jueves, 3 de mayo de 2018
lunes, 17 de octubre de 2016
Sicario
Soy fan incondicional de Dennis Villeneuve. Me gustan todas sus películas. Me parece un tipo con ganas de contar buenas historias y que sabe cómo hacerlo. Sus tres primeras películas son más que recomendables. Tras la extraña Enemy, Villenueve se adentra en el terreno del thriller fronterizo con el narcotrafico como fondo.
Reconozco que me dejó clavado al asiento la escena del atasco en el cruce de la frontera. Muy bien rodada y montada, sin dejar que la espectacularidad domine a la narración. Villeneuve lleva las riendas en todo momento y no permite que su film se salga del camino marcado. El guión va dejando salir a flote las motivaciones de cada personaje creando una compleja red en la que cada detalle es importante. Una pulsera, un cigarro o un inocente partido de fútbol entre críos pueden marcar la diferencia entre la vida o la muerte. Como en Enemy, cada detalle puede tener más trascendencia de la que parece a priori. Sin embargo, el film me supo a poco. Quizás tuviera las expectativas demasiado altas. Me esperaba algo más. Quizás fuera que Josh Brolin y Benicio del Toro no me convencieron en sus respectivos papeles o puede que yo tuviera un mal día. Pero me esperaba más de Villeneuve. Me esperaba ese toque de genialidad que destilan otros films de su autor y que aquí no vi.
6
lunes, 4 de enero de 2016
Puro vicio (Inherent vice)
¿Es mala Inherent vice? Como todo el cine de su autor es un punto y aparte y no creo que podamos juzgarla tan a la ligera. No hay blanco ni negro en el cine de Paul Thomas Anderson, todo son tonalidades de gris. Es un cine distinto. Tómenlo como quieran.
martes, 13 de mayo de 2014
Una vida en tres días (Labor day)
Jason Reitman es un tipo al que conviene seguirle la pista. Ya con su primera película Gracias por fumar nos dejó un agradable sabor a ironía que continuó con Juno, Up in the air y Young adult. Sus películas huyen de los convencionalismos aunque la amargura va ganando gradualmente terreno en su filmografía. Su última propuesta es Labor day en la que narra la historia de una madre y su hijo que son secuestrados por un preso fugado.
La historia no es novedosa, ya hemos visto cientos de películas sobre presos fugados, pero el enfoque y las interpretaciones salvan a este film de la mediocridad. Reitman nos ofrece una estimulante historia sobre personas atrapadas y segundas oportunidades. Dejando de lado la ironía, dota a su film de un toque romántico que puede que a algunos espectadores le resulte forzado pero a mí me agradó. No llega a ser un pastelón pero entiendo que la trama puede llegar a hacerse un tanto inverosímil.
Sin embargo, para darle credibilidad a la historia tenemos a una Kate Winslet que lleva una década dando una lección en cada interpretación que realiza. Su personaje de madre deprimida con un hijo en la pre adolescencia es lo que realmente mantiene en pie este inconsistente castillo de naipes melodramático. Ella es el motor del film y sólo por ella vale la pena dedicarle tiempo a la propuesta más almibarada de su director. Lo que podría ser perfectamente un simple telefilm es elevado a la categoría de drama de primera gracias al buen hacer de la Winslet, quien consigue dar credibilidad a una historia un tanto inverosímil. Puede que sólo ella y un ramillete de actrices actuales pudieran hacer creíble a este sufrido personaje que pasa de ser una víctima involuntaria a cómplice convencida. A través de sus ojos sentimos la frustración y el miedo de su personaje así como su deseo de escapar de sus problemas.
Pero Winslet no está sola, también el personaje de Josh Brolin tiene bastante miga. Ambos son dos personajes prisioneros que buscan una salida. Sus prisiones son distintas, la de ella es una prisión psicológica y social mientras la de él es una prisión física. Teniendo ciertos elementos en común no es de extrañar que reconozcan cada uno en el otro a su alma gemela. Su curiosa relación está muy bien reflejada en pantalla y la evolución de sus sentimientos (por paradójicos que parezcan) no se hace forzada a ojos del espectador. Reitman se muestra un director más que solvente a la hora de narrar de forma bastante clásica esta historia, su film tiene un ritmo acertado y unos agradables giros argumentales.
Siendo los secundarios una de las bazas del cine de Reitman, aquí destaco el personaje del hijo y cómo están abordados los problemas típicos de su edad: la relación con su madre, la inseguridad, la influencia de los amigos, los primeros amores. También su peculiar compañera de colegio me resultó un personaje bastante refrescante, muy alejado de los estereotipos de jóvenes que solemos ver en las películas americanas.
Reitman nos ofrece una estimulante historia sobre personas atrapadas y segundas oportunidades.
A pesar de lo obvio de la trama y cierto tufillo romántico, el film se me hizo ameno y me entretuvo.
6,5
martes, 11 de marzo de 2014
Old boy
Definitivamente Spike Lee ha perdido el rumbo. El que fuera l'enfant terrible del cine norteamaericano de finales de los años ochenta parece estar inmerso en una enorme crisis creativa. Lee ya sólo acepta encargos como si no tuviera nada nuevo que contar. La industria blanca lo ha fagocitado. Ya no hace joints, hace films.
Es evidente que el tono reivindicativo de sus primeros tiempos ya no procede, recordemos que hay un negro en la Casa Blanca y estar 30 años llamando racista a todo el mundo puede resultar aburrido, aunque muchas veces no le falte razón. Puede que Spike Lee esté dolido porque Tarantino le haya robado el puesto como el chico malo de Hollywood, pero yo opino que el Woody Allen negro debería dejar de mirarse el ombligo con encargos y volver a escribir sus propias historias (suponiendo que tenga algo interesante que contar). Me imagino que no hay nada menos apasionante para un director que hacer un remake. Puestos a ello, Spike Lee se atreve ni más ni menos que con Old boy, el film de culto de Park Chan-wook ( Sympathy for Lady Vengeance, Thirst, Stoker) y una de las propuestas cinematográficas más radicales que recuerdo.
En este remake yanqui Lee ha modificado bastantes elementos del guión dejando a la historia original muy mermada en cuanto a su impacto sobre el espectador. Lee ha domesticado la historia para que sea digerible por buena parte del gran público, alejándose años luz de las extremas violencia y crueldad del film original. Al menos, no cae en la estupidez de muchos remakes ni toma al espectador por idiota pero, en comparación con la original, su Old boy sale perdiendo por goleada. Es la visceralidad del original la que la hizo única, el film de Spike Lee es uno más de venganzas con final inesperado.
Es el sentido oriental de la venganza llevada a sus últimas consecuencias una de las características del cine surcoreano, al trasladarlo a occidente la cosa no acaba de funcionar de igual modo. Es cierto que el original era demasiado excesivo en todos los sentidos pero por ello se ha convertido en un film de culto. Esta nueva versión no pasa de ser un entretenimiento aceptable. Me gustaron ciertas modificaciones, no se han limitado a volver a rodar plano a plano sino que se han introducido variaciones que no siempre surgen el efecto esperado. El final pretende ser sorprendente (y puede que lo sea para algunos espectadores) pero nada puede igualar al final original. El listón estaba demasiado alto.
Los personajes no tiene ni el carisma ni la fuerza de los originales, no están mal pero no dejan de ser meras fotocopias descafeinadas. Josh Brolin hace un buen papel y se nota que se trabajó el personaje en lo físico, pero queda muy lejos de la rabia contenida del personaje original. Tampoco el gran villano de la función está a la altura, si el original resultaba repulsivo, aquí el interpretado por Sharlto Copley resulta patético con ese vestuario ridículo y esos gestos impostados. Parece un vilano de Austin powers. Otro que desentona bastante es un Samuel L. Jackson con cresta y vestido de mamarracho. Me gustó bastante más el personaje interpretado por Elisabeth Olsen, hermana pequeña de las insufribles gemelas Olsen y bastante mejor dotada que sus hermanas en todos los sentidos. Vamos, que sale desnuda.
Se nota el saber hacer de Spike Lee tras la cámara, el tipo sabe rodar y su film tiene un ritmo trepidante que hace agradable su visionado. Sin embargo, el resultado desmerece bastante respecto del original. Me resultaron divertidos algunos guiños al film original (el pulpo) e introduces elementos orientales (el buda, la chica del paraguas, etc) sin venir a cuento, a modo de homenaje al cine oriental (digo yo). Sin embargo, es triste decir que las novedades que aporta sólo sirven para edulcorar la trama. No aporta nada de valor a la historia, sólo la hace más digerible.
Por cierto, un par de detalles que me hicieron daño a la vista mientras veía el film:
Primero: el film está lleno de productos de Apple mostrados sin ningún pudor. Spike Lee ha caído de lleno en uno de los product replacement más evidentes y zafios de la historia reciente. Segundo: la famosa escena del martillo está resuelta de forma más que eficiente excepto por el detalle de que se nota demasiado que algunos extras se esperan a golpear y/o a ser golpeados.
5
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Trailer de OLDBOY, el remake de Spike Lee
Sinceramente, no sé cuanto dinero le habrán pagado a Spike Lee para que se embarque en el remake de una de las películas más arriesgadas y extremas de los últimos años: Oldboy. En los 10 años que han pasado desde su estreno el film del coreano Park Chan-wook se ha convertido en todo un film de culto y veo muy difícil (e innecesario) hacer un remake que esté a la altura. Pero ya sabemos que los de Hollywood hace muchos años que se quedaron sin ideas. ¿Estará Josh Brolin a la altura de su personaje? ¿Se comerá un pulpo vivo? Lo dudo mucho.
El trailer no tiene mala pinta, pero no veo grandes aportaciones a la historia.
martes, 1 de marzo de 2011
Valor de ley (True grit)

jueves, 9 de diciembre de 2010
Conocerás al hombre de tus sueños

sábado, 13 de noviembre de 2010
Wall Street: El dinero nunca duerme

Esta oportuna secuela de Wall Street ha perdido bastante mordacidad y parece que Stone ha primado la función didáctica antes que la crítica. Stone está más interesado en explicarnos cómo los bancos y las empresas de inversores han sido las responsables de la crisis que nos asola y que todos vamos a estar pagando hasta Dios sabe cuando. Parece que no hay otro director norteamericano interesado en el tema, sólo nos queda Oliver Stone, por muy descafeinado que esté últimamente. Stone usa una vez más el cine con fines políticos, como explicación de una realidad. Stone nos habla de las hipotecas, del papel del Estado en la crisis, de los paraísos fiscales, de las energías renovables, el poder de los rumores y el miedo en la economía mundial, el interés que despierta un libro escrito por un delincuente, etc. Su film es una crítica al sistema financiero. Lo demás no parece interesarle tanto, la relación de Gordon Gekko con su hija es una mera excusa para poner en contacto a los personajes principales.
sábado, 28 de febrero de 2009
W.

El 11-S cambió muchas cosas en Estados Unidos y en el mundo entero. Una de las cosas que se derrumbaron junto con las torres gemelas parece ser que fue la ácida crítica de Oliver Stone hacia el gobierno norteamericano.
Tras las duras denuncias de épocas de presidentes anteriores como JFK o Nixon, ahora Oliver Stone se ha atrevido con una película sobre un presidente americano mientras éste aún estaba gobernando. Desde luego, valor no le falta.
El problema es que la película no es todo lo irónica o cínica que cabría pensar viniendo de quien viene. George W. Bush no es presentado ni como un tirano ni como un idiota. Yo, sinceramente, me esperaba una película con mucha más mala uva. Stone parece domesticado y muestra a W. como un niño rico a la sombra de su padre y que no sirve realmente para nada. Pero no lo convierte en una caricatura ni acaba de reírse de él. Más que reírse de Bush, Stone hace una sutil crítica a un sistema y una clase política en la que alguien sin ningún mérito ni talento especial puede llegar a presidente si tiene los contactos necesarios.
Stone no hace leña del árbol caído (quizás hubiera sido demasiado fácil). Puede que W. no haya destacado nunca en nada y que ser hijo de otro presidente le allanara el camino hasta la presidencia pero no toda la culpa es suya. Hay una nación que lo eligió como presidente, dos veces.
El estilo de Stone sigue estando latente: esos continuos saltos temporales, ese montaje endiablado, esos diálogos geniales y esa ironía marca de la casa aparecen en el film, si bien bastante rebajados de tono. La película se deja ver pero no fascina ni de lejos como otras biografías de Stone (Nixon, Alejandro) quizás porque el personaje esta vez no es tan fascinante o porque simplemente nos resulta demasiado cercano.
Nixon tuvo su Vietnam (y su Watergate) y aún hoy genera polémica y films sobre su gestión (El desafío, Frost contra Nixon). Pero Bush no creo que genere muchas películas más allá de las de Oliver Stone o Michael Moore (Fahrenheit 911 o Sicko). Al menos Nixon tuvo que dimitir, Bush se ha ido de rositas. Al menos, las guerras de Irak y Afganistán sí están generando películas interesantes (Hurt Locker).
Volviendo a la peli, Stone se toma su tiempo en mostrarnos los entresijos de la política exterior norteamericana y sus desastrosas consecuencias bajo el mandato de W. La importancia del petróleo queda patente en una de las estupendas escenas del gabinete de gobierno de Bush. Las extensas escenas de dicho gabinete me parecen de lo mejor de la película. En ningún momento se plantean los costes en vidas humanas. Bush hijo se nos presenta obsesionado por acabar con Saddam Hussein (algo que su padre tuvo al alcance de su mano y se negó) aunque hubiera otros países potencialmente mucho más peligrosos.
También ciertas anécdotas de la vida del presidente 43 son narrados de forma bastante franca (las novatadas universitarias, el incidente de la galleta, su alcoholismo, su fe) sin ensañarse con el personaje ni caer en el sarcasmo. Muchos aspectos polémicos de su mandato se han omitido deliveradamente (Guantánamo, torturas, el día del 11-S). Lástima que el incidente del zapatazo en Afganistán se produjera después de estrenarse la peli, hubiera sido un gran final.
Los actores están muy bien, ha predominado la interpretación frente al parecido físico. Josh Brolin compone un George W Bush muy creíble (nada caricaturesco), atormentado por no llegar a la altura de su padre y finalmente exultante al acabar con Saddam, aunque la alegría le durará poco. El resto del reparto está muy bien,yo destacaría a Ellen Burstyn como Barbara Bush, James Cromwell como George H. W. Bush, Richard Dreyfuss como Dick Cheney y Jeffrey Wright como Colin Powel. Me sorprendió la caracterización de Thandie Newton (Misión imposible 2, Rocknrolla) como Condoleezza Rice (apenas tiene frases de diálogo pero el maquillaje logra un parecido asombroso). Elizabeth Banks como Laura Bush aparece poco, la verdad.
Un film valiente y bien hecho pero demasiado condescendiente.
6
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miércoles, 14 de enero de 2009
Mi nombre es Harvey Milk (Milk)

El nuevo film de Gus Van Sant es una biografía de esas que tanto les gustan a los norteamericanos: personaje norteamericano reciente, bien ambientada en una época convulsa y bien interpretada.
El principal objetivo de la peli es que el espectador se dé cuenta de cómo las libertades civiles en Estados Unidos no han tenido un camino de rosas. Para ello, nada mejor que narrar la vida de un activista y político gay de la década de los 70. La peli no llega a ser un film político ni un film estrictamente gay. Narra la lucha de un hombre por la libertad de todo un colectivo, ni más ni menos. Primero desde un movimiento callejero pseudo-clandestino y luego dentro de la difícil política norteamericana.
La peli está bien y se ve con agrado. Van Sant nos entrega un biopic muy correcto. Si bien es cierto que no fascina ni tiene momentos sublimes, tampoco aburre. Hay que indicar que se puede hacer algo lenta para los amantes de las persecuciones y las pelis de vampiros adolescentes.
Los ambientes y las relaciones gays del San Francisco de los 70 están tratados de forma bastante sobria, sin centrarse en los aspectos más marginales ni escabrosos. Los homosexuales están retratados de forma muy respetuosa, sin caer en tópicos ni chistes fáciles. La peli comparte totalmente e intenta inculcar las tesis de su protagonista: un homosexual es una persona tan digna como cualquier otra.
Me gustó especialmente que ciertos personajes sólo aparezcan en imágenes de la televisión de la época, impagables y terroríficas me parecen las declaraciones de algunos personajes reales.
Sean Penn sigue siendo un actor excepcional. Ya ni sé la cantidad de Oscars que este tipo debería tener en su casa. Su interpretación de Harvey Milk es simplemente genial. No es su típico papel de tipo duro introvertido, aquí ha modificado sus gestos y su forma de mover las manos para parecerse más al personaje real sin llegar nunca a excederse ni caer en el amaneramiento. Muy contenido.
Del resto del reparto me agradó Diego Luna (Sólo quiero caminar, Y tú mamá también) que realiza una interpretación bastante ajustada aunque su personaje sea bastante más proclive al exceso. Emile Hirsch (Hacia rutas salvajes, Speed Racer) también creo que está muy bien. James Franco está aquí mejor que haciendo del Duende Verde en Spider-Man pero me pareció algo flojo. Tampoco me acabó de convencer Josh Brolin, su personaje no queda bien definido ni acabamos nunca de entender sus motivaciones.
Igual esa es la moraleja del film, no entenderemos nunca a los intransigentes.
6,5
p.d. Por mucho que se empeñen en vendernos a Estados Unidos como la tierra de la libertad y las oportunidades, no es difícil darse cuenta del engaño con películas como Milk.
Un país que intenta exportar su modelo de vida mientras discrimina (por su color de piel o por su condición sexual) a un buen porcentaje de su población… debería limpiar primero sus miserias antes de intentar vendernos un modo de vida tan hipócrita.
sábado, 2 de febrero de 2008
No es país para viejos (No country for old men)
Los hermanos Coen tienen su propio universo y en No es país para viejos nos lo muestran una vez más: los personajes van a la deriva intentando no naufragar, te da la sensación de que no hay nada escrito, no existe el destino ni hay moraleja posible. El malvado no es siempre castigado ni el policía caza siempre al ladrón. Esta vez en el universo Coen no hay justicia ni empatía posibles.
La película tiene momentos de auténtico buen cine (persecuciones, el diálogo sobre la moneda), está muy bien dirigida, técnicamente es brillante y las interpretaciones son de lujo: Bardem está realmente feo (más de lo habitual) pero está perfecto en la piel de su personaje (todo un regalo para un actor), Tommy Lee Jones lo borda en su típico papel de poli veterano, mientras que Josh Brolin y Woody Harrelson están realmente bien. Por cierto, como siempre y si es posible, hay que verla en versión original.
La peli se ve con interés creciente durante toda la trama aunque se hace algo pesada al final. Los cambios narrativos propios del universo Coen desconciertan al espectador y al final no entiendes qué te quieren decir.
Quizás los Coen no quieren decir nada, sólo contar una historia.
7,5













