jueves, 10 de diciembre de 2015
Spectre
domingo, 17 de marzo de 2013
Hablando claro sobre los Oscars
A mí no me pagan por escribir bien o mal de ninguna película ni tengo interés comercial ninguno, así pues, escribo lo que me da la gana y no le debo pleitesía a nadie. La ruina económica me da una libertad que muy rara vez se da en los medios escritos y mucho menos en los televisivos. Así pues, me dispongo a dar mi más sincera opinión sobre los premios Oscar.
Este año, seamos claros de una vez, no había grandes películas, casi se podría decir que casi no ha habido ni siquiera buenas películas. Ha habido películas correctas y poco más. Nada de obras maestras ni películas que pasarán a la historia dentro del cine norteamericano. Casi se diría que ha sido un año para olvidar, este año no habría que haber hecho ceremonia de los Oscars, no había el nivel suficiente. Pero la máquina de hacer dinero no se para nunca, ni siquiera cuando no tiene sentido premiar tanta mediocridad. El hecho de que Argo se haya llevado el Oscar a mejor película ya nos dice mucho de cómo está el panorama. Argo no es un mal film, que conste que me gustó en su día, pero no merece pasar a la historia como la mejor película del pasado año. Esta siendo habitual en los últimos años que películas correctitas se han alzado con la preciada estatuilla a mejor película, ¿Alguien se acuerda de Shakespeare in love o Crash? Probablemente nadie se acuerde de Argo dentro de 10 años. Pero ya sabemos que hay muchos intereses en juego. Hubo un tiempo en el que ganar un Oscar era realmente meritorio, había mucha competencia. Me refiero, por ejemplo, a las décadas de los 40 y los 50. Las ganadoras a mejor película de esos años son verdaderas joyas que ochenta años después siguen estando vigentes. Comparar esos clásicos con las películas actuales es desolador. Tampoco las décadas de los 60 ó 70 se quedaron cortas, era otra cosa, más experimental y social, pero de innegable calidad. Pero la calidad del cine ha caído en picado en las últimas dos décadas. Mucho efecto especial, mucho consumo rápido y aún más rápido olvido. Pero los Oscars siguen dando premios. Ya sabemos que en el reino de los ciegos, el tuerto es el rey.
Con el cine actual por los suelos, los Oscars no hacen más que constatar el paupérrimo nivel del cine norteamericano a base de premiar a chicas guapas e incongruencias varias:
¿Tiene sentido que Ben Affleck no estuviera nominado a mejor director y sí lo estuviera Argo como mejor película? Pues no, no tiene ningún sentido. Sólo se puede explicar por una manía a Ben Affleck, el tipo es un ladrillo como actor y parece que genera muchas envidias, pero como director sabe elegir muy bien sus proyectos y sabe llevarlos a buen puerto, sin ser tampoco un genio. Desde luego, Ang Lee le da mil vueltas. Pero que ni siquiera estuviera nominado es bastante chocante. Es como premiar a la mejor tarta y no al cocinero que la ha hecho.
¿Por qué había tantas películas nominadas a mejor película? Uno de esos extraños cambalaches que hacen los de Hollywood para compensar y que todas las productoras se vayan contentas a casa, que es de lo que se trata en definitiva. A repartir toca, sobre todo en un año tan flojo como este 2012. La recaudación de un film sube mucho si es candidata al Oscar a mejor película, mejor nominar a 8 que sólo a 3. Este año había verdaderas atrocidades a mejor película como Bestias del sur salvajes (aburridilla) y The master (aburrida). Yo prefería Los miserables aunque sólo fuera por sus primeros 25 minutos y Anne Hathaway.
Aunque mi favorita, sin duda, era La vida de Pi. Nunca tuvo la más mínima opción, seamos serios, ya sé que es fácil hablar cuando el toro ya ha pasado, pero: ¿Cómo le iban a dar el Oscar a mejor película a una película dirigida por un chino que adapta el libro de un canadiense que va sobre la historia de un hindú? Vamos, hombre. Además, un film que versa sobre la gran mentira de todas las religiones no es del agrado del lobby judío que controla Hollywood desde hace décadas. Le damos el de director y poco más. El premio gordo se lo damos a un film que habla sobre nosotros mismos y la gran mentira que es el cine, así, rizando el rizo. Le damos el Oscar a mejor película a Argo que habla sobre una película que nunca existió. Así de chulos somos.
¿Cómo puede ser que Amour sea candidata a mejor película extranjera y también a la mejor película? Se es extranjero o se es nacional, pero no las dos cosas. ¿Ocurre que Amour es tan buena que merece ser yanqui? ¿Existe la doble nacionalidad entre las películas? No hay quien entienda a estos de Hollywood. Estaba claro que sólo le iban a dar el premio a mejor película extranjera, una categoría siempre considerada menor, y no tenía opciones a mejor película. Pero el film del siempre polémico Haneke es de ese tipo de películas que tanto gustan a la academia y que tratan el tema de una enfermedad terminal desde un punto de vista políticamente incorrecto. Como Mar adentro o Million dollar Baby (ambas con Oscar, qué casualidad), Amour aboga por la eutanasia, por acabar con el sufrimiento de un ser querido. Es una opción que levanta ampollas en la puritana América pero que Hollywood por algún motivo siempre premia. Quizás algún poderoso lobby tenga intereses en ello.
¿Cómo puede ser que canciones míticas de la saga de James Bond nunca ganarán un Oscar? Inexplicable. Ni Goldfinger, ni Live and let die, ni We have all the time in the world, ni Diamonds are forever, nada de nada. La saga de 007 siempre ha sido ninguneada por los Oscars, probablemente se deba a que es una franquicia británica. Ahora tocaba hacer un homenaje para celebrar el 50 aniversario de 007 y tenían que darle un Oscar para reparar la injusticia cometida durante 5 décadas. Cantó en la ceremonia Shirley Bassey, con 75 años sobre sus cuerdas vocales dejó claro, a pesar de los años y los nervios, que la diva aún tiene cuerda para rato. Adele se llevó el Oscar a mejor canción por Skyfall, una canción flojita que no está a la altura de las del gran maestro John Barry y que intenta imitar su estilo y su sonido sin lograrlo, pero este año tocaba. También le regalaron el premio a mejor fotografía (aunque fuera compartido).
¿Siempre dan el premio a la actriz más guapa? No, no siempre, a veces se lo dan a Meryl Streep. Siempre queda mejor y viste más que una chica joven y guapa reciba un galardón. Dárselo a una señora de 80 años no queda glamuroso. También gusta mucho dar el premio a una guapa que hace de fea. Sino de qué iban a tener una estatuilla modelos metidas a actrices como Nicole Kidman, Julia Roberts, Halle Berry, Charlize Theron o Angelina Jolie. Había que convertirlas en estrellas y no hay plataforma de lanzamiento mejor que un Oscar. Casualmente, todas se olvidaron de actuar tras recibir el premio. Otro caso paradigmático de actor que se olvida de actuar cuando recibe un Oscar es el de Nicolas Cage, pero este señor da para varias entradas. Yo me alegro que este año ganara Anne Hathaway, que además de guapa sabe actuar.
¿Dan el premio al mejor actor según el personaje histórico? Daniel Day Lewis ya tiene tres Oscars en su haber, el tipo se los merece pero otros muchos también. A veces uno tiene la sensación que premian al personaje y no al actor, Abraham Lincoln se merecía un Oscar. Y punto. El día que hagan un biopic sobre Martin Luther King o Lance Armstrong seguro que también se lo llevan los actores que los interpreten. Es que a los yanquis les encanta el tema de regodearse en su historia y sus héroes (aunque tengan los pies de barro).
El mejor documental lo ganó Searching for the Sugar man, estoy de acuerdo, me gustó y me parece muy interesante la historia de Sixto Rodríguez, un tipo que le da un nuevo significado al término artista maldito.
Floja cosecha la de 2012, un año casi para olvidar.
sábado, 3 de noviembre de 2012
SKYFALL
Otro fallo creo que es la parte final en Escocia, un viaje a los orígenes de James Bond. Pues muy bien, pero el excelente ritmo llevado hasta el momento se quiebra desmejorando bastante el conjunto. Tampoco me gustó que el film no tenga un clímax adecuado. Yo eché de menos una espectacular pelea con Silva/Bardem sobre un puente o algo así. Pero no, la película se resiente de un final poco emocionante. Una lástima que al final se estropee el conjunto de una película que prometía ser una de las mejores de la franquicia.
Me impresionó la música de Thomas Newman, colaborador habitual de Mendes y una imposición de éste para dirigir el film. Me parecía imposible que Newman lograra emular el sonido de John Barry mejor de lo que lo ha estado haciendo David Arnorld desde 1997, pero la verdad es que ha hecho un trabajo fantástico de innovación del sonido de la saga sin renunciar la melodía clásica. La canción de Adele me gusta, no es de las mejores de la saga aunque lo intenta, gana enteros al escucharla como acompañamiento de los espectaculares títulos de crédito iniciales.
Resumiendo, un buen intento de dar continuidad y dignidad a esta franquicia. No es tan mala como Quantum ni tan entretenida como Casino Royale. Al menos, es superior a todas las de Pierce Brosnan.

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martes, 31 de julio de 2012
Trailer de Skyfall, la nueva de 007
lunes, 31 de octubre de 2011
Cars 2


lunes, 31 de enero de 2011
In memoriam: John Barry, The lion in winter

Se ha ido uno de los grandes. Ha fallecido John Barry, excelente músico conocido principalmente por sus trabajos para las bandas sonoras de la saga de James Bond. También son suyas Memorias de África, Cowboy de medianoche, Bailando con lobos y otras muchas. Yo crecí fascinado por las canciones que Barry compuso para la saga de 007, como Thunderball, Goldfinger o You only live twice. Por cierto, el tema de James Bond no es de John Barry sino de Monty Norman, aunque los arreglos sí eran suyos.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Al servicio secreto de su majestad (On her Majesty's secret service, 1969)

El tiempo demostró que ni los cambios de actor, ni la caída del telón de acero pueden con esta saga. James Bond es todo un superviviente pero su saga es incluso más difícil de matar, quizás sólo la crisis ecenómica actual pueda con el espía más famoso de la historia. Pero eso lo sabemos ahora, en 1969 nada de esto se sabía.
Tras muchas cavilaciones el elegido fue una opción muy arriesgada, un desconocido actor australiano (algo feo diría yo) llamado George Lazenby. Muchos se rasgaron las vestiduras de igual forma que hicieron 35 años después cuando el elegido fue Daniel Craig, pero en ambos casos creo que se equivocaron. Obviamente, Lazenby no tenía el carisma de Connery (sus posteriores carreras así lo confirman) pero para ser James Bond no hace falta ser un grandísimo actor, basta con tener buena planta y poner cara de póker (que le pregunten a Roger Moore).
Ya desde la primera escena, el guión es consciente del cambio de actor e ironiza sobre ello. Mientras Bond está enzarzado en una pelea contra unos matones que iban a secuestrar a una chica, ésta se escapa sin ni siquiera dar las gracias. Bond mira a la cámara y declara “Esto no le pasaba al otro Bond”. El cambio de actor implicaba algo más que un simple cambio de rostro. Para la primera película sin Connery, los productores decidieron dar un giro hacia una mayor espectacularidad y a la vez aumentar la ironía de la saga.

El personaje de Bond aparece algo más humano, no es sólo una máquina de matar. James Bond evoluciona, se enamora e incluso se casa. Es más, en este film está dispuesto a dejarlo todo por una mujer, interpretada por Diana Rigg conocida por la serie de televisión Los vengadores. Desde luego, Blofeld y su organización terrorista Spectra (¿la inspiración de Al Qaeda?) siguen haciendo de las suyas. Blofeld aparece esta vez interpretado por Telly Savalas, en mi opinión la mejor encarnación del archienemigo de 007. Su enemistad se convierte aquí en algo personal.

La dirección de Peter Hunt es más que eficiente a la vez que psicodélica, de acorde con la época: mucho movimiento de cámara, planos cortos, zooms y demás efectos que en 1969 eran muy modernos pero que han envejecido bastante mal. Algunas escenas de peleas son especialmente confusas y mareantes. En general, la peli adolece de los males propios del cine de finales de los sesenta pero esos mismos males la hacen única dentro de la saga.
A mí me parece que esta película tiene algunas de las mejores escenas de toda la franquicia, la escena de la persecución en skis (la primera de toda la saga) o la lucha final con Blofeld me parecen geniales. Pero lo mejor es la música de un John Barry especialmente inspirado. Su música se funde perfectamente con las escenas de acción creando momentos de auténtico cine de aventuras. La canción We have all the time in the world interpretada por Louis Armstrong es también memorable.
A pesar de sus innegables cualidades, los fans rechazaron el film. Se dice que fue un fracaso de taquilla, pero ese año sólo fue superada en recaudación por Dos hombres y un destino. Lazenby nunca volvió a encarnar al personaje, participó en las últimas películas de Bruce Lee y acabó en la saga Emmanuelle.
Sean Connery sí volvió a encarnar una vez más a 007 (gracias a un desorbitado cheque de un millón de dólares de la época) en 1972 con Diamantes para la eternidad, pero este film no continua los sucesos narrados en Al servicio secreto de su majestad. Durante unos años parecía que ni la propia franquicia quería saber nada de una de sus mejores entregas. Hasta el prólogo de Sólo para sus ojos (ya en1981 con un acartonado Roger Moore) no se asumen y se atan ciertos cabos sueltos dejados por el film que nos ocupa. Ello supuso la aceptación de Al servicio secreto de su majestad como miembro de pleno derecho de la franquicia. Nunca es tarde si la dicha es buena.
miércoles, 29 de julio de 2009
La cuestión humana (La question humaine)
El jefe del departamento de recursos humanos de una gran empresa recibe el encargo de evaluar psicológicamente al director general.
Pues la premisa del film no está mal y puede dar mucho juego (Michael Clayton era sobre algo parecido). Se pueden buscar muchos caminos para hacer el film entretenido o interesante. No es el caso. Menudo ladrillo de peli. Lo siento mucho pero el cine francés ha vuelto a perder muchos puntos tras esta película. Madre mía qué aburrimiento. Me importan poco todos los premios y menciones especiales de todos los jurados de todos los festivales que se haya llevado esta peli. Es un ladrillo.
Dos horas y media de diálogos tan interminables como vacíos y una forma de rodar de lo más lenta que te puedas imaginar. Si le sumamos que todas las escenas se hacen eternas, que la trama no avanza y acaba en el más absoluto de los vacíos… tenemos un film realmente pedante y ridículamente pretencioso.
Parece ser que el film pretende ser un sesudo estudio psicológico del competitivo mundo empresarial y cómo para las grandes empresas sus empleados no son más que números. Vale, puede que no les falte algo de razón. Pero comparar el sistema empresarial de la Europa actual con el genocidio nazi me parece querer ser demasiado filosófico/intelectual/pedante.
Pero aún así, la cosa se podría haber hecho con interés y/o ritmo (premisas más ridículas han dado lugar a pelis realmente notables: pájaros que atacan a los humanos, princesas en el espacio, un club de gente que se pega, un robot solitario) pero ya he dicho que no es el caso. Sólo Michael Haneke y su bodrio Caché (Escondido) me han parecido en los últimos años tan pedantemente aburridos.
Otros directores se van de cabeza y realizan verdaderos ejercicios de imaginación que rozan la paranoia y la locura: Buñuel, Jodorowsky o David Lynch son directores bastante raros (o surrealistas) que gustan de abofetear al espectador para despertarle de su letargo y hacerle pensar. A muchos espectadores no les gusta que les impresionen ni les hagan pensar. Pero a nadie le gusta que le aburran.
Pues parece que el director Nicolas Klotz sólo tiene interés en aburrir al espectador. Nada impacta ni impresiona ni entretiene. El tedio más absoluto se apodera irremediablemente de quien comete el error de ver esta peli. Yo, al menos, la vi en versión original y repasé el idioma (de ahí 1 punto de los 2 con los que la he puntuado).
Tampoco la floja interpretación de Mathieu Amalric y su inexpresiva cara ayudan mucho. Mathieu Amalric ya ha sido este año el peor villano de la saga de 007 por Quantum of Solace y con esta peli confirma que lo de actuar no es lo suyo: se limita a abrir mucho los ojos, casi no pestañear y ponerse inexpresivamente serio. Si has visto la foto al inicio de este post ya has visto todas las caras que pone Amalric en toda la peli. Curiosamente en el reparto está también Michael Lonsdale que también hizo de villano de 007 en Moonraker (1979).
Igual es que yo soy muy corto o no he estudiado en la Universidad de la Sorbona o yo qué sé. Pero no le vi el interés a este film por ningún lado. Bueno, lo único que me gustó fue el brutal monólogo final con la imagen en negro (el punto que faltaba). Igual me gustó debido a que llevaba 1 hora rezando para que la peli se acabara de una vez.
Penosamente aburrida.
2
lunes, 30 de marzo de 2009
QUANTUM OF SOLACE
Tras el éxito de crítica y público que supuso Casino Royale los productores han decidido seguir por el camino de endurecer al mítico espía inglés. Ciertamente este film es bastante más violento y duro que las clásicas películas de 007. Ahora James Bond salta de tejado en tejado, se hiere, sangra y hasta suda y se despeina. Es un héroe de acción al estilo Jason Bourne (esos saltos entre balcones…) o incluso John McClane. Todo eso ya lo comenté al hablar de Casino Royale. Pero aquel film tenía un guión bastante sólido y un ritmo trepidante, algo de lo que Quantum of solace carece.
Las escenas de acción son vertiginosas y muy entretenidas, las chicas son muy guapas y M sigue intentando controlar a su agente más díscolo, pero la cosa no acaba de cuajar como debiera. El guión es bastante pobre: no hay casi humor ni ingenio, todo se resuelve a tiros. No sé si es homenaje, plagio o falta de imaginación pero muchos momentos de esta película recuerdan a otros de la saga (la chica desnuda en la cama cubierta de petróleo me recordó a la chica desnuda cubierta de oro de Goldfinger, la escena del paracaídas me recordó a la de Moonraker, la escena de Bond y la chica andando por el desierto es clavada a la de La espía que me amó, etc). También ciertas escenas de lucha siguen siendo idénticas a las de la saga Jason Bourne (el original que se adapata copiando a su copia).
Marc Foster dirige correctamente las escenas de acción y le imprime al film un ritmo acelerado, casi demasiado. Incluso me parece algo excesivo el número de persecuciones y escenas de acción. Apenas hay diálogos interesantes entre tiroteo y tiroteo. Además, la forma de montar las escenas de acción me pareció algo confusa. A pesar de ello, la escena del andamio me pareció muy lograda, lo mejor de la peli.Me dio la sensación de que algo falta en esta película, es la más corta de la saga, la única que dura menos de 2 horas, es como si le faltaran 15 minutos. No sé si han cortado escenas para hacer el film más dinámico o no sabían cómo continuar pero me da la impresión de que el clímax no está del todo conseguido.

Daniel Craig me parece un buen actor y creo que borda su papel, su 007 está más cómodo en una pelea con cuchillos en el barro que en una fiesta (al contrario que el dandy blandengue de Pierce Brosnan). Lamentablemente, Mathieu Amalric (actor que no me gusta nada) me parece que tiene uno de los peores malvados de la saga, bastante flojo. Su villano es apenas un risible peón que no pasará a la historia de los mejores villanos de la franquicia, su ecologista discurso de la fiesta me pareció bastante lamentable. Vale que Olga Kurylenko es muy guapa y que lo de la interpretación le viene bastante grande, tampoco es que su personaje tuviera mucha tela para cortar, pero recordemos que para hacer de chica Bond no es necesario saber interpretar. También aparece brevemente la guapa (no podía ser de otra forma) Gemma Artenton.
Al final queda un film de acción muy justito que está a medio camino entre la renovación a base de polvo y sangre y los guiños al pasado. Floja.
4,5
viernes, 30 de enero de 2009
CASINO ROYALE

La verdad es que parte de una fórmula perfecta para atraer al público masculino: acción, coches y chicas. Es innegable que es una saga destinada principalmente al público masculino, aunque lo de tener un protagonista bien plantado y algo canalla sirve para atraer a las féminas. O eso parece, vistos los resultados en taquilla durante tantas décadas. Las constantes de la saga han permanecido invariables frente a cambios políticos y sociales: ni el fin de la guerra fría ni la caída del muro de Berlín lograron dejar a 007 sin enemigos.
Los enemigos se adaptaron a los tiempos: en los sesenta era la organización Spectra, los rusos y millonarios pirados y ahora son banqueros de terroristas. Pero el personaje en sí no había variado tanto, en los 90 empezó a estar mal visto fumar y 007 ya no fumó más. Tampoco usa sombrero desde que se pasaran de moda en los 70. Pero sus relaciones con las mujeres y sus gustos caros no habían variado en 40 años.Teniendo en cuenta que Ian Fleming escribió las novelas de 007 basándose en sus experiencias en la segunda guerra Mundial ¿no se habría quedado el personaje totalmente caduco? El mundo ha cambiado mucho en 60 años, seguir mostrando a las mujeres como meros objetos sexuales ya no tiene buena prensa (por suerte). En un intento de modernización, en los noventa cambiaron de sexo al personaje de M y lo convietieron en mujer, con lo que Bond tendría que acatar las ódenes de una jefa. Pero no hubo más innovacioes, no puedes variar mucho una fórmula que sabes que funciona.
Pero urgía un cambio. Las malas críticas que recibió Muere otro día (el guión era muy flojo) y la repetición de los esquemas hicieron pensar a los productores que ya era hora de renovar la franquicia o morir. La polémica contratación de Daniel Graig como nuevo 007 fue una apuesta muy arriesgada, montones de páginas web protestaron y muchos fans se echaron las manos a la cabeza (yo incluido, lo admito). El tipo no es mal actor, pero era demasiado rudo para el papel. Su apariencia de camionero del este de Europa distaba mucho de la elegancia de Pierce Brosnan o la chulería de Roger Moore. SIn embargo, la cosa funcionó.
Igual de arriesgado fue retroceder en el tiempo y narrar la primera aventura de James Bond como agente del MI6, Casino Royale. De la primera novela de James Bond ya hubo una muy libre adaptación en 1967, pero era una sátira de las películas de espías con David Niven como 007 y Woody Allen como su malvado hermano. La verdad es que la peli tiene cierta gracia.
Pero la jugada salió bien. Casino Royale (la de 2006) es una de las mejores películas de la saga. No es una mera sucesión de escenas de acción y chicas guapas. Tiene guión, ritmo y es muy entretenida. Sigue bastante fielmente a la novela, cosa que venía siendo bastante poco habitual últimamente. Hay más películas que novelas de Ian Flemming. Obviamente, han tenido que adaptar muchas cosas a la época actual. Hace 50 años no había móviles ni ordenadores portátiles. Muchos tópicos de la saga (la famosa forma de decir su nombre, el desprecio por las mujeres, el Aston Martin, las bebidas alcohólicas, la imagen del personaje disparando a la cámara antes de los títulos de crédito) quedan explicados en esta película. El Bond de Craig es mucho más inexperto que el que estamos acostumbrados a ver, comete errores y es demasiado impulsivo. Graig le ha dado un toque duro, serio y frío. Es un asesino preparado para matar en cualquier momento. Está más cómodo persiguiendo a un sospechoso sobre una grúa que vestido de smoking en un casino.
Es un hombre de acción, mientras que el de Brosnan o Moore eran más espías de alcoba.En un momento de la trama, desesperado, Bond coge un cuchillo para asesinar a uno de los malos en mitad de una elegante velada. Aún le falta mucho por aprender. Tampoco está acostumbrado aún a los trajes elegantes (la camisa del principio es bastante hortera), incluso en un club es confundido con el aparcacoches. Poco a poco irá aprendiendo cómo desenvolverse en ese mundo de espías y lujo. Aún es un diamante en bruto que necesita un buen pulido. También aprenderá a no confiar en nadie, absolutamente en nadie.
En cuanto al reparto:Daniel Craig, creo que se adapta al personaje perfectamente y está genial. Dicen que es el mejor Bond tras Sean Connery, no sé, yo creo que está incluso mejor. Su elección me sorprendió mucho (la otra opción que barajaron era Hugh Grant!!!) pero hay que reconocer que, tanto en las escenas físicas como en las más románticas, el colega se come la pantalla.
Eva Green demuestra que las chicas Bond no tienen que ser tontas y realiza una actuación mucho más compleja de lo que viene siendo habitual en este tipo de films. Judi Dench borda todo lo que hace así que el papel de M no le supone ningún problema. Jeffrey Wright está muy bien como Felix Leiter, agente de la CIA que ahora han convertido en afroamericano. El único que me pareció que no daba la talla era el danés Mads Mikkelsen como el villano Le Chiffre.
En Casino Royale asistimos a la interesante (y necesaria) renovación del mito
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