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jueves, 3 de mayo de 2018

Vengadores: Infinity War



Infinity War es un entretenimiento perfecto. El crossover definitivo del cine de Marvel. Dicho de otra manera, el paradigma de lo que debería ser el cine de superhéroes. 

lunes, 17 de octubre de 2016

Sicario


Soy fan incondicional de Dennis Villeneuve. Me gustan todas sus películas. Me parece un tipo con ganas de contar buenas historias y que sabe cómo hacerlo. Sus tres primeras películas son más que recomendables. Tras la extraña Enemy, Villenueve se adentra en el terreno del thriller fronterizo con el narcotrafico como fondo.

Villenueve demuestra que controla el oficio y el tempo cinematográfico. El canadiense sabe impactar al espectador, ya desde la escena inicial nos deja claro que algo terrible subyace bajo la aparente normalidad. Una rutinaria operación anti droga se tornará una pesadilla y ya nada podrá ponerle fin. La protagonista del film es una joven agente del FBI (Emily Blunt) que acepta la misión de cruzar la frontera para buscar a los culpables de una matanza. Todo ello bajo la supervisión de la CIA. Sin embargo la compleja situación al otro lado de la frontera le harán desconfiar de todo el mundo. Los cárteles de la droga son tan poderosos que tienen sicarios en todas partes, la sensación de seguridad pronto desaparecerá y ya nadie será de fiar. Nuestra protagonista se encuentra sola en el infierno, cada uno va a lo suyo y ni siquiera las agencias gubernamentales son dignas de confianza.

En tan inestable y peligrosa situación nuestra protagonista debe aprender a sobrevivir. La evolución del personaje la plasma Villeneuve gracias a la interpretación de una excelente Emily Blunt. Villeneuve crea una tensión y una sensación de peligro inminente durante todo el metraje que acaban por explotar en un más que correcto clímax. No es que la historia sea muy compleja ni falta que hace complicarla, Villeneuve dota a su historia de una complejidad que puede precisar de un segundo visionado para comprender todos sus detalles. 

Reconozco que me dejó clavado al asiento la escena del atasco en el cruce de la frontera. Muy bien rodada y montada, sin dejar que la espectacularidad domine a la narración. Villeneuve lleva las riendas en todo momento y no permite que su film se salga del camino marcado. El guión va dejando salir a flote las motivaciones de cada personaje creando una compleja red en la que cada detalle es importante. Una pulsera, un cigarro o un inocente partido de fútbol entre críos pueden marcar la diferencia entre la vida o la muerte. Como en Enemy, cada detalle puede tener más trascendencia de la que parece a priori. Sin embargo, el film me supo a poco. Quizás tuviera las expectativas demasiado altas. Me esperaba algo más. Quizás fuera que Josh Brolin y Benicio del Toro no me convencieron en sus respectivos papeles o puede que yo tuviera un mal día. Pero me esperaba más de Villeneuve. Me esperaba ese toque de genialidad que destilan otros films de su autor y que aquí no vi.

  No estamos ante la mejor obra de su autor pero sí ante un recomendable thriller fronterizo.

6


lunes, 4 de enero de 2016

Puro vicio (Inherent vice)



 ¿Qué busca un director al hacer una película? Pues depende. Lo que está claro es que Paul Thomas Anderson parece disfrutar haciendo que los espectadores abandonan las salas en las que proyectan sus películas. El tipo está en todo su derecho de hacer bodrios tremendos de dos horas y media que no hay quien se los trague, faltaría más, así como los demás estamos en todo nuestro derecho de proclamar a los cuatro vientos que su cine (o lo que sea que hace) no nos gusta.

Una pena tener que decir tal cosa, pero no os voy a mentir. Menudo truño esta película. Anderson es un buen director con un estilo muy personal que nos ha dado películas interesantes como Pozos de ambición o The master. Esta vez parece como si Anderson nos quisiera meter en la mente de un detective hippie que se ha pasado de la raya (nunca mejor dicho) con las sustancias prohibidas y nos haga partícipes de la confusión reinante en la mente de tan espeso detective. Resulta que la premisa es muy atractiva, es como asistir a un buen thriller de los años 70 tipo La noche se mueve pero cuyo protagonista va hasta las cejas de ácido. La cosa promete, una adaptación de la novela de Thomas Pynchon, ambiente playero, buena música, coches antiguos, drogas, una ex novia desaparecida, sectas, tipos con la esvástica tatuada en la cara, etc. Te compro la idea, puede ser un buen film y más si incluye un buen plantel de actores como es el caso. ¿Hará Anderson algo coherente o se saldrá por la tangente?
 Lamentablemente, al iniciarse el visionado de Inherent vice Anderson pronto disipa nuestras dudas. Empezamos mal con esas vacuas voces en off con frases tan profundas que hay que ir colocado para entenderlas. Son tan largas que cuando acaba una frase no recuerdo cómo demonios empezaba, rebobino, me la pongo otra vez y descubro que la frase es una estupidez. Oye, Joaquin Phoenix está soberbio una vez más, qué gran actor, parece un colgado de verdad. No tardan en aparecer esas escenas tan absurdas y típicas de su director en la que uno no puede evitar sentirse ofendido. Todo ello salpicado con momentos de buen cine y es en esa extraña combinación cuando uno se da cuenta que se está empezando a aburrir y apenas llevamos 45 minutos. Será que al film le cuesta arrancar, venga, le voy a dar otra oportunidad. Pero el visionado no mejora. La trama nos sumerge en una espesa maraña cada vez más compleja que ni el protagonista ni nosotros mismos somos capaces de entender. Si el efecto deseado era meternos en la nublada mente de un hippie, Anderson lo ha conseguido. El problema es que como película ya empieza a dejar mucho que desear. No basta con tener un buen material de partida, saber rodar y tener buenos actores, hay que saber qué sobra y por donde diablos cortar. Pero a uno le puede su vena cinéfila y sigue intentando buscarle el punto a este sinsentido. La película tiene algo que me incitaba a seguir con el visionado. Reconozco que me cuesta seguir viéndola pero me inquieta todavía la resolución del caso. Otra vez asistimos a momentos que te dejan descolocado, más voces en off y escenas a cámara lenta. Empiezo a preguntarme si realmente Anderson no se estará burlando deliberadamente del espectador, no sería la primera vez, aún recuerdo aquel horror llamado Punk-drunk love que casi me llevó a una crisis nerviosa. Pues debe de ser eso. Anderson logra caminar entre el tedio y el interés en un frágil equilibrio no exento de dificultad pero que me acaba por exasperar.

 Las escenas siguen estando muy bien rodadas y Anderson sigue jugando con nuestra paciencia, uno empieza a pensar que quizás todo el film sea una alucinación o un mal viaje. Esa actriz que hace de ayudante del fiscal (o algo así) es Reese Witherspoon, pues vale. Sale Benicio Del Toro y su personaje no aporta nada.  Ese otro tipo que hace de dentista es Martin Short, el de El chip prodigioso, me gusta volver a verlo en pantalla. Su personaje mola pero la peli se hunde en el tedio. El sopor se apodera definitivamente de uno. Coñe. Pero Joaquín Phoenix y Josh Brolin están geniales y la fotografía y la forma de rodar son impecables. Pero el film aburre a las vacas. Yo empecé a perder el interés y ya sólo deseaba que se acabara de una maldita vez. Y aún me quedaba una hora. Madre mía. La cosa no mejora. Nuestro detective fumado no para de ir en coche de un sitio a otro para no enterarse de nada. Yo tampoco. Muy buena fotografía. Todo el apartado técnico me gusta mucho. Ya no recuerdo si os lo he dicho ya. No así el montaje. Pero si el montaje fuera normal no sería un film de Paul Thomas Anderson, este tipo necesita tres horas para contarte lo que otro te contaría en hora y media. Es su estilo. Su forma peculiar de entender el cine, debe ser un visionario para muchos gafapastas. La libertad creativa puede llevar a cosas como este film. A veces que alguien te diga que la estás cagando no viene mal.

 El horror. Sale Owen Wilson, ese pésimo actor que debe ser muy amigo de Anderson, por suerte, sale poco, aún así está fatal. Nadie se lo cree como saxofonista. Las pesquisas de nuestro detective continúan y cada vez tienen menos sentido. Todo parece verosímil y a la vez totalmente alejado de la realidad. Hace rato que nos interesa ya un comino el paradero de la chica desaparecida y todo el enredo. Que se vayan todos al cuerno y acabe este rollo de una vez. Aparece en una escena Belladonna, la actriz porno, pues muy bien, es la primera vez que una escena suya me aburre soberanamente.

Al final, la peli parece que se acaba, milagro, pensaba que nunca iba a ocurrir. Pero era una falsa alarma, la cosa sigue todavía más enrevesada, hace como hora y media que me he liado con tanto nombre y tanta estupidez y no consigo hilvanar la trama. Realmente me siento como el protagonista, como si me hubiera fumado una plantación entera. La escena final es puro ácido, tan incongruente que, por fin, el protagonista y yo tenemos la misma cara de colgados.

Bravo por Paul Thomas Anderson, ha logrado algo que ni Jodorowsky ni Lynch han conseguido. Anderson me ha suministrado un mal viaje sin ninguna droga de por medio. Con ver su película ha sido más que suficiente. Prometo vivir el resto de mi vida alejado de las drogas y del cine de este buen señor.

¿Es mala Inherent vice? Como todo el cine de su autor es un punto y aparte y no creo que podamos juzgarla tan a la ligera. No hay blanco ni negro en el cine de Paul Thomas Anderson, todo son tonalidades de gris. Es un cine distinto. Tómenlo como quieran.

martes, 13 de mayo de 2014

Una vida en tres días (Labor day)



 Jason Reitman es un tipo al que conviene seguirle la pista. Ya con su primera película Gracias por fumar nos dejó un agradable sabor a ironía que continuó con Juno, Up in the air y Young adult. Sus películas huyen de los convencionalismos aunque la amargura va ganando gradualmente terreno en su filmografía. Su última propuesta es Labor day en la que narra la historia de una madre y su hijo que son secuestrados por un preso fugado.

 La historia no es novedosa, ya hemos visto cientos de películas sobre presos fugados, pero el enfoque y las interpretaciones salvan a este film de la mediocridad. Reitman nos ofrece una estimulante historia sobre personas atrapadas y segundas oportunidades. Dejando de lado la ironía, dota a su film de un toque romántico que puede que a algunos espectadores le resulte forzado pero a mí me agradó. No llega a ser un pastelón pero entiendo que la trama puede llegar a hacerse un tanto inverosímil.
 Sin embargo, para darle credibilidad a la historia tenemos a una Kate Winslet que lleva una década dando una lección en cada interpretación que realiza. Su personaje de madre deprimida con un hijo en la pre adolescencia es lo que realmente mantiene en pie este inconsistente castillo de naipes melodramático. Ella es el motor del film y sólo por ella vale la pena dedicarle tiempo a la propuesta más almibarada de su director. Lo que podría ser perfectamente un simple telefilm es elevado a la categoría de drama de primera gracias al buen hacer de la Winslet, quien consigue dar credibilidad a una historia un tanto inverosímil. Puede que sólo ella y un ramillete de actrices actuales pudieran hacer creíble a este sufrido personaje que pasa de ser una víctima involuntaria a cómplice convencida. A través de sus ojos sentimos la frustración y el miedo de su personaje así como su deseo de escapar de sus problemas.

 Pero Winslet no está sola, también el personaje de Josh Brolin tiene bastante miga. Ambos son dos personajes prisioneros que buscan una salida. Sus prisiones son distintas, la de ella es una prisión psicológica y social mientras la de él es una prisión física. Teniendo ciertos elementos en común no es de extrañar que reconozcan cada uno en el otro a su alma gemela. Su curiosa relación está muy bien reflejada en pantalla y la evolución de sus sentimientos (por paradójicos que parezcan) no se hace forzada a ojos del espectador. Reitman se muestra un director más que solvente a la hora de narrar de forma bastante clásica esta historia, su film tiene un ritmo acertado y unos  agradables giros argumentales.

 Siendo los secundarios una de las bazas del cine de Reitman, aquí destaco el personaje del hijo y cómo están abordados los problemas típicos de su edad: la relación con su madre, la inseguridad, la influencia de los amigos, los primeros amores. También su peculiar compañera de colegio me resultó un personaje bastante refrescante, muy alejado de los estereotipos de jóvenes que solemos ver en las películas americanas.

Reitman nos ofrece una estimulante historia sobre personas atrapadas y segundas oportunidades.
 A pesar de lo obvio de la trama y cierto tufillo romántico, el film se me hizo ameno y me entretuvo.

6,5

martes, 11 de marzo de 2014

Old boy


Definitivamente Spike Lee ha perdido el rumbo. El que fuera l'enfant terrible del cine norteamaericano de finales de los años ochenta parece estar inmerso en una enorme crisis creativa. Lee ya sólo acepta encargos como si no tuviera nada nuevo que contar. La industria blanca lo ha fagocitado. Ya no hace joints, hace films.

 Es evidente que el tono reivindicativo de sus primeros tiempos ya no procede, recordemos que hay un negro en la Casa Blanca y estar 30 años llamando racista a todo el mundo puede resultar aburrido, aunque muchas veces no le falte razón. Puede que Spike Lee esté dolido porque Tarantino le haya robado el puesto como el chico malo de Hollywood, pero yo opino que el Woody Allen negro debería dejar de mirarse el ombligo con encargos y volver a escribir sus propias historias (suponiendo que tenga algo interesante que contar). Me imagino que no hay nada menos apasionante para un director que hacer un remake. Puestos a ello, Spike Lee se atreve ni más ni menos que con Old boy, el film de culto de Park Chan-wook ( Sympathy for Lady Vengeance, ThirstStoker) y una de las propuestas cinematográficas más radicales que recuerdo.


En este remake yanqui Lee ha modificado bastantes elementos del guión dejando a la historia original muy mermada en cuanto a su impacto sobre el espectador. Lee ha domesticado la historia para que sea digerible por buena parte del gran público, alejándose años luz de las extremas violencia y crueldad del film original. Al menos, no cae en la estupidez de muchos remakes ni toma al espectador por idiota pero, en comparación con la original, su Old boy sale perdiendo por goleada. Es la visceralidad del original la que la hizo única, el film de Spike Lee es uno más de venganzas con final inesperado.

 Es el sentido oriental de la venganza llevada a sus últimas consecuencias una de las características del cine surcoreano, al trasladarlo a occidente la cosa no acaba de funcionar de igual modo. Es cierto que el original era demasiado excesivo en todos los sentidos pero por ello se ha convertido en un film de culto. Esta nueva versión no pasa de ser un entretenimiento aceptable. Me gustaron ciertas modificaciones, no se han limitado a volver a rodar plano a plano sino que se han introducido variaciones que no siempre surgen el efecto esperado. El final pretende ser sorprendente (y puede que lo sea para algunos espectadores) pero nada puede igualar al final original.  El listón estaba demasiado alto.


Los personajes no tiene ni el carisma ni la fuerza de los originales, no están mal pero no dejan de ser meras fotocopias descafeinadas. Josh Brolin hace un buen papel y se nota que se trabajó el personaje en lo físico, pero queda muy lejos de la rabia contenida del personaje original. Tampoco el gran villano de la función está a la altura, si el original resultaba repulsivo, aquí el interpretado por Sharlto Copley resulta patético con ese vestuario ridículo y esos gestos impostados. Parece un vilano de Austin powers. Otro que desentona bastante es un Samuel L. Jackson con cresta y vestido de mamarracho. Me gustó bastante más el personaje interpretado por Elisabeth Olsen, hermana pequeña de las insufribles gemelas Olsen y bastante mejor dotada que sus hermanas en todos los sentidos. Vamos, que sale desnuda.

  Se nota el saber hacer de Spike Lee tras la cámara, el tipo sabe rodar y su film tiene un ritmo trepidante que hace agradable su visionado. Sin embargo, el resultado desmerece bastante respecto del original.  Me resultaron divertidos algunos guiños al film original (el pulpo) e introduces elementos orientales (el buda, la chica del paraguas, etc) sin venir a cuento, a modo de homenaje al cine oriental (digo yo). Sin embargo, es triste decir que las novedades que aporta sólo sirven para edulcorar la trama. No aporta nada de valor a la historia, sólo la hace más digerible.
 Por cierto, un par de detalles que me hicieron daño a la vista mientras veía el film:
Primero: el film está lleno de productos de Apple mostrados sin ningún pudor. Spike Lee ha caído de lleno en uno de los product replacement más evidentes y zafios de la historia reciente. Segundo: la famosa escena del martillo está resuelta de forma más que eficiente excepto por el detalle de que se nota demasiado que algunos extras se esperan a golpear y/o a ser golpeados.


Un remake innecesario más en el que la personalidad de su director se ha visto diluida en un buen puñado de dólares.

5

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Trailer de OLDBOY, el remake de Spike Lee


Sinceramente, no sé cuanto dinero le habrán pagado a Spike Lee para que se embarque en el remake de una de las películas más arriesgadas y extremas de los últimos años: Oldboy. En los 10 años que han pasado desde su estreno el film del coreano Park Chan-wook se ha convertido en todo un film de culto y veo muy difícil (e innecesario) hacer un remake que esté a la altura. Pero ya sabemos que los de Hollywood hace muchos años que se quedaron sin ideas. ¿Estará Josh Brolin a la altura de su personaje? ¿Se comerá un pulpo vivo? Lo dudo mucho.

El trailer no tiene mala pinta, pero no veo grandes aportaciones a la historia.

martes, 1 de marzo de 2011

Valor de ley (True grit)


Puede que los hermanos Coen sean los únicos directores realmente libres de Hollywood: se mantienen independientes, ruedan lo que quieren, los actores se pegan por trabajar con ellos y sus pelis reciben un buen montón de premios y candidaturas. Hasta 10 nominaciones al Oscar ha tenido True grit, aunque no ganó ninguna de ellas.


Los Coen se saben inclasificables y ahora se descuelgan con una adaptación del libro de Charles Portis que ya tuvo una versión cinematográfica en 1969 protagonizada por John Wayne. Por el personaje de Rooster Cogburn Wayne ganó su único Oscar, ahora Jeff Brigdes también ha sido nominado interpretando el mismo personaje. ¿A qué viene hacer un remake? No sé, los Coen hacen lo que quieren.

Puede que no se diferencie demasiado del primer film o que sea un remake innecesario pero los Coen impregnan el film de su particular universo: venganza, anti héroes, personajes extravagantes, elipsis narrativas (no mostrar acontecimientos importantes), religión y momentos absurdos. El film es Coen 100%, para lo bueno y para lo malo. Lo bueno es una impecable factura técnica y un ritmo perfecto, lo malo es que puede dejar algo frío a más de uno (algo ya habitual en su cine). Si buscas un western al uso como los de los años 50 y 60, Valor de ley es algo que se le parece bastante. Yo destacaría alguna escena realmente memorable como el encuentro con el dentista, el ahorcado o el precioso plano final de las tumbas en el cementerio. Puro cine intemporal. Uno de los mejores westerns de los últimos 20 años, si olvidamos su pecado original: es un remake.

El problema es que los Coen se quedan en la corrección formal y no aportan realmente nada nuevo a la historia. La peli está perfectamente rodada e interpretada pero poco más. Si tienes reciente en tu memoria el original, puede que te parezca una copia innecesaria. Pero yo opino que está mejor hecha y es mejor película. Puede que sea una de las escasas ocasiones en las que el remake me parece mejor que el original. La música de Carter Burewll me parece soberbia, también la fotografía y toda la puesta en escena es asombrosa. El personaje de Cogburn que hace Bridges me ha gustado más que en la original, Bridges borda su papel de viejo marshall cascarrabias y borracho. Sus diálogos con Damon son tremendos.
Igualmente el personaje de la joven con sed de venganza me parece mucho más rico y lleno de matices. La joven Hailee Steinfield dota a su personaje de una determinación impagable. Su fuerza de voluntad es el verdadero motor de la trama. Ya su imagen con esas coletas y ese sombrero (que despiden fuertes convicciones religiosas y morales) es inolvidable.

Por su parte, Matt Damon sorprende gratamente. También aparecen brevemente Barry Pepper y Josh Brolin como unos villanos bastante peculiares.

Recomendable, sólo se puede decir en su contra que es un remake.

7

jueves, 9 de diciembre de 2010

Conocerás al hombre de tus sueños


Títulos de crédito con música de jazz, letras blancas sobre fondo negro, una gran ciudad, personajes adinerados y neuróticos que no paran de hablar. No cabe duda, estamos ante un film de Woody Allen. Esta vez Allen nos entrega un film sobre la inmadurez y la inseguridad.

Todos los personajes de este típico microuniverso Alleniano están incompletos. Todos anhelan algo o alguien que no poseen. Ya sea la chica de la ventana de enfrente, montar su propia galería de arte, publicar una novela de éxito, aparentar ser más joven o sólo volver a ser felices. Todos los personajes buscarán satisfacer sus deseos mediante métodos más o menos lícitos. Será en vano excepto para aquellos que pongan su fe en lo absurdo, es como si Allen nos dijera que cualquier cosa vale si te hace feliz, que es de lo que realmente se trata en esta vida. Un mensaje común a su anterior film, lo que nos hace pensar que el cinismo de Allen se acrecienta con la edad. Allen nunca tuvo mucha fe en la religión o el matrimonio pero ahora tampoco parece creer en la familia o la amistad. Por otro lado, el film emparenta también con la estupenda Match point no sólo por su ambientación en Londres (donde surge el Allen más pesimista) sino por el comportamiento de algún personaje.

De todo el habitual crisol de personajes me quedo con el típico escritor bloqueado (correcto Josh Brolin), esta vez no tan locuaz como de costumbre, y con la madre abandonada que decide refugiarse en el más allá con tal de tener esperanza (excelente Gemma Jones). Los diálogos entre ambos me parecieron de lo mejor del film. También el personaje de Anthony Hopkins tiene bastante miga. Por otro lado, Antonio Banderas me sigue sin gustar aunque le dirija Woddy Allen, tampoco Freida Pinto me parece gran cosa, aunque es muy guapa.

Esta historia podría haber sido un dramón o una comedia, pero Woody tira por el camino de en medio y nos ofrece una comedia agridulce. El tono y el ritmo del film es de comedia pero las situaciones no son graciosas. Hay bastantes diálogos que podrían haber sido desternillantes (los citados entre el escritor y su suegra) pero Allen los carga con un dramatismo que los vacía de todo humor. Parece como si Allen se mofara de ciertos personajes, subrayando su patetismo al negarse a convertir el film en una comedia. En una escena concreta, el personaje de la madre sigue obstinada en sus creencias (más o menos divertidas) mientras su hija la insulta de forma bastante cruel, dan ganas de reírse de la madre pero el despiadado comportamiento de la hija rompe toda la gracia y nos llena de amargura. Definitivamente, Woddy Allen no cree en la familia.

La película se ve sin problemas gracias a su buen guión y a los estupendos actores, si bien, es cierto que no ofrece nada nuevo (quizás ya sea muy tarde para pedirle tal cosa al maestro) ni entretiene como otras veces. El film deja al espectador con una sensación de deja vu, de haber visto a unos buenos actores en una historia no demasiado original. Desde el principio intuimos cómo puede acabar la cosa, pero yo creo que Allen no buscaba divertir ni innovar, sólo narrar una historia con moraleja.

Otro film menor dentro de la obra de su autor, sin duda, pero aún así es interesante.

6

sábado, 13 de noviembre de 2010

Wall Street: El dinero nunca duerme


Mucho ha llovido en los 23 años que separan esta segunda parte de su predecesora. En estos 23 años Oliver Stone nos ha fascinado con sus feroces críticas al sistema (JFK, Asesinos natos) pero parece que últimamente se ha amansado bastante (W).



Esta oportuna secuela de Wall Street ha perdido bastante mordacidad y parece que Stone ha primado la función didáctica antes que la crítica. Stone está más interesado en explicarnos cómo los bancos y las empresas de inversores han sido las responsables de la crisis que nos asola y que todos vamos a estar pagando hasta Dios sabe cuando. Parece que no hay otro director norteamericano interesado en el tema, sólo nos queda Oliver Stone, por muy descafeinado que esté últimamente. Stone usa una vez más el cine con fines políticos, como explicación de una realidad. Stone nos habla de las hipotecas, del papel del Estado en la crisis, de los paraísos fiscales, de las energías renovables, el poder de los rumores y el miedo en la economía mundial, el interés que despierta un libro escrito por un delincuente, etc. Su film es una crítica al sistema financiero. Lo demás no parece interesarle tanto, la relación de Gordon Gekko con su hija es una mera excusa para poner en contacto a los personajes principales.
Lamentablemente, Stone se ha vuelto demasiado obvio: realiza unas pueriles metáforas sobre burbujas y cuadros de Goya que son tan obvias que parecen propias de una obra de teatro infantil. Por otro lado, nos inunda con datos financieros que evidencian que la historia de amor le importa un bledo. Incluso yo juraría que el final ha sido retocado, las últimas escenas me sobran.

Por suerte, se ven destellos del mejor Stone en algunos momentos: el montaje endiablado de algunas escenas, la doble pantalla, el fundido en negro usando un círculo como si de una comedia antigua se tratara, el detalle de los pendientes de las señoras en la gala benéfica, la artificial expresión facial de alguna adicta a la cirugía, etc. Es en estos momentos en los que deja patente la crítica a una clase social que sigue teniendo el poderVolver a encontrarnos con un personaje tan repulsivo e interesante como Gekko es todo un lujo, Douglas ha madurado con el personaje y ambos se fusionan perfectamente (de hecho, Douglas lleva repitiendo ese papel de frío hombre de negocios durante los últimos 23 años).

Los actores están más que correctos, Micael Douglas cumple en su eterno papel, mientras Shia LaBeouf y Josh Brolin están bien. Pero yo me quedo con la joven promesa Carey Mulligan. Por otro aldo los veteranos Susan Sarandon, Frank Langella y Eli Wallach (el feo de El bueno, el feo y el malo). Por cierto, ¿Qué pinta en esta película Vanessa Ferlito? Su papel no aporta absolutamente nada, sólo queda bonito. Se me ocurren 3 opciones: a) Stone estará encaprichado con la moza, b) es una imposición del estudio o c) su personaje se ha recortado en la sala de montaje. Elige la que más te guste, yo me quedo con la a).

A mí el film me ha entretenido. Los breves destellos de un Stone apagado son mucho mejores que las decenas de secuelas y precuelas que nos acechan cada día desde la cartelera. El capitalismo es así.

6

sábado, 28 de febrero de 2009

W.



La historia de cómo George W. Bush llegó a presidente y cómo se convirtió en el presidente peor valorado de la historia.



El 11-S cambió muchas cosas en Estados Unidos y en el mundo entero. Una de las cosas que se derrumbaron junto con las torres gemelas parece ser que fue la ácida crítica de Oliver Stone hacia el gobierno norteamericano.


Tras las duras denuncias de épocas de presidentes anteriores como JFK o Nixon, ahora Oliver Stone se ha atrevido con una película sobre un presidente americano mientras éste aún estaba gobernando. Desde luego, valor no le falta.


El problema es que la película no es todo lo irónica o cínica que cabría pensar viniendo de quien viene. George W. Bush no es presentado ni como un tirano ni como un idiota. Yo, sinceramente, me esperaba una película con mucha más mala uva. Stone parece domesticado y muestra a W. como un niño rico a la sombra de su padre y que no sirve realmente para nada. Pero no lo convierte en una caricatura ni acaba de reírse de él. Más que reírse de Bush, Stone hace una sutil crítica a un sistema y una clase política en la que alguien sin ningún mérito ni talento especial puede llegar a presidente si tiene los contactos necesarios.


Stone no hace leña del árbol caído (quizás hubiera sido demasiado fácil). Puede que W. no haya destacado nunca en nada y que ser hijo de otro presidente le allanara el camino hasta la presidencia pero no toda la culpa es suya. Hay una nación que lo eligió como presidente, dos veces.


El estilo de Stone sigue estando latente: esos continuos saltos temporales, ese montaje endiablado, esos diálogos geniales y esa ironía marca de la casa aparecen en el film, si bien bastante rebajados de tono. La película se deja ver pero no fascina ni de lejos como otras biografías de Stone (Nixon, Alejandro) quizás porque el personaje esta vez no es tan fascinante o porque simplemente nos resulta demasiado cercano.


Nixon tuvo su Vietnam (y su Watergate) y aún hoy genera polémica y films sobre su gestión (El desafío, Frost contra Nixon). Pero Bush no creo que genere muchas películas más allá de las de Oliver Stone o Michael Moore (Fahrenheit 911 o Sicko). Al menos Nixon tuvo que dimitir, Bush se ha ido de rositas. Al menos, las guerras de Irak y Afganistán sí están generando películas interesantes (Hurt Locker).


Volviendo a la peli, Stone se toma su tiempo en mostrarnos los entresijos de la política exterior norteamericana y sus desastrosas consecuencias bajo el mandato de W. La importancia del petróleo queda patente en una de las estupendas escenas del gabinete de gobierno de Bush. Las extensas escenas de dicho gabinete me parecen de lo mejor de la película. En ningún momento se plantean los costes en vidas humanas. Bush hijo se nos presenta obsesionado por acabar con Saddam Hussein (algo que su padre tuvo al alcance de su mano y se negó) aunque hubiera otros países potencialmente mucho más peligrosos.

También ciertas anécdotas de la vida del presidente 43 son narrados de forma bastante franca (las novatadas universitarias, el incidente de la galleta, su alcoholismo, su fe) sin ensañarse con el personaje ni caer en el sarcasmo. Muchos aspectos polémicos de su mandato se han omitido deliveradamente (Guantánamo, torturas, el día del 11-S). Lástima que el incidente del zapatazo en Afganistán se produjera después de estrenarse la peli, hubiera sido un gran final.


Los actores están muy bien, ha predominado la interpretación frente al parecido físico. Josh Brolin compone un George W Bush muy creíble (nada caricaturesco), atormentado por no llegar a la altura de su padre y finalmente exultante al acabar con Saddam, aunque la alegría le durará poco. El resto del reparto está muy bien,yo destacaría a Ellen Burstyn como Barbara Bush, James Cromwell como George H. W. Bush, Richard Dreyfuss como Dick Cheney y Jeffrey Wright como Colin Powel. Me sorprendió la caracterización de Thandie Newton (Misión imposible 2, Rocknrolla) como Condoleezza Rice (apenas tiene frases de diálogo pero el maquillaje logra un parecido asombroso). Elizabeth Banks como Laura Bush aparece poco, la verdad.


Un film valiente y bien hecho pero demasiado condescendiente.
6

....

miércoles, 14 de enero de 2009

Mi nombre es Harvey Milk (Milk)





Harvey Milk fue un activista y político estadounidense conocido por su lucha a favor de los derechos civiles de los homosexuales.



El nuevo film de Gus Van Sant es una biografía de esas que tanto les gustan a los norteamericanos: personaje norteamericano reciente, bien ambientada en una época convulsa y bien interpretada.
El principal objetivo de la peli es que el espectador se dé cuenta de cómo las libertades civiles en Estados Unidos no han tenido un camino de rosas. Para ello, nada mejor que narrar la vida de un activista y político gay de la década de los 70. La peli no llega a ser un film político ni un film estrictamente gay. Narra la lucha de un hombre por la libertad de todo un colectivo, ni más ni menos. Primero desde un movimiento callejero pseudo-clandestino y luego dentro de la difícil política norteamericana.



La peli está bien y se ve con agrado. Van Sant nos entrega un biopic muy correcto. Si bien es cierto que no fascina ni tiene momentos sublimes, tampoco aburre. Hay que indicar que se puede hacer algo lenta para los amantes de las persecuciones y las pelis de vampiros adolescentes.
Los ambientes y las relaciones gays del San Francisco de los 70 están tratados de forma bastante sobria, sin centrarse en los aspectos más marginales ni escabrosos. Los homosexuales están retratados de forma muy respetuosa, sin caer en tópicos ni chistes fáciles. La peli comparte totalmente e intenta inculcar las tesis de su protagonista: un homosexual es una persona tan digna como cualquier otra.



Me gustó especialmente que ciertos personajes sólo aparezcan en imágenes de la televisión de la época, impagables y terroríficas me parecen las declaraciones de algunos personajes reales.



Sean Penn sigue siendo un actor excepcional. Ya ni sé la cantidad de Oscars que este tipo debería tener en su casa. Su interpretación de Harvey Milk es simplemente genial. No es su típico papel de tipo duro introvertido, aquí ha modificado sus gestos y su forma de mover las manos para parecerse más al personaje real sin llegar nunca a excederse ni caer en el amaneramiento. Muy contenido.
Del resto del reparto me agradó Diego Luna (Sólo quiero caminar, Y tú mamá también) que realiza una interpretación bastante ajustada aunque su personaje sea bastante más proclive al exceso. Emile Hirsch (Hacia rutas salvajes, Speed Racer) también creo que está muy bien. James Franco está aquí mejor que haciendo del Duende Verde en Spider-Man pero me pareció algo flojo. Tampoco me acabó de convencer Josh Brolin, su personaje no queda bien definido ni acabamos nunca de entender sus motivaciones.



Igual esa es la moraleja del film, no entenderemos nunca a los intransigentes.



6,5



p.d. Por mucho que se empeñen en vendernos a Estados Unidos como la tierra de la libertad y las oportunidades, no es difícil darse cuenta del engaño con películas como Milk.
Un país que intenta exportar su modelo de vida mientras discrimina (por su color de piel o por su condición sexual) a un buen porcentaje de su población… debería limpiar primero sus miserias antes de intentar vendernos un modo de vida tan hipócrita.

sábado, 2 de febrero de 2008

No es país para viejos (No country for old men)

Los hermanos Coen tienen su propio universo y en No es país para viejos nos lo muestran una vez más: los personajes van a la deriva intentando no naufragar, te da la sensación de que no hay nada escrito, no existe el destino ni hay moraleja posible. El malvado no es siempre castigado ni el policía caza siempre al ladrón. Esta vez en el universo Coen no hay justicia ni empatía posibles.

La película tiene momentos de auténtico buen cine (persecuciones, el diálogo sobre la moneda), está muy bien dirigida, técnicamente es brillante y las interpretaciones son de lujo: Bardem está realmente feo (más de lo habitual) pero está perfecto en la piel de su personaje (todo un regalo para un actor), Tommy Lee Jones lo borda en su típico papel de poli veterano, mientras que Josh Brolin y Woody Harrelson están realmente bien. Por cierto, como siempre y si es posible, hay que verla en versión original.

La peli se ve con interés creciente durante toda la trama aunque se hace algo pesada al final. Los cambios narrativos propios del universo Coen desconciertan al espectador y al final no entiendes qué te quieren decir.

Quizás los Coen no quieren decir nada, sólo contar una historia.

7,5