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lunes, 8 de octubre de 2018

viernes, 16 de junio de 2017

Wonder woman



 Por mucho que esté protagonizada y dirigida por mujeres, Wonder Woman no va a suponer la liberación de la mujer en el cine de entretenimiento, ni mucho menos. 

martes, 30 de mayo de 2017

jueves, 1 de diciembre de 2016

The Neon Demon


Recuerdo que juré no volver a ver ninguna película del pedante y aburrido Nicolas Winding Refn tras ver Sólo dios perdona . Al final, me ha podido el morbo y he vuelto a picar el anzuelo. La culpa es mía, lo sé, pero la historia prometía.

jueves, 20 de octubre de 2016

Inferno


 
 Ya hace unos años que Dan Brown revolucionó el mundo editorial con El código Da vinci dando así origen a innumerables seguidores e imitadores. Viendo el filón, Hollywood compró los derechos rápidamente y así nació la decepcionante adaptación de El código Da vinci a manos de Ron Howard con Tom Hanks como protagonista. Un equipo que se ha mantenido invariable en la olvidable Ángeles y Demonios y ahora en Inferno.

Una vez más estamos ante una carrera contrarreloj intentando desvelar unos secretos ocultos que únicamente Langdon es capaz de descifrar y que pueden salvar al mundo. Nada nuevo bajo el sol. Lamentablemente, la novedad que supuso la primera novela se ha ido diluyendo en las sucesivas entregas hasta prácticamente desaparecer en esta tercera. Si la adaptación de El Código Da Vinci ya supuso una decepción para quien escribe estas líneas y Ángeles y demonios me pareció un despropósito, esta Inferno me parece una total pérdida de tiempo. La cosa ya no da más de sí. No sólo este Inferno adolece de una galopante falta de ideas (heredada de la novela que adapta) sino que se nota la desgana con la que ha sido realizada.
En Inferno todo tiene la impresión de poco inspirado y realizado de forma rutinaria y sin pasión. El cine es una industria pero nunca está de más pensar en el espectador/consumidor del producto final. Es tal la falta de entusiasmo que trasmite esta película que rezuma tedio por todos sus fotogramas. ¿Puede ser aburrida una película sobre un inminente ataque terrorista que va a soltar un virus letal? Pues sí. Sobre todo si la premisa no hay quien se la crea y el McGuffin a encontrar nos importa un bledo. El guión no puede estar, paradójicamente, más atiborrado de tópicos y situaciones inverosímiles. El problema viene del origen, la novela hace aguas y el guión de David Koepp no consigue hacer apasionante ni coherente un relato con tan poca vida. Todo podría haber acabado encajando si tras la cámara hubiera un director con ganas, cosas más ridículas hemos visto, pero la dirección de Ron Howard no puede ser más anodina. ¿En serio que este tipo es el responsable de Apollo XIII? Nadie lo diría.

Ni siquiera Tom Hanks resulta creíble. Se le nota apático y con poco interés, en piloto automático. Su interpretación dista mucho de trabajos recientes como SullyEl puente de los espías o Capitán PhillipsHanks va por el cheque en un papel que ni él mismo se cree, por momentos parece que va a bostezar o mirar el reloj a ver cuánto le falta para acabar la jornada y volver a su hotel. Una pena. Tampoco Felicity Jones (que últimamente está hasta en la sopa) nos brinda su mejor interpretación, se limita a poner morritos y mostrarnos sus 2 incisivos centrales superiores como principal recurso interpretativo. La verdad es que resulta irritante la manera en que en esta franquicia son tratados los personajes femeninos. Como si de una película de 007 se tratara, Langdon debe ir siempre acompañado en sus pesquisas por una bella damisela. La cosa resulta ya muy forzada y no hay quien se la crea, tanto que han metido un toque romántico con otra fémina.. Cierto que toda franquicia tiene sus constantes que le otorgan personalidad propia, pero lo de esta saga es de traca. Ni me creo que siempre haya una bella joven que reclame los servicios de Langdon ni me creo ya esas pistas que van dejando para que Langdon las descifre. El primer libro fue original y tuvo su gracia, pero ahora resulta inverosímil. Todavía más si uno piensa que los lugares que Langdon visita son de sobra conocidos y que cualquier turista en Venecia, Florencia o Estambul va a visitar. Por cierto, señor Brown: ¿No existe otro escritor italiano que no sea Dante Alighieri?
 La verdad es que ya aburre el poco conocimiento de la cultura europea del que hacen gala ciertos escritores estadounidenses de best-sellers.
Ya para terminar, la apatía llega incluso a la partitura de Hans Zimmer, quien se limita a recrear su propia composición para El código Da Vinci y poco más.
Al infierno con ella.
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jueves, 2 de abril de 2015

Cenicienta


 El británico Kenneth Branagh es el paradigma de prometedor director con talento que acaba siendo engullido por la industria para hacer películas sin personalidad alguna. Su carrera incluye excelentes adaptaciones de Shakespeare como Enrique V, Hamlet o Mucho ruido y pocas nueces así como buenas películas como Los amigos de Peter o En lo más crudo del crudo invierno. Incluso se ha atrevido a adaptar a Shakespeare en un musical (Trabajos de amor perdido) o adaptar La flauta mágica de Mozart a la gran pantalla. Sin embargo, estas rarezas deben haberle resultado poco rentables y el bueno de Branagh parece en los últimos tiempos dispuesto a venderse al mejor postor aceptando encargos en los que la personalidad y talento del director no se vislumbran por ningún sitio. Sólo así podemos entender que aceptara dirigir Thor y esta Cenicienta que nos ocupa.

 Vayamos al grano, Cenicienta no es una mala película pero le falta alma. Se nota que está rodada con el piloto automático y que no había libertad ninguna por parte de Disney para retocar la historia que todos conocemos de sobra. Esta Cenicienta es el clásico de Disney de toda la vida pero rodada con actores de carne y hueso. No hay ninguna innovación destacable ni se han movido un ápice de la versión animada. Una lástima. No es que me hayan gustado las recientes interpretaciones de clásicos infantiles como Caperucita roja, Blancanieves o Maléfica, pero al menos en las citadas películas se había innovado algo (aunque los resultados no fueran los esperados). No hay nada novedoso en esta Cenicienta, todo es tal y como todos esperábamos. Disney no está para modernizaciones de sus clásicos. Una pena, sobre todo si pensamos que Disney no creó el cuento de Cenicienta aunque sí lo instaló en el imaginario popular con su adaptación animada de 1950.

Yo me aburrí bastante durante la proyección debido a que todo ocurre tal y como uno se espera. Faltan esa pizca de humor o ironía que no estuviera en el clásico animado. Sólo hay muy leves modificaciones (como el color de la piel de algunos personajes para rellenar cuota de actores afroamericanos) y algún chiste un tanto fuera de lugar, todo lo demás es lo que ya conocíamos más que de sobra. La misma vieja historia de siempre contada sin demasiadas ganas. Tocaba volver a ver a la malvada madastra, a las insoportables hermanastras, el hada madrina, el baile y lo del dichoso zapato de cristal.
 Puede que el film esté bien rodado y todo el apartado técnico esté sobresaliente (lógico si pensamos en la cantidad de pasta que se han dejado), pero todo ello no consigue levantar este muermo de película. Todo es tan típico que me dejó indiferente. Fíjate que por momentos deseé que esta versión la hubiera dirigido Tim Burton, al menos hubiera sido curioso ver cómo fusionaba su estilo visual con esta historia.

 Ni siquiera los actores me resultaron convincentes. No me gusta Lily James como actriz ni la considero tan guapa, Por cierto, resultaba muy difícil haberle decolorado las cejas?. Tampoco Richard Madden me pareció un príncipe a la altura (quizás se deba a que para mí siempre será un Stark) Ambos están correctos pero todo era tan obvio que no pude evitar aburrirme con su historia. Ni siquiera me gustó mi adorada Cate Blanchett en su papel de madastra, me resultó un personaje bastante poco elaborado, creo que se lo podrían haber trabajado mucho más para darle nuevos matices no vistos en otras versiones. Pero no ha sido así. Blanchett derrocha estilo y se ve que se lo ha pasado en grande llevando esos trajes de villana de cuento. Pero su personaje deja bastante que desear, como el resto del film, vamos. Ni siquiera el hada madrina resulta simpática o especialmente graciosa. La verdad es que Helena Bonhan Carter está bastante insufrible y su hada madrina no hace ni la mitad de gracia ni resulta tan entrañable que la de la versión animada.

 Debo añadir que a mi hija de 6 años sí le gustó la película, ya sabemos que a los niños les encanta ver miles de veces la misma historia.

 Cenicienta es una innecesaria adaptación de un clásico animado, totalmente prescindible si tienes más de 10 años.

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lunes, 29 de diciembre de 2014

Tusk


La carrera de Kevin Smith no acaba de despegar. Ya hace 20 años que nos sorprendió con Clerks convirtiéndose en ese tipo gamberro que nos hizo reír en los 90 con films como Mall rats, Dogma o Persiguiendo a Amy. Pero el tiempo no pasa en balde y las gracietas de Bob y Jake el silencioso no han evolucionado hacia ningún sitio. Ya no procede ir de chico malo homenajeando a cada momento a Star wars y Stan Lee.

En los últimos años Kevin Smith ha seguido insistiendo en la comedia (Clerks 2, ¿Hacemos una porno?) a la vez que alternaba trabajos más serios como Red state. Puede que Tusk sea un giro hacia el cine de terror, pero la película es un gran despropósito.

Lo cierto es que el film empieza francamente bien, Smith sigue con sus típicos protagonistas bastante frikis y se nota quien está tras la cámara. Me gustaron los chistes macabros y las diferencias entre canadienses y estadounidenses. Todo muy Kevin Smith, todo en el habitual tono de comedia gamberra. Llegados a un momento la diversión se acaba abruptamente y nos encontramos ante un inclasificable film de psicópatas. Un duro despertar que me puso bastante nervioso, algo que no me ocurre fácilmente.

 Sin embargo, toda la tensión acumulada se va al traste debido a una trama simplemente ridícula. Está muy bien lo de intentar sorprender al espectador pero cuando la cosa no es verosímil se cae en lo ridículo. Eso es lo que ocurre con este film: tras una buena presentación y un excelente quiebro caemos en el absurdo.  Hemos visto muchos psicópatas en el cine y algunos mad doctors con aficiones realmente aberrantes pero lo del tipo de esta peli no tiene nombre. Smith mezcla demasiados géneros en su coctelera y el brebaje que le sale es totalmente indigesto.
No son Paquirrín y su última novia choni, son el niño de El sexto sentido con la hija de El Puma.

 Es cierto que la situación planteada es tan bizarra como terrible y no apta para todo tipo de sensibilidades, pero está francamente mal llevada y mal resuelta. No voy a comentar nada, me parece demasiado estúpida como para plasmarla en este blog, parece que destilo más respeto por mis lectores que Kevin Smith por sus espectadores. Sólo diré que si os gustan astracanadas como Basket caseThe human centipede es posible que le encontréis algo de interés a Tusk.  A mí me gusta el cine de terror, pero ver escenas sádicas en pantalla sin ningún motivo no me parece edificante ni me reconforta en absoluto. Pero, ¿tiene moraleja esta película? pues sí. Algo tan obvio como que está mal reírse de las desgracias ajenas. Algo que nunca habíamos visto.

 Por mucho que los actores estén bien (que lo están) si las situaciones son absurdas no hay nada que hacer. Por muy pirado que esté el psicópata de turno un acertado Michael Parks), por mucha pena que nos de su víctima (Justin Long), por muy guapa que salga Génesis Rodríguez o lo mucho que nos divierta el personaje de Haley Joel Osment (el niño de El sextro sentido convertido en un Paquirrín con pelo) el espectador está deseando que se acabe de una maldita vez esta pesadilla de película.


 El humor negro (negrísimo) del film pierde pronto su gracia y la película sufre un bajón terrible que Smith intenta disimular con la inclusión del personaje de Guy Lapointe, un peculiar detective interpretado por Johnny Depp. Depp no lo hace nada mal, suele bordar estos personajes tan gesticulantes e incluso resulta convincente con acento francés (recomiendo, ya dispuestos a perder el tiempo con esta peli, verla en versión original) pero su personaje no consigue mantener el interés del film. Kevin Smith no es Tarantino (ya le gustaría) y es incapaz de rellenar minutos y entretener al personal a base de homenajes y diálogos disparatados. Por momentos el espectador no sabe a qué atenerse ni si reír o llorar. Todo es tan bizarro y falto de gracia y/o sentido que no me extraña que Johnny Depp no aparezca acreditado en el film. Mejor que su nombre no se asocie con esta estupidez.

 Floja, no perdáis el tiempo con esta gilipollez. Sólo para los fans del cine de terror más bizarro (que los hay y seguro que les encanta la peli).

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¿Y qué nos deparará la carera de Kevin Smith? Yo apuesto a que estará sacando secuelas de Clerks y de Bob el silencioso mientras pueda.

lunes, 8 de diciembre de 2014

The zero theorem


  La buena noticia que suponía el regreso de Terry Gilliam a ese futuro distópico que tantas alegrías nos dio con Brazil y 12 monos se ha tornado en decepción una vez visionado The zero theorem.

 Seamos claros, The zero theorem es un tostón de cuidado, casi de la magnitud de Cosmopolis. Multitud de ideas poco desarrolladas que se pierden entre una falta de concreción y la estética habitual de Terry Gilliam.  El film nos ofrece un mundo controlado por la tecnología en el que las relaciones personales se han vuelto superficiales, cuando existen. Grandes corporaciones controlan la vida de los ciudadanos, que son meros consumidores sin voluntad. La premisa, sin ser novedosa, puede ser perfectamente válida. El problema viene cuando el guión es incapaz de sacarle partido.
El guión de Pat Rushin es un compendio de ideas apenas apuntadas y no elaboradas, un quiero y no puedo. Tras una prometedora presentación de personajes y de ese futuro distópico controlado por la tecnología, el guión es incapaz de captar la atención del espectador, a quien la anodina vida del protagonista y sus miserias nunca acaban de interesar. Tampoco los acontecimientos narrados consiguen atrapar nuestra atención, más bien todo lo contrario, son tan dispersos y confusos que acabamos por desconectar.
 Me gustó el hecho de la religión mayoritaria sea una cosa infantil mientras que el protagonista es casi como un monje que vive en una antigua iglesia. Toda esa metáfora sobre la religión me resultó muy inteligente, pero se desarrolla muy poco.


Sobre personas con problemas obsesionadas con el sentido de la vida yo os recomiendo Pi, fe en el caos, la película de Aranofsky es una propuesta mucho más radical pero al menos tiene algo que contar. The zero theorem es una película existencialista de ciencia ficción no tiene nada claro a dónde quiere llegar no cómo hacerlo. No creo que el problema sea del loco de Giliam, su film está bien dirigido y su estética casa perfectamente con la trama (si bien es inevitable que nos recuerde a Brazil). De hecho, lo más destacable del film es la estética que Gilliam impone a toda su obra. Hasta ahora Giliam había conseguido no caer en el error de Tim Burton de convertir a sus películas en vacíos envoltorios. Sin embargo, al dejar la escritura del guión en manos ajenas, Gilliam nos ofrece su película más endeble e inconsistente. Como la mente de su protagonista, todo el film es un completo caos que no lleva a ningún sitio. No es que cada espectador pueda sacar sus propias conclusiones, sino que no hay ninguna conclusión que sacar de esta batiburrillo de ideas inconexas.


 En cuanto a los actores, Christoph Waltz está francamente bien pero su esforzada interpretación no es suficiente para levantar este pesado ladrillo. También aparece Tilda Swinton haciendo el ridículo como empieza a ser habitual en ella últimamente. Tampoco la breve aparición de Matt Damon consigue hacer interesante el film. Entre tanta filosofada vacía sobre la existencia humana lo único estimulante del film es la presencia de Mélanie Thierry (Babylon AD), el resto  me resultó mortalmente tedioso.

 Me extraña que Terry Gilliam haya aceptado rodar un guión ajeno que desperdicie de tal manera la, a priori, atractiva premisa inicial. Totalmente prescindible.

4

sábado, 8 de febrero de 2014

El consejero


Cormac McCarthy es un buen escritor (suyas son las novelas La Carretera o No es país para viejos que han tenido más que aceptables adaptaciones al cine) pero como guionista deja bastante que desear. McCarthy parece no haberse dado cuenta que de una mala novela se puede hacer una excelente película (en eso era un genio Hitchcock) y de una buena novela se puede hace una pésima película (lo más habitual). Son medios distintos con técnicas narrativas distintas.

 La historia de El consejero no es nada nuevo pero el guión de Cormac McCarthy es todo un despropósito: aburrido y lioso a partes iguales. Lleno de personajes con mucho atractivo potencial que no es desarrollado. Tampoco la dirección de Ridley Scott (que debería haberse retirado hace varios lustros) ayuda demasiado. Scott está muy mayor y ya no es capaz de sacar partido a este tipo de historias, se queda en la superficie y no profundiza en las motivaciones de los personajes ni sabe narrar una historia de forma que atrape al espectador. Scott se queda en la bella fotografía y se limita a dejar hablar a los personajes en unos interminables y anodinos diálogos que se supone deberían de ser interesantes pero al espectador sólo le provocan bostezos. ¿A qué viene la anécdota del parabrisas? ¿Para qué un diálogo tan largo sobre diamantes? ¿Qué aporta el enfrentamiento en el club entre el abogado y un antiguo cliente? Demasiados caminos que no llevan a ninguna parte y demasiados callejones sin salida.


Por suerte, el film no dura 3 horas, con 2 le es más que suficiente a Scott para aburrirnos soberanamente. Sirva de ejemplo la ridícula cháchara que el personaje de Rubén Blades suelta por teléfono, su interlocutor acaba llorando no sabemos si por la tensión del momento o por la sarta de idioteces que tiene que oír. Opino que esta historia se podría haber narrado de otra manera y haberle dado un ritmo del cual carece totalmente. Una pena.

El Consejero es el típico ejemplo de película en la que las interpretaciones están mejor que la película en sí. Mala cosa que ocurre mucho últimamente. Con este plantel de buenos actores y estrellas de renombre tenemos unas interpretaciones aceptables que consiguen levantar una historia que se cae por su propio e inconsistente peso. Tampoco es que los actores den lo mejor de sí, están correctos y punto. Ni Michael Fassbender ni Brad Pitt están al nivel habitual, ambos están infinitamente mejor en 12 años de esclavitud. Aquí se dedican a sacar su estela de estrella a relucir y poco más. Tampoco la pareja Javier Bardem (que parece encasillado en personajes horteras) y Penélope Cruz (encasillada en mujer florero) dan lo mejor de sí. Me gustó Cameron Díaz, creo que es la primera vez que la veo actuar. Está bien en su papel de arpía implacable, ya se le van notando los años y ya era hora de empezar a tomarse en serio lo de actuar. Nunca es tarde si la dicha es buena aunque sea en films tan malos cono el que nos ocupa.

El consejero es una mala película, aburrida y totalmente fallida.

4

sábado, 30 de noviembre de 2013

Leyendas de pasión (Legends of the fall, 1994)


No había visto hasta ahora esta película, sé que puede sonar extraño, pero no había visto hasta hace poco una de las producciones más representativas del cine comercial de los años 90. Curiosamente, todos los comentarios que me han llegado en estos 20 años desde su estreno son positivos cuando provienen de féminas y son negativos cuando provienen de personas del género masculino. Quizás la presencia de Brad Pitt tuviera algo que ver.

 He de aclarar que al abordar una película, procuro no dejarme influir por las opiniones que han llegado a mis oídos o los comentarios que haya podido leer. Intento borrar de mi mente todo tipo de prejuicios a la hora de ver una película. Me da lo mismo quien me la haya recomendado o quien me la haya desaconsejado.  Así pues borré todos los comentarios acerca de este film y me dispuse a verlo.

 Sinceramente, Leyendas de pasión me pareció un mero vehículo para dar a lanzar al estrellato al joven Brad Pitt. Vista hoy día, parece que éste fue el único motivo por el que se rodó esta película. Había que lanzar a la fama a este guapo chicarrón y en esta película no se ahorran planos destinados a ello. Desde luego, yo no vi la pasión del título por ningún lado ni entendí muchas de las motivaciones de los personajes.
Todo el apartado técnico del film es sobresaliente: grandes paisajes, hermosa fotografía, bella música, etc. Un envoltorio perfecto para una historia que no acaba de cuajar en pantalla. Básicamente no funciona debido a que no se desarrollan los personajes, la historia avanza a trompicones y no consigue definir los personajes a pesar de que el film dura nada menos que 134 minutos. Nunca acaba de quedarnos claro por qué Samuel decide abandonar a su prometida y la tranquilidad para alistarse para combatir en la primera Guerra Mundial. Supuestamente lo hace para defender a Inglaterra (???). Tampoco me quedó claro el motivo por  el que sus hermanos, más que intentar disuadirle de su idea, deciden ir alistarse también para proteger a su hermano pequeño. No queda creíble en pantalla, al menos para mí.



 Sin duda el personaje más atractivo del film es Tristan (encarnado por ese Adonis llamado Brad Pitt), por algo lo interpretaba la estrella a promocionar. Es un joven blanco que vive y siente como un indio, parece encontrarse más a gusto luchando contra un oso que cenando en la mesa con su familia.  Parece haber heredado su rebeldía directamente de la naturaleza, es un ser libre y salvaje al que nada puede parar. Aun así se hace querer y todos le tienen en gran estima (cosa inexplicable para un servidor). Un personaje típico de novelas románticas para amas de casa, ese inconfesable y salvaje objeto de deseo por el que toda ama de casa aburrida estaría dispuesta a dejarlo todo.
Lamentablemente, el personaje de Pitt a mí me irritó más que otra cosa (qué mala es la envidia, lo sé). Por momentos me recordó a estos adolescentes mimados de Hermano mayor. Si el alistamiento de los tres hermanos me pareció inverosímil, la palma de la inconsistencia se la lleva cuando Tristan se pone a cortar cabelleras de alemanes en plena Primera Guerra Mundial.

El otro personaje de cierto interés es el patriarca del clan Ludlow encarnado por un Anthony Hopkins que claramente estaba disfrutando de su recientemente adquirido estatus de estrella tras su Oscar por interpretar a Hannibal Lecter en El silencio de los corderos. Hopkins iba por el cheque y no parece importarle que su personaje sea una mera comparsa en la trama. Una pena, su historia de oficial del ejército que abandona su puesto por rechazo al trato dado a los indios y decide criar a sus hijos en un rancho daba bastante más juego. Igualmente, su frontal rechazo a todo lo que signifique civilizado se ve plasmado en Tristan más que en ninguno de sus otros dos hijos, cosa que tampoco parece agradarle. Así pues, su personaje queda bastante indefinido y poco creíble.
 Los personajes femeninos están retratados a machetazos, con un trazo demasiado grueso, sin líneas de diálogo que permitan explicar los motivos de sus actos o su manera de pensar. Tampoco queda convincente por qué la prometida de Samuel sigue viviendo en la casa familiar tras el fallecimiento de éste. Por cierto, el personaje de Julia Ormond (otra joven promesa de los años 90 que se quedó en nada) no se entiende en todo el metraje. No se sabe de dónde viene,(sólo se sabe que ha perdido  a sus padres), ni por qué va dando tumbos de un hermano a otro. Tampoco queda claro por qué toma esa drástica decisión al final del film.
Ni que decir que el resto de personajes femeninos apenas tienen líneas de diálogo y resultan unos secundarios bastante desdibujados. El público femenino, a quien iba destinada claramente esta producción, no parece tener interés en verse reflejado en las mujeres del film, sólo quiere ver a Brad Pitt.
Edward zwick se muestra como un hábil creador de espectáculo visual pero un pobre narrador de historias.  Quizás la culpa no sea del todo suya, la novela en la que se basa supongo que sí desarrollará los personajes. Su película avanza a trompicones entre bellos parajes y unos personajes que nunca acaban de empatizar con el espectador. Este tipo de novela corre el grave peligro de resultar ñoña o simplemente ridícula al ser adaptada al cine y así fue en este caso.

Tanta pasión, tanto amor prohibido y tanto paso del tiempo necesitan un tratamiento de personajes adecuado y Zwick, tal y como le pasó posteriormente en El último samurái, se ve incapaz de plasmar la psique de sus personajes, resultando planos e incomprensibles para el espectador. Zwick se queda en la forma y no es capaz de mostrarnos el fondo de los personajes. Su forzado romanticismo no cala en el espectador y el film resulta bastante fallido y hueco.

Si no funcionó como película, Leyendas de pasión sí funciono como reclamo y el film fue un éxito comercial y Brad Pitt quedó para siempre en el star system. Ahí sigue 20 años después.

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sábado, 9 de noviembre de 2013

Solo Dios perdona (Only God Forgives)


Al hablar de Drive ya dejé clara mi postura sobre el director Nicolas Winding Refn: es un tipo con muchas posibilidades pero que quizás aún no había demostrado todo su potencial. Drive era un muestra de lo mejor que este director podía ofrecer. Sin embargo, Sólo Dios perdona es una muestra de lo peor que este director puede hacer.

 Tras el éxito de Drive, Nicolas Winding Refn se embarcó en este proyecto personal en el que su estilo visual y narrativo aparece en su máxima expresión. Un prodigio visual, con unos intensos colores rojos y unos neones de la ciudad de Bangkog realmente fascinantes gracias a la fotografía de Larry Smith. Pero tras esa perfección técnica se esconde un vacío absoluto. Winding Refn huye hacia delante y se lleva todo por delante, incluida la paciencia del espectador. Su film fascina y exaspera a partes iguales. Con unos primeros veinte minutos absorbentes, a partir de ese momento el film inicia una vertiginosa carrera hacia el tedio y lo absurdo que puede acabar con la paciencia de más de un espectador. A mí su belleza formal me cautivó pero la forma de desarrollar la historia (que se puede resumir en 2 frases) me decepcionó ampliamente.


Winding Refn homenajea a Jodorowsky (por algo le dedica el film, mejor nos hubiera ido si le hubiera dedicado una canción en un karaoke) y se olvida que El topo es de 1970. Han pasado más de 40 años, ha llovido mucho y cualquier moderno del tres al cuarto ya no nos va a causar el mismo estupor que nos causó el film de Jodorowsky (de quien soy seguidor como cineasta, no como chamán ni charlatán). Igual que Jodorowsky, Winding Refn dota a sus personajes de unas connotaciones que los elevan más allá de lo que se muestra en pantalla. (Al final de la entrada incluyo mi interpretación del film). Pero no vale con homenajear. Hay que aportar algo de valor, algo propio. Aquí yo vi mucha copia a David Lynch (esos pasillos en penumbra, esas puertas...), al cine contemplativo oriental, al cine de Park Chan-wook, etc



 Las miradas y los largos silencios tenían cierta gracia en Drive, pero aquí Winding Refn ha llevado estos recursos al absurdo. Personajes que se miran sin decir nada, cámaras lentas innecesarias, diálogos que no se oyen, personas que pasean por pasillos, etc. Su película no cuenta casi nada y lo hace de forma muy lenta y aburrida. Las escenas se eternizan y el ritmo cae casi hasta el coma. Me gusta el cine contemplativo de muchos autores orientales, hay veces que las imágenes son de una belleza tal que las palabras o la acción sólo pueden estropearlas. Aquí tenemos una fotografía espectacular (de lo mejor del año, sin duda) pero no hay historia. O mejor dicho, no hay ganas de contar una historia. Todas las escenas del karaoke (hay varias) me parecieron una prueba a la paciencia del espectador.

A mí ni la extrema violencia y sadismo de algunas de sus escenas consiguieron sacarme del sopor. La lánguida mirada de Ryan Gosling (que ya me empieza a aburrir en estos papeles de tipo inexpresivo) no me transmitió nada durante todo el metraje. Pone la misma cara cuando mata que cuando va a almorzar. Inexpresividad total. Lo mismo se puede decir del resto del film, es incapaz de hacer sentir nada al espectador. Reconozco que me gusta jugármela con este tipo de cine experimental, de autor, de culto o como lo quieras llamar. Pero esta vez la cosa me ha salido mal.

 Un tedioso ejercicio de estilo tan bello visualmente como vacío de contenido. Un aburrido cine de autor. ¿Solo Dios perdona? pues que Él le perdone al señor Winding Refn esta horrible tomadura de pelo.

 P.d.: Por si alguien ha visto la película y no ha entendido nada o simplemente quiere ahorrarse el suplicio de ver este ladrillo, he aquí mi particular interpretación del film (no hace falta ser un experto en psicología, ni en mitología griega ni en psicomagia):
 El personaje de Julian (Ryan gosling) tiene un fuerte complejo de Edipo: mató a su padre y siente un fuerte impulso de volver al seno materno. Por lo tanto, tiene una ambigua relación con su madre (una excelente Kristin Scott Thomas que es lo mejor del reparto, ella al menos interpreta) y teme lo que puedan volver a hacer sus manos.
 Su hermano se rebela contra lo establecido, y comete un crimen imperdonable ("Es hora de ver al diablo"). Un ángel caído que merece un terrible castigo por parte de Dios, figura quizás representada en un policía retirado cuyos antiguos compañeros veneran y obedecen. Un Dios impasible que reparte justicia de forma implacable y brutal. Pero la madre de ambos hermanos buscará venganza, ya sabemos el papel de la mujer en el antiguo testamento: es la mujer la que ofrece la fruta prohibida, quizás ella sea el mismo Diablo, el mal personificado en mujer. Quedando para Julian el papel del hombre (ser humano): un ser libre para elegir, pero que dudará y deberá pagar el precio de sus actos.

 Lamentablemente, por muchos significados e interesantes connotaciones que le queramos buscar a los personajes y a sus motivaciones, el film se me hizo aburrido y pesado. Sólo dura 90 minutos y me parecieron 3 horas.

jueves, 18 de julio de 2013

La noche de las bestias (The Purge)


 En un futuro cercano todo crimen cometido durante una noche al año, conocida como La purga, quedará impune. Ni la policía ni las ambulancias estarán disponibles bajo ningún concepto.

 Obviamente, los ajustes de cuentas y las venganzas se levan a cabo en esta noche en la que todo vale y a nadie se le pedirán responsabilidades de ningún tipo. Tal medida fue tomada para erradicar la violencia de la sociedad durante el resto del año, siendo esta noche una válvula de escape y un gran negocio. ya sabemos que el miedo es un gran multiplicador del consumo. Aquéllos que tienen el suficiente dinero se dedican a invertir en seguridad para evitar problemas en La purga y los que no tienen dinero ni manera de protegerse son presas fáciles. Buena premisa no exenta de múltiples interpretaciones.

 Lamentablemente, una vez más tenemos que hablar de un film de terror que se queda en una interesante premisa mal desarrollada. The purge (¿Quién ha sido el insensato que ha titulado la película como La noche de las bestias?) sigue la estela de films como Paranormal Activity, Insidious o Sinister. Nada nuevo ni especialmente efectivo. Me aterra mucho más que la premisa del film se convierta en realidad que todo lo que sucede en la cinta. Tal y como va la cosa, no me extrañaría que algo así llegara a ocurrir en el país de las barras y estrellas. El aumento del uso de armas de fuego, el creciente presupuesto en seguridad, los vigilantes callejeros, la pérdida de libertades para ganar seguridad, etc son temas que no se desarrollan debidamente en el film. Son un simple pretexto para enmarcar un desarrollo no demasiado original. Una pena.
 Parece que los guionistas sólo pretenden asustar al público con los manidos sustos de siempre y no quieren que éste piense. Ya sabemos que nunca es conveniente analizar un film pero en este hay varios puntos que me hicieron saltar todas las alarmas mientras lo estaba viendo: ¿Por qué llevan máscaras los malos si en esa noche está todo permitido y nadie les va a acusar de nada? Entiendo que las máscaras son un recurso para dar temor al espectador, pero en el contexto de la película tiene poco sentido. ¿Por qué tanto empeño en atrapar a una persona en concreto cuando hay miles iguales en cualquier ciudad? ¿Por qué la familia protagonista es tan buena gente que no hay quien se lo crea? Los buenos lo son de una pieza, dudan pero finalmente eligen el camino correcto y asumen sus consecuencias. No me lo acabo de creer.

Puestos a pensar este film me recordó a la estupenda Perros de paja del gran Sam Peckimpah (en la que la persecución y acoso a una familia está mucho mejor presentada) e incluso a la reciente Los extraños o La habitación del pánico. Demasiadas referencias.


James DeMonaco pierde la oportunidad de hacer un film de terror con algo más de miga que lo habitual y se decanta por el lado fácil y los sustos previsibles. Al menos, el film se hace ameno y se pasa en un suspiro, lo cual siempre es buena señal.

En cuanto a los actores, parece que Ethan Hawke le ha cogido el gusto a estos films de terror tras Sinister. Tanto Hawke como Lena Heady (Juego de tronos, Dredd) están correctitos, sin más.
 Lo dicho, para pasar el rato y olvidar rápidamente.

4

viernes, 12 de julio de 2013

Spring Breakers


 Spring breakers es el nuevo film de el controvertido Harmony Korine, guionista de Kids y director de aquella rareza que era Gummo. La cosa no tendría mayor interés, hace años que el cine de Korine no tiene apenas repercusión, si no fuera por su reparto formado por las antaño virginales y puritanas estrellas Disney Selena Gómez y Vanessa Hudgens. Los años no pasan en balde, la carrera de estas chicas como estrellas para adolescentes estaba a punto de agonizar y parece que han optado por explotar su lado más gamberro y morboso. No son las primeras en hacerlo, ya Miley Cyrus (o Hanna Montana) ha cambiado radicalmente su imagen y parece más centrada en gustar a otro tipo de público. Según lo visto en el tralier y las fotos promocionales de Spring breakers parecía que Harmony Korine no se ha cortado un pelo, pero luego realmente el film es bastante menos arriesgado de lo que parece.

Ya desde el inicio del film el espectador es asaltado por los enormes pechos de una joven que baila Frenéticamente. Así va a ser durante buena parte del metraje, que no paren la fiesta y el desenfreno. Korine nos introduce en el aburrido ambiente universitario yanqui, un lugar del cual nuestras cuatro protagonistas desean escapar a cualquier precio, se aburren y desean y a California en las vacaciones de primavera para encontrarse a sí mismas y pasarlo bien (en resumen, a ponerse hasta las cejas de droga). Tiene un sueño y harán cualquier cosa por conseguirlo, desean salir de la vulgaridad y el aburrimiento. Una vez allí las cosas se complicarán y las vacaciones se convertirán en una aventura aún más inolvidable de lo que nuestras jóvenes protagonistas esperaban.
 Korine se cree muy moderno y usa constantemente el montaje desordenado, alterna varias acciones a la vez e incluso sonidos de una escena con las imágenes de otra. Su experimento visual y sonoro es efectivo y frenético (como buena parte de las fiestas mostradas) pero acaba cansando un poquito hacia el final. Que el espectador se sienta colocado durante 90 minutos puede ser extenuante. Pero Korine no parece estar muy preocupado por la narración (de hecho rompe todos los moldes que puede), su película parece haber sido rodada y montada bajo los efectos del LSD.
Personalmente no tengo nada en contra del desenfreno ni de la manía que parecen tener el señor Harmony Korine y Larry Clark en mostrar el peor lado de la juventud. Es su estilo de cine, un estilo que me sorprendió y me encantó hace 20 años con Kids pero que ahora me parece un tanto trasnochado.  El film es toda una experiencia audiovisual, todo hay que reconocerlo, pero agotadora.


 Korine una vez más bucea en esa juventud hueca que busca respuestas en las drogas y la fiesta, obviamente ni se encontrarán a sí mismos ni obtendrán respuesta alguna, pero se lo pasarán de miedo (uno más que otros). Puede que ni la religión ni la familia (los pilares de la sociedad norteamericana) sean las respuestas necesarias para sentirse pleno, pero las drogas tampoco lo son. Las chicas protagonistas se creen unas chicas malas y deciden vivir a tope sus vacaciones, Korine no ahorra imágenes de ello mientras ni siquiera nos muestra a los padres de las chicas. No existen la figuras paternas, han sido anuladas en la mente de sus hijos, no hay control parental de ningún tipo. Me parto de risa cuando una joven le dice a su abuela que quiere volver el año que viene con ella

 Puestos a dar mi opinión, creo que el film pierde el control una vez entra en escena el personaje de James Franco: un icono moderno del gangster, un Tony Montana moderno. Korine pasa de retratar el desfase juvenil de una sociedad opresora (o eso dicen ellos) para mostrarnos un ambiente gangsteril que me resultó poco creíble. El momento de la canción de Britney Speras (hay que ver el daño que ha hecho esta chica) al piano me pareció que evidencia la flaqueza intelectual de los personajes y el vacío que anida en sus mentes. La escena final me pareció simplemente poco verosímil, ya me diréis si a vosotros os ha pasado lo mismo.

Al final me queda la duda de si el cine de Korine es transgresor o conservador. Es cierto que muestra lo peor de la juventud pero parece abogar por los típicos valores tradicionales. El desenfreno y las drogas no acaban trayendo nada bueno a sus personajes. Por lo tanto, su transgresión es más formal que moral. ¿Él sólo retrata una realidad de forma objetiva? Tal cosa no existe, siempre hay un mensaje en cada historia.
  Tengo que reconocer que Selena Gómez, Vanessa Hudgens, Ashley Benson y Rachel Korine están bien. Han arriesgado mucho aceptando estos papeles y creo que la jugada les ha salido redonda. Han dado un paso de gigante al desmarcarse de un tipo de personajes y han dado el salto hacia el cine adulto (suponiendo que tal cosa exista ya). Sus personajes poco o nada tiene que ver con los de Los magos de Waverly Place o High School Musical (puag). No paran de blasfemar, drogarse y muchas otras cosas "malas" que no voy a desvelar. No sé si lo he dicho ya pero James Franco está espectacular.

Lo dicho, un Korine descafeinado que presenta un producto enfocado más para los adolescentes que para dar miedo a sus padres. Parece que el cine de Korine se puede definir como es mejor no saber en qué andan realmente metidos tus hijos. Sin aparente moraleja y sin soluciones para los problemas que presenta, Korine nos entrega un vacío ejercicio de estilo lleno de adolescentes en bikini.

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lunes, 1 de abril de 2013

La jungla: Un buen día para morir (La jungla de cristal 5)

 No nos engañemos, el tiempo no pasa en balde y aunque el bueno de Bruce Willis sigue estando en buena forma, esta quinta entrega de las aventuras del policía John McClane es la más floja de todas. Sí, más floja que la segunda y tercera entregas. Puede que lo divertida que fue la cuarta entrega nos hiciera pensar que esta franquicia tenía cuerda para rato, pero esta vez la cosa no ha funcionado.
Esta quinta entrega parte de una premisa ridícula, John McClane debe acudir a Moscú a rescatar a su hijo. Un hijo al que nunca hemos visto en las anteriores entregas e interpretado (por decir algo) por Jai Courtney, famoso por el personaje de Varro en la serie Spartacus (gran final el de su personaje, por cierto). Sí hemos visto a su hija en la cuarta entrega y en esta quinta también aparece la guapa Mary Elizabeth Winstead. La premisa no acaba de funcionar ni de ser creíble en ningún momento, pero eso no es problema, nunca han sido creíbles las premisas de esta saga. Sus bazas han sido siempre buenas escenas de acción (como hay decenas de películas cada año) y el humor impagable de John McClane, un héroe por accidente, el tipo que siempre está en el lugar equivocado en el momento más inoportuno. Y esto último es lo que le falla a esta quinta entrega, McClane no es ni la mitad de socarrón e irónico que lo era en las anteriores estregas. Tiene algún chascarrillo y alguna típica mueca de Willis pero el guión no ha sabido captar la esencia del personaje ni los matices que lo hacen especial. Un grave error que convierte a esta película en un film de acción más, del montón.

Es que el guión es un despropósito tras otro, un horror de cuidado. Vale que a estas película no debemos pedirles nada más que hacernos pasar un buen rato, pero cuando son tan tremendamente torpes... hay que decirlo. Se han gastado decenas de millones de dólares en explosiones y no han sabido hilvanar una historia mínimamente interesante. El guión es bastante pobre en cuanto a ese humor socarrón y macarra que tanto nos gusta de esta franquicia y que la distingue del resto del cine de acción de los últimos 25 años. La relación entre McClane y su hijo no está bien llevada y no aporta apenas buenas líneas de diálogo ni está bien resuelta. Más parece una burda excusa para intentar continuar con la saga en el caso de que Bruce Willis decida abandonar el barco en un futuro no muy lejano. Sinceramente, no me hicieron gracia ciertos momentos supuestamente divertidos como el taxista cantando el New York, New York de Frank Sinatra o el villano que se pone a bailar sin venir a cuento, simplemente ridículo. Lo de ir a la central de Chernobil sin ningún tipo de protección contra la radiación es igualmente absurdo. Los guionistas de este engendro se merecen ir una temporada a Chernobil a ver si les crece un cerebro dentro de su hueco cráneo.

Por suerte, Bruce Willis sigue estando en buena forma física a sus 57 años y sigue siendo un McClane creíble cuando su coche da doscientas vueltas de campana y él sale tan tranquilo sin apenas un rasguño, lástima que esta vez su personaje resulte demasiado soso. Por supuesto, hay una chica florero muy guapa que aporta más bien poco (Yuliya Snigir) y un buen actor desaprovechado como es Sebastian Koch (La vida de los otros, El libro negro).



La mano del mediocre director John Moore tampoco ayuda a que el film tenga un ritmo y una tensión que la salve de la quema. Sí hay alguna escena de acción bien ejecutada (la persecución en la autopista) pero Moore no consigue darle al resto del film la emoción ni la coherencia necesarias.

Floja, previsible y aburrida.

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domingo, 24 de marzo de 2013

Viaje a Darjeeling (The Darjeeling Limited, 2007)


Las películas de Wes Anderson (Life Acuatic, Los Tennenbaum) son bastante especiales, o las amas o las odias. Yo las definiría como personajes estúpidos en situaciones absurdas. Viaje a Darjeeling es un claro ejemplo, vamos a destriparla a gusto.

 Yo nunca sé si Wes Anderson se está riendo del espectador o de los personajes, aunque supongo que ambas cosas son posibles y más que probables. La película que nos ocupa no es una excepción: Ni es una comedia, ni es un drama, ni una peli de viajes, es una película de Wes Anderson. Un autor tan peculiar como Woddy Allen pero sin nada de su talento. El guión es original (tampoco mucho: tres hermanos idiotas van en busca de su madre, como en Marco pero en la India) pero totalmente estúpido y vacío de contenido. Ni cuenta nada interesante, ni hace reír ni siquiera te hace pasar un buen rato. Se deja ver (si tienes un buen día) y punto. ¿Qué pretendía el bueno de Wes Anderson? No sé. ¿Narrar la sensación de abandono de unos hermanos treintañeros con pocas luces? ¿El vacío de las opulentas vidas de los occidentales? Puede, pero todo eso se puede hacer de muchas maneras. Tampoco es necesario que nos emocione o nos cambie la vida, pero Anderson nos deja fríos (o dormidos) con esta película.

 El trío protagonista es simplemente penoso, creo que ni los actores entendieron el significado de esta película, suponiendo que lo haya. Los actores que forman el trío de hermanos están con cara de panoli todo el rato. Ni Adrien Brody, ni Owen Wilson (al que le tengo bastante manía) ni Jason Schwartzman (otro que tal) consiguen que sintamos la más mínima empatía por sus absurdos personajes.
Cabe destacar la aparición del director Barbet Schroeder como mecánico, un guiño que aporta poco al film pero resulta curioso si sabes quien es. Realmente este film parece hecho para Anderson, sin pensar en el público, quizás sea una continua sucesión de guiños que sólo él y unos pocos elegidos son capaces de encontrar y verles la gracia.


 Algo bueno ha de tener esta película: los paisajes, la música y la fotografía son muy bonitos. También hay que destacar que sólo dura 90 minutos, así que si cometéis el error de ver esta tontería sólo perderéis hora y media de vuestro precioso tiempo. Háganme caso, huyan de esta pérdida de tiempo a no ser que sus gafas de pasta les hagan ver el sentido a este cúmulo de idioteces. Venga, vale, mejor ver esta peli que a Falete tirándose a una piscina (saltando a la piscina, quería decir), pero con Falete seguro que te ríes algo más.

 El film se proyectaba con un corto Hotel Chevalier que sirve de prólogo. El corto es otra completa estupidez que ni aporta anda ni entretiene, sólo exaspera a pesar de su reducida duración. Tuvo cierta polémica por contar con un desnudo de Natalie Portman, pues vale, sigue siendo un truño.


 Al final te queda la sensación de haber visto una película a la que no le has visto la gracia por ningún sitio.

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miércoles, 13 de marzo de 2013

Siete psicópatas (Seven Psychopaths)


Creo que dejé claro que Escondidos en Brujas no me gustó nada. Ahora Martin McDonagh vuelve con Siete psicópatas y tengo que decir que tampoco es ninguna maravilla, aunque sí mejora algo respecto a su predecesora a pesar de volver a contar con las cejas de Colin Farrell.

Siete psicópatas sigue una vez más la estela del cine de Tarantino: personajes excéntricos, diálogos que no parecen venir a cuento, historias entrelazadas, gángsters, humor negro y mucha violencia. Pero McDonagh se olvida que él no es Tarantino y carece de su toque mágico. McDonagh no tiene esa facultad de hacer un cine moderno y fascinante a base de reciclar a diestro y siniestro. Parece como si McDonagh estuviera en una crisis creativa, no se le ocurría nada y parió esta tontería sin pies ni cabeza, la adornó con mucha confusión, buenos actores y ya está: tienes un film que pretende ser de culto pero no lo consigue. Se deja ver, algo que no pasaba con su anterior obra, el film empieza muy bien y tiene buenos momentos de humor negro pero su desarrollo es muy decepcionante. McDonagh no consigue hilvanar sus historias y darle al conjunto una mínima coherencia. Se pierde en los diálogos absurdos y el juego del gato y el ratón para llevar al espectador a ninguna parte. Vamos, que se parece más a Amor a quemarropa que a Pulp Fiction.

 Ya desde la prometedora escena inicial se nota la intención de sorprender pero no logra mantener la atención del espectador. Los continuos giros del guión pierden pronto su efecto y dejan de resultar un aliciente para pasar a ser un lastre. El film se me hizo aburrido a pesar del espectacular reparto (lo mejor del film).
Obviamente, el más flojo es Colin Farrell y sus cejas saltarinas. El resto del reparto están bien pero acaban cayendo en el encasillamiento (Sam Rockwell hace años que repite su eterno personaje de rarito) y la sobreactuación ( Woody Harrelson). Al menos, el carisma de Christopher Walken y Tom Waits les hace mantener el tipo, ellos dos y sus personajes son lo único salvable de este despropósito.
Hace 20 años esta peli hubiera sido toda una revolución, un clásico instantáneo, pero hoy... fallida.



martes, 26 de febrero de 2013

FIN


Un grupo de amigos se reúne tras quince años sin verse para pasar un fin de semana en la montaña. Sin embargo, la reunión no acabará como tenían planeado.

Ya era hora que el cine español se atreva con temáticas propias de la ciencia ficción o el cine de catástrofes. La nueva generación de cineastas españoles no le tiene miedo a este tipo de cine tradicionalmente reservado a otras filmografías con mucho más presupuesto. Sacar adelante un film como FIN con la que está cayendo no ha debido de ser nada fácil, algo de ello se nota en lo precario de algunos efectos especiales. Es de agradecer que se haga cine de género en España, aunque los resultados no sean todo lo satisfactorios que uno quisiera

Forjado en series de televisión, Jorge Torregrossa debuta en la gran pantalla con FIN, adaptación la novela homónima de David Montaegudo.  A Torregrossa no le falta valor pero le falta pulso para un proyecto así de ambicioso. Su presentación de personajes es un poco atropellada y nunca desarrolla suficientemente las relaciones entre ellos. Lo mejor de este tipo de películas es ver cómo van evolucionando las relaciones entre los personajes mientras se enfrentan a una situación límite y salen a flote los oscuros secretos del pasado. Es algo que funciona sólo a medias en FIN y que creo que se podía haber explotado mucho mejor. Todo el elemento sobrenatural no me pareció muy conseguido, algunos efectos especiales resultan un tanto cutres y algunas escenas podrían haber estado mucho mejor resueltas (los animales), se puede achacar a lo ajustado del presupuesto. Me gustó que Torregrossa  no muestre la amenaza ni nada sobrenatural (quien sabe si por falta de medios o por estilo) pero sólo unos pocos maestros consiguen atemorizar al espectador con una amenaza invisible. Hasta Shyamalan ha patinazo en ese terreno de lo intangible.

Torregrossa sabe crear cierta intriga en el espectador pero se le nota aún muy inexperto con los actores. A un reparto así se le puede sacar mucho más partido, en especial me pareció muy floja la actuación de Maribel Verdú, sobre todo al inicio del film se le ve perdida y no sabe donde poner la mirada. El resto del reparto me pareció correctito intentando hacer creíble situaciones que no hay por donde cogerlas. Yo me quedo con Carmen Ruíz, me pareció la más natural y creíble de todo el reparto. Clara Lago y Blanca Romero se salvan por los pelos y el resto del reparto no me acabó de convencer, no me los creí. Quizás no sea culpa suya, sólo que no hay tiempo para que sus personajes se desarrollen y resulten verosímiles.

Pero el mayor problema de FIN no es del director ni de los actores, es del guión de Sergio G. Sánchez (Lo imposible, El orfanato) y Jorge Guerricaechevarra (Celda 211). A pesar de su excelente currículum estos dos guionistas no han logrado llevar el film a buen puerto. La novela de David Monteagudo ya tenía un final bastante decepcionante (iba poner chapucero pero lo voy a dejar ahí) sin embargo los cambios producidos en el guión no han hecho sino empeorar la cosa. Lo de los dibujos proféticos me pareció un plagio a la serie Héroes. Pero lo peor de todo es el remate de la historia. El decepcionante final echa por tierra todo lo logrado a lo largo de la película y deja al espectador con sensación de cabreo y de haber sido engañado durante hora y media. Parece un final improvisado o una precuela de la serie El barco, como si no supieran cómo demonios acabar el film. La cosa estaba difícil, todo hay que decirlo.

Un film apocalíptico a la española que deja bastante que desear.

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miércoles, 9 de enero de 2013

Matrix Reloaded y Matrix Revolutions


El mundo virtual de infinitas posibilidades que los Wachowski nos presentaron en Matrix no fue desarrollado de forma satisfactoria en las posteriores secuelas: Matrix Reloaded y Matrix Revolutions. Ambos films se rodaron a la vez para abaratar costes y se estrenaron con apenas 6 meses de diferencia en el año 2003.

El éxito de Matrix fue tan grande que nadie dudó en darles total libertad a los hermanos Wachowski, convertidos de pronto en los grandes genios de la ciencia ficción. Lamentablemente, los Wachowski no supieron expandir el universo Matrix y las decepcionantes secuelas fueron un completo horror. No supieron aportar nada novedoso y llenaron de palabrería una trama vacía. Los hermanos quisieron hacer algo que nunca se hubiera visto antes, un espectáculo visual total, pero se olvidaron de la historia. Su guión es tan pretencioso como endeble y risible en muchos momentos. Los personajes hablan, pelean, hablan, pelean y vuelven a hablar sin parar diciendo unas tonterías tremendas. No hay ingenio ni talento en estas secuelas, quizás nunca lo hubo.

Las escenas de acción son excesivamente largas (llegando incluso a aburrir), algunas están metidas con calzador y los efectos especiales no estaban a la altura. La pelea de Neo contra cientos de agentes Smith se me hizo eterna, sobre todo cuando se nota demasiado que los personajes están hechos por ordenador. Por momentos pensé que estaba jugando a un vídeo juego (quizás era esa la intención).

Tampoco me gustó cómo se muestra la vida en Sión, la escena de los humanos bailando como si un festival de música rave se tratara me pareció un horror. No sólo me parece mal rodada sino que no tiene justificación ninguna. Los humanos no desean ser localizados pero bailan a todo volumen, se enfrentan a la extinción bailando.

 Yo me quedo con la escena de la autopista de Matrix reloaded, es cierto que algunos personajes se nota que están generados por ordenador, pero creo que es lo mejor en cuando a ritmo y espectacularidad de estas dos desafortunadas secuelas. Hay que destacar que esta escena fue rodada por el director de la segunda unidad, David R. Ellis. Por cierto Ellis ha fallecido recientemente y fue también director de Destino final 2 (en la que también hay una espectacular escena en una autopista) y la divertida Serpientes en el avión. La mejor escena de la trilogía y ni siquiera la rodaron los Wachowski. Ya decía yo. Pero claro, tras esa escena ya nada puede impresionarnos y el film sufre un bajón importante.


 Si Reloaded es un tormento, Revolutions es un poquito mejor, pero sigue siendo un tostón de cuidado. Peleas y explosiones a doquier aunque no vengan a cuento. La idea no daba para más y Revolutions es quizás la peor forma de cerrar una trilogía. Su narración es confusa y no nos interesa el destino de los protagonistas ni nada de lo que ocurre en pantalla, yo sólo deseaba que acabara de una maldita vez. Conforme avanzaban los minutos yo veía que el film era cada vez peor. Esa larguísima pelea final entre Smith y Neo volando por los aires mientras cae la lluvia no puede ser más carente de emoción y ritmo. Yo sólo deseaba que uno de los dos no se levantara, me daba igual cual de ellos. Al menos los efectos son algo mejores que en su anterior y bochornoso enfrentamiento. Por suerte, Hugo Weaving salva los muebles con su actuación aunque ni él consigue que las pomposas frases del agente Smith tengan algo de interés.


 Como podréis suponer, los Wachowski no ofrecieron respuestas en las dos secuelas simplemente porque no las tenían, toda la apariencia filosófica del primer film se quedó en nadano hay nada tras la filosofía barata de Matrix. Sólo es cine de acción que pretende ser lo que no es. Un galimatías filosófico-mistico-friki-informático infumable construido para enlazar aburridas escenas de acción.

Aun así, hay quien venera esta trilogía y le intenta sacar significados ocultos en cada plano. Voy a solucionaros vuestras dudas, fieles seguidores de Matrix, os dejo una pequeña guía made in Luisci:

-¿Qué es el oráculo? Pues un programa que el propio Matrix tiene integrado para ayudar a los elegidos en su camino hacia el reinicio de Matrix. Los oráculos ya existían en la mitología griega, otra referencia cultural.

-¿Qué pinta el maestro de las llaves en la trama?
 Es sólo un McGuffin, algo que hay que conseguir, un objetivo de los protagonistas, da igual que luego no sirva para nada. Puede ser una estatua de un halcón o un códico de lanzamiento de misiles.
- ¿Qué pinta en Merovingio en esta historia? Nada, sólo rellenar minutos de metraje. Su nombre de dinastía de emperadores alemanes no significa nada, sólo les pareció molón a los Wachowski. Su diálogo sobre la causalidad es digno de estudio de puro ridículo.

 
-¿Y su mujer Perséfone? Nada, Monica Bellucci está espectacular en esos ceñidos trajes pero apenas dice palabra. Su nombre viene de una diosa hija de Zeus que es expulsada al inframundo, pues vale. Más referencias griegas que no aportan nada.

- ¿Qué significa el beso de Perséfone a Neo? Vaya usted a saber, ni los Wachowski lo saben, puede ser que Perséfone sea un troyano, un virus o un programa que detecte mediante el beso si Neo ama realmente a Trinity o puede que Bellucci pidiera una escena de beso con Keanu Reeves. El famoso beso es bastante soso, por cierto.

 -¿Porqué Perséfone ayuda a Neo y sus amigos? Quizás desee fastidiar a su marido (lo más probable) o desee el reinicio de Matrix a ver si tiene más suerte en la próxima versión.

-¿A qué viene que el agente Smith se apodere de una persona fuera de Matrix? Me pareció una chorrada tremenda fuera de toda lógica (suponiendo que haya alguna en esta empanada mental).

-¿Por qué Neo tiene poderes sobrenaturales fuera de Matrix? Es uno de los hechos que más me defraudaron, no tiene ningún sentido. Puede que Neo sea el elegido, pero que adopte poderes en el mundo real (¡¡¡WTF!!!) no tiene ni pies ni cabeza.

-¿Qué significa el final? Neo necesita de las máquinas para acabar con la verdadera amenaza (el díscolo agente Smith), al final se tiene que aliar con Matrix para que Sión pueda sobrevivir. Neo se sacrifica por los demás, hecho que lo asemeja a Cristo (otra referencia religiosa de los Wachowski que no lleva a ningún sitio). Al menos, no es el típico happy end.

-¿Volverán los Wachowski al universo Matrix? No os quepa duda. Su carrera no está siendo todo lo exitosa que se podría suponer, más bien todo lo contrario: enlazan un fracaso tras otro. Seguro que al final deciden volver a reiniciar el sistema e inundar las pantallas con la lluvia digital de Matrix. No olvidemos que el final de Matrix Revolutions dejaba las puertas más que abiertas a futuras entregas. Ya habrá otras oportunidades de reiniciar el sistema, ya se ha hecho otras veces (Neo es el sexto elegido y Matrix se ha reiniciado cinco veces antes).


 Los Wachowski mezclaron filosofía oriental, Kung fu, cristianismo, informática y todo lo que se les ocurrió en un guión ridículo hasta decir basta. El cine de ciencia ficción no debe justificarse intentando tener más relevancia de la que tiene. Pero estas dos secuelas son meras excusas para mostrar escenas de acción. En especial, Matrix reloaded está llena de aburridos diálogos de besugos que pretenden ser profundos pero sólo resultan presuntuosos y huecos. Lo que se podría decir en dos frases, los Wachowski lo dicen en treinta. Venga, veamos unos ejemplos:

-"No estamos aquí porque seamos libres, si estamos aquí es porque no lo somos. No existen motivos para huir ni hay razones para negar el objetivo porque ambos sabemos que sin un objetivo... No existiríamos. Es el objetivo lo que nos ha creado. El objetivo nos vincula.
El objetivo nos motiva, nos guía, nos mueve. Es el objetivo lo que nos define. El objetivo nos mantiene unidos. Estamos aquí por usted, Señor Anderson, para arrebatarle lo que usted intentó arrebatarnos." (El agente Smith a Neo. Demasiada palabrería previa  a una escena de lucha cuyos efectos se pretendían revolucionarios y provocaron vergüenza ajena.)

Ojo a la soberana estupidez que le suelta El arquitecto a Neo:

-"Tu vida es sólo la suma del resto de una ecuación no balanceada conatural a la programación de Matrix. Eres el producto eventual de una anomalía, que a pesar de mis denodados esfuerzos, no he sido capaz de suprimir de esta armonía de precisión matemática. Aunque sigue siendo una incomodidad que evito con frecuencia, es previsible y no escapa a unas medidas de control, que te han conducido inexorablemente hasta aquí."
"Como sin duda estarás deduciendo, la anomalía es sistémica y por eso crea fluctuaciones hasta en las ecuaciones más simplistas."

-"El primer Matrix que diseñé era casi perfecto, una obra de arte. Preciso, sublime. Un éxito sólo equiparable a su monumental fallo. Su ineluctable fracaso se me antoja ahora como una consecuencia de la imperfección inherente a todos los humanos. Por eso lo rediseñé y lo basé en vuestra historia para reflejar con exactitud las extravagancias de vuestra naturaleza. A pesar de ello tuve que afrontar otro fracaso. Entonces comprendí que las respuestas se escapaban porque requería una mente inferior o por lo menos no tan limitada por los parámetros de la perfección. Quien dio con la respuesta de un modo fortuito fue otro programa intuitivo que yo había creado, en principio, para investigar ciertos aspectos de la psique humana. Si yo soy el padre de Matrix, ella es, sin duda alguna, su madre."

Quizás hay que ser ingeniero informático con un máster en Wisconsin para entender estas frases en toda su extensión, pero en el cine sólo provocaban carcajadas. No se vayan todavía, aún hay más frases que intentan ser profundas pero evidencian la empanada mental de quien las escribió pensando que así nos iba a impresionar:

-"La decisión ya la has tomado, ahora sólo estas intentando entender porque la has tomado". (El oráculo a Neo, toma profundidad)

-"Tócame y no volverás a tocar nada en más en tu vida". (Trinity a un esbirro del Merovingio, esta frase sí me gustó, es sencilla y directa. De las pocas frases directas del film.)

—"¿Por qué? ¿Por qué Sr. Anderson? ¿Por qué se levanta? ¿Por qué sigue luchando? ¿Acaso cree que lucha por algo, además de por su propia supervivencia? ¿Podría decirme qué es, si es que acaso lo sabe? ¿Es por la libertad? ¿Es por la verdad? ¿Tal vez por la paz? ¿Quizás por el amor? Ilusiones, desvaríos de la percepción. Concepciones temporales de un frágil intelecto humano que trata con desesperación de justificar una existencia sin sentido ni objetivo. Todas son tan artificiales como Matrix, sí, es cierto, aunque... sólo una mente humana inventaría algo tan insulso como el amor. Debería ser capaz de darse cuenta. Ya debería saberlo. Usted no puede vencer, ¡es inútil seguir luchando! ¿Por qué Sr. Anderson? ¿Por qué se resiste?"
 —¡Porque lo he elegido!
(Dialogo entre el agente Smith y Neo en su eterno enfrentamiento final)

Lo dicho, lo que empezó siendo una estupenda película de acción que revolucionó el género acabó convertida en una pesada losa de hueca palabrería.