Nunca es tarde si la dicha es buena. Leonard Cohen ha salido de su retiro en un templo budista y ha vuelto a la carretera con casi 75 años (parece ser que su administrador se ha ventilado su fortuna) y es buen momento para reivindicar su legado. Para mí esta canción es una de las mejores de su autor, una letra cínica y pesimista como pocas.Sí ya sé que este hombre nunca ha tenido una gran voz, ni es un gran virtuoso de la guitarra y que no pasaría de la primera ronda de Factores X, Operaciones triunfos o chorradas similares, pero no le hace falta.