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jueves, 10 de diciembre de 2015

Spectre


La saga de James Bond cierra con Spectre el ciclo iniciado con Casino Royale en el que se nos ha narrado los orígenes del espía más famoso del cine. Las cuatro películas interpretadas por Daniel Craig han servido para revitalizar al personaje y adaptarlo a los tiempos actuales. Con desigual resultado pero balance positivo, podemos decir que las películas de Craig han devuelto cierto prestigio a una franquicia que realmente lo necesitaba. No son grandes películas pero sí superan con creces lo ofrecido por la mortecina franquicia en las décadas inmediatamente anteriores.


 Spectre recupera el ya mítico inicio con los círculos, el cañón de la pistola y 007 disparando a la cámara. Un claro mensaje de que el mito ya está creado, las tres anteriores han servido para contarnos el origen de un personaje que ya está perfectamente modelado. Acto seguido el film nos sorprende con un plano secuencia, algo inédito en esta saga. No es que sea el alucinante plano secuencia de Orson Welles en Sed de mal pero nos recuerda que tras la cámara no está un director cualquiera sin personalidad sino un tal Sam Mendes. Mendes es un director de sobra reputado que repite tras Skyfall y aporta su buen oficio al mito. Mendes se marca uno de los inicios más adrenalíticos de toda la saga con esa escena del día de los muertos en la ciudad de México. Luego el film sigue la senda iniciada por Skyfall y que tan buenos resultados les dio, al menos en taquilla. Asistimos a una nueva era en la que los espías están obsoletos y en las que su trabajo lo puede hacer la tecnología. Un claro peligro de cierre se cierne sobre los agentes 00 pasando a ser sustituidos por programas de vigilancia y contraste de datos. Estamos una vez más ante la interesante disyuntiva entre libertad y seguridad. Puede que James Bond ya no tenga hueco en el mundo moderno y sea una vieja reliquia, como ese Aston Martin de 1962. Como premisa no está nada mal. Tampoco defrauda ese Bond que se define a sí mismo como asesino y que admite beber demasiado. Estamos ante un Bond más humano que nunca. Bond tiene un pasado que lo persigue y sabe que su tiempo se acaba. Se podría decir que estamos ante un James Bond crepuscular.

 Spectre tiene cosas muy positivas. Me resultó agradable volver a encontrarme con un esbirro de esos carismáticos de los que tanto se benefició la saga. No es que Dave Bautista nos haga olvidar al esbirro de Goldfinger pero su personaje nos aporta algún momento memorable (como la escena del tren). La saga se debate entre la modernización y el homenaje a las constantes que la han hecho grande. Sirva como ejemplo el personaje de Q. Q ha pasado de un anciano inventor de artilugios a un joven informático algo friki que casi podría formar parte del elenco de The big bang theory. Adaptarse o morir. Por cierto Ben Wishaw está genial como Q. El guión está plagado de momentos que nos hacen rememorar pasajes de las primeras películas de la franquicia. La pelea en el tren recuerda a Desde Rusia con Amor, el helicóptero recuerda a Sólo para sus ojos, etc No es posible innovar tras 50 años repitiendo esquemas pero sí se puede intentar lavarles la cara.

Reconozco que el casting femenino me parece muy acertado, vamos, que no podrían haberlo elegido mejor. Tanto Mónica Bellucci como Léa Seydoux me parece buenas actrices además de ser realmente atractivas (requisito este último indispensable para ser chica Bond). Bellucci llega algo tarde a la saga y su aparición es demasiado breve pero aun así consigue inquietar al personal masculino de la sala (ese plano sobre la cama es inolvidable). Léa Seydoux está correcta en su papel de moderna chica Bond que no es únicamente una desvalida damisela en peligro que necesita la figura del macho protector. Esta saga acierta de pleno al mostrarnos personajes femeninos que no son meros floreros indefensos. Ya no lo fue la M de Judi Dench y no lo es la Moneypenny de Naomie Harris.

Otro tema ¿ha sido buena opción recuperar a la organización Spectra? ¿Y Blofeld? La verdad, creo que están metidos ambos con calzador y no se ve coherencia con las entregas anteriores. Se intentar vertebrar estas 4 películas desde los espectaculares créditos iniciales (no me gusta la canción de Sam Smith, por cierto) usando las fotos de los villanos de turno de cada una de ellas. La unión con Skyfall está bien lograda vero el vínculo con Quantum me parece demasiado forzado. Vamos que, como Star Wars, esta franquicia peca de haberse ido escribiendo sobre la marcha, improvisando. No olvidemos que la coherencia nunca ha sido un punto fuerte de las películas sobre 007.

Los villanos son claves en esta saga y parece que los villanos de la era Craig no dan la talla. Tampoco la da el interpretado por Christoph Waltz por mucho que acabe siendo el típico villano parlanchín que antes de intentar acabar con 007 le da un paseo por sus instalaciones y le cuenta todos sus planes. Ahí sí que podían haber innovado algo más. Su presentación en penumbra está muy conseguida, gran trabajo de fotografía, pero luego el personaje resulta bastante poco aterrador. Waltz está totalmente desaprovechado y no parece creerse nunca a su personaje. Como ya ocurrió en Quantum of solace y Skyfall, no me gustó el final del villano, me pareció poco espectacular. Está muy bien rodado y montado (como toda la película) pero acabar así con el villano me pareció algo facilón. No olvidemos cómo acaba Silva en la anterior entrega, apuñalado vilmente por la espalda. Leñe, un villano de 007 se merece morir en una escena que nos corte la respiración y en la que el héroe también corra peligro. No hace falta subirse a lo más alto del Golden Gate o al techo de un avión, pero esa manera de acabar con el villano me supo a poco. Otro hándicap del film: 2 horas y media son demasiado. El ritmo tiene algunos altibajos, nada importante, pero yo acusé el paso de los minutos. Al final me queda un sabor agridulce, estamos ante una buena película de acción y me gustó pero yo me esperaba algo más para cerrar este ciclo.


Y ahora, la gran pregunta: ¿Volverá Daniel Craig a interpretar a James Bond? Sinceramente, por mucho que diga que prefiere cortarse las venas antes de ponerse el esmoquin, creo que Craig volverá a ser 007 al menos una vez más. Los productores saben que el carisma de este tipo no es fácilmente reemplazable y todos sabemos que incluso Sean Connery dijo nunca jamás tras Thunderball y regresó al personaje un par de veces más (mediante suculentos cheques, of course).

domingo, 17 de marzo de 2013

Hablando claro sobre los Oscars


A mí no me pagan por escribir bien o mal de ninguna película ni tengo interés comercial ninguno, así pues, escribo lo que me da la gana y no le debo pleitesía a nadie. La ruina económica me da una libertad que muy rara vez se da en los medios escritos y mucho menos en los televisivos. Así pues, me dispongo a dar mi más sincera opinión sobre los premios Oscar.


Este año, seamos claros de una vez, no había grandes películas, casi se podría decir que casi no ha habido ni siquiera buenas películas. Ha habido películas correctas y poco más. Nada de obras maestras ni películas que pasarán a la historia dentro del cine norteamericano. Casi se diría que ha sido un año para olvidar, este año no habría que haber hecho ceremonia de los Oscars, no había el nivel suficiente. Pero la máquina de hacer dinero no se para nunca, ni siquiera cuando no tiene sentido premiar tanta mediocridad. El hecho de que Argo se haya llevado el Oscar a mejor película ya nos dice mucho de cómo está el panorama. Argo no es un mal film, que conste que me gustó en su día, pero no merece pasar a la historia como la mejor película del pasado año. Esta siendo habitual en los últimos años que películas correctitas se han alzado con la preciada estatuilla a mejor película, ¿Alguien se acuerda de Shakespeare in love o Crash? Probablemente nadie se acuerde de Argo dentro de 10 años.  Pero ya sabemos que hay muchos intereses en juego. Hubo un tiempo en el que ganar un Oscar era realmente meritorio, había mucha competencia. Me refiero, por ejemplo, a las décadas de los 40  y los 50. Las ganadoras a mejor película de esos años son verdaderas joyas que ochenta años después siguen estando vigentes. Comparar esos clásicos con las películas actuales es desolador. Tampoco las décadas de los 60 ó 70 se quedaron cortas, era otra cosa, más experimental y social, pero de innegable calidad. Pero la calidad del cine ha caído en picado en las últimas dos décadas. Mucho efecto especial, mucho consumo rápido y aún más rápido olvido. Pero los Oscars siguen dando premios. Ya sabemos que en el reino de los ciegos, el tuerto es el rey.
Con el cine actual por los suelos, los Oscars no hacen más que constatar el paupérrimo nivel del cine norteamericano a base de premiar a chicas guapas e incongruencias varias:

¿Tiene sentido que Ben Affleck no estuviera nominado a mejor director y sí lo estuviera Argo como mejor película? Pues no, no tiene ningún sentido. Sólo se puede explicar por una manía a Ben Affleck, el tipo es un ladrillo como actor y parece que genera muchas envidias, pero como director sabe elegir muy bien sus proyectos y sabe llevarlos a buen puerto, sin ser tampoco un genio. Desde luego, Ang Lee le da mil vueltas. Pero que ni siquiera estuviera nominado es bastante chocante. Es como premiar a la mejor tarta y no al cocinero que la ha hecho.

¿Por qué había tantas películas nominadas a mejor película? Uno de esos extraños cambalaches que hacen los de Hollywood para compensar y que todas las productoras se vayan contentas a casa, que es de lo que se trata en definitiva. A repartir toca, sobre todo en un año tan flojo como este 2012. La recaudación de un film sube mucho si es candidata al Oscar a mejor película, mejor nominar a 8 que sólo a 3. Este año había verdaderas atrocidades a mejor película como Bestias del sur salvajes (aburridilla) y The master (aburrida). Yo prefería Los miserables aunque sólo fuera por sus primeros 25 minutos y Anne Hathaway.

 Aunque mi favorita, sin duda, era La vida de Pi. Nunca tuvo la más mínima opción, seamos serios, ya sé que es fácil hablar cuando el toro ya ha pasado, pero: ¿Cómo le iban a dar el Oscar a mejor película a una película dirigida por un chino que adapta el libro de un canadiense que va sobre la historia de un hindú? Vamos, hombre. Además, un film que versa sobre la gran mentira de todas las religiones no es del agrado del lobby judío que controla Hollywood desde hace décadas. Le damos el de director y poco más. El premio gordo se lo damos a un film que habla sobre nosotros mismos y la gran mentira que es el cine, así, rizando el rizo. Le damos el Oscar a mejor película a Argo que habla sobre una película que nunca existió. Así de chulos somos.

¿Cómo puede ser que Amour sea candidata a mejor película extranjera y también a la mejor película? Se es extranjero o se es nacional, pero no las dos cosas. ¿Ocurre que Amour es tan buena que merece ser yanqui? ¿Existe la doble nacionalidad entre las películas? No hay quien entienda a estos de Hollywood. Estaba claro que sólo le iban a dar el premio a mejor película extranjera, una categoría siempre considerada menor, y no tenía opciones a mejor película. Pero el film del siempre polémico Haneke es de ese tipo de películas que tanto gustan a la academia y que tratan el tema de una enfermedad terminal desde un punto de vista políticamente incorrecto. Como Mar adentro o Million dollar Baby (ambas con Oscar, qué casualidad), Amour aboga por la eutanasia, por acabar con el sufrimiento de un ser querido. Es una opción que levanta ampollas en la puritana América pero que Hollywood por algún motivo siempre premia. Quizás algún poderoso lobby tenga intereses en ello.

¿Cómo puede ser que canciones míticas de la saga de James Bond nunca ganarán un Oscar? Inexplicable. Ni Goldfinger, ni Live and let die, ni We have all the time in the world, ni Diamonds are forever, nada de nada. La saga de 007 siempre ha sido ninguneada por los Oscars, probablemente se deba a que es una franquicia británica. Ahora tocaba hacer un homenaje para celebrar el 50 aniversario de 007 y tenían que darle un Oscar para reparar la injusticia cometida durante 5 décadas. Cantó 
en la ceremonia Shirley Bassey, con 75 años sobre sus cuerdas vocales dejó claro, a pesar de los años y los nervios, que la diva aún tiene cuerda para rato. Adele se llevó el Oscar a mejor canción por Skyfall, una canción flojita que no está a la altura de las del gran maestro John Barry y que intenta imitar su estilo y su sonido sin lograrlo, pero este año tocaba. También le regalaron el premio a mejor fotografía (aunque fuera compartido).

¿Siempre dan el premio a la actriz más guapa? No, no siempre, a veces se lo dan a Meryl Streep. Siempre queda mejor y viste más que una chica joven y guapa reciba un galardón. Dárselo a una señora de 80 años no queda glamuroso. También gusta mucho dar el premio a una guapa que hace de fea. Sino de qué iban a tener una estatuilla modelos metidas a actrices como Nicole Kidman, Julia Roberts, Halle Berry, Charlize Theron o Angelina Jolie. Había que convertirlas en estrellas y no hay plataforma de lanzamiento mejor que un Oscar. Casualmente, todas se olvidaron de actuar tras recibir el premio. Otro caso paradigmático de actor que se olvida de actuar cuando recibe un Oscar es el de Nicolas Cage, pero este señor da para varias entradas. Yo me alegro que este año ganara Anne Hathaway, que además de guapa sabe actuar.

¿Dan el premio al mejor actor según el personaje histórico? Daniel Day Lewis ya tiene tres Oscars en su haber, el tipo se los merece pero otros muchos también. A veces uno tiene la sensación que premian al personaje y no al actor, Abraham Lincoln se merecía un Oscar. Y punto. El día que hagan un biopic sobre Martin Luther King o Lance Armstrong seguro que también se lo llevan los actores que los interpreten. Es que a los yanquis les encanta el tema de regodearse en su historia y sus héroes (aunque tengan los pies de barro).
El mejor documental lo ganó Searching for the Sugar man, estoy de acuerdo, me gustó y me parece muy interesante la historia de Sixto Rodríguez, un tipo que le da un nuevo significado al término artista maldito.

Floja cosecha la de 2012, un año casi para olvidar.

sábado, 3 de noviembre de 2012

SKYFALL


Tras la decepción que supuso Quantum of solace, parece que los responsables de esta longeva franquicia han olvidado todo lo acontecido en aquella y han hecho como si nunca hubiera existido. Skyfall no tiene nada que ver con Quantum ni aparece nada relacionado con la trama iniciada con la prometedora Casino Royale. Es como si Skyfall fuera un paréntesis dentro de la serie de películas interpretada por Daniel Craig, un paréntesis necesario para sentar las bases de las futuras entregas y rendir homenaje al pasado.  


La incorporación de Sam Mendes tras la dirección del film es todo un acierto, Mendes tiene un estilo propio muy alejado del universo Bond (valga la excelente Revolutionary road como ejemplo), pero ha sabido adaptarse a la franquicia y ha intentado sacar lo mejor de ella. Se podría pensar, no sin razón, que Mendes es a James Bond lo que en su día fue Christopher Nolan a Batman. Ambos han intentado dar nueva vida a personajes caducos que parecía que ya poco podían aportar. Lamentablemente, los resultados no han sido los mismos.



 Mendes se estrena en el cine de acción con muy buena nota y nos ofrece un espectacular arranque con una de las más trepidantes escenas de estos 50 años. Toda la persecución por Estambul me parece lo mejor de la película. Un inicio demasiado bueno que pone el listón muy alto, demasiado. Luego nos adentra en materia con las dosis justas de ironía y sarcasmo sobre el caduco mundo de los espías pero sin renunciar a las constantes de la saga (chicas guapas, casinos, coches, lujo). El guión introduce varios guiños a las películas clásicas  y consigue adaptar la trama a los nuevos tiempos. Nunca se había visto a un James Bond tan vulnerable ni a una M con remordimientos, son elementos novedosos que los hacen algo más humanos y que son muy de agradecer. El guión combina escenas de acción, profundidad de los personajes y unos cuantos toques de humor bastante conseguidos. Con un ritmo apropiado Mendes mantiene el interés del espectador sin apenas escenas de acción durante buena parte del film. Lamentablemente el film va de más a menos y la cosa decae bastante cuando aparece el villano de turno.




 Hablando en plata, el villano es el gran problema de Skyfall. Los tiempos están cambiando, y tanto, pero el villano es todo un despropósito. Me parece un malvado interesante debido a que su motivación es la venganza. Es un villano distinto dentro de la saga, es el único que realmente ha puesto en apuros al MI6 y obliga a Bond y a M a ceder terreno. Tiene quizás la mejor presentación de un villano de toda la saga, bajando del ascensor y acercándose con ese monólogo sobre las ratas, una presentación para los anales de la saga. Pero rápidamente la cosa da un giro y Silva se convierte en un psicópata a lo Hannibal Lecter cuyos sus planes recuerdan a El caballero oscuro, nada bueno. Silva pasa de ser un tipo experto en tecnología e informática a un simple terrorista con ametralladora en mano. Además, ese momento de coqueteo pseudo - homosexual con Craig me pareció fuera de lugar. Ya era hora que un gran villano fuera gay, pues sí, pero Javier Bardem está realmente fatal en este personaje, entre histriónico y risible. No hay por donde cogerlo con esas cejas mal teñidas de rubio y esos gesto de loco rarito que no resulta amenazante jamás. Ni siquiera tiene un final apropiado. 


 Otro fallo creo que es la parte final en Escocia, un viaje a los orígenes de James Bond. Pues muy bien, pero el excelente ritmo llevado hasta el momento se quiebra desmejorando bastante el conjunto. Tampoco me gustó que el film no tenga un clímax adecuado. Yo eché de menos una espectacular pelea con Silva/Bardem sobre un puente o algo así. Pero no, la película se resiente de un final poco emocionante. Una lástima que al final se estropee el conjunto de una película que prometía ser una de las mejores de la franquicia.


Daniel Craig sigue con pinta de camionero y cara de pocos amigos, pero a mí me sigue gustando su James Bond. Judi Dench está también correcta, Skyfall es el film de 007 en el que M tiene más protagonismo y creo que es todo un acierto. Lo de Bardem ya lo he comentado. Me pareció muy inteligente la inclusión de buenos actores como Ralph Fiennes o Albert Finney en la franquicia. En cuanto a la chicas Bond de turno, puedo decir que son muy guapas (cosa habitual) y bastante limitadas (algo también habitual), me gustó más interpretativamente hablando Naomie Harris que Bérémice Marlone. ¿Y el nuevo Q? pues le han dado un actualizado toque informático/friki que no nos va a hacer olvidar a Desmond Llewelyn (el Q original que estuvo en todos los films desde 1963 a 1999) pero la cosa promete.

Me impresionó la música de Thomas Newman, colaborador habitual de Mendes y una imposición de éste para dirigir el film. Me parecía imposible que Newman lograra emular el sonido de John Barry mejor de lo que lo ha estado haciendo David Arnorld desde 1997, pero la verdad es que ha hecho un trabajo fantástico de innovación del sonido de la saga sin renunciar la melodía clásica. La canción de Adele me gusta, no es de las mejores de la saga aunque lo intenta, gana enteros al escucharla como acompañamiento de los espectaculares títulos de crédito iniciales.

Resumiendo, un buen intento de dar continuidad y dignidad a esta franquicia. No es tan mala como Quantum ni tan entretenida como Casino Royale. Al menos, es superior a todas las de Pierce Brosnan.

6


martes, 31 de julio de 2012

Trailer de Skyfall, la nueva de 007

Ya está aquí el nuevo trailer de Skyfall, la nueva película de Daniel Craig como el agente 007. Al fin podemos ver imágenes de Javier Bardem como el malo de la función. La cosa promete (a pesar de que el pelo rubio le queda bastante mal al actor español).

lunes, 31 de octubre de 2011

Cars 2


Tenía que pasar. Era inevitable. Tarde o temprano Pixar iba a dar un paso en falso en su carrera y ha sido con Cars 2. Ya la primera entrega me pareció la más floja de toda su producción aunque era un film bastante entretenido. Pero en esta segunda entrega los defectos de la primera se agravan y casi no aparecen las virtudes que han hecho de Pixar todo un referente del cine mundial (tanto de animación como en general).


Cars 2 ahonda en el mundo de las carreras de coches (que a mí me interesa más bien poco, tirando a nada) e introduce una trama de espionaje no demasiado conseguida. Ambos factores no sería fatales si los secundarios estuvieran tan trabajados como viene siendo habitual o las necesarias dosis de emoción estuvieran presentes. Pero ninguna de las dos cosas ocurre en Cars 2.
Los secundarios ya conocidos de la primera parte pasan a un segundo plano y no resultan especialmente graciosos. Los nuevos secundarios no dan demasiado juego, contribuyen a la trama de espionaje pero no se hacen querer por el público. Por otro lado, Mate toma un protagonismo a todas luces excesivo resultando por momentos cargante. La grúa parlanchina estaba bien como secundario gracioso/atontado pero como protagonista puede arruinar cualquier película, siendo incapaz de remolcar el film hacia lugar seguro. Su aumento de protagonismo va en detrimento de otros personajes como Rayo McQueen y su novia que además aportaban la necesaria dosis de amor y emoción al guión de la primera parte. Así pues, Cars 2 tiene un fallo enorme que es el protagonismo de Mate.
Técnicamente la peli sigue estando al nivel habitual, las carreras de coches siguen siendo emocionantes y los diseños de los coches me parecen muy acertados. Hay que destacar los guiños a la serie de 007 y el Aston Martin, incluso la persecución en la plataforma petrolífera se parece mucho a la de Goldfinger.
También hay cosas curiosas como que el escudo del estado español no esté bien representado en un coche que se llama Fernando Alonso, que en cada país todos los coches sean de fabricación nacional o la venganza de los coches-tartana. Detalles que hacen curiosa la visión del film, pero no constituyen un gran aliciente (al menos para mí).

Cars 2 no emociona ni entusiasma como Pixar nos tiene acostumbrados y se puede decir sin problemas que es la más floja de la factoría, lo cual no significa que sea mala.
Por cierto, señores de Pixar ¿para cuando un Los increíbles 2? Que Los increíbles sí era una película que se presta a una secuela.



lunes, 31 de enero de 2011

In memoriam: John Barry, The lion in winter


Se ha ido uno de los grandes. Ha fallecido John Barry, excelente músico conocido principalmente por sus trabajos para las bandas sonoras de la saga de James Bond. También son suyas Memorias de África, Cowboy de medianoche, Bailando con lobos y otras muchas. Yo crecí fascinado por las canciones que Barry compuso para la saga de 007, como Thunderball, Goldfinger o You only live twice. Por cierto, el tema de James Bond no es de John Barry sino de Monty Norman, aunque los arreglos sí eran suyos.
A mí Barry siempre me ha parecido un compositor que dignificaba los temas pop con sus arreglos mientras era capaz de crear grandes scores y orquestaciones fabulosas. De hecho, el primer disco que me compré (en cinta) fue una banda sonora de John Barry.

Hoy como homenaje prefiero salirme por la tangente y recuperar su trabajo para la maravillosa película El león en invierno de 1968. Los impactantes créditos iniciales del film acompañados de está música me causaron una gran impresión cuando la vi de pequeño. Las caras de los capiteles románicos con el fondo negro y esta música creaban un ambiente estremecedor. Un ejemplo de cómo con muy pocos recursos se puede impactar al espectador. El leitmotiv de esta partitura presagia todo el drama épico de luchas por el poder en la Edad Media que narra el film.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Al servicio secreto de su majestad (On her Majesty's secret service, 1969)




Retrocedamos hasta 1969, los años 60 tocaban a su fin. Sean Connery declara estar harto del personaje de James Bond, pero el productor Albert Broccoli no se rinde (nunca lo hizo) y decide continuar la franquicia basada en el personaje creado por Ian Flemming. Supongo que era inimaginable pensar que 40 años después su saga seguiría dando beneficios. Pero Connery no quiere continuar, está cansado del personaje y desea probar suerte con otro tipo de papeles. Urgía encontrar un nuevo rostro para el agente 007 y adaptarse a los nuevos tiempos.

El tiempo demostró que ni los cambios de actor, ni la caída del telón de acero pueden con esta saga. James Bond es todo un superviviente pero su saga es incluso más difícil de matar, quizás sólo la crisis ecenómica actual pueda con el espía más famoso de la historia. Pero eso lo sabemos ahora, en 1969 nada de esto se sabía.

Tras muchas cavilaciones el elegido fue una opción muy arriesgada, un desconocido actor australiano (algo feo diría yo) llamado George Lazenby. Muchos se rasgaron las vestiduras de igual forma que hicieron 35 años después cuando el elegido fue Daniel Craig, pero en ambos casos creo que se equivocaron. Obviamente, Lazenby no tenía el carisma de Connery (sus posteriores carreras así lo confirman) pero para ser James Bond no hace falta ser un grandísimo actor, basta con tener buena planta y poner cara de póker (que le pregunten a Roger Moore).

Ya desde la primera escena, el guión es consciente del cambio de actor e ironiza sobre ello. Mientras Bond está enzarzado en una pelea contra unos matones que iban a secuestrar a una chica, ésta se escapa sin ni siquiera dar las gracias. Bond mira a la cámara y declara “Esto no le pasaba al otro Bond”. El cambio de actor implicaba algo más que un simple cambio de rostro. Para la primera película sin Connery, los productores decidieron dar un giro hacia una mayor espectacularidad y a la vez aumentar la ironía de la saga.

El personaje de Bond aparece algo más humano, no es sólo una máquina de matar. James Bond evoluciona, se enamora e incluso se casa. Es más, en este film está dispuesto a dejarlo todo por una mujer, interpretada por Diana Rigg conocida por la serie de televisión Los vengadores. Desde luego, Blofeld y su organización terrorista Spectra (¿la inspiración de Al Qaeda?) siguen haciendo de las suyas. Blofeld aparece esta vez interpretado por Telly Savalas, en mi opinión la mejor encarnación del archienemigo de 007. Su enemistad se convierte aquí en algo personal.

La dirección de Peter Hunt es más que eficiente a la vez que psicodélica, de acorde con la época: mucho movimiento de cámara, planos cortos, zooms y demás efectos que en 1969 eran muy modernos pero que han envejecido bastante mal. Algunas escenas de peleas son especialmente confusas y mareantes. En general, la peli adolece de los males propios del cine de finales de los sesenta pero esos mismos males la hacen única dentro de la saga.

A mí me parece que esta película tiene algunas de las mejores escenas de toda la franquicia, la escena de la persecución en skis (la primera de toda la saga) o la lucha final con Blofeld me parecen geniales. Pero lo mejor es la música de un John Barry especialmente inspirado. Su música se funde perfectamente con las escenas de acción creando momentos de auténtico cine de aventuras. La canción We have all the time in the world interpretada por Louis Armstrong es también memorable.



A pesar de sus innegables cualidades, los fans rechazaron el film. Se dice que fue un fracaso de taquilla, pero ese año sólo fue superada en recaudación por Dos hombres y un destino. Lazenby nunca volvió a encarnar al personaje, participó en las últimas películas de Bruce Lee y acabó en la saga Emmanuelle.

Sean Connery sí volvió a encarnar una vez más a 007 (gracias a un desorbitado cheque de un millón de dólares de la época) en 1972 con Diamantes para la eternidad, pero este film no continua los sucesos narrados en Al servicio secreto de su majestad. Durante unos años parecía que ni la propia franquicia quería saber nada de una de sus mejores entregas. Hasta el prólogo de Sólo para sus ojos (ya en1981 con un acartonado Roger Moore) no se asumen y se atan ciertos cabos sueltos dejados por el film que nos ocupa. Ello supuso la aceptación de Al servicio secreto de su majestad como miembro de pleno derecho de la franquicia. Nunca es tarde si la dicha es buena.



miércoles, 29 de julio de 2009

La cuestión humana (La question humaine)

El jefe del departamento de recursos humanos de una gran empresa recibe el encargo de evaluar psicológicamente al director general.



Pues la premisa del film no está mal y puede dar mucho juego (Michael Clayton era sobre algo parecido). Se pueden buscar muchos caminos para hacer el film entretenido o interesante. No es el caso. Menudo ladrillo de peli. Lo siento mucho pero el cine francés ha vuelto a perder muchos puntos tras esta película. Madre mía qué aburrimiento. Me importan poco todos los premios y menciones especiales de todos los jurados de todos los festivales que se haya llevado esta peli. Es un ladrillo.

Dos horas y media de diálogos tan interminables como vacíos y una forma de rodar de lo más lenta que te puedas imaginar. Si le sumamos que todas las escenas se hacen eternas, que la trama no avanza y acaba en el más absoluto de los vacíos… tenemos un film realmente pedante y ridículamente pretencioso.

Parece ser que el film pretende ser un sesudo estudio psicológico del competitivo mundo empresarial y cómo para las grandes empresas sus empleados no son más que números. Vale, puede que no les falte algo de razón. Pero comparar el sistema empresarial de la Europa actual con el genocidio nazi me parece querer ser demasiado filosófico/intelectual/pedante.

Pero aún así, la cosa se podría haber hecho con interés y/o ritmo (premisas más ridículas han dado lugar a pelis realmente notables: pájaros que atacan a los humanos, princesas en el espacio, un club de gente que se pega, un robot solitario) pero ya he dicho que no es el caso. Sólo Michael Haneke y su bodrio Caché (Escondido) me han parecido en los últimos años tan pedantemente aburridos.

Otros directores se van de cabeza y realizan verdaderos ejercicios de imaginación que rozan la paranoia y la locura: Buñuel, Jodorowsky o David Lynch son directores bastante raros (o surrealistas) que gustan de abofetear al espectador para despertarle de su letargo y hacerle pensar. A muchos espectadores no les gusta que les impresionen ni les hagan pensar. Pero a nadie le gusta que le aburran.

Pues parece que el director Nicolas Klotz sólo tiene interés en aburrir al espectador. Nada impacta ni impresiona ni entretiene. El tedio más absoluto se apodera irremediablemente de quien comete el error de ver esta peli. Yo, al menos, la vi en versión original y repasé el idioma (de ahí 1 punto de los 2 con los que la he puntuado).

Tampoco la floja interpretación de Mathieu Amalric y su inexpresiva cara ayudan mucho. Mathieu Amalric ya ha sido este año el peor villano de la saga de 007 por Quantum of Solace y con esta peli confirma que lo de actuar no es lo suyo: se limita a abrir mucho los ojos, casi no pestañear y ponerse inexpresivamente serio. Si has visto la foto al inicio de este post ya has visto todas las caras que pone Amalric en toda la peli. Curiosamente en el reparto está también Michael Lonsdale que también hizo de villano de 007 en Moonraker (1979).

Igual es que yo soy muy corto o no he estudiado en la Universidad de la Sorbona o yo qué sé. Pero no le vi el interés a este film por ningún lado. Bueno, lo único que me gustó fue el brutal monólogo final con la imagen en negro (el punto que faltaba). Igual me gustó debido a que llevaba 1 hora rezando para que la peli se acabara de una vez.

Penosamente aburrida.

2


lunes, 30 de marzo de 2009

QUANTUM OF SOLACE


Traicionado por la mujer que amaba, 007 buscará venganza.

Tras el éxito de crítica y público que supuso Casino Royale los productores han decidido seguir por el camino de endurecer al mítico espía inglés. Ciertamente este film es bastante más violento y duro que las clásicas películas de 007. Ahora James Bond salta de tejado en tejado, se hiere, sangra y hasta suda y se despeina. Es un héroe de acción al estilo Jason Bourne (esos saltos entre balcones…) o incluso John McClane. Todo eso ya lo comenté al hablar de Casino Royale. Pero aquel film tenía un guión bastante sólido y un ritmo trepidante, algo de lo que Quantum of solace carece.
Las escenas de acción son vertiginosas y muy entretenidas, las chicas son muy guapas y M sigue intentando controlar a su agente más díscolo, pero la cosa no acaba de cuajar como debiera. El guión es bastante pobre: no hay casi humor ni ingenio, todo se resuelve a tiros. 
No sé si es homenaje, plagio o falta de imaginación pero muchos momentos de esta película recuerdan a otros de la saga (la chica desnuda en la cama cubierta de petróleo me recordó a la chica desnuda cubierta de oro de Goldfinger, la escena del paracaídas me recordó a la de Moonraker, la escena de Bond y la chica andando por el desierto es clavada a la de La espía que me amó, etc). También ciertas escenas de lucha siguen siendo idénticas a las de la saga Jason Bourne (el original que se adapata copiando a su copia).
Marc Foster dirige correctamente las escenas de acción y le imprime al film un ritmo acelerado, casi demasiado. Incluso me parece algo excesivo el número de persecuciones y escenas de acción. Apenas hay diálogos interesantes entre tiroteo y tiroteo. Además, la forma de montar las escenas de acción me pareció algo confusa. A pesar de ello, la escena del andamio me pareció muy lograda, lo mejor de la peli.

Me dio la sensación de que algo falta en esta película, es la más corta de la saga, la única que dura menos de 2 horas, es como si le faltaran 15 minutos. No sé si han cortado escenas para hacer el film más dinámico o no sabían cómo continuar pero me da la impresión de que el clímax no está del todo conseguido.
Daniel Craig me parece un buen actor y creo que borda su papel, su 007 está más cómodo en una pelea con cuchillos en el barro que en una fiesta (al contrario que el dandy blandengue de Pierce Brosnan). Lamentablemente, Mathieu Amalric (actor que no me gusta nada) me parece que tiene uno de los peores malvados de la saga, bastante flojo. Su villano es apenas un risible peón que no pasará a la historia de los mejores villanos de la franquicia, su ecologista discurso de la fiesta me pareció bastante lamentable. Vale que Olga Kurylenko es muy guapa y que lo de la interpretación le viene bastante grande, tampoco es que su personaje tuviera mucha tela para cortar, pero recordemos que para hacer de chica Bond no es necesario saber interpretar. También aparece brevemente la guapa (no podía ser de otra forma) Gemma Artenton.

Al final queda un film de acción muy justito que está a medio camino entre la renovación a base de polvo y sangre y los guiños al pasado. Floja.

4,5

viernes, 30 de enero de 2009

CASINO ROYALE


Lo que más me fascina de la saga de James Bond es su capacidad para adaptarse a los cambios. Durante más de 40 años ha aguantado todo tipo de modas y siempre ha mantenido el favor del público.


La verdad es que parte de una fórmula perfecta para atraer al público masculino: acción, coches y chicas. Es innegable que es una saga destinada principalmente al público masculino, aunque lo de tener un protagonista bien plantado y algo canalla sirve para atraer a las féminas. O eso parece, vistos los resultados en taquilla durante tantas décadas. Las constantes de la saga han permanecido invariables frente a cambios políticos y sociales: ni el fin de la guerra fría ni la caída del muro de Berlín lograron dejar a 007 sin enemigos.

Los enemigos se adaptaron a los tiempos: en los sesenta era la organización Spectra, los rusos y millonarios pirados y ahora son banqueros de terroristas. Pero el personaje en sí no había variado tanto, en los 90 empezó a estar mal visto fumar y 007 ya no fumó más. Tampoco usa sombrero desde que se pasaran de moda en los 70. Pero sus relaciones con las mujeres y sus gustos caros no habían variado en 40 años.Teniendo en cuenta que Ian Fleming escribió las novelas de 007 basándose en sus experiencias en la segunda guerra Mundial ¿no se habría quedado el personaje totalmente caduco? El mundo ha cambiado mucho en 60 años, seguir mostrando a las mujeres como meros objetos sexuales ya no tiene buena prensa (por suerte). En un intento de modernización, en los noventa cambiaron de sexo al personaje de M y lo convietieron en mujer, con lo que Bond tendría que acatar las ódenes de una jefa. Pero no hubo más innovacioes, no puedes variar mucho una fórmula que sabes que funciona.

Pero urgía un cambio. Las malas críticas que recibió Muere otro día (el guión era muy flojo) y la repetición de los esquemas hicieron pensar a los productores que ya era hora de renovar la franquicia o morir. La polémica contratación de Daniel Graig como nuevo 007 fue una apuesta muy arriesgada, montones de páginas web protestaron y muchos fans se echaron las manos a la cabeza (yo incluido, lo admito). El tipo no es mal actor, pero era demasiado rudo para el papel. Su apariencia de camionero del este de Europa distaba mucho de la elegancia de Pierce Brosnan o la chulería de Roger Moore. SIn embargo, la cosa funcionó.

Igual de arriesgado fue retroceder en el tiempo y narrar la primera aventura de James Bond como agente del MI6, Casino Royale. De la primera novela de James Bond ya hubo una muy libre adaptación en 1967, pero era una sátira de las películas de espías con David Niven como 007 y Woody Allen como su malvado hermano. La verdad es que la peli tiene cierta gracia.

Pero la jugada salió bien. Casino Royale (la de 2006) es una de las mejores películas de la saga. No es una mera sucesión de escenas de acción y chicas guapas. Tiene guión, ritmo y es muy entretenida. Sigue bastante fielmente a la novela, cosa que venía siendo bastante poco habitual últimamente. Hay más películas que novelas de Ian Flemming. Obviamente, han tenido que adaptar muchas cosas a la época actual. Hace 50 años no había móviles ni ordenadores portátiles. Muchos tópicos de la saga (la famosa forma de decir su nombre, el desprecio por las mujeres, el Aston Martin, las bebidas alcohólicas, la imagen del personaje disparando a la cámara antes de los títulos de crédito) quedan explicados en esta película. El Bond de Craig es mucho más inexperto que el que estamos acostumbrados a ver, comete errores y es demasiado impulsivo. Graig le ha dado un toque duro, serio y frío. Es un asesino preparado para matar en cualquier momento. Está más cómodo persiguiendo a un sospechoso sobre una grúa que vestido de smoking en un casino.
 Es un hombre de acción, mientras que el de Brosnan o Moore eran más espías de alcoba.En un momento de la trama, desesperado, Bond coge un cuchillo para asesinar a uno de los malos en mitad de una elegante velada. Aún le falta mucho por aprender. Tampoco está acostumbrado aún a los trajes elegantes (la camisa del principio es bastante hortera), incluso en un club es confundido con el aparcacoches. Poco a poco irá aprendiendo cómo desenvolverse en ese mundo de espías y lujo. Aún es un diamante en bruto que necesita un buen pulido. También aprenderá a no confiar en nadie, absolutamente en nadie.
Si es impulsivo debe ser violento y brutote, pues lo es. No es de extrañar que Craig se partiera varios dientes durante el rodaje. Las escenas de acción son mucho más físicas, muy del estilo de la saga de Jason Bourne (el original que copia a su copia para sobrevivir a los tiempos). Craig está en una forma física envidiable (quizás demasiado musculado para el personaje?) que le permite realizar él mismo muchas escenas de acción. Algunas escenas (como la de la persecución inicial en Madagascar) me parecen de las mejores de la saga.

Aunque es una de las películas de 007 con menos escenas de acción, incluso llega a estar bastante rato sin nada de acción (la partida de póker), no se hace aburrida en ningún momento. El director Martin Campbell (GoldenEye, La leyenda del Zorro, Límite vertical) ha sabido darle al film un ritmo que no decae en toda la trama y, por momentos, llega a ser trepidante a pesar de sus 144 minutos.

En cuanto al reparto:Daniel Craig, creo que se adapta al personaje perfectamente y está genial. Dicen que es el mejor Bond tras Sean Connery, no sé, yo creo que está incluso mejor. Su elección me sorprendió mucho (la otra opción que barajaron era Hugh Grant!!!) pero hay que reconocer que, tanto en las escenas físicas como en las más románticas, el colega se come la pantalla.

Eva Green demuestra que las chicas Bond no tienen que ser tontas y realiza una actuación mucho más compleja de lo que viene siendo habitual en este tipo de films. Judi Dench borda todo lo que hace así que el papel de M no le supone ningún problema. Jeffrey Wright está muy bien como Felix Leiter, agente de la CIA que ahora han convertido en afroamericano. El único que me pareció que no daba la talla era el danés Mads Mikkelsen como el villano Le Chiffre.

En Casino Royale asistimos a la interesante (y necesaria) renovación del mito

7