
Hace poco me preguntaron de dónde venía el nombre de Luis Cifer (no, no es mi nombre real). Yo pensaba que era obvio que es un pseudónimo, pero parece que la gente no pilla la burda ironía que dicho nombre esconde o no conoce la estupenda película El corazón del ángel.
Como bien le expliqué a mi interlocutor, el pseudónimo viene del personaje de Robert DeNiro en dicho film, Louis Cyphre. Tal personaje y su nombre son la clave de la peli, una clave que durante todo el metraje hemos tenido delante de nuestros ojos y no nos hemos dado cuenta.
El corazón del ángel es un film fascinante de trama laberíntica y visualmente inquietante. Empieza la peli como la típica historia de cine negro: años cincuenta, un tipo ha desaparecido y el detective Harry Angel es contratado para encontrarlo. Un caso anodino que se va complicando cada vez más, entrando en juego ritos satánicos y magia negra. La sombra de la muerte parece seguir al detective allí por donde pasa, todo el que tiene alguna relación con el caso aparece asesinado.
Cuando la investigación se traslada de Nueva York a Nueva Orleans se torna en una pesadilla en la que lo irreal se hace cada vez más palpable. Una amenazadora e invisible presencia se va apoderando del ambiente. Nada será lo que parece.
El director Alan Parker (Fama, The Wall, Birdie, Evita) nos ofrece un film oscuro, sucio, lleno de sangre, magia negra y sexo. Incluso hay alguna escena que combina todo ello de forma aterradora y fascinante (esas paredes sangrantes son inolvidables). Parker plasma en imágenes una pesadilla llena de metáforas religiosas. Como toda buena película sobre el satanismo (La semilla del diablo sería otro buen ejemplo), en ningún momento tenemos la total certeza de que lo visionado sea real, todo podría ser un mal sueño o una alucinación. No vemos nada sobrenatural pero la presencia del mal es cada vez más evidente. La eterna lucha entre la razón y la superstición se va decantando de parte de la segunda.
La presencia de Robert DeNiro y su inquietante personaje (ojo a la escena del huevo) hacen que todas las piezas encajen aunque deseemos que no fuera así. También la perturbadora presencia de Lisa Bonet es un valor añadido, de hecho Bill Cosby la despidió de su show televisivo debido al alto voltaje de algunas escenas del film.
Pero para mí el mejor del reparto es sin duda un Mickey Rourke (El Luchador, Nueve semanas y media) en su mejor momento. Todavía los excesos y las operaciones de estética no habían deformado su rostro. El personaje de Harry Angel se va hundiendo cada vez más en una espiral hacia el infierno. Una degradación física y psíquica perfectamente plasmada: desaliñado, siempre sudando, la ropa sin planchar, la mano vendada, etc. Un antihéroe que busca la verdad aunque intuye que lo que a encontrar no será de su agrado.
En definitiva, el film es el descenso a los infiernos de un hombre que cree saber quién es, pero cada paso que da le confunde algo más. En los títulos de crédito finales un ascensor va bajando entre ruidos disonantes hasta llegar a un sótano, allí se abren las puertas y Harry Angel sale del ascensor. Bienvenido al infierno.


