It es ya todo un fenómeno no solamente del
cine de terror sino también social. Esta nueva versión de It se ha convertido
ya en la película de terror más taquillera de la historia. Solamente es
superada por El exorcista si
tenemos en cuenta la inflación desde 1973, pero es muy posible que en breve la
acabe superando. Obviamente, It
no le llega a El exorcista ni a la suela de los zapatos, estoy dispuesto a
batirme en duelo con quien afirme lo contrario, pero no es un film exento de
méritos.
Mostrando entradas con la etiqueta 5'5. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 5'5. Mostrar todas las entradas
sábado, 30 de septiembre de 2017
sábado, 15 de julio de 2017
Cars 3
Parece que los de Pixar han
aprendido del desastre que supuso Cars 2. Lo de dar el protagonisto a un
secundario graciocillo salió francamente mal y la segunda película de esta saga
me pareció de lo más flojo de Pixar. Ahora han retomado el rumbo y esta tercera
entrega mejora sensiblemente. Vuelven las carreras vertiginosas y la velocidad
sin olvidar la evolución de los personajes. Rayo McQueen recupera el
protagonismo y sufre un inesperado revés: no siempre se puede ser el más
rápido. El tiempo pasa para todos y nadie se mantiene eternamente en la cima.
Surgen nuevos avances y nuevos corredores, Rayo pasa sin darse cuanta a ser un
veterano. Ahí radica lo más destacable de Cars 3, Rayo debe aceptar el paso del
tiempo. Si en la primera recibía un baño de humildad, en esta tercera debe aceptar
el paso del tiempo y ha vivir con la frustración. Esta Cars 3 viene a ser,
salvando las distancias, lo que El imperio contraataca supuso
a la franquicia de star Wars. Es la entrega en la que las tramas se hacen más
adultas. Esta vez se trata de aceptar el paso del tiempo y dejar hueco a
las nuevas generaciones. Hay que reconocer que los de Pixar han
sido muy valientes al tratar estos temas en una película de animación infantil.
A pesar de lo poco frecuente de la trama, el film tiene los suficientes toques
de humor como para que los más peques no se aburran. Pixar nuevamente consigue
aunar sentimientos y entretenimiento como solamente ellos son capaces. Sin
embargo, esta Cars 3 queda lejos de las cotas de excelencia de las
maravillosas Toy Story 3 o Del revés. En la dirección está el debutante Brian Fee, no lo hace mal pero tampoco sorprende o
innova lo más mínimo.
Esta Cars
3 es un buen film más maduro de lo esperado pero que no llega a emocionar ni
divertir lo que debiera.
-->
Me pareció mucho más interesante
el corto Lou, aquí sí que Pixar demuestra de lo que es capaz en
solamente 6 minutos. Otro corto memorable de Pixar.
martes, 20 de diciembre de 2016
Rogue one: una historia de Star Wars
Disney sigue explotando la gallina de los
huevos de oro que suponen los derechos de explotación de la saga de Star wars.
Al menos, ahora que George Lucas ya no está al mando, no
corremos el peligro de que se saque de la
manga insoportables personajes de grandes orejas generados por ordenador. Rogue
One no es un episodio más de Star Wars, tampoco es una precuela ni una secuela,
sino un spin-off. No es el primero del
universo Star Wars, afortunadamente
casi nadie se acuerda de aquellos subproductos para televisión llamados La Aventura de los Ewoks (1984) y La Batalla en el Planeta de los
Ewoks (1985) que incluso
llegaron a estrenarse en salas comerciales en nuestro país. Obviamente Rogue
one no será el último spin-off. Ya se habla de otros como el dedicado a
narrar la juventud de Han Solo, Boba Fett o Chewbacca. ¿Acaso no fueron los
episodios I, II y III las aventuras del joven Darth Vader? ¿Acabaremos viendo
una serie llamada Tatooine con las andanzas de un adolescente Luke Skyawalker?
Todo es posible, ya sabemos que Disney tiene pocos escrúpulos a
la hora de hacer caja. El peligro reside en que estiren en
exceso la franquicia hasta caer en el sinsentido o el ridículo. La cosa tenía
su gracia hasta ahora pero la sobre explotación puede acabar por cansar a los
fans.
Rogue one ya nos informa ya desde el título
que estamos ante una avanzadilla, el primer film que rompe el hielo en
solitario (rogue significa solitario entre
otras acepciones). Vamos, que Rogue one forma
parte del universo Star Wars pero no es un episodio oficial de la franquicia.
Aparece el rótulo de “Hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana…”
pero no los títulos que se pierden en el espacio. Tampoco la partitura es del
maestro John Williams, al cual un
retiro tampoco le vendría nada mal, bien ganado se lo tiene. En Rogue one Michael Giacchino se basa en la mítica música
de Williams pero no va más allá de la simple recreación. Su música recuerda a
pasajes de sobra conocidos, pero no crea ninguna melodía destacable. Como todo
en Rogue one, cumple su cometido de conectar
con la saga original pero no innova ni fascina.
La historia de esta Rogue one se sitúa cronológicamente justo
antes del Episodio IV (Una
nueva esperanza) con el que enlaza sin fisuras. Ahora, 40 años después, nos
enteramos de cómo fueron las pesquisas para robar los planos de la Estrella de
la muerte. ¿Realmente a alguien le interesaba saber
cómo se robaron esos planos? La verdad es que no. Pero da
igual, cualquier excusa es válida para volver a al universo de Star Wars y
volver a disfrutar de la saga galáctica más célebre de la historia. Vamos,
para que Disney saque tajada. Rogue One lo intenta dignamente pero se ha
quedado a medias. Vayamos por partes.
El trailer de Rogue one ya nos avanzaba
que Darth Vader aparecía en el film. Vader
aparece poco y de forma casi testimonial, pero el interés del film sube
bastantes enteros cuando su máscara entra en escena. Ahí está la voz de James Earl Jones en la versión original, en
la versión doblada se ha tenido que sustituir la voz de Constantino Romero ya que el mítico doblador
ya falleció. Darth Vader es quizás el mayor reclamo del film. Un villano que
estaba en plena forma. También aparece Grand Moff Tarkin,
interpretado en el film original por el gran Peter Cushing y fallecido hace más de 20
años. Pero la muerte no es impedimento a la hora de darle coherencia a la
historia. Ni mucho menos. Con los modernos efectos digitales, se ha devuelto a
la vida al gran actor británico. Lo cierto es que la cara digital de Cushing da
el pego perfectamente, sus gestos se han copiado magistralmente y casi puedo
asegurar que su interpretación es la mejor del film. Si no supieras que ese
actor lleva muerto dos décadas, te creerías que un actor de carne y hueso
todavía en activo, asombroso. No ocurre lo mismo con otro mítico personaje de
la trilogía original cuyo nombre no voy a desvelar y que también ha sido
generado por ordenador. El fan
agradece los guiños en forma de cameos, pero alguno del final se lo
podrían haber ahorrado. No digo más.
Lo más novedoso de Rogue one es ese creciente protagonismo de
los roles femeninos en el universo Star Wars. Tanto en el Episodio VII con Rey como en este spin-off con Jyn Erso, las
mujeres toman las riendas de la trama. Jyn Erso, encarnada por la estupenda
actriz Felicity Jones (Un monstruo viene a verme, La teoría
del todo), no es una princesa que debe ser rescatada por el joven héroe.
La verdad es que el reparto resulta creíble pero desaprovechado. Dentro del
bando de los rebeldes tenemos a personajes interpretados por el
británico-paquistaní Riz Ahmed, el
mexicano Diego Luna, el afroamericano Forest Whitaker, el hongkonés Donnie Yan y el chino Wen Jiang. Quizás sea una treta comercial de
Disney para ganarse los mercados latino y asiático (lo más probable), pero se agradece la variedad étnica y que no estén generados por
ordenador. Debo mencionar que la química ente Diego Luna y Felicity
Jones es totalmente
inexistente. Tenía que haber un droide, Alan Tudyk presta
su voz a K-2SO, un sucedáneo de C3-PO cuyas supuestas gracias no lo son tanto.
El padre de Jyn, Galen Erso,
está encarnado por el danés Mads Mikkelsen (Hannibal) quien resulta tan inexpresivo como
viene siendo habitual. Sin embargo, a mí quien me ha fascinado, como siempre,
es la inquietante presencia de Ben Mendelsohn (Lost River). Eso sí es un villano que aterra con su sola
presencia, sin máscaras ni respiraciones forzadas, un cabrón de una pieza
corroído por la ambición. Una pena que el decepcionante guión no le haya dado
más cancha a este personaje.
Disney ha contratado como director a Gareth Edwards, un tipo que con solo 2 películas
de monstruos (Monsters y el remake de Godzilla) se ganó el
respeto de la crítica y público. Edwards hace un buen trabajo, acepta el
encargo y dirige siendo consciente que el éxito del reto se basa en contentar a
unos fans que no quieren innovaciones. Con ser fiel a lo ya conocido tenía
mucho ganado. Su film es un éxito si hablamos
de continuidad con el universo Star wars en el que se engloba.
Nada desentona ni resulta estridente. Edwards sabe rodar y se desenvuelve perfectamente en las
escenas de batallas a pesar de haber actualizado algo la manera de
presentarnos la acción. Hay más movimientos de cámara y acaba mareando un poco,
algo que ya pasaba en El despertar de la fuerza.
Sin embargo, Edwards está en piloto automático y se
limita a rodar sin salirse un ápice de los cánones de la franquicia.
Otra cosa hubiera sido impensable.
El problema de Rogue one no reside en la correcta dirección
de Edwards sino en su guión. Se dice que una vez finalizado el rodaje, los
capos de Disney se alarmaron con el resultado y decidieron reescribir el
guión (en el que colaboró hasta Tony Gilroy) y volver a rodar buena parte de
las escenas durante dos meses de rodaje extra. Todo ello explicaría los bajones de ritmo y la confusión reinante en el producto final.
Peor aún, Rogue one se hace tediosa por momentos al público infantil y fracasa a la
hora de presentar y desarrollar los personajes. Ni K2
consigue ser ese droide simpático ni las relaciones entre los personajes están
bien plasmadas. Sirva como ejemplo el desastroso desarrollo de la pareja
formada por Baze Malbus y Chirrut Îmwe (el oriental ciego). Un dúo que
podría habernos proporcionado grandes momentos que se queda en nada. Una pena.
A esta historia le falta ironía y un toque de humor, yo eché de menos a Han
Solo y a esa pareja mal avenida que son R2-D2 y C3-P0.
Ocurre que los efectos especiales, los
diseños, el vestuario y las naves de Star wars están ahí, pero falta la magia. Rogue
One tiene un final épico perfectamente rodado que no emociona lo suficiente
debido a que no se ha dedicado el metraje necesario a desarrollar los
personajes. En 133 minutos, no se consigue crear en el espectador la empatía
necesaria. Entre tanto nuevo planeta y tanto
viaje al híper espacio se han olvidado que, más allá de los efectos especiales,
Star Wars enganchó a varias generaciones gracias a la identificación con unos
carismáticos personajes. Y aquí el carisma no asoma por
ningún lado.
Rogue one ni innova ni sorprende, es un sucedáneo innecesario que ni
siquiera divierte lo que debiera. Cumple, pero nada
más.
5,5
5,5
miércoles, 1 de abril de 2015
Foxcatcher
La anterior película del director Bennet Miller, Moneyball, no estaba mal pero tampoco era ninguna maravilla, pasable. Creo que le di un 5. Tampoco su film Capote me produjo ninguna sensación, me dejó bastante frío más allá de la excelente interpretación de Philip Seymour Hoffman. Ahora Miller regresa con otra historia sobre deporte, Foxcatcher.
Foxcatcher habla de deportistas olvidados tras ganar una medalla de oro en las olimpiadas. Los éxitos deportivos no garantizan poder pagar la hipoteca. Lo privado suple las carencias de lo público. Grandes atletas que no son nada fuera de su deporte y no se les reconoce su esfuerzo, son héroes nacionales que pronto son olvidados, máxime en deportes minoritarios que no arrastran masas ni generan grandes beneficios.
Pero más que de deporte, Foxcatcher trata el tema de las relaciones familiares. Mientras Mark vive bajo la sombra de su hermano e intenta escapar de ella y demostrar que puede triunfar por si mismo, el personaje de John du Pont vive en una jaula de oro bajo la sombra de su madre de la que no ha podido independizarse. Ni todo el dinero del mundo pueden librarse de los juicios y el desprecio de su madre. John intentará por todos los medios llevar su propia vida y demostrarle a su madre que puede triunfar por sí solo. Los traumas familiares de Mark y John entrarán en conflicto al entrar en juego Dave, el hermano de Mark. El film establece un curioso triángulo en el que parece que todos buscan el mismo objetivo (ganar la medalla de oro en las olimpiadas) pero por motivos distintos. Quizás el film se resienta algo del abrupto final (como El Francotirador de Eastwood), pero la historia real tuvo el final que tuvo (y no voy a desvelar).
La película tiene una peculiar mirada de los personajes. A mi el estilo narrativo frío y distante de Bennett Miller me pareció un tanto desesperante. Es una historia bizarra contada de forma sobria, demasiado sobria y solemne. Tanto que está a punto de sepultar el drama bajo su distante y gélida forma de contar la historia.
Hay que destacar la asombrosa transformación física de los protagonistas. Mark Ruffalo y Channing Tatum parecen auténticos luchadores profesionales y están en los mejores papeles de su carrera. Por su parte, Steve Carell realiza un excelente trabajo a pesar de las prótesis y el maquillaje. Un gran trabajo de contención actoral, sin histrionismos ni muecas sobretodo si pensamos que la carrera de Carell se ha desarrollado en la comedia.
En resumen, una película aceptable que no me acabó de entusiasmar.
5'5
viernes, 13 de febrero de 2015
The babadook
No nos dejemos llevar por las apariencias, Babadook va de una madre sola con un hijo con problemas que entra en contacto con un ente malvado que les hará la vida imposible pero no es una película de terror al uso. Es más, estamos una vez más en una casa grande con suelo de madera, ruidos nocturnos, puertas, sótanos, etc pero no estamos ante una película de terror convencional.
La debutante Jennifer Kent escribe y dirige esta película. Se nota que hay una mujer tras la cámara, creo que ya era hora que las mujeres aporten su propia visión al cine de terror. Su film se centra más en la madre que en el niño, lo que le da un refrescante enfoque al film. Es la madre la que tira de la película, un personaje que no ha superado una gran pérdida y que intenta rehacer su vida sin lograrlo. Una mujer real, de carne y hueso, que se esconde bajo las sábanas en vez de enfrentarse al peligro. No es una heroína al uso, es sólo una madre superada por el stress y frustración. No hay en este film una figura masculina que represente al héroe que viene a salvar a la desvalida damisela (algo que está ya muy visto) o algo mucho menos prosaico como ayudarla de las tareas domésticas.
Al igual que en Tenemos que hablar de Kevin, Babadook viene a decirnos que no hay nada más terrorífico que la rutina diaria al cuidado de los hijos. Olvidaros de fantasmas y pariciones varias. No hay mayor maldición que las cargas familiares. El verdadero monstruo está dentro de nosotros mismos. Si perdemos el control es cuando ese monstruo interior se apodera de nosotros haciendo que cometamos las mayores locuras. El villano de Babadook es mucho más terrible que un fantasma o un ser de otra dimensión, está en nuestro interior nosotros y no podemos acabar definitivamente con él. En ese aspecto me recordó a Intruders aunque con resultados bastante mejores.
Más allá de los manidos sustos y efectos de sonido que tanto abundan en el cine de terror de los últimos 30 años, Babadook crea una insana atmósfera que se va haciendo asfixiante conforme avanza la trama.
Me resultaron estimulantes ciertas referencias sexuales, algunas casi subliminales (la grieta en la pared tiene una forma peculiar) así como el original uso de las sombras. Me gustó mucho la expresionista imagen del villano, casi sacado de El gabinete del doctor Caligari. Como buena principiante, Kent rinde tributo a sus influencias. En este caso rinde homenaje al cine mudo de Tod Browning, Georges Méliès y el aragonés Segundo de Chomón.
Sin embargo, pasada la hora de metraje Kent parece no saber hacia donde dirigirse y pasa a centrarse en lo directamente terrorífico. Deja de lado el terror psicológico para caer en cierto efectismo cercano al cine de James Wan (Saw, Insidious, El expediente Warren). La peli pierde algo de originalidad y fuelle pero el final vuelve a dignificar todo el conjunto.
Debo destacar la genial pareja de esforzados actores que interpretan a la madre y el hijo. Essie Davis que plasma magistralmente la degradación psíquica y física de su personaje. Por su parte el niño Daniel Henshall compone uno de los niños más perturbadores del cine de terror desde El sexto sentido. La escena en el coche es estremecedora únicamente por su mirada.
Una interesante opera prima de terror.
5'5
Al igual que en Tenemos que hablar de Kevin, Babadook viene a decirnos que no hay nada más terrorífico que la rutina diaria al cuidado de los hijos. Olvidaros de fantasmas y pariciones varias. No hay mayor maldición que las cargas familiares. El verdadero monstruo está dentro de nosotros mismos. Si perdemos el control es cuando ese monstruo interior se apodera de nosotros haciendo que cometamos las mayores locuras. El villano de Babadook es mucho más terrible que un fantasma o un ser de otra dimensión, está en nuestro interior nosotros y no podemos acabar definitivamente con él. En ese aspecto me recordó a Intruders aunque con resultados bastante mejores.
Más allá de los manidos sustos y efectos de sonido que tanto abundan en el cine de terror de los últimos 30 años, Babadook crea una insana atmósfera que se va haciendo asfixiante conforme avanza la trama.
Me resultaron estimulantes ciertas referencias sexuales, algunas casi subliminales (la grieta en la pared tiene una forma peculiar) así como el original uso de las sombras. Me gustó mucho la expresionista imagen del villano, casi sacado de El gabinete del doctor Caligari. Como buena principiante, Kent rinde tributo a sus influencias. En este caso rinde homenaje al cine mudo de Tod Browning, Georges Méliès y el aragonés Segundo de Chomón.
Sin embargo, pasada la hora de metraje Kent parece no saber hacia donde dirigirse y pasa a centrarse en lo directamente terrorífico. Deja de lado el terror psicológico para caer en cierto efectismo cercano al cine de James Wan (Saw, Insidious, El expediente Warren). La peli pierde algo de originalidad y fuelle pero el final vuelve a dignificar todo el conjunto.
Debo destacar la genial pareja de esforzados actores que interpretan a la madre y el hijo. Essie Davis que plasma magistralmente la degradación psíquica y física de su personaje. Por su parte el niño Daniel Henshall compone uno de los niños más perturbadores del cine de terror desde El sexto sentido. La escena en el coche es estremecedora únicamente por su mirada.
Una interesante opera prima de terror.
5'5
jueves, 15 de enero de 2015
Orígenes (I Origins)
Me gustan las películas que le hacen cuestionarse al espectador su forma de entender la existencia. No voy a ponerme metafísico pero me parece estimulante intentar ir más allá del mero divertimento (contra el que no tengo nada en contra siempre que se haga con cierta dignidad).
Dentro de los directores que buscan hacernos pensar hay de todo, desde soporíferos en extremo a locos fascinantes. El bueno de Mike Cahill es un nuevo valor a tener en cuenta. I Origins es una historia bastante atractiva que tiene los suficientes puntos de interés como para que su visionado se haga de lo más ameno. No es ninguna maravilla pero tiene unos cuantos giros de guión que te mantienen atento durante todo el metraje.
El film plantea el siempre interesante debate entre la ciencia y la superstición. La motivación del personaje principal, un científico interpretado por Michael Pitt, parece ser refutar la idea de Dios a base de datos objetivos. Sin embargo, sus propias experiencias le harán dudar de sus convicciones. Una vez más estamos ante el mundo espiritual enfrentado a la razón. Cahill nos propone que consideremos el ojo humano como espejo del alma o como signo de la evolución de las especies. ¿Algo tan complejo como un ojo puede ser resultado de la evolución o debe haber sido creado por algo divino? Vayamos más allá: ¿Es el amor simplemente un conjunto de sensaciones del cerebro destinadas a la reproducción y supervivencia de la especie? ¿O es algo más? Todo ello me pareció de lo más estimulante. Me gustó cómo se muestra el dilema de una mente científica que se enfrenta a algo totalmente inverosímil. Cahill parece incidir en cómo la mente humana se niega a cambiar sus creencias (ya sean en la ciencia o en la superstición) incluso teniendo evidencias más que suficientes para ello.
El problema es que Cahill tiene muy claro por qué opción se decanta y no deja ningún resquicio a la duda razonable. El espectador se ve subyugado por el misterio que plantea pero sus conclusiones me parecieron algo maniqueas. Cahill reviste su historia de una solemnidad y una trascendencia que puede hacernos olvidar que estamos ante una película, nada más. Y una bastante tramposa, algo que no es malo si buscas divertir al personal (El sexto sentido sería un buen ejemplo de ello) pero que resulta irritante si se busca convencer al espectador de algo.
Avanzada la trama Cahill nos presenta como evidente lo indemostrable y ahí radica su trampa. Me gustó la anécdota sobre el Dalai Lama que se narra en el film pero la forma en la que se le da la vuelta me resultó bastante demagoga.
Personalmente, no sé si existe ese mundo espiritual (nada me hace pensar tal cosa) ni me acabo de creer lo de la reencarnación. Me creo más a los científicos que a cualquier parapsicólogo/charlatán del tres al cuarto. Vamos, que a mí esta película no me ha hecho creer en lo paranormal como parece ser que era la intención del amigo Cahill. Tampoco me ha hecho creer en fantasmas ninguna película de fantasmas de las miles que he visto, ni George A. Romero con todas sus pelis sobre zombies me ha convencido de la existencia de estos. La diferencia es que Romero sólo pretendía divertirnos con sus entrañables seres en busca de carne fresca y Cahill parece querer convencernos de la existencia de lo sobrenatural.
Una consideración final. ¿Qué significa el número romano del título? ¿Inicia este film una trilogía? Puede ser, hay algunos cabos que quedan sueltos (como el señor del ascensor) que nos hacen pensar que estamos ante un proyecto que se va a extender más allá de este film. Puede que Cahill crea que es un iluminado divino y necesite más películas para convertir a toda la raza humana en creyentes de su nueva fe. Cosas más raras hemos visto (qué le pregunten a Tom Cruise y John Travolta).
Un film tramposo y tendencioso pero se ve con interés. Recomendable para los fans de Iker Jiménez.
5,5
P.d. Os dejo con esta curiosa canción incluida en I Origins que resume bastante bien el espíritu del film.martes, 30 de diciembre de 2014
Boxtrolls
El estudio de animación Laika sigue con su cine de stop-motion para un público más maduro pero esta vez tampoco ha logrado superar ni igualar su excelente debut con Los mundos de Coraline.
Vayamos por partes. Los Boxtrolls es un film demasiado oscuro y abigarrado visualmente como para que los más peques lo disfruten. No cometáis mi error de meterme a la sala con niños de 3 y 5 años. El film resulta grotesco y bizarro debido a ciertos personajes y situaciones. Obviamente, no es para los más pequeños. La trama está plagada de interesantes detalles y metáforas que a ellos se les escapan. Yo lo recomendaría a chavales de 10 años o más. Sin ir más lejos, mi hijo se durmió y mi hija se quería ir del cine. Nada de secundarios graciosillos, canciones a mansalva ni divertidos gags. Boxtrolls es otra cosa.
Yo la disfruté bastante en su primera mitad, se me hizo un estilo visual muy atractivo y la historia me pareció bien llevada. La cosa pierde algo de interés en su segunda mitad quizás debido a un desarrollo demasiado plano de los personajes y la obviedad del final. Por suerte se guardan para el final una agradable sorpresa gracias a dos sesudos personajes que filosofan sobre la posibilidad de ser muñecos animados, así descubrimos el ingente trabajo que se esconde tras cada fotograma de este tipo de cine.
Laika sigue siendo un rara avis dentro del mundo de la animación y sigue buscando su público alejado de las ñoñerías de la todopoderosa Disney. Esperemos que en el futuro los resultados sean mejores.
Sin ser un mal film, deja un regusto amargo (como el queso azul). Creo que podría haber sido algo mejor.
5'5
martes, 25 de noviembre de 2014
El amanecer del planeta de los simios (Dawn of the Planet of the Apes)
Reconozco que nunca he sido un fan de la saga original del planeta de los simios. Sí me gustó mucho la primera cuando la vi de crío (mítico final) pero todas las secuelas me parecieron innecesarias y alguna de ellas realmente traída por los pelos. Aún así, me parecieron mejores que aquella estupidez que hizo Tim Burton hace ya unos años y que fue la señal inequívoca de que el talento de Burton se estaba esfumado rápidamente. En su afán de hacer rentables nuevamente viejas franquicias de sobra conocidas por el gran público, Hollywood volvió recientemente sobre El planeta de los simios con un más que aceptable blockbuster que, inevitablemente, ha dado origen a una nueva saga.
Esta segunda película continúa por la senda iniciada con El origen del planeta de los simios. Estamos ante un cine comercial, un blockbuster veraniego que se toma en serio su tarea de entretener y ofrece una historia que, sin ser perfecta, aporta algo más que batallas sin sentido. Esta historia en manos de criminales como Michael Bay o Roland Emmerich hubiera sido una tontería monumental de efectos especiales. El director Matt Reeves (Monstruoso) salió de la factoría de JJ Abrams y como su mentor busca aunar espectáculo con calidad.
Esta segunda parte avanza en la historia de cómo los simios acaban dominando el planeta Tierra. Para ello nada mejor que quitar de en medio a los molestos humanos gracias a un virus (mira qué oportuno con todo lo que está pasando con el ébola). Usando el manido pero efectivo recurso de los falsos noticieros, Reeves se carga a casi toda la humanidad durante los títulos de crédito.
No es nada novedoso lo de la epidemia, un recurso facilón que está siendo muy usado en el cine reciente. Desde Contagio a Worl War Z, los futuros apocalípticos están teniendo cada vez más su origen en epidemias. Es esta epidemia la que ha acabado con la civilización humana, quedando sólo unos pocos supervivientes.
Por su parte, los simios han resultado ser inmunes y viven tranquilamente en sus dominios liderados por Cesar, su libertador. Pero el ser humano no es capaz de adaptarse a la vida en armonía con la naturaleza. Necesitados de los beneficios del progreso y obstinados en vivir en grandes ciudades, los humanos necesitan el confort que les otorga la electricidad. Lamentablemente, una antigua presa que podría ser la solución a los problemas humanos está en territorio simio. A mí esta premisa me recordó a las reservas indias y cómo los indios fueron masacrados por el hombre blanco en nombre del progreso. Algo así ya se plasmó recientemente, de forma mucho menos sutil, en Avatar.
La historia no es ninguna maravilla pero deja entrever algunos interesantes aspectos sociológicos que siempre son de agradecer. Al contrario que en El señor de las moscas, en El amanecer del planeta de los simios no se profundiza en la forma de gobierno de las distintas comunidades. Ambos están regidos por dictaduras, no hay signos de democracia ni de ningún tipo de elección de los líderes.
La cosa parece lógica viniendo de los simios (que se supone que son una civilización más primitiva y siguen a su macho alfa) pero los humanos parecen ganado dominado por un Gary Oldman que los gobierna a base de arengas y miedo. Excepto la inevitable bandera norteamericana, no hay signos evidentes del gobierno humano previo a la epidemia. No hay Parlamento ni oposición al poder o, al menos, no se nos muestra. Tampoco hay hueco para la superstición o la religión en ninguno de los dos bandos, algo que sería lógico. Entiendo han evitado todo tema religioso para no herir sensibilidades pero yo lo eché en falta en una sociedad que ha sobrevivido al Apocalipsis.
En el bando simio sí se nos muestran unas normas básicas de convivencia (simio no mata a simio), unas pinturas que distinguen a los cazadores del resto y unos símbolos grabados en piedra (que emparentan directamente con el pasado de Cesar). Todo ello está basado en el culto al líder, lo que no evitará las luchas por el poder. Al final resulta que tanto humanos como simios son bastante similares, ambos se dejan llevar por el instinto gregario y las ansias de poder.
Matt Reeves consigue atrapar el interés del espectador y que no decaiga en ningún momento. Ofrece planos de una gran espectacularidad a la vez que una trama lo suficientemente atractiva (sin ser tampoco ninguna maravilla). Me gustó cómo están definidos y cómo evolucionan los personajes simios. Sin embargo, los humanos resultan bastante planos y mal desarrollados en comparación con los simios. Tampoco es que los actores que los interpretan estén demasiado acertados.
| En el set de rodaje usando técnicas de captura de movimiento. |
Cuando hablamos de los humanos la cuestión actoral pierde bastante nivel, Jason Clarke me parece un actor bastante inexpresivo (yo eché de menos a James Franco, ¿qué ha pasado con su personaje?). Lo mismo puedo decir de Keri Rusell. No forman la típica pareja de héroe y heroína guaperas pero creo que sus personajes no están bien desarrollados, demasiado esquemáticos. Tampoco el personaje del joven adolescente parece que aporte nada a la trama. Por su parte, Gary Oldman está en su línea, histriónico.
Un blockbuster digno, ojalá todos los que nos llegan fueran así de correctos.
5,5
jueves, 21 de agosto de 2014
Anarchy: La noche de las bestias (The Purge 2: Anarchy)
Reconozco que la primera entrega no me acabó de convencer, partía de una buena idea pero su desarrollo dejaba mucho que desear. Por suerte, en esta segunda parte James DeMonaco ha enmendado buena parte de los errores y ha desarrollado las posibilidades de una premisa que da bastante juego. Los graves disturbios que están ocurriendo actualmente en Ferguson (Misuri) nos pueden llevar a pensar que quizás no estemos tan lejos de la singular premisa de esta saga.
En esta segunda entrega nos encontramos a un grupo de personas que, por diferentes motivos, están fuera de sus casas en la noche de la purga. Al fin vemos todo aquello que en primera parte sólo se intuía. Asistimos al caos, la muerte y la destrucción inherentes a una noche en la que todo vale. El film se ve sin problemas e incluso atrapa sobremanera en su apasionante primera media hora. Luego tiene algunos altibajos cuando el film parece un refrito de Los guerreros de la noche (The warriors, 1979) y se convierte en un producto más previsible. Aún así sigue siendo un entretenimiento aceptable.
Esta segunda parte se aleja de los cánones del cine de terror moderno de la original, hay menos sustos pero el ambiente de terror e inseguridad está mucho más logrado. Se profundiza en las conexiones entre el poder político y el económico que han llevado a esta feliz idea de una noche en la que el asesinato es legal. No faltan referencias a la cultura de la violencia y las armas instaurada en Estados Unidos ni a la lucha de clases, si bien están un tanto llevadas al extremo.
No me acabó de convencer cierto personaje que parece sacado de un film de Chuck Norris o Charles Bronson, el típico justiciero en busca de venganza casualmente experto en todo tipo de armamento y técnicas de lucha. Le da un aire de peli de acción al uso en detrimento de la crítica social y el mal rollo. Por cierto, sigue habiendo máscaras molonas (y maquillajes propios del Joker de Nolan) que parece se van a convertir en la seña de identidad de la saga.
DeMonaco va más lejos en este film, lo que lo convierte en una propuesta superior y más entretenida que su predecesora.
5,5
martes, 10 de junio de 2014
X-men: Días del futuro pasado
En un futuro no muy lejano, los Centinelas están diezmando a la población mutante, sólo un plan desesperado puede salvar a los X-men de la extinción.
Como lector infantil que fui de los cómics de la Patrulla X que editaban los de Fórum a mediados de los años 80, debo admitir que las primeras adaptaciones cinematográficas a cargo de Bryan Singer no me entusiasmaron. Eran pelis correctas que se quedaban algo cojas a la hora de trasladar las aventuras del cómic a la pantalla. Era casi imposible llevar a buen puerto un proyecto así, la existencia de demasiados personajes hizo que muchos quedaban desdibujados o casi ausentes (Tormenta, Rondador nocturno o Coloso por citar sólo tres) ante el protagonismo de Lobezno.
Sin embargo, la cosa empeoró cuando Bryan Singer abandonó la franquicia en la tercera película y acabó en desastre con las películas sobre Lobezno. Tras 15 años desde la primera película y con la lección aprendida tras el éxito de La primera generación o LosVengadores, los de Marvel parecen haber puesto toda la carne en el asador con esta nueva película sobre los X-men. Se han añadido toques de humor y una sana ironía que ayudan a tomarse nunca el film demasiado en serio (error en que sí cayó El hombre de acero). Primeramente, adaptar la clásica historia Días del futuro pasado escrita por Chris Claremont (quien tiene un cameo en el film) y dibujada por John Byrne en 1981 ha sido todo un acierto. Si partes de un buen material ya tienes mucho terreno ganado. Personalmente, yo tenía muchas ganas de ver a los centinelas en pantalla.
Bryan Singer ha retornado a la franquicia y se nota. No olvidemos que estamos ante un blockbuster, probablemente ante el blockbuster del verano y uno de los más solventes del año, quizás sólo superado por El capitán América: el soldado de invierno. Es la película sobre mutantes más redonda hasta la fecha y en la que se nota que han intentado atar todos los cabos sueltos mostrados en las anteriores entregas. Por cierto, me he debido de perder algo, ¿no había muerto el profesor Charles Xavier en X-men 3? Yo sigo sin entender cómo demonios ha resucitado en el futuro. Ya sabemos que es mejor no buscarle la lógica a este tipo de películas, son pura diversión sin mayores complicaciones. Sólo podemos pedirles que sea divertidas, estén bien presentadas y no tomen por idiota al espectador. Creo que en este caso se han cumplido las tres premisas.
A priori, tanto viaje en el tiempo y tanto super poder podrían haber dado un ladrillo de cuidado, pero el guión es lo suficientemente desenfadado y ameno como para que las dos horas y cuarto del film se te pasen volando. No hay parones de ritmo ni patriotismo barato ni grandes fantasmadas (ejem, a ver si me explico, toda la peli es una fantasmada). Por suerte.el mensaje anti racista y a favor de la convivencia sigue estando presente. También me sorprendió gratamente cómo se trata el tema de la adicción de Charles Xavier aunque el tema se zanja de forma un tanto apresurada, el plano de la aguja por la que empieza a brotar líquido me encantó. No me esperaba algo así en un film de este tipo. Puede que el cine de super héroes haya madurado definitivamente tras el Batman de Nolan.
Quizás el ritmo se quiebre algo en el último tercio y el clímax no esté lo suficientemente logrado pero el film cumple a la perfección en su labor de entretener.
Por suerte, X-men: Días del futuro pasado sigue jugando con la eventual intervención de los mutantes en acontecimientos de la historia reciente. Esa recreación de algunos pasajes de la historia me sigue pareciendo bastante divertida (ahora resulta que hasta Kennedy era mutante). Como viene siendo habitual, a Nixon le toca la peor parte. No se puede tomar esta película como una lección de historia pero (al igual que en Watchmen) puede servir para conocer algunos hechos que la generaciones más jóvenes quizás desconozcan.
La aparición de las dos generaciones de actores que interpretan a los respectivos protagonistas nos ofrece la posibilidad de ver en la misma película a buenos actores como Ian McKellen y Michael Fassbender interpretando a Magneto. Ambos están correctos aunque lo de McKellen casi se podría considerar un cameo. La intervención de todos los actores que han dado vida a los mutantes a lo largo de la franquicia (aunque sea muy brevemente) es un valor añadido que le otorga a la película la necesaria cohesión. Este film está perfectamente integrado en el universo mutante y eso siempre es de agradecer. Por su parte, Hugh Jackman sigue derrochando carisma en la piel de Lobezno incluso con camisa estilo años setenta. Sólo cabe destacar que a Jennifer Lawrence le queda genial la escamosa piel azul de Mística. Para cerrar el apartado de intérpretes, me agradó la inclusión de Peter Dinklage (el impagable Tyrion Lannister de Juego de tronos) como el villano de la función.
Un film divertido que ofrece ese algo más que todo buen aficionado al cine de aventuras anda buscando.
5,5
domingo, 30 de marzo de 2014
300: El origen de un imperio
Por mucho que me pese, Zack Snyder creó escuela con 300, su adaptación del cómic de Frank Miller. La película fue un rotundo éxito y su estética ha dejado una marca innegable en películas y series de televisión posteriores (como la serie Spartacus, por poner sólo un ejemplo).
Si 300 narraba la gesta del rey Leónidas de Esparta y sus 300 soldados intentando frenar el paso del ejército del rey persa Jerjes en el desfiladero de las Termópilas allá por el 480 a.C. era de esperar que pronto se realizara una secuela. Sin embargo, han tardado 7 años en llevarla a cabo. 300: el origen de un imperio no es una secuela propiamente dicha, sino más bien un spin off o yo qué se, ya que narra hechos que ocurren antes (la batalla de Maratón en la Primera Guerra Médica), a la vez y posteriormente (La batalla naval de Salamina) al film original. Se podría interpretar como un complemento del primer film. Si 300 nos narraba la lucha en tierra, esta nueva entrega nos narra la lucha por mar entre las tropas de Jerjes y los griegos.
Esta vez a los mandos de la nave no está Zack Snyder sino el desconocido, al menos para mi, Noam Murro, quien se dedica a seguir con la estética y la forma de rodar fijada por Snyder. Obviamente, el film está saturado de sangre hecha digitalmente, miembros seccionados y pectorales hiperdesarrollados, aunque menos que en la primera entrega. Si bien es cierto que esta vez el apartado visual ya no nos impresiona tanto, al menos el film logra mantener el interés. En ese aspecto creo que es superior al original, toda la historia de la reina Gorgo en Esparta mientras su marido lucha en las Termópilas se me antojó un relleno inútil. Sin embargo, aquí las tramas están mejor hilvanadas y no hay rellenos de bulto.
Quizás se deba a que la presencia de Eva Green cono Artemisa le haga subir enteros al film. Creo que este personaje es lo mejor de la película, una villana de una pieza, de esas que dejan huella. Incluso es capaz de eclipsar al propio Rey Dios Jerjes. Quizás sea el personaje histórico al que más elementos se le han añadido, pero este film está lleno de anacronismos y no debe ser tomado nunca como un film histórico, ni mucho menos. Las guerras Médicas son una excusa para ofrecer un gran espectáculo visual, nada más.
Puede que Sullivan Stapleton no tenga ni los abdominales ni el carisma de Gerard Butler (al cual se echa de menos) pero su Temistocles tampoco anda falto de personalidad. Puede que Leónidas tuviera las cosas muy claras, este Temistocles me pareció un personaje más interesante ya que conoce la culpa y la duda.
Lamentablemente, hay arengas un tanto forzadas (algo inevitable) y decenas de batallas. Pero la relación entre Artemisa y Temistocles hizo que el film se me hiciera mucho más llevadero que el original. No miré la hora en ningún momento, cosa que sí hice con 300. Yo pensaba que esta película iba a ser un mero calco de la original y me he encontrado que, a pesar de seguir los cánones visuales de la primera, su desarrollo está algo más elaborado y me ha gustado un poquito más.
5,5
miércoles, 26 de marzo de 2014
Las aventuras de Peabody y Sherman
Dreamworks, el estudio creado por Spielberg, Katzenberg y David Geffen, sigue luchando hacerse con el trono del cine de animación. Aún anda lejos de Pixar (actualmente en horas bajas), Disney (que ha remontado espectacularmente con Enredados, ¡Rompe Ralph! y Frozen) y el estudio Ghibli del maestro Miyazki (Mi vecino Totoro, Ponyo en el acantilado, Nausicaä). Pero lo sigue intentando.
Las aventuras de Peabody y Sherman es un correcto film de animación que entretiene a toda la familia. Ni más ni menos. No es que revolucione el género ni nada por el estilo, pero te hace pasar un rato ameno si consigues no marearte con sus vertiginosas escenas. Es una peli de aventuras con viajes en el tiempo que provocan entuertos y paradojas que hay que resolver. Todo ello aderezado con un ritmo endiablado y un poquito de ambiente familiar (a pesar de que la familia esté formada por un perro científico que adopta a un niño) y algunos toques de humor. Lo de los viajes en el tiempo no es nada novedoso pero sigue dando mucho juego en pantalla.
Al film le falta bastante para ser redondo. Se queda en la aventura contada de forma frenética y en la moralina fácil. Todo el mensaje a favor de la familia está muy bien pero resulta algo forzado y pedante. Yo me sentí un poco incómodo en un momento del final en que los protagonistas son vitoreados por las masas. Es algo muy yanqui que aún no se han dado cuenta que no gusta igualmente al resto del mundo (creo que les importa un bledo).
Me parece loable que intenten acercar ciertos personajes históricos a los más pequeños, siempre he pensado que se aprende mucho más jugando que estudiando y el cine puede ser una buena forma de aprender. Este film no pretende ser didáctico pero me resultó muy curioso su empeño por mostrar pasajes de la historia (aun que no estén del todo claros como la guerra de Troya). El film toma como excusa pasajes de la historia y personajes de la cultura y la ciencia para vertebrar un film de aventuras, nada que objetar. Al menos, puede servir para que a los más pequeños les suene la revolución francesa o el antiguo Egipto.
Un film correcto, bien hecho y bien intencionado, pero que no deja huella ni en los peques ni en los mayores.
5,5
Las aventuras de Peabody y Sherman es un correcto film de animación que entretiene a toda la familia. Ni más ni menos. No es que revolucione el género ni nada por el estilo, pero te hace pasar un rato ameno si consigues no marearte con sus vertiginosas escenas. Es una peli de aventuras con viajes en el tiempo que provocan entuertos y paradojas que hay que resolver. Todo ello aderezado con un ritmo endiablado y un poquito de ambiente familiar (a pesar de que la familia esté formada por un perro científico que adopta a un niño) y algunos toques de humor. Lo de los viajes en el tiempo no es nada novedoso pero sigue dando mucho juego en pantalla.
Al film le falta bastante para ser redondo. Se queda en la aventura contada de forma frenética y en la moralina fácil. Todo el mensaje a favor de la familia está muy bien pero resulta algo forzado y pedante. Yo me sentí un poco incómodo en un momento del final en que los protagonistas son vitoreados por las masas. Es algo muy yanqui que aún no se han dado cuenta que no gusta igualmente al resto del mundo (creo que les importa un bledo).
Me parece loable que intenten acercar ciertos personajes históricos a los más pequeños, siempre he pensado que se aprende mucho más jugando que estudiando y el cine puede ser una buena forma de aprender. Este film no pretende ser didáctico pero me resultó muy curioso su empeño por mostrar pasajes de la historia (aun que no estén del todo claros como la guerra de Troya). El film toma como excusa pasajes de la historia y personajes de la cultura y la ciencia para vertebrar un film de aventuras, nada que objetar. Al menos, puede servir para que a los más pequeños les suene la revolución francesa o el antiguo Egipto.
Un film correcto, bien hecho y bien intencionado, pero que no deja huella ni en los peques ni en los mayores.
5,5
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
























