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jueves, 1 de noviembre de 2012

Looper


Los viajes en el tiempo son un recurso inagotable para la ciencia ficción. Parece ser que son del todo imposibles (no hay energía capaz de lanzar a una persona a la velocidad de la luz) pero eso nunca ha sido impedimento para la imaginación. En el cine han dado lugar a films tan interesantes como El tiempo en sus manos, Terminator, Regreso al futuro, La jetée, 12 monos, Los Cronocrímenes, Donnie Darko o Primer. Looper es una más a añadir en esa lista de interesantes películas sobre viajes en el tiempo.

Rian Johnson sorprendió gratamente a muchos en 2005 con Brick (aunque a mí me dejó frío y aburrido) y ahora da el salto a las grandes producciones con Looper. Por suerte ha sabido darle a su película los toques justos de personalidad. Looper no es un blockbuster al uso, no se cede a los deseos del público juvenil y ofrece las dosis justas de violencia y complejidad argumental. Johnson plantea un futuro distópico en el que los viajes en el tiempo son usados por las bandas de criminales para deshacerse de quienes estorban. El film se disfruta mucho si eres aficionado a la ciencia ficción, incluso en algún momento me dejó perplejo y tuve que ordenar el serio lío que se había formado en mi cabeza (¿pero no había matado ya a este tipo?). Valga por delante que no vale la pena intentar verle el sentido a este tipo de películas sobre viajes temporales, son imposibles y punto. Pero presentarlos con una aparente verosimilitud es lo menos que se puede pedir.

 Johson presenta un futuro dominado por la violencia y los fuertes contrastes sociales. La premisa inicial me recordó a las novelas de Philip K. Dick aunque un poco menos neurótica. Su historia combina elementos de ciencia ficción y cine negro a partes iguales pero también tiene elementos de western (la escena del árbol recuerda inevitablemente a Raíces profundas). Me pareció acertado el tratamiento de los personajes, el héroe no es un tipo de una pieza. Es un yonqui asesino que mata por dinero e incluso es capaz de vender a un amigo por el vil metal y salvar así el pellejo. Es un héroe con muchos flecos. Tampoco la chica del film es el típico florero dispuesta a dejarse salvar y seducir por el héroe de turno. Es una madre con sentimientos y necesidades pero dispuesta a todo por defender a su hijo. Ni que decir tiene que el personaje del niño no es el típico crío que da grima, aunque sí asusta bastante esa cara de pequeño cabrón que tiene el chaval.



 Me gustó el hecho de que Gordon-Levitt imite en sus gestos y muecas a Bruce Willis e incluso le hayan maquillado para que se le parezca más. Tanto Willis como Levitt está bien interpretando el mismo personaje en distintos momentos de su vida, ambos son la misma persona pero con vivencias distintas. Si nosotros mismos nos encontráramos con nuestro yo de dentro de 30 años, seguro que la conversación sería muy interesante, sobre todo si quiere matarnos.

 El film tiene un ritmo trepidante que atrapa desde el primer momento. Sólo se quiebra este ritmo brevemente hacia la mitad del film (la granja) dando un respiro al espectador. Pero tranquilos, la cosa vuelve a coger brío y ya no para hasta el final con una escena casi antológica.

 Los amantes del cine de acción de Bruce Willis quizás salgan defraudados, el resto salimos bastante satisfechos. Looper es una interesante propuesta de ciencia ficción.

6,5





sábado, 17 de marzo de 2012

Le Havre


Le Havre es una ciudad francesa situada de la alta Normandía a orillas del Canal de la Mancha. Pero Le Havre es también la localización de la última película de Aki Kaurismäki de la cual toma prestado el título.

Yo entendí esta película como un cuento de hadas moderno, se pueden sacar muchas interpretaciones distintas pero yo me decanto por la teoría de que Kaurismäki desarrolla un cuento infantil ambientado en una ciudad portuaria.
No hay grandes héroes en este film (el protagonista es un anciano limpiabotas y su escudero es un inmigrante ilegal chino), tampoco hay princesas encerradas en un castillo (más bien ancianas en un hospital), tampoco hay dragones ni caballeros negros (aunque sí haya un policía vestido de riguroso negro que persigue a nuestros protagonistas), sí hay un joven que emprende una larga aventura hacia la tierra prometida (aunque lo haga escondido dentro de un contenedor en un barco). Ni siquiera las estrellas de rock son jóvenes rebeldes. Kaurismäki juega con los elementos típicos de las historias infantiles y los mezcla hábilmente con el problema de la inmigración. No es que trivialice con el drama ni edulcore la dura realidad sino que busca un enfoque distinto. Para dramas sociales ya tenemos al bueno de Ken Loach.
Tampoco Kaurismäki se ciñe a un único género, al inicio del film nos ofrece un pasaje propio del cine de espías y posteriormente nos ofrece una larga interpretación de una canción rock. Kaurismäki es un autor libre que poco tiene que ver con el cine que se hace actualmente.


Tanto el apartado visual como la ambientación del film nos inducen a pensar que la historia ocurre en un tiempo indefinido: los coches parecen antiguos y las casas no son nada glamurosas, sólo el hecho de la oleada de inmigrantes nos coloca en un tiempo no muy lejano del presente. Supongo que así Kaurismäki consigue ese aire de irrealidad que dota al film de una curiosa personalidad. Es una irrealidad que podría semejarse a la de Jean-Pierre Jeunet en films como Amélie o Micmacs, pero mucho más cercana a la cotidaneidad, sin tanto artificio visual. Kaurismäki elabora un sincero canto a la gente llana del pueblo, esa gente que no entiende de leyes ni de fronteras. Ese pueblo llano que se reúne en bares destartalados a charlar o a jugar a las cartas, a esa gente mayor que sobrevive con muy poco y no teme arriesgar lo poco que tiene por ayudar a los que lo necesitan aún más que ellos. El verdadero villano del film es el estado, que con sus leyes y sus normas resulta un problema para los protagonistas. Con estos elementos Kaurismäki consigue no convertir el film en un una comedia o un drama (fácilmente podría haber sido cualquiera de ellos), huye de ambos extremos por igual logrando un film atípico y personal.

Quizás otra gran baza del film sean las interpretaciones de los actores, muy veraces toda ellas. Fácilmente podrían haber caído en el ridículo o la caricatura, pero no ocurre nada de ello.

Lo dicho, un personal cuento moderno que hará que el espectador crea en la raza humana durante 10 minutos tras ver la película. ¿Que si hay un final feliz? Tendréis que verla para saberlo.