Suicidios comerciales 1- John Lennon y Yoko Ono: Unfinished Music No.1: Two Virgins.



Hay cientos de páginas y blogs que hablan de música maravillosa y los grandes clásicos del rock, del pop, del heavy y hasta de música clásica. Grandes obras de grandes artistas. Pero a mí me apetece hablar de cuando esos mismos grandes artistas se salen por la tangente y entregan obras inclasificables o, simplemente, salidas de tono. Pequeños suicidios comerciales o rabietas que parecen querer acabar con el status de estrella de su autor. A veces la libertad creativa va en contra de las ventas millonarias y unos pocos se arriesgan y deciden publicar lo que realmente les viene en gana sólo por que el cuerpo se lo pide, sin importar las consecuencias comerciales o la merma de popularidad. Una jugada que cada vez es más difícil en un mercado controlado por una agonizante industria discográfica.

Hoy empezamos la andadura con John Lennon y su particular suicido comercial: Unfinished Music No.1: Two Virgins.

En 1968 The Beatles habían formado su propio sello discográfico Apple (en el cual se inspiraría Steve Jobs para el nombre y el logo de su célebre empresa), siendo el primer disco que editaron la banda sonora Wonderwall music de George Harrison. Su segundo lanzamiento fue este Unfinished Music No.1: Two Virgins.  No se sabe en qué estaba pensando Lennon cuando grabó este disco pero es muy probable que lo hiciera bajo los efectos de algún alucinógeno.
 El disco es una aburrida e inconexa sucesión de sonidos de pájaros, loops y ruidos a cargo de Lennon mientras su inseparable musa Yoko Ono improvisaba la parte vocal (hay que ver el daño que ha hecho esta señora a la música). Los cortes del albúm no pueden llamarse canciones, son improvisaciones sin ningún sentido. Ganas de provocar.
El disco no fue ningún éxito, lógicamente, y parece que Lennon lo concibió como una patada hacia todos aquellos fans de The Beatles que le idolatraban. Desde luego, el disco no se parece en nada a lo que Lennon había hecho dentro de The Beatles, si exceptuamos la paranoia de Revolution 9. Supongo que Ono le convenció de que ése era el camino a seguir: música experimental. ¿Ya he dicho que esta mujer ha hecho mucho daño a la música?.


Lennon declaró en esa época que en el futuro no haría falta saber cantar o tocar música para hacer un disco. Todo se podría crear con la tecnología usando el estudio como si de un gran instrumento se tratara. Algo de eso, o bastante, ya se usó en los discos de The Beatles pero el experimento Two virgins fue lo más radical que nunca hizo Lennon (y de lo menos inspirado).

Si el contenido del disco fue todo un shock, lo que realmente levantó ampollas fue la portada. La foto de Lennon y Ono desnudos fue todo un escándalo. El disco se distribuyó con una funda marón que dejaba ver sólo las caras. Lennon dijo que lo que realmente molestó a la gente era que en la foto salían dos ex drogadictos en baja forma (¿?). A mí, personalmente, no me molesta el desnudo de la portada, me molesta que el disco fuera sólo una broma de mal gusto aunque Lennon estaba en su derecho de editar lo que quisiera.



Reconozco que lo he escuchado, parcialmente, sólo una vez. Aún tengo pesadillas con la voz de Yoko Ono y estuve meses sin poder dormir con la luz apagada. Supongo que hay que ir muy fumado para verle el sentido al disco. Avisados estáis.

P.d.: ¿Hubo un Unfinished Music No.2? Pues sí, lamentablemente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

gran texto, no conocía el disco, una rayada guapa guapa

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