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martes, 9 de marzo de 2021

Mank


  Hubo un tiempo en el que el cine de Hollywood era un arte ejecutado por artesanos de muy distinto pelaje. por increíble que os parezca, hubo un tiempo en el que no había Instragram ni Tik Tok. Un tiempo en el que las películas eran en blanco y negro. Es más, un tiempo en el que no estaban diseñadas por algoritmos destinados a satisfacer brevemente a un público adolescente que las olvidará con el siguiente vídeo de un youtuber que se a fugado a un paraíso fiscal. Eran películas paridas por artistas, pioneros, locos, borrachos y egocéntricos. A veces todos estos adjetivos se podrían aplicar a la misma persona y se quedaban cortos. 

domingo, 14 de enero de 2018

EL INSTANTE MÁS OSCURO (The darkest hour)



Permitidme que me explaye. Soy fan acérimo de Gary Oldman desde que lo descubrí bajo toneladas de maquillaje en el Drácula de Bram Stoker, esa manierista interpretación del mito vampírico que ha sido la última gran película de Coppola. 

martes, 25 de noviembre de 2014

El amanecer del planeta de los simios (Dawn of the Planet of the Apes)


Reconozco que nunca he sido un fan de la saga original del planeta de los simios. Sí me gustó mucho la primera cuando la vi de crío (mítico final) pero todas las secuelas me parecieron innecesarias y alguna de ellas realmente traída por los pelos. Aún así, me parecieron mejores que aquella estupidez que hizo Tim Burton hace ya unos años y que fue la señal inequívoca de que el talento de Burton se estaba esfumado rápidamente. En su afán de hacer rentables nuevamente viejas franquicias de sobra conocidas por el gran público, Hollywood volvió recientemente sobre El planeta de los simios con un más que aceptable blockbuster que, inevitablemente, ha dado origen a una nueva saga.

 Esta segunda película continúa por la senda iniciada con El origen del planeta de los simios. Estamos ante un cine comercial, un blockbuster veraniego que se toma en serio su tarea de entretener y ofrece una historia que, sin ser perfecta, aporta algo más que batallas sin sentido. Esta historia en manos de criminales como Michael Bay o Roland Emmerich hubiera sido una tontería monumental de efectos especiales. El director Matt Reeves (Monstruoso) salió de la factoría de JJ Abrams y como su mentor busca aunar espectáculo con calidad.

 Esta segunda parte avanza en la historia de cómo los simios acaban dominando el planeta Tierra. Para ello nada mejor que quitar de en medio a los molestos humanos gracias a un virus (mira qué oportuno con todo lo que está pasando con el ébola). Usando el manido pero efectivo recurso de los falsos noticieros, Reeves se carga a casi toda la humanidad durante los títulos de crédito.
No es nada novedoso lo de la epidemia, un recurso facilón que está siendo muy usado en el cine reciente. Desde Contagio a Worl War Z, los futuros apocalípticos están teniendo cada vez más su origen en epidemias. Es esta epidemia la que ha acabado con la civilización humana, quedando sólo unos pocos supervivientes.
 Por su parte, los simios han resultado ser inmunes y viven tranquilamente en sus dominios liderados por Cesar, su libertador. Pero el ser humano no es capaz de adaptarse a la vida en armonía con la naturaleza. Necesitados de los beneficios del progreso y obstinados en vivir en grandes ciudades, los humanos necesitan el confort que les otorga la electricidad. Lamentablemente, una antigua presa que podría ser la solución a los problemas humanos está en territorio simio. A mí esta premisa me recordó a las reservas indias y cómo los indios fueron masacrados por el hombre blanco en nombre del progreso. Algo así ya se plasmó recientemente, de forma mucho menos sutil, en Avatar.

 La historia no es ninguna maravilla pero deja entrever algunos interesantes aspectos sociológicos que siempre son de agradecer. Al contrario que en El señor de las moscas, en El amanecer del planeta de los simios no se profundiza en la forma de gobierno de las distintas comunidades. Ambos están regidos por dictaduras, no hay signos de democracia ni de ningún tipo de elección de los líderes.
 La cosa parece lógica viniendo de los simios (que se supone que son una civilización más primitiva y siguen a su macho alfa) pero los humanos parecen ganado dominado por un Gary Oldman que los gobierna a base de arengas y miedo. Excepto la inevitable bandera norteamericana, no hay signos evidentes del gobierno humano previo a la epidemia. No hay Parlamento ni oposición al poder o, al menos, no se nos muestra. Tampoco hay hueco para la superstición o la religión en ninguno de los dos bandos, algo que sería lógico. Entiendo han evitado todo tema religioso para no herir sensibilidades pero yo lo eché en falta en una sociedad que ha sobrevivido al Apocalipsis.
 En el bando simio sí se nos muestran unas normas básicas de convivencia (simio no mata a simio), unas pinturas que distinguen a los cazadores del resto y unos símbolos grabados en piedra (que emparentan directamente con el pasado de Cesar). Todo ello está basado en el culto al líder, lo que no evitará las luchas por el poder. Al final resulta que tanto humanos como simios son bastante similares, ambos se dejan llevar por el instinto gregario y las ansias de poder.

 Matt Reeves consigue atrapar el interés del espectador y que no decaiga en ningún momento. Ofrece planos de una gran espectacularidad a la vez que una trama lo suficientemente atractiva (sin ser tampoco ninguna maravilla). Me gustó cómo están definidos y cómo evolucionan los personajes simios. Sin embargo, los humanos resultan bastante planos y mal desarrollados en comparación con los simios. Tampoco es que los actores que los interpretan estén demasiado acertados.
En el set de rodaje usando técnicas de captura de movimiento.
 El personaje de Cesar recae en ese genio llamado Andy Serkins, un gran actor que se ha labrado una reputación sirviendo de modelo para la captura de movimiento para la animación por ordenador de personajes. Serkins ha sido Gollum, el capitán Haddock (Tintín) y King Kong. Aquí Serkins repite el papel de Cesar y vuelve a dar una lección de expresividad y comunicación no verbal. Ya quisieran muchos actores profesionales (me vienen a la mente gente como Nicolas Cage o Ben Affleck) tener la cantidad de registros de este actor que casi nunca da la cara. También hay que reconocer que la animación por ordenador ha avanzado de forma espectacular. Las animaciones de los simios y su interactuación son asombrosas.

 Cuando hablamos de los humanos la cuestión actoral pierde bastante nivel, Jason Clarke me parece un actor bastante inexpresivo (yo eché de menos a James Franco, ¿qué ha pasado con su personaje?).  Lo mismo puedo decir de Keri Rusell.  No forman la típica pareja de héroe y heroína guaperas pero creo que sus personajes no están bien desarrollados, demasiado esquemáticos. Tampoco el personaje del joven adolescente parece que aporte nada a la trama. Por su parte, Gary Oldman está en su línea, histriónico.

Un blockbuster digno, ojalá todos los que nos llegan fueran así de correctos.

5,5

domingo, 6 de abril de 2014

Robocop (2014)


Han pasado más de 25 años desde el estreno del film original cuando nos ha llegado este innecesario y decepcionante remake. Un remake fruto de la escasez de ideas que impera dentro del cine hollywoodiense actual.

 Hollywood se ve totalmente incapaz de crear nuevos mitos y se dedica a reciclar ideas que saben que funcionan. John McClane sigue al pie del cañón e incluso Stallone y Scharzenegger han unido fuerzas.  Pero ya no estamos en los años ochenta, las cosas han cambiado en el cine de acción, a peor. Todo lo que hacia especial a la película original ha desaparecido. No hay rastro de la extrema violencia ni de la ironía del film original. Este Robocop es un producto sin alma y sin nada nuevo que aportar. Un blockbuster palomitero del cual nadie hablará dentro de 25 años.


 Una pena pero es innegable que este film es un fracaso de principio a fin, ni siquiera haría falta compararlo con el original. Ya la escena inicial con un Samuel L Jackson haciendo de presentador televisivo ( tan capcioso y reaccionario que parece sacado de Intereconomía o 13 TV) nos deja claro que la peli va por caminos distintos al original. Su crítica al avance de la tecnología armamentística y al uso de ésta sólo fuera de las fronteras norteamericanas se queda en una mera anécdota. A mí me recordó a ciertas paradojas de la política exterior norteamericana (como tener presos durante años sin juzgar en una base norteamericana ubicada en territorio invadido a los cubanos, sí, hablo de Guantánamo), siempre hay una manera de burlar la ley y de manipular a la opinión pública.  Robocop sigue siendo un peón en manos de las grandes empresas pero la crítica al capitalismo está ahora mucho más difusa. Aquí se acaba toda la crítica del film. El resto es un anodino film de ciencia ficción apto para casi toda la familia. 

No me han gustado las modificaciones sobre el original, no se trata de hacer un calco con mejores efectos, pero sí, al menos, hacer alguna aportación atractiva o novedosa. Yo sólo esperaba un film ameno que tuviera algo de la crítica del original y algún guiño de cara a la galería. La verdad es que sólo han respetado unos pocos elementos al inicio del film para que los fans del original se no se sientan estafados. Han decidido recuperar el logo original, el score de Basil Poledouris y los célebres ED-209. Pero ahí se acaban las similitudes. Todo lo demás se ha modificado buscando agradar al gran público, quedando la violencia y la ironía reducidas a su mínima expresión. Hay muchas escenas de lucha sin una gota de sangre e incluso la agresión que sufre el agente Murphy resulta bastante light (sobre todo si la comparamos con la cruel escena del original). Yo eché de menos unos villanos a la altura, ni siquiera era necesario que fueran tan sanguinarios como los del original, con un poco de carisma era suficiente, ni por esas.

  Pero las decepcionantes modificaciones no acaban aquí, incluso se ha cambiado el sexo el agente Lewis, pasando de ser una mujer a ser el típico secundario de color que ayuda al protagonista. Parece ser que ahora estaría mal visto que un Robocop tuviera de compañero a una mujer o había que cumplir con la cuota de actores de color. Tampoco entiendo a qué viene lo de conservar la mano derecha de Murphy, no tiene ninguna lógica ni aporta nada al personaje, sólo es un punto débil dentro de la armadura.
Se ha dado más protagonismo a la familia de Alex Murphy modificando el hecho de que Murphy no ha perdido su memoria. Parece que ahora era importante que Robocop conservara sus recuerdos y su personalidad, por lo que ya no hay lucha interna dentro del personaje. Murphy sabe siempre quien es, no debe sobreponerse a una programación. Por cierto, yo eché de menos la cuarta directriz, ahora se ha sustituido por unas ridículas pulseras cuyo impacto es mucho menor.

El responsable de dirigir este desastre de remake es el brasileño José Padilha, responsable de la estupenda Tropa de élite. Lamentablemente, no se vislumbra nada del buen hacer de este director en este producto de laboratorio. Padilha sabe mover la cámara y entrega eficientes escenas de acción, el problema del film no es suyo, es de un pésimo guión. Los efectos especiales están bastante bien, no es que innoven nada pero son lo mejor de la peli. Lo que no me gustó fue el pésimo diseño que incluye una ridícula moto con luces y un traje de Robocop que recuerda demasiado al Batman de Nolan. Pésima idea la de pintar de negro la armadura.

En cuanto a los actores, pues Joel Kinnaman (The killing) no lo hace mal pero el toque humano que han intentado darle al personaje no me acabó de convencer y eché de menos la gélida interpretación de Peter Weller. También aparece un Gary Oldman que está bastante comedido al principio de la peli pero poco a poco va dejando paso a su ya habitual exceso de gesticulaciones y gritos en un personaje que no hay por donde cogerlo. Me gustó algo más el recuperado Michael Keaton en su papel de dueño de la multinacional OmniCorp. Por cierto, la guapa Abbie Cornish no me acabó de convencer como madre y esposa desconsolada.

 Un remake totalmente prescindible.

4



Puestos a recordar al Robocop de Verhoeven, os recomiendoyo el proyecto Our Robocop remake, una reconstrucción realizada con mucho cariño por aficionados al original que le rinden un merecido homenaje. El film está formado por segmentos realizados cada uno de ellos por un equipo distinto. Os dejo con el segmento que recrea con bastante gracia uno de los momentos más célebres del film orginal.


viernes, 22 de noviembre de 2013

JFK, Caso abierto (1991)


Hoy se cumplen 50 años del asesinato del presidente John Fitzerald Kennedy en Dallas (Texas). 50 años de un misterio y múltiples teorías sobre la autoría del asesinato. Por mucho que se escriba y se investigue, parece que el asesinato de JFK va a quedar como uno de los mayores misterios sin resolver de la historia reciente.

En 1991 el controvertido cineasta Oliver Stone decidió abordar el tema con un film que no dejó indiferente a nadie. JFK, caso abierto es un film enorme en todos los sentidos. No sólo tiene una duración desmesurada sino que también es excesivo en muchas otras cosas. Stone no quería dejar pasar la oportunidad de, al menos, sembrar la duda sobre las conclusiones a las que llegó la comisión Warren que investigó el asesinato de Kennedy. Stone desarrolla aquí su mejor crítica al capitalismo encarnado en el sistema americano. Un sistema capaz de matar a cualquiera que vaya en contra de sus intereses, incluso al propio Presidente.

Puede que Lee Harvey Oswald actuara en solitario y todas las demás cavilaciones no tengan sentido. O puede que Oswald no pudiera realizar tres disparos en tan poco tiempo apostado en la ventana del sexto piso del depósito de libros de Texas. Puede que la trayectoria de las balas que se estableció en la versión oficial fuera totalmente imposible. ¿Quien sabe si todas las hipótesis contrarias a la versión oficial son fruto de inverosímiles teorías de la conspiración (a las que los norteamericanos son tan aficionados). Personalmente, no sé qué creer.


Pero, intentando ser objetivos, el film me parece una maravilla primeramente por la meticulosa y rabiosa dirección de un Oliver Stone en estado de gracia. Stone elaboró un guión sobresaliente lleno de aristas. Aunque no participes de las tesis de Stone, el film tiene un ritmo excelente y atrapa sin remedio (incluso a quien estos temas tan yanquis se la suden). Stone logró un magnífico tono semi-documental y unas pormenorizadas reconstrucciones de los hechos que sumergen al espectador en aquel fatídico 22 de Noviembre de 1963 en Dallas.

 He de destacar el revolucionario montaje en el que intercalaba planos muy cercanos de objetos o gestos de personas. Enfatizando así ciertas características relevantes no tanto para la narración, sino para visión del espectador del objeto o persona. Stone intenta condicionar (o manipular) al espectador, haciéndole partícipe de su propia visión. Para ello se sirve de cantidad de elementos subliminales tanto visuales como sonoros. Muchos de estos elementos pasan desapercibidos la primera vez ya que son apenas perceptibles, como calaveras reflejadas en relojes o peatones de curioso parecido con presidentes republicanos como Bush padre o Reagan. No olvidemos que Kennedy era del partido demócrata y a nadie debería sorprenderle que Stone no sienta ninguna simpatía por el partido republicano ni por el tea party. 
JFK es un film que gana en sucesivos visionados, buena parte de su valor reside en los detalles. Como si del asesinato de Kennedy se tratara, Stone va dejando pistas semi ocultas en su cinta de los posibles autores intelectuales o beneficiados con el asesinato de JFK. No olvidemos que Kennedy era del partido demócrata y a nadie debería sorprenderle que Stone no sienta ninguna simpatía por el partido republicano ni por el tea party.
Stone no se limita a contarte una historia, quiere convencerte de que todo el sistema político y económico está corrupto y hay unos culpables. No es un director al uso que solamente pretende entretener al espectador y que éste se vaya a su casa contento y feliz para seguir consumiendo. Stone ataca al sistema capitalista y crea el malestar y duda en el espectador, pretende hacerle ver que le han estado mintiendo y ocultando pruebas desde hacía casi 30 años (el film es de 1991). ¿En qué otras cosas nos habrán mentido? Lamentablemente, ciertos hechos de la historia reciente como las filtraciones del caso Snowden y Wikileaks parecen darle la razón a Stone.

 El film es además un complejo crisol que resume perfectamente cómo era el mundo en los 60 (guerra fría, Castro, bahía Cochinos, carrera espacial, Rusia, Corea, Vietnam, petróleo, casi casi como hoy.) Es un gran mapa para entender quien mueve los hilos en la política internacional, ayer, hoy y siempre.

 En cuanto al reparto, en mi opinión tiene la mejor interpretación de Kevin Costner (resulta creíble en ese personaje). Pero la palma se la lleva un reparto coral lleno de actores secundarios de lujo (Gary Oldman, Walter Mathau, Jack Lemmon, Donald Sutherland, Tommy Lee Jones, Joe Pesci, Sissy Spaceck, etc), todos espléndidos.

 En definiva, Oliver Stone empezó la época más combativa e interesante de su carrera con este magnífico film. 

domingo, 23 de junio de 2013

The Hire: Beat the devil


Siempre pensé que la publicidad era lo que mejor le salía a Tony Scott. Lo de desarrollar personajes nunca fue lo suyo y el formato publicitario se ajustaba más a su forma de narrar. Sirva como ejemplo este spot que la marca de automóviles BMW realizó en el año 2002 como parte de una serie de 8 cortos de 10 minutos. Para dirigir cada uno de los cortos se contó con directores de prestigio como John Woo, Ang Lee, John Frankenheimer, Guy Ritchie o el mismo Tony Scott. Todos los cortos se debían descargar de la página web de BMWFilms y versaban sobre las aventuras de un conductor (interpretado por Clive Owen) que era alquilado para diferentes misiones. La campaña tuvo tal éxito (se dice que las ventas de BMW aumentaron un 12%) que acabó inspirando la serie de películas Transporter,  pero esta vez con el inexpresivo Jason Statham al volante de un BMW. A mí las películas me gustaron mucho menos que los cortos, todo sea dicho de paso.

 El corto que nos ocupa es uno de mis favoritos, Beat the devil. No sólo es un claro ejemplo del cine de Tony Scott  (montaje rápido, planos supercortos, estilo de video-clip) sino que además tiene un reparto de lo más atractivo. Nada más y nada menos que James Brown, Danny Trejo, Gary Oldman y Marilyn Manson juntos en esta trepidante historia. ¿Y de qué va? James Brown contrata al conductor para que lo lleve a ver a un viejo amigo para renegociar un contrato.

viernes, 27 de julio de 2012

El caballero oscuro: la leyenda renace (The dark knight rises)



Han pasado ocho años desde que se vio por última vez a Batman. Las tasas de criminalidad en la ciudad de Gotham han disminuido tanto que no parece que haya lugar para vengadores enmascarados. Pero una terrible amenaza se cierne sobre Gotham.

Dejemos algo claro desde el principio: la llegada de Christopher Nolan al cine de superhéroes es lo mejor que le podía haber pasado a este tipo de cine. Nolan dotó a este género de la calidad que necesitaba, dejando de ser un cine únicamente para niños y adolescentes pasando a ser un espectáculo disfrutable por los que buscaban (buscábamos) algo de contenido más allá de las explosiones y las patadas.


Si bien su primera película sobre Batman (Batman begins) no me acabó de convencer, fijaba las bases para que en futuras entregas Nolan fuera desarrollando el universo del personaje y su idea del espectáculo. El caballero oscuro fue la constatación de que otro tipo de cine palomitero era posible (algo de lo que tipos como Michael Bay parecen no haberse dado cuenta) y puso el listón muy alto (quizás demasiado). No era un film perfecto pero era todo lo que siempre habíamos soñado los aficionados al cómic: un film digno que no desvirtuara la historia original ni nos produjera vergüenza ajena (aún me acuerdo del bochorno que sentí viendo Daredevil o las penosas pelis de Joel Schumacher sobre Batman). Nolan es un director presuntuoso y grandilocuente cuando tiene un presupuesto alto a su disposición (para qué vamos a negarlo) pero entretiene dando algo más que efectos especiales. Sus películas tienen una historia y una tensión que no son habituales en el cine de entretenimiento. Nolan se ganó una merecidísima fama de cineasta de culto con films como Following o Memento antes de meterse de lleno en el cine comercial, esa fama de tipo raro le precedía y es lo que necesitaba el cine de acción.

La leyenda renace (o cómo le hayan querido llamar) es el más que correcto colofón a esta saga de Nolan sobre Batman. No está a la altura de El caballero oscuro, probablemente debido a que comete los mismos errores que Batman begins: se centra demasiado en el personaje de Bruce Wayne. Lo que realmente hace buena a una película de superhéroes no el héroe, es el villano. El Joker es mucho mejor villano (o da más juego) que Bane, El espantapájaros o Ra´s Al Ghul. Por eso este film es inferior. Quizás Joker sea el mejor villano nunca salido de un tebeo, una vez adaptado con éxito al cine, ningún otro villano estará a la altura. Ése era el principal problema de esta película. La amenaza que Bane significa es comparable o incluso mayor de la que significaba el Joker y Nolan sigue rodando magistralmente, pero la peli no está a la misma altura. En ningún momento voy a decir que el film sea malo o aburrido en ninguno de sus 164 minutos, juro por mi colección de tebeos de Batman que me lo he pasado en grande con esta película. De hecho, la considero inferior a la segunda pero bastante mejor que la primera.

Nolan nos entrega un guión quizás no tan elaborado como en la anterior entrega, los diálogos no so tan espectaculares, centrándose en el apartado visual y la pirotécnia. Quizás el film peque de querer apabullar al espectador en busca de un gran final para la saga e intente ocultar las carencias del guión entre el humo de las explosiones, no sé. Sus casi tres horas se me pasaron en un suspiro y no miré el reloj ni una sola vez, buena señal. Incluso en algún momento me quedé clavado al sillón. Entre la música de Hans Zimmer (abusando una vez más de coros y percusiones) y los bombazos tenía la sensación de que realmente estaba inmerso en una ciudad sitiada. Pero el guión repite situaciones ya vistas en las entregas anteriores, no aporta nada nuevo. Hay persecuciones a camiones, una ciudad sumida en el caos, bombas a punto de explotar y los artilugios habituales. No se aportan elementos nuevos a la saga, sólo se reiteran los a conocidos. Quizás sea pedirle demasiado.

Si me preguntan qué Catwoman prefiero entre la de Michelle Pfeiffer o la de Anne Hathaway (la de Halle Berry no cuenta) debo reconocer que en la película de Nolan el personaje está mucho más elaborado y es más creíble que en la de Tim Burton. Sí, me ha gustado esta Catwoman debido a que ni siquiera se le llama así ni tiene nada que ver con los gatos. Nolan da su particular visión de los personajes del cómic, una visión realista (en la medida de lo posible, of course) y logra que no den grima al trasladarlos a la pantalla. Otro ejemplo: siempre he odiado al personaje de Robin, me parece totalmente innecesario y una concesión al público adolescente, en los tebeos quedaba resultón pero en las patéticas películas de Joel Schumacher: Batman forever y Batman y Robin quedaba bochornoso (como casi todo en ellas). Nolan nos entrega un Robin totalmente creíble y distinto, nada que ver con ese chaval odioso en pantalón corto y antifaz de todo a cien. También creo que es un acierto el tratamiento de personajes ya habituales de la saga como el comisario Gordon o Alfred, todos ellos evolucionan y reciben el metraje necesario para ello, no sólo se enfrentan a una amenaza.

 En cuanto al reparto: Chistian Bale me sigue pareciendo un tanto frío y soso para el personaje pero los habituales veteranos Morgan Freeman, Gary Oldman y Michael Caine le acompañan perfectamente como de costumbre. Por su parte, Marion Cotillard vuelve a estar muy bien en uno de esos papeles ambiguos y misteriosos en lo que Nolan la suele utilizar.  ¿Y Tom Hardy como Bane? Hombre, con la máscara que le han puesto, al pobre sólo se le ven los ojos y la calva. No son muchos recursos interpretativos pero el tipo consigue hacerse odiar.

Resumiendo, Nolan ofrece un gran espectáculo y cierra dignamente su trilogía sobre el hombre murciélago, aunque no iguale a su antecesora. Lamentablemente, me temo que tendrá que pasar mucho tiempo para que veamos una película de superhéroes a la altura de El caballero oscuro.

7

viernes, 6 de enero de 2012

El Topo (Tinker, Tailor, Soldier, Spy)


En plena guerra fría, el fracaso de una misión secreta en Hungría provoca la caída de la cúpula del servicio secreto británico. Todo parece indicar que hay un infiltrado, un topo, que está pasando información privilegiada a los rusos.
¿Cansado de ridículas películas de espías a lo James Bond? ¿Buscas un film inteligente sobre el espionaje durante la guerra fría? El topo es tu película. Las novelas de John le Carré sobre el veterano espía George Smiley han tenido varias adaptaciones, siendo la más recordada la serie de televisión de los años setenta en la que Smiley estaba interpretado por Alec Guinnes (probablemente los más jóvenes le recordarán más por su papel de Obi-wan Kenobi en Star Wars).


Esta nueva versión está dirigida por Thomas Alfredson, quien ya demostró su templanza en la vampírica Déjame entrar. Aquí demuestra otra vez que es un director a tener en cuenta. Sabe mantener la calma y a la vez ir creando una creciente sensación de tensión. Lo ideal para este tipo de historias de espías sin persecuciones a toda velocidad ni gadgets imposibles. El acercamiento de Alfredson a la obra de Lecarré me parece muy acertado y respetuoso. No sólo por la ambientación en la época, sino también por la traslación de este ambiente aburrido y burocrático (cercano a  La vida de los otros). Realmente el servicio secreto británico se parece más a una oficina que a otra cosa, incluso los empleados hacen fiestas de navidad.

Alfredson nos sumerge de lleno en este mundo gris de espías y mentiras a base de un ritmo lento pero seguro (como el propio Smiley), mientras va tejiendo una complicada tela de araña de lealtades y traiciones. Alfredson, opta por una estupenda economía de medios, nada de estridencias ni golpes de efecto. Me gustó mucho que no muestre la cara de un par de personajes muy importantes, lo que crea en el espectador una inquietud añadida a la trama. También hay que destacar el tratamiento de los sentimientos y afectos de los personajes, con una mirada sabemos qué está pasando entre dos personajes o sus motivaciones.Toda una lección de estilo narrativo. Esta historia en manos de Almodóvar o Bigas Luna estaría llena de explícitas escenas de cama y desnudos sin sentido. Lo que Almodóvar muestra explícitamente, Alfredson sólo lo insinúa, dejando que el espectador llegue a sus propias conclusiones. Son estilos distintos de narrar, yo me quedo con Alfredson.
Además, Alfredson domina los flashbacks, logrando que el espectador no se pierda nunca (un simple cambio de gafas nos hace saber en qué punto de la historia nos encontramos), consiguiendo que la historia nos atrape desde el primer momento. Un muy buen trabajo de guión, dirección y montaje.


 Si la elección de Alfredson me parece muy acertada, la de Gary Oldman (Drácula, El libro de Eli, Caperucita roja, Hannibal, JFK) como George Smiley me dio cierto miedo. Oldman es un gran actor pero suele sobreactuar y excederse en los gestos. No parecía la elección más acertada. Sí es cierto que últimamente parecía algo más contenido en sus papeles de Sirius Black y el comisario Gordon en las sagas de Harry Potter y Batman, pero el cansado y triste Smiley no parecía un personaje adecuado para él. Pues nada más lejos de la realidad, Oldman se mete en la cansada piel del personaje de forma asombrosa. La habitual gesticulación de Oldman no aparece por ningún lado, esta vez nos da todo un recital de contención. Incluso queda bien en la escena de la fiesta cuando su personaje se fuerza por sonreír o cuando habla a escasos centímetros de la cámara. El necesario cambio de registro parece que por fin le ha llegado y ha sabido aprovechar la oportunidad. Como curiosidad, cabe destacar que las gafas que luce Oldman en este film son las misma que usó su compañero de reparto Colin Firth en Un hombre soltero.


El resto de los actores están todos perfectos. Un elenco con algunos de los mejores actores británicos (John Hurt, Stephen Graham, Colin Firth, Tom Hardy) metidos en una película así es todo un regalo para el espectador.


Lo dicho, una buena peli de espías. Si quieres explosiones y tiroteos, mejor te vas a ver Misión imposible 4.


7


P.d.: Por cierto, no confundir esta película con la otra El topo, la inclasificable película de culto de Alejandro Jodorowsky. No sé que manía tienen las distribuidoras de repetir títulos de películas, es preferible traducir sin más el título o dejarlo en el idioma original antes que confundir a la gente llamando a una película igual que otra. 

viernes, 29 de julio de 2011

Harry Potter y las reliquias de la muerte, Parte 2



Ya está, se acabó. Ya hemos llegado al final de una de las sagas literarias y cinematográficas de mayor éxito de la historia. Ya era hora.


No es que no me hayan gustado las películas sobre Harry Potter (nunca me he leído uno de los libros, ni ganas que tengo), incluso creo que la tercera y la cuarta entrega son muy buenas películas de aventuras pero la cosa ya empezaba a cansar. Tras 10 años de aventuras y 8 películas, la cosa termina tal y cómo cabía esperar; con un gran final lleno de fuegos artificiales. Esta octava entrega nos da todo aquello que se echaba de falta en las últimas entregas: nos da acción, emoción y la lucha definitiva entre el bien y el mal. No es una gran película (digan lo que digan) pero sí es un divertimento más que digno.
El guión no contiene ninguna sorpresa (otra vez, digan lo que digan), estaba cantado que ciertos personajes no eran tan malos como nos intentaban hacer creer (de forma bastante chapucera, por cierto) y cómo iba a terminar todo el asunto. Es innegable que J.K. Rowling ha sabido crear todo un mundo mágico que ha atraído a millones de lectores pero no es una gran escritora, se le ve el plumero y ciertas limitaciones narrativas. Nada grave si los libros y las pelis entretienen. Y esta última peli entretiene de lo lindo siempre que no analices la trama ni por un segundo. El guión tiene más agujeros que un colador: ¿Tanto tiempo preparando el retorno de Voldemort y no se dan cuenta de un burdo engaño? Si llevo ansiando la muerte de mi enemigo durante 10 años no quiero que me lo cuenten, quiero asegurarme yo mismo ¿no?. Además ¿A qué viene tanto bombo con las dichosas reliquias de la muerte si luego casi no se usan? ¿Cómo demonios se les viene a la cabeza así de golpe el paradero de los dichosos objetos? y así podríamos seguir un buen rato.
Por fin vemos la escuela de magos ardiendo y los alumnos luchando por su vida, por fin vemos a Harry Potter tomar la iniciativa y por fin vemos el inicio de una relación amorosa entre los dos secundarios principales (no desvelo nada que no sepa nadie que haya visto las anteriores entregas). Desde luego, el director David Yates se ha centrado mucho más en la acción y los efectos especiales que en darle coherencia a la trama o en el desarrollo de personajes, quedando algunos un tanto colgados. Era de esperar, todos queríamos un final de fiesta espectacular, a la altura de lo prometido. Todo el apartado técnico es más que notable. He de reconocer que hay escenas muy logradas que incluso me emocionaron un poco (sólo un poco) pero yo he echado de menos algo más de valentía a la hora de eliminar personajes. Es que no muere casi nadie, leñe, yo me esperaba una sangría en toda regla pero me olvidaba que esta saga está destinada a un público infantil/juvenil. El objetivo se ha cumplido, la saga se ha cerrado de forma espectacular pero algo fría. Al final me quedó la sensación de "¿Ya está?, ocho películas para esto?"

Lo mejor siguen siendo los secundarios de lujo, todos siguen bordando sus papeles. Vuelven a aparecer Helena Bonham Carter, Ralph Fiennes, John Hurt, Gary Oldman, Michael Gambon, Alan Rickman o Emma Thopmson, aunque algunos de ellos apenas digan un par de frases o ni siquiera hablen (como en el caso de Emma Thompson). El amigo Daniel Radcliffe ha desaprovechado la oportunidad de aprender algo de este tremendo grupo de actores que le secundan y está tan soso como de costumbre. Su interpretación de Frodo, digo... Harry Potter no aporta nada nuevo en esta última entrega. Ya era demasiado tarde para formular un conjuro para que aprendiera a actuar.

La traca final, mucho ruido y poco más.

6

miércoles, 29 de junio de 2011

Drácula de Bram Stoker


Drácula es un clásico de la literatura de terror que el cine ha convertido en mito. El personaje ideado por el irlandés Bram Stoker ya había inspirado obras maestras como Nosferatu (Murnau, 1922) o Drácula (1931, de Tod Brownning con Bela Lugosi). Incluso considero muy interesante el Drácula (1958) de la productora británica Hammer, dirigida por Terence Fisher con Christopher Lee como Drácula y Peter Cushing como Van Helsing. Cualquiera de ellas es totalmente recomendable, aunque por motivos muy distintos. Pero aún faltaba una última adaptación, quien sabe si la definitiva, sobre el inmortal conde vampiro. La peculiar visión del mito vampírico de un genio del séptimo arte como Francis Ford Coppola.


La novela de Bram Stoker se publicó en 1897 y tiene una curiosa estructura epistolar, es decir, está formada por las cartas que van escribiendo en distintos momentos los protagonistas de la novela. No hay un narrador único, son los distintos personajes los que van narrando cada parte de la historia desde su punto de vista. Stoker no narra el origen del conde ni lo liga al personaje real de Vlad Tepes. Aunque la película se llamó Drácula de Bram Stoker, como si fuera la más fiel adaptación del original, es la película más fiel al libro pero no está exenta de modificaciones.
Primeramente, en el guión de James V. Hart se identifica al personaje histórico de Vlad Tepes, conocido como El empalador, con el conde vampiro. Tal identificación no aparece en la novela de Stoker. Es más, el guión hace que Vlad se transforme en vampiro por amor. Mientras Vlad pelea por la cristiandad (con métodos bastante crueles) para frenar el avance del imperio otomano, llega a su castillo la falsa noticia de su muerte en batalla. Su prometida no puede soportarlo y decide suicidarse para reunirse con él. Tras años luchando por la cristiandad, recibe como recompensa la muerte de su amada. Vlad pierde la fe en Dios y reniega de Él convirtiéndose para siempre en un vampiro.
En el libro las intenciones iniciales del conde son las de trasladarse a Londres en busca de un nuevo territorio de caza. Es un vampiro implacable, un verdadero hijo del demonio. Con motivo de realizar los trámites para la compra de propiedades han ido hasta su castillo en Transilvania Renfield (que ha acabado trastornado) y su sustituto, Jonathan Harker. Pero en la película se introduce alguna variante: el conde tiene aspecto de un anciano de 400 años y descubre por casualidad el retrato de la prometida de Jonathan Harker: Mina. En dicho retrato el conde cree reconocer al amor perdido trágicamente hace siglos. Puede que aún quede esperanza para un viejo vampiro condenado a vivir eternamente en soledad. El amor puede aliviar su eterno dolor. Así pues, lo primero es retener en el castillo al prometido de Mina, Harker quedará en el castillo no sólo para que no desvele los planes del conde de trasladarse a Inglaterra sino también para allanar el camino al vampiro. Después, Drácula decide cambiar su aspecto para la conquista, en el largo viaje en barco hacia Inglaterra irá alimentándose de los marineros e irá rejuveneciendo.
 Este toque de vanidad le hace más humano, no es sólo un monstruo sediento de sangre, tiene sentimientos. A pesar de ver al conde convertido en lobo, murciélago, ratas o niebla verde, se nos presenta más humano y vulnerable que nunca. Cosas del amor. La interpretación Gary Oldman es muy distinta al Drácula que habíamos visto en películas anteriores. La apariencia física del personaje (un viejo con larga túnica o un joven con largas melenas y patillas) es todo un contraste con las versiones de los míticos Bela Lugosi o Christopher Lee. Por cierto, es la única adaptación en la que se ha respetado el hecho citado en la novela de que el conde tiene pelo en las palmas de sus manos (al menos cuando tiene apariencia de anciano). En la parte final del film, más que un terrible monstruo Oldman interpreta a un Drácula enamorado y acorralado que intenta escapar de sus captores. Oldman necesitó hasta 5 horas de maquillaje diarias lo que es un handicap para un actor a la hora de expresarse. A pesar de ello se las arregla para exhibir toda esa gama de gestos que forman parte de su estilo interpretativo cercano al histrionismo. Oldman estudió el acento del personaje y pone una voz mucho más grave cuando interpreta al conde envejecido, en el doblaje al castellano se usaron las voces de dos actores de doblaje.

También el personaje de Mina sufrió alguna transformación. En el guión, Mina cae perdidamente enamorada del conde Drácula y su nuevo aspecto de joven caballero centroeuropeo. En el libro, Mina cae bajo el poder hipnótico de Drácula pero nunca se declara perdidamente enamorada del mismo ni es infiel a su prometido con el conde. Mina es usada por el vampiro para adivinar los planes de quienes quieren darle caza, pero no existe una apasionada relación sentimental entre ellos. El guión del film transforma una historia de terror gótico en una bizarra película romántica. Sin embargo, esta relación queda forzada y poco creíble. Los hechos ocurren muy deprisa, con un ritmo que se acelera cada vez más, sin dar tiempo a justificar los cambios ocurridos en los personajes ni a profundizar en ellos.
Un enamoramiento tan fugaz y apasionado por parte de Mina no resulta veraz, sobre todo si tenemos en cuenta la capacidad de Drácula para hipnotizar y controlar la voluntad. Posteriormente veremos escenas en las que Drácula no quiere convertir en vampiro a su amada y condenarla así a la vida eterna. Lo que parece indicar que el amor de Drácula es verdadero, pero ella sí desea acompañarle eternamente ¿Hemos de suponer que ella lo decide libremente? Winona Ryder (musa de la generación X de los 90) fue la elegida para encarnar a Mina, no lo hace nada mal. Las escenas entre ella y Oldman desprenden bastante química y pasión. Pero el erotismo desaforado del film no está presente en la novela de Stoker, es una aportación del guión.

También el personaje de Jonathan Harker sufre alguna variación, queda en segundo plano tras escapar del castillo del conde, casi no aparece en pantalla, cuando lo hace su pelo se ha vuelto blanco pero no se dice nada al respecto. Tampoco la plana interpretación de de Keanu Reeves ayuda al personaje.

Anthony Hopkins había atemorizado a medio mundo con su Hannibal Lecter de El silencio de los corderos en 1991 y fue un Van Helsing más que digno. Aquí se le dio un cierto toque excéntrico (se pone a bailar con Mina sin venir a cuento) pero es tan efectivo como el interpretado por el legendario Peter Cushing. Hopkins también presta su voz como narrador e interpreta al sacerdote del prólogo. Curioso matiz, el mismo actor interpreta a un religioso y a un científico separados por 400 años, las dos caras del progreso.
Supongo que Coppola aceptó el encargo de rodar Drácula apremiado por los escasos beneficios de películas tan costosas y complicadas como El Padrino 3 o Apocalypse now. Por una vez, Coppola estaba dispuesto a ajustarse al presupuesto inicial y cumplir con los plazos de rodaje marcados. Reunió a todos los actores meses antes para leer el libro original y que fueran aportando ideas para sus personajes. El rodaje se hizo todo en el interior de un estudio, lo que facilita las cosas. Incluso les sobró un día de los 42 que estaba previsto que durara el rodaje. Coppola no modificó el guión y se limitó a plasmarlo en unas sugerentes imágenes, si los personajes no quedan bien definidos creo que se debe al guión más que al propio director.

Aunque fuera un encargo, Coppola quería dar un gran espectáculo a la altura del mito. Toda la puesta en escena del film es propia de una ópera. Uno de los muchos elementos que me fascina del film son los efectos de sonido, en el film hay cientos de voces susurrantes, viento y aullidos de lobo que contribuyen a crear una atmósfera de pesadilla. También creo que hay que destacar el uso de las sombras, las sombras parecen expresar las verdaderas intenciones del conde. Mientras él parece estar tranquilo, su sombra intenta estrangular a Harker al descubrir quien es su prometida. Igualmente la mancha de tinta negra se cierne sobre el cuello de Mina como si de una amenaza se tratara. Coppola reconoció que copió el uso expresionista de las sombras del film Vampyr, La bruja vampiro (1932) de Carl Theodor Dreyer. Igualmente la forma de levantarse del ataúd del vampiro ya estaba presente en el Nosferatu (1922) de Murnau. También las escenas de batallas del inicio están hechas a base sombras chinescas como las de Kagemusha de Akira Kurosawa. Coppola se permite el lujo de copiar/homenajear a los grandes maestros del cine. Ya se sabe que los malos artistas copian y los buenos roban descaradamente.
 Todos los excesos visuales (casi manieristas) son toda una delicia para el espectador. Francis Ford Coppola encargó la fotografía al prestigioso Michael Ballhaus y los simples pero efectivos efectos visuales corren a cargo de su hijo Roman Coppola. Dichos efectos visuales fueron casi artesanales, usando técnicas casi tan antiguas como el mismo cine tales como el uso de espejos, acelerar o ralentizar la imagen o pasar los movimientos a la inversa. Incluso Coppola incluyó unos planos rodados con una cámara antigua como homenaje al centenario del nacimiento del cine.

 La diseñadora japonesa Eiko Ishioka es la responsable de los imaginativos diseños de vestuario, siendo sus trajes una parte importante del decorado y un elemento primordial para entender la psique de los personajes. Los colores y las texturas de los trajes no están elegidos nunca al azar, todo tiene un significado. Algunos vestidos y peinados como el del Drácula anciano se basaban en trajes tradicionales japoneses o cuadros de Gustav Klimt.

También la partitura del compositor polaco Wojciech Kilar confiere al film una peculiar atmósfera entre romántica y fúnebre. El manierismo audiovisual del film obtuvo 3 merecidos Oscars: vestuario, efectos de sonido y maquillaje.

Se dijo que el montaje original duraba 145 minutos y que contenía escenas de alto contenido violento y sexual que fueron retiradas por los productores pensando en la taquilla. Una pena, Coppola tuvo que plegarse a las exigencias de los productores. Al menos, algunas escenas se incluyeron en posteriores ediciones en DVD, tampoco era para tanto.

El Drácula de Coppola es una experiencia audiovisual totalmente recomendable, aunque no es totalmente fiel a la novela. Quizás no sea necesario.

8

lunes, 30 de mayo de 2011

Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?) (Red riding Hood)


La historia de caperucita roja ha servido de inspiración a varias películas e incluso anuncios. Para mí la más interesante fue En compañía de lobos de Neil Jordan, un film que mostraba el lado más adulto y perverso del famoso cuento infantil. El problema de esta nueva adaptación es que se queda a medio camino, en un film para adolescentes.


Tras el éxito de Crepúsculo, era de esperar que Hollywood explotara otras historias con triángulos amorosos con hombres lobo de por medio y chic@s guap@s. Así pues, no es de extrañar que la directora Catherine Hardwicke haya sido la elegida para esta adaptación del mito de caperucita. Al estar destinada a un público adolescente, la película evita planos escabrosos o sangrientos, decantándose por un meloso tono light que no le sienta nada bien a la historia. Los aficionados al cine de terror se verán bastante decepcionados entre tanto chico guapo, tanto amor descafeinado y tanto lobo hecho por ordenador. Supongo que esta historia en manos de Tim Burton hubiera sido algo más macabra, no es difícil ver las analogías entre esta película y Sleepy Hollow, pero en manos de Hardwicke se ha convertido en un film palomitero adolescente, aunque no llega a la tontería de la saga Crepúsculo.
La verdad es que la historia de caperucita está aquí metida con calzador, es una versión muy libre y no han dejado casi nada del cuento original. Incluso me pareció ridículo cómo se introduce el famoso pasaje de “Abuelita, que ojos más grandes tienes”. El guión es demasiado ingenuo, no define algunos personajes (la abuela, el padre) y tiene algunos giros inverosímiles. Al menos, el adecuado ritmo del film consigue que la peli nunca se haga pesada. Algo es algo.
Personalmente, el espectacular apartado visual (cercano al mejor Burton) y los enormes ojos de Amanda Seyfried consiguieron atraparme. También aparece en escena el gran Gary Oldman en uno de esos personajes gesticulantes y con tendencia al cabreo que parecen escritos para él. Hardwicke cuenta una vez más con Billy Burke para el papel de padre de la protagonista y nos presenta al guapo Shiloh Fernandez en el papel de chico rebelde.

A pesar de su excesiva inclinación al público joven, la peli se deja ver si no le exiges demasiado.

4,5

martes, 10 de mayo de 2011

Hannibal


Siempre es difícil adaptar una obra literaria al cine. Son medios distintos que requieren del lector/espectador esfuerzos distintos, tampoco los tiempos disponibles son los mismos. Un libro te puede llevar bastantes horas y una película no suele pasar de las 2. Así pues, una adaptación cinematográfica puede ser una tarea casi imposible de llevar a cabo con éxito. Vamos a ver algunos ejemplos, hoy: Hannibal.


Tras el arrollador éxito de El silencio de los corderos, urgía seguir explotando el filón de oro que Hollywood encontró en Hannibal Lecter, el psiquiatra caníbal. El personaje se había convertido en el villano favorito de los aficionados al cine, por delante de Norman Bates o el mismísimo Darth Vader.

Hanibal Lecter nació de la mente del novelista Thomas Harris (autor también de Domingo Negro) quien había estudiado los perfiles del FBI sobre de psicópatas para la creación del personaje. Hannibal Lecter apareció allá por 1981 en la novela El dragón rojo. Lecter era un personaje secundario en la trama: un prestigioso psiquiatra forense aficionado a comerse a la gente maleducada o grosera. Desde la cárcel, Lecter ayudaba al agente del FBI que lo atrapó a cazar a otro asesino. Lecter se revela como un personaje fascinante: inteligente, culto y peligroso a partes iguales. Incluso recluido en una celda de máxima seguridad Lecter intentará vengarse de su captor.
De la mano del veterano productor Dino De Laurentiis, Michael Mann adaptó la novela en 1986 con el film Manhunter (aquí se le llamó Hunter). Así pues Lecter tuvo su estreno cinematográfico con el rostro del actor Brian Cox, aunque se le cambió el nombre por el de Hannibal Lecktor (en un posterior doblaje al castellano se le llamó Lecter para aprovechar el tirón del personaje). Su psicópata es algo más taciturno y carece de la gélida mirada de la que le dotaría Hopkins pero es bastante intimidante. La película pasó con más pena que gloria, adolece vista hoy día del estilo televisivo de los años 80 que hicieron famoso a Mann y su Corrupción en Miami: planos a cámara lenta, pantalones de pinzas y canciones rock para ambientar las escenas. La escena final con el In-a-gadda-da-vida de Iron butterfly se ha quedado muy muy desfasada. Como anécdota podemos decir que el agente del FBI Will Grahan está interpretado por William Petersen, quien se haría famoso unos años después como el agente Grisom de CSI: Las vegas.

El 1988 Harris publica su novela El silencio de los corderos. La novela repite la estructura de Dragón rojo: Lecter sigue preso y decide ayudar a una joven agente del FBI (Clarice Starling) a encontrar a un peligroso asesino y así sacar algo de provecho. A pesar de repetir estructura, El silencio de los corderos es una novela más conseguida que su predecesora, se profundiza en la personalidad de Hannibal, mientras que su curiosa relación de atracción/repulsión con la agente Clarice Starling es lo más interesante del libro.
Obviamente, Hollywood vio la posibilidad de adaptar el libro y así fue como descubrimos la mayoría de nosotros a nuestro psicópata favorito. La peli costó 19 millones, recaudó casi 300, ganó los 5 Oscars principales (película, director, actriz principal, actor principal y guión adaptado) y se convirtió en un clásico instantáneo. La elección del elenco actoral no pudo ser mejor (así lo avalan los Oscars a Anthony Hopkins y Jodie Foster). El director Jonathan Demme consiguió trasladar toda la tensión del libro a la pantalla. El guión es muy fiel al original, sólo se cambian algunas líneas de texto dándole algo más de protagonismo a Lecter. Hannibal el caníbal se convirtió en todo un mito y dejó huella en films posteriores como Seven, Saw o la serie Dexter. Los psicópatas super inteligentes se pusieron de moda.
Pero el problema surgió años después con la siguiente novela de Thomas Harris sobre Hannibal Lecter: Hannibal. Publicada en 1999, la novela nos presenta a un Hannibal que vive en Florencia bajo una identidad falsa. Nada que ver con la estructura de los otros libros anteriores. Harris hizo bien en cambiar la trama pero no hay rastro de la tensión a la que nos tenía acostumbrados. Lecter encarcelado era como un perro furioso que nunca sabíamos cuando iba a explotar o qué estaba tramando. Pero Lecter en libertad es un tipo culto, de gustos caros y que lleva años sin cometer ningún crimen. Hannibal toma protagonismo en la novela, se ahonda en su mente y sus recuerdos, así como nos enteramos de donde viene su afición a comerse a quienes son ofensivamente maleducados, pero sabe a poco.
Mason Verger es la única víctima de Lecter que sobrevivió (si exceptuamos al agente Will Grahan). Verger es un millonario sádico y pedófilo que fue paciente de Lecter. Lecter convenció a Verger (bajo los efectos de las drogas) para que se arrancara la cara con un trozo de espejo roto para luego echar los trozos de carne a los perros. Como consecuencia de todo ello, Verger acabó postrado para siempre en una cama con la cara terriblemente desfigurada. Verger buscará venganza y será el auténtico villano del libro. Es un personaje repulsivo física y moralmente. Gracias a Lecter, las terribles cicatrices de la cara de Verger son el espejo de su alma.

Margot es la hermana lesbiana y culturista de Mason. Por su tendencia sexual, Margot fue eliminada de la herencia familiar. Los esteroides la dejaron estéril, por lo que desea que Mason insemine a su novia para así poder disfrutar de la herencia. Mason aprovecha esta situación para extorsionar a su hermana pero perece cuando ésta le lanza una morena al cuello instigada por Lecter (“Siempre podrás decir que he sido yo”).
Obviamente, Harris no estaba dispuesto a eliminar a la agente Clarice Starling así que también está presente en el libro, pero todo resulta un tanto forzado para que se vuelva a reunir con Hannibal. A mí me da la impresión que Harris escribió el libro pensando en los derechos para la adaptación cinematográfica.
Efectivamente, Hannibal no era lo que los lectores esperaban, era otra cosa. El libro tiene un tono bastante bizarro y grotesco, abundando los momentos desagradables. Está lleno de personajes moralmente reprobables, incluso más que Lecter, y tenía un final casi escandaloso. Era una sucesión de las atrocidades que Lecter era capaz de cometer. Así pues, Hollywood se encontró con un nuevo libro sobre el personaje, pero no era un libro fácil de adaptar y mucho menos de convertir en un blockbuster.

Dino de Laurentiis había producido el primer film sobre Lecter (Manhunter) pero debido al escaso éxito de la cinta renunció a producir El silencio de los corderos, algo de lo que se arrepentiría hasta el fin de sus días. Así pues, De Laurentiis compró los derechos para adaptar Hannibal por 10 millones de dólares, todo un record. Para adaptar el libro se contó con el prestigioso escritor y guionista David Mamet, pero ni siquiera él logro sacar del libro un guión aceptable y fue reescrito por Steve Zaillian.
Otro problema añadido se cernía sobre el proyecto, ni el director ni los actores de El silencio de los corderos estaban dispuestos a repetir. Jonathan Demme dijo que el libro era espeluznante y que no se veía capaz de hacer una buena película basada en él. Anthony Hopkins declaró en 1998 que se retiraba de la actuación, sin él estaba claro que no habría película. Jodie Foster tampoco se mostró interesada ya que no le gustó el tono sórdido del libro. Finalmente, Dino De Laurentiis convenció a Hopkins para que volviera a interpretar a Hannibal Lecter gracias a un generoso cheque y sustituyó a Jodie Foster por Julianne Moore.
El repulsivo personaje de Mason Verger recayó en Gary Oldman, todo un experto en villanos excéntricos. Por una vez Oldman reprime sus gestos ya que su personaje no puede apenas moverse, pero el ego del actor le jugó una mala pasada. Oldman exigió que su nombre apareciera en los títulos de crédito y el cartel de la película con la misma categoría que los de Julianne Moore y Anthony Hopkins. Ante la negativa de De Laurentiis, Oldman decidió que su nombre desapareciera totalmente de los títulos de crédito.

Realmente, no sé quién hubiera sido el director ideal para adaptar este bizarro libro. ¿Quizás Polanski? ¿Fincher? ¿Cronnenberg? ¿Jess Franco? Ridley Scott estaba pasando una muy mala época, enlazando fracaso tras fracaso en los años 90. Parecía un director acabado, una sombra de aquel que dirigiera clásicos como Alien o Blade Runner. Scott estaba rodando Gladiator (la película que lo devolvió a la primera fila) cuando le ofrecieron rodar Hannibal. Scott aceptó el encargo y demostró una vez más ser un buen artesano e hizo lo que mejor sabe (crear atmósferas a base de una cuidada estética) y demostró también lo que no sabe hacer (profundizar en los personajes y
desarrollarlos). Scott se queda en la cuidada fotografía y los bellos planos de la ciudad de Florencia. La escena de Hannibal en una habitación en penumbra con su cara iluminada por la luz que entra por una rendija es de una belleza plástica innegable pero resulta poco emocionante y hueca.

Como el libro, Hannibal es una película aburrida en su primera parte y demasiado gore en su parte final. No era necesario mostrarnos las atrocidades de las que Lecter es capaz, nos aterró mucho más sólo imaginándonos lo que es capaz de hacer. Además, el film no consigue enganchar al epectador. Toda la parte de Florencia está bien narrada y es fiel al libro, pero no engancha. Las cartas y monólogos de Hannibal suenan huecos mientras sus diálogos con Clarice carecen de la tensión de El silencio de los corderos. Scott renunció a la tensión psicológica y apostó por lo gore, mostrando sin tapujos vísceras, sangre y sesos. Lo que Demme acertó a no mostrar, Scott lo muestra sin tapujos, generando asco en el espectador pero no miedo. La escena de la cena provocaba en las salas de proyección más risas que repulsión, era tan extrema que no era creíble. Resumiendo, al film le falta el ritmo y la tensión de El silencio de los corderos.

En el guión se eliminaron elementos del libro que me parecen interesantes. No se plasman las operaciones de cirugía estética de Lecter para cambiar su rostro ni el hecho de que Hannibal tenía 6 dedos en una mano. Son aspectos secundarios que no modifican esencialmente la trama, pero opino que otros cambios fueron bastante desacertados. Se eliminó del guión al personaje de Margot Verger, por lo que ésta no podía matar a su hermano. No se les ocurrió otra cosa que hacer que con sólo unas palabras Hannibal fuera capaz de lograr que Cordell, el fiel mayordomo de Verger, decida traicionar a su amo y lo lance a una piara de jabalís hambrientos. Algo totalmente forzado e inverosímil. Un final demasiado simple para un villano así de carismático. Es como si Darth Vader muriera de un ataque al corazón, no cuela.

Hay otra variación fundamental del guión: el final. En el libro Clarice Starling decide huir con Lecter, iniciando una relación sentimental con el peligroso psicópata. Así pues, Clarice acaba convertida en prófuga de la justicia por amor a Hannibal. Dino de Laurentiis y Ridley Scott opinaban que este final no era creíble y decidieron cambiarlo. A Harris tampoco pareció importarle. En la película, Clarice se esposa a Hannibal y éste decide cortarse la mano para escapar. Personalmente, me quedo con el final del libro (como casi siempre).
Al tener finales tan opuestos, se cerraban las puertas a posteriores adaptaciones cinematográficas de los futuros libros que Harris escribiera sobre Hannibal Lecter. Quizás un final tan sorprendente podría hacer pensar que Harris estaba cansado del personaje y quisiera terminar con él de una vez.

A pesar de las críticas desfavorables, el film fue todo un éxito de taquilla, era de esperar. Obviamente, De Laurentiis no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de volver a rodar su adaptación de Dragón rojo, esta vez con Hopkins. Aunque algo viejo y pasado de kilos, Hopkins volvió a interpretar a Hannibal en la segunda adaptación de Dragón Rojo en el año 2002. La peli no estaba mal y tenía un gran reparto pero no causó el impacto esperado.
Harris publicó un libro más sobre Lecter: Hannibal rising (2007) que narra la infancia y juventud del personaje. De Laurentiis se lanzó rápidamente a rodar la adaptación cinematográfica. Pero, sin la aparición de Hopkins, la cosa no funciona igual y la peli resultó bastante decepcionante.

¿Volveremos a saber de Hannibal el caníbal? Dino de Laurentiis murió hace unos años, Hopkins ya está muy mayor y quien sabe si Harris no está escribiendo otro libro sobre las andanzas de Hannibal en la universidad o en el geriátrico (me inclino por esta última hipótesis). Sólo el tiempo y los productores de Hollywood tienen la respuesta.

Bon appétit.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Cuento de navidad


Robert Zemeckis es un director a tener en cuenta, nos lleva divirtiendo desde los años 80. Suyas son pelis como Regreso al futuro, Tras el corazón verde, ¿Quien engañó a Roger Rabbit?, Contacto, Forrest Gump o Naufrágo. Últimamente parece haberse cansado de los rodajes y ya son tres las películas totalmente de animación en su haber: Polar Express, Beowulf y la última Cuento de Navidad.


Las tres me parecen films muy bien hechos y divertidos. Si Beowulf tenía un tono más adulto y sombrío, Cuento de navidad tampoco es un film para niños, los más pequeños se aterrorizarán de lo lindo con el film y pueden tener pesadillas durante semanas. No es una película para ellos a pesar de ser de la factoría Disney.

Cuento de navidad es la enesima adaptación del relato de Charles Dickens, ya sabemos que a los anglosajones les encanta recrear una y otra vez a sus clásicos tipo Shakespeare o Dickens. Por suerte el entrañable personaje de Ebenezer Scrooge no ha sido suavizado, sino que aparece tan tacaño, desagradable y huraño como siempre, incluso más que en otras versiones, con algún razonamiento bastante radical.
Zemeckis realiza una versión bastante fiel al original y le aporta un elevado presupuesto y una tecnica visual que ninguna otra versión había contado antes, dando unos resultados sorprendentes. Las escenas son dinámicas, hay travelings fastuosos, falsos movimientos de cámara, grúas y estupendos juegos de iluminación. Zemeckis nos deja boquiabiertos en varias escenas aunque sepamos de antemano lo que va pasar. La perfección técnica y la imaginación visual son apabullantes, toda la película es un espectáculo asombroso de luces y sombras. La inicial presentación del fantasma de Marley es simplemente antológica con la perfecta ayuda de los efectos de sonido. Aunque mi segmento favorito de siempre es la visita del tercer espíritu de la navidad (el de las navidades futuras), aquí no defrauda en absoluto, es tétrico y despiadado. Me gustó mucho la imaginación visual que se ha desplegado en este segmento, cercana al expresionismo alemán. La persecución del coche fúnebre es también alucinante.
La técnica de captar los gestos y movimientos reales de actores conocidos sigue dando buenos frutos, en este caso Jim Carrey, Gary Oldman, Colin Firth, Robin Wright Penn y Bob Hoskins ceden sus facciones y su talento a los personajes con muy buen resultado.

Obviamente, el cuento acaba tal y como todos sabemos y el mensaje no puede ser más navideño, Disney sigue siendo Disney, pero hasta el final asistimos a una sugestiva sucesión de momentos terroríficos más que interesante. Muy recomendable para las navidades.

7,5