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viernes, 10 de mayo de 2013

Amor bajo el espino blanco (Shan zha shu zhi lian, Under the Hawthorn Tree)


Zhang Yimou es uno de mis directores favoritos. El cine rural de sus inicios nos dejó joyas como Vivir!, Sorgo rojo o esa obra maestra llamada El camino a casa. Luego Yimou se pasó al cine wuxia con Héroe o La casa de las dagas voladoras y reconozco que le perdí la pista durante unos años. Con Amor bajo el espino blanco el director chino regresa a lo que mejor se le da: el modesto cine sobre personajes.

Amor bajo el espino blanco nos devuelve al mejor Yimou con una historia sencilla sobre un amor juvenil en plena revolución cultural china. Los sentimientos y las pasiones de los personajes se verán aplastados por la omnipresente influencia del partido comunista chino. No sólo la imagen propagandística de Mao está presente en buena parte de las escenas sino que los protagonistas deberán ocultar su amor para evitar posibles represalias. La reeducación y los estigmas provocados por un padre encarcelado pondrán a prueba aún más el amor de los protagonistas. Siempre se ha dicho que las dificultades agudizan el ingenio y hacen disfrutar mucho más cuando se consigue finalmente el objetivo buscado. Algo así viene a decirnos Zhang Yimou con esta bonita película.

Esta historia de amor, perfectamente ambientada y rodada con una aparente sencillez, atrapa por su sinceridad y por la emoción que emana de sus imágenes. Sin embargo, Amor bajo el espino blanco no vuelve a contar la misma historia de El camino a casa (quizás el film con el que guarda mayores similitudes) sino que aporta una mirada distinta. Sin dejar de ser emotiva, la historia es mucho más turbia y amarga (hasta hay una escena de cama). Los que se empacharon con el almíbar de El camino a casa no corren ningún riesgo con esta película.

Buena película del maestro Zhang Yimou.

jueves, 3 de junio de 2010

John Woo o la belleza de la violencia


John Woo es un excelente director de escenas de acción. Sus peleas coreografiadas son siempre brillantes y espectaculares. Sus saltos a cámara lenta con explosiones al fondo han creado escuela. Sus montajes acelerados al más puro estilo videoclip han influido a cientos de directores mientras que sus palomas volando le dan casi un aire religioso a sus escenas.


En sus pelis hay siempre ciertos temas que le dan un toque de cine de autor, un estilo propio o, simplemente, un auto plagio. La constante dualidad entre el bueno y el malo queda patente en un momento del film en el que ambos se miran fijamente mientras se apuntan a bocajarro (algo que le ha copiado/homenajeado Tarantino). Entonces queda evidente que los dos polos opuestos no son tan distintos. Habitualmente, el bueno y el malo eran amigos y tienen muchas cosas en común. Incluso se parecen físicamente o visten igual.

Otros autores orientales de cine policíaco adoptaron dicha premisa e incluso Scorsese ahondaba en este aspecto en su film Infiltrados, remake de la peli Hongkonesa Infernal affairs.
No voy a hablar de su filmografía en Hong Kong, que luego dicen que voy de friki-pedante-underground. Hablemos de pelis que todos hemos visto repetidas varias veces en cualquier cadena de televisión.
Un buen ejemplo sería su film Cara a cara (Face off), con John Travolta y Nicolas Cage (ambos dilapidando sus carreras). El guión es delirante, lo de intercambiarse la cara y la grasa corporal para hacerse pasar por el otro es simplemente tan bizarro como divertido.


El film es una simple sucesión de escenas de acción que acaba en una épica pelea del bien contra el mal. Pero el bien lleva puesta la cara del mal y viceversa, nunca sabes realmente a quien debes odiar (bueno, sí, yo odio a Nicolas Cage haga lo que haga). El bueno y el malo se confunden continuamente. Incluso la mujer de uno de ellos se llega a acostar con el otro. Woo intenta dotar a su aparentemente banal cine de acción de una transcendencia metafísica, cosa que casi logra.

Otro film paradigmático suyo podría ser Misión imposible 2. La lucha final con el duelo de las motos es simplemente tan adrenalítica como inverosímil. Pocas veces se habían visto en una pantalla tantas piruetas sin venir a cuento. Obviamente aparece el juego de la falsa identidad y la dualidad: el personaje de Tom Cruise se pone una careta con la cara de un villano. Woo intenta confundir al espectador. El bien y el mal otra vez se miran cara a cara y se confunden, cada uno de ellos es el reflejo deformado del otro. Madre mía, que profundo.

Entre tanta épica pelea a vida o muerte, tanta destrucción, tanto salto y tanta escena de acción totalmente inverosímil… Woo pasa de hacer un guión medianamente decente. No lo necesita. Le basta con hacer escenas de acción para dejar al espectador boquiabierto.

Sus pelis se disfrutan mucho cuando eres adolescente, por lo menos yo lo hice. Pero con el tiempo me parecen vacías y artificiales. Me habré hecho mayor.



lunes, 10 de mayo de 2010

Ciudad de vida y muerte (Nanjing! Nanjing!, City of Life and Death)



Hay películas que no son agradables de ver, que se adentran en lo más oscuro del ser humano, films valientes que nos muestran la peor cara de nosotros mismos.
Ciudad de vida y muerte es una de estas películas tan duras como necesarias. La ocupación de la ciudad de Nanjing por parte del ejército japonés en 1937 es narrada en blanco y negro y de forma casi documental en bastantes escenas.

Durante 2 horas y media el espectador asiste a los terribles combates y atropellos propios de toda ocupación de una ciudad. Con una fotografía impecable (jugando continuamente con el enfoque) el film nos muestra todas las vejaciones a las que fueron sometidos los habitantes de Nanjing. Vamos, que no es un film fácil de digerir.
Por suerte, tampoco se recrea en lo más escabroso pero tiene escenas que permanecen en la retina del espectador durante días. A mí ciertos momentos me recordaron a los grabados de Goya y sus desastres de la guerra. Las escenas de miles de personas en silencio son muy impactantes. Igualmente ciertas escenas de diálogo están cargadas de una emotividad casi dolorosa.

Los personajes están muy bien tratados y las distintas historias están perfectamente desarrolladas e hilvanadas entre sí. Desde los soldados invasores, los prisioneros, la población civil, las prostitutas o los refugiados, toda la sociedad está perfectamente reflejada. Al haber tanto personaje, el film apenas se detiene en unos pocos, por lo que realmente no hay unos protagonistas claros, conformando un estupendo reparto coral.
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En cuanto a la dirección Lu Chuan, hay escenas tan espectaculares como sobrecogedoras, sólo citaré las de la iglesia, las ejecuciones en masa o la del camión. Por momentos parecía dirigida por Spielberg, tal es su maestría y virtuosismo técnico. De hecho, este film me recordó a La lista Schindler por su capacidad de conmover y a Salvar al soldado Ryan por sus espectaculares batallas.

Me gustó el enfoque del film, narrando un hecho poco conocido en occidente como la invasión de China pre comunista por el Japón imperial de Hirohito. Un convulso momento histórico previo a la Segunda Guerra Mundial en el que los nazis aún no eran una amenaza, de hecho en el film tienen un papel bastante ambiguo.
Yo pasé un muy buen rato de buen cine con esta gran película no apta para optimistas.


8

lunes, 5 de abril de 2010

El acantilado rojo (Red cliff)


El director John Woo es uno de los mayores responsables de la evolución del cine de acción de las últimas décadas. Sus peleas coreografiadas, el uso de los cables y los viscerales enfrentamientos entre el héroe y el villano hicieron historia e influyeron determinantemente en films como Matrix o Kill Bill. Luego se piró a Hollywood y allí realizó films ( o video clips violentos) como Cara a cara, Broken arrow o Misión imposible 2, films vacíos pero repletos de inverosímiles escenas de acción.


Ahora parece que John Woo ha vuelto a China para rodar un wuxia (peli pseudo histórica china con miles de extras) siguiendo los pasos de autores como Zhang Yimou, Ang lee o Chen Kaige.
Este proyecto está originalmente formado por dos películas sumando más de 4 horas de metraje, lo que nos ha llegado es el montaje internacional: una sola película de dos horas y media para su distribución fuera de China. Podemos suponer que se ha recortado un montón de material y algo se nota: hay voces en off que nos ponen al día de lo que no vemos, escenas que quedan algo cojas y personajes poco desarrollados (el emperador).
Pero en general el film es más que digno. Woo cambia las armas de fuego por las espadas con resultados sorprendentemente satisfactorios. Se deja de asombrar al espectador con acrobacias (aunque alguna hay) y se centra en la narración. La indeleble huella de su autor se nota en el uso de los cables y su obsesión con las palomas pero Woo está muy comedido y ha realizado su film más académico hasta la fecha.

Sin perseguir el manierismo visual de Héroe o La casa de las dagas voladoras (ambas de Zhang Yimou), ni la poesía de Tigre y Dragón (de Ang Lee), Woo demuestra que sabe rodar algo más que desmesuradas escenas de acción. Por suerte, ni los extras ni los efectos digitales ni los enormes decorados acaban asfixiando a la historia.
Por supuesto, hay batallas con miles de extras y alguna fantasmada del estilo yo solo contra 30 como en todo film épico chino, pero también hay una narración muy solvente que logra agarrarte al asiento durante todo el tiempo. Las estrategias previas a las espectaculares batallas están muy bien plasmadas y hay momentos de fabuloso cine bélico. Pocas veces se han visto unas batallas tan bien narradas, quizás tengamos que remontarnos a Ran del maestro Kurosawa para ver unas batallas tan logradas.

Yo pasé un muy buen rato, nunca pensé que lo diría de una peli del autor de Misión imposible 2, y recomiendo esta peli para todos los amantes del cine bélico en general y de los wuxia en particular.

7

lunes, 26 de octubre de 2009

DESEO, PELIGRO (Lust, Caution; 色,戒, 2007)


Una joven universitaria se ve envuelta por amor en la resistencia a la ocupación japonesa de China durante la Segunda Guerra Mundial. Incoscientemente se involucrará en una peligrosa trama de espionaje que le afectará personalmete mucho más de lo que sería deseable.


El director taiwanés Ang Lee (Tigre y dragón, Sentido y sensibilidad, Brokeback mountain) demuestra que es uno de los mejores directores del momento: sabe sacarle todo el partido a una difícil historia. Lee muestra un verdadero interés en los personajes y su evolución, los matices, las miradas. La trama avanza lenta pero segura mientras nos vamos viendo enredados en una historia de espionaje, sexo, traiciones y amores imposibles. De joven enamoradiza la protagonista pasa a ser una fría espía que lo arriesgará todo por unas ideas políticas para luego caer en una trampa mucho más mortal: el amor.


Todas las teorías políticas y toda la propaganda patriótica dejarán de tener sentido para la joven estudiante. Todo el complejo entramado de sentimientos en los que se ven envueltos los personajes es reflejado por Ang Lee de manera magistral, demostrando un dominio de la técnica narrativa como pocos directores son capaces hoy en día.

Lee demuestra que sabe rodar y dirigir a los actores, todos están muy bien, especialmente la debutante Wei Tang y el veterano Tony Leung (2046, In the mood for love) como la pareja protagonista. Leung sigue bordando estos papeles de tipo frío e insensible que parece no tener sangre en las venas pero que deja entrever una profunda lucha interior. Los conflictos internos de los personajes están muy bien plasmados, no son héroes ni villanos de una pieza, nada es blanco ni negro en esta película llena de matices. Los protagonistas son humanos que dudan entre su deber y sus deseos.


La fotografía del mexicano Rodrigo Prieto es impresionante, todo el apartado visual es memorable, cercano a veces al universo visual de Wong Kar Wai aunque sin llegar a axfisiar a la historia (pecado capital de este último). La reconstrucción del Shanghai de los años 40 es simplemente maravillosa.

El único porblema del film: sus 157 minutos pueden resultar excesivos hacia el final, quizás un recorte en el metraje no hubiera estado mal para darle más agilidad a la cosa. Ese es el único pero que cabría ponerle al film, su excesiva duración. En mi opinión, cuando el ritmo decae la historia ya te ha atrapado y no puedes dejar de verla.

En resumen, una historia interesante narrada de forma impecable.
Recomendable.

7,5

P.D. Esperemos que Ang Lee siga haciendo buen cine y no vuelva a rodar tonterías como ese Hulk que casi me hizo odiar el color verde.

miércoles, 18 de marzo de 2009

El camino a casa



Antes de que Zhang Yimou se pasara al cine de acción oriental con cientos de guerreros volando por los aires (Hero, La casa de las dagas voladoras) su especialidad eran las películas familiares en la China rural. Películas como La linterna roja, Ni uno menos, Vivir! o El camino a casa son claros de ejemplos de este genial cineasta chino que vale la pena conocer.


Hacer cine en China no ha sido ni es nada fácil, a los problemas de financiación hay que añadir la censura del régimen comunista. Ningún atisbo de crítica a Mao o a su régimen ha sido nunca permitido. Aunque, tal y como ocurrió en la dictadura franquista, algunos pocos creadores han logrado burlar a la censura con ingenio e inteligencia. Ya se sabe, las penurias agudizan el ingenio. En este film Zhang Yimou logra criticar el sistema educativo chino y las purgas de Mao de forma inteligente y casi imperceptible. De otra forma no le hubieran dejado rodar esta película.


Pero El camino a casa (1999) no es una película política, es una historia de amor entre una joven de un pueblecito de la China interior y un profesor allí destinado, contado todo ello bastantes años después por el hijo de la pareja. La historia no es nada del otro mundo pero en manos de Yimou alcanza niveles de emoción insospechados.



Yimou narra de forma simple y sencilla, dando gran importancia a los paisajes, las miradas y la música. El estilo oriental suele basarse más en la contemplación que en la narración, a veces no ocurre nada, la trama no avanza, pero las imágenes son tan bellas que se disfruta igualmente. Sería algo parecido a la diferencia entre la prosa y la poesía.


El uso del blanco y negro para narrar el presente y el color para narrar los recuerdos es un recurso que funciona perfectamente para realzar la añoranza de un tiempo pasado. Yimou muestra con nostalgia el pasado de los personajes, cuando eran jóvenes y llenos de vida.
Descubrimos a Zhang Ziyi en esta su primera película y está genial como la joven enamorada, esas coletas y esos andares de su personaje ya son míticos. La película recae sobre sus hombros y ella aguanta el tirón perfectamente. La verdad es que la película es realmente preciosa, tiene una música y una fotografía realmente prodigiosas que, unidas a una historia simple pero emocionante, logran un film inolvidable.


¿Puntuación? Sólo diré que al encenderse las luces del cine no podía dejar de llorar. Aún hoy me pasa cuando la veo en DVD.

sábado, 5 de abril de 2008

La promesa (Wu ji)



Tras Tigre y dragón (de Ang Lee), Hero y La casa de las dagas voladoras (ambas de Zhang Yimou) ahora nos llega este nuevo wuxia (o película china de guerreros volando por los aires). Esta vez dirigida por el irregular Chen Kaige, autor de la maravillosa Adiós a mi concubina y alguna que otra estupidez hollywoodiense.


¿De qué va? Una niña hace una promesa a una diosa por la que se convertirá en la mujer más bella del mundo pero a cambio nunca podrá retener a su lado a quien ame.


Gracias a la era digital, la película tiene imágenes realmente preciosas, pero en ciertas escenas (la estampida) los efectos digitales dejan bastante que desear. Si a George Lucas o a los hermanos Wachowski les cantan a veces los efectos digitales ¿cómo no les van a cantar los efectos en el cine chino, que cuenta con mucho menos presupuesto?


El tratamiento digital en todas y cada una de las escenas le da un aire onírico y artificial que puede llegar a saturar al espectador. Ocurre que tanto manierismo visual (plumas, cataratas, cielos, ropas, abanicos, armaduras) y tanto ordenador pueden distraernos de lo principal: la imposible historia de amor al estilo tragedia china.


Y es que la trama está bien: la princesa enamorada de 1 hombre que en realidad son 2 distintos, las apariciones de la diosa en el destino de los humanos, la redención a través del amor), y está bien narrada. Obviamente Chen Kaige sabe rodar con actores, pero ha estado más pendiente de la estética que de los sentimientos.


Al final queda una película visualmente preciosa pero que no llega a emocionar lo que pretende.


5,5