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lunes, 19 de marzo de 2012

El extraño viaje (1964)


 En un pueblo de la España de los años sesenta, la monotonía es únicamente interrumpida por el baile que se organiza cada sábado. Lo que los vecinos no sospechan es que se está fraguando un terrible crimen.



Un crimen ocurrido en el pueblo murciano de Mazarrón inspiró a Luis García Berlanga un argumento para esta película que acabaría siendo dirigida por Fernando Fernán Gómez: El extraño viaje.
En muchos aspectos esta bizarra película se adelantó a su tiempo, pensemos que se rodó en 1964. La aparente tranquilidad de un pueblo y las tensiones que subyacen bajo la superficie no era algo que se viera habitualmente en el cine patrio de los años sesenta. La censura no permitía que historias sobre la España negra salieran a la superficie, de hecho, el film fue prohibido y no se estrenó hasta 6 años después de su rodaje. Las películas folclóricas de Conchita Velasco y Manolo Escobar representaban mejor la España que el régimen franquista quería mostrar. Pero El extraño viaje se centra en esa otra España, la España negra, la que salía diariamente en El caso criminal pero que nunca asomaba a la gran pantalla.


Rodada con un presupuesto ridículo y en un tiempo récord, El extraño viaje es una de las mejores películas del cine español. Tiene el costumbrismo y el esperpento de la mejor literatura del siglo XX. El retrato de la  España rural no puede ser más certero y negro, negrísimo: los vecinos del pueblo son cotillas, fisgones, envidiosos, entrometidos y charlatanes. No resulta difícil reconocer a personajes reales que existen en todos los pueblos de este país. Sólo los personajes más jóvenes parecen escaparse de este prototipo de cotilla ibérico. Quizás aún haya esperanza para ellos. El choque cultural queda patente en la impagable escena del baile, los modernos carteles publicitarios (estamos en los sesenta, la época dorada del art-pop) contrastan con las caras de los asistentes al evento. Me gustó mucho el momento cuando todos los varones se quedan embobados viendo bailar a una bella joven del pueblo. El baile refleja perfectamente el contrate entre esas dos generaciones y esas dos Españas. En una sola escena y casi sin palabras Fernán Gómez cuenta  mucho más que muchos otros directores en toda su filmografía.

Una vez emplazada la historia en un lugar y un tiempo concretos, Fernán Gómez nos introduce magistralmente en la casa de los hermanos Vidal. Como si de una película de terror se tratara, el cuadro costumbrista se transforma en una película de terror gótico estilo Hammer: con puertas que chirrían, truenos y rayos. En este lúgubre lugar (muy cercano físicamente al baile pero con un ambiente muy distinto) viven los hermanos Vidal. Los tres forman una extraña familia de solterones. Tanto Paquita (Rafaela Aparicio) como Venancio (interpretado por el director de culto Jess Franco con el nombre de Jesús Franco) son  de carácter aniñado, asustadizos y caprichosos a partes iguales. Ambos viven sometidos a los designios de la hermana mayor Ignacia (Tota Alba). Las escenas dentro de la casa con estos tres actores resultan de un fuerte patetismo. Los dos hermanos menores sospechan que su hermana trama algo.

Por otro lado, uno de los músicos del baile (Carlos Larrañaga, galán por excelencia del cine patrio) entabla una relación con una muchacha del pueblo (Tina Canalejas) y tienen previsto casarse. Pero esta situación se verá alterada por un terrible crimen. El film da otro giro, del terror gótico pasa al thriller policial. Y no puedo contar mucho más. Las envidias, las rencillas y los recelos aflorarán una vez más dando lugar a especulaciones y falsas acusaciones.


El punto fuerte de la película son las interpretaciones. No por algo Fernán Gómez era uno de los grandes actores de nuestra escena y en su filmografía como director se nota. Sus actores consiguen estar creíbles sin caer nunca en el ridículo, cosa harto difícil en algunos momentos de la trama.
Por cierto, Jesús Franco fue elegido para hacer de hermano de Rafaela Aparicio debido al parecido físico entre ambos. Franco no fue nunca un buen director (por muy de culto que sea considerado por muchos) ni tampoco fue un buen actor, pero aquí está perfecto en su pusilánime personaje. También la citada Rafaela Aparicio borda su personaje, logrando no resultar risible sino patética (que hay una importante diferencia). A destacar también el memorable bailecito de Sara Lezana.

 El extraño viaje es una película que merece ser descubierta, una de las mejores películas de el cine español. Una apuesta muy personal y arriesgada que sigue siendo uno de los mejores retratos de esa España negra de la cual aún salen a flote algunos restos de vez en cuando.

Recomendable.


miércoles, 26 de octubre de 2011

El embrujo de Shanghai (2002)


Cada uno tiene su espinita clavada en contra del cine español, la mía provene de hace casi 20 años, cuando Belle Époque le arrebató injustamente el oscar a la mejor película extranjera a la china Adiós a mi concubina (esa joya de Chen Kaige). El film chino me emocionó y me gustó mucho, todo lo contrario que el film de Fernando Trueba.


A partir de entonces le tengo cierta tirria a este director, no es culpa suya que los académicos de Hollywood den los Oscar hasta arriba de opio, ya lo sé. Pero no puedo evitarlo ya que él fue involuntario partícipe de una de esas tantas injusticias que los Oscars perpetran cada año. El caso es que no había visto yo el film El embrujo de Shanghai de Fernando Trueba y el otro día me encuentro que está empezando en la cadena pública (sin cortes). Así pues, decido verla (pensaba ver Cars 2, pero tendrá que esperar a otra ocasión).

La peli de Trueba se basa en el libro homónimo de Juan Marsé (que no he leído, mea culpa) y se nota que intenta seguir un estilo narrativo sacado directamente de un buen material de partida. Con un presupuesto holgado y los típicos actores españoles, Trueba elabora una historia que se deja ver pero que no atrapa ni fascina al espectador en ningún momento. Sus intenciones son buenas pero es incapaz de llevar esta historia a buen puerto. Sólo los diálogos del personaje de Fernando Fernán Gómez logran sacar del tedio al espectador, un personaje bastante típico, por otro lado: el típico republicano asqueado en contra del régimen de Franco. Un personaje que seguro que está mucho mejor tratado en la novela que en el guión, del que desaparece sin dejar huella.
Trueba usa una vez más a la eterna vieja guardia de actores del cine español de los años 80 y 90, me refiero a gente tan experimentada (o encasillada) como Antonio Resines o Jorge Sanz. Yo eché de menos a Marivel Berdú. Respecto a Ariadna Gil, no está mal pero no hay quien se la crea como china. Me convencieron mucho más Eduard Fernández y Rosa María Sardá.

El fallo es de Trueba, quien se demuestra totalmente incapaz de dotar de ritmo a la película y narra la historia sin el brío y la pasión necesarios. Trueba falla estrepitosamente a la hora de sumergirnos en ese mundo oscuro de la posguerra (sí, otra película más sobre la postguerra) visto a través de los ojos de un niño. Su narración es confusa y deja al espectador con un palmo de narices y la sensación de que le han tomado el pelo al no saber rematar el film. Trueba ha hecho buen cine cuando cuenta con un buen guión como el de Rafael Azcona en La niña de tus ojos, pero en El embrujo de Shangai Trueba se mete a guionista y no da la talla. Dicen que este era un proyecto de Víctor Erice que pasó a manos de Trueba por decisión de los productores, gran error.

Y perdona, Fernando, realmente no tengo nada en tu contra, ya te he perdonado lo de Adiós a mi concubina.