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miércoles, 17 de febrero de 2021

Las niñas


 Vaya por delante que mi paisana Pilar Palomero tiene mucho mérito por haber logrado estrenar su primera película Las niñas  (y ambientada en una capital de provincias) con todo lo que está cayendo. Primer punto para Las niñas incluso antes de ver la película.

domingo, 3 de marzo de 2019

Quien te cantará

No es ninguna sorpresa mi admiración por el trabajo de Carlos Vermut. Admiración que se inició con Diamond flash y se acrecentó con Magical girl. Ambos films me parecen geniales y reconozco que tenía muchas ganas de ver su última propuesta: Quien te cantará.

domingo, 16 de diciembre de 2018

DESENTERRANDO SAD HILL (SAD HILL UNEARTHED)


 Nos guste o no, el cine es parte de nuestra cultura. Algunas imágenes que el cine proyecta en el imaginario colectivo son tan poderosas que más de medio siglo después siguen vigentes. El cine nos ha aportado mitos que bien pueden ser considerados casi como una nueva religión. Algo así vienen a decir los protagonistas de este documental sobre el escenario del rodaje en Burgos de El bueno, el feo y el malo.

jueves, 10 de mayo de 2018

Campeones


Para triunfar hay que asumir riesgos y parece innegable que Javier Fesser es un adicto al riesgo. Su peculiar forma de entender el cine aunando diversión y sentimientos es una arriesgada fórmula que hasta ahora se ha mostrado infalible.

sábado, 18 de abril de 2015

Torrente 5: Operación Eurovegas


 Santiago Segura sigue siendo el tipo más listo del cine español y el que mejor sabe vender su cine. No es el que tiene más talento (o al menos no lo ha demostrado todavía) pero es innegable que sabe darle al público lo que quiere.
El problema es que ya son 5 películas de Torrente y la cosa ya no hace tanta gracia. Ya sabemos a lo que nos enfrentamos y la capacidad de sorpresa se reduce drásticamente. La caspa y la grasilla pueden tener su gracia durante un tiempo, sin embargo ya toca recoger velas y dar por finiquitada la franquicia más exitosa del cine español. A otra cosa, mariposa.

 Segura parece entender esta entrega como una enésima sucesión de cameos y gags (unos más afortunados que otros pero en general bastante menos logrados que en la entrega anterior). Segura se repite y, lo que es peor, esta vez su humor no ha estado a la altura. No ha querido ser tan escatológico y su película no resulta tan graciosa (mala cosa cuando para hacer reír tenemos que usar el caca, culo, pedo, pis). Supongo que los fans de Segura encontrarán esta quinta entrega adorable y una muestra más de un estilo inequívoco pero yo debo reconocer que me aburrí. A mí me resultó tan flojita como la tercera entrega.
  Ni el hilo argumental del robo a lo Ocean's Eleven, ni la crítica social a la situación del país están bien desarrollados. Lo de ver una España en el futuro fuera de Euro y con una Cataluña independiente podría haber dado mucho juego, pero se queda en meros apuntes. Tampoco actores como Carlos Areces o Julián López se mueven un ápice de sus personajes de sobra conocidos. Todo resulta manido y acartonado (aún más) en esta entrega. Una pena, con lo que me divertí yo con la cuarta.
 Quizás se deba a que a mí Jesulín de Ubrique me resulta bastante menos gracioso que Paquirrín (siendo ambos personajes por los que no siento ninguna atracción, más bien todo lo contrario). Pero si hasta sale la mujer del torero y hay una coña con su ex. Tampoco ayuda la estructura repetitiva del film (una imitación cutre de Misión imposible y James Bond). Además, meter con calzador a innumerables amiguetes hace que la historia se resienta y no discurra con la necesaria fluidez. Al film le falta chispa y esos momentos desternillantes de anteriores entregas.  Reconozco que sólo me reí con el gag del camión de butano, la verdad es que Florentino Fernandez está sembrado. El resto de la peli apenas me sacó una sonrisa. Por ejemplo, la aparición de Andrés Pajares y Fernando Esteso juntos en escena después de tantos años me resultó totalmente decepcionante. No es que uno esperara gran cosa (qué menos que una risa) pero los diálogos no están a la altura. Leñe, esta pareja de canallas nos ha hecho reír a varias generaciones de españoles y uno se esperaba algo mejor de Santiago Segura. Pero no. Esteso resulta de todo menos gracioso y Pajares tampoco tiene unas líneas de diálogo que puedan a hacer sombra a las de su época dorara a finales de los 70 y principios de los 80. El tiempo pasa para todos y hay que reconocer que esta saga empieza a oler a rancio más de lo que ya lo hacía en sus inicios.

 Es curioso volver a encontrarse con Neus Asensi o Chus Lampreave como si Segura quisiera cerrar el círculo que inició con el primer Torrente. Una especie de despedida con mirada a los orígenes. Amén.
¿Qué pinta Alec Baldwin en este engendro rebosante de caspa? No tengo ni idea, quizás a su mujer española le gustara esta saga y le hiciera gracia colaborar, la verdad es que no está en uno de sus mejores papeles. Al menos se esfuerza en que se le entienda en castellano.

 Torrente 5 es una mera excusa para enlazar cameos y gags por lo general bastante escasos de gracia.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Magical girl


 La primera película de Carlos Vermut, Diamond flash, fue una muy grata sorpresa. Diamond flash era una propuesta personal y arriesgada que nos dejaba intuir que detrás de la cámara había una mente con talento. Con su segunda propuesta Vermut ha depurado su estilo sin traicionarse a sí mismo.

 Como pasaba en Diamond flash, ya desde el inicio Vermut nos deja descolocados con un soberbio prólogo rodado de forma sobria pero que consigue intrigarnos sobremanera. Algo bastante poco frecuente. Luego Vermut nos introduce sin prisa pero sin pausa en un enfermizo drama de personajes atrapados y deseos encontrados. Será el deseo de un padre por hacer feliz a su hija enferma de leucemia el desencadenante de esta fascinante historia. No puedo contar mucho más sobre la trama, es mejor que se el film se disfrute y te sorprenda (que seguro que lo hará) sin que nadie te haya contado demasiado.

 Vermut no le teme a ningún género ni parece estar limitado por complejo alguno. Se nota una obvia mejoría respecto a su film anterior. Esta vez, el crisol de géneros (drama, comedia, terror, thriller, ciencia ficción) resulta más homogéneo. Vermut ha demostrado poseer una particular visión del cine con sólo dos películas. Vermut crea un universo laberíntico con alma de rompecabezas. Magical girl posee un imaginario fascinante a base de elementos cotidianos que adquieren un significado perturbador: el espejo, el puzzle, la habitación, los sobres, el lagarto, etc. Elementos que nos remiten a maestros como David Lynch o Stanley Kubrick.

 El estilo narrativo de Vermut sigue siendo austero, hay pocos movimientos de cámara y no hay moderneces. Eso sí, me molestó esa manía que parece heredada de Lars von Trier de dividir la película en capítulos. Por suerte, esta vez Vermut se enreda menos en los diálogos. Por cierto, los personajes en los bares dicen verdades como puños en unos diálogos aparentemente intrascendentes que reflejan el sentir de un país. Aún así, es probable que a ciertos espectadores les cueste entrar en este peculiar universo.

 El film se beneficia de un plantel de actores excelente. Yo destacaría a ese enorme actor que siempre ha sido José Sacristán, un actor con todas las letras que es capaz de dar verosimilitud a cualquier diálogo. Todo un señor de la interpretación que ha pisado más tablas de escenario que toda esta generación de jóvenes actores que asolan nuestras pantallas y parecen recién salidos de un gimnasio. Me sorprendió gratamente Bárbara Lennie (merecido Goya a la actriz revelación) su complejo y contradictorio personaje me parece uno de los mejores personajes femeninos del cine español en mucho tiempo. No puedo decir más. Igualmente cabe destacar el trabajo de Luis Bermejo.

 Si te gustó Diamond flash te gustará Magical girl. En caso contrario, ni te acerques a ésta, tú te lo pierdes.

7,5

lunes, 26 de enero de 2015

La isla mínima


1980 fue un año bastante tenso. España era todavía un país de caciques y señoritos, sobre todo en el sur. La transición estaba tomando un rumbo imparable y muchos poderes fácticos empezaban a preguntarse si el país iba en buena dirección. No es de extrañar que 1981 empezara con un intento de golpe de estado. A todo ello hay que sumar una galopante crisis económica y un desempleo desorbitado. Todas estas tensiones sociales se ven reflejadas en La isla mínima.


 Alberto Rodríguez (7 vírgenes, After, Grupo 7) es ya todo un valor seguro del cine español. El tipo se niega a establecerse en Madrid y sigue afincado en su Andalucía natal. Si nos fijamos en los resultados, hace bien.  Ya desde los primeros y bellísimos planos de las Marismas del Guadalquivir nos damos cuenta que estamos ante otro tipo de cine español. Un guión lleno de matices como una soberbia dirección hacen que estemos ante un film excepcional.

 Los arrozales y las marismas son personajes más de la trama, un secundario de lujo que inunda cada plano. El paisaje es a su vez una metáfora del país. Las aguas revueltas de la transición intentan hacerse hueco entre el estancamiento político de una sociedad y los aires de renovación. Rodríguez retrata una Andalucía dividida. Por un lado la Andalucía caciquil que se resiste al cambio y por otro la que pide a gritos una renovación.
 Pero el paisaje no es la única metáfora. Otra atractiva metáfora de esas dos Españas es la pareja de 2 policías ideológicamente opuestos: El personaje de Raúl Arévalo apuesta por la renovación política y social. Ha molestado a sus superiores y ha sido castigado por ello. Va a tener un hijo y representa al futuro.
Por otra parte su compañero, interpretado por Javier Gutierrez, es un policía reciclado del antiguo régimen que no tiene las manos del todo limpias. Está enfermo y simboliza a esa España que agoniza. Estas metáforas de las dos Españas me parecen muy acertadas, no puedo decir lo mismo de la que la trazó Alex De La Iglesia en aquel bochorno llamado Balada triste de trompeta.

 La isla mínima comienza con unas unas impactantes imágenes aéreas de las marismas que recuerdan a las de Yann Arthus-Bertrand (Home) por su gran belleza. Cabe destacar la gran fotografía de Alex Catalán basada en el trabajo del fotógrafo Atín Aya (1955-2007) sobre las marismas del Guadalquivir. Estamos ante un film de una gran factura técnica y una ambientación sobresaliente.

  Ya sé que muchos dicen que La isla Mínima se parece a True detective, pero esta serie se emitió cuando La isla mínima ya estaba rodándose. Creo que sus parientes más cercanas podrían ser las excelentes (cada una a su manera) Memories of murder y El secreto de sus ojos. Ambas son excelentes películas de género realizadas fuera del mercado anglosajón. Películas que poco o nada tiene que envidiar al cine norteamericano y que han logrado adaptar el genero a su propia cultura con resultados más que satisfactorios. Ya hemos dicho mas de una vez que Memories of murder ha sido un film muy influyente y aquí se nota. La forma de enfocar el caso y la importancia del entorno son influencias decisivas del film coreano.

 También la influencia de El secreto de sus ojos se puede apreciar en la sensación de impunidad que ambos films transmiten. Tanto en la transición argentina como en la española se pasaron por alto ciertos delitos en busca de una paz social. Muchos verdugos de la dictadura salieron inmunes y muchas costumbres caciquiles se perpetuaron en las incipientes democracias. La isla mínima viene a decirnos que quizás la transición española se quedaron en el tintero usos y costumbres del antiguo régimen que perduran hasta hoy. Quizás la corrupción fue un mal que heredamos de la dictadura y nunca fue atajado del todo.

  También pueden intuirse reminiscencias de el tristemente célebre caso de las niñas de Alcácer, desaparecidas en 1992. Existen cierta similitudes y la sensación que algo turbio no llegó a salir a la luz. En el imaginario colectivo de este país existe la idea de que no todo salió a la luz y que los culpables nunca fueron castigados. Puede que todo ello haya servido también de inspiración para esta película. Rodriguez se ha sumergido en la psique de este país y ha buscado sus más oscuros fantasmas para configurar un film tenso e incómodo pero yo diría que necesario.

  En cuanto al reparto, están impecables Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez como la pareja de policías con caracteres opuestos. También me gustó mucho el siempre eficiente Antonio De La Torre quien dota a su personaje de una asombrosa riqueza de matices. Por contra, no me gustó nada Jesús Castro (el chico será muy guapo pero es un actor totalmente inexpresivo) como tampoco me creí a Nerea Barros como madre de las niñas desaparecidas (no me la creí en ningún momento). Por suerte, ambos salen poco y no interfieren en el excelente resultado final del film.
 Respecto al controvertido final, entiendo que a muchos espectadores no les gustara pero creo que es la mejor opción. Un final en mi opinión valiente y consecuente, me explico:

**SPOILER**

 Si el personaje de Raúl Arévalo se hubiera enfrentado con el poder una vez más probablemente no hubiera conseguido nada excepto volver a ser humillado y degradado. Como el resto del país, decide seguir viviendo y no remover el pasado, más por impotencia y pragmatismo que por convencimiento. La fotografía rota demuestra su voluntad de convencerse a sí mismo que debe olvidar el pasado para construir un futuro mejor. Todavía quedan muchas cosas por cambiar y no es el momento de ponerse a molestar a los poderosos. Decide la opción más fácil y la más lógica. Ello le convierte no en un héroe de película sino en un personaje de carne y hueso que debe tragarse sus ideales para seguir viviendo siendo consciente que no va a lograr nada enfrentándose al poder. Un final que no contentará a muchos espectadores pero creo que concuerda perfectamente con lo planteado durante la película. Ya he dicho que me parece un final muy valiente. El espectador quiere resolver el caso totalmente, sin dejar ningún cabo suelto ni ninguna pista por seguir, mejor todavía si el villano de turno recibe un justo y violento merecido a modo de catarsis para el espectador. Pero hubiera sido hacer trampa y caer en los errores del cine comercial más burdo.

**FIN SPOILER**

 La isla mínima es un estupendo thriller a la española que poco o nada tiene que envidiar a cualquiera que nos viene del otro lado del charco.

7

sábado, 24 de mayo de 2014

Stockholm


 Una noche de fiesta, dos jóvenes se conocen. Pese al rechazo inicial de ella, ambos inician una conversación de camino a casa.

 Está visto que la crisis no puede con la creatividad, sino que, más bien, la potencia. Puede que el dinero no fluya como antes pero eso hace que el ingenio se agudice. Stockholm es la primera película como director de Rodrigo Sorogoyen, quien ya dirigió en 2008 8 citas conjuntamente con Peris Romano.

 Para la elaboración de Stockholm, Sorogoyen ha contado con la financiación de familiares, amigos y hasta colectas en internet. Todo para conseguir los 78.000 euros que ha costado esta película en la que ningún miembro del equipo cobró un céntimo. Eso se llama amor al arte y lo demás son tonterías. Que no están los presupuestos generales del estado ni las subvenciones como para tirar cohetes y financiar historia de jóvenes de fiesta. Sin embargo, esta historia merecía ser contada y si nadie quiso producir esta película es que la industria del cine en este país está en manos de completos idiotas. Casi mejor así, es posible que algún productor ávido de beneficios hubiera modificado este proyecto hasta dejarlo irreconocible.


Con muy pocos medios pero con una buena historia y muchas ganas  Rodrigo Sorogoyen ha logrado parir esta estupenda película que nos ocupa. No hace falta un gran presupuesto para llegar a conquistar al espectador, es suficiente con una historia cercana en la que todos nos podamos ver reflejados en mayor o menor medida. Y exactamente eso que le puede pasar a una inmensa mayoría de nosotros. Esta historia de dos jóvenes que se conocen una noche de fiesta nos llega debido a que es veraz y a todos nos ha pasado alguna vez algo parecido. ¿Qué chico no ha hecho el idiota por una chica? ¿Qué chica no ha espantado algún pesado? ¿A quién no le gusta que le digan que están enamorado de él/ella?

 Stockholm no es un film sobre excesos nocturnos (ya tenemos muchas películas sobre el tema) ni es una comedia alocada sobre adolescentes. Stockholm es un rara avis, una película que no trata a los jóvenes como simples imbéciles en busca de evasión sino que es un reflejo de cómo somos los seres humanos. Somos capaces de cualquier cosa por conseguir nuestro objetivo pero, cuando lo hemos conseguido, mostramos  nuestra verdadera personalidad. Los personajes protagonistas (de los cuales no sabemos ni siquiera los nombres) nos muestran en el transcurso de unas horas la evolución de toda pareja con el curso de los años. Del cortejo inicial y el enamoramiento pasamos a la decepción y el desengaño. También es un film que trata sobre cómo a veces nos dejamos engañar.
Viendo el film me vinieron a la mente varios refranes como Prometer hasta meter, Por la noche todos los gatos son pardos o Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Verdades como templos salidas de la sabiduría popular.

 El tour de force interpretativo entre Aura Garrido y Javier Pereira es la clave que hace verosímil las situaciones retratadas en un guión excelente lleno de matices . Los diálogos se hacen fluidos y creíbles gracias al buen hacer de estos dos jóvenes actores. Javier Pereira ganó el Goya a mejor actor revelación pero a mí quien me cautivó fue Aura Garrido. Esta joven actriz posee una de las miradas más fascinantes del cine español y una gran versatilidad de registros, expresando la fragilidad y vulnerabilidad en un segundo y al siguiente fuerza y determinación. Su escena en el baño me pareció de una de las más intensas de los últimos años. Gran trabajo de Aura Garrido a la que seguiremos la pista con sumo interés a partir de ahora.

 No es que Stockholm nos cuente algo que no sepamos, pero lo hace con una mirada muy original y un estilo propio. Todo un lujo en los tiempos que corren con tanta fotocopia y tanto photoshop aplicado a las emociones. Aquellos a los que no les gusten las películas con pocos actores y mucho diálogo mejor se abstienen de ver esta película, ellos se lo pierden.

7

martes, 15 de abril de 2014

Ocho apellidos vascos


Ocho apellidos vascos es, sin duda, la película española del año. Una comedia que lleva camino de convertirse en la película más taquillera del cine español.

Emilio Martínez-Lázaro lleva más de 40 años en esto del cine, no es que el tipo sea un genio pero conoce el oficio. Será recordado por comedias como Amo tu cama rica, Los peores años de nuestra vida o El otro lado de la cama. También tiene películas más serias (las que mi más me gustan) como Carreteras secundarias o Las 13 rosas. Con Ocho apellidos retorna a la comedia y lo hace con un guión de Borja Cobeaga y Diego San José (responsables de las divertidas Pagafantas y No controles). Seamos claros, el innegable éxito del film radica en la espontaneidad y frescura del guión más que en la muy justita dirección de Emilio Martínez-Lázaro.
   No nos engañemos, Ocho apellidos vascos es una divertida comedia romántica a la española que sigue los cánones clásicos del género: el protagonista se hace pasar por lo que no es para conseguir a la chica. Por suerte, esta historia une a los equívocos de personalidad las ganas de reírse del mayor número de tópicos posible. El desprejuicio y el atrevimiento con el que se abordan ciertas situaciones me pareció muy divertido y necesario. Ya era hora de empezar a reírnos de nosotros mismos y de las diferencias entre las distintas comunidades/autonomías/nacionalidades que forman ese extraño crisol llamado España. Puede que lo único que realmente vertebre este país (o lo que sea) sean las ganas de burlarnos de nosotros mismos. El film parece reírse de los tópicos y los contrasta acertadamente para buscar la risa cómplice del espectador. Cosa que consigue de forma sobresaliente.

Ya era hora que se hiciera humor dentro de una manifestación por la independencia o dentro de una herriko taberna. Es una manera de quitarle hierro al asunto y un signo evidente de normalización pacífica. ¿Hubiera sido posible esta película hace quince años con ETA en activo? Lo dudo mucho. Sólo hay verdadera libertad cuando el pueblo se ríe abiertamente de cualquier tema por espinoso que sea. En ese sentido, creo que Ocho apellidos vascos es digna heredera del excelente programa Vaya semanita.

 No sé lo que opinarán los nacionalistas, ni me importa, el público se ríe de lo lindo y el film está siendo todo un éxito. Que nadie espere alta comedia ni dobles lecturas, sólo unas cuantas situaciones divertidas cimentadas en un divertido guión y unos actores entregados a la comedia. Si nos ponemos quisquillosos, tanto al guión como a la dirección se le pueden bastantes objeciones, pero todo es perdonable si el film te hace reír y disfrutar de la manera que lo hace esta película.
 Tanto Dani Rovira, como Carmen Machi y Karra Elejanlde demuestran tener una vis cómica impagable. La más floja del reparto me pareció Clara Lago, quizás se deba a que su personaje es el menos divertido de todos a pesar de ser el desencadenante de todo este lío.

El boca a boca pocas veces se equivoca. Vayan a  verla, pasarán un buen rato.

lunes, 7 de abril de 2014

3 Bodas de más



Javier Ruiz Caldera (Spanish movie, Promoción fantasma) sigue intentado hacerse un hueco dentro del terreno de la comedia española. Sus películas hasta la fecha no me fascinan, creo que abusa demasiado de chiste fácil. 3 bodas de más fue la película española más vista en 2013 con casi un millón de espectadores. Algo tendrá, me dije yo y me dispuse a verla sin ningún tipo de prejuicio.

 La película no es gran cosa, nada de alta comedia con desarrollo de personajes, sutiles chistes ni elaborados gags. Todo en esta película es bastante zafio y de trazo grueso, ya sabes: chistes sexuales a porrillo y el ya habitual caca, culo, pedo, pis. Incluso se permite un chiste sobre una persona inválida que me resultó difícilmente digerible. A pesar de saber que estamos ante una comedia desenfadada, hay ciertos temas a los que no les veo la gracia por ningún lado.
 El problema no es que los chistes sean bastante soeces, cosa que se podría perdonar fácilmente si cumplieran su cometido de hacer reír (como en Torrente 4), sino que sólo te ríes en un par de momentos y el resto del tiempo no pasas de la sonrisa (como mucho). A pesar de contar con actores de más que probada solvencia para el humor como Paco León o Berto Romero, la película no consigue mantener el ritmo. Tiene realmente tres golpes buenos de humor y uno de ellos te lo destripaban en un trailer que emitían hasta en la sopa en una aplastante campaña publicitaria.


 Javier Ruiz Caldera comete el error de pretender hacer algo más que una simple comedia (uno de los géneros más difíciles, por cierto) a la española. Intenta darle un toque romántico al asunto originando una de esas bochornosas escenas que dan vergüenza ajena, me refiero a la cancioncilla de Europe (grupo al que acabé odiando cuando era crío). Tampoco la repetitiva estructura del guión (boda 1 / boda 2 / boda 3) y los momentos escatológicos como el del servicio ayudan a que la película levantara el vuelo. Quizás estoy siendo demasiado exigente con una comedia que sólo aspiraba a hacer pasar un rato agradable, no sé.

 Por suerte, el film se sustenta en la siempre eficiente Inma Cuesta, siendo el guaperas Martiño Rivas bastante más flojo. La química entre ellos es practicamente la misma que entre una gamba y un vaso de leche. Paco León hace de Luisma con rastas y Quim Gutierrez ya empieza a encasillarse en este tipo de personajes. Siendo el personaje más efectivo a la hora de hacer reír el de Rossy DePalma.

Realmente entiendo el éxito de esta película, el público se ríe tres veces y ya es mucho con la que está cayendo. Se nota que la gente quiere divertirse y olvidarse de la crisis durante un rato. Sin embargo a mí el film me supo a poco, espero que 8 apellidos vascos sea más divertida.

Floja.

4,5

domingo, 16 de febrero de 2014

Las brujas de Zugarramurdi


Las brujas de Zugarramurdi es la enésima astracanada de Álex de  la Iglesia. Seguimos hablando de buenas ideas que darían para un corto excelente que son innecesariamente alargadas hasta las dos horas.

De la Iglesia sigue obstinado en conseguir esa fórmula perfecta entre humor y terror que lleva toda la vida buscando, y una vez más el resultado es bastante irregular tirando a malo. El film empieza bien, me gustaron los títulos de crédito con imágenes de brujas de la antigüedad y algunas actuales. Yo eché de menos a Ana Botella y Esperanza Aguirre, supongo que su ausencia se debe a las subvenciones recibidas (incluso de la Comunidad de Madrid).
 Ya metidos en faena, la trama me recordó demasiado a Abierto hasta el amanecer. Lo de unos atracadores que en su huida se topan con un lugar en el que ocurren cosas paranormales no es nada nuevo. Esta vez de la Iglesia lo ha teñido todo de su habitual humor hispánico configurando un guión bastante divertido que casi consigue que no se noten demasiado las deudas del guión. Es en los primeros 50 minutos cuando el film funciona como ácida comedia y tiene buenos golpes de humor (casi todos a costa de las relaciones de pareja). Personajes como el señor de Badajoz o el taxista resultan muy divertidos, igualmente la pareja de atracadores interpretados por los galanes nacionales del momento Hugo Silva y Mario Casas resulta de lo más singular. Por cierto, lo de ir a un atraco con un niño me recordó a Todos al suelo (la peli de Pajares y Esteso dirigida por Mariano Ozores en 1981 en la que Juanito Navarro llevaba a su nieto al atraco al no tener donde dejarlo). Álex sigue teniendo unos referentes culturales bastante arraigados en la cultura española. Otro detalle serían las referencias a Jose Luis Moreno (hay que ver el daño que ha hecho este señor a la cultura audiovisual de este país).

 Sin embargo, como pasaba con Abierto hasta el amanecer, cuando la cosa se desmadraba es cuando el film pierde bastantes enteros. Ni el Akelarre ni toda la parte final con persecuciones y cutres efectos especiales (sí cutres, por mucho Goya que se hayan llevado) pueden evitar que sintamos una vez más que de la Iglesia ha vuelto a sus habituales excesos. Nunca ha sabido cómo acabar una película y opta por los eternos finales grandilocuentes. Mucho ruido y pocas nueces. De la Iglesia sacrifica el desarrollo de la trama o de personajes en favor de un final absurdo y ruidoso que se lastrado por unos efectos especiales y un maquillaje que dejan bastante que desear (esas brujas volando dan pena y el maquillaje de Javier Botet da risa).

 Es en la parte técnica cuando vi fallos imperdonables más propios de un principiante que de un director consagrado (por mucho que nos pese). El film contiene enormes fallos de raccord y edición: hay momentos bochornosos en los que los personajes entran en lugares sin ninguna justificación, otros en los que la voz no acompaña a los movimientos de la boca de los personajes y personajes que se levantan dos veces del sillón. No sé a qué se ha debido pero son fallos imperdonables.


 Tengo que reconocer que los actores no están mal, hasta que llegan los excesos y todo se va al garete. Es gratificante ver a grandes actrices de nuestra escena como Carmen Maura o Terele Pávez pasándoselo en grande, ambas me gustaron cuando están comedidas. La que no me gustó es Carolina Bang, sigue sacando más partido a su canalillo que a sus dotes interpretativas (aún está por demostrarse que existan). Me resultó divertido el hecho de travestir a Santiago Segura y Carlos Areces y darles algunas de las frases más descacharrantes del film.

Lo dicho, otro proyecto fallido de Álex de la Iglesia pero esta vez algo más divertido. Yo me divertí la primera hora pero la segunda me pareció que sobraba. Sólo recomendable para sus incondicionales.

lunes, 10 de febrero de 2014

Arrugas


Tanto el cómic como el cine de animación comparten el falso estigma de estar destinados a un público infantil y/o adolescente. No tiene por qué ser así. Tanto el cómic como el cine de animación pueden abordar temáticas adultas con resultados más que satisfactorios. Arrugas es un claro ejemplo.

Ya hemos hablado alguna vez de cómo la sociedad en general y el cine en particular parecen olvidarse deliberadamente de los ancianos. Hecho que considero un tremendo error. Cierto que cuando uno es joven no quiere preocuparse por problemas que aún le quedan muy lejos y que  las salas de cine sobreviven gracias a los sectores más jóvenes de la población, pero olvidarnos de un sector tan amplio de la sociedad y del que tanto tenemos que aprender no puede ser bueno ni a corto ni a largo plazo.

A mí las residencias de ancianos me dan más escalofríos que los cementerios. Me recuerdan a las cárceles o los campos de concentración. Sus vallas me parecen más destinadas a evitar que se escapen los internos que a evitar posibles robos. Tanto los ancianos como los presos parecen ser personas que no tienen hueco entre la sociedad y deben de ser recluidos y condenados a la soledad. El caso de los ancianos es mucho más doloroso, ya que ellos no han cometido delito alguno, sólo ya no son útiles para la sociedad y se han convertido en un estorbo. Es duro, pero la alta esperanza de vida actual nos está llevando a estos extremos. Sólo espero no tener que llevar jamás a un familiar mío a un geriátrico ni acabar mis días allí dentro.


Arrugas es un cómic de Paco Roca (con el que ganó el premio Nacional de Cómic en 2008) que fue adaptado a la gran pantalla por Ignacio Ferreras. Ambas obras comparten una visión valiente de la tercera edad. Ambas afrontan la terrible soledad de sus protagonistas y no caen en el error de intentar suavizar artificialmente los hechos narrados ni buscar la lágrima fácil (cosa que, al menos en mi caso, sí consiguió). Arrugas emparenta directamente con ese cine de animación que tiene en films como Cuando el viento sopla o La tumba de las luciérnagas sus mayores exponentes. A pesar del amable aspecto visual, los temas tratados son de una terrible dureza. Con un dibujo sencillo (heredero del anime japonés) y una limpieza en los trazos, el film se apodera del espectador y pronto le pone el corazón en un puño. Sin alardes técnicos innecesarios y una estupenda presentación de personajes, el film atrapa al espectador sin remisión.

La soledad y el daño provocado por una enfermedad tan terrible como el Alzheimer son el eje central del film. Si la memoria es parte fundamental de nuestra personalidad, los enfermos de Alzheimer no sólo pierden sus recuerdos sino que pierden también su personalidad. En Arrugas también hay hueco para la amistad y la camaradería, siendo casi un film de colegas en apuros (aunque sean ancianos) o incluso del subgénero de fugas. Debo destacar a la pareja formada por los ancianos Emilio y Miguel (tan opuestos entre sí como necesarios el uno para el otro), en mi opinión es una de las mejores del cine español de los últimos años. Es una extraña pareja atrapada que intentará evadirse de la rutina hasta que el avance de la enfermedad sea ya irreversible. Desean seguir viviendo mientras sean capaces de saber quienes han sido. También el tema del sacrificio por los demás está tratado de forma admirable.

No son pocas las veces en las que la emoción se asomó a mis ojos en forma de lágrimas. Sólo por la ternura y la valentía con la que se abordan la vejez y la muerte (muy lejos del paternalismo y la ñoñería de Disney) vale la pena ver esta estupenda película.

7,5

domingo, 4 de agosto de 2013

Los últimos días




Los hermanos Pastor debutaron por todo lo alto con un film en Estados Unidos, Infectados , y ahora regresan a su país natal para su segunda película. Obviamente, el presupuesto no es el mismo y se nota.

Los Pastor siguen siendo unos hábiles narradores y parecen moverse como pez en el agua en este tipo de historias post -apocalípticas. Sin embargo, en esta ocasión, la cosa no acaba de funcionar como uno desearía, en buena parte por lo forzado de algunas situaciones y la resolución de algunas escenas.


La premisa me recordó a la excelente película de Buñuel El ángel exterminador aunque su desarrollo se parezca más a la penosa El incidente del sobrevalorado (por decirlo de alguna manera) Shyamalan, aunque supongo a a todos nos hubiera gustado que se pareciera más a La carretera (quiero pensar que a ello tendían los hermanos Pastor). La amenaza sin forma ni explicación no deja de ser atractiva pero en el caso que nos ocupa nunca acaba de ser totalmente creíble. Al menos, las interpretaciones de José Coronado (con lo poco que me gustaba a mí este tipo) y de Quim Gutiérrez (Primos) mantienen el interés del film. Marta Etura sigue estando más que bien en su papel de novia perfecta pero empieza a encasillarse y es muy joven todavía para ello. Lástima que el guión no aprovecha algo más la oportunidad y vaya más allá de los eternos lugares comunes de este tipo de películas. Es de elogiar que se empiece a hacer cine de género en este país y más con la crisis galopante que tenemos encima, aunque el resultado final no sea totalmente satisfactorio. Tampoco lo son la mayoría de las grandes producciones de Hollywood y cuestan 20 veces más.

 A un guión no del todo pulido hemos de sumarle que la falta de tiempo o presupuesto ha jugado en su contra, algunas escenas no está bien resueltas y algunos efectos digitales resultan un tanto cochambrosos. Una pena, la cosa prometía y tiene momentos de interés pero en conjunto no podemos hablar de un film redondo. Me pareció especialmente fuera de lugar la escena final, me recordó a un anuncio de Cola-Cao. De vergüenza ajena. No sé si es un añadido de última hora o estaba incluido en el guión, pero la forma de rodar al más puro estilo publicitario echa por tierra buena parte de los logros del film.
Parece lo apocalíptico se está poniendo de moda en el cine español tras Fin, ambas son propuestas nobles cuyo resultado no llega al aprobado.

4,5

martes, 23 de julio de 2013

Diamond flash



Olvida todos tus prejuicios sobre el cine español. Borra todos los estereotipos que tengas en tu mente y acércate a esta película sin nada preconcebido.

 El animador Carlos Vermut invirtió los 20.000 euros que le pagaron por los derechos del merchandising de la serie de animación JellyJam en llevar a cabo un guión suyo que había sido rechazado por todas las productoras a las que lo había presentado: Diamond flash.


 Grabada con una cámara de vídeo casera en la casa de Vermut y un amigo, el resultado no puede ser más profesional. Sin subvenciones ni apoyo de ninguna distribuidora, el film se estrenó en filmin como descarga digital, con un par. Diamond flash demuestra que se puede hacer buen cine de forma realmente independiente y se está convirtiendo poco a poco en el film de culto español por excelencia. Diamond flash es un film que no busca recaudar lo invertido ni hace concesiones al público, es un film libre que demuestra que las salas de cine están abocadas a la extinción. La difusión de los contenidos audiovisuales ya no pasa necesariamente por el control de las grandes distribuidoras (culpables de su propia y merecida desaparición).


 Vermut sabe sacar partido a sus limitaciones técnicas y casi las convierte en virtudes. La simpleza técnica le obliga a no realizar apenas movimientos de cámara y abusar del plano contra plano, pero todo ello no hace mas que reforzar la idea de que los alardes técnicos no son necesarios (aunque siempre pueden venir bien) si hay un buen guión que contar. Viendo el film uno no echa de menos picados ni travellings ni nada por el estilo. La historia es tan absorbente que el espectador nunca llega a echar en falta un presupuesto mayor. Con una buena historia, buenos personajes y  unas actrices soberbias (naturales y espontáneas) no es necesario nada más.

 Vermut imprime al film un ritmo lento pero extrañamente hipnótico, sazonando el guión de momentos aparentemente banales pero que se van revelando como sublimes.  Se puede intuir la influencia de Tarantino en el desarrollo de los secundarios y en el gusto por dejar hablar a los personajes, pero no hay aquí nada del tan imitado humor del rey del reciclaje. El tono es totalmente distinto. Quizás a muchos espectadores el film les deje con la cara desencajada o les parezca extraña  la forma de resolver la escena más dramática del film, pero no deja de ser algo totalmente novedoso. Diamond flash no es un film fácil de ver, así que no pueedo recomendarlo para todo tipo de público, sólo a aquéllos que busquen algo distinto y estén dispuestos a jugársela. Como en el cine de Lynch, cada espectador deberá montar en su cabeza el puzzle que nos ofrece el director, y os aseguro que faltan piezas y es muy probable que también sobren. Es tarea de cada espectador montar su propia explicación, Vermut toma al espectador por un ser inteligente, algo que no suele ocurrir en el cine últimamente. Yo os recomendaría que le dierais una oportunidad, os juro que no os dejará indiferentes.


 Os habréis fijado que no he comentado en ningún momento de qué va el film, creo que es mejor no saberlo para que el film te pille aún más de sorpresa.
 Diamond flash es un film arriesgado, original, valiente, irregular, a veces fascinante y a veces exasperante. 



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lunes, 27 de mayo de 2013

La caza (1965)



En los años sesenta el cine español estaba dominado por las producciones a mayor gloria de artistas patrios como Manolo Escobar o Marisol, el director oscense Carlos Saura vino a demostrar que había otros temas que inquietaban a las nuevas generaciones de cineastas. Saura demostró con La caza que otro tipo de cine español era posible

 Aparentemente La caza es un film sobre cuatro amigos que van a pasar el día al monte a cazar conejos, sin embargo, bajo la superficie de esta simple premisa se esconden sentimientos reprimidos largo tiempo. Ya desde el principio Saura se encarga de hacernos saber que no estamos ante un típico film. Las voces en off de los personajes nos pondrán al descubierto las verdaderas intenciones de los participantes de la cacería. Cada uno de ellos está ahí por un motivo y cada uno de ellos tiene un objetivo, sobre todo los tres más mayores. Los favores no correspondidos y la envidia corroen sus relaciones. El calor de la jornada y la excitación propia de la caza irán aumentando la tensión entre los protagonistas. A pesar de que el film está rodado en espacios abiertos, el asfixiante calor y la creciente tensión entre los protagonistas convierten al film en una experiencia claustrofóbica.

Viendo el film al espectador le da impresión de que toda la cacería es una metáfora que nos hace preguntarnos si el ser humano (con sus insaciable avaricia) no será como el hurón, un depredador nato. El ser humano necesita ganar y no hay mejor manera de hacerlo que anulando completamente al adversario, matarlo. Pero un enemigo tan poco amenazante como el conejo no es un rival digno. Sólo la caza de un rival tan inteligente y potencialmente peligroso como el hombre es digna. Pero matar a otro ser humano significa  asumir la imposibilidad de convivir y razonar con el otro. Matar es aceptar la derrota de la razón frente a las pasiones más primitivas (odio, envidia).

  Saura parece tener la teoría de que el tiempo acaba con los sueños del ser humano y lo convierte en un ser despreciable. Como ocurría con el cine de Buñuel, Saura no parece sentir simpatía ninguna por sus personajes ni pretende que nos identifiquemos con ellos. Más bien quiere que nos veamos reflejados en sus miserias y que tal hecho no nos resulte agradable. Los personajes más mayores poseen casi todos los pecados posibles: soberbia, lujuria, envidia, etc. Sólo el más joven de ellos parece tener aún algo de esperanza, aún no está corrompido por el egoísmo. No entiende muchos comportamientos de sus compañeros y es el único que asistirá atónito al trágico desenlace de la cacería.

Carlos Saura se desvela como un maestro en la presentación y el desarrollo de los personajes, a ello contribuyó un excelente plantel de actores. Los cuatro actores principales componen unos personajes complejos pero fácilmente reconocibles en personas que cualquiera de nosotros puede conocer. Los veteranos Alfredo Mayo, Ismael Merlo, José María Prada y un joven Emilio Guitierrez Caba están todos sobresalientes.


 Desde luego La caza estaba más cerca de Goddard o Polanski que al landismo. Recomendable.

viernes, 10 de mayo de 2013

Alfredo Landa en EL Crack

Con esta escena se inicia El crack, el film de José Luis Garci en el que Alfredo Landa dió un giro radical a su carrera. Tras dar vida al macho español durante los años setenta e incluso dar nombre a todo un género (El Landismo), ALfredo Landa interpretó aquí a un detective frío como el hielo capaz de escenas tan memorables como la que aquí os dejo. Garci adaptó el cine negro de Dashiel Hammet a la España de la transición, un país lleno de incertidumbres. El personaje del detective Germán Areta (apodado El piojo por su pequeña estatura y su mala leche) es una de las mejores recreaciones de Alfredo Landa, quien demostró que era capaz no sólo de bordar papeles de paleto sino también de frío policía con poco o nada que envidiar a Harry El sucio. Luego Alfredo Landa realizó interpretaciones geniales en films como Los santos inocentes, El bosque animado, La vaquilla o Tata mía.
 Una buena parte de nuestro cine ha muerto con Alfredo Landa. Valga como homenaje esta escena.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Una pistola en cada mano


Una pistola en cada mano está formada por distintos episodios aparentemente inconexos entre sí. En todos ellos se establece un diálogo, siendo éste la verdadera esencia del film. Cesc Gay deja hablar a sus personajes, sobre todo a los masculinos, para mostrarnos sus miedos, sus incongruencias y sus flaquezas.

Sólo el buen hacer a la hora de elaborar las líneas del diálogo y la tremenda naturalidad de la que lo dotan sus actores son capaces de hacer verosímiles ciertas situaciones del film. Pero la cosa funciona. Ninguno de los segmentos desmerece del resto ni hay ninguna bajada de ritmo o de interés.
Cesc Gay no se queda en los estereotipos masculinos sino que parece pretender mostrarnos la evolución de todos ellos. Es un film sobre hombres, sobre los distintos tipos de hombres, todos ellos en crisis permanente. Deja hablar a los personajes, no le interesa la narración sino dejar que los personajes se definan solos a través de sus palabras. Unos personajes masculinos en constante defensa de sus posiciones parapetados detrás sus máscaras. Los hombres del film son infieles, cornudos, infelices, mentirosos e inseguros. No hay quien entienda a las mujeres pero a los hombres se les entiende enseguida. Por suerte o por desgracia estamos condenados a entendernos.

El film contiene grandes duelos interpretativos de unos actores y actrices insuperables, incluso me gustó Eduardo Noriega. Por una vez, Noriega está creíble, su personaje es un capullo integral de ésos que hay a patadas. Me gustó mucho Candela Peña, una actriz que estaba desaparecida y a la que yo he echado de menos (a pesar de sus meteduras de pata en las galas de los Goya), su breve aparición es de lo mejor de esta peli. También Luis Tosar y Ricardo Darín comparten una escena propia de la mejor comedia de Woody Allen pero Gay le da un enfoque distinto, evitando caer en la comedia y en drama. También el diálogo/duelo entre Leonardo Sbaraglia y Eduard Fernández me pareció muy conseguido, esos dos amigos que dejaron de verse hace años sin motivo aparente y se vuelven a encontrar casualmente me parecieron muy conseguidos. Otro que lo borda es Javier Cámara, su personaje de ex marido arrepentido de sus infidelidades es toda una lección de interpretación. El segmento de Leonor Watling y Alberto San Juan / Cayetana Guillén Cuervo y Jordi Mollá me pareció quizás el más flojo a priori pero va ganando interés conforme va avanzando, lamentablemente el final no me acabó de resultar del todo coherente.

 Una pistola en cada mano es una buena película pero, ojito, no es una comedia.

lunes, 29 de abril de 2013

Casual day (2007)


Nos guste o no, el trabajo es una parte fundamental de nuestras vidas. Excepto unos pocos afortunados, todos necesitamos un medio de ganarnos la vida. Es curioso que, en un país como el nuestro en el que la ausencia de trabajo es todo un problema (ya tragedia) nacional, se hayan hecho tan pocas películas sobre el paro. Los lunes al sol me parece una de las mejores aproximaciones patrias a este espinoso asunto. Quizás el cine social no haya tenido en nuestra filmografía el tratamiento que ha tenido en otras como la inglesa con el siempre incómodo Ken Loach. Pero aún me llama mas la atención que incluso se hayan hecho menos películas en nuestro país sobre el mundo laboral.

Como ser social que es, el ser humano tiende a relacionarse con sus iguales en cualquier situación y el mundo laboral no es una excepción. Una empresa es una gran familia que incluye a personas de muy distintos pelajes y en muy diversos roles. No todos podemos ser jefes, tampoco todos valdríamos para ello (aunque nos guste pensar que sí y que lo haríamos mucho mejor).


 Casual day es una práctica importada de Estados Unidos (de dónde iba a ser) en la que los empleados de una empresa dedican un día (generalmente un viernes) a ir de excursión al campo para realizar distintas actividades fuera del ámbito laboral y así estrechar lazos y reforzar su idea de equipo. Partiendo de esta idea Max Lemcke realizó una estupenda radiogafía del mundo laboral moderno. En sus personajes podremos reconocer a personas que son habituales en casi cualquier empresa: el pelota, el implicado, el tiburón, el enchufado, el trepa, el resentido, el pringado, etc. Casual day no es una comedia al uso, tiene un trasfondo agridulce y las risas que provoca no están exentas de cierta amargura. A mí me vinieron algunas preguntas a la cabeza: ¿Realmente sirven para algo estas prácticas? ¿Se olvidan los roles laborales fuera de la empresa? ¿O sirven para extender los roles laborales al ámbito personal?
 Tengo que reconocer que el film no empieza bien, la larga escena con Marta Etura me pareció un inicio muy poco acertado. Etura me parece una ctriz estupenda pero su escena me pareció que no está bien hilvanada con el resto de la historia. A partir de ahí, creo que pocas objeciones se pueden poner a la película. Este tipo de películas creo que son necesarias ya que hacen la función de reflejar una realidad de la que quizás muchos no seamos conscientes. Si además lo hace desde un punto de vista irónico, pues mucho mejor.


Con una idea interesante y un buen guión ya tienes mucho camino recorrido, sólo hace falta un buen plantel de actores. Por suerte, en Casual Day están todos perfectos en sus personajes. Yo me quedo con el maestro Juan Diego y su excelente reconstrucción del típico jefe que te está jodiendo y te lo vende como si te estuviera haciendo un favor. Se nota que en la elaboración de los personajes ha habido mucha observación. Impagable la escena entre Juan Diego y Malena Alterio. También Luis Tósar borda su personaje de tiburón de los negocios. Todo el elenco está francamente bien, incluso Arturo Valls consigue no pasarse en su eterno personaje de caradura (otro ser que siempre pulula por el mundo laboral).

Lo dicho, recomendable para todos aquellos que tienen (o alguna vez tuvieron) un trabajo.

domingo, 7 de abril de 2013

Jamón, jamón (1992)




Ahora que ha fallecido Bigas Luna creo que es buen momento de hablar de una de sus películas más representativas: Jamón, Jamón.

 Vaya por delante que nunca me ha gustado el cine de Bigas Luna, así de claro. Sólo algunas películas aisladas de su filmografía, como La teta y la luna me parecen que tienen algo interesante que contar y está bien contado. Sólo cuando se escapaba de su habitual realidad cañí y se dejaba llevar por un surrealismo cercano a Fellini es cuando Luna me parecía interesante.

 En Jamón, Jamón creo que Bigas Luna decidió adaptar la tragedia griega a la España interior. En vez de reyes hay caciques, en vez de príncipes hay niñatos pijos, en vez de pitonisas hay prostitutas y en vez de héroes hay chulos de pueblo. Luna traslada los personajes de las obras clásicas y sus conflictos a un pueblo aragonés de principios de los noventa. La idea no es mala y tiene mucho potencial, pero Luna lo echa todo a perder con una forma de rodar casi tan zafia como sus personajes.
Ningún personaje es realmente de fiar, todos se dejan llevar por sus pasiones y deseos. Todos mienten y se pierden en las redes de la lujuria. Luna siempre mostraba a sus personajes comiendo y haciendo el amor (o las dos cosas a la vez), sin duda, el sexo y la comida eran sus dos pasiones. Luna parece más interesado en mostrar el lado más mundano del ser humano. Más que enaltecer a los héroes, los coloca al mismo nivel que sus villanos, realmente no hay grandes diferencias entre ellos.

 Lo que más me gustó del film fue la acertada radiografía de cultura ibérica/mediterránea, no sólo el jamón es un elemento constante durante toda la película, sino que Luna introduce en la historia muchos otros elementos representativos de este país de rufianes llamado España: los toros, el ajo, las aceitunas o los caracoles están muy presentes. Igualmente las máquinas tragaperras, las gasolineras y los puticlubs de carretera están perfectamente introducidos en la historia y son el hábitat natural de los personajes. Quizás el símbolo más claro del film esté en la escena en la que Jordi Mollá arranca a golpes los testículos de un toro de Osborne (no olvidemos que dichos toros que adornan nuestras carreteras empezaron siendo anuncios y actualmente son una seña de identidad más de este país y el único vestigio de publicidad permitido en nuestras carreteras). Los áridos paisajes de los Monegros aragoneses son el escenario de esta tragedia ibérica y un protagonista más de la trama.

  Luna hace un crisol con todos estos elementos y nos devuelve su particular visión de la España de las olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla. Luna huye del tópico del torero, la folclórica y el flamenco para introducirnos de lleno dentro de esa otra España castizaLuna no busca estilizar la realidad, todo lo contrario. No descarta del montaje la toma en la que a Juan Diego se le posa una mosca en la cara en una escena romántica y durante todo el metraje inserta sonidos propios del campo (viento, rebaños, moscas, etc).

No me gusta la forma de rodar de Luna, esos planos a cámara lenta me parecen un horror. Tampoco su dirección de actores es para echar cohetes. Ni Penélope Cruz ni Javier Bardem ni Jordi Mollá consiguen crear otra sensación en el espectador que no sea la repulsión. Supongo que sería intencionado. Lo de la empatía por los personajes es algo que a Bigas Luna nunca pareció interesarle. Parece que en su universo sólo hay caciques, putas y patanes, sin lugar para otro tipo de personas. Por cierto, viendo este film nadie podía pensar que veinte años después los tres actores principales harían carrera en Hollywood y dos de ellos tengan un Oscar. Así es la vida, nadie puede negarle a Bigas Luna el buen ojo a la hora de elegir el reparto de esta película, aunque estén horribles.

Quizás lo que menos me gustó del film fue esa forzada escena final en la que se materializa la tragedia. Luna hace confluir a todos los personajes en el secadero de jamones (como si del templo sagrado de la cultura hispánica se tratara) y recrea un duelo a jamonazo limpio. El héroe (el chulo) y el villano (el niñato) se baten en duelo usando jamones, no puede haber más clara hispanización de un duelo de espadas. Demasiado obvia para mi gusto, la sutileza nunca fue una virtud de Bigas Luna. Las metáforas de la película son bastante burdas, la verdad. Como cuando el chulesco héroe interpretado Javier Bardem asesta un golpe con su jamón al Mercedes del cacique para acto seguido arrancar la insignia de la marca (símbolo del poder de su enemigo). De la imagen de Bardem con el pantalón sin atar no sé qué pensar, quizás Bigas Luna quiso hacer de Bardem un icono gay o un Aquiles ibérico o yo qué sé. El film termina con un plano de seis personajes divididos en parejas, en silencio, mientras un pastor y su rebaño de ovejas se van acercando. Juzguen ustedes si no es este final digno de toda una tragedia.

 Quizás el cine de Bigas Luna no necesite de ningún análisis. Son metáforas que mucha gente no vio y se quedó sólo con las abundantes e inevitables escenas de sexo y desnudos. Podríamos pensar que Luna pensaba que el público era tan simple como los personajes de su film, quizás tuviera razón, el film fue un éxito de público en su día.

 No me gustó en su momento y sigue sin hacerlo. Ahora muchos dirán que Bigas Luna era un grandísimo director adelantado a su tiempo y bla, bla, bla... no es mi caso.