Un lugar donde quedarse (This must be the place)


 Cheyenne, una antigua estrella de rock de los años ochenta, vive retirado y aburrido. A pesar de tener casi 50 años aún se viste, se pinta y se peina como hace 30 años. La repentina enfermedad de su padre le sacará de su apatía.

 Que uno de mis actores favoritos (Sean Penn) se base en uno de mis cantantes favoritos (Robert Smith de The Cure) para componer un personaje era algo algo que no me podía perder. Penn se basó en la forma de vestir y peinarse (e incluso moverse) de Robert Smith para componer su personaje pero también en las gafas de Bono y en la forma de hablar de Ozzy Osborne. Pero quedarnos sólo con la apariencia del personaje creo que no sería justo, el film es mucho más.

 Cheyenne no ha madurado, se esconde tras su estrafalaria apariencia para no mostrar sus miedos y sus inseguridades. Lleva un peinado imposible e incomodo y se maquilla sin motivo aparente. Vive traumatizado por los errores del pasado y su terrible incapacidad para afrontar los problemas. La fama y el dinero le dieron la excusa perfecta para vivir en una burbuja hecha a su medida. Pero ya va siendo hora de madurar.
La repentina enfermedad de su padre (con el que lleva 30 años sin hablarse) le obligará a salir de su cascarón y reencontrarse con sus raíces judías. También le proporcionará una misión para su mísera existencia. El film se convierte en una curiosa road movie por la América profunda. Y ya sabemos que toda road movie es en realidad un viaje interior. Las experiencias y las personas que conocerá en el viaje le irán transformando.

 Opino que esta historia hubiera podido ser algo realmente importante y está cerca de conseguirlo sino fuera por que se hace pesada a ratos. A mí me recordó en algunos momentos a Una historia verdadera o Into the wild (dirigida por el propio Sean Penn) pero esta peli está a punto de no ser creíble. Las pintas del protagonista podrían provocar situaciones divertidas pero Sorrentino evita deliberadamente casi todo atisbo de comicidad y se decanta por el patetismo. La escena en la que Cheyenne baila en su habitación de hotel al ritmo de The passenger de Iggy Pop es ciertamente patética. Quizás algo más de ironía le hubiera hecho mucho bien al film.

 El guión está lleno de guiños y referencias musicales de los primeros años ochenta, incluso aparece David Bryne interpretándose a sí mismo. Pero las referencias al mundo del rock no son suficientes para hacer interesante una película. El ritmo podría haber sido algo más ágil, la peli se hace pesada en algunos momentos (la quietud del protagonista contribuye bastante) y la narración es en general un tanto confusa.

Quizás la arriesgada interpretación de Sean Penn caiga en el ridículo en algunos momentos, su forma de hablar puede resultar irritante y la excesiva fragilidad de su personaje dificulta que sintamos empatía por él. Por su parte, Eve Hewson (la hija de Bono de U2 ) queda creíble en un papel no muy alejado de su vida real.

No sé, me aburrió un poquito en algunos momentos a pesar de que el tema me parece interesante. Le doy un
6


5 comentarios:

Anónimo dijo...

vaya pintas que lleva el amigo Penn, espero que no haga mucho el ridículo, no le faltan bemoles para aceptar un personaje así.

JuanRa Diablo dijo...

Ver la pinta de Seann Penn en el cartel ha sido casi de shock :D
No había oído hablar de esta película.

jn dijo...

Buenas Luis!

Premio Liebster a Las críticas de Luis Cifer!

Ver aquí:
http://fadeoutmusicforablog.blogspot.com/

Un saludo!

Sidhe dijo...

¡¡Tengo que verla!! ¡¡Sean Penn y David Byrne!!

Luis Cifer dijo...

lo curiosos es que el film no se queda sólo en la estrafalaria imagen del personaje principal, trata varios temas interesantes, sólo le falla algo el ritmo y la narración (que ha veces es demasiado obtusa)

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