Hannibal


Siempre es difícil adaptar una obra literaria al cine. Son medios distintos que requieren del lector/espectador esfuerzos distintos, tampoco los tiempos disponibles son los mismos. Un libro te puede llevar bastantes horas y una película no suele pasar de las 2. Así pues, una adaptación cinematográfica puede ser una tarea casi imposible de llevar a cabo con éxito. Vamos a ver algunos ejemplos, hoy: Hannibal.


Tras el arrollador éxito de El silencio de los corderos, urgía seguir explotando el filón de oro que Hollywood encontró en Hannibal Lecter, el psiquiatra caníbal. El personaje se había convertido en el villano favorito de los aficionados al cine, por delante de Norman Bates o el mismísimo Darth Vader.

Hanibal Lecter nació de la mente del novelista Thomas Harris (autor también de Domingo Negro) quien había estudiado los perfiles del FBI sobre de psicópatas para la creación del personaje. Hannibal Lecter apareció allá por 1981 en la novela El dragón rojo. Lecter era un personaje secundario en la trama: un prestigioso psiquiatra forense aficionado a comerse a la gente maleducada o grosera. Desde la cárcel, Lecter ayudaba al agente del FBI que lo atrapó a cazar a otro asesino. Lecter se revela como un personaje fascinante: inteligente, culto y peligroso a partes iguales. Incluso recluido en una celda de máxima seguridad Lecter intentará vengarse de su captor.
De la mano del veterano productor Dino De Laurentiis, Michael Mann adaptó la novela en 1986 con el film Manhunter (aquí se le llamó Hunter). Así pues Lecter tuvo su estreno cinematográfico con el rostro del actor Brian Cox, aunque se le cambió el nombre por el de Hannibal Lecktor (en un posterior doblaje al castellano se le llamó Lecter para aprovechar el tirón del personaje). Su psicópata es algo más taciturno y carece de la gélida mirada de la que le dotaría Hopkins pero es bastante intimidante. La película pasó con más pena que gloria, adolece vista hoy día del estilo televisivo de los años 80 que hicieron famoso a Mann y su Corrupción en Miami: planos a cámara lenta, pantalones de pinzas y canciones rock para ambientar las escenas. La escena final con el In-a-gadda-da-vida de Iron butterfly se ha quedado muy muy desfasada. Como anécdota podemos decir que el agente del FBI Will Grahan está interpretado por William Petersen, quien se haría famoso unos años después como el agente Grisom de CSI: Las vegas.

El 1988 Harris publica su novela El silencio de los corderos. La novela repite la estructura de Dragón rojo: Lecter sigue preso y decide ayudar a una joven agente del FBI (Clarice Starling) a encontrar a un peligroso asesino y así sacar algo de provecho. A pesar de repetir estructura, El silencio de los corderos es una novela más conseguida que su predecesora, se profundiza en la personalidad de Hannibal, mientras que su curiosa relación de atracción/repulsión con la agente Clarice Starling es lo más interesante del libro.
Obviamente, Hollywood vio la posibilidad de adaptar el libro y así fue como descubrimos la mayoría de nosotros a nuestro psicópata favorito. La peli costó 19 millones, recaudó casi 300, ganó los 5 Oscars principales (película, director, actriz principal, actor principal y guión adaptado) y se convirtió en un clásico instantáneo. La elección del elenco actoral no pudo ser mejor (así lo avalan los Oscars a Anthony Hopkins y Jodie Foster). El director Jonathan Demme consiguió trasladar toda la tensión del libro a la pantalla. El guión es muy fiel al original, sólo se cambian algunas líneas de texto dándole algo más de protagonismo a Lecter. Hannibal el caníbal se convirtió en todo un mito y dejó huella en films posteriores como Seven, Saw o la serie Dexter. Los psicópatas super inteligentes se pusieron de moda.
Pero el problema surgió años después con la siguiente novela de Thomas Harris sobre Hannibal Lecter: Hannibal. Publicada en 1999, la novela nos presenta a un Hannibal que vive en Florencia bajo una identidad falsa. Nada que ver con la estructura de los otros libros anteriores. Harris hizo bien en cambiar la trama pero no hay rastro de la tensión a la que nos tenía acostumbrados. Lecter encarcelado era como un perro furioso que nunca sabíamos cuando iba a explotar o qué estaba tramando. Pero Lecter en libertad es un tipo culto, de gustos caros y que lleva años sin cometer ningún crimen. Hannibal toma protagonismo en la novela, se ahonda en su mente y sus recuerdos, así como nos enteramos de donde viene su afición a comerse a quienes son ofensivamente maleducados, pero sabe a poco.
Mason Verger es la única víctima de Lecter que sobrevivió (si exceptuamos al agente Will Grahan). Verger es un millonario sádico y pedófilo que fue paciente de Lecter. Lecter convenció a Verger (bajo los efectos de las drogas) para que se arrancara la cara con un trozo de espejo roto para luego echar los trozos de carne a los perros. Como consecuencia de todo ello, Verger acabó postrado para siempre en una cama con la cara terriblemente desfigurada. Verger buscará venganza y será el auténtico villano del libro. Es un personaje repulsivo física y moralmente. Gracias a Lecter, las terribles cicatrices de la cara de Verger son el espejo de su alma.

Margot es la hermana lesbiana y culturista de Mason. Por su tendencia sexual, Margot fue eliminada de la herencia familiar. Los esteroides la dejaron estéril, por lo que desea que Mason insemine a su novia para así poder disfrutar de la herencia. Mason aprovecha esta situación para extorsionar a su hermana pero perece cuando ésta le lanza una morena al cuello instigada por Lecter (“Siempre podrás decir que he sido yo”).
Obviamente, Harris no estaba dispuesto a eliminar a la agente Clarice Starling así que también está presente en el libro, pero todo resulta un tanto forzado para que se vuelva a reunir con Hannibal. A mí me da la impresión que Harris escribió el libro pensando en los derechos para la adaptación cinematográfica.
Efectivamente, Hannibal no era lo que los lectores esperaban, era otra cosa. El libro tiene un tono bastante bizarro y grotesco, abundando los momentos desagradables. Está lleno de personajes moralmente reprobables, incluso más que Lecter, y tenía un final casi escandaloso. Era una sucesión de las atrocidades que Lecter era capaz de cometer. Así pues, Hollywood se encontró con un nuevo libro sobre el personaje, pero no era un libro fácil de adaptar y mucho menos de convertir en un blockbuster.

Dino de Laurentiis había producido el primer film sobre Lecter (Manhunter) pero debido al escaso éxito de la cinta renunció a producir El silencio de los corderos, algo de lo que se arrepentiría hasta el fin de sus días. Así pues, De Laurentiis compró los derechos para adaptar Hannibal por 10 millones de dólares, todo un record. Para adaptar el libro se contó con el prestigioso escritor y guionista David Mamet, pero ni siquiera él logro sacar del libro un guión aceptable y fue reescrito por Steve Zaillian.
Otro problema añadido se cernía sobre el proyecto, ni el director ni los actores de El silencio de los corderos estaban dispuestos a repetir. Jonathan Demme dijo que el libro era espeluznante y que no se veía capaz de hacer una buena película basada en él. Anthony Hopkins declaró en 1998 que se retiraba de la actuación, sin él estaba claro que no habría película. Jodie Foster tampoco se mostró interesada ya que no le gustó el tono sórdido del libro. Finalmente, Dino De Laurentiis convenció a Hopkins para que volviera a interpretar a Hannibal Lecter gracias a un generoso cheque y sustituyó a Jodie Foster por Julianne Moore.
El repulsivo personaje de Mason Verger recayó en Gary Oldman, todo un experto en villanos excéntricos. Por una vez Oldman reprime sus gestos ya que su personaje no puede apenas moverse, pero el ego del actor le jugó una mala pasada. Oldman exigió que su nombre apareciera en los títulos de crédito y el cartel de la película con la misma categoría que los de Julianne Moore y Anthony Hopkins. Ante la negativa de De Laurentiis, Oldman decidió que su nombre desapareciera totalmente de los títulos de crédito.

Realmente, no sé quién hubiera sido el director ideal para adaptar este bizarro libro. ¿Quizás Polanski? ¿Fincher? ¿Cronnenberg? ¿Jess Franco? Ridley Scott estaba pasando una muy mala época, enlazando fracaso tras fracaso en los años 90. Parecía un director acabado, una sombra de aquel que dirigiera clásicos como Alien o Blade Runner. Scott estaba rodando Gladiator (la película que lo devolvió a la primera fila) cuando le ofrecieron rodar Hannibal. Scott aceptó el encargo y demostró una vez más ser un buen artesano e hizo lo que mejor sabe (crear atmósferas a base de una cuidada estética) y demostró también lo que no sabe hacer (profundizar en los personajes y
desarrollarlos). Scott se queda en la cuidada fotografía y los bellos planos de la ciudad de Florencia. La escena de Hannibal en una habitación en penumbra con su cara iluminada por la luz que entra por una rendija es de una belleza plástica innegable pero resulta poco emocionante y hueca.

Como el libro, Hannibal es una película aburrida en su primera parte y demasiado gore en su parte final. No era necesario mostrarnos las atrocidades de las que Lecter es capaz, nos aterró mucho más sólo imaginándonos lo que es capaz de hacer. Además, el film no consigue enganchar al epectador. Toda la parte de Florencia está bien narrada y es fiel al libro, pero no engancha. Las cartas y monólogos de Hannibal suenan huecos mientras sus diálogos con Clarice carecen de la tensión de El silencio de los corderos. Scott renunció a la tensión psicológica y apostó por lo gore, mostrando sin tapujos vísceras, sangre y sesos. Lo que Demme acertó a no mostrar, Scott lo muestra sin tapujos, generando asco en el espectador pero no miedo. La escena de la cena provocaba en las salas de proyección más risas que repulsión, era tan extrema que no era creíble. Resumiendo, al film le falta el ritmo y la tensión de El silencio de los corderos.

En el guión se eliminaron elementos del libro que me parecen interesantes. No se plasman las operaciones de cirugía estética de Lecter para cambiar su rostro ni el hecho de que Hannibal tenía 6 dedos en una mano. Son aspectos secundarios que no modifican esencialmente la trama, pero opino que otros cambios fueron bastante desacertados. Se eliminó del guión al personaje de Margot Verger, por lo que ésta no podía matar a su hermano. No se les ocurrió otra cosa que hacer que con sólo unas palabras Hannibal fuera capaz de lograr que Cordell, el fiel mayordomo de Verger, decida traicionar a su amo y lo lance a una piara de jabalís hambrientos. Algo totalmente forzado e inverosímil. Un final demasiado simple para un villano así de carismático. Es como si Darth Vader muriera de un ataque al corazón, no cuela.

Hay otra variación fundamental del guión: el final. En el libro Clarice Starling decide huir con Lecter, iniciando una relación sentimental con el peligroso psicópata. Así pues, Clarice acaba convertida en prófuga de la justicia por amor a Hannibal. Dino de Laurentiis y Ridley Scott opinaban que este final no era creíble y decidieron cambiarlo. A Harris tampoco pareció importarle. En la película, Clarice se esposa a Hannibal y éste decide cortarse la mano para escapar. Personalmente, me quedo con el final del libro (como casi siempre).
Al tener finales tan opuestos, se cerraban las puertas a posteriores adaptaciones cinematográficas de los futuros libros que Harris escribiera sobre Hannibal Lecter. Quizás un final tan sorprendente podría hacer pensar que Harris estaba cansado del personaje y quisiera terminar con él de una vez.

A pesar de las críticas desfavorables, el film fue todo un éxito de taquilla, era de esperar. Obviamente, De Laurentiis no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de volver a rodar su adaptación de Dragón rojo, esta vez con Hopkins. Aunque algo viejo y pasado de kilos, Hopkins volvió a interpretar a Hannibal en la segunda adaptación de Dragón Rojo en el año 2002. La peli no estaba mal y tenía un gran reparto pero no causó el impacto esperado.
Harris publicó un libro más sobre Lecter: Hannibal rising (2007) que narra la infancia y juventud del personaje. De Laurentiis se lanzó rápidamente a rodar la adaptación cinematográfica. Pero, sin la aparición de Hopkins, la cosa no funciona igual y la peli resultó bastante decepcionante.

¿Volveremos a saber de Hannibal el caníbal? Dino de Laurentiis murió hace unos años, Hopkins ya está muy mayor y quien sabe si Harris no está escribiendo otro libro sobre las andanzas de Hannibal en la universidad o en el geriátrico (me inclino por esta última hipótesis). Sólo el tiempo y los productores de Hollywood tienen la respuesta.

Bon appétit.

5 comentarios:

Oscar Vela dijo...

Muy Buena reseña sobre la saga de Hannibal Lecter... Hannibal no es una mala película, a mi me gustó, lo que pasa que comparandola con la obra maestra de su predecesora "El silencio de los corderos", pues que no le llega ni a la suela del zapato, quizas en manos de otro director -creo que Fincher lo hubiera hecho bastante mejor- podría haber sido otra cosa. Manhunter, sobre ser fallida, también me gustó. El Dragón rojo es bastante entretenida, pero flojita, y la última que él es joven, mejor no hablar, es patética. Saludos.

Dr. Gonzo dijo...

Me encanta este personaje, pero sólo en El silencio de los Corderos y Hannibal. El resto de películas me parecen bastante malillas, en especial Hannibal: el origen, que más que una película de terror/suspense, parece una nueva versión de Kill Bill.

Doy fe de que Hannibal recibió unas críticas pésimas, y lo cierto es que no me gustó nada cuando la vi por primera vez, pero tras 3 o 4 visionados, la he puesto a la misma altura de El silencio de los corderos, aunque es dificil compararlas. A estas dos películas les pasa exactamente igual que a Alien y su secuela, Aliens: el regreso. Pertenecen a la misma saga, pero son totalmente diferentes.

Anónimo dijo...

Gran personaje literario al que el cine encumbró a la categoría de mito, auqnue sólo El silencio de los corderos esté a la altura.

Lunah dijo...

Te recomiendo que leas el libro "El monstruo de Florencia" de Douglas Preston y Mario Spezzi. Sobre la investigación de un asesino en serie en Italia. En él se inspiró Harris para escribir Hannibal. Lo que da mas miedo es que lo que pone ahí es real...

Anónimo dijo...

muy currada esta entrada, no sabia que Lecter tuvo un film previo al silencio de los corderos (o inocentes, como se llamó en sudamérica)

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