Primos


Primos es la tercera película de Daniel Sánchez Arévalo tras las interesantes Azuloscurocasinegro y Gordos. Si estas dos películas eran una peculiar mezcla de drama y comedia, Primos se inclina decididamente hacia esta segunda vía.


Parece que Daniel Sánchez Arévalo ha escrito su película más optimista evitando profundizar en los dramas que inevitablemente apunta el guión. En el film hay elementos de sobra como para hacer un dramón de cuidado (abandonos, alcoholismo, traumas) pero Sánchez Arévalo los aborda de forma desenfadada y optimista, optando por la comedia. El guión es un buen retrato de esos tipos entrañables que Arévalo sabe retratar en sus guiones, siendo a su vez un fiel reflejo del ambiente festivo patrio: fiestas patronales, verbenas, ferias, litros, resacas y playa.

La verdad es que Primos es muy entretenida y te hace pasar un buen rato. No es la típica comedia española llena de chistes facilones y cicas sin ropa (bueno… algo hay de ambas cosas). Obviamente hay elementos que funcionan mejor que otros pero el conjunto es un agradable bálsamo contra la crisis. Ciertos personajes parecen tener vida propia debido a la naturalidad con la que están escritos los diálogos y la acertada elección de los actores. La vis cómica de Quim Gutiérrez y su química con Inma Cuesta (Águila roja) hacen ganar enteros al film.
Obviamente no faltan Ni Raúl Arévalo ni Alberto Sanjuan que parecen ser los talismanes de este director. Ambos están francamente bien y dan bastante credibilidad al asunto. Algún otro personaje como el primo traumatizado interpretado por Adrián Lastra me pareció algo forzado al principio, demasiado impostado quizás, pero va ganando enteros conforme pasa el film y acaba siendo un elemento clave. La escena del barco pirata me pareció bastante lograda. También he de destacar que el niño está muy bien, no da repelús ni queda pedante en un personaje infantil bastante alejado de lo habitual.
Lo que menos me gustó fue la escena de la actuación musical, me parece una concesión a esta moda ridícula de acabar las pelis con una actuación (como en Que se mueran los feos). Estas escenas provocan vergüenza ajena en las pelis norteamericanas y aquí me pareció bastante forzada a pesar del empeño de los actores.

Daniel Sánchez Arévalo apuesta por la comedia y gana una vez más.

6



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