En la casa (Dans la maison)



Todos somos cotillas, para qué vamos  a negarlo. Nos encanta saber lo que ocurre en las casas ajenas, un morbo indecente nos empuja a saber más de las miserias de los demás. De este espinoso tema habla En la casa.

 François Ozon adapta la obra “El chico de la última fila” de Juan Mayorga. François Ozon elabora un excelente ejercicio sobre la creación de una obra literaria, el estilo y el desarrollo de los personajes. Al mismo tiempo plantea un inquietante juego del gato y del ratón del que ni los protagonistas ni el espectador son capaces de escapar. Lo que empieza como un inocente ejercicio de redacción en una clase de lengua va mutando hacia una enfermiza obsesión de consecuencias insospechadas.  Todos los personajes acabarán implicándose en la trama y serán víctimas de un juego que, erróneamente, siempre creyeron controlar.

Me pareció excelente el matrimonio formado por Fabrice Luchini, el profesor, y Kristin Scott Thomas, su mujer. Me recordaron al formador por Woody Allen y Diane Keaton en Misterioso asesinato en Manhattan. En ambas películas, un matrimonio sale de la monotonía gracias a su propia interpretación de la realidad. En su intento de salir del aburrimiento, se dejan arrastrar por un juego detectivesco de intromisión en la privacidad de los demás. Si el film de Allen derivaba hacia la comedia, En la casa se decanta por el thriller de intriga aunque no se define claramente. El delito de sus protagonistas es mucho mayor, no sólo son cotillas, sino que fingen estar al margen mientras intentan dirigir la narración sin saber que ellos mismos están involucrados. Su fantasía acabará por atraparles.

 Cabe destacar a una recuperada Emmanuelle Seigner, ya no es la sensual joven de Lunas de hiel (el tiempo no pasa en balde para nadie, amigos, para nosotros tampoco) pero sigue teniendo una presencia inquietante en pantalla. La mujer de Polanski encarna perfectamente a esa aburrida mujer de clase media. ¿Qué adolescente no se sentiría fascinado por la madre de un amigo así? El joven Ernst Umbhauer interpreta magníficamente al alumno que desencadenará toda la trama.

Ozon funde el lenguaje cinematográfico y el literario en una obra de compleja sencillez pero repleta de detalles. Los continuos cambios de género y estilo hacen de este film algo fuera de los común y muy por encima de la media. Ozon sabe a lo que está acostumbrado el espectador y deliberadamente rompe nuestros esquemas una y otra vez sin que el film se resienta (quizás, sólo un poquito, al final). Sin grandes alardes técnicos ni moderneces estúpidas, Ozon nos entrega un film más complejo que el noventa por ciento del cine de autor. Ozon tiene algo que contar y sabe cómo hacerlo.

Así pues, amigos, cuidado con desear saber lo que ocurre dentro de la casa ajena.

3 comentarios:

Éowyn dijo...

Hola!

Buena entrada. Yo tengo la peli, a falta de encontrar un ratito y poder verla.

Saludos!

Anónimo dijo...

muy buena, será un clásico.

Ricardo dijo...

Realmente es una realidad que refleja el estilo de vida de muchas personas que dedican a entrar en las casas de los demás a través de la observación, vecinos que escuchan a través de las paredes y que están pendiente de cualquier chisme o comentario que los haga entrometerse.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails