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miércoles, 27 de mayo de 2009

Angeles y Demonios

El cónclave de cardenales de la Iglesia Católica se reúne para elegir un nuevo Papa, en ese momento de crisis surge la amenaza de una antigua sociedad que amenaza con destruir al Vaticano.

Estaba cantado que tras el éxito (al menos comercial) de El código Da Vinci Hollywood no iba a dejar pasar la oportunidad de seguir adaptando los best sellers de Dan Brown sobre el experto en simbología Robert Langdon interpretado por Tom Hanks. Lamentablemente, igual que pasaba con la primera película, los logros de la novela no se han adaptado correctamente al cine. Ron Howard es un director bastante impersonal, a él le debemos Apolo 13 pero el resto de su carrera es bastante irregular.


Tanto en Ángeles y Demonios como en El Código Da Vinci Howard no logra atrapar al espectador de igual forma que Brown atrapa al lector. Todos sabemos que literatura y cine son medios de expresión distintos y aunque los libros de Dan Brown no son ninguna maravilla literaria es innegable que enganchan como pocos. Lástima que Howard no enganche al espectador de la misma manera, mostrándose incapaz de transmitir el ritmo y la tensión que rezuman los libros que adapta.
Al menos esta película está algo más lograda que la anterior, hay algo más de tensión debido a que hay una amenaza inminente y los personajes deben lograr su objetivo a contrarreloj. El film entretiene lo justo aunque no logra clavarte al asiento ni acaba siendo trepidante. El film se centra en las pesquisas de Langdon (un tanto simples) para encontrar una bomba y en las intrigas dentro del cónclave para hacerse con el poder.

Tanto Hanks como el resto de los actores están correctos, nada del otro mundo. Hanks tiene menos cara de panoli que en la anterior entrega, igual el corte de pelo ayuda, mientras que Ewan McGregor y Armin Mueller-Stahl están bastante creíbles en sus ambiguos personajes.

Lo peor es que en ocasiones al espectador le da por preguntarse qué demonios pinta Langdon metido en todo ese lío, se dedica a mirar hacia donde apuntan las estatuas con sus dedos y poco más, cualquier policía podría haberlo hecho. Igualmente la científica del CERN que le acompaña está metida con calzador (al menos no han forzado una historia de amor entre ambos) al más puro estilo chica Bond, es un mero florero para acompañar al héroe y su papel es simplemente anecdótico.

Pero lo que realmente desarma toda la película es el último cuarto de hora, lo que venía siendo un film correctito (sin más) se convierte en una tontería totalmente inverosímil (en el libro es aún más inverosímil pero más emocionante). Un final casi tan forzado y fuera de contexto como los famosos extraterrestres de la última entrega de Indiana Jones.

Para pasar el rato sin pedirle mucho. Eso sí, los fans de los libros de Dan Brown saldrán decepcionados.

4,5

sábado, 9 de mayo de 2009

THE INTERNATIONAL


Un agente de la interpol (Clive Owen) y una fiscal de Nueva York (Naomi Watts) serán los encargados de la difícil tarea de intentar demostrar las conexiones entre la banca y el crimen organizado.

Los thrillers sobre grandes empresas y sus miserias siempre me han gustado. Las novelas de John Grisham sobre las actividades poco lícitas de grandes compañías han creado escuela en pelis recientes como El jardinero fiel o Michael Clayton.

En un mundo tan globalizado como el actual, en el que los grandes capitales se mueven de un extremo del mundo al otro en un abrir y cerrar de ojos, se crean las condiciones ideales para que las grandes multinacionales se aprovechen de los vacíos legales existentes. Se pueden convertir en grandes monstruos que fagocitan todo lo que pueden e incluso van más allá de los límites establecidos por el capitalismo (si los hubiere).

The international se inventa un gran banco ficticio con un enorme poder que negocia con capitales de muy dudoso origen. Un banco que no duda en asesinar impunemente (y a veces de forma bastante poco sútil) a quien haga falta.

Con una trama así de interesante el alemán Tom Tykwer (Corre, Lola, Corre, El perfume) nos ofrece un atípico thriller que rezuma pesimismo desde el primer plano. Tykwer va desarrollando la trama de forma eficiente, sin trampas ni engaños para el espectador.

El guión me pareció inteligente y permanece cercano siempre a la realidad, sin concesiones a la comercialidad más palomitera. Contiene frases de esas que se recuerdan durante años como: "Evitando tu destino te puedes chocar con él" o "En la vida hay que saber que puente debes quemar y cual debes cruzar, yo soy el que debes cruzar".
No hay una forzada historia de amor y es de agradecer que no hayan metido espectaculares escenas de persecuciones o tiroteos a lo Matrix. Pero el film puede que no acabe de atrapar al espectador que espere un thriller convencional (con un gran final lleno de explosiones), se puede hacer aburridilla a los más jóvenes.

El ritmo film es bastante adecuado, sin acelerones, hasta que explota en una genial escena que acontece en el museo Guggenheim de Nueva York. Una escena muy bien filmada con momentos muy logrados.

Aparte del guión, la fotografía es de lo mejor del film (bellos planos de Berlín y Estanbul). En cuanto a los actores , Clive Owen y Naomi Watts están correctos (tampoco son ninguna maravilla pero dan el pego) aunque yo me quedo con la gélida interpretación de Armin Mueller-Stahl. Así pues nos queda una peli bastante correcta.

7