Cuando todo está perdido (All is lost)


 En los últimos años estamos asistiendo a propuestas cinematográficas bastante extremas en busca de dar originalidad al cine de aventuras. Hemos visto películas de supervivencia sobre un tipo enterrado dentro en un ataúd, de un joven atrapado por una roca, otro conviviendo en una barca con un tigre o unos astronautas perdidos en el espacio. Todas son propuestas válidas y atractivas siempre que estén bien desarrolladas. Este año pasado hemos tenido esa joya del cine del espacio y aventuras que es Gravity pero también ha habido otra propuesta que, a priori, debería ser tenida en cuenta y ha pasado bastante desapercibida.

 La originalidad de Cuando todo está perdido radica en que sólo hay un único actor intentado sobrevivir en el océano. Sin embargo cuando ese actor es Robert Redford es cuando la cosa se pone aún más interesante.  No olvidemos que Redford tiene actualmente 77 años y es una leyenda del séptimo arte. Todo un sex symbol durante décadas que nos regaló grandes interpretaciones en films clásicos como (entre muchos otros) Descalzos por el parque, El golpe, Dos hombres y un destino, Todos los hombres del presidente, Brubaker, Memorias de África o Jeremías Johnson. Todas estas películas son maravillosas y si no las has visto te estás perdiendo buena parte del mejor cine de los últimos 50 años. Tú mismo.
  Robert Redford no ha sido sólo un excelente actor sino que además ha desarrollado una brillante carrera como director con películas como Gente corriente, Un lugar llamdo Milagro, El río de la vida o Quiz Show. Un hombre que lo ha sido todo en el cine pero que, como su personaje en Todo está perdido, se resiste y sigue luchando. Redford lleva bastantes años interpretando papales mediocres en malas películas (como otros mitos del celuloide como DeNiro o Pacino) y con Cuando todo está perdido parece reivindicar que se pueden escribir buenos personajes para actores de su edad. Yo me conformaría con que escribieran buenos papeles para cualquier edad. Resumiendo, Redford demuestra que aún tiene mucho que decir a su edad. Esta película es todo un reto tanto físico como interpretativo para cualquier actor y Redford sale airoso en ambos aspectos.


 El director J C. Chandor salta de las oficinas de los tiburones financieros que nos mostró en su primer y recomendable película (Margin call) a las aguas del océano índico. Chandor no pierde tiempo en presentarnos al único personaje de su película y va directo a la acción. No sabemos ni su nombre ni a qué se dedica en la vida. Se supone que tiene familia, está jubilado y se dedica a navegar por placer, pero no sabemos nada más. Ya desde la primera escena vemos a nuestro protagonista en problemas y teniendo que emplearse a fondo para sobrevivir. Chandor imprime durante la primera hora un muy buen ritmo sin dejar apenas un minuto de descanso al espectador. Durante todo este tiempo da muestras de un estupendo pulso narrativo y dominio del lenguaje cinematográfico, prescindiendo de recursos como la voz en off (sólo en el prólogo) e incluso de la música.

 Sin embargo, tras una primera hora encomiable, pasado este tiempo la peli se desinfla y se hace algo pesada. Reconozco que miré el reloj un par de veces, quizás la cosa no daba para hora y tres cuartos, con hora y media hubiera bastado (Gravity no pasa de la hora y media). La bajada de ritmo es importante y la estructura se resiente, entra agua en la embarcación y a punto está de hundirse. Quizás consciente de que su película empieza a hacer aguas, Chandor introduce la música como elemento para dar énfasis y emoción. Sin embargo, la música me pareció un horror y produce el efecto totalmente opuesto al deseado. Lo mejor que se puede decir de la música en una película es que pase desapercibida, que lleve al espectador de la mano hasta las emociones que quieren infundirle pero sin que éste se dé cuenta. Al contrario que en Gravity, la música se nota demasiado ya que desentona con las imágenes y les resta emotividad. Una pena que una propuesta así de arriesgada y bien resuelta se vaya parcialmente a pique en su último tramo.


Chandor se la juega con esta película de supervivencia senior que le ha salido razonablemente bien pero dista de ser excelente.

6

2 comentarios:

Manderly dijo...

Sí, una película arriesgada de la que Redford sale airoso. El silencio roto sólo por la furia del mar y un hombre que no se derrumba.
Saludos.

Anónimo dijo...

coincido en que una música inadecuada le ha hecho mucho daño a la película, por lo demás me pareció genial.

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