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jueves, 15 de mayo de 2014

Only lovers left alive


El veterano director Jim Jarmusch nos ofrece esta peculiar historia de vampiros en los que estos seres fantásticos han perdido la razón de su existencia.

 Jim Jarmusch es uno de los máximos exponentes del cine independiente de las últimas décadas. Por suerte para nosotros sigue siendo fiel a su estilo: ritmo pausado, mezcla de géneros, sutil humor negro, sus protagonistas siguen siendo unos inadaptados con ganas de hablar y la música es parte fundamental de la película.
 Los vampiros de este film son presentados como decadentes estrellas del rock que coleccionan guitarras antiguas y usan el iPhone para comunicarse: su tiempo ha pasado y han perdido toda razón de ser. Son seres cultos y refinados que ya no tienen cabida en un mundo desolado por la necedad y la estupidez humana. Viven recluidos y ni siquiera atacan a humanos para conseguir su preciado alimento, los avances tecnológicos y el mercado negro se encargan de ello. Todo ello ha hecho que casi olviden su naturaleza depredadora, su instinto cazador ha sido reprimido durante demasiado tiempo. Los vampiros consideran a los humanos como zombies que desaprovechan su tiempo en el mundo con banalidades. Los vampiros han sido los verdaderos grandes artistas en la sombra mientras los humanos se han dedicado a destruir el planeta.


El hecho de que la pareja protagonista esté formado por dos vampiros tan opuestos me resultó muy agradable. Mientras Adam (Tom Hiddleston) viste totalmente de negro y vive recluido en la ciudad en ruinas de Detroit (toda una metáfora del mundo actual) su amada Eve (Tilda Swinton) viste de colores claros y vive en Tánger. Adam está profundamente deprimido, ya no ve un sentido a la vida y tiene serios impulsos suicidas. Quizás el volver a encontrarse con su amada le infunda las ganas necesarias para seguir afrontando la eternidad. Es un concepto interesante el de que la eternidad puede ser verdaderamente aburrida.  Por cierto, ¿es causal el nombre de esta pareja de vampiros?

  Esta peculiar visión de los vampiros me sedujo desde el primer momento. Se dedica a romper todos los manidos tópicos sobre estos seres ficticios a la vez que nos ofrece una amarga visión de nuestro mundo. Puede que los vampiros sean un reflejo de las personas que buscan (buscamos) algo de belleza en este mundo tan materialista. Una vez más el cine de ciencia ficción sirve para mostrarnos nuestras miserias. Puede que Only lovers left alive no sea más que una elaborada metáfora de la decadencia de la sociedad occidental.
Reconozco que el estilo pausado y retórico del film no se me hizo pesado. Supongo que a ello ha contribuido el hecho de contar con una pareja de actores que desprende un singular magnetismo en la pantalla. Tanto Tilda Swinton (hay que ver el físico tan extraño que tiene esta señora) como Tom Hiddleston (el Loki de Los vengadores o Thor) están excelentes en sus lánguidos personajes. También Mia Wasikowska (Stoker) y el veterano John Hurt (Alien, The Snowpiercer) están muy bien en unos breves pero transcendentes personajes.

 Probablemente el film  no sea un éxito comercial y se convierta en un film de culto, uno más, dentro de la filmografía de su director. Pues vale. Only lovers left alive es una de las mejores propuestas sobre el mito vampírico de los últimos años junto con Byzantium.

6'5

martes, 12 de noviembre de 2013

Byzantium

 Dentro de la filmografía del director irlandés Neil Jordan podemos encontrar títulos más que recomendables como En compañía de Lobos (1984), Juego de lágrimas (1992), Entrevista con el vampiro (1994), Michael Collins (1996), El fin del romance (1999) o El buen ladrón (2002). En los últimos años su carrera ha pasado injustamente inadvertida y podría parecer que el talento de Jordan se había diluido o simplemente no era capaz de encontrar un proyecto a su medida. Afortunadamente, Byzantium nos devuelve al mejor Jordan, ése que sabe mezclar drama con cine de género.

 Los vampiros, como seres inmortales que son, vuelven a aparecerse por las pantallas de cine (cosa de la que me alegro). No todas las aproximaciones al mito de los vampiros van a ser tan estúpidas como la saga Crepúsculo. Byzantium es la mejor película sobre vampiros desde Déjame entrar. Jordan retoma el mito vampírico y lo adapta a los tiempos actuales sin perder un ápice de romanticismo.


 Las protagonistas son dos mujeres vampiro que debe vivir en un mundo machista que no sólo las ha maltratado como vampiros sino también como mujeres. Este enfoque feminista me resultó muy refrescante, no lo había visto nunca en un film sobre vampiros. Las mujeres vampiro siempre eran pérfidas arpías sedientas de sangre, desprovistas de todo sentimiento (valga como ejemplo Las novias de Drácula, film que Jordan homenajea mediante su emisión en un televisor). Aquí los dos personajes femeninos (Gemma Artenton y Saoirse Ronan) son unas inadaptadas en ambos mundos, forzadas a ocultarse eternamente.
Son dos mujeres fugitivas en un mundo de hombres (vampiros o no) cuyas debilidades siguen siendo el motor del mundo. Unas debilidades que el personaje de Gemma Artenton ha decidido aprovechar como medio de vida. Mientras tanto su hija adolescente (por toda la eternidad, menudo suplicio) debe aprender a vivir con los terribles recuerdos de su pasado mientras desea salir de la marginación en la lleva siglos inmersa. Interesante argumento.


Jordan demuestra que sabe rodar y dirigir actores, dotando al film de un ritmo adecuado aunque no perfecto. El film se puede hacer algo lento y confuso hacia el principio y sólo al final todo el rompecabezas empieza a encajar. Para ello Jordan se sirve de continuos flasbacks que nos van contando el origen de las protagonistas. Jordan no abusa de los efectos especiales y se centra en las interpretaciones y en los dilemas morales de los personajes, nada de vampiros volando ni inverosímiles peleas.

El reparto está bien, de Saoirse Ronan (Expiación) ya sabíamos que era una gran actriz pero la gran revelación del film es la bella Gemma Artenton (El Príncipe de Persia, Quantum of Solace, Furia de titanes) quien sorprende gratamente en este film. Las dos están muy bien y junto con el buen hacer en la dirección de Jordan dotan al film de la credibilidad que esta historia necesitaba. El único problema (pequeño) es que Caleb Landry Jones (Antiviral) puede quedar encasillado en personajes de adolescente enfermo, debe cambiar pronto de registro, difícil lo tiene con esa pinta.

Una feminista película de vampiros.

6,5


miércoles, 26 de septiembre de 2012

El ansia (The hunger, 1983)



 Tony Scott nunca fue santo de mi devoción. Ser el hermano pequeño (en edad y talento) de Ridley Scott no debió de ser fácil pero Tony nunca arriesgó ni innovó nada, sólo se sumaba a la moda imperante en cada momento.

 El pequeño de los Scott nunca fue un autor que tuviera una personalidad propia ni nada realmente interesante que decir. En la década de los 90 la calidad de las películas de los hermanos Scott estuvo muchas veces por los suelos y ambos acabaron equiparados en vacuidad y superficialidad. Al menos, Ridley tuvo algunas obras maestras al inicio de su carrera (Alien, Blade runner), pero Tony no pasó de algún film curioso y mucho film palomitero con estética de anuncio. Ya siento ser así de taxativo y de claro, también lamento el final que ha tenido este señor, pero su cine ha sido un verdadero dolor para quien escribe estas líneas. Sinceramente, no creo que la obra de Tony Scott se estudie en las academias de cine dentro de 50 años (si tal cosa ocurre, sí que estaremos jodidos). En manos de este señor el cine se convirtió en un vídeo musical o un anuncio de 2 horas. Pura propaganda. Su estilo de anuncio de los años ochenta acabó evolucionando hacia el cine de personajes aún más dañinos como Roland Emmerich y Michael Bay. El ansia fue su primera película y una de las más interesante, a mi parecer.

Corría el año 1983 y los ochenta estaban en pleno apogeo. Una historia de vampiros que cuente en su reparto con David Bowie, Catherine Deneuve y Susan Sarandon ya tiene bastantes puntos de interés como para merecer un visionado. El pequeño de los Scott nos presenta unos vampiros chic, modernillos y estirados. Todo muy sofisticado pero con poca chicha. Se modifica algo el mito del vampiro y se le busca un nuevo origen al vampirismo (otra vez le toca al antiguo Egipto): los vampiros no tienen colmillos, se reflejan en los espejos y pueden salir de día, etc. Lo malo de El ansia no es que sea un film snob que se ha quedado muy viejo (a no ser que añores los cardados y las hombreras), es que no da miedo. Scott nos muestra a los vampiros como unos adictos a la sangre pero es incapaz de intrigar o asustar lo más mínimo al espectador. La trama es interesante y los personajes daban bastante juego pero ni el guión ni la dirección están a la altura. Scott no pierde tiempo presentando a los personajes ni sabe sacarle el partido a las estrellas que tenía en el reparto. Se quedó en la estética, en la sangre y el sexo pero no supo plasmar el verdadero drama que se supone que padecen los vampiros de su film.

Tampoco acierta con el ritmo y la peli se hace aburrida por momentos aun a pesar de no contar demasiadas cosas. Tanta fotografía de anuncio acaba resultando demasiado fría, casi tanto como la interpretación de David Bowie. Mira que le tengo cariño a Bowie, pero nunca ha sido un gran actor y aquí está especialmente inexpresivo. Tampoco la Deneuve o la Sarandon estaban muy expresivas, la verdad. Deneuve está correcta como pérfida vampira, esa belleza gélida e indiferente que tanto le gustaba a Buñuel queda muy bien al personaje, pero Sarandon dista mucho de sus mejores actuaciones.
Por cierto, la escena final fue incluida a posteriori por indicación de los productores con vistas a una posible secuela. Ya hemos dicho que Tony Scott no era un director de mucha personalidad, así que rodó e incluyó dicha escena aunque no fuera coherente con todo lo anterior visto en el film. El ansia no fue ningún éxito, ni de crítica ni de público, por lo que no hubo secuela pero sí un final bastante incoherente.

 El film sirve como ejemplo de ese cine de los años ochenta, muy moderno en su día pero que ha envejecido bastante mal. Más allá de la estética y de su desaprovechado reparto de lujo, el film no tiene mayor interés. Las escenas más recordadas de El ansia son los títulos de crédito iniciales con la canción de Bauhaus Bela Lugosi’s dead en la que el propio grupo aparece (esencia de videoclip) y la escena lésbica entre Catherine Deneuve y Susan Sarandon, la verdad es que ambas escenas tienen un innegable atractivo y creo que son de lo mejor de toda la carrera de su director por distintas y evidentes razones.


Obviamente, el fim creó cierta escuela y es hoy considerado por muchos un film de culto, no es mi caso.


sábado, 26 de mayo de 2012

Sombras tenebrosas (Dark shadows)



Lo de Tim Burton empieza a ser preocupante y digno de estudio. Si el personaje de Barnabás Collins de Sombras tenebrosas sufre una maldición que le convirtió en vampiro y estuvo 200 años enterrado en un ataúd, Burton parece ser objeto de otra maldición que le mantiene encerrado en ese auto-plagio al que muchos llaman estilo. Dark shadows es la enésima adaptación a la que Burton aplica su peculiar estética pero a la que es incapaz de sacar todo el jugo.

 Hablemos claro, TimBurton lleva demasiados años siendo incapaz de crear nuevas historias, sólo adapta a su estilo obras ajenas Ya sean clásicos la ciencia ficción (El planeta de los simios), clásicos infantiles (Charlie y la fábrica de chocolate), de la literatura (Alicia en el país de las maravillas), musicales (Sweeney Tood) o incluso colecciones de cromos (Mars Attacks!). Todas estas películas me parecieron decepcionantes, por cierto. Ahora se atreve con una serie de televisión de los años setenta que por estos lares es prácticamente desconocida: Dark Shadows.

 El film no está del todo mal, pero sabe a poco, estos personajes y esta historia podrían haber dado para mucho más. Burton se queda en la estética y se olvida del desarrollo de personajes una vez más, sí los presenta de forma convincente en el primer tercio del film, pero luego la cosa decae estrepitosamente. Me gustaron ciertos golpes de humor gracias al contraste entre el personaje de Barnabás Collins y el mundo moderno, también me gustaron los personajes de Michelle Pfeiffer (o cómo el bótox acabó con una gran actriz) y su hija (una Chöe Grace Moretz de inquietante presencia, hay que ver lo que ha crecido esta chica). Burton dota a la historia de algo de ironía y humor negro que son muy de agradecer e introduce algo de sexo (ya era hora, su cine era siempre demasiado infantil en este aspecto, no le importaba mostrar sangre pero sus personajes eran siempre asexuados). En Sombras tenebrosas el elemento sexy lo ponen la citada Chöe Moretz y una Eva Green radiante en todos los sentidos.

 Aparte de estos elementos novedosos (bastante escasos, la verdad) el film se mueve por los eternos parámetros del cine de Burton. La música de Danny Elfman me pasó bastante inadvertida, ni siquiera suena en los títulos de crédito iniciales cediendo el honor al Nights of white satin de The Moody blues, mejor. También está la inevitable presencia de la novia de turno de Burton, Helena Bonham Carter, la maldición implica sacarla en todas sus películas hasta que rompan su relación amorosa. La maldición también la obliga a colaborar con Johnny Depp, al menos esta vez está bastante comedido en gestos y tics, algo es algo. La maldición le obliga también a incluir homenajes como si de un director novato se tratara: aparece su admirado Christopher Lee aunque el señor esté ya para pocas hostias, y sin venir mucho a cuento colabora el cantante Alice Cooper haciendo de sí mismo y chupando demasiada cámara. Supongo que en la próxima película de Burton aparecerá Marilyn Manson, que es muy amigo suyo y de Johnny Depp.

Pues eso, la maldición Burton continúa. Flojita.
4,5

domingo, 4 de diciembre de 2011

Amanecer, parte 1 (Breaking dawn, part 1)




Uf, la cuarta entrega ya de esta insufrible y pastelosa saga sobre el amor entre una sosa adolescente humana y un soso vampiro. La primera era mala, la segunda era muy mala y la tercera era mala. La cuarta no podía ser menos.


Lo único bueno de esta película es que el final está cada vez más cerca. Los avispados de Hollywood han adaptado en dos películas el último libro, así se sacan unos cuantos cientos de millones más de recaudación. Es una jugarreta bastante sucia, la verdad, pero ya les dió resultado con el último libro de Harry Potter, con la excusa de que es muy largo, nos sacamos dos pelis en vez de una. El error se repite con esta saga y también se repite el tedio.
Esta primera parte de Amanecer es un aburrimiento tremendo, así de simple. Lo de la boda y la luna de miel se podría haber narrado en 10 minutos pero se estira hasta casi una hora, había que alargar la cosa para que diera para dos películas. Durante todo ese rato el film es tan obvio y soso que es todo un insulto para el espectador. Por muy adolescente que seas y muy guapos que te parezcan los protagonistas, deberías de darte cuenta que no pasa nada de interés en la pantalla. Sí hay una boda muy sosa, unos invitados muy sosos, un banquete muy soso (¿qué toman los vampiros en el banquete?) y una luna de miel de lo más triste. Entiendo que quieran vender la banda sonora pero tanta cancioncilla me saturó bastante.

Pasada la hora de metraje, la cosa se anima algo y el director Bill Condon (Dioses y monstruos, Kinsey, Dreamgirls) demuestra que es un buen artesano e imprime algo de ritmo y tensión a la historia, logrando que el film sea aceptable en su tramo final, pero ya es muy tarde. Yo sólo esperaba que la cosa acabase cuanto antes.

¿Los actores? Tan mal como de costumbre, en esta peli ni siquiera creo que salgan guapos. Kristen Stewart sigue poniendo cara de lela y mostrando sus dientes, aunque parece que está aprendiendo a reprimir su impulso de mesarse el pelo, bien por ella. Robert Pattison siguen tan inexpresivo como siempre y siento informaros que Taylor Lautner no enseña los abdominales. ¿Los efectos especiales? Cochambrosos, se sigue notando mucho que los lobos son digitales, no creo que a los fans de la saga les importe.
Venga, ya sólo nos queda una.

4


p.d.: Ya sé lo que estáis pensando ¿Que porqué sigo viendo las pelis de esta saga si son tan malas? Me lo pide mi señora esposa, eso sí que es sacrificarse por amor y no lo de estos vampiros.

lunes, 11 de julio de 2011

Thirst (박쥐, Bakjwi, 2009)


El cine de Park Chan-wook es excesivo en todos los sentidos. Tanto sus historias, sus puestas en escena, como su metraje son excesivos. El cine coreano tiende a ello. La mesura no va con ellos. Thrist es un ejemplo más.


La historia de un cura católico dispuesto a sacrificarse para encontrar una vacuna para una enfermedad acaba derivando en un drama familiar con vampiros, triángulo amoroso y crímenes pasionales de por medio. Thirst es un film insano, violento y agobiante. El torbellino de pasiones que arrastra a los personajes se nos antoja algo forzado y exagerado pero no deja de tener su gracia.
El guión adapta libremente la novela Thérèse Raquin de Émile Zola pero Park Chan-wook añade elementos propios de Drácula, El imperio de los sentidos, El pájaro espino y quien sabe qué más cosas que le pasaron por la cabeza. Todo ello nos da como resultado un drama coreano con toques de sexo y terror no apto para espectadores no acostumbrados a este tipo de excesos orientales. Pero Thirst es sobretodo una historia de amor, un amor imposible que va mutando en algo mucho más adictivo y peligroso que la propia sangre que ansía el protagonista.
Los amantes de las historias truculentas pero bien contadas (tomándose su tiempo) la podemos encontrar a ratos fascinante y a ratos tediosa, pero nunca nos dejará indiferente. El director de Sympathy for Lady vengeance u Oldboy sigue siendo fiel a sí mismo. Si aquellas películas ya eran bastante radicales y excesivas, Thirst no se queda atrás. A mí me gustaron mucho los continuos giros que va tomando el argumento, siempre queda una vuelta de tuerca más hacia la desesperación. Por una vez los actores me parecieron muy contenidos, nada propensos a la exageración. En el transcurso de la historia les veremos evolucionar hacia terrenos insospechados pero siempre resultando creíbles. Buen trabajo de Kim Ok-bin y Song Kang-ho (Memories of murder, The host).

Una vez más Park Chan-wook demuestra saber rodar y maneja la cámara de forma prodigiosa, sacando partido a cada uno de los encuadres y a cada mirada de los actores. Los excesos de Park Chan-wook me parecen fascinantes a veces y otras veces ridículos: tanta sangre y tanto drama se me acabaron indigestando un poco. Opino que, una vez más, un recorte de metraje hubiera sido muy beneficioso. La gran escena del film, cuando uno piensa que la tragedia no puede ir más allá, sólo es la antesala de un final no menos genial que media hora antes nos hubiera encantado, pero cuando llega es ya demasiado tarde.
Thirst me entretuvo y me hizo pasar un buen rato, este tipo de historias de sacrificio, culpa y redención a la coreana me parecen casi siempre interesantes

6


miércoles, 29 de junio de 2011

Drácula de Bram Stoker


Drácula es un clásico de la literatura de terror que el cine ha convertido en mito. El personaje ideado por el irlandés Bram Stoker ya había inspirado obras maestras como Nosferatu (Murnau, 1922) o Drácula (1931, de Tod Brownning con Bela Lugosi). Incluso considero muy interesante el Drácula (1958) de la productora británica Hammer, dirigida por Terence Fisher con Christopher Lee como Drácula y Peter Cushing como Van Helsing. Cualquiera de ellas es totalmente recomendable, aunque por motivos muy distintos. Pero aún faltaba una última adaptación, quien sabe si la definitiva, sobre el inmortal conde vampiro. La peculiar visión del mito vampírico de un genio del séptimo arte como Francis Ford Coppola.


La novela de Bram Stoker se publicó en 1897 y tiene una curiosa estructura epistolar, es decir, está formada por las cartas que van escribiendo en distintos momentos los protagonistas de la novela. No hay un narrador único, son los distintos personajes los que van narrando cada parte de la historia desde su punto de vista. Stoker no narra el origen del conde ni lo liga al personaje real de Vlad Tepes. Aunque la película se llamó Drácula de Bram Stoker, como si fuera la más fiel adaptación del original, es la película más fiel al libro pero no está exenta de modificaciones.
Primeramente, en el guión de James V. Hart se identifica al personaje histórico de Vlad Tepes, conocido como El empalador, con el conde vampiro. Tal identificación no aparece en la novela de Stoker. Es más, el guión hace que Vlad se transforme en vampiro por amor. Mientras Vlad pelea por la cristiandad (con métodos bastante crueles) para frenar el avance del imperio otomano, llega a su castillo la falsa noticia de su muerte en batalla. Su prometida no puede soportarlo y decide suicidarse para reunirse con él. Tras años luchando por la cristiandad, recibe como recompensa la muerte de su amada. Vlad pierde la fe en Dios y reniega de Él convirtiéndose para siempre en un vampiro.
En el libro las intenciones iniciales del conde son las de trasladarse a Londres en busca de un nuevo territorio de caza. Es un vampiro implacable, un verdadero hijo del demonio. Con motivo de realizar los trámites para la compra de propiedades han ido hasta su castillo en Transilvania Renfield (que ha acabado trastornado) y su sustituto, Jonathan Harker. Pero en la película se introduce alguna variante: el conde tiene aspecto de un anciano de 400 años y descubre por casualidad el retrato de la prometida de Jonathan Harker: Mina. En dicho retrato el conde cree reconocer al amor perdido trágicamente hace siglos. Puede que aún quede esperanza para un viejo vampiro condenado a vivir eternamente en soledad. El amor puede aliviar su eterno dolor. Así pues, lo primero es retener en el castillo al prometido de Mina, Harker quedará en el castillo no sólo para que no desvele los planes del conde de trasladarse a Inglaterra sino también para allanar el camino al vampiro. Después, Drácula decide cambiar su aspecto para la conquista, en el largo viaje en barco hacia Inglaterra irá alimentándose de los marineros e irá rejuveneciendo.
 Este toque de vanidad le hace más humano, no es sólo un monstruo sediento de sangre, tiene sentimientos. A pesar de ver al conde convertido en lobo, murciélago, ratas o niebla verde, se nos presenta más humano y vulnerable que nunca. Cosas del amor. La interpretación Gary Oldman es muy distinta al Drácula que habíamos visto en películas anteriores. La apariencia física del personaje (un viejo con larga túnica o un joven con largas melenas y patillas) es todo un contraste con las versiones de los míticos Bela Lugosi o Christopher Lee. Por cierto, es la única adaptación en la que se ha respetado el hecho citado en la novela de que el conde tiene pelo en las palmas de sus manos (al menos cuando tiene apariencia de anciano). En la parte final del film, más que un terrible monstruo Oldman interpreta a un Drácula enamorado y acorralado que intenta escapar de sus captores. Oldman necesitó hasta 5 horas de maquillaje diarias lo que es un handicap para un actor a la hora de expresarse. A pesar de ello se las arregla para exhibir toda esa gama de gestos que forman parte de su estilo interpretativo cercano al histrionismo. Oldman estudió el acento del personaje y pone una voz mucho más grave cuando interpreta al conde envejecido, en el doblaje al castellano se usaron las voces de dos actores de doblaje.

También el personaje de Mina sufrió alguna transformación. En el guión, Mina cae perdidamente enamorada del conde Drácula y su nuevo aspecto de joven caballero centroeuropeo. En el libro, Mina cae bajo el poder hipnótico de Drácula pero nunca se declara perdidamente enamorada del mismo ni es infiel a su prometido con el conde. Mina es usada por el vampiro para adivinar los planes de quienes quieren darle caza, pero no existe una apasionada relación sentimental entre ellos. El guión del film transforma una historia de terror gótico en una bizarra película romántica. Sin embargo, esta relación queda forzada y poco creíble. Los hechos ocurren muy deprisa, con un ritmo que se acelera cada vez más, sin dar tiempo a justificar los cambios ocurridos en los personajes ni a profundizar en ellos.
Un enamoramiento tan fugaz y apasionado por parte de Mina no resulta veraz, sobre todo si tenemos en cuenta la capacidad de Drácula para hipnotizar y controlar la voluntad. Posteriormente veremos escenas en las que Drácula no quiere convertir en vampiro a su amada y condenarla así a la vida eterna. Lo que parece indicar que el amor de Drácula es verdadero, pero ella sí desea acompañarle eternamente ¿Hemos de suponer que ella lo decide libremente? Winona Ryder (musa de la generación X de los 90) fue la elegida para encarnar a Mina, no lo hace nada mal. Las escenas entre ella y Oldman desprenden bastante química y pasión. Pero el erotismo desaforado del film no está presente en la novela de Stoker, es una aportación del guión.

También el personaje de Jonathan Harker sufre alguna variación, queda en segundo plano tras escapar del castillo del conde, casi no aparece en pantalla, cuando lo hace su pelo se ha vuelto blanco pero no se dice nada al respecto. Tampoco la plana interpretación de de Keanu Reeves ayuda al personaje.

Anthony Hopkins había atemorizado a medio mundo con su Hannibal Lecter de El silencio de los corderos en 1991 y fue un Van Helsing más que digno. Aquí se le dio un cierto toque excéntrico (se pone a bailar con Mina sin venir a cuento) pero es tan efectivo como el interpretado por el legendario Peter Cushing. Hopkins también presta su voz como narrador e interpreta al sacerdote del prólogo. Curioso matiz, el mismo actor interpreta a un religioso y a un científico separados por 400 años, las dos caras del progreso.
Supongo que Coppola aceptó el encargo de rodar Drácula apremiado por los escasos beneficios de películas tan costosas y complicadas como El Padrino 3 o Apocalypse now. Por una vez, Coppola estaba dispuesto a ajustarse al presupuesto inicial y cumplir con los plazos de rodaje marcados. Reunió a todos los actores meses antes para leer el libro original y que fueran aportando ideas para sus personajes. El rodaje se hizo todo en el interior de un estudio, lo que facilita las cosas. Incluso les sobró un día de los 42 que estaba previsto que durara el rodaje. Coppola no modificó el guión y se limitó a plasmarlo en unas sugerentes imágenes, si los personajes no quedan bien definidos creo que se debe al guión más que al propio director.

Aunque fuera un encargo, Coppola quería dar un gran espectáculo a la altura del mito. Toda la puesta en escena del film es propia de una ópera. Uno de los muchos elementos que me fascina del film son los efectos de sonido, en el film hay cientos de voces susurrantes, viento y aullidos de lobo que contribuyen a crear una atmósfera de pesadilla. También creo que hay que destacar el uso de las sombras, las sombras parecen expresar las verdaderas intenciones del conde. Mientras él parece estar tranquilo, su sombra intenta estrangular a Harker al descubrir quien es su prometida. Igualmente la mancha de tinta negra se cierne sobre el cuello de Mina como si de una amenaza se tratara. Coppola reconoció que copió el uso expresionista de las sombras del film Vampyr, La bruja vampiro (1932) de Carl Theodor Dreyer. Igualmente la forma de levantarse del ataúd del vampiro ya estaba presente en el Nosferatu (1922) de Murnau. También las escenas de batallas del inicio están hechas a base sombras chinescas como las de Kagemusha de Akira Kurosawa. Coppola se permite el lujo de copiar/homenajear a los grandes maestros del cine. Ya se sabe que los malos artistas copian y los buenos roban descaradamente.
 Todos los excesos visuales (casi manieristas) son toda una delicia para el espectador. Francis Ford Coppola encargó la fotografía al prestigioso Michael Ballhaus y los simples pero efectivos efectos visuales corren a cargo de su hijo Roman Coppola. Dichos efectos visuales fueron casi artesanales, usando técnicas casi tan antiguas como el mismo cine tales como el uso de espejos, acelerar o ralentizar la imagen o pasar los movimientos a la inversa. Incluso Coppola incluyó unos planos rodados con una cámara antigua como homenaje al centenario del nacimiento del cine.

 La diseñadora japonesa Eiko Ishioka es la responsable de los imaginativos diseños de vestuario, siendo sus trajes una parte importante del decorado y un elemento primordial para entender la psique de los personajes. Los colores y las texturas de los trajes no están elegidos nunca al azar, todo tiene un significado. Algunos vestidos y peinados como el del Drácula anciano se basaban en trajes tradicionales japoneses o cuadros de Gustav Klimt.

También la partitura del compositor polaco Wojciech Kilar confiere al film una peculiar atmósfera entre romántica y fúnebre. El manierismo audiovisual del film obtuvo 3 merecidos Oscars: vestuario, efectos de sonido y maquillaje.

Se dijo que el montaje original duraba 145 minutos y que contenía escenas de alto contenido violento y sexual que fueron retiradas por los productores pensando en la taquilla. Una pena, Coppola tuvo que plegarse a las exigencias de los productores. Al menos, algunas escenas se incluyeron en posteriores ediciones en DVD, tampoco era para tanto.

El Drácula de Coppola es una experiencia audiovisual totalmente recomendable, aunque no es totalmente fiel a la novela. Quizás no sea necesario.

8

domingo, 19 de junio de 2011

Stake land


El cine post- apocalíptico sigue estando de moda. Ya sea debido a zombies, vampiros o simples infectados, este género se empeña en presentarnos un futuro muy negro. Siguiendo la estela de films recientes como Soy leyenda, Infectados, The crazies, La carretera o Zombieland ahora nos llega Stake land.


Stake land no pretende revolucionar el género de los vampiro apocalípticos pero es un film muy disfrutable por los aficionados al cine de terror. Tiene las dosis justas de sustos y sangre como para que cualquier aficionado pase un rato más que agradable. El director Jim Mickle no innova nada pero sabe rodar escenas impactantes y consigue crear una acertada tensión en el ambiente.
La trama puede recordar a los films citados en el primer párrafo aunque su mayor referente puede ser La carretera. Ambos tienen bastantes puntos en común en su argumento, pero Stake land opta casi todo el metraje por el género de terror (personajes huyendo, ataques y sangre) con ciertos toques de road movie. El personaje del cazador de vámpiros y el villano de turno parecen salidos de un western o un cómic, mientras que ciertos planos a cámara lenta recuerdan a pelis de acción. Una mezcla de géneros que no tiene por qué ser mala. Las referencias son obvias pero consigue tener personalidad propia y no aburrir en ningún momento.

Es en el desarrollo de personajes cuando la peli flojea, se nos presentan acertadamente, pero luego no se desarrollan. No hay apenas escenas de convivencia entre los miembros del grupo, sólo hay escenas de peligro. Puede ser un fallo o una conceción al público más ávido de sangre. El personaje de la monja (una recuperada Kelly McGillis) daba para mucho más juego, pero apenas se desarrolla ni hay diálogos significativos con el resto de personajes. Una pena. También aparece una vieja conocida de los amantes del género de terror: Danielle Harris (de la saga Halloween) que aquí interpreta a una embarazada. Es inevitable que en este género no haya una embarazada, un niño o un bebé, aunque en Stake land están todos.


Así pues, Stake land no es una peli original en sus planteamientos ni demasiado lograda en su desarrollo, pero entretiene y se deja ver.

5

martes, 2 de noviembre de 2010

Déjame entrar (Låt den rätte komma in)


Oskar es un joven solitario de 12 años cuya existencia se verá alterada por la llegada de su nueva vecina, Eli.
Pues un film de vampiros sueco siempre es bienvenido, aunque sólo sea por la novedad que supone. Tras tantas estúpidas historias sobre vampiros para adolescentes (Crepúsculo) no está mal disfrutar de una mirada distinta sobre el género.
A mí la peli de Tomas Alfredson me pareció muy interesante y bien llevada. Tiene una extraña sensación de tensa calma durante todo el metraje que es muy de agradecer. Los fríos bloques de pisos, los paisajes helados, los bosques, la opresiva sensación de frío y oscuridad … me produjeron cierto desasosiego que me agradó bastante.

El guión tiene algunos puntos en común con Entrevista con el vampiro, pero el planteamiento es totalmente distinto. Este film tiene el mérito de presentar las situaciones de forma muy cercana. Nos presenta una visión del mito vampírico muy realista, nada de adornos ni experimentos formales. Apenas hay música ni movimientos de cámara. Pero ojo, no es sólo un film de terror al uso, es un estudio sobre la soledad y el aislamiento en las sociedades avanzadas. Los niños no son los típicos niños pedantes que nos ofrecen en las pelis americanas. Son niños inadaptados, sometidos al abuso de los compañeros e ignorados por sus padres. Los adultos son presentados en su mayor parte como egoístas, torpes y/o mezquinos. La película transmite una gélida sensación de soledad, mucho más aterradora que el colmillo más ensangrentado.

Me gustó cómo se van introduciendo elementos fantásticos (o terroríficos) en la historia sin apenas darte cuenta. Hay escenas desagradables (la ventana del hospital, la cama) y sangre que nos parecen bastante verosímiles, además apenas hay efectos especiales con lo que se consigue un impacto mayor.

También considero acertado el jugar con ciertos mitos sobre los vampiros como la imposibilidad de entrar en una casa si no se les invita previamente o la nocividad de los rayos de sol.
No es un film perfecto, se puede hacer algo lento a veces y se nota que el presupuesto no era gran cosa, pero entretiene y aporta suficientes novedades a un género más que trillado.

Los norteamericanos, en un alarde de imaginación sin precedentes, han hecho un (innecesario) remake que dicen que está bien. Lo dudo, pero habrá que verlo para poder hablar.

7

jueves, 12 de agosto de 2010

Vampiros de John Carpenter




John Carpenter fue uno de los revolucionarios del cine de terror de los años 70 y 80. Su cine siempre era entretenido, puede que sus historias de ciencia ficción o terror no fueran obras maestras pero eran muy entretenidas y han ido ganando con los años. Algunos de sus primeros films son considerados como clásicos: La noche de Halloween, La niebla, Asalto a la comisaría del distrito 13, Christie, 1997: rescate en Nueva york. En concreto, su film La cosa sigue siendo uno de mis films de terror favoritos.

No había visto su film Vampiros de 1998, así que hace poco me decidí a hacerlo. La verdad es que pasé un rato muy agradable. Carpenter le da al aficionado todo lo que puede desear: un héroe carismático, una chica mona, desnudos gratuitos, sangre, tacos, diálogos ingeniosos, acción y algún sustillo. Carpenter sabe que no es un genio pero controla los parámetros del género a la perfección. Ya en 1998 su carrera estaba estancada y no parecía ir a ningún sitio. Mientras en los 90 otros directores de ciencia ficción y terror ( Wes Craven, David Cronenberg, Peter Jackson, Sam Raimi) estaban evolucionando (¿a mejor?), Carpenter se quedaba atascado en una serie B que empezaba a oler a muerto de tres días. Un muerto muy digno, eso sí.

La peli empieza bien pero se va desinflando algo conforme avanza la trama. Lo mejor del film es el personaje de Jack Crow (un estupendo James Woods) un cazador de vampiros realmente duro del cual vamos conociendo cosas de su pasado a cuenta gotas. Esas gafas de sol, esa chaqueta de cuero y esos pantalones ajustados son casi tan iconográficos como el Snake Plissken de 1997: Rescate en Nueva York.
Tras la eliminación de casi todo su equipo Crow deberá darse prisa para salvar su pellejo. Obviamente, tenemos al típico reclamo sexy, una prostituta (Sheryl Lee, la inolvidable Laura Palmer de Twin Peaks) que ha sido mordida por el malo de turno y a un compañero (Daniel Baldwin) que se debate entre su deber y su corazón. La inclusión del personaje de un cura ratón de biblioteca será otro elemento desestabilizador dentro de la precaria existencia de Crow.

El villano de turno es el típico vampiro con reminiscencias a Drácula: elegante, bien vestido y muy poderoso. No es que sea muy carismático pero no da miedo y resulta incluso un poco risible a veces. Por muchos cuerpos que descuartice, no acaba de ser un villano a la altura.

Carpenter se maneja con maestría y soltura entre los tópicos de los vampiros y nos da algún aspecto novedoso dentro la forma de acabar con ellos (el cable que los saca a la luz del sol es todo un acierto). El film tiene planos bastante logrados como la salida de los vampiros de la arena del desierto o la lucha final en la cárcel, propios de una buena serie B. También el destino de los personajes de la chica y el compañero antes mencionados me parece bastante bien llevado, dejando un final más que acertado.

No es un gran film, para qué vamos a engañarnos, y ha envejecido algo mal: los efectos especiales se ven hoy un poco cutres y el tratamiento de los personajes (si exceptuamos a Crow) no está muy elaborado. Pero, vista con la perspectiva de los años, es un film superior a la mayoría de films de vampiros que le han seguido posteriormente.

Una peli sin pretensión ninguna e ideal para pasar un buen rato.

6

sábado, 10 de julio de 2010

Eclipse



La primera y la segunda parte de la saga Crepúsculo me parecieron malas y esta tercera me parece casi igual de mala. Los actores son igual de inexpresivos que en las entregas anteriores y la historia es exactamente igual de melosa, pero la peli me ha convencido algo más (poco más, tampoco echemos las campanas al vuelo).

Lo del triangulo amoroso entre humana, vampiro y hombre lobo es lo único salvable del film. Es que en Eclipse no pasa casi nada, todo son escenas insustanciales de personajes que dicen quererse mucho. Yo reconozco que me costó mantenerme despierto durante la primera hora del film, sólo los gritos del público femenino al ver un torso masculino me sacaron del sopor. Menudo susto, pensé que habían entrado en la sala Brad Pitt y Angelina Jolie.

Luego la cosa se anima algo al final con escenas de lucha por ordenador (lástima que los efectos canten tanto) y algún diálogo sobre virginidad y matrimonio. La escena de la tienda de campaña o las conversaciones sobre sexo me resultaron de lo más interesante visto hasta ahora en la saga.

Los personajes y su tratamiento siguen siendo los puntos débiles. Ninguno parece tener el más mínimo interés ni personalidad, les basta con ser guapos. Con tal de embaucar al público femenino parece que es más que suficiente. Kristen Stewart sigue siendo una sosa que sólo sabe mesarse el pelo para expresar preocupación, mientras Robert Pattinson hace que la peli mejore cuando él no sale.

La mano de David Slade (Hard Candy, 30 días de oscuridad) se nota bastante poco, la tensión y la violencia de sus films anteriores no aparecen casi por ningún lado. Más parece que se ha limitado a rodar sin demasiadas ganas un guión ajeno. Aún así Eclipse me parece la mejor de la saga, lo cual no quiere decir que sea buena.

El problema de esta saga es que no quieren mostrar nada desagradable, todo es demasiado empalagoso. Un ejemplo: las transformaciones de humano a lobo pueden ser todo un espectáculo (que le pregunten a John Landis o a Paul Naschy) pero aquí los licántropos se transforman en décimas de segundo, privando a los espectadores del terrible proceso. Pues vaya. Nos conformaremos con las inexpresivas poses de unos vampiros famélicos y abúlicos que se enfrentan a grandes peligros mientras nosotros nos preguntamos qué demonios ven en esta saga sus millones de seguidores.

Sinceramente, el secreto del éxito de esta saga se llama MARKETING, no hay otra explicación. Igual que Hannah Montana o los Jonas brothers, la saga Crepúsculo es un producto de consumo elaborado casi exclusivamente para un público adolescente (que es el que se deja la pasta). Como la comida basura, apetecible para los adolescentes pero insípido para aquellos que ya tenemos una cierta edad.

3,5

miércoles, 24 de marzo de 2010

DAYBREAKERS



En el 2019 una epidemia ha convertido a casi toda la raza humana en vampiros. Sólo quedan unos pocos humanos sin convertir que son cazados y usados para producir la cada vez más escasa sangre.


La idea del film no está mal, es un giro más a la ya manida idea de los vampiros. Se parece algo a la serie de televisión True blood (que me recomiendan insistentemente David y Alice pero que no veo el momento de hincarle el diente) por lo de la aceptación social de los vampiros y la necesidad de sangre.


Daybreakers es un film de género sin complejos y decentemente rodado. No tiene nada especialmente destacable, pero es un film digno, consciente de sus limitaciones y de su única pretensión de entretener a los aficionados a la sangre.

Con un inicio bastante prometedor, con una estética en tonos verdes y azules heredada de Matrix, el film de los hermanos Spiering nos presenta a una sociedad humana que ya no es humana, quizás nunca lo haya sido. Igual que en la sociedad actual, los pobres no tienen acceso al alimento (sangre en este caso) y son seres marginados por la sociedad. Por otro lado, siempre hay una empresa todopoderosa dispuesta a sacar tajada de la situación.


Daybreakers no es sangre nueva pero sí es un film aceptable para los aficionados al género de terror o vampírico (el resto deberían abstenerse). Hay algún susto y abundantes regueros de sangre brotando de yugulares abiertas de par en par e incluso alguna víscera. Vamos, lo que todo aficionado al cine de vampiros espera. Nada de vampiros por ordenador o ridículos triángulos amorosos con vampiros anémicos y hombres lobo con gaseosa en las venas.

Además tiene en su desarrollo momentos bastante logrados como el personaje de Willem Dafoe (Anticristo) y su fijación por Elvis o alguna vuelta de tuerca al tema de los vampiros (las orejas, los espejos, la luz solar, las ballestas, etc).

Lamentablemente no acaba de ser todo lo transgresora que promete y cae en los tópicos propios del género: un vampiro que reniega de su condición (un Ethan Hawke más inexpresivo de lo habitual, experimentos cochambrosos, chica mona/florero, sicarios no muy listos, malvado hombre de negocios (risible Sam Neill poniendo la cara de siempre), un sacrificio redentor, etc. Tópicos que el film intenta romper pero acaba aceptando como propios sin demasiados complejos.


El problema de este film es que al final se desangra renegando de su propia condición de film de terror sanguinolento. En la impactante escena final se nota que han levantado el pie del acelerador recortando las imágenes más brutales. Hubiera sido un final demasiado gore para una película con pretensiones comerciales. La clasificación por edades hubiera sido bastante restrictiva y parece que les ha dado miedo. Una pena, un final tan salvaje podría haber sido antológico para los fans sedientos de sangre.

5


jueves, 17 de diciembre de 2009

Luna nueva


Bella Swan (Kristen Stewart) y Edwuard Cullen (Robert Pattinson) intentan seguir con su historia de amor a pesar de los peligros que les acechan.

Pues ya está aquí la segunda adaptación de los libros de la omnipresente saga Crepúsculo. A mí la primera película me pareció bastante floja, por decirlo suavemente, y de la segunda entrega no me esperaba nada de nada. Quizás por ello no me ha parecido tan terriblemente mala como la primera.
Sospecho que el hecho de que Robert Pattinson aparezca poco en pantalla me hizo el film más llevadero. También hay menos ridículos vampiros de diseño y menos presentación de personajes. Luna nueva se centra algo más en Bella Swan (una Kristen Stewart con la misma cara de lela) y sus problemas de amores. Tampoco es que sea una trama fascinante, lo típico: desamores, corazones rotos e imposible triángulo amoroso. Todo ello bastante edulcorado con sacarina y sazonado con canciones de grupos pop-rock actuales.

A mí la historia entre Bella y Jacob (un Taylor Lautner recién salido del gimnasio) me resultó algo mejor llevada que en la anterior entrega, menos forzada. Igual es que Taylor Lautner es mejor actor que el soso de Robert Pattinson (algo nada difícil), incluso hay alguna fémina que piensa que es mucho más guapo y está más bueno que el vampiro más soso del cine. Yo opino que viendo los carteles publicitarios del film, los publicistas han intentado acercarse al público gay, cosa muy respetable pero demasiado obvia. Pues vale. Por cierto que Pattinson solito arruina una de las escenas más emotivas de toda la saga. Pero supongo que a l@s fans de los abdominales parlantes les va a dar igual.

De todas formas, Luna nueva funciona mal y a trompicones cuando se centra en los problemas amorosos de Bella pero se hunde en la miseria cuando el tema fantástico aparece. Sigue sin haber sangre ni la más mínima emoción, sólo miradas de cordero (sin degollar). Ni las transformaciones en hombre lobo resultan creíbles ni los malvados vampiros resultan amenazantes ni la historia atrapa mínimamente.
Pero lo peor es que acaba aburriendo, el presunto clímax queda muy forzado, luego hay varios epílogos innecesarios que dan origen a una última media hora bastante pesada. Y mira que es difícil aburrirse con una peli de vampiros y hombres lobo, bueno… no, con las de Underwold también me aburrí. En Luna nueva todos sabemos lo que va a ocurrir sin necesidad de leerte los libros y si al menos lo hubiera presentado de una forma decente… pero no, lo único realmente destacable es la supina noñería de este engrendro para adolescentes. Lo que más me gustó de toda la peli fue la canción de Tom Yorke, el de Radiohead.
Lo dicho, casi igual de mala que la primera.

3'5

sábado, 21 de marzo de 2009

CREPÚSCULO (Twilight)


La joven Bella debe iniciar una nueva vida en el condado de Forks al que se traslada desde Arizona. Allí conocerá al misterioso Edward Cullen.

Basada en la saga de libros de Stephenie Meyer, Crepúsculo ha sido todo un éxitazo en la taquilla de todo el mundo. Como ya he apuntado alguna vez, parece que actualmente sólo van adolescentes al cine. Digo esto por que esta película está enfocada directamente hacia ellos, si tienes más de 15 años supongo que esta película no te molará nada. Es que no hay sangre, ni colmillos, ni ajo, ni estacas; es todo tan light, tan diseñado para adolescentes que da grima.

No es sólo que la historia sea la manida y sobada historia de vampiros (mil veces antes tratada en el cine y de forma mucho más inteligente) sino que no aporta nada nuevo. Los vampiros han dado auténticas obras maestras del séptimo arte: Nosferatu de Murnau en 1922, el Drácula de Tod Browning en 1931, el Drácula de Terence Fisher (1958), El baile de los vampiros de Polanski, el Drácula de Coppola en 1992, etc Vamos, que los vampiros nos han divertido (y aterrado) de lo lindo desde hace casi 100 años.

El problema es que en este film no he encontrado nada que me divirtiera ni aterrara lo más mínimo. Igual es que un film de vampiros sin sangre ni sexo queda demasiado edulcorado para mi gusto o que mis hormonas no hacen piruetas cuando veo a un chico guapo en pantalla.El vampiro con remordimientos o el rollo te amo y no quiero morderte para no convertirte en un monstruo como yo está más visto que el hilo negro y lo hemos visto mucho mejor llevado en el Drácula de Coppola o Entrevista con el Vampiro, hasta en Blade la cosa funciona mejor.El guión es de lo más obvio y estúpido que te puedas echar a la cara. Topicazo tras topicazo cruzan la pantalla durante todo el metraje. Todo muy edulcorado para agradar a los adolescentes.

Desconozco las novelas en las que se basa y no puedo opinar sobre si es una buena adaptación o no. Pero sí os puedo decir que es un horror de película. Horror en el mal sentido.Todo es tan ridículo y tan evidente que no te la puedes tomar en serio. Los personajes son totalmente anodinos, faltos de matices y sosos que aburren desde el principio. Amén de unas situaciones de lo más tópico americano (instituto, partido de béisbol, baile, etc) narradas de una forma muy torpe.

La dirección es realmente inexistente, sin personalidad ni estilo alguno. La directora es Catherine Hardwicke, quien me sorprendió gratamente con otro film sobre adolescentes Thirteen. Pero aquí sólo se ha preocupado de que los actores salgan todos muy guapos y les queden muy bien las ropas y peinados olvidándose de la interpretación. La pareja de actores protagonistas son realmente inexpresivos y lastran una trama ya de por sí patética.

El joven Robert Pattinson debe ser muy guapo pero transmite menos que un clavo oxidado olvidado en el suelo. La chica Kristen Stewart se pega todo el film con la boca abierta enseñando unos dientes de ratón bastante simpáticos pero que combinan más bien poco con su cara de alelada. Amén de que la química entre la pareja es más bien nula. El personaje mejor resuelto creo que es el padre de la chica interpretado por Billy Burke, al menos aporta algo de humor y es creíble, del resto del reparto paso de hablar.

Los personajes de los malvados (fundamental en toda peli de aventuras o terror) están metidos con calzador en el último momento para darle algo de emoción al asunto (intento fallido, por cierto) y asegurarse más entregas de la saga (las irá a ver Rita The Singer).
En definitiva y por si no os ha quedado claro: un bodrio sólo apto para menores de 15 años.
3
Si quieres ver buen cine de vampiros te recomiendo cualquera de las pelis citadas en el artículo, menos Blade.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

30 días de oscuridad




Basada en la novela gráfica (o tebeo) de Steve Niles, en la que un pueblo de Alaska es atacado por una banda de vampiros aprovechando los 30 días seguidos sin luz solar de los que disfrutan por ahí arriba.


Viendo la premisa ya se puede uno imaginar de qué va: ataques sangrientos y lucha por la supervivencia en una angustiosa cuenta atrás hasta la llegada de la anhelada luz del sol. nada más y nada menos. El director es el británico David Slade, responsable de la interesante Hard Candy y que ha sido fichado para la saga Crepúsculo. En 30 días de oscuridad Slade no se anda con sutilezas y nos plasma unos vampiros con un apetito voraz y sin ningún aprecio por la vida humana. Nada de seres educados y refinados, aquí los vampiros son crueles y despiadados. Alguna escena como la del ataque inicial es especialmente sangrienta, pero yo sigo pensando que aterra mucho más aquello que no se ve. Hay que decir que hay escenas bastante tensas que logran salvar la papeleta durante buena parte del metraje pero hacia el final hay un parón que no está bien resuelto.


El film es recomendable para los que disfruten viendo litros de sangre, se lo pasarán de lo lindo con esta película, que no es ninguna maravilla pero inquieta y entretiene a ratos. El resto deben abstenerse. La peli puede resultar muy desagradable.

Técnicamente está bien, el guión sigue el tebeo, hay homenajes al Drácula de Stoker y a La Cosa. Los actores son flojos, Josh Harnett no es Sean Penn precisamente y Melissa Gerorge es muy guapa pero no te la crees en ningún momento como agente de la ley.

Pero es una de vampiros…leñe.

4,5

jueves, 20 de diciembre de 2007

Soy leyenda

Lo que se suponía que iba a ser la peli de las navidades ha resultado ser la decepción del año. Una pena. La tercera adaptación del genial libro de Richard Matheson es la peor con diferencia.

El principal fallo es que el guión desaprovecha todos y cada uno de los aciertos del libro. Han convertido una novela de terror psicológico y vampiros en una peli para todos los públicos. Ni Robert Neville (el último humano sobre la faz de la tierra) ahoga sus penas en alcohol, ni pierde el control, ni los vampiros/zombis dan miedo, ni merodean su casa cada noche incitándole a salir, ni nada de nada. Neville es aquí un militar que se dedica a llevar una vida casi militar (disciplina, entrenamiento y arsenal incluidos), otra vez tenemos al militarismo patriótico norteamericano arrasándolo todo.


El guión se permite el lujo de inventarse personajes tan tópicos como el de la madre y el niño. El personaje de Alice Braga y su hijo están introducidos con calzadador y no aportan absolutamente nada. Sólo le dan el toque étnico a una historia que no lo necesitaba. Vale que le han cambiado el color a Robert Neville al interpretarlo Will Smith pero ya lo de la pareja interracial era demasiado. Así pues, no hay pareja. Incluso en la versión del conservador Charlton Heston había una escena de sexo interracial y algún desnudo. Era otra época, en 1971 triunfaba la Blaxploitation. En 2008 no hay nada de eso, todo es muy mainstream, muy para todos los públicos, muy aburrido.

Lo peor es que el film acaba provocando vergüenza ajena: esos infectados hechos por ordenador dan risa de lo mal hechos que están, cuando se supone que deberían asustar. Con el buen resultado que han dado siempre los zombis a base de maquillaje. Luego tiene unos flashbacks que no pintan nada y un final mesiánico... lamentable.

Por cierto, el título Soy leyenda hace referencia a que al final de la novela Neville es consciente de que el mundo ha cambiado y que los nuevos humanos le tienen a él como un mito, un enemigo que les ataca durante el día cuando son más vulnerables. Neville es el hombre del saco para los vampiros. Él es la amenaza para la nueva raza humana. Nada de esto sale en el film y el título adquiere un significado totalmente distinto.

Will Smith está bastante flojo poniendo cara de asustado todo el rato. No me hagas hablar de la irrisoria escena del videoclub o la escena de la canción de Bob Marley (de lo más patético que he visto en años). Un horror.

Es cierto que el film tiene un arranque bastante decente y alguna escena correcta (la ciudad desierta, la trampa) pero el resto es para olvidar lo antes posible.
3


P.d.: Recomiendo cualquiera de las anteriores versiones con Vincent Price y Charlton Heston.