapujos vísceras, sangre y sesos. Lo que Demme acertó a no mostrar, Scott lo muestra sin tapujos, generando asco en el espectador pero no miedo. La escena de la cena provocaba en las salas de proyección más risas que repulsión, era tan extrema que no era creíble. Resumiendo, al film le falta el ritmo y la tensión de El silencio de los corderos.

En el guión se eliminaron elementos del libro que me parecen interesantes. No se plasman las operaciones de cirugía estética de Lecter para cambiar su rostro ni el hecho de que Hannibal tenía 6 dedos en una mano. Son aspectos secundarios que no modifican esencialmente la trama, pero opino que otros cambios fueron bastante desacertados. Se eliminó del guión al personaje de Margot Verger, por lo que ésta no podía matar a su hermano. No se les ocurrió otra cosa que hacer que con sólo unas palabras Hannibal fuera capaz de lograr que Cordell, el fiel mayordomo de Verger, decida traicionar a su amo y lo lance a una piara de jabalís hambrientos. Algo totalmente forzado e inverosímil. Un final demasiado simple para un villano así de carismático. Es como si Darth Vader muriera de un ataque al corazón, no cuela.

Hay otra variación fundamental del guión: el final. En el libro Clarice Starling decide huir con Lecter, iniciando una relación sentimental con el peligroso psicópata. Así pues, Clarice acaba convertida en prófuga de la justicia por amor a Hannibal. Dino de Laurentiis y Ridley Scott opinaban que este final no era creíble y decidieron cambiarlo. A Harris tampoco pareció importarle. En la película, Clarice se esposa a Hannibal y éste decide cortarse la mano para escapar. Personalmente, me quedo con el final del libro (como casi siempre).
Al tener finales tan opuestos, se cerraban las puertas a posteriores adaptaciones cinematográficas de los futuros libros que Harris escribiera sobre Hannibal Lecter. Quizás un final tan sorprendente podría hacer pensar que Harris estaba cansado del personaje y quisiera terminar con él de una vez.

A pesar de las críticas desfavorables, el film fue todo un éxito de taquilla, era de esperar. Obviamente, De Laurentiis no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de volver a rodar su adaptación de Dragón rojo, esta vez con Hopkins. Aunque algo viejo y pasado de kilos, Hopkins volvió a interpretar a Hannibal en la segunda adaptación de Dragón Rojo en el año 2002. La peli no estaba mal y tenía un gran reparto pero no causó el impacto esperado.
Harris publicó un libro más sobre Lecter: Hannibal rising (2007) que narra la infancia y juventud del personaje. De Laurentiis se lanzó rápidamente a rodar la adaptación cinematográfica. Pero, sin la aparición de Hopkins, la cosa no funciona igual y la peli resultó bastante decepcionante.

¿Volveremos a saber de Hannibal el caníbal? Dino de Laurentiis murió hace unos años, Hopkins ya está muy mayor y quien sabe si Harris no está escribiendo otro libro sobre las andanzas de Hannibal en la universidad o en el geriátrico (me inclino por esta última hipótesis). Sólo el tiempo y los productores de Hollywood tienen la respuesta.

Bon appétit.

jueves, 5 de mayo de 2011

THOR


Cuando me enfrento a una adaptación de los cómics que leí de pequeño, siempre voy con miedo. Por una vez, parece que las cosas se han hecho con bastante gusto. Los de Marvel se están trabajando sus adaptaciones cinematográficas para convertirlas en blockbusters bastante amenos, puede que sean films vacíos cuyo único fin sea entretener, pero los comics de Marvel nunca han pretendido otra cosa (afortunadamente).



Thor podría parecer a priori el film que todo el mundo ha hecho por encargo. No me creo que Kenneth Branagh tuviera en mente dirigir un film tan comercial si no media un buen cheque. Tampoco me creo que Natalie Portman pensara que esta peli le iba a reportar otro Oscar tras El cisne negro o Anthony Hopkins pensara que el personaje de Odín le iba a reportar grandes laureles (la verdad es que el tipo es el actor ideal para este personaje).
Thor es una peli de encargo, una peli de los Estudios Marvel. Y se nota (como en muchos otros blockbusters). Pero también se nota cierto respeto y cuidado con el que han tratado todo el universo del personaje. Se han modificado algunas cosas, era de esperar, pero la esencia del personaje se ha trasladado muy fielmente a la pantalla. Vale que Thor no se transforma en el doctor Donald Blake pero no creo que sea una modificación tan sustancial (adaptar 50 años de historias en hora y media es imposible), al menos se hace un ingenioso guiño al personaje. También es muy de agradecer que no caiga en el ridículo.
Kenneth Branagh dirige con probada maestría y soltura esta ligera historia bastante alejada de los dramas de Shakespeare que le dieron fama. Thor tiene algo de drama de Shakespeare pero no tiene nada que ver con Enrique V o Hamlet. Es en los palacios de Asgard cuando el film mejor funciona, a Brannagh se le dan mejor las intrigas palaciegas que las tramas de ciencia ficción. El film tiene en su primera hora un ritmo muy acertado y momentos bastante divertidos. Thor funciona como entretenimiento durante casi todo el metraje aunque hay cosas que no acaban de encajar y al final peca un poco de previsible. Al menos, nunca trata al espectador de idiota. Branagh sabe que sólo es cine comercial y decide darnos un producto digno dentro de sus limitaciones.

En cuanto a los actores, Chris Hemsworth tiene el físico perfecto para interpretar a un dios nórdico (vamos, que está cuadrado) e incluso resulta bastante creíble. Lo de la química con Natalie Portman no está muy logrado pero creo que se debe a que sus diálogos en el guión son lo más flojo del film. No resulta creíble su relación ni el profundo cambio que se produce en Thor al conocer a Jane. El dios del trueno pasa de ser un chulito bravucón a un alma caritativa en apenas 1 día gracias a cuatro escenas con la Portman, eso sí es magia. Tampoco Kat Dennings o Stellan Skarsgard pueden hacer mucho con sus planos personajes, la primera es el contrapunto cómico y el segundo es el toque nórdico. El que más me gustó fue Tom Hiddleston en la piel del dios del engaño, Loki. Me parece lo mejor de la película.

No falta el inevitable y divertido cameo de Stan Lee ni las referencias a los otros vengadores: se menciona a Tony Stark, se hace referencia a Bruce Banner y aparece Ojo de halcón en la piel de Jeremy Renner (The town, En tierra hostil). Así pues, Marvel va tejiendo el entramado de Los Vengadores cuyo rodaje ya ha empezado y cuya fecha de estreno está fijada para el verano de 2012. Incluso se avisa al final de la peli que Thor regresará en dicha película. Pero antes tendremos que ver este año la peli de El Capitán américa: El primer vengador. Miedo me da ver tantas barras y estrellas en una pantalla, puede ser un espectáculo patriotero demasiado indigesto.

Para terminar con Thor, debo señalar que todo el trabajo de vestuario me parece genial: era muy difícil que los cascos con plumas o cuernos no quedaran ridículos en pantalla. Por suerte, han prescindido de estos elementos en la mayoría de las escenas. Tanto los decorados como los efectos especiales son espectaculares y todo un regalo para el espectador que sólo busque pasárselo bien.

Los aficionados al personaje creo que saldrán satisfechos con el tratamiento que se ha hecho de Asgard, Odín, Loki y todos los elementos de los dioses nórdicos. Los no iniciados en el tema pasarán un buen rato, sin más.

5,5

viernes, 15 de abril de 2011

El rito (The rite)

Hablemos claro, la mejor película de exorcismos es El exorcista. Una obra maestra del cine de terror que sigue atemorizando a día de hoy como el día de su estreno en 1973. Ocurre lo mismo que con el cine de zombies o el de tiburones asesinos: es casi imposible que nadie supere a los originales de George A. Romero o Spielberg. Todas las demás películas sobre estos temas nacen con el grave problema de ser comparadas con unas obras maestras casi imposibles de superar.


Lo bueno de El exorcista era que el terror iba inundando la pantalla poco a poco, tenía una larga introducción de personajes y la posesión demoníaca es narrada desde sus primeros indicios. También estaban ya en la original el tema de la contraposición entre ciencia y fe. Cuando la ciencia no puede explicar el extraño caso ante el que estamos, es cuando el espectador se queda aterrado ante lo desconocido. El exorcista era un cine de terror puro, miedo a los desconocido y a lo más primitivo. El mal primigenio se hacía real en una sociedad moderna. Los vómitos verdes, el maquillaje y la música de Mike Oldfield sólo engrandecen una obra imperecedera del cine de terror.
Pero El rito es otra cosa, no están los tiempos ni el talento como para dar otra obra maestra sobre posesiones demoníacas. A lo sumo, un pastiche que aspira a hacernos pasar un rato. El rito es una película que no se define entre el cine de terror y el blockbuster revienta taquillas. Su indefinición juega muy en su contra, dejándola en una tierra de nadie muy peligrosa. Los exorcismos y posesiones demoníacas no son nada nuevo para el aficionado al cine de terror, pero no es necesario repetir siempre el esquema del cura joven con problemas de fe que debe aprender de un cura experto, está ya muy visto.

Por su parte, Mikael Håfström (director de otra peli bastante fallida, 1408) se deleita en una cuidada fotografía pero se muestra incapaz de hacer que la trama nos atrape desde el inicio. El film sólo engancha muy hacia el final y gracias al buen hacer de Anthony Hopkins. Tiene un desarrollo demasiado lento, se pega 2 tercios del film hasta que la película adquiere algo de tensión. Durante casi todo el metraje asistimos a una serie de sucesos que ni aterran ni apenas mantienen el interés. No hay ningún susto digno de mención ni los exorcismos son nada que no hayamos visto ya. Tiene a su favor que no abusa de los efectos especiales (incluso se mofa de que no hay vómitos verdes ni cabezas girando). La verosimilitud en las posesiones es algo muy de agradecer así como el enfoque escéptico que domina buena parte del film.

Pero cuando el film se pone interesante (que no aterrador), ya es demasiado tarde y sólo queda tiempo para un final apresurado y chapucero. Me refiero a cuando Anthony Hopkins pone su cara de malo (la de Hannibal Lecter) y él solito consigue remontar un film bastante mediocre. Hopkins logra que el espectador se aterrorice gracias a una interpretación que no nos ofrece nada nuevo pero sigue siendo más que eficiente.
Hopkins está muy bien pero no se puede decir lo mismo de Colin O'Donoghue, un tipo bastante inexpresivo que debería dedicarse a la publicidad de calzoncillos antes de intentar dar vida a un joven cura con problemas de fe. Tampoco Alice Braga puede hacer mucho con su papel, la verdad.

Floja.

4



jueves, 9 de diciembre de 2010

Conocerás al hombre de tus sueños


Títulos de crédito con música de jazz, letras blancas sobre fondo negro, una gran ciudad, personajes adinerados y neuróticos que no paran de hablar. No cabe duda, estamos ante un film de Woody Allen. Esta vez Allen nos entrega un film sobre la inmadurez y la inseguridad.

Todos los personajes de este típico microuniverso Alleniano están incompletos. Todos anhelan algo o alguien que no poseen. Ya sea la chica de la ventana de enfrente, montar su propia galería de arte, publicar una novela de éxito, aparentar ser más joven o sólo volver a ser felices. Todos los personajes buscarán satisfacer sus deseos mediante métodos más o menos lícitos. Será en vano excepto para aquellos que pongan su fe en lo absurdo, es como si Allen nos dijera que cualquier cosa vale si te hace feliz, que es de lo que realmente se trata en esta vida. Un mensaje común a su anterior film, lo que nos hace pensar que el cinismo de Allen se acrecienta con la edad. Allen nunca tuvo mucha fe en la religión o el matrimonio pero ahora tampoco parece creer en la familia o la amistad. Por otro lado, el film emparenta también con la estupenda Match point no sólo por su ambientación en Londres (donde surge el Allen más pesimista) sino por el comportamiento de algún personaje.

De todo el habitual crisol de personajes me quedo con el típico escritor bloqueado (correcto Josh Brolin), esta vez no tan locuaz como de costumbre, y con la madre abandonada que decide refugiarse en el más allá con tal de tener esperanza (excelente Gemma Jones). Los diálogos entre ambos me parecieron de lo mejor del film. También el personaje de Anthony Hopkins tiene bastante miga. Por otro lado, Antonio Banderas me sigue sin gustar aunque le dirija Woddy Allen, tampoco Freida Pinto me parece gran cosa, aunque es muy guapa.

Esta historia podría haber sido un dramón o una comedia, pero Woody tira por el camino de en medio y nos ofrece una comedia agridulce. El tono y el ritmo del film es de comedia pero las situaciones no son graciosas. Hay bastantes diálogos que podrían haber sido desternillantes (los citados entre el escritor y su suegra) pero Allen los carga con un dramatismo que los vacía de todo humor. Parece como si Allen se mofara de ciertos personajes, subrayando su patetismo al negarse a convertir el film en una comedia. En una escena concreta, el personaje de la madre sigue obstinada en sus creencias (más o menos divertidas) mientras su hija la insulta de forma bastante cruel, dan ganas de reírse de la madre pero el despiadado comportamiento de la hija rompe toda la gracia y nos llena de amargura. Definitivamente, Woddy Allen no cree en la familia.

La película se ve sin problemas gracias a su buen guión y a los estupendos actores, si bien, es cierto que no ofrece nada nuevo (quizás ya sea muy tarde para pedirle tal cosa al maestro) ni entretiene como otras veces. El film deja al espectador con una sensación de deja vu, de haber visto a unos buenos actores en una historia no demasiado original. Desde el principio intuimos cómo puede acabar la cosa, pero yo creo que Allen no buscaba divertir ni innovar, sólo narrar una historia con moraleja.

Otro film menor dentro de la obra de su autor, sin duda, pero aún así es interesante.

6