Mostrando entradas con la etiqueta Justin Theroux. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Justin Theroux. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de diciembre de 2016

LA CHICA DEL TREN (THE GIRL ON THE TRAIN)


 He de admitir que no había leído la novela de Paula Hawkins ni tenía ni idea de qué iba La chica del tren. Así pues, me dispuse a ver la película sin la menor idea de su trama. Algo difícil hoy en día, con tanto trailer que te cuenta toda la película y tanto idiota por la red que se dedica a destripar la tramas sin previo aviso.

martes, 11 de enero de 2011

Inland Empire (2006)


Si las películas de David Lynch ya son complejas normalmente, en Inland Empire llevó su particular forma de entender y hacer cine a sus últimas consecuencias.


Inland Empire es una pesadilla de 3 horas, un film totalmente distinto a cualquier cosa que hayas visto antes en tu vida, es una locura en sí misma. Lynch plasma su universo propio y cerrado herméticamente. Un universo en el que el espectador no consigue penetrar nunca, sólo asiste entre fascinado y aburrido a unas escenas que no parecen tener apenas conexión unas con otras.
Yo reconozco que me costó tres intentos ver esta película. Soy fan de Lynch desde que descubrí Blue Velvet de niño (eso explica mucha cosas) pero con esta película se le ha ido definitivamente la cabeza. No es que el film sea malo sino que a Lynch le importa un bledo el espectador. Lynch financia sus películas con sus trabajos para publicidad y los ingresos de su página web, filma en video digital para abaratar costes, llama a amigos que actúan casi gratis y le financian los de Studio canal, así no necesita recuperar lo invertido con los ingresos de taquilla. El problema es cuando alguien paga por ver esta película en un cine y se encuentra con este engendro salido directamente de una mente enferma y libre. Los que conocemos su cine vamos sobre aviso, pero no es un film para no iniciados.

Primeramente, en la película nos encontramos las habituales escenas oníricas de Lynch que tanto nos han gustado siempre a sus seguidores. Ya en la primera escenas vemos a unos personajes cuyo rostro ha sido difuminado, luego asistimos a una especie de sitcom surrealista protagonizada por unos conejos gigantes. Todo ello ocurre en los primeros cinco minutos del film (si se le puede llamar así), suficiente para que el 90% de los espectadores que asisten a una sala de cine huyan despavoridos de la misma. Luego la cosa continua con la visita de una vecina a la mansión de una actriz (Laura Dern) a la que anuncia que ha sido elegida para un importante papel. Luego asistimos al rodaje de la película, conocemos al director (Jeremy Irons) y al actor principal (Justin Theroux ).

Todo con un exasperante ritmo lento, lentísimo. Cuando ya estamos mirando las agujas del reloj y nos damos cuenta que sólo llevamos 30 minutos de película se nos anuncia que el film que van a rodar los actores no es original, es un remake de un film maldito que nunca acabó de rodarse. Parece que la cosa se pone interesante. Pero Lynch consigue desconcertarnos totalmente (una vez más) cuando la actriz principal empieza a confundir la realidad con el guión que está interpretando. Ambos mundos (realidad y ficción) se suceden sin orden ninguno, intercalándose con escenas en Polonia, extrañas gentes de circo, derrames de ketchup, flashes estroboscópicos, una aguja sobre los surcos de un vinilo, prostitutas, las letras AXXon N pintadas con tiza y una flecha, una chica llorando en una habitación, la habitación 47, un destornillador, un agujero en una prenda interior de seda
hecho con un cigarro, chicas que bailan, un tipo serrando un tronco, un cabaret, un marido que mira desde el fondo de un pasillo oscuro y cientos de momentos surrealistas.

Nunca sabemos muy bien a quien (ni cuando) está interpretando Laura Dern: si a la actriz, a su personaje, un espíritu o a una chica asesinada. Un torbellino de escenas inexplicables e inconexas nos van confundiendo más y más hasta llegar a una larga escena en la que unos vagabundos hablan del autobús a no sé dónde y de una chica con una pierna de madera que tiene un mono. Pero Lynch aún se guarda varios ases en la manga: la cantidad de personajes, escenas y pistas (aparentemente incoherentes) que ha ido diseminando por todo el film encajan en unos alucinantes títulos de crédito con el temazo Sinnerman de Nina Simone de fondo. El músico Ben Harper, por entonces casado con Laura Dern, aparece brevemente al piano. También aparecen Naomi Watts y Laura Elena Harring (Mulholland Drive).


En Inland empire Lynch ahonda en ciertos elementos recurrentes de su carrera: espíritus perversos, el cine dentro del cine, las dobles personalidades, cine negro, un aire retro, sexo, realidades paralelas, etc pero las lleva al extremo de tal manera que el espectador no entiende casi nada y se aburre casi todo el tiempo. O puede que simplemente rodara lo primero que le pasó por la cabeza. Eso sí, su sello característico está presente en cada plano aunque ruede con cámara de video digital. También la música de Angelo Badalamenti sirve para identificar la autoría del film. De los actores no se puede decir mucho, están bien intentando poner cara de algo aunque no entiendan nada. Laura Dern se pega las tres horas con cara de susto.

Muchos tildarán de tomadura de pelo a esta película, otros dirán que es una peli de arte y ensayo avanzada a su tiempo, cine abstracto dirán otros. Todos tienen razón. Lynch rodó la película sin guión alguno, improvisando sobre la marcha, rodando lo que se le iba ocurriendo y logrando algunas escenas muy sugerentes y otras muy aburridas. Aquí más que nunca Lynch no busca narrar una historia, se pasa por el forro todos los cánones de la narración cinematográfica. Esta película no te cuenta una historia, intenta sumergirte en una pesadilla sin salida ni sentido durante 3 eternas horas.

Las pesadillas no necesitan explicación, Inland Empire tampoco.