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miércoles, 14 de marzo de 2012

El Padrino (The Godfather, 1972)


Cuando parecía que el cine de gángsters había pasado de moda hacía varias décadas, llegó un joven italo-americano de 31 años llamado Francis Ford Coppola a realizar la obra maestra del género. El Padrino es, así de claro, una de las mejores películas de la historia y hoy se cumplen 40 años de su estreno.

Basada en el genial libro de Mario Puzo, El Padrino fue la película que colocó a Coppola en el Olimpo de los directores y puso en el mapa a ese gran actor que era Al Pacino. También sirvió para que Marlon Brando ganara un Oscar. El Padrino sólo ganó 3 premios de la academia, siendo Cabaret la gran triunfadora de la noche. Pero da igual los premios que ganara o no ganara El Padrino, es un gran film y punto.



La novela de Mario Puzo había vendido 21 millones de ejemplares y los derechos fueron comprados por el mítico productor Robert Evans para los estudios Paramount. Como director se barajaron varios nombres pero el elegido fue el joven Francis Ford Coppola. Coppola había fundado  con su amigo George Lucas la productora American Zoetrope en 1969, siendo THX1138 (dirigida por Lucas) su primera producción. Pero el film de Lucas fue un completo fracaso y casi llevó a la ruina a la pequeña productora de los dos amigos. Coppola necesitaba dinero y aceptó encargos como el de escribir el guión del film Patton (por el que ganaría un Oscar en 1971) y el de dirigir El Padrino. La película iba a ser inicialmente una película pequeña sin demasiada personalidad, una más de gángsers, pero Coppola se fue integrando en el proyecto y acabó dándole un nuevo sentido. El encargo se convirtió en algo personal.

Coppola colaboró con Puzo en la elaboración del guión, otorgando a cada escena un papel de un color determinado, obviamente las escenas violentas eran de color rojo. Con este sencillo sistema Coppola y Puzo lograron un guión con un ritmo sobresaliente, perfectamente estructurado y armonizado. También eliminaron los constantes saltos temporales de la novela, con este cambio se perdió algo del elemento sorpresa pero se ganó en estilo narrativo y coherencia.
Coppola supo trasladar el universo mafioso creado por Puzo a unas imágenes sobresalientes, que sintetizaron lo esencial de la novela e incluso mejoraron algunos pasajes gracias a una fuerza visual apabullante. Todo el apartado técnico es sobresaliente, destacando especialmente la música de Nino Rota, la fotografía de Gordon Willis, el montaje y la dirección artística.

Coppola resultó no ser un director tan fácil de controlar como pensaron los productores (de hecho, estuvo a punto de ser despedido del rodaje varias veces). El presupuesto se disparó, los enfrentamientos con Gordon Willis eran continuos y los productores no estaban dispuestos a consentir las excentricidades del conflictivo Marlon Brando. Pero Coppola se sobrepuso  a todos los contratiempos y entregó esta obra maestra del cine. Coppola demostró que era inmejorable a la hora de dirigir actores, planificar escenas y crear una tensa calma que explota violentamente. El Padrino y Coppola crearon escuela, una clase magistral de estilo y narración cinematográfica.
 Con El Padrino el cine moderno (nacido en los años 60) llegó a su mayoría de edad. Era un cine con un fuerte contenido crítico, un cine formalmente perfecto pero que no gustaba de finales felices ni dejaba un regusto agradable en el paladar del espectador. Los buenos ya no siempre ganaban en el cine. El padrino es una amarga radiografía de los felices y prósperos años de la post guerra. El film refleja un país hecho de inmigrantes en el que muchos creaban sus propias normas al margen de la ley (como bien se encarga de recordar Don Vito Corleone al principio del film). Una sociedad en la que las influencias y los sobornos estaban ya al orden del día.
 Por cierto, siempre se ha especulado mucho si el personaje de Johnny Fontane estaba directamente inspirado en Frank Sinatra. La verdad es que ambos eran cantantes de origen italiano muy bien conectados con la mafia y que lograron un Oscar por su interpretación en un film bélico (Sinatra lo obtuvo en 1953 por De aquí a la eternidad). Tales coincidencias son muy sospechosas. ¿Puede la mafia presionar para que un actor consiga un papel? No me extrañaría lo más mínimo. ¿Puede hacer la mafia que un actor gane un Oscar? Visto lo visto, yo diría que sí.


No podemos dejar de mencionar que escenas como la de el caballo, el asesinato en el restaurante, la paliza o el atentado en el coche se quedan marcadas a fuego en la memoria del espectador. También pasaron a la historia frases como "No es personal, sólo negocios" o "Le haré una oferta que no podrá rechazar" Un film inolvidable.

El padrino tiene también mucho de tragedia griega y de Shakespeare, los grandes temas son universales. Don Vito tiene algo de Rey Lear (un poderoso rey que afronta el final de su vida mientras sus tres hijos se pelean por el trono). El personaje de Michael (hijo de Don Vito) no quiere participar en los turbios negocios de su familia ni mancharse las manos de sangre. Michael ha vuelto a casa convertido en un héroe de la Segunda Guerra Mundial y desea alejarse de su familia. Los negocios familiares no van con él. Sin embargo, una guerra entre familias le obligará a tomar partido. Michael conocerá el amor escondido en Italia y lo perderá de forma violenta a manos de sus enemigos, no se puede confiar en nadie. Michael sufre una transformación y dejará de ser el joven idealista, dándose de bruces con la sangrienta realidad. Por motivos estratégicos, Michael será el más indicado para asestar el golpe de gracia a la familia rival, convirtiéndose en todo aquello que repudiaba y odiándose a sí mismo para siempre. Michael será el heredero que nunca quiso ser. Conocerá el poder y la soledad del hombre en la cima.

De ejemplo de la grandeza de esta película podríamos poner muchos momentos pero me quedo con la escena final. Michael está en su despacho (su salón del trono) con varios colaboradores tratando unos asuntos. Tras mentir a su esposa sobre la naturaleza de sus negocios, ésta sale a prepararle una copa esperando que él le devuelva una mirada o un gesto de complicidad. Por respuesta sólo recibe una puerta que se cierra. En un único gesto, Coppola expresa la tremenda distancia que separa a ambos esposos. No hace falta nada más. Michael ha sido absorvido por los negocios de la familia sacrificando así su matrimonio y su vida. La historia se repite una vez más. Pero la familia es lo primero.


martes, 7 de junio de 2011

2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO


Ya sé se ha escrito mucho sobre esta obra maestra de la ciencia ficción de 1968 pero nunca está de más volver sobre ella. 2001 es una película tan pretenciosa que sólo podía haber salido de la obsesiva mente de Stanley Kubrick. O la amas o la odias, no hay término medio.

 El reputado director Stanley Kubrick y el no menos reputado escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke aunaron esfuerzos durante varios años en el guión del film. Para ello partieron del relato de este último llamado El centinela. Kubrick obligó a realizar constantes modificaciones en el guión que iba elaborando el escritor. Parece ser que Kubrick creía firmemente en la existencia de extraterrestres y veía como probable que un contacto con estos seres fuera inmediato. Tenía realmente un miedo atroz a que tal hecho ocurriera antes del estreno del film, dejando obsoleto su ansiado proyecto.

 No podemos considerar a 2001 una adaptación literaria ya que novela y película se gestaron al mismo tiempo. Kubrick obtuvo finalmente su película y Clarke obtuvo su propia novela. La premisa sobre la que se basan la novela y el film no puede ser más ambiciosa: la evolución del ser humano se ha ido produciendo a instancias de una inteligencia superior y extraterrestre. Un argumento fascinante. Tal inteligencia superior se nos muestra como unos seres sin cuerpo físico para los que el tiempo y el espacio no tienen sentido, son inteligencia pura y poseen una tecnología mucho más avanzada de lo que nosotros podemos imaginar. Muchos pueden ver a Dios en esa inteligencia extraterrestre.
Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke, los padres de 2001
Obviamente, en el libro que Clarke publicó tras el estreno del film algunas cosas están mejor concretadas y quedan más evidentes mientras que Kubrick sólo las apunta y deja más espacio para la imaginación del espectador. Por ejemplo, en el libro se narra explícitamente cómo los homínidos son estudiados y evaluados por dicha inteligencia extraterrestre. Los experimentos a los que se somete a los homínidos dan como resultado la evolución humana. Así pues, en el libro la evolución se produce por la modificación que esa inteligencia produce en los homínidos. Gracias a dicha evolución los homínidos aprenden a usar los instrumentos con sus manos. Los dientes ya no serán los únicos medios para desgarrar alimentos. Usarán mandíbulas y cuernos de animales, sus dientes se harán menos prominentes y, con los milenios, permitirán la diversificación de sonidos imprescindible para el desarrollo del habla y la comunicación.

Pero el uso de utensilios creará algo más, éstos serán usados como armas que darán la hegemonía a los que las posean frente al resto de la comunidad, creándose una estructura social basada en la fuerza (y vigente hasta día de hoy). En toda manada de mamíferos hay un líder pero este paso evolutivo les permitirá crear una sociedad tal y como la conocemos actualmente. Habrá un rey que gobernará a todos los demás, un rey sustentado en el poder de las armas. Del hueso a las naves espaciales, realmente la sociedad humana no parece haber variado tanto en estos miles de años de evolución.

Todo este proceso evolutivo es plasmado por Kubrick en la famosa escena del mono golpeando con un hueso, dando al film un aire mucho más metafísico que la novela. Es como si la sola presencia del monolito hiciera avanzar a la especie. El famoso monolito está ahí pero no estudia ni modifica de forma explícita a los primates, sólo parece observar. Quien vea la escena, probablemente no entienda la importancia del hecho de que el hombre aprendiera a usar utensilios. Algunos espectadores sólo verán a un mono gritando.



Los monolitos dejados por la inteligencia superior tienen un significado. Son los hitos que debe recorrer la raza humana hasta llegar a ponerse en contacto con esa inteligencia. Son pasos que el ser humano debe recorrer en su desarrollo científico hasta llegar a un nivel en el que el contacto sea posible. El segundo monolito está enterrado en la luna y el tercero está en un satélite de Saturno. Sólo cuando el ser humano sea capaz de llegar hasta allí, estará preparado para emprender el viaje definitivo. Un viaje no sólo en el espacio sino también en el interior, una evolución más allá de lo físico. El largo proceso desde el primer uso de las herramientas hasta la llegada a Saturno en naves espaciales va a durar miles de años. La inteligencia exterior no tiene prisa, para ella no tienen sentido el tiempo ni el espacio. ¿Puede llegar un momento en el el desarrollo científico nos permita prescindir de nuestros cuerpos humanos?

 Mi personaje favorito es el superordenador HAL 9000, el encargado de gobernar la nave espacial, el único que sabe hacia dónde se dirige y cuál es la misión. Aunque no está interpretado por ningún actor (excepto la voz, claro) podemos entender perfectamente las motivaciones de HAL. El ordenador acaba comprendiendo que el viaje que ha iniciado pondrá en contacto a los humanos con esa inteligencia superior, generando una fase de conocimiento en la que probablemente los ordenadores ya no serán necesarios. Se podría pensar que HAL se siente amenazado y decide sabotear el viaje. Acabará con los astronautas invernados e intentará lo mismo con los astronautas despiertos.


Una de las escenas que más me impactaron la primera vez que la vi es la de la desconexión de HAL por parte del astronauta David Bowman (interpretado por el actor Keir Dullea). HAL sabe que su vida corre peligro (quiere vivir) y decide mostrarse lo más humano posible, le canta a Bowman su agónica versión del tema Daisy Bell (Daisy, Daisy) mientras éste va desconectado su cerebro. La memoria y el resto de funciones mentales de HAL se van apagando lentamente mientras intenta continuar la canción. La agónica voz del ordenador se funde con la respiración del astronauta en una claustrofóbica escena. Toda una metáfora del desarrollo humano: para avanzar hay que eliminar lo obsoleto y seguir el camino, cueste lo que cueste. Si HAL es capaz de suplicar por su vida, si tiene deseos de vivir, puede ser que la sensación de estar vivo y de querer vivir puedan ser provocada artificialmente. Puede que los sentimientos y los pensamientos sean sólo una ilusión del cerebro, humano o no.

En los libros posteriores de Clarke, 2010, se explica que HAL actuó contra la tripulación debido a un fallo de funcionamiento pero yo prefiero creer que es consciente del destino del viaje: encontrarse con esa inteligencia superior. HAL sabe que ya no va a ser necesario, su lógica y su capacidad de procesar datos van a ser ampliamente superadas por el ser humano en este artificial paso evolutivo.
Respecto a la inteligencia artificial y la programación de las mentes artificiales, Isaac Asimov realizó un libro genial: Yo, Robot (nada que ver con la patética película protagonizada por Will Smith), que merece un análisis en profundidad.


Kubrick se la jugó literalmente confeccionando un film con muy poco diálogo y eternos minutos de naves flotando por el espacio, para que todo ello fuera posible había que buscar la música perfecta para cada momento, algo que un perfeccionista como Kubrick no podía pasar por alto. El inteligente uso de la música de Richard Strauss para la escena inicial hizo mundialmente célebre su Así habló Zaratustra. Las escenas de naves espaciales con música de vals(recordemos que en el vacío no se propaga el sonido) fueron toda una revolución. Por otro lado, el innovador uso (sin consentimiento) de la desquiciante música del compositor rumano György Ligeti en la escena final contribuyó a crear la escena más alucinante de la historia. Se dice que dicha escena refleja fielmente los viajes ácidos producidos por el LSD. No puedo confirmarlo.



Técnicamente la película es asombrosa, todavía hoy fascinan los efectos especiales de Douglas Trumbull. Es cierto que Clarke y Kubrick fallaron en sus predicciones sobre el año 2001: aún hoy no son posibles esos viajes especiales ni hemos entrado en contacto con inteligencias superiores.
Por todo lo citado anteriormente, 2001 es un film que requiere de una visión diferente. No basta con quedarse con lo que muestra, es necesario ver más allá. Por eso 2001 no es sólo una película, es mucho más. 2001 es un largo viaje (odisea) hacia los misterios del ser humano: su origen y su futuro.


La estela de 2001:
El personaje de HAL está copiado (u homenajeado) en films como Alien, La conspiración del pánico , Wall-e o Moon. En todos ellos hay un super ordenador (más o menos parecido a HAL) que controla el destino de los humanos. Igualmente, la imagen del programa Gran Hermano (que sacó el nombre del libro 1984 de Orwell) es una cámara de color rojo que recuerda bastante a HAL.


martes, 15 de junio de 2010

EXCALIBUR (1981)


El mito artúrico y la búsqueda del Santo Grial han dado bastantes adaptaciones cinematográficas, unas más acertadas que otras. Mi favorita es este film de John Boorman (La selva esmeralda, Deliverance). Su principal ventaja sobre otras adaptaciones es que se basa directamente del relato épico de Sir Thomas Malory Le Morte Darthur, no intentando ser fiel a la realidad sino a la leyenda.


Vi esta peli de pequeño y dejó alucinado. No era la típica peli sobre la edad media rodada en los años 50, limpia y aseada, era una película llena de barro, suciedad y sangre.
Los actores sudaban y resoplaban dentro de sus pesadas armaduras, eran torpes debido al peso de las mismas y bajar de un caballo era una ardua tarea. Por otro lado, los héroes no eran héroes puros, eran mortales que sienten y padecen como cualquiera, dudan y se equivocan. Sólo el personaje de Merlín parece saber en casi todo momento qué debe hacerse, convirtiéndose más en un consejero o un manipulador que en un simple mago.

La película pivota sobre la idea de que los más nobles sueños pueden convertirse en una terrible pesadilla. Los hombres (incluidos los reyes) no son perfectos y se equivocan continuamente, originando odios y conflictos por doquier. Los personajes se guían por la avaricia, el odio y la envidia. El odio entre hermanos o padres e hijos llegará a cotas propias de las tragedias griegas o de los dramas de Shakespeare. Incluso el noble propósito de encontrar el Santo Grial se tornará una trágica epopeya. Por supuesto, veremos a la reina Ginebra, Lancelot y a la pérfida Morgana, personajes de sobra conocidos pero nunca retratados de una forma tan humana. Por su parte Arturo es inicialmente un joven atolondrado que acabará seducido por el poder y devorado por sus propios sueños de grandeza.

Visualmente el film es impresionante, combinando mundanidad y magia de forma magistral. Toda la fotografía del film tiene un halo mágico, sobrenatural. Las armaduras reflejan una luz verde totalmente artificial que contribuye a darle un aire irreal a las escenas.
Igualmente la música de Trevor Jones deja espacio a obras de música clásica de Wagner o el famoso Carmina Burana de Carl Orff, resaltando el sentido místico de las escenas.


Las oníricas escenas de la espada Excalibur emergiendo de las aguas son de una belleza inusitada. De hecho, dicha espada parece ser el hilo conductor de toda la película, siendo quizás ella la verdadera protagonista del film, el objeto de deseo y la verdadera llave al trono.

Aparte de las apariciones de la espada, hay otros muchos momentos fascinantes: el inicio del film, los cerezos en flor, la fratricida lucha final, etc. A destacar la aparición actores que años más tarde se convirtieron en estrellas como Liam Neeson, Helen Mirren, Patrick Stewart o Gabriel Byrne.

John Boorman hace todo un repaso a un mito inmortal y una película inolvidable.

sábado, 3 de abril de 2010

El corazón del ángel (Angel heart,1987)



Hace poco me preguntaron de dónde venía el nombre de Luis Cifer (no, no es mi nombre real). Yo pensaba que era obvio que es un pseudónimo, pero parece que la gente no pilla la burda ironía que dicho nombre esconde o no conoce la estupenda película El corazón del ángel.



Como bien le expliqué a mi interlocutor, el pseudónimo viene del personaje de Robert DeNiro en dicho film, Louis Cyphre. Tal personaje y su nombre son la clave de la peli, una clave que durante todo el metraje hemos tenido delante de nuestros ojos y no nos hemos dado cuenta.


El corazón del ángel es un film fascinante de trama laberíntica y visualmente inquietante. Empieza la peli como la típica historia de cine negro: años cincuenta, un tipo ha desaparecido y el detective Harry Angel es contratado para encontrarlo. Un caso anodino que se va complicando cada vez más, entrando en juego ritos satánicos y magia negra. La sombra de la muerte parece seguir al detective allí por donde pasa, todo el que tiene alguna relación con el caso aparece asesinado.

Cuando la investigación se traslada de Nueva York a Nueva Orleans se torna en una pesadilla en la que lo irreal se hace cada vez más palpable. Una amenazadora e invisible presencia se va apoderando del ambiente. Nada será lo que parece.
El director Alan Parker (Fama, The Wall, Birdie, Evita) nos ofrece un film oscuro, sucio, lleno de sangre, magia negra y sexo. Incluso hay alguna escena que combina todo ello de forma aterradora y fascinante (esas paredes sangrantes son inolvidables). Parker plasma en imágenes una pesadilla llena de metáforas religiosas. Como toda buena película sobre el satanismo (La semilla del diablo sería otro buen ejemplo), en ningún momento tenemos la total certeza de que lo visionado sea real, todo podría ser un mal sueño o una alucinación. No vemos nada sobrenatural pero la presencia del mal es cada vez más evidente. La eterna lucha entre la razón y la superstición se va decantando de parte de la segunda.

La presencia de Robert DeNiro y su inquietante personaje (ojo a la escena del huevo) hacen que todas las piezas encajen aunque deseemos que no fuera así. También la perturbadora presencia de Lisa Bonet es un valor añadido, de hecho Bill Cosby la despidió de su show televisivo debido al alto voltaje de algunas escenas del film.
Pero para mí el mejor del reparto es sin duda un Mickey Rourke (El Luchador, Nueve semanas y media) en su mejor momento. Todavía los excesos y las operaciones de estética no habían deformado su rostro. El personaje de Harry Angel se va hundiendo cada vez más en una espiral hacia el infierno. Una degradación física y psíquica perfectamente plasmada: desaliñado, siempre sudando, la ropa sin planchar, la mano vendada, etc. Un antihéroe que busca la verdad aunque intuye que lo que a encontrar no será de su agrado.
En definitiva, el film es el descenso a los infiernos de un hombre que cree saber quién es, pero cada paso que da le confunde algo más. En los títulos de crédito finales un ascensor va bajando entre ruidos disonantes hasta llegar a un sótano, allí se abren las puertas y Harry Angel sale del ascensor. Bienvenido al infierno.

viernes, 28 de agosto de 2009

CARRETERA PERDIDA (Lost highway, 1997)


Desde que vi Terciopelo azul con 10 años soy fan del mundo insano de David Lynch . Lynch es pintor antes que director, así que sus films plasman impresiones o sensaciones antes que acciones de los personajes. Ya sé que es un director maldito pero tiene verdaderas maravillas en su filmografía, a la ya citada Blue Velvet , habría que añadir la serie Twin Peaks , y las películas El hombre elefante, Corazón salvaje y Una historia verdadera . Quizás su última gran obra sea Lost highway (Carretera perdida), para mí es su mejor película técnica y artísticamente hablando.

Cuenta David Lynch que un día alguien llamó a su portero automático y dijo “Dick Laurent está muerto”. Parece ser que ese alguien se equivocó de timbre ya que Lynch no conocía al tal Dick Laurent, partiendo de esta anécdota (falsa o no, quien sabe) escribió con el novelista Barry Gifford el guión de Lost Highway .

Ya vale de tanto rollo, ¿de qué demonios va la peli? Fred (Bill Pullman) es un saxofonista de Jazz casado con Renée (Patricia Arquette, actriz que quizás ahora sea más conocida por la serie Medium, en su mejor momento físico y artístico) de quien sospecha que le es infiel. Misteriosamente empiezan a aparecer en la puerta de su casa unas cintas de video. Alguien les está filmando desde fuera de su casa, cada vez más cerca, incluso dentro de la casa. En la última cinta Fred se ve a sí mismo junto al cuerpo mutilado de su mujer.


La película podría considerarse como un ensayo sobre la dualidad , quien somos y quien nos hubiera gustado ser. Si fuéramos esa otra persona, cometeríamos los mismos errores?. Si nos dieran una segunda oportunidad, volveríamos a tropezar en la misma piedra? Al protagonista le dan una segunda oportunidad (o quizás sólo sea un sueño ) como una persona más joven y sin culpa, Pete .
Las cosas parecen irle bien en su nueva vida a nuestro protagonista, pero se le empezarán a torcer debido a la aparición de Patricia Arquette convertida esta vez en la rubia Alice . Ella será ese objeto de deseo irresistible y fatal, la mujer-trampa. Al igual que Kim Novak en Vertigo , representa dos papeles totalmente opuestos (rubia y morena) aunque al final sean la misma persona.
Poco a poco Fred/Pete se irá dando cuenta que está repitiendo los mismos errores del pasado, intentará huir de su destino y se verá envuelto en una espiral sin salida, una carretera perdida. Las dos vidas paralelas se fundirán en una pesadilla de la que quizás nunca consiga salir.

Lost highway es toda una experiencia audiovisual por muchos motivos, voy a citar algunos:

- Los impactantes títulos de crédito iniciales, con esos faros alumbrando la carretera a toda velocidad sin rumbo aparente mientras David Bowie canta “I’m deranged” (Estoy transtornado). Toda una metáfora de nuestras vidas y de la de Fred, intentamos ver lo que nos depara el destino pero sólo alcanzamos a iluminar brevemente el camino ante nosotros.

- La perfecta combinación de imagen y sonido. Una banda sonora maravillosa llena de ruidos y canciones de todo tipo (del rock industrial de Nine inch nails o Rammstein al Jazz de Barry Adamson pasando por la habitual música de Angelo Badalamenti ) que se fusionan con las imágenes creando un espectáculo inolvidable .

- Lost Highway es una combinación de estilos: thriller, terror, misterio, hay bastantes homenajes al cine negro y a la estética de los 50 (los coches, Renée lleva el mismo peinado que la pin-up Bettie Page).

- Fue una de las primeras películas en las que aparatos cotidianos como los porteros automáticos, los teléfonos y las cámaras de vídeo asustan y desconciertan al espectador. Más que servir para comunicarnos, nos aislan y aterrorizan. 

- Un montaje meticuloso y genial en el que nada está puesto al azar. Todo tiene un sentido: cada mirada y cada oscuro pasillo tienen su significado. Ya sabemos cómo de las gasta la mente del señor Lynch.

- Las influencias que ha generado: desde una ópera (no es broma) o el film Caché de Michael Haneke o un disco de Bon Jovi (llamado Lost Highway y con una portada muy similar).


En definitiva, un film tan perturbador como fascinante.
10

miércoles, 18 de marzo de 2009

El camino a casa



Antes de que Zhang Yimou se pasara al cine de acción oriental con cientos de guerreros volando por los aires (Hero, La casa de las dagas voladoras) su especialidad eran las películas familiares en la China rural. Películas como La linterna roja, Ni uno menos, Vivir! o El camino a casa son claros de ejemplos de este genial cineasta chino que vale la pena conocer.


Hacer cine en China no ha sido ni es nada fácil, a los problemas de financiación hay que añadir la censura del régimen comunista. Ningún atisbo de crítica a Mao o a su régimen ha sido nunca permitido. Aunque, tal y como ocurrió en la dictadura franquista, algunos pocos creadores han logrado burlar a la censura con ingenio e inteligencia. Ya se sabe, las penurias agudizan el ingenio. En este film Zhang Yimou logra criticar el sistema educativo chino y las purgas de Mao de forma inteligente y casi imperceptible. De otra forma no le hubieran dejado rodar esta película.


Pero El camino a casa (1999) no es una película política, es una historia de amor entre una joven de un pueblecito de la China interior y un profesor allí destinado, contado todo ello bastantes años después por el hijo de la pareja. La historia no es nada del otro mundo pero en manos de Yimou alcanza niveles de emoción insospechados.



Yimou narra de forma simple y sencilla, dando gran importancia a los paisajes, las miradas y la música. El estilo oriental suele basarse más en la contemplación que en la narración, a veces no ocurre nada, la trama no avanza, pero las imágenes son tan bellas que se disfruta igualmente. Sería algo parecido a la diferencia entre la prosa y la poesía.


El uso del blanco y negro para narrar el presente y el color para narrar los recuerdos es un recurso que funciona perfectamente para realzar la añoranza de un tiempo pasado. Yimou muestra con nostalgia el pasado de los personajes, cuando eran jóvenes y llenos de vida.
Descubrimos a Zhang Ziyi en esta su primera película y está genial como la joven enamorada, esas coletas y esos andares de su personaje ya son míticos. La película recae sobre sus hombros y ella aguanta el tirón perfectamente. La verdad es que la película es realmente preciosa, tiene una música y una fotografía realmente prodigiosas que, unidas a una historia simple pero emocionante, logran un film inolvidable.


¿Puntuación? Sólo diré que al encenderse las luces del cine no podía dejar de llorar. Aún hoy me pasa cuando la veo en DVD.