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martes, 18 de septiembre de 2018

Ready player one


  Ready player one es la prueba de que la cada vez más tenue barrera entre cine y vídeo juego ha caído definitivamente. Y ha sido un director de la reputación y prestigio de Steven Spielberg quien ha osado derribar finalmente tan débil frontera.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Stranger things


 Stranger things  es la nueva propuesta del canal Netflix. Como ya viene siendo habitual, los estrenos de esta cadena (que estrena simultáneamente todos los episodios de una temporada) son más que recomendables. Tras la sensacional Jessica Jones, ahora Netflix nos ha vuelto a sorprender gratamente con Stranger things.

viernes, 11 de octubre de 2013

Blue Velvet, 1986



 Tras el fiasco de Dune y una buena cantidad de dinero perdido, el productor Dino De Laurentiis decidió financiar a David Lynch su siguiente proyecto tras leer el guión que el mismo Lynch había elaborado. Tan entusiasmado estaba DeLaurentiis que decidió darle total libertad creativa y sólo puso un par de condiciones: el film debía ser barato y no sobrepasar las 2 horas de duración. Así nació Blue Velvet.

 Blue Velvet era un proyecto que David Lynch tenía en mente desde hacía años. Era sólo una fantasía sobre colarse en la habitación de una chica para espiarla en secreto y, casualmente, verse envuelto en un asesinato. También la canción Blue Velvet de Bobby Vinton y la idílica imagen formada por una valla blanca, unas rosas rojas y un cielo azul rondaban en la mente del director. Lynch nació en 1946 por lo que tenía 17 años cuando Vinton llegó al nº1 con esa canción en 1963 y en la mente de Lynch estaba asociada a su juventud.


 La melodramática música de Angelo Badalamenti (en su primera banda sonora) acompaña los títulos de crédito iniciales con las letras sobre un fondo de terciopelo azul, el espectador aún no lo sabe pero ese terciopelo tendrá un significado fundamental (y fetichista) durante la película. El vestido de uno de los personajes principales es de ese tejido, pero lo que vemos al inicio del film más parece una cortina movida por el viento. Quizás Lynch nos introduzca ya desde el inicio en el origen de la pesadilla.

 Luego, sin previo aviso, al acabar los títulos de crédito, Lynch nos presenta una idílica escena en Lumberton, un tranquilo pueblo maderero americano. Suena la canción Blue velvet de Bobby Vinton (realmente una versión del tema de Tonny Bennet). Es un día soleado y todo parece transcurrir sin problema alguno, un bombero nos saluda al pasar en su camión, los niños van a la escuela y un hombre riega apaciblemente su jardín mientras su mujer ve la televisión en el confortable salón familiar. Todo parece perfecto: hace sol y los pájaros cantan. Lynch despliega ante nuestros ojos la idílica América rural de los años 50 y 60. Pero la imagen de un arma en la televisión nos presagia que algo horrible va a ocurrir. La manguera con la que riega el hombre se estrangula y poco después éste cae al suelo, fulminado, supuestamente, por un ataque al corazón. Idea que parece reforzada por el estrangulamiento de la manguera, estableciéndose un paralelismo entre la manguera y las arterias del hombre. El hombre cae boca arriba y su perro bebe el agua que sigue fluyendo de la manguera. Lynch se centra en el césped del jardín y penetra en él, dejando ver lo que se esconde bajo la superficie: escarabajos y lombrices.
 Así empieza Blue Velvet de David Lynch, un perfecto resumen de la obra de su autor. Lynch muestra que debajo de una aparente tranquilidad y perfección se esconde siempre lo feo y lo desagradable. Nos negamos a verlo, pero la maldad y la muerte están siempre ahí. Es un mundo extraño dirá el personaje de Sandy, tiene razón.



Blue Velvet es el nacimiento a la edad adulta de dos adolescentes. Un viaje iniciático desde la inocencia a la aceptación (quizás resignación) de la edad adulta. El encuentro casual de una oreja humana arrancada brutalmente desencadenará toda una serie de acontecimientos que hará que nuestros jóvenes protagonistas conozcan la verdadera naturaleza del mundo.

Jeffrey (Kyle MacLachlan) es el hijo adolescente del hombre que ha sufrido un ataque y permanece en el hospital. Jeffrey está aburrido, ha dejado la universidad debido a la enfermedad de su padre y al regresar a su pueblo ya no queda ninguno de sus amigos. Tampoco el trabajo en la ferretería familiar parece muy excitante. Jeffrey descubre casualmente una oreja humana en el campo. Por cierto, las hormigas que recorren la oreja abandonada me recordaron a Un perro andaluz de Buñuel y Dalí. Jeffrey es un adolescente con ciertos rasgos infantiles, así lo demuestra el pueril juego de tirar piedras por el camino. Pero Jeffrey es curioso por encima de todo. Pero es casi tan ingenio como curioso. Llevará su descubrimiento a la policía, siendo el detective Williams el encargado del caso. Ante el mutismo de Williams, será su hija, Sandy (Laura Dern), la que informará a Jeffrey de algunos detalles que podrían estar relacionados con la oreja cortada. Así Jeffrey descubrirá la existencia de la cantante Dorothy Vallens (Isabella Rosellini) y urdirá un plan para colarse en su apartamento en busca de respuestas. La curiosidad que mueve a Jeffrey es la misma que siente el espectador, sus ojos dentro del armario mirando por las rendijas de la puerta son los nuestros. Jeffrey es un voyeur, como los propios espectadores.
A partir de ese punto, el mundo de Jeffrey y Sandy se irá desmoronando a pasos agigantados mientras descubrirán otra realidad que desconocían. Una realidad llena de violencia y locura. Además, Jeffrey se verá envuelto en un singular y peligroso triángulo amoroso: mientras su relación con Sandy no puede ser más convencional, su relación con Dorothy no puede ser más bizarra. Ambas mujeres se complementan perfectamente, una es la novia ideal que todo buen muchacho querría y la otra es ese oscuro e inconfesable objeto de deseo. Al entablar una relación con Dorothy, Jeffrey madurará dejando de ser un adolescente y descubriendo que algunos deseos es mejor que no se hagan realidad (valga como ejemplo su primer contacto sexual con Dorothy).

 Todo macabro cuento infantil necesita un villano, y el Frank Booth encarnado magistralmente por Dennis Hooper es de los mejores de la historia del cine. Hooper incorporó a su personaje algunos elementos como la mascarilla de gas y cierta tendencia a decir compulsivamente fuck. Frank es un ser brutal lleno de obsesiones y traumas que parecen condicionar todo su comportamiento. Primeramente, es incapaz de excitarse sexualmente si no es a través de la violencia. Frank necesita golpear y dominar a su víctima, sólo así consigue la excitación necesaria. Frank no permite que su víctima le mire a los ojos y exige ser llamado "Señor". Frank arrastra casi con toda seguridad (ya que no se afirma en el film pero lo podemos deducir) un trauma infantil, probablemente sufriera de abusos en la infancia.
Frank tiene una fijación fetichista con  el terciopelo azul para seguir con su excitación. Aquí se podría decir que quizás Frank sufrió los abusos mientras sonaba la canción del título o el terciopelo azul está relacionado de alguna manera con ese hecho, puede que las cortinas en la que ocurrieron los hechos fueran de ese tejido (se podría pensar si recordamos los títulos de crédito iniciales).

 Frank es un monstruo originado (supuestamente) por los abusos sufridos siendo niño. A su vez Frank está generando también otro monstruo al abusar del personaje de Dorothy Vallens, ella es chantajeada por Frank ya que éste tiene secuestrado a su marido y al hijo de ambos. Frank obliga a Dorothy a satisfacer sus deseos sexuales bajo la amenaza de matar a su familia. En Dorothy podemos descubrir rasgos que emanan directamente del comportamiento abusivo de Frank. Cuando Dorothy (una peculiar femme fatale) encuentra a una víctima (Jeffrey) repite casi los mismos ritos sexuales que Frank. Dorothy es un ser desvalido, una madre a la que le han arrebatado lo más valioso, al que están convirtiendo en un ser horrible. Si Frank está controlando a Dorothy, no es de extrañar que la obligue a vestirse de terciopelo azul y a cantar esa canción. Nada parece casual en el oscuro universo de David Lynch. Tampoco parece casual el nombre de Dorothy ni los zapatos rojos que lleva el personaje, como sucedería posteriormente en Corazón Salvaje, Lynch realiza su peculiar homenaje al film El mago de OZ, sólo que en esta ocasión el viaje de Dorothy es a un mundo de pesadilla.
Lynch nos sumerge en este mundo de pesadilla gracias a un objeto encontrado al azar y enfatiza tal hecho haciendo que, posteriormente, la cámara entre a través de esa oreja en uno de esos planos surrealistas que tan bien domina. Cuando la pesadilla acabe, Lynch hará que salgamos de ese mundo a través de otra oreja, en este caso la de un Jeffrey más adulto que ha aceptado su rol en el mundo y la complejidad de éste.
Blue velvet es su primera película en color (si exceptuamos Dune, a la que Lynch nunca parece haber considerado como suya) y como tal utiliza los colores como símbolos. Cada color significa algo, el azul puede ser el origen del mal y su representación, el amarillo (el traje de un detective es de es color) puede significar traición y el color rojo (el color de los zapatos de Dorothy y no olvidemos que Frank se pinta los labios de rojo en un momento dado) indica que algo malo va a pasar, peligro.

 Otros muchos símbolos están presentes en el film, como en toda la obra de su autor. Yo me quedo con la llama de una vela azotada por el viento indicando (a mi entender) la agitación interior de los personajes y con las bombillas que se apagan estruendosamente tras la muerte de Frank. También el jilguero que lleva un insecto en el pico se puede ver como un símbolo, representa a lo bello y lo terrible en un solo plano. Por cierto, el pájaro es un artilugio mecánico (en 1986 no había efectos digitales) bastante chapucero que Lynch resuelve dejándolo pocos instantes en pantalla para que no se note mucho. Aun así, se nota poca naturalidad en sus escasos movimientos. Hay quien dice que fue deliberada la elección de un pájaro mecánico y que es otro símbolo más de Lynch, representando que en el idílico final del film hay algo que no va bien pero que los personajes no quieren darse cuenta de ello. Sinceramente, no lo creo, pero podría ser.

Obviamente, Lynch le confiere a su film una estructura circular, el inicio y el final son muy parecidos, pero el espectador y los personajes ya no son iguales. Ambos saben que el mundo no es tan bonito como nos pensábamos. Incluso Lynch deja múltiples preguntas en el aire que Jeffrey parece querer obviar deliberadamente, como el hecho de que el detective Williams está claramente implicado en el caso. Jeffrey prefiere dejar de ser curioso y vivir una vida tranquila.

La elección del actor  Kyle MacLachlan me parece de lo más acertada a pesar de que no es un actor que me guste, me parece muy inexpresivo. Parece que hubo buena química con Lynch durante el rodaje de Dune y Lynch lo volvió a usar como prototipo de joven héroe inexperto. Incluso volvió a contar con él para el papel de agente Cooper en Twin peaks. La inexpresividad del actor parece ser un factor que Lynch busca deliberadamente, así nunca sabemos que piensa realmente su personaje y el espectador está aún más perdido. También se podría pensar que Lynch encontró en MacLachlan su alter ego.
 Por su parte, Isabella Rossellini escenificó perfectamente la ambigua fragilidad de Dorothy. La hija de Ingrid Bergman y el director Roberto Rossellini era famosa a mediados de los años ochenta sobre todo por sus campañas publicitarias para marcas de cosméticos y esta película supuso un drástico revés a su imagen pública. Cabe destacar que Rosellini y Lynch estuvieron casados de 1986 a 1990.
Blue velvet es un film extraño y desconcertante, con momentos ciertamente incómodos para el espectador. Valgan como ejemplo la inolvidable escena del armario en el apartamento de Dorothy o la escena de Frank amenazando a Jeffrey sobre la letra de la canción In dreams de Roy Orbison. Momentos sublimes de buen cine de esos que no se olvidan jamás.

Blue velvet, la primera obra maestra de David Lynch y el film que marcó los pasos a seguir en su posterior filmografía.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

El ansia (The hunger, 1983)



 Tony Scott nunca fue santo de mi devoción. Ser el hermano pequeño (en edad y talento) de Ridley Scott no debió de ser fácil pero Tony nunca arriesgó ni innovó nada, sólo se sumaba a la moda imperante en cada momento.

 El pequeño de los Scott nunca fue un autor que tuviera una personalidad propia ni nada realmente interesante que decir. En la década de los 90 la calidad de las películas de los hermanos Scott estuvo muchas veces por los suelos y ambos acabaron equiparados en vacuidad y superficialidad. Al menos, Ridley tuvo algunas obras maestras al inicio de su carrera (Alien, Blade runner), pero Tony no pasó de algún film curioso y mucho film palomitero con estética de anuncio. Ya siento ser así de taxativo y de claro, también lamento el final que ha tenido este señor, pero su cine ha sido un verdadero dolor para quien escribe estas líneas. Sinceramente, no creo que la obra de Tony Scott se estudie en las academias de cine dentro de 50 años (si tal cosa ocurre, sí que estaremos jodidos). En manos de este señor el cine se convirtió en un vídeo musical o un anuncio de 2 horas. Pura propaganda. Su estilo de anuncio de los años ochenta acabó evolucionando hacia el cine de personajes aún más dañinos como Roland Emmerich y Michael Bay. El ansia fue su primera película y una de las más interesante, a mi parecer.

Corría el año 1983 y los ochenta estaban en pleno apogeo. Una historia de vampiros que cuente en su reparto con David Bowie, Catherine Deneuve y Susan Sarandon ya tiene bastantes puntos de interés como para merecer un visionado. El pequeño de los Scott nos presenta unos vampiros chic, modernillos y estirados. Todo muy sofisticado pero con poca chicha. Se modifica algo el mito del vampiro y se le busca un nuevo origen al vampirismo (otra vez le toca al antiguo Egipto): los vampiros no tienen colmillos, se reflejan en los espejos y pueden salir de día, etc. Lo malo de El ansia no es que sea un film snob que se ha quedado muy viejo (a no ser que añores los cardados y las hombreras), es que no da miedo. Scott nos muestra a los vampiros como unos adictos a la sangre pero es incapaz de intrigar o asustar lo más mínimo al espectador. La trama es interesante y los personajes daban bastante juego pero ni el guión ni la dirección están a la altura. Scott no pierde tiempo presentando a los personajes ni sabe sacarle el partido a las estrellas que tenía en el reparto. Se quedó en la estética, en la sangre y el sexo pero no supo plasmar el verdadero drama que se supone que padecen los vampiros de su film.

Tampoco acierta con el ritmo y la peli se hace aburrida por momentos aun a pesar de no contar demasiadas cosas. Tanta fotografía de anuncio acaba resultando demasiado fría, casi tanto como la interpretación de David Bowie. Mira que le tengo cariño a Bowie, pero nunca ha sido un gran actor y aquí está especialmente inexpresivo. Tampoco la Deneuve o la Sarandon estaban muy expresivas, la verdad. Deneuve está correcta como pérfida vampira, esa belleza gélida e indiferente que tanto le gustaba a Buñuel queda muy bien al personaje, pero Sarandon dista mucho de sus mejores actuaciones.
Por cierto, la escena final fue incluida a posteriori por indicación de los productores con vistas a una posible secuela. Ya hemos dicho que Tony Scott no era un director de mucha personalidad, así que rodó e incluyó dicha escena aunque no fuera coherente con todo lo anterior visto en el film. El ansia no fue ningún éxito, ni de crítica ni de público, por lo que no hubo secuela pero sí un final bastante incoherente.

 El film sirve como ejemplo de ese cine de los años ochenta, muy moderno en su día pero que ha envejecido bastante mal. Más allá de la estética y de su desaprovechado reparto de lujo, el film no tiene mayor interés. Las escenas más recordadas de El ansia son los títulos de crédito iniciales con la canción de Bauhaus Bela Lugosi’s dead en la que el propio grupo aparece (esencia de videoclip) y la escena lésbica entre Catherine Deneuve y Susan Sarandon, la verdad es que ambas escenas tienen un innegable atractivo y creo que son de lo mejor de toda la carrera de su director por distintas y evidentes razones.


Obviamente, el fim creó cierta escuela y es hoy considerado por muchos un film de culto, no es mi caso.


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Echo & The Bunnymen: The Killing Moon

 Venga, los años ochenta no fueron tan malos. Lo de los pelos cardados y las hombreras no dejaba de ser una evolución hortera del ya de por sí hortera glam de la década anterior. Hubo buenos grupos y buenas canciones, quizá no tan buenos como los sesenta o los setenta, pero no creo que sea justa la mala fama de los ochenta.
Para muestra, un botón, esta gran canción de Echo  & The Bunnymen de 1984: The killing moon. Una canción que es paradigma del mejor pop de esa década tan denostada.

domingo, 31 de octubre de 2010

The Cure: Siamese twins

Reconozco que hubo una época en mi vida en la que todos los los días eran el día de difuntos. Discos tan densos y oscuros como el Pornography (1982) de The Cure me acompañaron en mi adolescencia. Aún escucho esta música tan deprimente a veces, aunque ahora prefiera cosas algo más alegres, me hago mayor.

En1983 The Cure interpretaron su canción Siamese twins mientras unos bailarines danzan ante la airada mirada de una señora mayor que parece no disfrutar nada del show.

sábado, 6 de febrero de 2010

Trailer de TRON Legacy


Otro remake ochentero que nos va a caer próximamente. Esta vez se trata de TRON aquella peli de 1982 que nos encantó de críos pero que que vista hoy deja mucho que desear. Sus efectos especiales fueron toda una revolución en su día y todos flipamos con las carreras de motos y los decorados futuristas, pero hoy la peli se ha quedado bastante anticuada Parece que los efectos se han mejorado mucho en esta nueva versión y la van a proyectar en 3D, veremos a ver que tal se han currado el guion.
En la peli aparecen Olivia Wilde (la 13 de House), Jeff Bridges y Bruce Boxleitner (quienes ya aparecian en la original) y la banda sonora correrá a cargo del dúo francés Daft punk.

lunes, 25 de enero de 2010

Adventureland




1987, un joven deberá permanecer en su ciudad todo el verano trabajando para pagarse los estudios. No es a priori un plan alentador pero la vida está llena de sorpresas.


Parece que tras Juno están surgiendo una serie de películas independientes sobre adolescentes que aportan una mirada bastante sobria. Greg Mottola (director de Supersalidos) dirige su propio guión (que yo diría que es bastante autobiográfico) sin caer en la comedia soez. Al contrario que en 500 días juntos, el paso a la madurez es visto con una sana nostalgia.

Ocurre que hay películas que te transportan a una época de tu vida y por momentos te hacen sentir que vuelves a ser un adolescente con un curro de mierda pero miles de ilusiones. Es lo que me ha pasado con Adventureland. Para todos los que crecimos en los años ochenta, el film es un fantástico bálsamo en el que curar las heridas del paso del tiempo, escenas como la de los autos de coche con el Just like heaven de The Cure o la de los fuegos artificiales casi me emocionaron.

Adventureland es una buena peli sobre la iniciación a la madurez, sus primeros sinsabores y sus decepciones. No es una gran película pero sí es un film bastante digno hecho de forma decente. A mí me gustó, me hizo recordar, me reí varias veces y me dejó un muy buen sabor de boca.

Vale que Kristen Stewart (la chica de Crepúsculo) sigue siendo bastante limitada (se pega toda la peli retirándose el pelo de la cara como único recurso interpretativo) pero no veo mayores problemas al reparto. A destacar Jesse Eisenberg (Zombieland) que tiene una pinta de pardillo ideal para este tipo de pelis y Ryan Reynolds que por una vez está creíble.

Recomendable, sobretodo para los que pasan de los treinta.

7

sábado, 16 de enero de 2010

Pet Shop Boys + Dusty Springfield: What have I done to deserve this

Venga, un poquito de remenber de los años 80 y canciones tan entrañables como este What have I done to deserve this de Pet Shop Boys acompañados de la genial Dusty Springfield.



viernes, 8 de enero de 2010

500 días juntos ((500) Days of Summer)


Tengo que reconocer que las comedias románticas no me gustan, me parecen unos pastelones altamente empalagosos. Por suerte y aunque lo parezca, 500 días juntos ni es comedia ni es romántica. Es otra cosa.

La peli narra la historia de una relación amorosa entre un chico y una chica, es cierto, pero lo hace desde una perspectiva novedosa. 500 días juntos es una de esas películas pequeñitas que no son un gran éxito pero que tienen la suficiente personalidad como para sorprendernos gratamente.


A mí me gustó ya desde la dedicatoria inicial, donde deja claro que no vamos a ver la típica peli sobre relaciones sentimentales con final edulcorado. Toda la peli es una sucesión de flashbacks con los que vamos adelantando y retrocediendo continuamente en el tiempo, alternando los distintos momentos de la relación y viendo los estados de ánimo de nuestro protagonista. Pasamos de la ilusión propia de toda incipiente relación al desengaño y al desamor para luego volver a la fase inicial. Un continuo contraste de momentos felices y depresivos que nos hace darnos cuenta de lo vanas que son nuestras ilusiones y esperanzas amorosas. Vamos, que me gustó la forma de enfocar las cosas de esta peli.

El personaje de Tom no entiende a las mujeres (¿existe alguien que las entienda?) y sus reacciones. Algo que a todos nos ha pasado, creo que algunas chicas ni siquiera se entienden a sí mismas, algo que la peli plasma bastante bien.


Yo no pude evitar verme reflejado en el personaje de Tom (un Joseph Gordon-Levitt muy creíble), supongo que ambos crecimos escuchando grupos tristes de los ochenta, incluso tengo la misma camiseta de Joy Division. Pero más allá de los gustos musicales y estéticos, el personaje me recordó a todas las veces que todos hemos creído haber encontrado a la persona ideal y esa persona ha pasado de nosotros como si de un clavo oxidado se tratara. Algo parecido me pasó con Pagafantas, pero 500 días juntos tiene un estilo bastante más depurado.

Me gustaron ciertos detalles del guión como el hecho de que el chico sea el sensible de la pareja y le cueste olvidar, no es el seductor caradura que estamos acostumbrados a ver, y tenga un trabajo bastante frustrante. Igualmente son destacables el tratamiento que el director Marc Webb hace de los amigos (sin caer en el colega pirado), la superposición en un único plano de las expectativas y la realidad, así como ciertas elipsis narrativas bien resueltas.


El único pero que le pondría a la peli es la sosa de Zooey Deschanel, esta chica no me gusta y me sigue pareciendo algo fría, al menos está mucho mejor que en ese bodrio de El incidente.


500 días juntos es un ácido film de desamor, escrito desde el dolor y la rabia. Un film sensible no exento pesimismo (aunque al final deje ver un forzado rayo de esperanza). Recomendable.

7

viernes, 13 de noviembre de 2009

Synth Britannia: documental de la BBC sobre los sintetizadores

Recientemente la BBC ha emitido un elaborado y casi exhaustivo documental sobre el impacto de los sintetizadores en la cultura de Gran Bretaña ( y por ende del resto del mundo). Gracias al documental (dividido en 10 partes) asistimos al nacimiento del techno de finales de los años 70 y al techno pop que triunfaba en los 80. Gente como Kraftwerk, Brian Eno, Walter Carlos, The human League, New order, Gary Numan, OMD o Depeche mode se pasea por el documental contando el nacimiento y auge de un estilo musical. No tiene desperdicio.



jueves, 21 de mayo de 2009

Pet Shop Boys: Yes

Ya sé que en ciertos sectores está mal visto decir que eres fan de Pet Shop Boys y que muchos piensan que si te gusta el rock no te puede gustar un grupo que hace electro-pop comercial, me da igual… no pienso renegar de los grandes momentos que estos tipos me han hecho pasar desde niño.



Puede que Neil Tennant y Chris Lowe ya estén mayores para salir en la MTV y que ya no arrastren tanto público como en los 80 o que en los 90 cayeran bastantes enteros con discos tan flojos como Bilingual o Nightlife. Por suerte, en el nuevo milenio creo que recuperaron mucho terreno con Release y Fundamental. Por eso esperaba bastante de su nuevo trabajo.

Pero la primera escucha de Yes me dejo frío, muy frío. Sólo la primera canción (el primer single Love etc) me pareció que tuviera algo especial, fuera de la mediocridad. El resto de los temas me parecieron insulsos, sin matices, como sin ganas, sin motivación. Las baladas están poco logradas y la producción de Xenomania (Sugarbabes, Girls aloud, Kylie Monogue, vaya currículum…) es tan plana y comercial que acaba lastrando todo el conjunto.


Yes es un disco enfocado más que nunca para un público mainstream. Sólo el último tema Legacy se sale del conjunto y se acerca al sonido cabaretero de Kurt Weill pero no engancha. Gran decepción.

Por suerte, hay discos que no entran a la primera y mejoran con las escuchas, eso lo que me ocurrió con Yes.
La plana producción sigue allí, pero con las sucesivas escuchas he caído seducido por las imbatibles melodías del dúo británico, sus letras irónicas y la voz nasal de Neil Tennant (sus bazas de siempre). Al final el disco me ha acabado convenciendo y, aunque no es una de sus mejores obras, resulta bastante digno (sobre todo como intento de unos cincuentones de sonar modernos).
Es cierto que intentan acercarse a un público lo más amplio (y joven) posible y que no hay ningún riesgo ni novedad en este disco, pero temas como Love etc, More than a dream, Pandemonium o All over the World son simplemente adictivos, petardeo discotequero de primera.

Un disco menor pero sin complejos de ningún tipo ni otra aspiración que agradar.
Como siempre, ofrecen una edición especial con un cd extra con versiones dance instrumentales de los temas del álbum. También se incluye el tema “This used to be the future” con la colaboración de Philip Oakey de The Human League, todo un homenaje al sonido de los años 80 y lo mejor de todo el lote.

miércoles, 29 de abril de 2009

depeche mode: Sounds of the universe


Pues ya está aquí Sounds of the universe el nuevo disco de depeche mode, uno de los pocos grupos que tras 30 años de carrera siguen siendo capaces de sorprendernos.


Otros grandes grupos que iniciaron su carrera a principios de los 80 ya no sorprenden a nadie (me refiero por ejemplo a u2 o The Cure) aunque sus discos sigan estando bien (casi siempre).

Depeche mode aún consiguen sorprender a propios y extraños. Su nuevo disco es simplemente un paso hacia delante en su carrera, nada de mirar atrás o (lo que es peor) mirarse el ombligo. Nada de repetir formulas e ir a lo seguro. Martin Gore sigue buscando nuevos sonidos (aunque sea con los viejos cachivaches de los 80 comprados en ebay) y con la ayuda en la producción de Ben Hillier (quien ya colaboró en Playing the angel, 2005) ha logrado un sonido entre retro ochentero y experimental. Ahora que vuelven muchos grupos de los 80's o se recupera el sonido de esa década ¿por qué no iban a recuperarlo depeche mode?



El disco tiene la suficiente experimentación (algo de lo que carece No line on the horizon de u2) que parece que el grupo no teme perder seguidores. No hay en el disco grandes singles potenciales para radiar masivamente (no hay ningún Enjoy the silence), todos son temas son bastante oscuros y no hay concesiones a la comercialidad. La carrera de depeche mode es cada vez más oscura y disonante, bien.
Valga como ejemplo el single, Wrong, un tema obsesivo, oscuro, difícil de digerir en principio, sin estribillo claro, con un genial Dave Gahan casi escupiendo palabras con una ira creciente. No es el mejor tema del álbum (por suerte) pero te puede dar una idea de por donde van los tiros. Yo prefiero otras canciones como Perfect, Jezebel, In Chains o Corrupt (gran letra).

Martin Gore sigue haciendo una segunda voz y unos coros brillantes a la soberbia voz de Dave Gahan y se guarda un tema para lucirse él solito (Jezebel). Por otro lado los 3 temas compuestos por Gahan (condición para su permanencia en el grupo) son los más flojitos.

A mí el disco me ha gustado, va ganando con las escuchas, no suena exactamente como el anterior ni repite formulas que todos sabemos que funcionan. Es un disco arriesgado y eso ya es mucho para un grupo con el peso de casi 30 años de carrera y millones de fans a sus espaldas.