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lunes, 14 de julio de 2014

Santa sangre (1989)


 Como siempre que nos acercamos a un film del chileno Alejandro Jodorowsky, debemos hacerlo con las debidas precauciones. No estamos ante un film convencional ni apto para todo tipo de sensibilidades.

 Una vez puestos sobre aviso, Santa sangre tiene más de giallo (subgénero de terror italiano que triunfó especialmente en los años 70 y cuyo mayor exponente fue el director Darío Argento) que de surrealista ejercicio de agitación de conciencias.  Jodorosky filma el guión de Claudio Argento, hermano de Darío Argento y productor del film. La puesta en escena de algunos crímenes y los litros de sangre falsa la acercan al giallo. Aunque el guión no era suyo, Jodorowsky afirma que Santa sangre es una de sus películas favoritas ya que pudo dirigir a todos sus hijos (Adan, Teo y Axel) y ni siquiera se reservó un pequeño papel para sí mismo venciendo así su narcisismo (¿?).  Jodorowsky se las arregló para transformar esta historia ajena en algo propio. En Santa sangre sigue habiendo elementos que parecen sacados de su surrealista y catártica manera de entender el cine: amputados, enfermos mentales, enanos y cruedad extrema. Tampoco podemos obviar la influencia de films de Todd Browning como La parada de los monstruos (Freaks) o Garras humanas (The unknown).

 Fénix (nombre de ave mitológica con la capacidad de renacer de sus cenizas) es un joven que vive en un psiquiátrico viviendo como si fuera un pájaro. Vive encaramado a un árbol y se niega a comer comida cocinada, por el contrario prefiere comer un pez crudo. Fénix fantasea con ser un pájaro que sobrevuela la ciudad de México hasta llegar al circo en el que se crió y en que se originó todo el trauma que lo marcó de por vida.
 Fénix es el hijo de Orgo, un norteamericano lanzador de cuchillos que regenta un circo llamado Gringo y lleva un águila tatuada en el pecho. No pueden ser más obvias las referencias a la cultura yanqui. Por su parte, la madre (Concha) es la líder de una secta (La santa sangre) que venera a la santa Lirio, una joven colegiala que fue brutalmente violada y mutilada. Su templo se ubica en el lugar del martirio de la santa donde brotó un lago de sangre. Cuando el representante de la autoridad eclesiástica va al lugar de los hechos para comprobar in situ el culto, descubre que todo es falso. Este hecho nos rebela el tiránico carácter de la madre y su capacidad de influir en otras personas. Fénix ama a su madre pero debe aceptar que no está en su sano juicio y que su influencia no es positiva. Lo mismo se podría decir de su narcisista padre y su tendencia hacia las relaciones extra matrimoniales.

Fénix sufre la trágica experiencia en la que su madre (Concha) castra a su padre (Orgo), tras lo cual él la mutila salvajemente con sus cuchillos para acabar suicidándose. Por si fuera poco, Fénix también debe soportar la pérdida de Alma, su amor platónico, una niña sordo muda que parece ser la única que le comprende. Normal que tales experiencias marquen para siempre la psique del muchacho.

  Fénix se sobrepone a su trauma proyectando sus deseos y frustraciones, lo que le lleva a crear una realidad a su medida. Las múltiples interpretaciones de las relaciones paterno filiales son evidentes: un padre irresponsable y adúltero que tatúa a su hijo su mismo tatuaje en el pecho para convertirlo en un hombre a su imagen y semejanza (por cierto, se dice que Jodorwsky tatuó realmente a su hijo ese tatuaje en el pecho). Por otro lado Fénix se viste en un momento dado como su padre y también lanza cuchillos como él, aceptando esa parte de sí mismo.

 Sin embargo, quien domina en su mente es la madre, una madre castradora (nunca mejor dicho) y brutal que obliga a su hijo a eliminar todo atisbo de deseo sexual eliminando los objetos de deseo. Para ella, el sexo es un catalizador de tragedias. Tras el trauma su madre le necesita y juntos se complementan (otra constante del cine de Jodorowsky), juntos forman una persona completa bajo el control de su madre.

 La madre es la representación de todo la malo (odio, ira, egoísmo, dominación), mientras Alma es la representación de todo lo bueno (bondad, amor, vida). Esas representaciones de lo bueno y lo malo se proyecta sobre las mujeres, por lo que Fénix parece tener una ambigua relación con ellas. Por un lado le atraen, pero por otro lado su madre le obliga a matarlas con sus manos ya que ella no puede hacerlo. El padre (Orgo) acaba triunfando finalmente al lograr que su hijo se transforme en él (incluso se viste como él en una escena). Sólo al final, en la mente de Fénix se volverá a restablecer un equilibrio cuando acepte la influencia de Alma (lo positivo) eliminando para siempre de su mente la figura de su madre.

 Si os ha parecido una trama bizarra y truculenta, no puedo culparos. Ya os he dicho que no es una cinta para todo tipo de estómagos. Lamentablemente, el ritmo decae bastante cuando el film se convierte en una mera sucesión de asesinatos. Llegados a ese punto, sabemos lo que va a acabar pasando con los personajes, por suerte, la cosa retoma el interés hacia el final con algún giro realmente notable y una puesta en escena simple pero efectiva.

 Como hemos apuntado otras veces, Jodorowsky es un director interesante por la simbología de sus películas pero técnicamente muy pobre. Se le nota poco versado en el ritmo cinematográfico y el estilo narrativo. Su cine adolece de esa falta de calidad tras la cámara (él mismo reconoce que no es buen director ) y sus nulas nociones sobre el montaje. Si bien no ha aportado nada notable técnicamente hablando al cine, su influencia ha sido decisiva en directores posteriores como Nicolas Winding Refn y su Sólo Dios perdona ( film que bebe directamente de Santa sangre en más de un aspecto). También se puede ver cierta influencia en Enemy, en todas estas películas la figura de la madre es representada como un elemento represor de la psique del hijo.

Por cierto, me gustó mucho la banda sonora de Simon Boswell, una bizarra combinación de folclore y música de film de terror.
 Resumiendo, Santa sangre es un inclasificable cruce entre pelicula de terror psicológico y pesadilla surrealista.

miércoles, 25 de junio de 2014

Jodorowsky's Dune

Jodorowsky's Dune es un entretenido y por momentos apasionante documental sobre la epopeya artística y vital que Alejandro Jodorowsky en su lucha por adaptar la novela Dune de Frank Herbert.

  El director Frank Pavich se estrena ni más ni menos con este documental sobre la película más influyente de la historia que jamás llegó a rodarse. Pavich se centra en los testimonios de las personas implicadas en esta fascinante historia, limitando su papel a enfatizar ciertos aspectos y no interrumpir la narración. Pavich usa animaciones para dar vida al story board dibujado por Moebius y multitud de fotografías y dibujos que otorgan la veracidad necesaria a esta historia que parece de ciencia ficción. También aparecen incondicionales del director del El Topo como Nicolas Winding Refn (Drive, Only God forgives).

 Siempre me ha fascinado la historia de este Dune que nunca vio la luz, igual que me sigue fascinando la obra de Jodorowsky (no tanto su faceta shamanista). Pavich era consciente de la singularidad de la historia que narra y consigue transmitir la fascinación por la epopeya de estos singulares guerreros/artistas y un sentimiento de lástima por lo que pudo haber sido y no fue. El mismo sentimiento de rabia y frustración que el mismo Jodorowsky expresa en un momento del documental.

Quizás Jodorowsky fuera demasiado pretencioso o demasiado ingenuo, probablemente ambas cosas. Pero queda claro en el documental que ese toque de ambición y cierta locura eran necesarios en el cine hace 40 años (al igual que ahora) y que sin ellos el cine no hubiera avanzado.  Este documental es un fiel retrato de una época y una forma de entender el arte de la cual ya sólo queda el recuerdo.


 Me entusiasmó la forma de expresarse del octogenario Jodorowsky saltando de un idioma a otro y hablando inglés con ese acento tan marcado. Se nota la pasión con la que todavía vive su arte. Sólo puedo calificar de apasionante su relato sobre los acercamientos a personajes como Orson Welles, Salvador Dalí, Pink Floyd o Mick Jagger. También me ha sorprendido el hecho de que Jodorowsky obligara a entrenarse en artes marciales a su propio hijo durante 2 años para encarnar al personaje de Paul Atreides. La gesta mesiánica de la novela se expandió a quienes invirtieron tanto tiempo y dinero en adaptarla.

 Por otro lado, me pareció muy correcta la manera en la que se muestra el rechazo de los grandes estudios, 15 millones de dólares eran mucho dinero a mitad de los años setenta. Resulta paradójico que aceptaran el proyecto pero rechazaran a Jodorowsky como director por su fama de raro y su intención de hacer un film de duración muy superior a la habitual (en el documental se habla de hasta 12 horas). Por desgracia, las sagas galácticas todavía no estaban de moda. Por suerte, no todo se perdió, Jodorowsky plasmó muchas ideas de su Dune en sus posteriores y recomendables  guiones para cómics como El Incal o La casta de los Metabarones.



  Yo me quedo con la metáfora de que Dune es Paul Atreides en el guión de Jodorowsky, murió pero sirvió de semilla para muchas películas posteriores. Sus innegables referencias visuales se pueden adivinar en Star wars, Flash Gordon, En busca del arca perdida o Alien. Casi nada.

  Al menos, a todos nos queda el consuelo de que el film de David Lynch, el único artista que podría haber hecho una adaptación digna, fue un completo fracaso artístico y comercial. Dune parece condenado a ser mutilado y pisoteado por los productores.  Lo cual me lleva a plantearme si este proyecto de Jodorowsky hubiera sido realmente tan alucinante como se nos pretende hacer creer o hubiera acabando siendo un horror psicodélico a lo Flash Gordon. El equipo técnico era inmejorable pero dudo si Jodorowsky hubiera sabido hacer algo coherente con este complejo proyecto. Siempre ha sido un creador valiente y un magnífico guionista pero su negativa a recortar el metraje me parece una insensatez. Nunca sabremos cómo hubiera sido realmente su película. Recemos para que alguien acabe haciendo un film de animación con el story board de Jodorowsky y Moebius, que parece ser la finalidad última de este documental.

 Muy recomendable aunque no se conozca Jodorowsky ni se haya nunca oído hablar de Dune.

7

viernes, 21 de febrero de 2014

Alejandro Jodorowsky sobre el cine

Aquí os dejo una reciente entrevista a Alejandro Jodorowsky con el motivo de la presentación de su nueva película La danza de la realidad. En la entrevista Jodorowsky plasma su visión sobre el cine, la economía, la libertad y otras muchas cosas (por suerte, esta vez no se pone muy metafísico).

 Tipo curioso el Jodorowsky. Siempre me ha fascinado su visión terapéutica del arte. Me encanta su visión del cine como arte genial que siempre ha sido prostituido por la industria. Yo destacaría perlas como las que suelta sobre el cine de Hollywood: "Entras a la sala de cine tonto, te diviertes una hora y media o dos horas y sales tonto" o "Nunca olvidé la imagen del ojo rasgado de El perro andaluz, vi Avatar y al mes la olvidé, no me queda nada"

sábado, 9 de noviembre de 2013

Solo Dios perdona (Only God Forgives)


Al hablar de Drive ya dejé clara mi postura sobre el director Nicolas Winding Refn: es un tipo con muchas posibilidades pero que quizás aún no había demostrado todo su potencial. Drive era un muestra de lo mejor que este director podía ofrecer. Sin embargo, Sólo Dios perdona es una muestra de lo peor que este director puede hacer.

 Tras el éxito de Drive, Nicolas Winding Refn se embarcó en este proyecto personal en el que su estilo visual y narrativo aparece en su máxima expresión. Un prodigio visual, con unos intensos colores rojos y unos neones de la ciudad de Bangkog realmente fascinantes gracias a la fotografía de Larry Smith. Pero tras esa perfección técnica se esconde un vacío absoluto. Winding Refn huye hacia delante y se lleva todo por delante, incluida la paciencia del espectador. Su film fascina y exaspera a partes iguales. Con unos primeros veinte minutos absorbentes, a partir de ese momento el film inicia una vertiginosa carrera hacia el tedio y lo absurdo que puede acabar con la paciencia de más de un espectador. A mí su belleza formal me cautivó pero la forma de desarrollar la historia (que se puede resumir en 2 frases) me decepcionó ampliamente.


Winding Refn homenajea a Jodorowsky (por algo le dedica el film, mejor nos hubiera ido si le hubiera dedicado una canción en un karaoke) y se olvida que El topo es de 1970. Han pasado más de 40 años, ha llovido mucho y cualquier moderno del tres al cuarto ya no nos va a causar el mismo estupor que nos causó el film de Jodorowsky (de quien soy seguidor como cineasta, no como chamán ni charlatán). Igual que Jodorowsky, Winding Refn dota a sus personajes de unas connotaciones que los elevan más allá de lo que se muestra en pantalla. (Al final de la entrada incluyo mi interpretación del film). Pero no vale con homenajear. Hay que aportar algo de valor, algo propio. Aquí yo vi mucha copia a David Lynch (esos pasillos en penumbra, esas puertas...), al cine contemplativo oriental, al cine de Park Chan-wook, etc



 Las miradas y los largos silencios tenían cierta gracia en Drive, pero aquí Winding Refn ha llevado estos recursos al absurdo. Personajes que se miran sin decir nada, cámaras lentas innecesarias, diálogos que no se oyen, personas que pasean por pasillos, etc. Su película no cuenta casi nada y lo hace de forma muy lenta y aburrida. Las escenas se eternizan y el ritmo cae casi hasta el coma. Me gusta el cine contemplativo de muchos autores orientales, hay veces que las imágenes son de una belleza tal que las palabras o la acción sólo pueden estropearlas. Aquí tenemos una fotografía espectacular (de lo mejor del año, sin duda) pero no hay historia. O mejor dicho, no hay ganas de contar una historia. Todas las escenas del karaoke (hay varias) me parecieron una prueba a la paciencia del espectador.

A mí ni la extrema violencia y sadismo de algunas de sus escenas consiguieron sacarme del sopor. La lánguida mirada de Ryan Gosling (que ya me empieza a aburrir en estos papeles de tipo inexpresivo) no me transmitió nada durante todo el metraje. Pone la misma cara cuando mata que cuando va a almorzar. Inexpresividad total. Lo mismo se puede decir del resto del film, es incapaz de hacer sentir nada al espectador. Reconozco que me gusta jugármela con este tipo de cine experimental, de autor, de culto o como lo quieras llamar. Pero esta vez la cosa me ha salido mal.

 Un tedioso ejercicio de estilo tan bello visualmente como vacío de contenido. Un aburrido cine de autor. ¿Solo Dios perdona? pues que Él le perdone al señor Winding Refn esta horrible tomadura de pelo.

 P.d.: Por si alguien ha visto la película y no ha entendido nada o simplemente quiere ahorrarse el suplicio de ver este ladrillo, he aquí mi particular interpretación del film (no hace falta ser un experto en psicología, ni en mitología griega ni en psicomagia):
 El personaje de Julian (Ryan gosling) tiene un fuerte complejo de Edipo: mató a su padre y siente un fuerte impulso de volver al seno materno. Por lo tanto, tiene una ambigua relación con su madre (una excelente Kristin Scott Thomas que es lo mejor del reparto, ella al menos interpreta) y teme lo que puedan volver a hacer sus manos.
 Su hermano se rebela contra lo establecido, y comete un crimen imperdonable ("Es hora de ver al diablo"). Un ángel caído que merece un terrible castigo por parte de Dios, figura quizás representada en un policía retirado cuyos antiguos compañeros veneran y obedecen. Un Dios impasible que reparte justicia de forma implacable y brutal. Pero la madre de ambos hermanos buscará venganza, ya sabemos el papel de la mujer en el antiguo testamento: es la mujer la que ofrece la fruta prohibida, quizás ella sea el mismo Diablo, el mal personificado en mujer. Quedando para Julian el papel del hombre (ser humano): un ser libre para elegir, pero que dudará y deberá pagar el precio de sus actos.

 Lamentablemente, por muchos significados e interesantes connotaciones que le queramos buscar a los personajes y a sus motivaciones, el film se me hizo aburrido y pesado. Sólo dura 90 minutos y me parecieron 3 horas.

viernes, 24 de mayo de 2013

Trailer de La danza de la realidad, lo nuevo de Jodorowsky

De sorpresa y cuando ya nadie lo esperaba, Alejandro Jodorowsky nos sorprende con una nueva película. Han pasado casi 25 años desde su última película, El ladrón del arcoiris, y parece que su nueva obra está llena de realismo mágico y metáforas. El film levantó pasiones y ovaciones en Cannes. Habrá que ver lo nuevo del autor de El Topo.


miércoles, 25 de mayo de 2011

Dune (1984)


David Lynch no considera a Dune como una película suya. Aceptó el encargo de dirigir la adaptación de la novela de Frank Herbert pero no se sintió nada contento con el resultado. La historia detrás de esta película es mucho más fascinante que la película en sí.




Publicada en 1965, Dune nos sitúa en una galaxia gobernada por un decadente imperio dividido en múltiples casas que luchan entre ellas por el poder. El imperio basa su economía en una especia que se saca de un planeta desértico, Arrakis, también llamado Dune. Dicha especia (o melange) es necesaria para los viajes de las aeronaves y quien controle la especia controla la galaxia. La especia también es usada por la orden religiosa de las Bene Gesserit como potenciador de poderes mentales, por lo que el valor de la especia es aún mayor.

Los habitantes de Arrakis, los fremen, viven en tribus diseminadas por las arenas de su desértico mundo pero en armonía con el medio. Los fremen extraen la especia de los enormes gusanos del desierto. En medio de una gran inestabilidad política, la casa Atreides se instala en Arrakis para garantizar el suministro de melange para la cofradía o CHOAM, la compañía que tiene el derecho en exclusiva de explotación de la especia. Tanto los Fremen como las Bene Gesserit buscan la llegada de un mesías (Muad’Dib para los fremen y Kwisatz Haderach para las Bene Gesserit). Quizás Paul Atreides sea el mesías esperado por unos y temido por otros.

A pesar de estar situada en el lejano planeta de Arrakis, en Dune no es difícil encontrar las analogías con nuestro mundo. Obviamente, el melange se asemeja sospechosamente al petróleo, el imperio se parece a Estados Unidos y la Cofradía podría ser la OPEP.

Herbert tiñó hábilmente su novela de religión, misticismo, drogas y profecías, configurando una fascinante obra de ciencia ficción. La novela se toma su tiempo en presentar a los personajes y el inestable equilibrio de poderes de la galaxia. La introducción se puede hacer bastante lenta para el lector. Pero pasado el primer tercio del libro, éste atrapa como si de un agujero negro se tratara. Dune ganó los premios Hugo y Nébula en 1966 y se convirtió en una obra clave de la ciencia ficción de la segunda mitad del siglo XX, pero adaptarla a la gran pantalla podía ser una tarea titánica.


El primer intentó fue del productor Arthur P. Jacobs (productor de la saga de El planeta de los simios) quien compró los derechos del libro pero murió en 1973 a causa de un infarto.

Los derechos fueron comprados por el multimillonario francés Michel Seydoux que ya había distribuido otros films de Alejandro Jodorowsky como El topo. Dice Jodorowsky que una noche soñó que debía rodar Dune incluso antes de leer el libro, Seydoux tampoco lo había leído pero accedió a comprar los derechos ante el entusiasmo de Jodorowsky. Éste quería hacer un film alucinógeno que hiciera sentir al público como si hubiera tomado LSD y abriera su mente a nuevos niveles de consciencia, casi nada.
Aunque parezca increíble, llegó a tener muy avanzado el proyecto. Incluso tenía contratado a Salvador Dalí para interpretar al emperador. Dalí hizo honor a su sobrenombre de ávida dollars y pidió 100.000 dólares por hora, convirtiéndose en el actor mejor pagado del mundo. Jodorowsky modificó el guión haciendo que el emperador usara un robot como señuelo, así la presencia del emperador en pantalla se veía bastante reducida y contrató a Dalí sólo por una hora. Las excéntricas exigencias de Dalí incluían rodar en su casa de Cadaqués y que su personaje se sentara en un trono/inodoro de su propio diseño formado por dos delfines. Una locura surrealista.

También Jodorowsky logró contratar a Orson Welles para interpretar al pérfido barón Harkonnen. Welles estaba muy descontento con el cine de la época. Ya no era un arte, lo consideraba un mero negocio sin alma en manos de gente que pensaban únicamente en hacer dinero. La época actual le hubiera horrorizado. Jodorowsky le convenció asegurándole durante todo el rodaje los servicios del cocinero favorito del orondo autor de Ciudadano Kane.
No sólo genios como Welles o Dalí estaban implicados: Pink Floyd iban a realizar la banda sonora, los efectos especiales serían de Douglas Trumbull (2001, una odisea del espacio), las naves serían diseñadas por Chris Foss, los decorados correrían por cuenta de H.R. Giger (por recomendación de Dalí) y el dibujante Moebius diseñó cientos de personajes y se encargó del story board para el film. El elenco artístico no podía ser mejor ni más ecléctico.

Como en casi todos los proyectos de Jodorowsky, la financiación acabó esfumándose y el proyecto se canceló. Se habían gastado varios millones de dólares y aún no habían empezado a rodar ni una sola toma. Jodorowsky aprendió que no se deben hacer películas con gente que no necesita ganar dinero con ellas, pueden abandonar el proyecto cuando quieran. Una verdadera pena, opino que Jodorowsky hubiera sido el director ideal. El tema y el tono del libro casan bastante con el transgresor surrealismo propio de Jodorowsky.
No todo se perdió, en Alien de usaron los diseños de Giger, mientras que Jodorowsky y Moebius plasmaron muchas de las ideas que surgieron durante la elaboración de Dune en el imprescindible cómic El incal.
Por cierto, en Cannes 2011 se ha presentado un documental sobre este mítico proyecto fallido: Jodorowsky's Dune.



  Los derechos sobre Dune cayeron en manos del productor Dino De Laurentiis en 1976, un año antes del fulminante éxito de Star Wars. A principios de los 80 De Laurentiis vio que era el momento ideal, con toda la fiebre por la ciencia ficción y el espacio que había generado la saga de George Lucas. Para dirigir Dune se pensó en Ridley Scott quien había ya creado dos clásicos de la ciencia ficción como Alien y Blade runner, pero Scott no se entendió con De Laurentiis y se le sustituyó por un joven David Lynch.
Lynch había logrado un éxito enorme con El hombre elefante (1980) aunque Eraserhead se hubiera convertido en una rareza inclasificable. Lynch era un director joven con talento pero excesivamente rarito e inexperto.
El desafío de adaptar la novela de Herbert era demasiado para alguien que sólo había dirigido 2 películas. El enorme presupuesto, los decorados, los efectos especiales, las localizaciones en México, etc pueden ser algo fácil de controlar para un director experto en grandes superproducciones, pero Lynch no estaba preparado. El rodaje se alargó demasiado, los gastos iban en aumento y el material rodado no tenía demasiada vida. Pensando en la taquilla, De Laurentiis decidió rodar escenas adicionales y eliminar otras, por lo que nunca sabremos cómo hubiera sido el Dune que David Lynch hubiera hecho con total libertad.
Lynch acabó muy descontento con las injerencias externas de De Laurentiis y con el montaje final del film, renegando del mismo y de todo lo que tuviera que ver con Dune. Lynch ha admitido que se vendió por dinero en Dune y que nunca más lo haría, para un artista es indispensable el control total sobre su obra. Incluso en las múltiples ediciones posteriores para DVD o televisión con metraje aumentado, no aparece el nombre de David Lynch en los créditos sino Alan Smithee o Judas Booth.

El film se inicia con una voz en off nos pone en situación puliéndose cientos de páginas del libro en apenas un minuto. Los personajes no son presentados convenientemente, costando empatizar con ellos. Sus problemas no nos preocupan por lo que el film pierde interés rápidamente. El ritmo lento del film y las interpretaciones entre ausentes y distantes logran que la trama no enganche. El libro acaba atrapando al espectador pero la película no lo logra en casi ningún momento. Tiene escenas puntuales muy impactantes (los gusanos, el barón Harkonnen flotando) pero no tiene el ritmo adecuado. El film se hace aburrido y confuso. Tampoco la inexpresividad de Kyle MacLachlan ayudaba mucho a la cinta.

Desde luego, la música de Toto y Brian Eno no está mal y los diseños de Carlo Rimbaldi son espectaculares pero no consiguen levantar el film. Sólo el apartado técnico (los espectaculares trajes, decorados y efectos especiales) convierten a Dune en una película con un especial atractivo aunque haya envejecido bastante mal.


Obviamente es una adaptación fallida ya que no logra transmitir toda la riqueza de matices del libro pero es un film interesante. Yo la vi con 12 años y me fascinó todo el apartado visual aunque no entendí mucho de la trama. Bastantes años después leí el libro y me pareció muy superior.
La película fue un rotundo fracaso de taquilla en USA, aunque en Europa funcionó bastante mejor. De los 45 millones de dólares sólo recuperaron 27. El film se convirtió en un film de culto para los amantes de la ciencia ficción más adulta.
Sinceramente, creo que Jodorowsky hubiera convertido esta trama de traiciones palaciegas, mesías, alucinaciones, batallas y éxodos en una epopeya mística, pero De Laurentiis y Lynch la convierten en tedio. A pesar del fracaso de Dune, DeLaurentiis le produjo a Lynch una película barata sobre la que le dejó control absoluto: Blue Velvet

viernes, 11 de septiembre de 2009

ANTICRISTO (Antichrist)


Tengo que reconocer que Lars von Trier es uno de mis directores favoritos. Para muchos es un pirado o un timador y para otros un genio. Es cierto que su cine es a veces hermético y difícil de asimilar pero el danés siempre ha demostrado unas innegables ganas de provocar. Ya desde el movimiento Dogma 95 que lideró en los años 90, en el que propugnaba un retorno a los orígenes del cine a través de 10 normas básicas, Von Trier no ha dejado nunca indiferente a nadie.


Su cine puede ser irreverente (Los idiotas), formalmente experimental (Dogville), exasperante (Rompiendo las olas) o musical (Bailar en la oscuridad), pero siempre es innovador. Las ganas de Lars de criticar a la sociedad y sus duras convicciones morales y religiosas se nos presentan de forma abrupta, con escenas muy duras y/o desagradables pero efectivas. Aún recuerdo los últimos minutos de Bailar en la oscuridad: unos dolorosos e interminables minutos de angustia. Pocas veces lo he pasado tan mal viendo una peli.

Ahora Lars nos ofrece una nueva vuelta de tuerca a sus obsesiones de siempre: religión, culpa y sexo. Tras un prólogo formalmente perfecto en blanco y negro, Von Trier nos sumerge en una pesadilla que cada vez se torna más insoportable. El dolor y el vacío existencial que sufre la pareja protagonista acaba traspasando la pantalla y el film se convierte en una experiencia bastante dura. Avisados estáis: no es un film fácil de ver. Poco a poco la pareja se va convirtiendo en una amenaza para sí mismos. La creciente tensión y los extraños presagios nos hacen pensar que algo no va bien. Anticristo no es un film fantástico ni de terror pero tiene ciertos toques de ambos géneros. Tiene escenas que aterran sólo con un plano fijo de un bosque y unos ruidos terribles (al más puro estilo David Lynch). El film consigue que la naturaleza nos inquiete mucho más que ese intento fallido de Shyamalan con El incidente.
Pero en Anticristo la amenaza no viene del exterior. El enemigo está dentro de nosotros o, mejor dicho, nosotros somos el enemigo o, mejor dicho aún, el enemigo duerme con nosotros.


Las relaciones de pareja se convertirán en una tortura psíquica y física. A mí me sacó de quicio la serenidad del personaje de Willem Dafoe, en contraposición con el dolor de su esposa (genial Charlotte Gainsbourg). Sus personajes podrían interpretarse como la eterna lucha entre la razón (o la ciencia identificada con el marido) y los sentimientos (o la superstición identificada en la esposa). Ella somatiza su dolor y sufre lo indecible mientras su marido se obstina en tratarlo todo de forma racional. Pero las premoniciones y visiones serán visibles por ambos, por lo que nadie está a salvo.

Es cierto que puede parecer que el film identifica a la mujer con el mal (o lo irracional), pero no es nada nuevo, ya en la Biblia se identifica a Eva con el pecado, es ella la que trae la perdición al paraíso ofreciendo la manzana a Adán. Otras muchas expresiones religiosas van por el mismo camino. Von Trier sólo se hace eco de esa visión maléfica de la feminidad. Podríamos debatir y hablar durante horas de la ingente cantidad de referencias religiosas y metafóricas de la peli, cada persona que ve el film saca sus propias conclusiones, pero no creo que lleguemos a ninguna totalmente satisfactoria.
Lars rueda lo que le da la gana y cómo le da la gana, une imagenes bellísimas con momentos de auténtica bestialidad, su cine es así. Si tiene que mostrar unos genitales, pues los muestra (sus padres eran nudistas por lo que mostrar el cuerpo humano tal y como es no le supone ningún problema). Si tiene que mostrar violencia, pues la muestra (al fin y al cabo forma parte de nuestra naturaleza, como el sexo). Si tiene que escenificar un sueño precioso, pues lo muestra. Los convencionalismos y lo políticamente correcto no tienen mucho sentido para Lars. Sabe que provocará reacciones encontradas pero no parecen preocuparle, al contrario, parecen divertirle. Hace bien.

Desde luego el film no es perfecto y peca de pretencioso y crudo en muchos momentos. Yo destacaría las imágenes oníricas y/o surrealistas del film, a veces unidas a momentos realmente desagradables, me recordó al Jodorowsky más desatado.

Sólo por su valentía y sus ganas de provocar (algo que siempre hay que valorar entre tanto remake y tanto efecto especial sin alma) me parece que este film áspero y brutal vale la pena.

7
Si eres de los que buscan cine para pasar el rato y olvidarte de las penas, huye de esta película, siempre te quedarán Transformers y GIJoes.


viernes, 5 de junio de 2009

El topo (1970)



Alejandro Jodorowsky nació en Chile en el año 1929. Desde muy joven se embarcó en el mundo del arte en un teatro de marionetas. En 1953 se trasladó a Francia donde trabajó elaborando números de mimo para Marceu (por los que nunca cobró un céntimo ya en lo números de mimo no había letra ni música sujetos a posibles derechos de autor de ningún tipo).  Tras algunos contactos con antiguos surrealistas como André Breton, decide formar su propio movimiento artístico. Así en 1962 formó el movimiento Pánico junto con Roland Topor y Fernando Arrabal (tristemente más conocido por el milenarismo va a llegar). Inspirados por el semi-dios Pan, el movimiento Pánico tenía por objetivo sorprender al espectador y hacerle pensar partiendo de esa inicial sorpresa. Jodowsky volvería a Sudamérica en 1965 con sus experimentales y vanguardistas espectáculos teatrales. Allí empezó a interesarse por el cine y adaptó la obra de su amigo Arrabal, Fando y Lis. El Topo fue su segunda y controvertida incursión cinematográfica. 

 Jodorowsky entiende el arte como herramienta para sanar (suena raro y lo es). Jodorowsky es (o dice ser) muchas cosas: poeta, escritor, guionista de cómics, filósofo, experto en Tarot de Marsella, director de cine, etc pero su fin último parece ser sanar el alma del ser humano a través del arte. Muy probablemente, Jodorowsky no sea más que un charlatán que ha conseguido vivir del cuento durante toda su vida, pero El Topo es una película de culto en toda regla, la primera de todas ellas por mérito propio. Odiada e incomprendida por la mayoría y fascinante para unos pocos.

 Jodorowsky dirigió El Topo en 1970, John Lennon la vio y se dedicó a predicar a los 4 vientos que era la mejor película que jamás había visto. Es lógico que le gustara a Lennon, es un film lleno de alegorías al cristianismo y a la filosofía oriental, repleto de metáforas y muy muy impactante. Todo muy acorde con el Lennon de los años 70. Pero tras la publicidad que el ex Beatle atrajo hasta la película, creo que hay mucho más: una profunda y amarga reflexión sobre la condición humana. Una cosa está clara, el visionado de El topo no deja indiferente a nadie. Atreveros si pensáis que ya nada puede impactaros.

El film se inicia con la narración de una pequeña parábola de la vida del hombre, viene a decir que el hombre es como el topo, siempre bajo el suelo buscando salir a la luz (felicidad), pero cuando finalmente lo logra… se queda ciego.


El film no deja de ser una gran metáfora sobre el hombre, las religiones y el sentido de la vida. El protagonista es un pistolero (Jodorowsky) que vaga sin destino por el desierto, allí descubrirá que su fe no era tan fuerte como él creía. Por el amor de una mujer abandonará a su hijo y se enfrentará a cuatro pistoleros en cuatro pruebas. Luego será robado por la mujer y dado por muerto. Posteriormente el pistolero será recogido por unos seres marginados de la sociedad y meditará en una cueva durante años, para salir renacido...

Jodorowsky no es un gran director, ni demuestra una gran habilidad técnica, tampoco tuvo un presupuesto decente pero sus ganas de escandalizar y provocar son innegables. Y realmente consigue remover la conciencia y las entrañas del espectador: no tiene reparos en mostrar escenas desagradables o repulsivas ni en lanzarnos incómodas verdades a la cara. Por la peli veremos actuando a actores mutilados y enanos, también hay escenas muy violentas y bizarras. Todo el surrealismo de Luis Buñuel o David Lynch se quedan cortos en comparación con el desierto de esta película y los extraños personajes que lo habitan.

De hecho creo que es la película más incomoda de ver y a la vez más extrañamente fascinante con la que me he topado en mi vida (luego vi otras del autor como La montaña sagrada o Santa sangre y me dejaron igualmente roto por dentro). A mí me provocó muchas preguntas, ¿La fe es importante aunque en lo que tengas fe sea falso? ¿Existe realmente un sentido de la vida? ¿Vale la pena buscarlo? ¿Qué hacer si lo encuentras? ¿Es el personaje de el pistolero una metáfora de Cristo y los cuatro pistoleros son los cuatro evangelistas?

Supongo que la mayoría de los espectadores dejarán de verla a los pocos minutos, pero si haces un esfuerzo (yo tuve que hacerlo) puede que descubras un film totalmente distinto a todo lo que conoces. Un film que no intenta sólo contarte una historia, intenta cambiar tu forma de ver el mundo. Que lo logre y además te guste ya son harina de otro costal.

La leyenda sobre los films de Jodorowsky es inmensa:

- El abuso de drogas fue bastante común mientras se rodaban El topo y otras películas del autor. Jodorowsky dice no recordar haber rodado ciertas escenas, hay actores que nadie sabe de donde salieron ni qué fue de ellos. A veces se encerraban en el set de rodaje colocados hasta las cejas y sin parar de rodar. El visionado de lo rodado era sorprendente, como poco. Cosas que podían tener sentido bajo el efecto del peyote o el LSD cobraban un significado totalmente distinto al verlas un espectador no colocado.


- Los exhibidores no supieron que hacer con la película El Topo (era demasiado diferente) y la pasaron a medianoche, dando inicio a los pases de medianoche de films poco comerciales o de culto.

- John Lennon y Yoko Ono se quedaron tan fascinados con el film que convencieron a su amigo millonario Allen Klein para que comprara los derechos de distribución de El Topo y le diera 1 millón de dólares a Jodorowsky para que rodara lo que quisiera.

- Jodorowsky rodó con el dinero de Klein La montaña sagrada (otro film alucinógeno) pero se negó a rodar el film erótico Historia de O. En represalia, Klein secuestró las copias del El topo. Durante años Jodorowsky ha estado regalando copias pirata de su propia película. Hace pocos años han llegado a un acuerdo y ya está remasterizada y editada en dvd.

- La montaña sagrada iba a estar protagonizada por otro Ex Beatle: George Harrison, pero el guión incluía un primer plano de su ano defecando, Harrison se negó en redondo a rodar tal cosa y fue sustituido por otro actor. Jodorowsky era consciente de la publicidad que Harrison iba a proporcionar a su film, pero se negó a cambiar ese plano. El arte es así.

-¿Fans de El topo? Peter Gabriel, David Lynch, Bob Dylan, Dennis Hopper, Marilyn Manson, etc

- Jodorowsky ha intentado varias veces llevar a cabo la secuela "El hijo del Topo" pero no encuentra financiación (algo parecido le pasó con su fallido proyecto sobre Dune). Se rumoreaba que Marilyn Manson y David Lynch podrían financiarla, pero el proyecto parece cancelado definitivamente...