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miércoles, 23 de septiembre de 2009

BAILAR EN LA OSCURIDAD (Dancer in the dark, 2000)

En su afán de destrozar costumbres cinematográficas, Lars von Trier se atrevió con el musical en el año 2000. La triste historia de una inmigrante checa en Estados Unidos que trabaja en una fábrica no parece lo más adecuado para un musical. Además su vida da un vuelco al enterarse de que se está quedando ciega, una dolencia que su hijo parece haber heredado.


La mano del trágico destino se cierne sobre la garganta de Selma. Selma adora los musicales y en ocasiones cree vivir escenas de éstos dentro de su propia vida. Probablemente sus alucinaciones de bailarines en los momentos más inapropiados sean desvaríos propios de una mente enferma.
Lars rueda de forma desapasionada y fría esta durísima historia. El guión no muestra piedad ni clemencia en ningún momento por Selma ni por el público. En los musicales siempre había un happy end, Lars no cede ni en eso. No hay giros forzados ni milagros. Toda la fuerza de la injusta justicia americana cae sobre Selma.
Por cierto, Von Trier fue criticado por rodar un film ambientado en Estados Unidos sin haber estado nunca en dicho país, parece ser que sufre una terrible fobia a volar. Von Trier contestó que no es necesario conocer un país (ni siquiera haber estado allí) para rodar una película sobre él. No olvidemos que los sentimientos son universales y Casablanca no se rodó en África.


Von Trier nos muestra un mundo hostil que se aprovecha de los débiles. El trabajo es un infierno de ruido y deshumanización, nada de realización humana. El trabajo en una industria es un peligro para la integridad física y es insuficiente para salir adelante. Así como en Rompiendo las olas, el trabajo es el origen de la tragedia. Von Trier ataca la revolución industrial frontalmente y sin reparos.

Los números musicales de Selma son para ella una huida de la cruel realidad y un respiro para el espectador. Son preciosas canciones durante las cuales Selma es feliz. Puede que si no eres fan de Björk no te entusiasmen pero a mí me parecieron geniales. A pesar de estar rodados con cámaras digitales, hay números tan logrados como el del tren, la fábrica, el juzgado o el final en el que Selma/Björk va contando los pasos que va andando hacia su destino. Un emotivo tema (107 steps) cuya letra no dice nada, sólo números.



Del tremendo y agónico final sólo diré que me hizo llorar de lo lindo y me puso los pelos como escarpias. Inolvidable Björk y su sufrida interpretación. No se me ocurre una elección mejor que Björk para el papel de Selma, era la única elección posible. Por otro lado, Catherine Deneuve, Joel Grey, David Morse o Peter Stormare están francamente bien.


Un film muy duro y sin contemplaciones, pero dolorosamente hermoso. Como la vida misma.
8

lunes, 29 de junio de 2009

ASFIXIA (Choke)


Victor Mancini es adicto al sexo, trabaja como actor en un parque temático y finge asfixiarse en los restaurantes para aprovecharse de la caridad de sus salvadores. Su mejor amigo es otro adicto al sexo.



Las novelas de Chuck Palahniuk (autor de El club de la lucha) suelen estar contadas por sus cínicos protagonistas, personas marginadas que reaccionan ante la marginación de forma autodestructiva. Se aprovechan de las debilidades de la sociedad para sacar provecho. Al igual que en El Club de la lucha, los personajes principales asisten a terapias de grupo aunque realmente no las necesiten, sólo por diversión, sólo para saber que hay gente que está peor que ellos. Sólo para encontrar cierto consuelo. Así es el humor negro de Palahniuk.

En el caso de Choke el protagonista es el típico personaje de Palahniuk, tan cínico y autodestructivo que cae simpático desde el principio (por lo menos a mí). Todo el mundo que le rodea es igualmente repulsivo/fascinante y propio de la imaginación caótica y perversamente irónica de su autor: la madre con demencia, el amigo pervertido, las abuelitas del hospital, el personal sanitario, los compañeros de trabajo, los miembros de la terapia, etc.
El personaje de Victor (creíblemente interpretado por Sam Rockwell) no cree en nada ni en nadie, sólo se aprovecha de los demás para lograr sus fines. Pero algo (¿quizás el amor?) le hará plantearse toda su existencia, quizás no sea tan malo como él pensaba, quizás no sea malo en absoluto. La posibilidad de que realmente sea una buena persona trastocará toda su escala de valores y pondrá en peligro su ya de por sí inestable existencia. ¿Quiénes somos realmente? ¿Qué nos hace ser cómo somos? ¿Podemos cambiar nuestra forma de ser? ¿Vale la pena intentarlo?

A mí al peli me gustó, los personajes retrógrados y moralmente pervertidos de Palahniuk me parecen mucho más interesantes que todos los superhéroes y todos los robots que se convierten en camiones juntos. Su crítica a la sociedad actual y a sus corruptos valores me parece muy acertada.

Vale que aquí no está David Fincher tras la cámara y no hay una innovadora puesta en escena ni el ritmo es vertiginoso, pero si consideramos que es la primera película de Clark Gregg podemos pensar que estamos ante un director prometedor. Gregg consigue que nos involucremos en la sucia vida del protagonista y sigamos sus peripecias con interés. Si bien no llega a fascinar, sí que mantiene el ritmo de forma más que eficiente. Es valiente al tratar abiertamente temas tan espinosos (sobre todo en la puritana Norteamérica) y al mostrar ciertas escenas un tanto bizarras.

Del elenco actoral yo destacaría a Sam Rockwell (más comedido de lo habitual) y a una Anjelica Huston realmente memorable. Su interpretación de la extraña madre del protagonista (en dos momentos de su vida bastante distintos) me parece la mejor que ha hecho en bastantes años. También destacaría yo la aparición de Joel Grey (el inolvidable maestro de ceremonias de Cabaret).

Recomendable.
7