Vaya por delante que mi paisana Pilar Palomero tiene mucho mérito por haber logrado estrenar su primera película Las niñas (y ambientada en una capital de provincias) con todo lo que está cayendo. Primer punto para Las niñas incluso antes de ver la película.
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miércoles, 17 de febrero de 2021
martes, 14 de enero de 2020
El faro (The lighthouse)
Con solamente dos películas en su haber puedo afirmar que me encanta Robert Eggers. Me sorprendió gratamente con The witch, uno de los debuts más destacados de los últimos tiempos. Ahora regresa con The lighthouse, otra peculiar historia no apta para todos los paladares.
domingo, 3 de marzo de 2019
Quien te cantará
No es ninguna sorpresa mi admiración por el trabajo de Carlos Vermut. Admiración que se inició con Diamond flash y se acrecentó con Magical girl. Ambos films me parecen geniales y reconozco que tenía muchas ganas de ver su última propuesta: Quien te cantará.
martes, 18 de diciembre de 2018
Roma
Roma se ha estrenado en Netflix y en salas comerciales. Da igual donde la veas, es una gran película. Roma se inicia con un plano fijo del agua de fregar en la que se refleja el cielo. Un avión pasa entre los edificios como si de un lejano sueño se tratara. Por el sumidero se van el agua, la vida y los sueños. Pura poesía a cargo de Alfonso Cuarón.
jueves, 29 de noviembre de 2018
Un lugar tranquilo (A quiet place)
Una
premisa atractiva siempre es un buen punto de partida, sobre todo si estamos
hablando de un género tan trillado y maltrecho como el terror. He de admitir
que me dispuse a visionar Un lugar tranquilo sin
saber de qué trataba. Sé que suena imposible pero todavía es posible aislarse
de las opiniones de los demás, al menos por un tiempo.
domingo, 11 de noviembre de 2018
Mandy
Mandy es la eterna y mil veces vista historia de venganza, su única novedad reside en que parece haberse rodado hasta las cejas de LSD. Así de claro.
miércoles, 10 de octubre de 2018
Tully
Jason Reitman es un director cuyo trabajo siempre me interesa. Films como Up in The air, Juno o Gracias por fumar denotan una necesaria y ácida mirada hacia la sociedad actual.
domingo, 16 de septiembre de 2018
LA BRUJA (THE VVITCH, 2016)
Robert Eggers es un director al que habrá que seguirle la pista. En espera del estreno de su nueva propuesta para 2019, The Lighthouse, creo conveniente recuperar su prometedora opera prima: The witch. Eggers adaptó múltiples historias sobre brujas que circulan desde hace siglos por el folclore de Nueva Inglaterra. The witch no es una película de terror al uso, es una extraña pieza difícilmente clasificable.
jueves, 10 de mayo de 2018
Campeones
Para triunfar hay que asumir riesgos y parece innegable que Javier
Fesser es un adicto al riesgo. Su peculiar forma de entender el cine aunando diversión y sentimientos es una arriesgada fórmula que hasta ahora se ha
mostrado infalible.
miércoles, 7 de marzo de 2018
El hilo invisible (Phantom Thread)
El hilo invisible es otra muestra más de lo insoportable y soporífero que puede llegar a ser el cine de Paul Thomas Anderson.
sábado, 10 de febrero de 2018
MADRE! (MOTHER!)
En esto del cine está todo inventado hace
décadas. Siempre quedan cosas interesantes por decir aunque es casi imposible
que otro no las haya dicho ya antes. Y casi siempre mejor. Por suerte, queda
todavía un grupo de cineastas con una mirada muy personal que orbita
normalmente fuera de los circuitos comerciales. Ahí están directores como David Lynch, Yorgos Lanthimos, Denis Villeneuve, Lars Von
Trier o Darren Aronofsky.
domingo, 14 de enero de 2018
EL INSTANTE MÁS OSCURO (The darkest hour)
Permitidme que me
explaye. Soy fan acérimo de Gary Oldman desde
que lo descubrí bajo toneladas de maquillaje en el Drácula de Bram Stoker,
esa manierista interpretación del mito vampírico que ha sido la última gran película
de Coppola.
martes, 21 de febrero de 2017
Lion

Como casi todo en la vida, esto del cine es totalmente
subjetivo y no hay dogmas que valgan. Da igual lo mucho que creas saber,
los miles de películas que hayas visto o los centenares de libros sobre cine
que hayas leído. Lo que a una persona le emociona puede causarle urticaria a
otra. De ahí la dificultad de comentar una película, todo es opinable.
Personalmente, intento ser lo más objetivo posible en cuanto al apartado
técnico y cosas más o menos cuantificables, pero no hay normas sobre las
emociones. Si te entusiasmó Escuadrón suicida o lloraste a moco tendido con Transformers 3,
pues muy bien, nada que objetar.
Dicho
esto, debo dejar constancia de que Lion me gustó a a pesar de sus deficiencias.
No me parece una gran película pero funciona. Es un eficiente drama en su
primera parte (la de Saroo en la India) para flirtear con el tedio y la
indefinición en su segunda parte. Sin embargo, no pude evitarlo. Lion me atrapó
desde el principio y me exprimió el lacrimal a base de bien en su tramo final.
Quizás se deba a que soy padre y estoy muy sensible con el tema de los niños.
Reconozco que la parte del film que transcurre en la India me resultó muy
estimulante. El film huye de los tópicos y los paisajes de postal para
adentrarnos en lo más terrible de este inmenso y complejo país. Al igual que
Slumdog millionaire (en la que también estaba Dev Patel), Lion funciona perfectamente
como retrato de las miserias de los países en desarrollo. Sufrimos con el personaje,
sentimos su desesperación y su nostalgia a través de los ojos del niño Sunny
Pawar, simplemente arrebatador. Reconozco que la historia
real de Saroo me atrapó y me tuvo con el corazón en un puño. Ni siquiera la
aparición de Nicole Kidman (disfrazada
de persona normal sin bótox) consiguió romper el hechizo.
Es
en la segunda parte cuando la emoción deja paso a la reflexión y el film pierde
algo de fuelle. Cierto que la manera de buscar su hogar a través de la memoria
y el tiempo gracias a Google Earth no deja de ser una interesante metáfora de
cómo la tecnología puede ayudarnos a encontrarnos a nosotros mismos aunque la
mayoría de las veces sirva para todo lo contrario. La historia no carece de
interés, sigue siendo un drama aceptable pero se pierde un poco por las
ramas. El contraste entre la opulencia de los países ricos con la miseria de
los emergentes se podría haber explotado más. Viendo el film uno se da cuenta
de la suerte que tiene de vivir en esta parte del mundo. A pesar de las crisis de todo
tipo, estamos a años luz del Tercer Mundo. Sin embargo, el drama de este joven en
busca de sus orígenes se torna algo repetitivo y confuso. El tono del film muta
hacia lo sentimental y sensiblero pero al menos no se recrea en vacuas escenas
en busca de la lágrima fácil. Tampoco colabora demasiado a la historia la hierática
actuación de Rooney Mara, esta chica me resulta inexpresiva
casi siempre, la verdad. Ella solita se cargó a un personaje tan
jugoso como Lisbeth Salander en Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres.
Lion no es un film
perfecto, tiene fallos y carencias evidentes pero consigue su objetivo de
emocionarnos. Al menos, a mí me emocionó y acabé en un mar de lágrimas.
domingo, 12 de febrero de 2017
Moonlight
Moonlight es la historia de un aprendizaje. Y aprender no es más que imitar y repetir lo que hacen los que nos rodean. Así aceptamos las pautas de conducta de los demás y ello nos permite integrarnos en la sociedad a la vez que definimos nuestra propia personalidad. Moonlight va de eso, de intentar encajar en el Miami humeante de crack de los años 80 y 90.
Nacido en una familia desestructurada y en un entorno hostil de droga y violencia, el niño Chiron se recluirá en sí mismo ante las adversidades de la vida. Todo el mundo lleva una máscara y parece actuar de forma competitiva y violenta, pero Chiron no es así. Juan (Mahershala Ali) un narcotraficante de poca monta, cree verse reflejado en este joven chico, le protegerá y será un ejemplo para Chiron. Pero nada las figuras paternas no son perfectas, ni mucho menos, en la vida real. Ya de adolescente Chiron se convierte en objetivo fácil de abusones. Chiron no encuentra su sitio en esta jungla urbana, no tiene unos referentes paternos válidos y debe buscar su propio camino en solitario. También aprenderá que los golpes más dolorosos vienen siempre de los que más te quieren.
Chiron acaba aceptando (a base de golpes y sangre) su falso rol de macho alfa en la sociedad. Ya convertido en adulto, Chiron vive detrás de una máscara, un apodo y una masa de músculos. Chiron decide mutilar sus sentimientos para sobrevivir. Pero su verdadero yo sigue enterrado dentro de sí mismo y pugnando por salir a través de los sueños recurrentes de su infancia. Al final, la infancia es nuestra única patria verdadera, esa que nunca nos abandona, para bien o para mal.
Moonlight es un film intimista. Barry Jenkins nos recuerda con Moonlight a Boyhood, aunque su recorrido vital de un muchacho me resultó más doloroso. Esta vez el protagonista es interpretado por tres actores distintos (Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes), todos bastante creíbles. Jenkins consigue transmitir la lucha interior de personaje pero no logra, quizás no lo busque, emocionarnos. Como espectador, su historia me resultó algo distante. Estamos ante un film valiente y bien facturado pero que no busca la lágrima fácil pero tampoco traspasa la pantalla. No dudo de las buenas intenciones de Barry Jenkins ni de su innegable identificación con el personaje de Chiron, pero su film me dejó algo frío.
Del resto de intérpretes, me quedo con la excelente interpretación de Naomie Harris, muy alejada de su personaje de Moneypenny en la saga de 007 y firme candidata al Oscar. Así mismo Moonlight supone la confirmación de la cantante Janelle Monàe como una actriz solvente tras su personaje en Figuras ocultas.
Lo dicho, buena película sobre lo que supone madurar pero que no me acabó de emocionar, quizás no fuera ése su propósito.
6
martes, 7 de febrero de 2017
Figuras ocultas (Hidden Figures)
La carrera espacial de los Estados Unidos contra la Unión Soviética fue parte esencial de la guerra fría. Ambas superpotencias agudizaron sus ingenios en una carrera para controlar el espacio. Pensemos que en aquella época sin ordenadores todos los cálculos se hacían a mano, por personas de carne y hueso. La carrera espacial es el entorno ideal para ubicar a las tres mujeres protagonistas, que existieron realmente se convirtieron en auténticos ejemplos de superación.
Figuras ocultas es una buena película. Así de claro. Una historia bien narrada, sin estridencias ni moderneces innecesarias por el para mí desconocido Theodore Melfi. Ni siquiera se permite una voz en off ni un flashback. Nada de todo ello es necesario si la historia tiene miga, y Figuras ocultas la tiene. No es un film innovador ni de autor pero es una buena película con una atractiva historia. Pudiera parecer que esta historia es algo del pasado, como si ya no quedaran derechos civiles por los que luchar y ya todo estuviera conseguido. Podríamos pensar que el racismo es una cosa olvidada ya que un afroamericano ha estado durante ocho años en la Casa Blanca. Pero nada más lejos de la realidad. Estos días las asociaciones por los derechos civiles han vuelto a la calle gracias a las reformas que el nuevo presidente Trump pretende llevar a cabo. La conquista por los derechos civiles ha sido un tortuoso camino con no pocos contratiempos y retrocesos. Aún queda mucho camino pero es innegable que mucho se ha avanzado desde el lejano 1961 en el que se sitúa esta película.
Figuras ocultas es una buena película. Así de claro. Una historia bien narrada, sin estridencias ni moderneces innecesarias por el para mí desconocido Theodore Melfi. Ni siquiera se permite una voz en off ni un flashback. Nada de todo ello es necesario si la historia tiene miga, y Figuras ocultas la tiene. No es un film innovador ni de autor pero es una buena película con una atractiva historia. Pudiera parecer que esta historia es algo del pasado, como si ya no quedaran derechos civiles por los que luchar y ya todo estuviera conseguido. Podríamos pensar que el racismo es una cosa olvidada ya que un afroamericano ha estado durante ocho años en la Casa Blanca. Pero nada más lejos de la realidad. Estos días las asociaciones por los derechos civiles han vuelto a la calle gracias a las reformas que el nuevo presidente Trump pretende llevar a cabo. La conquista por los derechos civiles ha sido un tortuoso camino con no pocos contratiempos y retrocesos. Aún queda mucho camino pero es innegable que mucho se ha avanzado desde el lejano 1961 en el que se sitúa esta película.
Figuras
ocultas viene a reivindicar la figura de las mujeres de color que trabajaban
como calculadoras en la NASA. No solamente eran mujeres, además eran de color.
Lo tenían todo para ser discriminadas pero finalmente se hicieron un hueco. Fue
un proceso no exento de decepciones y fracasos pero valía la pena. Ya desde la primera escena nos damos cuenta que el tono de Figuras ocultas no es nunca trágico, no estamos ante un drama racial tipo El color
púrpura, sino que Figuras ocultas se sitúa más cerca de la comedia. Una comedia inteligente que busca la sonrisa y la complicidad del espectador. Quizás a
muchos resulte chocante tomarse a la ligera un tema tan duro como la
segregación racial pero el film se beneficia bastante de este tono de
distendida comedia. Al final, el humor es un arma de doble filo. La
ridiculización que de los racistas se hace en este film me pareció muy
refrescante y necesaria.
El
reparto cumple así como la ambientación y un guión amable que evita los
aspectos más escabrosos. El mensaje del film es optimista. Las cosas parecían
que iban a mejor en 1962, pero el 1963 mataron al presidente Kennedy (cuya
imagen parece dominar casi cada escena desde los retratos) poco más tarde su
hermano Bobby y Martin Luther King corrieron la misma suerte. Y luego vino la guerra de Vietnam. Contratiempos que marcaron la convulsa década de los 60 pero no evitaron que las libertades se fueran conquistando gracias al tesón de
personas como las tres protagonistas. Como bien dice el personaje más
politizado del film, las libertades no se regalan, hay que ganárselas.
La terna protagonista resulta de lo más creíble, tanto Taraji P. Henson y Octavia Spencer están perfectas. También debo destacar la espontaneidad y frescura que destila la excelente cantante Janelle Monáe (que este año tiene otro film nominado a mejor película, Moonlight). Del resto del reparto me quedo con Kevin Costner (simplemente correcto), una desmejorada Kristen Dunst y Jim Parsons en un personaje no muy alejado del ya mítico Sheldon Cooper de Big bang Theory.
Realmente
estamos ante una buena película con intenciones didácticas y lúdicas pero insuficientes
para la nominación a mejor película. Entiendo que la nominación obedece más a
las presiones del lobby de color que a los méritos del film, que los tiene pero
no creo que merezca tal nominación y mucho menos ganar el Oscar. Para que no acusen a la academia de
racista, este año hay varias películas sobre personas de color con importantes
nominaciones. Moonlight, Fences y esta Figuras ocultas son una buena prueba de
ello.
6
viernes, 3 de febrero de 2017
HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE (HACKSAW RIDGE
Mel Gibson es un director de lo más singular. Gibson fue una estrella del cine de acción en los años 80 y 90 con sagas como Mad Max o Arma Letal antes de iniciar una más que interesante carrera como director. El éxito estratosférico de Brave heart le encumbró. Sin embargo su siguiente película fue la excelente La pasión de Cristo, rodada en arameo y latín, nada menos. Gibson es coherente en extremo, algo que aplaudo, y se niega a rodar en inglés una historia que no se desarrolló en ese idioma. También rodó Apocalyto en el idioma original de los indios precolombinos. Gibson puede ser un tipo tradicional y algo reaccionario (esas declaraciones sobre el pueblo judío no le hicieron ningún bien) pero es un gran director.
Si los personajes que le hicieron famoso como actor practicaban el nihilismo más absoluto (tanto el detective Riggs de Arma letal como Max Rockatansky lo han pedido todo y ya no tienen fe en nada) sus personajes como director son todo lo contrario. Tienen algo en lo que creer y ese algo les da la fuerza necesaria para luchar contra viento y marea. Sirva como ejemplo el William Wallace de Brave heart que soporta estoico su final en pos de la libertad de su patria. También su Cristo asume su martirio, incluso Garra de jaguar sufre lo indecible por salvar a su familia en Apocalyto. Sus películas emanan un innegable defensa de los valores más universales: la familia, la religión y la patria. Valores que, según Gibson, hacen al hombre mejor. Todo ello está presente también en Hasta el último hombre. Basada en la historia real de Desmond Doss, este héroe de guerra que no disparó ni un solo tiro sirve perfectamente a los propósitos de Gibson. El Desmond Doss, interpretado acertadamente por Andrew Garfield, es un héroe típico de Gibson. Con una fe y una determinación a prueba de bombas Doss que viene a demostrar que el ser humano es más poderoso cuanto mayor es la fe que lo mueve. Las teorías de Gibson son muy discutibles, quizás más que la fe en una guerra sean determinantes la suerte la preparación y el armamento, pero el film funciona.
Gibson va a lo suyo y no se anda por rodeos. Presenta una familia destrozada por la primera guerra mundial que debe ver cómo sus hijos se alistan para luchar en la segunda. Un drama rodeado de una fuerte creencia religiosa y unos principios irrenunciables que chocarán frontalmente con la disciplina militar. Pero Gibson, como buen creyente, cree en la redención y redime a ese padre brutal y traumatizado por la gran guerra a la vez que demuestra la grandeza de las libertades en los Estados Unidos. Cierto, estamos ante un panfleto algo trasnochado que llega varias décadas tarde, pero funciona perfectamente como gran espectáculo. Vaya si funciona. Gibson sabe que la primera parte de su historia no es novedosa, ni lo pretende, y rueda de forma académica una historia mil veces vista. Nada nuevo bajo el sol. Es en la segunda parte del film cuando Gibson demuestra sus dotes como director y narrador, es en la batalla cuando veos brillar a ese Gibson que nos recuerda por momentos al de Brave heart. La guerra es mostrada de forma cruda y sin contemplaciones, casi rozando el gore. La guerra es el infierno en la tierra (y así es mostrado) en el que el verdadero creyente pone a prueba su fe. Gibson nos brinda las que quizás sean las mejores escenas de guerra desde Salvar al soldado Ryan. Cierto que el retrato de secundarios deja un poco que desear y algún personaje como el hermano del protagonista desaparece sin más, pero el film engancha. Yo pasé un rato de lo más entretenido con esta historia algo rancia a mayor gloria de las personas con fe.
No contento con narrarnos la historia como si de la vida de un santo se tratara (alguna escena parece su ascensión a los cielos), Gibson recurre a entrevistas a los protagonistas reales e imágenes de archivo, como si el espectador necesitara de esas imágenes para acabar de creérsela. A mí me resultaron redundantes, la verdad.
A pesar de su tono casi pastoral y algo pasado de época, el film está muy bien rodado (en especial las escenas de batalla) y entretiene.
miércoles, 4 de enero de 2017
El contable (The accountant)
Seamos claros desde el principio. El contable es la típica película norteamericana que requiere del espectador un esfuerzo sobrehumano para resultar creíble. Su trama es de lo más inverosímil, sin embargo, si pasas por alto este importante detalle, puede hacerte pasar un rato entretenido. A mí me pasó, el film me entretuvo a pesar de lo endeble de su propuesta y verle constantemente las intenciones.
domingo, 27 de noviembre de 2016
LA LLEGADA (ARRIVAL)
Denis Villeneuve es uno de los directores con más talento del momento. Su cine es sinónimo de calidad. Ya desde Incendies nos dimos cuenta que estábamos ante un autor con algo que contar y con un talento superior a la media. Las sospechas se confirmaron con Prisioneros, otra excelente cinta que mereció mejor suerte, pero fue la compleja e incomprendida Enemy la cinta que realmente le situó en el mapa. Luego vino Sicario que aunó a crítica y público a pesar de ser un pequeño resbalón. Era hora de dar un gran paso adelante y adentrarse definitivamente en el cine de masas y nada mejor que una historia de ciencia ficción. Sin embargo, Villeneuve es un tipo con la suficiente personalidad como para no plegarse a los designios del cine comercial. Todo lo contrario, Villeneuve convierte en comercial esta intimista historia sobre el contacto con extraterrestres. Al final, el miedo a lo desconocido es universal.
Reconozco que la ciencia
ficción que me gusta es aquella que destaca las contradicciones de la sociedad
actual. Este género es el perfecto para trazar metáforas acerca de nuestra
realidad. Nada mejor que alejarnos para ver las cosas claras. Hay varios ejemplos
recientes de este tipo de ciencia ficción y La llegada es un nombre más a
añadir a la lista. El relato en el que se basa La llegada, Story of your life de Ted
Chiang, parecía
imposible de adaptar a la pantalla, esa unión de dos tramas aparentemente opuestas
en un único relato parecía no apta para un público masivo. Por suerte,
Villeneuve no tiene miedo a los retos.
Como todo director que se
precie, Villenueve ha intentado hacer una gran película sobre la evolución
humana, su particular 2001, Odisea
en el espacio. Ya les pasó a Danny Doyle con Sunshine y Christopher
Nolan con Interstellar.
Ese cine que busca trascender y que supone un paso en la evolución
humana. El guión de Eric
Heissener es
tan meticuloso como perfecto. Obviamente, juega con el espectador y le hace
trampas, pero es una delicia caer en una trampa así de elaborada y que no te
deja la sensación de haber sido estafado, todo lo contrario. En La
llegada, personaje principal debe asumir el hecho de entrar en contacto con una civilización
superior, algo que ya ha sido tratado anteriormente, pero nunca con este
enfoque tan peculiar. Pero no solamente la protagonista se enfrenta a lo
desconocido, Villeneuve va más allá, se enfrenta al reto de aceptar el dolor y la pérdida irreparables. La muerte, al fin y al
cabo, es lo más desconocido para nosotros y, paradójicamente, lo único
inevitable. La protagonista debe aceptar su destino, su odisea será un viaje
emocional. Villeneuve
triunfa al contraponer una historia grandilocuente con la intimidad de los
sentimientos. Y
lo hace de manera excelente, logrando que nada desentone en este arriesgado
doble salto mortal.
Villeneuve evita los
grandes despliegues y busca un enfoque más psicológico. La escena de la entrada a la nave extraterrestre es realmente
soberbia.
Villeneuve decide inicialmente no mostrar las naves ni las noticias del
avistamiento, prefiere mostrarnos las caras y las reacciones de las personas
ante las imágenes. Con un lento travelling Villeneuve nos deja claras sus
intenciones, la
película no a ser un gran espectáculo visual, va a ser un viaje interior. Esas escenas de los
recuerdos de la protagonista jugando con su hija me recordaron al mejor Terrence Malick, lo mismo puedo decir del acercamiento a la nave.
Como en 2001, los
extraterrestres generarán recelos y miedo. Algo así como la inmigración pero
con naves en vez de pateras. La llegada es también la historia de una humanidad dividida que
quizás debiera unirse en base a algo tan universal como el amor materno. Como en todo el cine de
Villeneuve, al espectador se le plantean preguntas que quizás no se atreva a
responder. Al final, como en Interstellar, el amor entre paterno puede ser
decisivo para la supervivencia de la raza humana.
Todo lo referente al contacto
con los extraterrestres me pareció muy bien llevado, Villeneuve se toma su
tiempo y demuestra controlar el tempo cinematográfico. Ciertas escenas son de una gran tensión y el espectador siente la
tensión del personaje principal, una soberbia Amy Adams. Tal es la seguridad de
Villeneuve que se permite homenajearse a sí mismo en una escena que recuerda al
controvertido final de Enemy. Eso se llama estilo.
Villeneuve no huye de la complejidad, su cine nos invita a pensar y a
reconstruir el puzzle que nos propone. Un puzzle que esta vez no está tan abierto
a múltiples interpretaciones como en Enemy, por lo que no voy a exponer mi
teoría ya que opino que no hace falta.
No todo va a ser positivo,
opino que el personaje de Jeremy Renner no está suficientemente desarrollado, amén de que nadie
se cree a Renner como matemático tras haberlo visto ya en tantas películas de
acción. Seamos sinceros, no tiene pinta de matemático. Por su parte, Forest Whitaker sigue en piloto automático y Michael Stuhlbarg cumple. También puede resultar un poco inverosímil la manera
en la que avanza la comunicación entre especies. No sé, no soy lingüista. Yo me lo pasé muy bien en el cine, con las emociones a flor de
piel y con los ojos arrasados en más de un momento.
A todo ello
contribuye de forma decisiva la excelente banda sonora del islandés Jóhann Jóhannsson en la que es su cuarta
colaboración con Villeneuve tras Prisioneros, Enemy y Sicario. Jóhannsson construye su trabajo a base de
loops de sonidos de piano a diferentes velocidades a los que añadió secuencias
de notas cantadas armónicamente. El efecto de la música en la escena del
acercamiento a la nave extraterrestre en helicóptero es sobrecogedor.
Igualmente, el proceso de asimilación del idioma alienígena está magistralmente
acompañado por la música. Jóhann Jóhannsson superpone capas y más capas de
voces para crear la sensación de irrealidad, sirva de ejemplo el tema “Heptapod
B”. Puede que este score no tenga la fuerza del de Hans Zimmer para Interstellar, son films con ciertas similitudes
aunque con enfoques diametralmente distintos y así queda reflejado en sus
partituras, pero ambos son clave dentro de la ciencia ficción moderna. La banda
sonora de Arrival ha sido publicada por el prestigioso sello Deutsche
Grammophon, con el que Jóhann Jóhannsson firmó contrato recientemente.
Por cierto, Jóhannsson está trabajando actualmente en la elaboración de
la partitura de Blade Runner 2049,
la secuela de Blade runner que corre a cargo de Villeneuve. No se me ocurre un
tándem mejor.
Como habéis podido adivinar, La
llegada pertenece al cine de extraterrestre pero no tiene nada que ver con esas estupideces del impresentable de Roland Emmerich. Nada de invasiones alienígenas ni
destrucciones masivas. La
llegada se engloba dentro de ese otro cine de ciencia ficción con un enfoque más adulto, emparentando más con Contacto, Gravity o Interstellar que con Independence day.
Los que busquen únicamente acción y efectos especiales pueden salir muy
decepcionados de la sala de cine. Lo siento por ellos.
domingo, 6 de noviembre de 2016
Sully
Todos vimos la noticia del Airbus a-320 que en el 2009 aterrizó milagrosamente en el río Hudson tras quedarse sin potencia en pleno vuelo y sin que hubiera ni una sola víctima mortal. El piloto responsable de tal proeza fue Chesley Sullenberg, al que sus amigos llaman Sully.
Sully es el homenaje de Clint Eastwood al americano medio. Ya sabes, buen padre de familia, mejor persona y puro de corazón. Ese héroe anónimo al que nadie encarna mejor que Tom Hanks. Estamos ante una obra menor dentro de la filmografía de Eastwood aunque algo por encima de decepciones como Hereafter o Invictus. Aquí Eastwood sabe lo que nos quiere contar. Una lástima que la historian no dé para tanto. Eastwood critica, como en Banderas de nuestros padres, esa necesidad de héroes de los norteamericanos. Los medios se encargan de ensalzar a cualquier buen profesional que esté en el momento justo en el lugar apropiado. Así funciona la cosa, hay que vender titulares y llenar minutos en las noticias. Tampoco importa mucho si no todo es verdad o si las investigaciones aún no han concluido. Hay que vender la historia. América es así, capaz de lo mejor y lo peor simultáneamente.
La verdad, a mí el film me cansó un poco, demasiadas vueltas sobre el hecho del accidente, creo que se nos muestra unas cuatro veces. Pero sí acierta Eastwood al mostrarnos las dudas del personaje de Tom Hanks, ese profesional que lo ha hecho lo mejor que ha sabido pero duda de si tomó la decisión correcta. El guión describe perfectamente el mundo de Sully, su relación con el copiloto, su mujer, etc. Además de poner en valor el factor humano frente a las máquinas. Se establecen importantes cuestiones de la sociedad norteamericana actual como la citada la necesidad de héroes o el miedo a repetir el 11-S que dan empaque a una historia que, a priori, no tenía demasiado recorrido. Sin embargo Eastwood se las apaña para que la historia se haga amena aunque ya todos sepamos el resultado. A sus 85 años Eastwood sigue en la brecha, cierto que ha perdido algo de pegada y ya no arriesga pero todavía nos entrega alguna buena película de vez en cuando. No estamos ante una nueva Million dollar baby, Mystic river o Gran Torino, pero Sully mejora respecto a sus reciente propuestas. Sully no podría volar sin Tom Hanks tan perfecto como siempre en su eterno papel de buen tipo, ese americano medio ideal que uno duda que realmente exista pero con el que todos nos podríamos identificar viendo el film.
Al final, Eastwood se inclina por lo fácil, una sesión en la que se debe dilucidar si el protagonista tomó la decisión correcta, y todo da un giro tan inverosímil que incluso los inquisidores acaban reconociendo que le habían juzgado demasiado duramente. La América de Eastwood es así, puede que sea dura con sus héroes, pero nunca les olvida y siempre reconoce sus méritos. Sólo eché en falta que todos se pusieran a aplaudir al héroe. La verdad es ese final tan almibarado casi me provoca un subidón de azúcar.
Un film correcto con un Eastwood en piloto automático.
5,5
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