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jueves, 2 de enero de 2020

Parásitos (Gisaengchung, 기생충)



Frente a la crisis creativa de un decadente Hollywood en manos de Disney y el estancamiento del cine comercial europeo, en Asia y especialmente en Corea del Sur han surgido un buen puñado de directores que valen su peso en oro. Kim Ki-Duk, Park Chan-Wook o Bong Joon-ho me parecen de lo más atractivo del cine internacional de este nuevo milenio. Bong Joon-ho ya nos sorprendió gratamente con Memories of Murder (2003), The host (2006) o Snowpiercer. Todos films muy diferentes entre sí y siempre interesantes, aunque también tiene algún patinazo como Okja. Parásitos es quizás el film más equilibrado de Bong Joon-ho junto con Memories of murder. De hecho, Parásitos ganó la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes de 2019, siendo la primera película surcoreana que ha recibido dicho premio. Puede que, por fin, el cine coreano rompa barreras y sea reconocido internacionalmente por crítica y público.

domingo, 6 de julio de 2014

La doncella (Hanyo,1960)



 El director surcoreano Kim Ki-young dirigió en 1960 este film que esta considerado como una obra maestra del séptimo arte por buena parte de la crítica internacional. Tanto es así, que no hace mucho se puso en marcha una iniciativa comandada por Martin Scorsese para restaurar las maltrechas copias que quedaban del film.

  La doncella es un film desconcertante cuyos continuos giros argumentales lo transforman en una experiencia bizarra para el espectador. Primeramente, tenemos a un profesor de música que da clase a las trabajadoras de una fábrica. Una inocente carta de amor dirigida al profesor será la pieza que desencadenará una incontrolable sucesión de acontecimientos. La apacible vida familiar del profesor y su esforzada esposa se verá poco a poco perturbada al aceptar como doncella a una joven de inciertas motivaciones.

 El inical juego de seducción entre la joven y el profesor desembocará en un peculiar trío amoroso que convertirá en un infierno la vivienda familiar. Las normas sociales y el qué dirán tendrán una notable importancia en el comportamiento de los personajes, no olvidemos que estamos ante un film oriental. Las pasiones, las consecuencias de los actos y el miedo al escándalo forzará a la familia a dejarse chantajear emocionalmente por la doncella, pasando la criada a ser quien verdaderamente mande en la casa.  Este letal juego de dominación y venganzas recíprocas irán abocando irremediablemente la película hasta una tragedia.


 A mí me gustó mucho cómo están resueltas la mayoría de las escenas y la forma del director de moverse dentro del reducido espacio de la casa, pasando ésta a ser un personaje más de la trama. Igualmente prodigioso me pareció el uso de objetos como el piano, la máquina de coser o el frasco de veneno. Cada elemento tiene sus importancia dentro de la trama, pasando un vaso de agua a ser un potencial peligro mortal.

En el apartado actoral, todos los actores están geniales, destacando el triángulo formado por el profesor, su esposa y la criada. Yo destacaría también a los niños de la familia, sus personajes están mucho mejor desarrollados que en la mayoría de películas, siendo piezas clave de la trama y la relación entre los dos hermanos es realmente singular.



 En un constante y perverso juego con el espectador, el film nos va sumiendo en una atmósfera casi irrespirable. La doncella es un thriller psicológico perfecto, que funciona con la precisión de un reloj suizo. A pesar de su ritmo pausado el interés no decae nunca y  el espectador se ve atrapado por este denso drama familiar. Pensemos que este film inició un subgénero que luego han seguido muchas otras películas en décadas posteriores y casi nunca igualando sus méritos.

 Quizás el único pero sea su final, muy probablemente no sea del agrado de todos los espectadores y seguro que más de uno se siente estafado. El film sólo pretende ser una llamada de atención, una fábula moralizante revestida de amarga tragedia. La verdad es que dan ganas de pensárselo dos veces antes de dejar entrar a una persona a tu casa.


 A pesar del ingente trabajo de restauración, el film adolece de deficiencias técnicas: negativos en mal estado y fallos como ver a los operadores de cámara reflejados en las ventanas. Fallos totalmente perdonables que no ensombrecen el resultado final.

   A pesar de estar inmersos en la era digital, no es fácil encontrar copias en castellano de este film (dudo mucho que la censura de la época dejara estrenar esta historia) ni siquiera con subtítulos en castellano. Haced un esfuerzo por encontrarla y os aseguro que no os arrepentiréis. 
Muy recomendable.

8

miércoles, 9 de abril de 2014

A Bittersweet Life (2005)



 El director todoterreno Kim Jee-woon (2 Hermanas, I saw the devil, El último desafío) dirigió en 2005 este estilizado y violento thriller a la coreana.

 Con una impecable dirección artística y una excelente fotografía Kim Jee-woon nos ofrece un film que técnicamente no tiene nada que envidiar a cualquier superproducción norteamericana que cuesta 20 veces más. Una historia simple y mil veces vista, pero que puede seguir siendo efectiva en las manos adecuadas. Jee-woon dota a esta historia de venganza de una peculiar poesía y una cadencia muy orientales.


 A mí esta película me recordó al film francés El silencio de un hombre (Le samurai) dirigido en 1967 por Jean-Pierre Melville y protagonizado por Alain Delon. Ambos films tiene más de un elemento en común: ambos protagonistas son seres solitarios, fieles e impasibles siervos de la mafia pero con un profundo código de honor. Sin embargo, ambos caen en desgracia ante sus jefes. Si el del film francés era perseguido por sus antiguos socios por miedo a que se chivara, en el film coreano nuestro protagonista (Lee Byung-hun) cae en desgracia por no cumplir un encargo. Así, el protagonista de Kim Jee-woon se nos antoja humano al fin y al cabo, es un hombre enamorado dispuesto a todo por salvar a su amada aunque ella ni siquiera sospeche de sus sentimientos. Así pues, el protagonista de A bittersweet life se redime a sí mismo al incumplir una orden y debe aceptar el castigo.

 Ya sabemos que el cine coreano es excesivo en muchos sentidos, a los coreanos se les va muchas veces la mano. Aquí estamos antes un thriller de acción en el que la historia es lo de menos centrándose más en el código de lealtad del protagonista y en sus penurias que en un retrato de personajes.
 El film que nos ocupa arranca francamente bien y tiene una estupenda presentación de personajes. Kim Jee-woon se centra poco en la historia, no se preocupa de la profundidad psicológica de los personajes, sólo le interesa la belleza de sus imágenes y la fría expresión de su protagonista. Su cine de mafias, lealtades y venganzas tiene un apartado técnico sobresaliente (ojito, repito, a la exquisita fotografía) pero se queda en la estética y el ritmo se va resintiendo conforme avanza la trama.
 Es en la segunda mitad donde se evidencia su falta de pretensiones. Todo el potencial de la historia se queda realmente en muy poca cosa, sobre todo cuando al film le sobran bastantes minutos. Un recorte en el metraje hubiera hecho a este film mucho bien, sobre todo en su parte final .
 A bittersweet life es un film muy bello de ver pero que no deja poso alguno en el espectador y se puede hacer pesado. Una historia coreana más de venganzas que podría haber sido un gran film y se queda a mitad de camino.

 Mientras veía el film, pensé que A bittersweet life que es la típica peli que seguro que a Tarantino le encanta y saca cosas para incorporarlas a su cine.Yo creo que a los no iniciados en los thrillers coreanos esta película les exasperará un poco. Yo prefiero otros ejemplos de este cine como Memories of murder o I saw the devil.
 Yo sólo la recomiendo a Tarantino y a los muy fans del cine oriental. Avisados estáis.

5

miércoles, 19 de junio de 2013

Hierro 3 (Bin-jip, 2004)




 Seguimos recomendando películas orientales, ya sé que a este paso voy a perder los pocos lectores que aún me leen, pero no puedo evitarlo. Para hablar del último remake o secuela venido de Hollywood ya hay muchos otros sitios en la red.

El coreano Kim ki-Duk (Primavera, verano, otoño, invierno y... primavera) es un director especializado en romper los tabús de la sociedad. Sus historias no siempre resultan fáciles, el espectador occidental debe hacer el esfuerzo de meterse en la historia y aceptar como creíbles las premisas de su cine. Una vez que este paso se ha logrado, nadie ha dicho que sea fácil, podemos disfrutar de un estimable ejercicio de buen cine. En Hierro 3 nos narra la peculiar historia de un joven que entra en las casas mientras los dueños están fuera y se dedica a vivir en ellas durante unos días.

 Este arriesgado modo de vida nómada se verá alterado cuando el okupa se encuentra con su alma gemela (o más bien ella le encuentra a él). Ambos descubren que están hechos el uno para el otro, se respetan mutuamente y no le pertenecen a nadie. Son almas heridas que ansían libertad. Ellos eligen libremente llevar esta vida, sin hogar fijo y sin palabras de por medio. Son libres a su manera, nada les ata a ningún lugar ni a ninguna persona. Me gustó cómo ellos ordenan la realidad de otra manera, hecho que se plasma en las modificaciones que realizan de las fotos. Obviamente, la sociedad intentará acabar con su forma de vivir, imponiendo sus estrictas normas. Nuestra pareja protagonista deberá agudizar el ingenio y sus habilidades para burlar el férreo control de la sociedad para ser felices.

  Por medio de esta curiosa historia, Kim ki-Duk ataca lo que él considera defectos de la sociedad actual:    la propiedad privada (tanto de bienes como de personas) y la palabrería que muchas veces se interpone entre las personas. La pareja protagonista no necesita un hogar fijo ni hablar entre ellos. Kim ki-Duk se sirve de miradas y gestos para plasmar esta peculiar historia de amor. Igualmente Kim ki-Duk ataca el maltrato a las mujeres y la brutalidad policial (por poner sólo dos ejemplos), que se pueden considerar como consecuencias de la propiedad privada. Ki-Duk parece una vez más a favor de salirse de las férreas normas de una sociedad represora y vivir al margen, creando un microcosmos muy particular. ya he dicho que puede no ser fácil sintonizar con el cine de este autor, pero creo fervientemente que vale la pena darle una oportunidad.


Con pocas líneas de diálogo y mucha sensibilidad Kim ki-Duk nos ofrece otro estupendo film. Dale una oportunidad.

P.D. A pesar del título internacional, Hierro 3 no es una secuela. Se llama así por un palo de golf que raramente se usa. El título en coreano significa Hogares vacíos.



lunes, 15 de abril de 2013

2 hermanas (Janghwa, hongryeon, A Tale of Two Sisters, 2003)


Tras una temporada internada en un psiquiátrico, una joven vuelve a casa con su padre, su hermana y su madastra. Pronto empezarán a ocurrir extraños sucesos.

El coreano Kim Ji-woon es un director todo terreno, lo mismo te dirige un thriller sensacional (I saw the devil), un western alocado (El bueno, el feo y el raro) que la última de Schwarzenegger (El último desafío). Uno de sus films que más me gustan es la cinta de terror 2 hermanas.

El cine de terror oriental vivió su época dorada a finales de la década de los noventa, al éxito de films japoneses como The ring, The eye o La maldición (todos con su correspondiente remake americano) debemos sumar esta interesante cinta que nos llegó desde Corea del sur en 2003.
 En un pricipio, 2 Hermanas no se aparta de ciertos cánones del cine de terror oriental, pero Kim Ji-woon demuestra un dominio de la tensión que muy pocos directores pueden lograr hoy en día. Bebe de El sexto sentido (¿y quien no?) pero es capaz de aportar su particular visión del mundo del terror. Escenas como la de la cocina son de una intensidad enorme, casi dolorosa, aunque intuyamos lo que va a ocurrir, no por ello nos sorprende menos cuando sucede. Tal es el prodigioso manejo del tiempo y la narración de Kim Ji-woom. Obviamente, como en todo buen film coreano, temas como la culpa y la redención están presentes en la trama.

  El claustrofóbico entorno familiar y las tensas relaciones que se establecen entre los personajes alejan al film del cine de terror más convencional y lo acercan al thriller psicológico. Kim Ji-Woon hace trampas y nos oculta información premeditadamente, el espectador intuye constantemente que cierta información no le ha sido revelada  Las tensiones entre los miembros de la familia protagonista irán creciendo conforme avanza el film hacia un final demasiado forzado. Con la pirueta final en forma de sorpresa el film nos deja con la sensación de inverosimilitud, sorprende pero no es creíble a ojos del alucinado espectador. Lástima que la maldita moda de los finales sorprendentes eche a perder esta interesante película.

  Sólo por la magnífica fotografía en tonos verdes y rojos (esos papeles pintados  son simplemente maravillosos), la tensa atmósfera y unos cuantos sustos muy conseguidos, recomiendo esta película ( a pesar del forzado final).

6,5

Por cierto, 2 Hermanas tuvo su inevitable e innecesario remake hollywoodiense, una chorada llamada Presencias extrañas (Uninvited) cuyo único punto de interés era la presencia siempre estimulante de Emily Browning (Sucker Punch).

domingo, 2 de diciembre de 2012

El hombre sin pasado



 Corea del Sur nos sigue brindando agradables sorpresas con forma de trhillers trepidantes. Tras films tan recomendables como Sympathy for lady Vengeance, I saw the devil o Memories of murder, ahora nos llega  El hombre sin pasado.

 Los coreanos dotan a sus thrillers de un refinado estilo visual que siempre hace las delicias de los aficionados al género. El hombre sin pasado sigue la sangrienta estela de John Woo y otros muchos films asiáticos de personajes en busca de venganza. El director Lee Jeong –Beom no inventa anda pero sí muestra con inusitada fuerza elementos de sobra conocidos. Una vez más veremos una factura técnica perfecta y un tratamiento de ciertos personajes mucho más elaborado de lo que viene siendo habitual. Son los detalles lo que hace especial a esta película. Sin dejar de ser un adrenalítico film de acción, posee una peculiar mirada dentro del género.
  
 El film mantiene un ritmo pausado mientras nos presenta a un solitario prestamista y una niña que vive en su edificio. La relación entre la niña y el lacónico prestamista está mostrada con una sensibilidad impropia de un film de acción, Lee Jeong –Beom se toma su tiempo y nos muestra los problemas de soledad y abandono que sufre la niña. El prestamista y la niña están realmente solos. Él lo está deliberadamente, desea vivir aislado, alejado de su doloroso pasado y no precisa contacto humano ninguno. La niña sólo quiere un poco de afecto y nos brinda unas cuantas escenas de ésas en las que se cae el alma a los pies.

 Pero estamos en un thriller y el melodrama de niños poco atendidos por su madre no podía durar mucho Los problemas con la mafia de la madre de la niña hacen que ésta caiga en las redes de una peligrosa organización mafiosa (tráfico de órganos incluido) involucrando a nuestro protagonista en una mortal carrera contrarreloj. A lo largo de la trama iremos descubriendo pinceladas del oscuro pasado de este personaje  que justificarán en cierto modo el apego que siente por una niña. El film se convierte en un competente y sangriento film de acción del cual el espectador no puede apartar la mirada.

 Del resto de personajes, pues tenemos los habituales del cine coreano: hay polis buenos, polis muy torpes y malos malísimos que casi caen en la caricatura. Las interpretaciones de los villanos son en general excesivas e histriónicas en claro contraste con el héroe. Un esbirro con fama de sádico será el reverso de nuestro protagonista, pero ya en su primer enfrentamiento (espectacular escena en los baños de una discoteca) vemos que la cosa va a estar muy igualada y que el vencedor de la contienda no lo tendrá nada fácil.  Pero he aquí que nos encontramos con un curioso detalle: el asesino a sueldo sufre una cierta fascinación por el protagonista, no son muy diferentes entre sí (tema habitual en el cine oriental), pero el héroe tiene una motivación mientras el villano carece de ella. Nuestro héroe tiene un objetivo por el que luchar y está dispuesto a dar su vida, hecho que parece producirle una insana envidia a su enemigo.

 Lee Jeong –Beom se desenvuelve como pez en el agua en las escenas de acción (perfectamente coreografiadas) y las dota de una desmesurada intensidad dramática entregando un film recomendable para los amantes del cine de acción que busquen algo más. Yo pasé un buen rato.

martes, 27 de marzo de 2012

Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera (Bom, yeoreum, gaeul, gyeowool, geurigo, bom, 2003)



¿Una película puede cambiar tu vida? No sé si ésa era la intención que Kim Ki-duk tenía en mente cuando realizó Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera pero conozco alguna persona a la que le hizo plantearse muchas cosas.

Kim Ki-duk es uno de esos directores que provocan pasiones encontradas, o los amas o los odias. No hay término medio. Yo a veces lo amo y otras lo odio, con esta película lo amo. El tipo tiene un lenguaje propio y muchas veces sus propuestas son tan extremas y arriesgadas que cuesta entrar en su universo. El cine de este autor está lleno de ideas taoístas y budistas que nos pueden parecer exóticas en estas latitudes pero no por ello son menos ciertas. La obra de Kim Ki-duk emparenta también con buena parte del cine coreano y su curioso sentido de la redención: Las culpas deben expiarse (normalmente de forma violenta), no basta con arrepentirse. Kim Ki-duk nos habla del amargo camino hacia la felicidad a través de la búsqueda del conocimiento interior y el rechazo a toda posesión material.

Primavera… es un film visualmente hermoso pero con un perturbador mensaje. Puede que el espectador occidental se cuestione muchas cosas tras ver esta película (o puede que le aburra soberanamente y no entienda nada de nada, hay gente para todo). Muchos no entenderán cómo se puede vivir en mitad de un lago, el sentido de las puertas o el sentido de ciertos actos de los personajes. Yo sólo os pido que le deis una oportunidad a esta pequeña joya en forma de película.



Kim Ki Duk nos propone una historia aparentemente simple pero llena de matices. La vida de un anciano y un niño en una casa en mitad de un lago no parece muy apasionante. El niño aprenderá las enseñanzas del sabio maestro, aprenderá a observar y a respetar, a ser paciente y a no dejarse llevar por las pasiones. Pero el niño se convertirá en un adolescente y ya nada será tan fácil. El aislamiento del mundo se verá interrumpido por la aparición de una bella joven que huye del mundanal ruido. La vida en armonía con la naturaleza y los bellos paisajes dejarán paso a los demonios que inevitablemente acechan a la condición humana. El deseo y el apego a las personas y /o lo material entrarán en claro conflicto con las enseñanzas del maestro.
Como en todo el cine de Kim Ki-duk, el microuniverso que plasma en su película se puede interpretar como una metáfora de la vida. Los hechos narrados en el film son fácilmente extrapolables. Nada está puesto al azar, todo tiene un significado. Para llegar a maestro no basta con estudiar, hay que vivir y experimentar lo aprendido. Hay que conocerse a sí mismo. Para vivir en paz es necesario conocer el fracaso y la ira, completando así el ciclo vital. Las estaciones cambian, el tiempo pasa y el alumno se convertirá en maestro.
¿Pensamientos demasiado profundos para una película? No lo creo. Puede que el mensaje del film se atragante a algunos espectadores, pero creo que la mayoría entenderán fácilmente el mensaje del film.

La vida es un ciclo continuo, todo cambia y se transforma. No se pierdan esta gran película.

8


martes, 2 de agosto de 2011

El arco (Hwal, 2005)



Kim Ki-duk nos presenta aquí otra de su extrañas premisas tan habituales en su cine. Un anciano mantiene retenida en su barco a una joven adolescente desde hace 10 años. Ella ha crecido en ese mundo y no recuerda nada más. Todo empieza a complicarse cuando ella conoce a otro joven del que se enamora.


En el claustrofóbico entorno de un pequeño barco en medio del mar, Kim Ki-duk desarrolla sabiamente este complejo triángulo amoroso lleno de múltiples lecturas. Los personajes están aislados casi completamente del exterior, sin apenas conexión con la sociedad. El anciano ha creado sus propias normas sociales y ha sometido a la chica a ellas pero no puede evitar que ella tenga sus propios sentimientos, el conflicto está servido. Si la premisa es extrema (como casi siempre en este autor), el desarrollo no puede ser más poético. No hay un solo plano en tierra firme, siendo el barco y el mar los dos únicos escenarios de todo el film. Kim Ki-duk entrega un film precioso, de una belleza plástica que sólo el cine oriental es capaz y una poesía que muy pocos directores son capaces hoy en día. El film aboga por la sencillez de medios, con un arco y poco más se pueden decir y hacer muchas cosas: se puede predecir el futuro, mantener a raya a los rivales y tocar música ¿quién necesita nada más?
No sabemos el nombre de los personajes, de ninguno de ellos, ni falta que hace. Tampoco oímos las voces de los dos protagonistas, tampoco es necesario. Con un buen narrador y unos buenos actores sobran las palabras. Con miradas se pueden decir las mismas cosas que con palabras. Y si las miradas vienen de los ojos de Han Yeo-reum pues son para derretir a cualquiera, el veterano Jeon Seong-hwang también lo hace muy bien en su complejo papel pero su mirada tiene otros matices.

Puede que tanto rollo oriental / minimalista se le atragante a algunos espectadores aficionados al cine basura de yanquilandia (remakes, adaptaciones sin alma y vacíos efectos especiales), lo siento por ellos. Como le ocurre a la chica del film, ellos sólo conocen esa realidad y desconocen que hay otro mundo más allá del mar. No les faltará razón si me dicen que el final es demasiado metafórico, puede ser. Pero todo el film es una metáfora de cómo intentamos retener junto a nosotros a aquello que amamos aunque no nos pertenezca o conlleve la destrucción de lo amado.

Hay quien dice que Kim Ki-duk no hace cine sino poesía, es muy probable. El arco es uno de sus mejores poemas.

7,5





lunes, 11 de julio de 2011

Thirst (박쥐, Bakjwi, 2009)


El cine de Park Chan-wook es excesivo en todos los sentidos. Tanto sus historias, sus puestas en escena, como su metraje son excesivos. El cine coreano tiende a ello. La mesura no va con ellos. Thrist es un ejemplo más.


La historia de un cura católico dispuesto a sacrificarse para encontrar una vacuna para una enfermedad acaba derivando en un drama familiar con vampiros, triángulo amoroso y crímenes pasionales de por medio. Thirst es un film insano, violento y agobiante. El torbellino de pasiones que arrastra a los personajes se nos antoja algo forzado y exagerado pero no deja de tener su gracia.
El guión adapta libremente la novela Thérèse Raquin de Émile Zola pero Park Chan-wook añade elementos propios de Drácula, El imperio de los sentidos, El pájaro espino y quien sabe qué más cosas que le pasaron por la cabeza. Todo ello nos da como resultado un drama coreano con toques de sexo y terror no apto para espectadores no acostumbrados a este tipo de excesos orientales. Pero Thirst es sobretodo una historia de amor, un amor imposible que va mutando en algo mucho más adictivo y peligroso que la propia sangre que ansía el protagonista.
Los amantes de las historias truculentas pero bien contadas (tomándose su tiempo) la podemos encontrar a ratos fascinante y a ratos tediosa, pero nunca nos dejará indiferente. El director de Sympathy for Lady vengeance u Oldboy sigue siendo fiel a sí mismo. Si aquellas películas ya eran bastante radicales y excesivas, Thirst no se queda atrás. A mí me gustaron mucho los continuos giros que va tomando el argumento, siempre queda una vuelta de tuerca más hacia la desesperación. Por una vez los actores me parecieron muy contenidos, nada propensos a la exageración. En el transcurso de la historia les veremos evolucionar hacia terrenos insospechados pero siempre resultando creíbles. Buen trabajo de Kim Ok-bin y Song Kang-ho (Memories of murder, The host).

Una vez más Park Chan-wook demuestra saber rodar y maneja la cámara de forma prodigiosa, sacando partido a cada uno de los encuadres y a cada mirada de los actores. Los excesos de Park Chan-wook me parecen fascinantes a veces y otras veces ridículos: tanta sangre y tanto drama se me acabaron indigestando un poco. Opino que, una vez más, un recorte de metraje hubiera sido muy beneficioso. La gran escena del film, cuando uno piensa que la tragedia no puede ir más allá, sólo es la antesala de un final no menos genial que media hora antes nos hubiera encantado, pero cuando llega es ya demasiado tarde.
Thirst me entretuvo y me hizo pasar un buen rato, este tipo de historias de sacrificio, culpa y redención a la coreana me parecen casi siempre interesantes

6


jueves, 13 de enero de 2011

I SAW THE DEVIL



Pues otro buen thriller coreano que nos llega. Esta vez de la mano del director Kim Ji-woon, quien ya me sorprendió gratamente hace unos años con la estimable cinta de terror 2 hermanas, el thriller A bittersweet life y recientemente con El bueno, el malo y el raro.




I saw the devil es un thriller al estilo coreano, ya sabes, con mucha venganza por medio. Formalmente me recordó a films como Memories of murder o A bittersweet life pero algo más sangrienta. El film empieza bien con una tensa escena con la novia del protagonista dentro de un coche atrapado en la nieve. Tengo que reconocer que el film se me hizo algo largo en su primer tercio. Algunas escenas iniciales con el villano ejerciendo de tal se podrían haber acortado, recordemos que la peli dura 2 horas y media.
Pero a partir de ahí el film coge impulso y va ganando enteros hasta llegar a ser un thriller apasionante en su último tercio. El ritmo pausado del principio se torna frenético con unos giros de guión muy logrados. No es habitual que un thriller vaya de menos a más, todo lo contrario. Normalmente los thrillers aciertan al presentar a los personajes pero suelen fallar a la hora de mostrar su evolución y el desenlace de la trama. No es el caso.
Lo que hace levantar al film (aparte de una más que correcta dirección) es que el villano gana enteros conforme avanza el film. A principio nos parece un tipo bastante simplón, pero poco a poco el juego del gato y del ratón al que es sometido le hace crecerse ante la adversidad. Desde el principio sabemos que es un psicópata pervertido y un sádico pero también se revelará como un digno rival. Es entonces cuando el espectador asiste a verdaderos momentos de diversión y tensión. Puede que alguna escena sea especialmente violenta, sangrienta o escatológica (cuidado los sensibles), pero este thriller tiene momentos de buen cine. Yo me quedo con el travelling circular en el taxi, la pelea en la casa y la escena del rescate.

Ya sabemos la especial afición a las venganzas sangrientas de algunos directores coreanos. Aquí no se escatiman momentos violentos de violencia física y psíquica. Pero la película no narra sólo una venganza, establece la eterna cuestión de si se puede acabar con un monstruo sin convertirse en uno. La fría venganza se puede volver contra el vengador ahondando aún más su dolor. La diferencia entre los buenos y los malos es que los malos son así por naturaleza, no cumplen con un deber ni les limita moral alguna. Las personas normales (suponiendo que tal cosa exista) no deben nunca mezclarse con ellos ni entrar en su juego bajo ningún concepto, no pueden ganar jamás. Quien juega con fuego en busca de venganza personal puede acabar consumido por las llamas.
El complicado juego moral que se establece entre el cruel asesino y su perseguidor (un chico muy guapo aficionado a las cazadoras con capucha) nos da como resultado uno de esos finales tan moralmente reprobables a los que el cine coreano nos tiene acostumbrado. A mí me encantan estos finales intensos en los que el bien y mal se confunden irremediablemente. Al final del film, en una desoladora escena, el héroe (convertido en monstruo) llora amargamente mostrando su terrible sufrimiento y lamentando los errores cometidos. La venganza se ha cumplido pero su coste ha sido a todas luces excesivo.

Lo dicho, un thriller más que interesante.

7


martes, 9 de junio de 2009

Memories of Murder (살인의 추억, Sarinui Chueok, 2003)



1986, en un pueblo de Corea del Sur comienzan a aparecen jóvenes asesinadas, un detective local será el encargado de encontrar al asesino.



No estamos acostumbrados a ver un film policíaco ambientado en Corea del Sur en 1986. Estamos más acostumbrados al cine de psicópatas ambientados en grandes ciudades de Estados Unidos y a que los polis sean tipos con traumas que superar pero buena gente al fin y al cabo.

Pero Memories of Murder es un film atípico. Ya desde el principio te das cuenta que la policía coreana dista mucho de los medios técnicos y humanos que podemos ver en el CSI. Primeramente llama la atención que ni los habitantes del pueblo ni los policías mismos están concienciados de la importancia de la investigación, son torpes e ineptos. No están preparados para hacer frente al frío asesino al que tienen que atrapar.

Si a la premisa argumental le sumamos unos policías de métodos bastante reprobables nos da un thriller más que interesante. La película va avanzando poco a poco en la investigación y los sospechosos se van sucediendo a medida que los asesinatos no cesan. Las pistas parecen crear un laberinto que no conduce a ningún sitio. Tanto los personajes como el espectador se ven inmersos en un desasosiego que no parece tener fin. Desasosiego aumentado por la incertidumbre de la identidad del asesino, un asesino sin rostro pero implacable.

Al igual que el último film de David Fincher, Zodiac (2007), el espectador se ve atrapado dentro de una investigación que puede llegar a obsesionarle. Incluso se podría considerar Zodiac como un encubierto remake americano de Memories of Murder (2003). Ambas películas son muy recomendables y se basan en casos reales pero son técnica y formalmente muy distintas.


Obviamente la peli coreana ha contado con menos medios pero la dirección es igual de interesante. El film presta especial atención a los objetos (la funda de las botas, las zapatillas), los lugares comunes (las vías del tren), los secundarios (geniales todos ellos) y logra mantener la atención de espectador mientras la trama se va complicando. Los personajes están muy bien definidos (si bien los actores tienden a sobreactuar en ciertos momentos) tanto o más que en cualquier film policíaco hollywoodiense.

Su director Bong Joon-ho dejó claro con este film que puede hacer películas de género tan bien (o mejor) que Hollywood. Toma prestados los estereotipos propios del thriller policíaco (los policías con caracteres opuestos, las broncas del jefe, los medios de comunicación) y los devuelve mejorados. Joon-ho realiza un espléndido trabajo de dirección de actores y puesta en escena, amén de saber combinar varios géneros aparentemente antagónicos (comedia y thriller).

Luego Bong Joon-ho realizó en 2006 The Host (괴물, Gwoemul) con la que demostró otra vez que es capaz de mirar de tú a tú a Hollywood.

Memories of Murder es un laberíntico thriller circular que devuelve al espectador una y otra vez al punto de partida.

Recomendable.

7

viernes, 15 de mayo de 2009

Sympathy for Lady Vengeance (2005)



Tras pasar 13 años en la cárcel por el brutal asesinato de un niño, Geum-ja Lee debe rehacer su vida. Aunque tiene otros planes en mente.

El director surcoreano Park Chan-wook es un nuevo valor a tener en cuenta. Su cine adolece de ciertos males evidentes del cine coreano (excesos de todo tipo) pero aporta la suficiente savia nueva como para que valga la pena ver sus pelis. Ya nos sorprendió con Oldboy, cinta tristemente célebre por haber servido de inspiración a un asesino (no pienso poner su nombre para no darle más publicidad) que se hizo fotos con un martillo antes de comerter una masacre en una universidad norteamericana.
Oldboy era un film desmesurado en todas sus virtudes y todos sus defectos: innovador, cautivador, aburrido por momentos, demasiado largo, irregular, brutal y sin contemplaciones. Una historia muy dura sobre un hombre que es encerrado en un piso durante 15 años sin saber el motivo ni quién lo ha hecho. Cuando consiga salir la venganza será su único objetivo. Un film que me conmoció bastante cuando lo vi. La escena del pulpo me parece de las más repulsivas que recuerdo y otras escenas como la del ático no se me olvidarán en la vida. Vaya un clímax para un fin. Tremendo.

En Sympathy for Lady Vengeance, Park Chan-wook nos cuenta otra historia de venganza. Esta vez el personaje protagonista es una mujer y me gustó mucho cómo está tratado el personaje y su transformación (a lo que ayuda decisivamente la interpretación de Yeong-ae Lee). Quizás por eso la peli es más llevadera, menos excesiva y bastante menos violenta.
La peli tiene un ritmo muy bueno durante casi todo el metraje y se ve con interés. Ya he dicho que es otra forma de hacer cine aunque no nos obliga a ver cine de otra manera, sino a tener un poquito más de paciencia. Los silencios y el aire surrealista puede que nos choquen al principio pero vale la pena darle una oportunidad.
El guión es un crisol de personajes y detalles que se nos irán revelando sin pausa. El sentido de la culpa, el pecado y la redención están muy presentes en todo el cine coreano. La venganza es otro elemento indispensable en las pelis de Park Chan-wook, está presente hasta en el título.
Artísticamente creo que está muy bien, tiene momentos de gran belleza narrativa así como visual y sonora. El montaje y la dirección son tan geniales como confusos y dispersos a veces. Yo creo que le sobran los últimos 15 minutos. Se repite en las ideas ya expuestas y la peli sufre un parón que le hace perder bastante interés hacia el final.
Por cierto, me recordó al film La novia vestía de negro de Truffaut con Jeanne Moreau que también sirvió de inspiración (entre otras muchas) a Tarantino para su Kill Bill.

7

sábado, 1 de marzo de 2008

THE HOST (2006)



Los habitantes de Seúl descubren a un extraño ser que cuelga de un puente. pronto saldrá de su letargo y empezará una matanza.


Pues otra película coreana de terror, esta vez con un bicho feo-feísmo que se come gente. La verdad es que los efectos especiales y la fotografía están muy logrados y la dirección de Bong Joon-ho es simplemente modélica (ese ataque a pleno día del inicio es soberbio) pero el guión es algo irregular.
Como en otros muchos Films coreanos, se combinan elementos cómicos o ridículos con otros bastante más serios o simplemente aterradores. Dando como resultado una cierta desorientación de estilos, sobretodo cuando los momentos cómicos no están muy logrados (o igual no tenían que ser cómicos y a nosotros nos lo parece).

En conjunto se ve con mucho interés cuando sale el bicho y aburre (o incluso da vergüenza ajena a veces) cuando salen los personajes de la familia protagonista (cada uno de ellos más curioso).
Las escenas del bicho son sorprendentes por lo bien resueltas que están y la tensión que se logra (genial la escena de la cuerda de ropa), pero cuando se centra en la familia la cosa decae bastante.


Los actores no me han molado demasiado, esa manía coreana de sobreactuar y exagerar los gestos…uuuff. Creo que estaba mucho más conseguidas las interpretaciones en Memories of Murder, todo el conjunto quedaba mucho más compacto. Desde luego este film es mucho más original que los remakes para lelos que hacen los de Hollywood tipo Godzilla o Monstruoso. Pronto harán un remake americano de esta peli, tiempo al tiempo.

Al final te deja un sabor agridulce y la sensación de que podría haber sido algo bastante mejor.

5,5