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lunes, 12 de diciembre de 2016

LA CHICA DEL TREN (THE GIRL ON THE TRAIN)


 He de admitir que no había leído la novela de Paula Hawkins ni tenía ni idea de qué iba La chica del tren. Así pues, me dispuse a ver la película sin la menor idea de su trama. Algo difícil hoy en día, con tanto trailer que te cuenta toda la película y tanto idiota por la red que se dedica a destripar la tramas sin previo aviso.

martes, 23 de diciembre de 2014

El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

  La trilogía de Peter Jackson sobre El Hobbit llega a su fin evidenciando que tres películas eran demasiadas para una trama tan breve. Cuidado que vamos a spoilear un poco.

 Ya había quedado claro en las dos primeras entregas que Peter Jackson había estirado demasiado la trama pero en esta última entrega es cuando esta prolongación se convierte en una pequeña losa que lastra el resultado final. Cuando la escueta historia de Tolkien se rellena con añadidos el resultado se resiente. Jackson y sus guionistas han intentado emular el estilo de Tolkien creando personajes y estirando situaciones para legar a las tres películas. La batalla de los cinco ejércitos es el film más corto de todos sobre la Terra Media, algo lógico ya que no quedaba casi nada por contar. El conjunto quedó bastante coherente en las anteriores entregas, pero aquí queda patente que el relleno no está a la altura.
 Un ejemplo: No entiendo el empeño de Jackson y sus guionistas por darle tanta cancha al personaje del avaro Alfrid (Ryan Gage). ¿Qué pretendía Jackson? ¿Mostrar cómo la codicia corrompe al alma humana? ¿No quedaba eso ya patente con el personaje de Thorin? Sin embargo, Thorin se redime mientras que Alfrid no sufre ninguna transformación y queda muy mal resuelto, ni siquiera recibe un castigo a su medida. Es el único que no evoluciona en toda la saga, su avaricia y su egoísmo le ciegan. Opino que es un personaje metido con calzador que no aporta nada excepto rellenar minutos. Puede que este molesto personaje (realmente odioso en sí mismo y por su tratamiento) y otras situaciones no resueltas sean ases en la manga de cara a posteriores ediciones extendidas.


 Que nadie espere nada nuevo a estas alturas. Jackson sigue fiel a su estilo visual y narrativo, cualquier variación hubiera sido un insulto a los millones de fans. No hay sorpresas. Todos conocemos a los magos, orcos, enanos, elfos y demás fauna ideada por Tolkien. Todo está más que visto. No tiene sentido esperar nada innovador. Sólo cabe disfrutar (en la medida de lo posible) con el último capítulo de la adaptación de Peter Jackson de la obra de Tolkien. Esta película cumple su misión de concluir la trilogía y enlazarla con la trilogía de El señor de los anillos, si bien lo hace de forma un tanto forzada.

 Si técnicamente el film está al nivel habitual (totalmente recomendable verla en 3D), la historia tiene además ciertos parones imperdonables. Me resultó casi imperdonable la bajada de ritmo que sufre el film pasada la primera media hora. Sinceramente, pensé que Smaug duraría bastante más en pantalla pero, una vez finiquitado éste, el film pierde bastante interés hasta que lo retoma en el excelente tramo final. Jackson nos presenta una vez más una gran batalla repleta de efectos especiales. Si bien esta vez toman protagonismo los enfrentamientos cara a cara entre parejas de buenos y malos. La gran batalla se resuelve de forma un tanto abrupta (gracias a la intervención de ciertos personajes que ya es habitual en esta saga que acudan al rescate en el último momento) pero las luchas cuerpo a cuerpo son realmente espectaculares.

 Por suerte, Jackson da el do de pecho y nos ofrece un final épico a la altura de la gesta que narra. Un final emocionante y vibrante que cierra esta segunda trilogía de forma más que digna. Un gran espectáculo lleno de emoción que nos hace olvidar las flaquezas del resto del film. Quizás sólo cabe objetar el hecho de que con Legolas (una vez más) se abusa de los efectos digitales y las fantasmadas (en un momento el film me recordó al vídeo juego Super Mario Bros). La verdad es que el tratamiento de Legolas en esta trilogía deja bastante que desear, poco tiene que ver con el personaje mostrado en la trilogía original.
 Como era de esperar, estamos ante un film más oscuro que sus dos predecesoras.  Estamos ante la entrega más irregular y endeble de las 6 sobre la tierra media pero incluso así es un entretenimiento más que digno.

 Yo pasé un buen rato a pesar de ciertos parones de ritmo y de algún personaje realmente odioso e innecesario. Todo ello palidece y se olvida ante un final tan épico.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Fast & Furious 6 (A todo gas 6)

 


La saga de Fast and furious parece dispuesta a seguir quemando rueda mientras le quede combustible. Cuando la franquicia parecía ya agotada, la quinta entrega fue un soplo de aire fresco y parece que ha marcado la pauta a seguir en el futuro. Esta sexta parte es más de lo mismo pero llevado todo aún más al extremo. No hay quien se la tome en serio pero como mero divertimento es de lo más estimulante.


 Quizás alguno se sorprenda, pero debo reconocer que me lo pasé bien con esta película. La testosterona y los esteroides nunca me han resultado atractivos, por lo que sigo sin verle la gracia a personajes como los encarnados por Vin Diesel y esa mole de músculos llamada Dwayne Johnson. No me pone ver tíos cachas en pantalla, aún menos cuando sus diálogos son de lo más ridículo. Pero ya sabíamos a lo que veníamos, esta franquicia se ha hecho famosa por sus espectaculares escenas de persecuciones sobre ruedas y sus fantasmadas. No ofrece mucho más, no tiene sentido analizar sus diálogos ni la coherencia de sus inverosímiles guiones y acrobacias. Sólo cabe disfrutar con sus adrenalíticas escenas y el rugir de los motores.

Al menos, en esta entrega parece que se han dado cuenta de la repetición de esquemas y han buscado a unos villanos a la altura. De hecho son muy parecidos a la gran familia de Dom Toretto (Vin Diesel). Esta vez no se enfrentan a mafiosos de poca monta y a ineptos policías, se enfrentan a un grupo de temerarios profesionales. Todo un reto. La excusa para volver a la acción es tan ridícula como siempre (es lo de menos). Toretto (el tipo más macarra y duro del universo, capaz de salir de un avión en llamas sin un rasguño) sigue siendo un sentimental que no puede abandonar a un miembro de su familia. Ahora resulta que estos peligrosos delincuentes son buena gente e incluso rezan antes de comer dando gracias al Señor. Ver para creer. Al final esta saga que iba de transgresora va a tener un mensaje bastante conservador. Incluso se hace apología del sacrificio por la persona amada (no sin antes pegarle dos tiros al villano de turno).

 Como era de esperar, F6 es una mera sucesión de escenas de acción, persecuciones, músculos, frases lapidarias, música disco, chicas en biquini, chistes sin gracia y más músculos. Y así hasta el apoteósico final en la interminable pista de un aeropuerto: 15 minutos intentando despegar a toda velocidad, no sé si hay una pista tan larga en todo el mundo. A mí me recordó a los tiros a puerta de Oliver y Benji. Por cierto, lo de las leyes de la física nunca les ha importado un bledo a los responsables de esta saga, pero en esta película se han pasado varios pueblos más de lo habitual.

 El director Justin Lin sigue siendo entregando espectaculares escenas de acción a toda velocidad, por algo son suyas 4 de las 6 películas (hasta ahora) de la franquicia. Sabe lo que su público quiere y se lo entrega en bandeja. Zapatero a tus zapatos. Desde luego, esta franquicia va a seguir, no hay más que ver los títulos de crédito finales para saber por dónde van a ir los tiros. Yo apuesto por que acaben cruzando esta saga con Los Mercenarios, Michelle Rodríguez estaría perfecta haciendo de hija de Stallone (lleva toda la vida en ese papel). Ni que decir que las interpretaciones están a la altura de lo esperado, lamentables, entre lo ridículo y lo absurdo. Lamentablemente, parece que a Elsa Pataky no le han dado demasiada cancha en esta saga y su personaje queda aquí en un segundo plano. Tampoco nos perdemos nada.
 Me resultó curioso que varias escenas del film se desarrollen en España. Buena idea, con la cantidad de autopistas y aeropuertos que tenemos infrautilizados (gracias a nuestros políticos) podríamos usarlos como escenarios para rodajes. Así les daríamos algún uso, quizás volvamos a atraer rodajes a gran escala como pasó con Almería y los spaghetti western.

Lo dicho, no busquéis lógica alguna y dejaos embriagar por el olor a gasolina y rueda quemada. Sólo así podréis disfrutar de esta gran tontería.