The cove


La historia de Rick O’Barry bien merece un documental. El tipo fue el entrenador de los delfines que aparecían en la mítica serie Flipper (nada menos que cinco delfines hembra interpretaban al cetáceo más famoso de la televisión). Pero un buen día descubrió que los delfines son mucho más sensibles e inteligentes de lo que se sospechaba y cambió su forma de vida. Desde entonces es un destacado activista contra la caza de delfines y de su uso en parques temáticos.

Este documental ganador del Oscar recoge las ingeniosas pesquisas y preparativos previos para lograr filmar una cala en la que sucede un hecho terrible, un verdadero crimen ecológico. No es un documental al uso, no se limita a bombardearte con datos o testimonios. Toma parte activa, denuncia sin tapujos y su propia elaboración es un acto más de la larga lucha de O’Barry en defensa de los delfines. El film es original y tiene mérito en su intento de mezclar documental y thriller, aunque a mí me resultó algo forzado y manipulador a veces. No olvidemos que todo thriller necesita de un héroe y de un villano.

En concreto, los japoneses son los villanos de la función y salen bastante mal parados, no digo yo que no tengan razón los realizadores del documental pero no sé yo qué les legitima para criticar los usos y costumbres (milenarias o no) de otro país. Cualquier día se les ocurre hacer un documental contra la crueldad animal en las corridas de toros, la pesca del atún, el lanzamiento de cabras desde un campanario, los encierros de San Fermines o la caza del zorro.

Por supuesto que lo que en un país forma parte de su cultura puede ser entendido como una aberración por un extranjero, y más si está implicado involuntariamente un animal. Ya sabemos que a los yanquis les es muy fácil ver la paja en el ojo ajeno (aunque por una vez tengan razón).

Yo me quedo con el surrealista testimonio del funcionario japonés y con la bella escena final con Heroes de David Bowie sonando.
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3 comentarios:

Crowley dijo...

No la he visto aún, pero las opiniones que me llegan son contrapuestas. Los japoneses no son los únicos que hacen barbaries en nombre de la tradición, pero esta vez les ha tocado a ellos (y que conste que no me parece bien toda esa matanza descontrolada como no me parece bien la caza de focas, la del zorro, los toros...)
Un saludo

obiwan1977 dijo...

A mi me pareció una auténtica pasada de documenta y no creo que en japón sea una tradición hacer matanzas de delfines, de hecho creo que es simplemente una aberración de un grupo de gente, que coincide que son japoneses, que han decidido forrarse a costa de la destrucción de una especie animal.

Aún así, espero que sí hagan documentales sobre las corridas de toros, los lanzamientos de cabras desde campanarios y el resto de burradas que comentas que, esas sí, se amparan en la tradición para legitimizar dichas barbaridades.

@ngel dijo...

Me gustó mucho el documental porque te da una lección de ecologismo y te explica una de las muchas barbaries que se comenten en este mundo ,independientemente del lugar donde se realicen ,muy buena entrada,saludos!

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