Mostrando entradas con la etiqueta David Morse. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta David Morse. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de agosto de 2013

Guerra Mundial Z (World War Z)


Parece que los zombies siguen estado de moda, tras unas décadas postergados a la serie B más casposa, parece que han vuelto a la vida para acaparar la atención de los grandes estudios y  hacerlos protagonistas de superproducciones como la que nos ocupa.

No es WWZ una película que me atrajera lo más mínimo, el trailer lleno de miles de zombies digitales agolpándose y formando montañas me recordó a esa bazofia de Soy leyenda. A pesar de todo, acabé viendo esta película y debo reconocer que no es tan mala como uno podía pensar, pero de ahí a ser buena dista un buen trecho.
Y no es buena precisamente porque estamos ante un blockbuster veraniego que busca complacer al mayor número posible de espectadores. Lo cual implica, en este caso, una total falta de personalidad. A la presencia de la mega estrella Brad Pitt hemos de sumarle que en el film se evita deliberadamente mostrar al espectador elementos desagradables como vísceras, sangre, etc. World War Z es un film de zombies light, muy light para mi gusto. Es un film de zombies para aquellos que no les gustan este tipo de pelis. No puedo dejar pasar que en el guión hay demasiado tópico, si incluso una hija de los protagonistas tiene asma y al héroe le ayuda un amigo de color. Más tópicos no se pueden incluir, leñe.

WWZ ni da miedo, ni tiene sustos ni es capaz de mantener al espectador en vilo ni poniendo en peligro a las hijas del protagonista.  Lo único novedoso de este film frente a otros de este tipo como 28 semanas después es que realiza un periplo por medio mundo en busca del origen de la infección (cosa que al espectador le importa un bledo, dicho sea de paso). Así se cambia varias veces de localización pero se desaprovecha la oportunidad de trazar una visión crítica del mundo en el que vivimos, sólo se critica un poco al régimen de Corea del Norte (que por algo forma parte del eje del mal). Por contra, Israel sale bastante bien parado (que por algo es aliado). No se aprovecha la excusa de la invasión zombie para criticar aspectos de la realidad del momento. No hay un mensaje ni una moraleja detrás de esta historia.

 Estos zombies por ordenador quedan chapuceros, prefiero los de Walking dead aunque sean más lentos. La manía del director Marc Foster de mover continuamente la cámara (¿para que no se note lo cutre de los efectos especiales?) sólo consigue que el espectador se maree y no se entere de nada. Tampoco la historia es especialmente emocionante mi está rodada de forma eficiente. Sí se deja ver (sobre todo si eres fan del guaperas de Brad Pitt) pero poco más.

Pero lo que más me chirrió no fueron los efectos especiales ni la desastrosa forma de mostrar la acción, fue el personaje de Brad Pitt. Un tipo que es todo un héroe americano: buen padre de familia, buen profesional, empleado de la ONU nada menos, gran capacidad paras el sacrificio, grandes dotes de mando, etc, encima es siempre el primero en darse cuenta de las cosas. Jo, qué tío. Sólo le faltaba tener la jeta de Brad Pitt. Actor que es muy guapo y se conserva muy bien e incluso no me duelen prendas a decir que es buen actor. Pero aquí, a pesar de su esfuerzo, no hay quien se crea a su personaje. Me gustó más Mireille Enos (The killing) en su papel de abnegada madre de familia y sufrida esposa del héroe que se queda cuidando de los hijos mientras su marido salva al mundo.

Por cierto, la música del film corre a cargo de Matt Bellamy, el de Muse, cuya partitura no deja de ser un calco del Tubular Bells de  Mike Oldfield


 Lo dicho. Flojita.

4,5

miércoles, 23 de septiembre de 2009

BAILAR EN LA OSCURIDAD (Dancer in the dark, 2000)

En su afán de destrozar costumbres cinematográficas, Lars von Trier se atrevió con el musical en el año 2000. La triste historia de una inmigrante checa en Estados Unidos que trabaja en una fábrica no parece lo más adecuado para un musical. Además su vida da un vuelco al enterarse de que se está quedando ciega, una dolencia que su hijo parece haber heredado.


La mano del trágico destino se cierne sobre la garganta de Selma. Selma adora los musicales y en ocasiones cree vivir escenas de éstos dentro de su propia vida. Probablemente sus alucinaciones de bailarines en los momentos más inapropiados sean desvaríos propios de una mente enferma.
Lars rueda de forma desapasionada y fría esta durísima historia. El guión no muestra piedad ni clemencia en ningún momento por Selma ni por el público. En los musicales siempre había un happy end, Lars no cede ni en eso. No hay giros forzados ni milagros. Toda la fuerza de la injusta justicia americana cae sobre Selma.
Por cierto, Von Trier fue criticado por rodar un film ambientado en Estados Unidos sin haber estado nunca en dicho país, parece ser que sufre una terrible fobia a volar. Von Trier contestó que no es necesario conocer un país (ni siquiera haber estado allí) para rodar una película sobre él. No olvidemos que los sentimientos son universales y Casablanca no se rodó en África.


Von Trier nos muestra un mundo hostil que se aprovecha de los débiles. El trabajo es un infierno de ruido y deshumanización, nada de realización humana. El trabajo en una industria es un peligro para la integridad física y es insuficiente para salir adelante. Así como en Rompiendo las olas, el trabajo es el origen de la tragedia. Von Trier ataca la revolución industrial frontalmente y sin reparos.

Los números musicales de Selma son para ella una huida de la cruel realidad y un respiro para el espectador. Son preciosas canciones durante las cuales Selma es feliz. Puede que si no eres fan de Björk no te entusiasmen pero a mí me parecieron geniales. A pesar de estar rodados con cámaras digitales, hay números tan logrados como el del tren, la fábrica, el juzgado o el final en el que Selma/Björk va contando los pasos que va andando hacia su destino. Un emotivo tema (107 steps) cuya letra no dice nada, sólo números.



Del tremendo y agónico final sólo diré que me hizo llorar de lo lindo y me puso los pelos como escarpias. Inolvidable Björk y su sufrida interpretación. No se me ocurre una elección mejor que Björk para el papel de Selma, era la única elección posible. Por otro lado, Catherine Deneuve, Joel Grey, David Morse o Peter Stormare están francamente bien.


Un film muy duro y sin contemplaciones, pero dolorosamente hermoso. Como la vida misma.
8