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lunes, 29 de diciembre de 2014

Tusk


La carrera de Kevin Smith no acaba de despegar. Ya hace 20 años que nos sorprendió con Clerks convirtiéndose en ese tipo gamberro que nos hizo reír en los 90 con films como Mall rats, Dogma o Persiguiendo a Amy. Pero el tiempo no pasa en balde y las gracietas de Bob y Jake el silencioso no han evolucionado hacia ningún sitio. Ya no procede ir de chico malo homenajeando a cada momento a Star wars y Stan Lee.

En los últimos años Kevin Smith ha seguido insistiendo en la comedia (Clerks 2, ¿Hacemos una porno?) a la vez que alternaba trabajos más serios como Red state. Puede que Tusk sea un giro hacia el cine de terror, pero la película es un gran despropósito.

Lo cierto es que el film empieza francamente bien, Smith sigue con sus típicos protagonistas bastante frikis y se nota quien está tras la cámara. Me gustaron los chistes macabros y las diferencias entre canadienses y estadounidenses. Todo muy Kevin Smith, todo en el habitual tono de comedia gamberra. Llegados a un momento la diversión se acaba abruptamente y nos encontramos ante un inclasificable film de psicópatas. Un duro despertar que me puso bastante nervioso, algo que no me ocurre fácilmente.

 Sin embargo, toda la tensión acumulada se va al traste debido a una trama simplemente ridícula. Está muy bien lo de intentar sorprender al espectador pero cuando la cosa no es verosímil se cae en lo ridículo. Eso es lo que ocurre con este film: tras una buena presentación y un excelente quiebro caemos en el absurdo.  Hemos visto muchos psicópatas en el cine y algunos mad doctors con aficiones realmente aberrantes pero lo del tipo de esta peli no tiene nombre. Smith mezcla demasiados géneros en su coctelera y el brebaje que le sale es totalmente indigesto.
No son Paquirrín y su última novia choni, son el niño de El sexto sentido con la hija de El Puma.

 Es cierto que la situación planteada es tan bizarra como terrible y no apta para todo tipo de sensibilidades, pero está francamente mal llevada y mal resuelta. No voy a comentar nada, me parece demasiado estúpida como para plasmarla en este blog, parece que destilo más respeto por mis lectores que Kevin Smith por sus espectadores. Sólo diré que si os gustan astracanadas como Basket caseThe human centipede es posible que le encontréis algo de interés a Tusk.  A mí me gusta el cine de terror, pero ver escenas sádicas en pantalla sin ningún motivo no me parece edificante ni me reconforta en absoluto. Pero, ¿tiene moraleja esta película? pues sí. Algo tan obvio como que está mal reírse de las desgracias ajenas. Algo que nunca habíamos visto.

 Por mucho que los actores estén bien (que lo están) si las situaciones son absurdas no hay nada que hacer. Por muy pirado que esté el psicópata de turno un acertado Michael Parks), por mucha pena que nos de su víctima (Justin Long), por muy guapa que salga Génesis Rodríguez o lo mucho que nos divierta el personaje de Haley Joel Osment (el niño de El sextro sentido convertido en un Paquirrín con pelo) el espectador está deseando que se acabe de una maldita vez esta pesadilla de película.


 El humor negro (negrísimo) del film pierde pronto su gracia y la película sufre un bajón terrible que Smith intenta disimular con la inclusión del personaje de Guy Lapointe, un peculiar detective interpretado por Johnny Depp. Depp no lo hace nada mal, suele bordar estos personajes tan gesticulantes e incluso resulta convincente con acento francés (recomiendo, ya dispuestos a perder el tiempo con esta peli, verla en versión original) pero su personaje no consigue mantener el interés del film. Kevin Smith no es Tarantino (ya le gustaría) y es incapaz de rellenar minutos y entretener al personal a base de homenajes y diálogos disparatados. Por momentos el espectador no sabe a qué atenerse ni si reír o llorar. Todo es tan bizarro y falto de gracia y/o sentido que no me extraña que Johnny Depp no aparezca acreditado en el film. Mejor que su nombre no se asocie con esta estupidez.

 Floja, no perdáis el tiempo con esta gilipollez. Sólo para los fans del cine de terror más bizarro (que los hay y seguro que les encanta la peli).

4

¿Y qué nos deparará la carera de Kevin Smith? Yo apuesto a que estará sacando secuelas de Clerks y de Bob el silencioso mientras pueda.

sábado, 28 de noviembre de 2009

PLANET 51



Los habitantes de un pacífico pueblo de un planeta lejano reciben la inesperada visita de lo que para ellos es un extraterrestre.


No deja de ser curioso que una peli de animación con 80% del capital español (casi 60 millones de dólares) se estrene en Estados Unidos de forma masiva. Tampoco es normal que se haya contratado al guionista de Shrek (Joe Stillman) e incluya aportaciones de guionistas de Los Simpson y voces de actores famosos. Así pues cabría pensar que esta película iba a ser una pequeña maravilla, o al menos, divertida.

Planet 51 empieza con muy buen pie y apunta buenas maneras, ahí se ve la mano de los guionistas antes citados. Toda la primera parte me pareció muy lograda con ese homenaje descarado a toda la ciencia ficción de los años 50 y a clásicos del cine de extraterrestres como Alien o E.T. En especial el perro-alien me parece un personaje muy divertido y nos brinda los mejores gags de la cinta. También algún chiste suelto está muy gracioso (los corchos).

Hay un elogio de los años 50, su forma de vida, su cine y su música. Una época en la que la gente iba al cine y compraba tebeos masivamente. En el planeta 51 hay coches voladores pero no hay descargas ilegales. Como dice un personaje, los 50 fueron ingenuamente felices, luego todo se complicó en las décadas posteriores. Precisamente hay un personaje rival del protagonista que parece sacado de la década de los 60, como adelantado a su tiempo, un hippie con melenas, furgoneta Volkswagen y guitarra.

Pero luego el desarrollo es demasiado pobre y falto de ideas, el globo se desinfla a marchas forzadas y cae en los tópicos de siempre. Veremos secundarios graciosillos, científicos locos, militares malísimos que se redimen y sicarios muy tontos. Incluso personajes como los padres del protagonista o los villanos quedan sin desarrollar, siendo meros estereotipos. Una verdadera lástima.

Todas las posibilidades que se podrían haber explotado por el choque de culturas entre los dos planetas son apenas apuntadas, yo creo que podrían haber dado lugar a situaciones muy cómicas. Además, ningún personaje muestra un verdadero interés por comprender o entender a los extraterrestres, dando una impresión bastante simple. Yo reconozco que casi me duermo hacia el final.

Técnicamente la película está bien, correcta. La animación digital no aporta grandes novedades pero se ve con agrado si bien no maravilla ni destaca por su imaginación y/o virtuosismo. Lamentablemente, Pixar sólo hay una. Por cierto, cierto personaje se parece demasiado a Wall-e.

En la versión original se oyen las voces de Jessica Biel (aunque su personaje es idéntica a Jessica Alba), Justin Long, Gary Oldman, Seann William Scott y John Cleese. Vale, también pone su voz el penoso Dwayne Johnson (The rock), pero por suerte no se le ve en pantalla, recemos para que le pille el gustillo a lo de doblar personajes aminados y deje de salir en películas. Todo un lujo de reparto (me refiero a que seguro que no fue barato contratarlos) que se echa a perder por una historia tan poco elaborada.

Decepcionante.

4,5

domingo, 6 de septiembre de 2009

Arrástrame al infierno (Drag me to hell)


Tras estar unos años metido en el cine comercial con saga de Spider-man, Sam Raimi parece que ha querido desquitarse y ha vuelto al cine de terror de serie B con el que triunfó en los ochenta. Pelis como Posesión infernal o Terroríficamente muertos contaban con muy pocos medios pero resultaban muy entretenidas y crearon escuela.

La cosa es que Arrástrame al infierno funciona bastante bien. No aporta nada nuevo al género de terror pero al menos entretiene sobradamente. La peli se ve con agrado, tiene buenos sustos y el ritmo no decae en ningún momento. Por lo menos a mí me hizo pasar un rato de lo lindo.
Raimi sabe cómo desarrollar una historia no del todo original, hace años leí un libro de Stephen King llamado Maleficio cuyo argumento y desarrollo es muy parecido al de este film.

Raimi se muestra cómodo y ágil dentro del género que le vio nacer como director, sin ataduras comerciales que obliguen al film a buscar una catalogación de apta para menores de 7 ó 13 años. Raimi sigue usando de forma imaginativa baratos efectos visuales (las sombras, el viento) que siguen siendo muy efectivos. Quizás lo cutre de ciertos efectos sea algo que haga al film todavía más entrañable y divertido. Hay cables poco disimulados y mucho maquillaje, algo que siempre ha funcionado en el cine de terror más clásico. Aún me acuerdo de los patéticos resultados de Soy Leyenda al intentar recrear digitalmente a los vampiros/zombies y la risa que provocaban. Mejor sacar un buen partido a los efectos de toda la vida que usar grandes presupuestos sin nada de imaginación.


Raimi nos regala algunas escenas propias de su mejor cine (el parking, el cementerio, el velatorio), escenas realmente desagradables o violentas, pero siempre rodadas con un negro sentido del humor marca de la casa que nos hace disfrutar de ellas. El tono casi de comedia que Raimi imprime a su puesta en escena es algo que se echaba de menos en el cine de terror moderno.
Por cierto, me gustó mucho que por una vez los bancos se vean acosados por sus clientes, aunque sea sólo en el cine. Es una experiencia gratificante.

Alison Lohman me gustó en su papel de sufrida protagonista, tiene una cara bastante expresiva y no cae en la sobreactuación ni el grito estridente. También Justin Long (La jungla 4, ¿Hacemos una porno?) está bastante correcto como el novio de la chica. Aunque la estrella de la función creo que es la veterana Lorna Raver, su papel de Sylvia Ganush es desde ya un clásico del género gracias a una acertada caracterización y a la mala leche propia del mejor Raimi.

Así pues, Raimi sigue siendo un tipo muy a tener en cuenta dentro del cine de terror. No busca nuevos caminos sólo divertirse rodando una peli de miedo que nos haga pasar un buen rato. Objetivo cumplido.
6