Han Solo: una historia de Star Wars es una película que nunca hubiera debido rodarse. Así de claro. Es totalmente innecesaria y prescindible. Si ya George Lucas acabó con el misterio que rodeaba a Darth Vader en los olvidables episodios I, II y III, ahora los de Disney se empeñan en destriparnos el origen del personaje más carismático de la franquicia: Han Solo. Un error. No hacía falta, de verdad, y menos si el resultado es así de inocuo.
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sábado, 23 de junio de 2018
jueves, 31 de mayo de 2018
Jurassic World, El reino caído
Esto de la saga jurásica empieza a ser una de esas franquicias sin pies ni cabeza que cambia de rumbo con cada entrega. Los listos de Hollywood siguen explotando sin ningún escrúpulo al dinosaurio de los huevos de oro. Ahora nos ha llegado Jurassic World, El reino caído, la quinta entrega sobre los famosos dinosaurios iniciada por Steven Spielberg en 1993.
miércoles, 7 de marzo de 2018
El hilo invisible (Phantom Thread)
El hilo invisible es otra muestra más de lo insoportable y soporífero que puede llegar a ser el cine de Paul Thomas Anderson.
sábado, 1 de julio de 2017
Gru 3
Gru, mi villano favorito fue una agradable sorpresa animada en su día. No
solamente jugaba con el rol de villano del protagonista sino que tenía buenos
golpes de humor a cargo de los minions. La cosa mantuvo el nivel en la segunda
entrega, en la que los minions ganaron protagonismo, tanto que pedían a gritos
su propia película. Sin embargo, ésta no fue todo lo divertida que uno pudiera
pensar, los dichosos personajillos amarillos ya empezaban a cansar y no daban
juego como para ser los protagonistas absolutos. Como secundarios estaban muy
bien pero un film basado exclusivamente en sus gracias me resultó excesivo.
Ahora en esta tercera entrega de Gru, los minions han vuelto a su rol de
secundarios aunque el trío protagonista ha cambiado. Se supone que Bob, Kevin y
Stuart van a seguir protagonizando su propia franquicia mientras han sido
sustituidos en la original por Mel, Tim y Carl. La verdad, no se nota demasiado
el cambio.
Al lío, con Gru 3 esta franquicia empieza a mostrar evidentes
signos de agotamiento. Se ha optado por la vía fácil, se profundiza en la
peculiar familia formada por Gru, Lucy y sus tres hijas adoptivas mientras se
sacan de la manga un secreto de familia: Gru tiene un hermano secreto: Dru.
Todo ello aderezado con un nuevo villano de la función que resulta ser lo mejor
del film (como debe ser todo villano que se precie): un Balthazar Bratt que es
todo un homenaje a los años 80. Bratt es un perfecto ejemplo de niño famoso
cuyo éxito no sobrevivió a la adolescencia, un juguete roto que nos puede
recordar a muchos otros de la época.
Vale que la trama de Gru 3 no es muy consistente pero no procede
ponerse quisquilloso a estas alturas. Los de Illumination Entertainment no son
Pixar precisamente pero su trabajo es más que digno. Estamos hablando de cine
de animación infantil en el que han sido lo suficientemente listos como para
incluir guiños destinados a los padres. Todo lo referente a los años 80
(peinados, hombreras, música, bailes) me pareció muy bien planteado. Incluso
hay un impagable homenaje a El retorno del Jedi. Nuestros hijos no pillan
ciertas referencias a los años 80 pero los que crecimos en esa década las
disfrutamos de lo lindo. Más allá de los guiños para
adultos, el film es previsible, se deja ver y la animación es correcta aunque
no aporta ninguna novedad. Me pareció especialmente divertida
la escena de la entrada a la guarida del villano, pero el resto es bastante
rutinario. Tampoco las canciones de Pharrell Williams aportan
demasiado al film, lo intenta pero no hay en esta banda sonora ningún hit como
aquel Happy de Gru 2. De lo que han hecho Morat con Álvaro
soler me voy a callar para no herir sensibilidades. Respecto al doblaje, me
sigue gustando Florentino Fernández como Gru
aunque en su doblaje se haya perdido el acento germánico del personaje
que Steve Carell sí aporta en la versión original. Por
cierto, me sigue sin gustar el trabajo como dobladora de Patricia Conde, su voz no me acaba de convencer.
Lo dicho, la franquicia empieza a perder fuelle pero nuestros
hijos lo pasan en grande. De eso se trata, ¿no?
miércoles, 4 de enero de 2017
El contable (The accountant)
Seamos claros desde el principio. El contable es la típica película norteamericana que requiere del espectador un esfuerzo sobrehumano para resultar creíble. Su trama es de lo más inverosímil, sin embargo, si pasas por alto este importante detalle, puede hacerte pasar un rato entretenido. A mí me pasó, el film me entretuvo a pesar de lo endeble de su propuesta y verle constantemente las intenciones.
viernes, 20 de febrero de 2015
El gran hotel Budapest
Wes Anderson es ese director que se cree muy original y muy gracioso pero que yo hace tiempo que no le veo la gracia. Sus primeras películas tenían un pase gracias a que su humor absurdo me resultaba novedoso pero de eso hace ya 15 años. En este tiempo su cine ha evolucionado hacia lo estúpido (aún más si cabe) y a mí me ha dejado de hacer gracia.
Cierto es que estamos ante un film preciosista: los maquillajes, los peinados, los decorados, los vestuarios, la fotografía, los encuadres o la dirección artística son simplemente asombrosos. Se puede decir que la excelente música de Alexandre Desplat es lo que da da algo de unidad a este crisol de situaciones absurdas, siendo lo más recomendable del film. Lástima que el guión no conectara con el espectador que escribe estas líneas. No me reí en ningún momento, como mucho esbocé alguna sonrisa esporádica, nada del otro mundo. ¿La película pretende ser un homenaje al cine de otras épocas o pretende reírse del espectador? Yo me inclino más por lo segundo. No entré en este peculiar universo de Wes Anderson.
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| Típico del cine de Wes Anderson: mucho envoltorio para unos personajes que no dicen nada. |
Ya no sé si Wes Anderson se ríe de sus personajes o de sus espectadores. Todo es tan naif y artificioso en esta película (por no llamarle chorrada) que me resultó exasperante. Pasada la media hora perdí el hilo y me empecé a aburrir sobremanera. Lo malo es que la cosa ya no remonta. Tiene algún gag (por llamarlo de alguna manera) curioso y algún momento en el que parece que la cosa se pone interesante, pero es un espejismo. Los aciertos son tan pocos y tan dispersos que no hay sensación de unidad ni de querer ir a ningún sitio. Esta película es un sinsentido tras otro, un quiero ser diferente y no puedo. Qué bonita y ensoñadora visión de la Europa de entreguerras y qué aburrida.
Como agravante cabe señalar que estamos ante uno de los repartos más espectaculares de los últimos años. Lamentablemente, muchos actores se dedican a sobreactuar bajo toneladas de maquillaje. Un reparto estelar que incluye nombres de la talla de Adrien Brody, Bill Murray, Edward Norton, Harvey Keitel, Jeff Goldblum, Jude Law, Léa Seydoux, Mathieu Amalric, Ralph Fiennes, Saoirse Ronan, Tilda Swinton, Tom Wilkinson, o Willem Dafoe. Todos ellos totalmente desaprovechado en un guión coral que no permite el lucimiento de casi ninguno de ellos. Especialmente sangrante me pareció el caso de Tilda Swinton, quien corre el peligro de caer en la auto parodia constante.
Una película diferente, sí, pero totalmente absurda.
4,5
P.d.: sería realmente un crimen que esta broma de dudoso gusto ganara el Oscar a mejor película. Es muy probable que sí gane cualquiera de las otras categorías técnicas a las que opta ya que todo el apartado técnico está sobresaliente.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Open windows
Que conste que Nacho Vigalondo me cae mal. Al contrario que Santiago Segura, Vigalondo no me resulta simpático. No es culpa suya, es más bien una apreciación personal mía que procuro que no me afecte a la hora de enjuiciar su obra. Sirva como ejemplo de mi imparcialidad que su primera película Cronocrímenes me gustó bastante e incluso debo admitir que la propuesta de Open Windows no deja de ser bastante original.
Vigalondo pretende hacer una actualización de la Ventana indiscreta del maestro Hitchcok (ahí es nada, ambición no le falta a este hombre). Vigalondo viene con la lección bien aprendida y dota a este techno-thriller de un ritmo más que acertado, durante buena parte del metraje el espectador está absorto mirando las múltiples pantallas de ordenador en las que se divide cada plano. El espectador se convierte en un moderno voyeur que invade la intimidad de los demás gracias a las nuevas tecnologías. No es esta una película que yo recomiende a los espectadores aficionados a los thrillers convencionales, supongo que a los espectadores de mayor edad les resultará liosa e incomprensible por todo el vocabulario informático. Sí la recomendaría a frikis de la imfomática y fans de Sasha Grey.
No me duelen prendas en admitir que pasé una primera hora entretenida, sin embargo, el castillo en el aire hábilmente construido por Vigalondo no consigue mantenerse en el aire y acaba estrellándose contra el suelo de forma estrepitosa. Una pena, la cosa iba bastante bien pero un exceso de metraje y unos giros argumentales totalmente inverosímiles echan por tierra la película. No se puede pretender estirar tanto una trama y estar sorprendiendo al espectador una vez tras otra sin fin. Al final uno está deseando que la peli termine de una vez debido a que hace rato que dejaron de interesarnos las andanzas de los personajes. Vigalondo ha sido demasiado pretencioso y ése ha sido su mayor error.
Debo reconocer que es la primera película entera que veo Sasha Grey, la chica no lo hace mal como estrella aburrida de su estereotipada imagen pública. O mucho me equivoco o su personaje tiene bastante que ver la propia Sasha Grey (quien huye como de la peste de su pasado de estrella del porno y se dedica a escribir novelas o hacer de DJ, cualquier cosa por demostrar que es capaz de labrarse una carrera fuera del cine X). Lamentablemente para ella, está muy lejos de ser una gran actriz, lo de actuar en el cine convencional no es lo suyo. Por su parte, el bueno de Elijah Wood sigue en su eterno papel de chico inocente metido en un lío terrible. Está como siempre, encasillado. Esa carita no da para más.
Cabe destacar que me resultaron simpáticos los cameos de actores españoles colegas del director como Carlos Areces. Una vez más Vigalondo se reserva un papel (y el mejor chiste del film) en un claro homenaje a los fans del cine de terror más casposo.
Vigalondo ha logrado rodar con actores americanos, bravo por él, y demuestra que puede tener ideas más que interesantes y novedosas, el problema es que no consigue llevarlas a buen puerto. En su afán de sorprender se ha pasado de frenada y su film resulta excesivamente tramposo.
4,5
miércoles, 18 de junio de 2014
Orlando (1992)
Desde hace más de 20 años llevaba una pieza musical rondándome la cabeza. La descubrí en el programa de Ramón Trecet, Diálogos 3 en Radio3. Por cierto, un programa al que echo mucho de menos. La citada música pertenecía a la banda sonora del film Orlando y era del compositor David Motion. Me maravillaba la forma en la que la melodía llevada por los instrumentos de cuerda se fusionaba con los sintetizadores creando una peculiar atmósfera. Han pasado muchos años y esa música seguía en mi cabeza aunque nunca llegué a ver la película. Así pues, cuando vi que el film estaba disponible en la biblioteca municipal de mi barrio (sí, reconozco que frecuento esos lugares tan poco recomendables) no pude resistirme.
Esta adaptación de la novela de Virginia Woolf es una película que destaca por su apabullante apartado visual. La directora Sally Potter nos ofrece una barroca y operística puesta en escena que resulta demasiado hermética a la vez que hueca al espectador. La historia de este aristócrata que vive durante varios siglos primero como hombre y luego como mujer queda asfixiada entre tanta belleza formal. Ante este film solo cabe la dicotomía de o lo amas o lo odias, no hay termino medio. A mí me aburrió soberanamente. Por muy memorables que sean la dirección artística, el vestuario o la peluquería ellos solitos no consiguen hacer interesante una historia.
Orlando es un relato sin vida, lento y aburrido como pocos. La anodina existencia del protagonista (el típico noble amante del arte y la belleza pero que no ha dado un palo al agua en su vida) parece contagiar todo el film. Más que teorizar sobre la vida, el amor y el arte, es mejor vivir la vida lo mejor que se pueda. Sólo cuando Orlando consigue deshacerse de todo su patrimonio es cuando consigue ser feliz y valorar las cosas que realmente valen la pena. A Orlando no parece afectarle cambiar de sexo de improviso, realmente sólo cambia de sexo, su esencia sigue siendo la misma. Quizás le estemos dando demasiada importancia al sexo de las personas. Quizás era ese el mensaje de Virginia Woolf quería transmitirnos con su novela.
Lamentablemente, la narrativa exasperantemente lenta de Sally Potter es una losa que acaba con toda pretensión de ritmo. Sobran escenas enteras y otras se hacen eternas para finalmente no contar casi nada. Potter se pierde en el envoltorio y se olvida del contenido. A su historia le sobra aspiración estética y le falta algo que contar, le ocurre como a su protagonista que buscando la belleza y la perfección se olvidó de vivir. Puede que Potter sólo quisiera hacer un alegato a favor de gays y transexuales. Me parece muy bien, pero lo podía haber hecho con algo más de brío. Esta película se te puede hacer muy cuesta arriba sea cual sea tu orientación sexual.
Lamentablemente, la narrativa exasperantemente lenta de Sally Potter es una losa que acaba con toda pretensión de ritmo. Sobran escenas enteras y otras se hacen eternas para finalmente no contar casi nada. Potter se pierde en el envoltorio y se olvida del contenido. A su historia le sobra aspiración estética y le falta algo que contar, le ocurre como a su protagonista que buscando la belleza y la perfección se olvidó de vivir. Puede que Potter sólo quisiera hacer un alegato a favor de gays y transexuales. Me parece muy bien, pero lo podía haber hecho con algo más de brío. Esta película se te puede hacer muy cuesta arriba sea cual sea tu orientación sexual.
Ni siquiera el buen hacer de la andrógina Tilda Swinton logra que sintamos algo de empatía por Orlando en su periplo vital a lo largo de 400 años. Nos importa poco el motivo por el que no envejece a través de los siglos ni su súbito cambio de sexo sin venir a cuento. No parece preocuparle al personaje mientras nosotros estamos deseando que el film acabe cuanto antes. ¿Cómo lo hace Orlando para no envejecer? ¿Por qué cambia de sexo? Nada de esto es explicado en el film.
Tampoco la aparición de Jimmy Sommerville como ángel cantarín al final del film sirve de mucha ayuda. Su canción Coming no está mal pero no sé qué pinta un tema de euro disco noventero al final del film. Sólo parece querer convertirse en todo un himno gay, cosa que no consiguió. Es toda esa pretensión de forzado alegato gay lo que acaba de sepultar definitivamente a la película.
Todo ello me lleva a preguntarme: ¿Es bueno que haya un cine feminista o gay destinado sólo a un tipo de público en base a su condición sexual? Sinceramente pienso que no, el cine es cine y debe ser válido para todo tipo de personas independientemente de su sexo. Hay películas hechas por y para homosexuales que son un auténtico horror. Lo malo del cine de Sally Potter es que resulta exasperarte y aburrido. Me da igual que este ladrillo haya sido dirigido por una mujer o por un hombre o la condición sexual de cualquiera de ellos.
Lo mejor: el descubrimiento de Tilda Swinton y la música del film. El resto es un precioso envoltorio sin contenido.
4,5
¿Y el extraño tema musical de David Motion que llevaba 20 años en mi cabeza gracias a Ramón Trecet? Pues se llama On the road y aquí os lo dejo a ver qué os parece:miércoles, 11 de junio de 2014
Maléfica
Parece que la escasez de ideas nuevas está obligando a Disney a reinterpretar los cuentos clásicos de siempre. Tras Caperucita y Blancanieves era inevitable que tarde o temprano le tocara el turno a La bella durmiente. Esta vez, en su búsqueda de un enfoque distinto a los clásicos, los de Disney se han centrado en la villana de la función: Maléfica.
El film empieza bastante bien, me gustó el inicio en el que se nos cuenta cómo Maléfica pasó a ser malvada. Resulta que, como ilustres villanos tipo Drácula o Darth Vader, Maléfica se pasó al lado oscuro por amor. Este enfoque humanizador del personaje me resultó interesante, al menos es una variación del cuento de hadas que siempre nos han contado. A mí siempre me ha intrigado saber el motivo por el que un villano llega a serlo. Pero el problema de esta película reside en que, pasada la transformación, Maléfica ejerce realmente muy poco de villana.
Los constantes cambios de tono (entre peli infantil y algo más adulto) perjudican bastante el avance de la trama, resultando un collage poco compacto, a todo ello debemos sumarle un ritmo bastante irregular. Incluso los niños se aburren un poco en algunos pasajes. El guión contiene algún giro argumental que intenta sorprender pero se le ve venir de lejos. Reconozco que yo también me aburrí hacia el final ante la escena final que todos sabemos cómo va a acabar.
Si Charlize Theron era lo mejor de la adaptación de Blancanieves, en Maléfica Angelina Jolie hace lo propio. Con el maquillaje y el vestuario han logrado una caracterización bastante lograda, lástima que el resto del film no esté a la altura. La Jolie derrocha clase y saber estar, configurando una villana a la altura del mito que se come literalmente la pantalla. La verdad es que le quedan bien hasta los cuernos y esos pómulos superlativos (espero que no se pongan de moda).
Frente a la personalidad arrolladora del personaje de Jolie, Aurora (la bella durmiente) resulta un personaje demasiado plano y hueco en la caracterización de Elle Fanning. Ya sabemos que las heroínas siempre suelen ser menos interesantes que las villanas. Tampoco los personajes de las hadas madrinas me parecieron bien resueltos, me resultaron cargantes y no les vi la gracia por ningún sitio. Supongo que deberían de ser el contrapunto gracioso pero fracasan estrepitosamente.
Lamentablemente, al mando de este proyecto está un tal Robert Stromberg que debuta en la dirección y se nota que el tipo no tiene todavía demasiada personalidad. Su dirección es rutinaria y poco innovadora mientras el apartado estético oscila entre copiar a El señor de los anillos o el cine de Tim Burton. El cine de fantasía debería de buscar caminos propios más allá de ceñirse a mundos que ya conocemos. Pocos hallazgos visuales cabe destacar excepto un momento en el que Maléfica va desmontando unos muros de piedra a su paso. Tampoco las criaturas fantásticas son especialmente imaginativas e incluso algún efecto especial me resultó chapucero (esa maléfica volando no me convenció).
Pues eso, flojita.
4,5
lunes, 7 de abril de 2014
3 Bodas de más
Javier Ruiz Caldera (Spanish movie, Promoción fantasma) sigue intentado hacerse un hueco dentro del terreno de la comedia española. Sus películas hasta la fecha no me fascinan, creo que abusa demasiado de chiste fácil. 3 bodas de más fue la película española más vista en 2013 con casi un millón de espectadores. Algo tendrá, me dije yo y me dispuse a verla sin ningún tipo de prejuicio.
La película no es gran cosa, nada de alta comedia con desarrollo de personajes, sutiles chistes ni elaborados gags. Todo en esta película es bastante zafio y de trazo grueso, ya sabes: chistes sexuales a porrillo y el ya habitual caca, culo, pedo, pis. Incluso se permite un chiste sobre una persona inválida que me resultó difícilmente digerible. A pesar de saber que estamos ante una comedia desenfadada, hay ciertos temas a los que no les veo la gracia por ningún lado.
El problema no es que los chistes sean bastante soeces, cosa que se podría perdonar fácilmente si cumplieran su cometido de hacer reír (como en Torrente 4), sino que sólo te ríes en un par de momentos y el resto del tiempo no pasas de la sonrisa (como mucho). A pesar de contar con actores de más que probada solvencia para el humor como Paco León o Berto Romero, la película no consigue mantener el ritmo. Tiene realmente tres golpes buenos de humor y uno de ellos te lo destripaban en un trailer que emitían hasta en la sopa en una aplastante campaña publicitaria.
Javier Ruiz Caldera comete el error de pretender hacer algo más que una simple comedia (uno de los géneros más difíciles, por cierto) a la española. Intenta darle un toque romántico al asunto originando una de esas bochornosas escenas que dan vergüenza ajena, me refiero a la cancioncilla de Europe (grupo al que acabé odiando cuando era crío). Tampoco la repetitiva estructura del guión (boda 1 / boda 2 / boda 3) y los momentos escatológicos como el del servicio ayudan a que la película levantara el vuelo. Quizás estoy siendo demasiado exigente con una comedia que sólo aspiraba a hacer pasar un rato agradable, no sé.
Por suerte, el film se sustenta en la siempre eficiente Inma Cuesta, siendo el guaperas Martiño Rivas bastante más flojo. La química entre ellos es practicamente la misma que entre una gamba y un vaso de leche. Paco León hace de Luisma con rastas y Quim Gutierrez ya empieza a encasillarse en este tipo de personajes. Siendo el personaje más efectivo a la hora de hacer reír el de Rossy DePalma.
Realmente entiendo el éxito de esta película, el público se ríe tres veces y ya es mucho con la que está cayendo. Se nota que la gente quiere divertirse y olvidarse de la crisis durante un rato. Sin embargo a mí el film me supo a poco, espero que 8 apellidos vascos sea más divertida.
Floja.
4,5
martes, 26 de noviembre de 2013
Turbo
Dreamworks sigue intentando ganarle terreno a Pixar, ahora que Pixar está en clara decadencia puede que sea su mejor oportunidad. Sin embargo, con productos tan flojos como Turbo no creo que Dreamworks consiga su objetivo.
Turbo es un caracol de jardín que sueña con competir en carreras. Es una premisa absurda, lo sé, pero aún más si piensas que dicho caracol no desea competir en carreras de caracoles sino en carreras de coches, las 500 millas de Indianápolis nada menos. Turbo es una parodia de A todo gas (Fast and the furious, franquicia que ya es una parodia de sí misma) y lo traslada al mundo de la animación supuestamente infantil. Vamos, que viene a ser Cars pero con caracoles y sin la originalidad de aquélla. Y yo me pregunto: ¿ A quién le interesa volver a ver Cars?
Lamentablemente, a pesar de tener un notable apartado técnico, Turbo no acaba de ser el entretenimiento que pretende. Lo de los caracoles tuneados haciendo carreras me pareció bastante poco inspirado. Tampoco el accidente y la transformación que sufre el protagonista me resultaron mínimamente interesantes (ni creíbles, pero eso ya era excesivo para un film infantil). Lo peor es que los secundarios están bastante estereotipados, la supuestamente simpática pareja de hermanos latinos que regentan un restaurante de tacos me provocaron una reacción alérgica de la cual todavía me estoy recuperando. No se puede ser más tópico ni caer más bajo en una impostada corrección política.
A mí que el guión fuera tan previsible me resultó cargante, la misma historia que ya todos nos sabemos de memoria. Además, los secundarios no me hicieron ninguna gracia a pesar de que intenta establecer un paralelismo entre la personalidad de los hermanos. Igual no me pilló inspirado o venía de ver la estupenda Gru 2. Pero, teniendo en cuenta que mis dos hijos se durmieron viendo la película (a pesar del ruido de las carreras), he de suponer que no es sólo cosa mía. Turbo no engancha con los más peques de la casa y es demasiado obvia para los adultos. Puede que su público sean los chavales entre 5 y 12 años, fuera de ese rango de edades veo difícil que apasione a nadie.
Lamentablemente, los personajes (caracoles y humanos) aportan nada novedoso a este ruidoso y fallido film. Leñe, que se gastan millones de dólares en efectos y no se gastan un centavo en el la historia. Lo de el típico protagonista patoso que busca el reconocimiento de los demás me parece ya bastante trillado. Casi tanto como ese ñoño mensaje de "Sigue tus sueños y no hay nada imposible" aquí mutado en "Ningún sueño es demasiado grande ni ningún soñador es demasiado pequeño" (o algo así).
La dirección de David Soren (que debuta tras un par de cortos de la franquicia Madagascar) es bastante rutinaria, sabe dar ritmo a las carreras, lástima que todos sepamos cómo van a acabar. Soren no arriesga y va sobre seguro, así es imposible ganar.
Lo dicho, Turbo es un film que no está a la altura, sólo recomendable para los aficionados a las carreras que no sean muy exigentes.
4,5
jueves, 3 de octubre de 2013
After earth
La nueva película de Will Smith (es suya ya que la idea fue suya, la ha producido él y la interpreta junto a su hijo) es una cinta de ciencia ficción dirigida (dicen) por M. Night Shyamalan (el tipo que lo petó con El sexto sentido y nos entregó tonterías como El incidente). After earth no deja de ser una más de aventuras, con un tono muy militar y mucha exaltación de la familia (no sé qué pesa más en la película el deber militar o el deber familiar, aquí parecen fundirse en una misma cosa).
El film se hace ameno, siendo una decente película de aventuras que se deja ver a pesar de que es incapaz de explorar nuevos territorios. Pero no pasa de ahí y acaba decepcionando tanto al aficionado a la ciencia ficción como al espectador ávido de aventuras. Digo yo que un poco de originalidad o sorpresa en el guión no hubiera estado mal. Con un presupuesto tan holgado no hubiera costado mucho trabajarse un buen guión o unos efectos revolucionarios. Nada de todo ello ha ocurrido.
Will Smith está bien en su papel de severo padre que sabe que su supervivencia depende de cómo guíe a su hijo a través de un planeta (la tierra ni más ni menos) lleno de peligros. Su personaje es un líder nato, todo un héroe para la humanidad gracias a su falta de miedo que le hace indetectable para los enemigos. Pero su hijo (interpretado por el insufrible Jaden Smith, quien casualmente es hijo de Will Smith!!) es sólo un cadete que no ha logrado pasar los exámenes. Vamos, el típico joven héroe que empezará su viaje iniciático para encontrarse a sí mismo y demostrar a su padre de lo que es capaz. Nada nuevo bajo el sol. Todos sabemos lo que va a pasar, aunque a mí me sorprendió negativamente el forzado final. El film es sólo un mero vehículo para que Will Smith pase el testigo a su hijo, lástima que el muchacho no tenga ni la décima parte del carisma de su padre.
¿Y la mano de Shyamalan? Apenas se nota, mejor así. After earth es una peli de encargo para lucimiento de la familia Smith y no hay hueco para las obsesiones y los temas habituales del afamado director. Sí hay algún plano subjetivo y algún elemento familiar que recuerda a films como Señales. Pero el estilo Shyamalan está totalmente ausente, podría haber sido dirigida por cualquier otro director a sueldo o por un piloto automático. Al menos Shyamalan cumple y el film está correctamente rodado (no como en aquel horror de Airbender).
Decepcionante cinta de aventuras que gustará a los adolescentes pero que a los más mayores nos sabrá a poco.
4,5
lunes, 23 de septiembre de 2013
Jobs
Considero que Steve Jobs fue un visionario pero no participo del culto que se creó en torno a su persona. Todo ello no es impedimento para que me acercara a esta película con verdadero interés.
Lamentablemente, debo decir que el film no hace honor al personaje que retrata. En Jobs se retrata al creador de Apple como un visionario aunque el trabajo siempre lo hacían otros: ni se le ve mejorar el hardware, ni programar ni se le ve innovar. Sólo se le retrata como un estupendo jefe de equipo con las ideas muy claras sobre la tecnología y cómo ésta debe relacionarse con el usuario. Quizás ahí residiera exactamente la clave de su éxito.
Jobs es un film fallido, por varios motivos, primeramente su ritmo decae varias veces, haciéndose pesado y aburrido. Un error imperdonable que una vida tan apasionante como la de Jobs no sea capaz de atrapar al espectador. Tantas reuniones de hombres de negocios acaban por hundir el film en un tedio bastante grande. Una pena, creo que esta película podría haber servido no sólo para contar la historia de uno de los personajes más importantes de las últimas décadas (o eso dicen) sino también para retratar ciertas miserias de la naturaleza humana, como ya pasó con la estupenda Red social. Por desgracia, el director Joshua Michael Stern (conocido en su casa a la hora de comer) no es David Fincher ni a los mandos del guión estaba Aaron Sorkin. A Jobs le falta pulso y ritmo.
Tampoco queda claro si Steve Jobs era un tirano o un genio loco, probablemente tuviera algo de ambos. No se desarrolla su rivalidad con Bill Gates y Microsoft (apenas una llamada telefónica) ni los curiosos hábitos alimenticios de Jobs. Parecen más interesados en dar un buen montón de nombres de colaboradores que, a mí personalmente, no me aportan nada. Ni siquiera se trata a penas su vida personal, la relación con sus padres es apenas apuntada y se pasa de puntillas por casi todas sus relaciones sentimentales. Parece como si les hubiera dado miedo hacer frente a posteriores demandas judiciales, no olvidemos que Apple es hoy por hoy un imperio casi todopoderoso por mucho que naciera en un garaje. Por cierto, Ashton Kutcher está correcto, me gustó mucho su mimetismo con el personaje real. Kutcher perdió peso e incluso se alimentó exclusivamente de frutas durante el rodaje, lo que le provocó una pancreatitis que le llevó al hospital, pero su esfuerzo no es suficiente para levantar este desaguisado.
Quizás el espectador medio (al menos yo) estaba más interesado en los avances que Jobs logró y cómo los logró que en las zancadillas en las juntas de accionistas. Como ha ocurrido recientemente con Lovelace, Jobs es un film que no está a la altura del personaje que retrata.
4,5
Quizás el espectador medio (al menos yo) estaba más interesado en los avances que Jobs logró y cómo los logró que en las zancadillas en las juntas de accionistas. Como ha ocurrido recientemente con Lovelace, Jobs es un film que no está a la altura del personaje que retrata.
4,5
martes, 27 de agosto de 2013
Pacific Rim
Tengo que reconocer que Guillermo del Toro me resulta un tipo entrañable y simpático. Es u auténtico friki que ha logrado su sueño de poder realizar las películas que a él le gustaría haber visto de niño. Sus películas son siempre dignas e intentan aunar diversión con calidad aunque los resultados no siempre sean los esperados. Ahora regresa con Pacific Rim, película a la que yo hubiera titulado Mazinger Z contra Godzilla.
Y ocurre que Pacific Rim no es más que una actualización de esos famosos personajes venidos de extremo oriente, ni más ni menos. Te pueden vender la moto como quieran pero no dejará de ser una moto. Pacific Rim peca inicialmente de poco original y de rendir excesivo tributo a esas viejas películas de serie B sobre monstruos destrozando ciudades. Su argumento resulta hoy día totalmente ridículo, vamos a ver: eso de crear robots enormes que se partan la cara de metal contra unos monstruos gigantes que salen de una grieta entre dimensiones (¿?) podía ser novedosos en los años 50 pero ahora resulta bastante trasnochado e inverosímil. Con tanta empanada mental de dibujos japoneses yo me preguntaba cuando diablos iban a aparecer en escena Heidi y Marco.
Del Toro se ha marcado un caro homenaje/pastiche de la ciencia ficción nipona que tanto nos gustaba de críos, lamentablemente, nosotros hemos crecido y parece que Del Toro sigue flipando en colores con los gritos de Godzilla mientras destroza una ciudad. Del Toro sigue siendo un niño y ofrece ese gran espectáculo que todo niño encontrará divertido y estimulante a partes iguales. Pero yo ya no soy un niño, ni siquiera adolescente, y no he podido evitar sentirme decepcionado por esta película. Quizás buscaba un enfoque más serio o menos nostálgico, no sé.
Quizás yo buscaba un tratamiento algo más adulto de los personajes o que hubiera algo de química entre la pareja formada por Rinko Kikuchi y Charlie Hunnam. Pero nada de ello ha sido posible. Mucho efecto especial y poca historia. Seguro que muchos aficionados a la ciencia ficción no le pedirán más y consiguieron teletransportarse a su infancia, no fue mi caso.
Al menos Del Toro ofrece unas espectaculares escenas de lucha en las que no marea al espectador y en las que sabemos en todo momento lo que está pasando. A ver si aprende de una vez el negado de Michael Bay. Sin embargo, a pesar de la espectacularidad de las escenas a mí el film se me hizo largo debido a lo previsible de su trama. Ni los personajes están mínimamente perfilados ni lo que ocurra nos acaba de interesar lo más mínimo. Si lo de la premisa de los robots para luchar contra monstruos gigantes te parece poco original, espera a ver el desarrollo de la trama: Tenemos una vez más al héroe traumatizado que vuelve a la lucha por petición expresa de un amigo (de color, que hay que cubrir la cuota), de paso el tipo se liga a una joven con la que al principio no hacía buenas migas. Y no hay mucho más. Del Toro se saca de la manga a sus amigos Ron Perlman y Santiago Segura, a un par de científicos locos de lo más insoportable, un discurso sonrojante y la peli se acaba tras un buen rato de estridentes peleas que todos sabemos cómo van a acabar. Como las pelis viejas de los años 50 pero con un presupuesto de 180 millones de dólares.
Puede que para muchos Pacific Rim sea la película del verano, para mí es la decepción del verano. Guillermo Del Toro sigue teniendo buenas intenciones pero por ahora es incapaz de hacer esa gran película de ciencia ficción que lleva intentando hacer desde el inicio de su carrera.
Decepcionante.
4,5
miércoles, 21 de agosto de 2013
Guerra Mundial Z (World War Z)
Parece que los zombies siguen estado de moda, tras unas décadas postergados a la serie B más casposa, parece que han vuelto a la vida para acaparar la atención de los grandes estudios y hacerlos protagonistas de superproducciones como la que nos ocupa.
No es WWZ una película que me atrajera lo más mínimo, el trailer lleno de miles de zombies digitales agolpándose y formando montañas me recordó a esa bazofia de Soy leyenda. A pesar de todo, acabé viendo esta película y debo reconocer que no es tan mala como uno podía pensar, pero de ahí a ser buena dista un buen trecho.
Y no es buena precisamente porque estamos ante un blockbuster veraniego que busca complacer al mayor número posible de espectadores. Lo cual implica, en este caso, una total falta de personalidad. A la presencia de la mega estrella Brad Pitt hemos de sumarle que en el film se evita deliberadamente mostrar al espectador elementos desagradables como vísceras, sangre, etc. World War Z es un film de zombies light, muy light para mi gusto. Es un film de zombies para aquellos que no les gustan este tipo de pelis. No puedo dejar pasar que en el guión hay demasiado tópico, si incluso una hija de los protagonistas tiene asma y al héroe le ayuda un amigo de color. Más tópicos no se pueden incluir, leñe.
WWZ ni da miedo, ni tiene sustos ni es capaz de mantener al espectador en vilo ni poniendo en peligro a las hijas del protagonista. Lo único novedoso de este film frente a otros de este tipo como 28 semanas después es que realiza un periplo por medio mundo en busca del origen de la infección (cosa que al espectador le importa un bledo, dicho sea de paso). Así se cambia varias veces de localización pero se desaprovecha la oportunidad de trazar una visión crítica del mundo en el que vivimos, sólo se critica un poco al régimen de Corea del Norte (que por algo forma parte del eje del mal). Por contra, Israel sale bastante bien parado (que por algo es aliado). No se aprovecha la excusa de la invasión zombie para criticar aspectos de la realidad del momento. No hay un mensaje ni una moraleja detrás de esta historia.
Estos zombies por ordenador quedan chapuceros, prefiero los de Walking dead aunque sean más lentos. La manía del director Marc Foster de mover continuamente la cámara (¿para que no se note lo cutre de los efectos especiales?) sólo consigue que el espectador se maree y no se entere de nada. Tampoco la historia es especialmente emocionante mi está rodada de forma eficiente. Sí se deja ver (sobre todo si eres fan del guaperas de Brad Pitt) pero poco más.
Pero lo que más me chirrió no fueron los efectos especiales ni la desastrosa forma de mostrar la acción, fue el personaje de Brad Pitt. Un tipo que es todo un héroe americano: buen padre de familia, buen profesional, empleado de la ONU nada menos, gran capacidad paras el sacrificio, grandes dotes de mando, etc, encima es siempre el primero en darse cuenta de las cosas. Jo, qué tío. Sólo le faltaba tener la jeta de Brad Pitt. Actor que es muy guapo y se conserva muy bien e incluso no me duelen prendas a decir que es buen actor. Pero aquí, a pesar de su esfuerzo, no hay quien se crea a su personaje. Me gustó más Mireille Enos (The killing) en su papel de abnegada madre de familia y sufrida esposa del héroe que se queda cuidando de los hijos mientras su marido salva al mundo.
Por cierto, la música del film corre a cargo de Matt Bellamy, el de Muse, cuya partitura no deja de ser un calco del Tubular Bells de Mike Oldfield.
Lo dicho. Flojita.
4,5
domingo, 4 de agosto de 2013
Los últimos días
Los hermanos Pastor debutaron por todo lo alto con un film en Estados Unidos, Infectados , y ahora regresan a su país natal para su segunda película. Obviamente, el presupuesto no es el mismo y se nota.
Los Pastor siguen siendo unos hábiles narradores y parecen moverse como pez en el agua en este tipo de historias post -apocalípticas. Sin embargo, en esta ocasión, la cosa no acaba de funcionar como uno desearía, en buena parte por lo forzado de algunas situaciones y la resolución de algunas escenas.
La premisa me recordó a la excelente película de Buñuel El ángel exterminador aunque su desarrollo se parezca más a la penosa El incidente del sobrevalorado (por decirlo de alguna manera) Shyamalan, aunque supongo a a todos nos hubiera gustado que se pareciera más a La carretera (quiero pensar que a ello tendían los hermanos Pastor). La amenaza sin forma ni explicación no deja de ser atractiva pero en el caso que nos ocupa nunca acaba de ser totalmente creíble. Al menos, las interpretaciones de José Coronado (con lo poco que me gustaba a mí este tipo) y de Quim Gutiérrez (Primos) mantienen el interés del film. Marta Etura sigue estando más que bien en su papel de novia perfecta pero empieza a encasillarse y es muy joven todavía para ello. Lástima que el guión no aprovecha algo más la oportunidad y vaya más allá de los eternos lugares comunes de este tipo de películas. Es de elogiar que se empiece a hacer cine de género en este país y más con la crisis galopante que tenemos encima, aunque el resultado final no sea totalmente satisfactorio. Tampoco lo son la mayoría de las grandes producciones de Hollywood y cuestan 20 veces más.
A un guión no del todo pulido hemos de sumarle que la falta de tiempo o presupuesto ha jugado en su contra, algunas escenas no está bien resueltas y algunos efectos digitales resultan un tanto cochambrosos. Una pena, la cosa prometía y tiene momentos de interés pero en conjunto no podemos hablar de un film redondo. Me pareció especialmente fuera de lugar la escena final, me recordó a un anuncio de Cola-Cao. De vergüenza ajena. No sé si es un añadido de última hora o estaba incluido en el guión, pero la forma de rodar al más puro estilo publicitario echa por tierra buena parte de los logros del film.
Parece lo apocalíptico se está poniendo de moda en el cine español tras Fin, ambas son propuestas nobles cuyo resultado no llega al aprobado.
4,5
viernes, 5 de julio de 2013
Trance
Danny Boyle es un director muy irregular, sus dos últimas películas estaban bastante bien (Slumdog millionaire y 127 horas) y en su obra tiene alguna otra película interesante (Sunhine, Trainspotting) pero también películas fallidas (La playa, Una historia diferente). Lamentablemente, Trance pertenece a este segundo grupo.
Esta vez Boyle se cree capaz de rejuvenecer a Hitchcock y adapartalo a nuevos tiempos, craso error. Su film parece un anfetamínico remake de Recuerda. El montaje acelerado y la música machacona funcionan a la perfección durante los primero 10 minutos en uno de esos prólogos que tan bien le salen al amigo Boyle, pero luego acaban perdiendo todo su efecto y molestan. Boyle pretende sumergir al espectador en la laberíntica mente del protagonista ofreciéndonos entrar en un arriesgado juego. Por desgracia, su juego no atrapa nunca y el laberinto que nos ofrece es un completo caos sin sentido. Los continuos giros del guión (siempre en busca de la sorpresa final) no funcionan como se pretende y la película no atrapa en casi ningún momento.
Yo no me creí en ningún momento lo de la banda de ladrones que contrata a una experta en hipnosis para que le ayude a uno de ellos a recordar dónde está el cuadro que han robado. Es una de esas premisas ridículas que es mejor no analizar. Si encima la hipnotista tiene el físico de Rosario Dawson, la cosa gana algo de interés (para el público masculino) pero pierde la poca credibilidad que le quedaba. Mejor no pensar mucho en estos thrillers psicológicos. Ya decía Hitchcock que los peores espectadores eran los que querían que todo lo visto en la pantalla fuera verosímil. Tenía razón el maestro del suspense, pero todo tiene un límite.
Pero lo peor está por llegar, el imposible triángulo amoroso entre James McAvoy, Rosario Dawson y Vincent Cassel nunca acaba de ser creíble. Boyle se pierde en la estética (muy lograda) y en el montaje desordenado (casi tanto como la mente del protagonista) pero no profundiza en las motivaciones de sus personajes, sabe que juega con las cartas marcadas y se guarda ases en la manga. Todo ello da una sensación de inverosimilitud al espectador que se va acrecentando con cada nueva vuelta de tuerca del guión (que hay unas cuantas).
Una vez más, Boyle se la juega (cosa muy encomiable) pero esta vez se estrella de lleno. Su endeble y tramposo guión no provoca el más mínimo interés en el espectador (al contrario que la Dawson).
4,5
domingo, 28 de abril de 2013
El Último Desafío (The last stand)
El último desafío no deja de ser el típico western de toda la vida, ya sabes: un pueblo fronterizo, un sheriff, un villano que quiere escapar a México. Lo único atractivo, a priori, de este regreso de Arnold Schwarzenegger era la elección del coreano Kim Ji-woon (2 hermanas, I saw the devil, El bueno, el malo y el raro) como director del proyecto.
¿Quien echaba de menos a Arnold Schwarzenegger? Yo no. La verdad es que en estos 10 años de ausencia como protagonista, desde la penosa Terminator 3, yo no le he extrañado. Casi le prefiero como gobernador de California que como actor. Para su regreso a la gran pantalla como protagonista Schwarzenegger ha elegido esta historia.
¿Quien echaba de menos a Arnold Schwarzenegger? Yo no. La verdad es que en estos 10 años de ausencia como protagonista, desde la penosa Terminator 3, yo no le he extrañado. Casi le prefiero como gobernador de California que como actor. Para su regreso a la gran pantalla como protagonista Schwarzenegger ha elegido esta historia.
A lío, The last stand es puro divertimento sin pretensiones, una peli para no pensar demasiado y pasar un rato entretenido. Los estereotipados personajes y su trama de western crepuscular no aportan nada nuevo al cine de acción pero a los fans de Schwarzenegger les gustará. Realmente la mano de Kim Ji-woon apenas se nota, otorga al film de un ritmo más que correcto y entrega escenas de acción muy bien rodadas como la pelea final, la escena del autobús y la del campo de maíz. Pero con un guión así de simplón no se puede hacer mucho más. Obviamente, el guión es una mera excusa para el lucimiento de Schwarzenegger y no faltan ciertos chistes a costa de su edad. Por suerte, todo en esta película viene rodeado de una sana ironía que parece heredada de la de Los Mercenarios. No es un film para tomarse en serio, sólo pretende hacernos pasar un rato ameno a base de tiros, explosiones y chicas guapas.
No hay quien se crea que un narco se intente escapar de esta manera ni tampoco hay quien se crea a Eduardo Noriega en este papel. Noriega es, en mi opinión, un lastre para el film, el tipo está tan inexpresivo como de costumbre y no tiene el carisma que requiere todo villano que se precie. Ni que decir que el enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre Noriega y Schwarzenegger resulta desigual (a pesar de que a Schwarzenegger le pesan bastante los años). Por suerte el guión deja algo de hueco para secundarios interesantes como el del granjero interpretado por el gran Harry Dean Stanton en la que creo debió de ser su última participación en un rodaje antes de morir.
Por cierto, el film está plagado de bellas modelos que interpretan a agentes del FBI, camareras, ayudantes del sheriff, pilotos de helicóptero, etc. Parece que en este moderno western sólo existen las chicas guapas (y alguna viejecita con mala leche). Me chirrió bastante el personaje de Johnny Knoxville, me pareció totalmente fuera de lugar, es un contrapunto humorístico a la coreana que no me acabó de cuajar en ningún momento, una caricatura del típico friki americano loco por las armas. Supongo que es ahí donde más se nota el toque de Kim Ji-woon, que a veces se le va la mano con estos personajes tan excesivos.
Lo dicho, una peli de acción para pasar el y olvidar acto seguido.
No hay quien se crea que un narco se intente escapar de esta manera ni tampoco hay quien se crea a Eduardo Noriega en este papel. Noriega es, en mi opinión, un lastre para el film, el tipo está tan inexpresivo como de costumbre y no tiene el carisma que requiere todo villano que se precie. Ni que decir que el enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre Noriega y Schwarzenegger resulta desigual (a pesar de que a Schwarzenegger le pesan bastante los años). Por suerte el guión deja algo de hueco para secundarios interesantes como el del granjero interpretado por el gran Harry Dean Stanton en la que creo debió de ser su última participación en un rodaje antes de morir.
Por cierto, el film está plagado de bellas modelos que interpretan a agentes del FBI, camareras, ayudantes del sheriff, pilotos de helicóptero, etc. Parece que en este moderno western sólo existen las chicas guapas (y alguna viejecita con mala leche). Me chirrió bastante el personaje de Johnny Knoxville, me pareció totalmente fuera de lugar, es un contrapunto humorístico a la coreana que no me acabó de cuajar en ningún momento, una caricatura del típico friki americano loco por las armas. Supongo que es ahí donde más se nota el toque de Kim Ji-woon, que a veces se le va la mano con estos personajes tan excesivos.
Lo dicho, una peli de acción para pasar el y olvidar acto seguido.
4,5
jueves, 7 de febrero de 2013
Mamá
Tras cinco años desaparecidas, dos hermanas aparecen en una cabaña en el bosque. Han sobrevivido aparentemente solas aunque todo parece indicar que alguien les ha cuidado.
Andrés Muschietti se estrena en el largometraje por todo lo alto bajo el mecenazgo de Guillermo Del Toro, ha contado con un presupuesto holgado, actores internacionales, adaptando su propio cortometraje y siendo nº1 en taquilla en USA. No está nada mal.
Mamá sigue la estela de films como Sinister o Insidious, no aporta nada nuevo, pero se deja ver. La historia tiene un buen arranque pero pasados los primeros 10 minutos uno intuye fácilmente por donde van a ir los tiros. Las pelis de niños problemáticos, dibujos en las paredes y misterios del pasado ya están más que vistas. Este género necesita una renovación, así de claro.
Muschietti consigue un par de buenos sustos y algunos momentos de tensión a base de un rutinario uso de ruidos y sombras. Demuestra soltura y buen hacer dentro de los cánones del género los sustos están bien dosificados y algún momento como el del armario podrían haber sido algo grande, si bien, no va más allá ni demuestra tener un estilo propio. Abusa de los efectos de sonido, la música amenazante, las luces que parpadean, las sombras que cruzan la pantalla, etc. Todo muy visto. Por cierto, me pareció un poco facilona la forma de hacer que el espectador caiga en la cuenta de que en el plano que está viendo hay algo que no encaja. Pero el verdadero problema de la cinta es un guión que no consigue mantener la tensión y no atrapa al espectador. Obviamente, el final debe ser una gran traca de efectos especiales, lástima que el supuesto clímax resulte algo forzado y no esté suficientemente conseguido.
Creo que también buena parte de su encanto se pierde al mostrarnos a la Mamá del título, siempre en mejor no mostrar claramente la amenaza. Una vez más Javier Botet consigue aterrar al personal con su presencia, ya lo hizo con la niña Medeiros de Rec. Lamentablemente, sus gestos y su caracterización se han echado a perder debido a un excesivo uso de las técnicas por ordenador, su personaje pierde fuerza y resulta menos amenazante debido a los efectos digitales. Con los buenos resultados que siempre ha dado el maquillaje, no veo la necesidad de crear o modificar personajes por ordenador.
Me pareció interesante el enfoque del film, centrado en los personajes femeninos, siendo los roles masculinos meros acompañantes que aportan bastante poco. Por suerte, el guapo Nikolaj Coster-Waldau sale poco, este tipo no me resultó convincente en ninguno de los dos personajes que realiza. Por su parte, la chica de moda Jessica Chastain está rara pero muy guapa de morena aunque me sigue pareciendo bastante fría, no transmite terror ni acongoje. Aunque le pongan tatuajes y la vistan de rockera, no hay quien se la crea. Me gustaron bastante más las niñas, ambas están bastante creíbles.
Por cierto, me hizo gracia el homenaje a Naves misteriosas y al trasero de Bruce Dern, guiños de autor novel.
Mamá no es innovadora ni especialmente terrorífica. Gustará a los fans de este género que busquen algún susto y poco más. Muschietti se queda en promesa, por ahora.
4,5
viernes, 11 de enero de 2013
El atlas de las nubes (Cloud Atlas)
Cada vez tengo más claro que el éxito de los hermanos Wachowski con Matrix fue pura casualidad. Tras la horrible Speed Racer los hermanos Lana (antes Larry) y Andy Wachowski intentan recuperar el prestigio perdido con la adaptación del best-seller de David Mitchell, Cloud Atlas. Para un proyecto así de ambicioso han necesitado la colaboración del director alemán Tom Tykwer (El perfume, The international, Corre, Lola, corre).
Adaptar este relato era un gran reto, las seis historias del libro ocurren en tiempos y lugares distintos abarcando desde el siglo XIX a un futuro apocalíptico. Cloud Atlas era un proyecto de 100 millones de dólares que sólo podía ser o un gran éxito o una gran decepción, yo apuesto por lo segundo. El problema de la cinta no es que sea pretenciosa (que lo es y mucho) ni su duración de casi tres horas. El problema es que las seis historias que narra no acaban de conectarse nunca entre ellas. Cloud Atlas intenta funcionar con la precisión de un reloj suizo pero apenas logra avanzar a trompicones. Las historias tienen un interés desigual y la relación que las une es tan difusa que el espectador nunca acaba de verle la gracia al asunto, la verdad. Hay quien dice que en un segundo visionado se captan detalles que pasan desapercibidos la primera vez y que la trama cobra más sentido, es posible, pero dudo que vuelva a invertir tres horas de mi vida otra vez en este film.
El inicio del film es bastante torpe, el acelerado montaje no logra que nos metamos dentro de ninguna historia ni que sintamos la más mínima empatía por ninguno de los personajes. El film presenta demasiados personajes en muy poco tiempo y no les dedica el metraje necesario conformando una desangelada presentación de personajes. Al film le cuesta arrancar y durante los primeros 45 minutos el espectador asiste a un galimatías de historias inconexas que nunca le acaban de interesar. Por suerte, la cosa mejora pasados estos 45 primeros minutos y las historias se hacen algo más interesantes (aunque uno sigue sin ver la verdadera conexión entre ellas). Sólo al final se intuye una cierta relación entre todas las tramas, bastante endeble, para qué vamos a engañarnos.

Por cierto, no me gustó la idea de que los mismos actores repitan personajes en cada una de las historias. Algunas caracterizaciones resultan bastante grotescas e inverosímiles. Las imposibles narices postizas de Susan Sarandon y Halle Berry no quedan nada naturales. Tampoco son creíbles los cambio de raza, Tom Hanks no queda creíble como escritor de color, ni Halle Berry resulta creíble como mujer blanca o señora oriental de avanzada edad. Pero la palma se la lleva la coreana Du-na Bae cuya caracterización de joven pelirroja (y pecosa) es el colmo de lo inverosímil. Tampoco Hugo Weaving (actor talismán de los Wachowski) se ve natural como enfermera (¡¡¡) ni Hugh Grant puede evitar que se le reconozca incluso como jefe de un clan de salvajes caníbales. ¿Realmente era necesario usar siempre a los mismos actores? ¿Aporta algún sentido a la historia? Pues no, sólo sirve para que el espectador juegue a adivinar qué actor se encuentra debajo de esa cochambrosa caracterización.
Todo sería perdonable si el film emocionara o tuviera un mensaje interesante, pero no es así. Cloud Atlas es Un enorme y atractivo envoltorio vacío de contenido.
Fallida.
4,5
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