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martes, 7 de agosto de 2018

Misión imposible: Fallout


Misión imposible: Fallout es la sexta entrega de esta franquicia y, si una hecatombe nuclear no lo remedia, hay cuerda para rato. ¿Tiene esta saga algo nuevo que aportar? ¿No vale ya de cine de espías y acrobacias inverosímiles? En serio, ¿Otro clímax a base de una cuenta atrás?¿No va siendo hora de que los tiroteos, las persecuciones y los gadgets pasen a mejor vida?

miércoles, 4 de enero de 2017

El contable (The accountant)


Seamos claros desde el principio. El contable es la típica película norteamericana que  requiere del espectador un esfuerzo sobrehumano para resultar creíble. Su trama es de lo más inverosímil, sin embargo, si pasas por alto este importante detalle, puede hacerte pasar un rato entretenido. A mí me pasó, el film me entretuvo a pesar de lo endeble de su propuesta y verle constantemente las intenciones. 


viernes, 2 de septiembre de 2016

Jason Bourne


 Eso de estirar las sagas hasta lo inverosímil me ha parecido siempre una mala idea. Claro que en el negocio del cine no priman los intereses del público o los meramente artísticos, prima el dinero. La saga de Jason Bourne debería haberse quedado en las tres películas originales. Ya aquel sucedáneo de El legado de Bourne fue un film fallido. Por mucho que  ahora Matt Damon y Paul Greengrass hayan regresado a la franquicia, la cosa no ha dado los resultados esperados. Se podría pensar que la reunión del actor protagonista y el director principal de la franquicia vendría originada por una buena historia, nada más lejos de la realidad.
Cierto que Greengrass sigue siendo un maestro para las escenas de acción y las persecuciones pero todo ello palidece si viene acompañado de un torpe guión.Una pena que entre tanto dinero invertido no hubiera una partida para pagar un guión decente. La historia esta vez es de lo más simplona y la excusa para sacar a Jason Bourne de su escondite es de lo más peregrina. No hay quien se lo crea. Ahora Jason Bourne empieza a recuperar la memoria, cómo mola, y los malos de la CIA tienen algo decir sobre la muerte de su padre. No me digas. Para la siguiente entrega nos dirán que su madre está viva y presa en Libia.
 Mientras uno ve Jason Bourne no puede evitar que le asalte la sensación de innecesaria secuela cogida por los pelos. Ni siquiera hay una trama mínimamente interesante y la repetición de esquemas resulta preocupante. Esta franquicia creó escuela hace una década dentro del cine de ación (hasta James Bond tomó nota) pero ahora se suma al carro de la mediocridad. Una lástima. Me podría poner quisquilloso y hablaros largo y tendido de incongruencias y casualidades difíciles de creer como qué demonios pinta un director de la CIA en un congreso de redes sociales (lo flipo) o esos cachivaches de espías colocados estratégicamente en stands para que los coja el protagonista o ese mismo director de la CIA que, acosado por un asesino, pide quedarse solo en su habitación. Demasiadas casualidades que evidencian un pésimo guión que es una mera excusa para enlazar escenas de acción. La verdad es que uno hubiera agradecido que no se notara tanto que toman al espectador por idiota.
Lo que más me gustó del film es la electrizante persecución en moto por Atenas, escena que, por cierto, se rodó en Tenerife. Todo lo demás me resultó previsible y sin sentido. Tampoco esa persecución final en Las Vegas me pareció gran cosa debido a que han optado por la espectacularidad (o fantasmada) antes que la verosimilitud. Las anteriores entregas resultaban (o parecían) verosímiles, esta nueva entrega pierde toda su credibilidad en una escena final en la que las leyes de la física dejan de tener sentido. Y no es la única ocasión en la que ocurre.
Una vez más tenemos a buenos actores metidos en alimenticios papeles secundarios. Tenemos a la agente colaboradora de Bourne (Julia Stiles), el implacable asesino encargado de acabar con Bourne (esta vez interpretado por Vincent Casse), una ambigua agente de la CIA (Alicia Vikander). El villano de turno esta vez le ha caído al bueno de Tommy Lee Jones quien, pensando en la jubilación, seguro que ha agradecido el generoso cheque por participar en este proyecto. A Jones se le nota distante y poco comprometido, quizás se deba a que su personaje es un calco de los ya vistos en anteriores entregas o que, simplemente, pasaba en moto de implicarse. Otro que está bastante pasota es Matt Damon. No es que el tipo haya sido nunca un gran actor (por decirlo suavemente), pero aquí está especialmente inexpresivo. Se supone que toda la película recae sobre sus hombros pero el tipo es incapaz de transmitir nada con su expresión. He visto enchufes más expresivos. Lo de repartir mamporros se le da mejor. Y ni siquiera en eso está a la altura de anteriores entregas.

Supongo que los muy fans de Jason Bourne saldrán satisfechos ya que tendrán las dosis justas de acción pero no aporta nada que no hayamos visto y mucho mejor narrado en otras ocasiones.


jueves, 28 de julio de 2016

13 HORAS: LOS SOLDADOS SECRETOS DE BENGASI


Odio el cine de Michael Bay y todo lo que significa. Para mí sus películas (por llamarlas de alguna manera) son el paradigma de lo que nunca debió de ser el cine. Bay es un peligro público que, ironías crueles del destino, ha tenido grandes éxitos de taquilla como Bad boys, The rock, Armagedon, Pearl Harbor o ese elogio a la estupidez que es la saga Transformers. Su estridente cine se basa únicamente en los efectos especiales sin tener el más mínimo interés en la trama (ridícula cuando no inexistente en todos sus films) ni en el desarrollo de personajes (planos y patriotas). Su cine para memos parece tener como único objetivo glorificar a las fuerzas armadas estadounidenses. No se sabe si Bay ha leído un libro alguna vez o si ha salido de su país, pero creo que cualquiera de las dos cosas le vendría muy bien. Igual descubre algo. Tampoco podemos decir que su estilo haya evolucionado en estos 20 años de carrera. No solo es un director anclado en su propio estilo visual sino que se dedica a producir abundante basura que recae en manos de otros directores más negados que él, cosa difícil de creer. Así ha producido innecesarios remakes de films de terror como La matanza de Texas, Viernes 13 oAmytiville. Como era de esperar, todas ellas muy inferiores a las originales. Las filmografías de Michael Bay y Roland Emmerich son al cine lo que una hamburguesa de McDonald’s a la cocina internacional: pura basura consumida diariamente por millones de personas que, quizás, no conozcan nada mejor. Así nos va.

Todo este largo párrafo glosando los motivos por los que odio el cine de Michael Bay sirve de introducción para que entendáis mis reservas hacia la última película de este tipo. Parece que ha abandonado parcialmente la ciencia ficción más descabezada (ya sabes: miles de hierros cambiando de forma vertiginosamente ante los ojos del mareado espectador) para adaptar una historia real. Pero no una historia real cualquiera. La historia de unos americanos atrapados en la embajada norteamericana de Bengasi, Libia, en 2012. Una historia que le permite a Bay avisarnos del peligro que corren la civilización occidental, la democracia y la libertad. Menos mal que están los norteamericanos por el mundo. Que aunque sean soldados a sueldo, los protagonistas de este film son norteamericanos y ellos sí que saben mantener a raya a los insurgentes islamistas. A veces pienso si Bay no estará a sueldo de la CIA.
No esperéis de Michael Bay una somera aproximación a lo que supuso la malograda primavera árabe ni una detallada descripción de la situación en Oriente Medio. Tampoco se explica quien fue Gadafi a pesar de que su cara aparece bastante en el film, únicamente se explica que fue un dictador y que tenía una guardia personal formada por mujeres. Todo lo demás le importa muy poco a Michael Bay y a su público ávido de acción. Con unos breves textos explicativos (apenas 25 segundos), Bay nos mete en faena. Una pena que Bay se dedique tanto tiempo y dinero a las escenas de acción y no pierda un segundo en meternos en el contexto histórico de su film. En ese aspecto me han gustado mucho más films recientes como Argo, La noche más oscura o Único superviviente. Pero Bay va a lo que va. Su film emparenta más con Blak Hawk derrivado. Tiroteos a mansalva para demostrarnos lo bravos que son los yanquis aunque estén en inferioridad numérica. Que para algo creen firmemente en la familia y la camaradería. No pueden faltar esos planos de la bandera yanqui, ni el publi reportaje de las fuerzas aéreas norteamericanas, ni esos planos a cámara lenta marca de la casa. Incluso se plagia a sí mismo mostrando el recorrido de una bomba que cae al suelo que ya usó en Pearl Harbor.
Si uno consigue apartar a un lado el patriotismo y las manidas alabanzas a la familia y la camaradería, nos encontramos ante un film efectivo que cumple su misión de entretener. No me duelen prendas en reconocer que es su mejor película hasta la fecha, tampoco era tan difícil, y que pasé un rato agradable durante buena parte del metraje. Al menos esta vez, el film se hace ameno aunque sus dos horas y media de tiroteos y asaltos acaben resultando excesivas. Esta historia (que tampoco hay mucha) se podría haber contado en hora y media sin problemas. Las escenas de acción están conseguidas, para eso son lo único que importan a Bay, y poco más se puede decir.
 Esta vez Bay está algo más comedido, es cierto, no hay tanto efecto digital que marea al espectador ni chicas monas metidas con calzador. Pero sigue siendo el maldito Michael Bay.


jueves, 14 de mayo de 2015

Mad Max: Fury road


 La carrera del director George Miller se había disuelto como un azucarillo en un vaso de agua. Nada quedaba en su cine de la violencia de sus primeros films. Ni Babe, el cerdito valiente ni Happy feet tienen nada que ver con su Mad Max. La enorme falta de ideas del cine actual puede haber servido para que Miller revisite ese polvoriento futuro post-apocalíptico que nos brindó lo mejor de su filmografía.

 ¿Es esta Mad Max: Fury road una secuela, una precuela o un reboot?  Poco importa. Lo único que le podíamos pedir a esta revisión es que fuera lo suficientemente violenta, salvaje y macarra como lo fue Mad Max 2 (la mejor de la saga) hace ni más ni menos que 35 años. Cualquier otra cosa hubiera sido una gran decepción. Nadie quiere una revisión naif/edulcorada/adolescente de un clásico del cine post-apocalíptico ni otro insulso remake como Robocop. Por suerte, George Miller esta en plena forma a sus 70 años y nos entrega un gran espectáculo lleno de violencia y velocidad. Las escenas de acción son trepidantes y el espectador no tiene apenas ni un segundo de respiro. Mad max es un torbellino incontrolable de polvo y sangre. Es lo que todos esperábamos. Bravo.


 Mad Max: Fury road es puro entretenimiento. Miller ha vuelto para reclamar el trono del cine de acción y velocidad que parece que le había robado la saga de The fast & the furious. Miller se ha adaptado increíblemente bien a las nuevas directrices de un género que él ayudó a parir. El tiempo no ha pasado en balde, su film tiene 2.700 cortes frente a los 1.200 de la segunda entrega. El cine de acción se ha hecho mucho más vertiginoso en estos años. Como bien se dice en la publicidad del film, el futuro pertenece a los locos. Amén.
 Miller nos regala varias escenas simplemente geniales, desde el prodigioso inicio hasta la batalla final, el film está plagado de algunas de las mejores escenas de acción de los últimos 15 años. Y mira que hemos visto cine de acción (alguno realmente bochornoso). Mad Max: Fury road es un prodigio perfectamente rodado a la vieja usanza (sin dejar que lo efectos especiales tomen el control) y con un montaje alucinante. Escenas como la de la cadena o el árbol me dejaron clavado al asiento y con la boca abierta.

¿Y el guión? La historia es una mera excusa para las escenas de persecución. No hay más vueltas. La película es tan simple en su historia como compleja en su ejecución. Obviamente, se han invertido muchas más horas en el rodaje o en la sala de montaje que escribiendo el guión. Sin embargo, Miller ha sido lo suficientemente hábil para incluir atractivas novedades como la religión y las drogas como incentivos de las masas. Su villano es un tirano de libro que usa cualquier medio para dominar a su pueblo. La sociedad mostrada en el film ya no depende solamente del agua o la gasolina, también la sangre y las balas son fundamentales. La sociedad mostrada esta vez por Miller ha mutado de la anarquía a la tiranía existiendo un perverso orden social. En su mirada a la sociedad me pareció ver ecos de Jodorowsky, sobre todo en el uso de personajes como enanos en las clases superiores y amputados en las clases más bajas.

 Que tampoco nadie busque una aguda crítica social o profundidad psicológica en este tipo de cine.  No hay tiempo ni ganas de saber el pasado de los personajes. Con trazo grueso y leves apuntes Miller nos informa del carácter de cada uno de ellos. Es un mundo cruel en el que preguntar antes de disparar te costará la vida más pronto que tarde. Ni siquiera pierde tiempo en contarnos el pasado del protagonista, sería repetirse respecto a la película original. Con una voz en off y unos flashbacks tenemos resuelto el traumático pasado de Max. Miller va directamente a la acción y nos obliga a agarrarnos fuerte al asiento si no queremos salir despedidos de la sala de cine en la próxima curva o perder la cabeza con el próximo disparo. Yo me lo he pasado de coña.
 Debo destacar el sobresaliente diseño de producción. En especial, las máscaras, los vehículos y los volantes me han parecido fascinantes. Miller ha realizado al fin la película que muchos de sus imitadores llevan décadas intentando.


 En cuanto a los actores, todos cumplen, el tándem formado por Tom Hardy y Charlize Theron conforma una atípica pareja protagonista de lo más efectiva. No es que Hardy tenga muchas líneas de diálogo, de hecho, durante buena parte del metraje se limita a monosílabos, pero el tipo sabe dotar a su personaje del carisma necesario y no imita a Mel Gibson. Como pasaba con la saga original, Max me parece el personaje menos interesante de todos. Por su parte,  Charlize Theron compone una Imperator Furiosa que se suma a esas sufridas heroínas que reivindican el personaje de la mujer dentro del cine de acción. Ya era hora que, salvo honrosas excepciones, las mujeres sean en el cine algo más que objetos sexuales y desvalidas damiselas. En esta Mad Max del siglo XXI las mujeres tienen mucho que decir. También aparecen  Zoë Kravitz y Rosie Huntington-Whiteley. Como dato curioso y guiño a los seguidores de la saga original tengo que destacar que Hugh Keays-Byrne (quien ya interpretó a Cortauñas en la primera película) vuelve a interpretar al villano de turno, un Immortan Joe realmente carismático.

 Debo mencionar que me gustó la adrenalítica música del DJ Junkie XL (a base de tambores y guitarras), sin embargo, su música orquestada para los momentos más calmados me resultó demasiado obvia. Pueden ser manías mías.

 No se pierdan Mad Max: fury road, una montaña rusa mortalmente entretenida.

7

sábado, 11 de abril de 2015

Fast & Furious 7 (A todo gas 7)


Es una pena que la crisis económica redujera drásticamente la moda del tunning en nuestro país. Era impagable ver a esos veinteañeros que se gastaban una fortuna en maquearse el coche para ser los tipos más molones del barrio. Era un poema verlos con sus equipos de música saturados de graves, esa música horrible, esos tubarros, esas luces de neón, esas llantas del hiperespacio y esos alerones inverosímiles. Quedaban tan extravagantes que hasta me resultaban simpáticos. Nunca he rendido culto al automóvil ni es un mundo que me apasione especialmente. Entiendo que para muchos su vehículo es una prolongación de su personalidad y tal, pero para mí es sólo un medio de transporte.

 Partiendo de este punto, creo que queda claro que no soy muy aficionado a esta saga de The fast & the furious que parecía destinada inicialmente a los aficionados al tunning y las carreras. Siempre me resultaron demasiado obvios su estética de videoclip y sus planos a cámara lenta de chicas ligeras de ropa moviendo las carnes, pero la saga me ha ido ganando con las sucesivas entregas. Estas pelis son tan conscientes de su propia falta de pretensiones que han acabado siendo una parodia de sí mismas. Esa falta de pudor las hace bastante disfrutables. Son malas y no intentan ocultarlo. Sigo sin recomendarlas cuando hablamos de buen cine, pero entiendo perfectamente su éxito y no puedo negar que son ideales para desconectar el cerebro y pasar un buen rato, sin más. Algún moderno que se cree molón por usar palabras en inglés diría que es un guilty pleasure, yo diría que son esas películas que sabes que son malas pero te entretienen a rabiar. No hay que buscarles la más mínima lógica ni coherencia a la trama, tampoco procede pedir que respeten las más elementales leyes de la física ni contengan unos diálogos decentes.

 Esta saga nació siendo una macarrada para tuneros y ha terminado siendo un puro divertimento de acción y fantasmadas. Nada que objetar, es un cine que tiene su público (cada vez más numeroso) y no hay que pedirle peras al olmo. Para ponernos transcendentales y sesudos ya tenemos otro tipo de cine.

Esta imagen resume bastante bien a la franquicia Fast & Furious
 Esta séptima entrega tuvo que superar la muerte de Paul Walker a mitad del rodaje (paradójicamente en un accidente de coche, al final va a resultar que esto del cine es una gran mentira) teniendo que modificar el guión para adaptarse a esta nueva situación. También se optó por sustituir a Walker por dos de sus hermanos en las secuencias que le faltaban por rodar. Por increíble que parezca (y gracias a los efectos digitales) la cosa ha quedado casi perfecta y la peli no se resiente sino que incluso gana enteros con el homenaje final a Walker. Si no supiéramos que Walker murió en 2013, no hubiéramos notado nada. Toda la peli es un tributo a este actor. La verdad es que el final de esta última entrega (¿alguién se cree realmente que es la última?) me resultó incluso emotivo.
 Esta séptima entrega no deja de ser más de lo mismo pero elevado a la enésima potencia. Más fantasmadas a mayor velocidad. Parece que al final esta saga ha evolucionado hasta ser una versión hasta las cejas de ácido de Misión imposible. No hay pirueta que les resulte imposible a Toretto y sus colegas. Al diablo con la gravedad y las leyes de la física. Toretto y cía no son los putos amos, son los putos dioses de la velocidad y el absurdo. Pero si Toretto ha pasado de ser un enemigo público a salvar al mundo, leñe. No existe mayor redención en el cine moderno y sin apenas mover un músculo de la cara.

 Lo del guión es una mera anécdota, una excusa para enlazar escenas espectaculares y carentes de toda lógica. No vale la pena buscarle el más mínimo sentido. ¿Informáticas con cuerpos de escándalo? ¿Terroristas africanos campando libremente en sus helicópteros por L.A.? ¿Coches que dan 300 vueltas de campana y sus pasajeros salen sin un rasguño? La verdad es que yo sigo echando de menso un poco más de verosimilitud en los guiones. Incluso tenemos un McGuffin de lo más ridículo (el ojo de Dios, ni más ni menos, que resulta ser un simple pen drive) y un villano interpretado (es un decir) por Jason Statham. Lástima que el guión sea tan zafio y no haya sabido sacar más jugo a un villano que prometía bastante y se queda en muy poco. Sigue habiendo muchas odas a la familia y se intenta enlazar con las anteriores entregas en un intento de finalizar la saga. Pero todo el tono crepuscular que despide el film (ese manido rollo de volvemos del retiro para un último golpe) no hay quien se lo crea ni a quien le importe.


 En cuanto a la dirección, James Wan es el tipo que ha insuflado nueva vida al cine de terror con éxitos como Saw, Insidious o Expediente Warren y se incorpora a esta saga dándole un giro todavía más espectacular. Wan es todo un referente del cine comercial moderno, no es que sea ningún genio pero sabe rodar y crear tensión en el espectador. Aquí se adapta a las constantes de la franquicia de forma perfecta potenciando sus puntos fuertes. Nada que objetar a su forma de rodar y el ritmo anfetamínico que imprime a las escenas de acción, era lo que todo el mundo esperaba.

 En cuanto a las actuaciones, poco que añadir, todo está como siempre. Hay mucho muro de piedra hinchado de esteroides diciendo frases lapidarias. No podemos pedirle a Vin Diesel que amplíe su limitado campo de registros ni pretender que esa mole de músculos que es The Rock se ponga a recitar a Góngora. Estos tipos saben lo que se les da bien (el gimnasio e ir de guays) y se limitan a darle al público lo que éste espera de ellos. Tampoco Michelle Rodríguez ofrece nada nuevo que no hubiéramos visto ya en su eterno personaje de macizorra mal encarada pero con corazoncito. Por cierto, casi me  parto de risa al saber que su personaje se llama Leticia Ortiz. En cuanto a Elsa Pataky, se ha cortado el pelo y sale poco.

 Lo dicho, adrenalítica despedida a Paul Walker que no defraudará a sus seguidores.



domingo, 14 de septiembre de 2014

Al filo del mañana (Edge of tomorrow)


 Para su nueva película, el todopoderoso e inmune al paso del tiempo Tom Cruise ha escogido al director Doug Liman. Liman es el responsable de films más que decentes como El caso Bourne o Caza a la espía y mediocridades como Jumper o Sr y Sra Smith.

 Me inclino a pensar que Liman es un buen artesano que sabe rodar y darle ritmo a una historia pero que cuando no hay nada que sacar se limita cumplir con el expediente.  Lamentablemente, creo que en Al filo del mañana estamos ante un claro ejemplo del segundo caso. Liman cumple y entrega un film a más gloria de su estrella pero poco más. Las escenas de acción son trepidantes y el ritmo general del film está bastante conseguido, por lo que estamos ante un encargo de Liman resuelto una vez más con buen hacer pero poca personalidad. Dudo mucho que Tom Cruise deje que se vea la personalidad de sus directores en ninguna de sus películas.

 Al filo del mañana es el enésimo blockbuster en la carrera de Tom Cruise, otro film que es sólo un mero entretenimiento para un espectador sin demasiadas pretensiones. Ofrece algo más a base de unos impecables efectos especiales y un buen ritmo pero se olvida tan pronto como se ve. Al igual que Oblivion es una ciencia ficción con algo más de trasfondo de lo que suele ser habitual en las grandes producciones pero no es una ciencia ficción que deba ser tomada en serio. No estamos ante Origen, Moon o Gravity.
Vale que la premisa argumental es del todo inverosímil y ridícula pero no se trata de buscarle tres pies al gato, no estamos ante un film tipo 2001 sino más bien ante el último lucimiento de Tom Cruise. Si la trama se nos hace poco creíble, el final es de traca, hay que echarle muchas ganas para que nos resulte veraz ese forzado final que, como pasó el Oblivion, le hace perder al conjunto bastantes enteros en busca de un happy end bochornoso.


 Este film se podría definir como un cruce entre Salvar al soldado Ryan y Atrapado en el tiempo. Aquí el Día de la marmota se ha transformado en el día D en el que hay que desembarcar en Francia para echar al invasor.  A mí me parecieron demasiado obvias las referencias a la Primera Guerra Mundial (se habla de una decisiva batalla ocurrida en Verdún) y la Segunda Guerra Mundial. Sólo faltaba que los alienígenas hablaran alemán. Todo bastante obvio y destinado a un espectador medio no muy ducho en historia.

  Siguiendo con las referecnias, debo comentar que los villanos parecen sacados de Matrix y la estética manga me resultó un tanto chocante (esa espada...) pero es comprensible si pensamos que el film se basa en un cómic Manga. También me recordó a Starship troopers pero sin la mirada ácida aquélla. El film funciona como divertimento aunque desperdicia la oportunidad de cierta crítica social. Por cierto: la propaganda de hacia la victoria me recordó a la propaganda cubana usando la imagen del Che. Lástima que todas estas referencias no acaben llegando a ningún sitio y se queden en meros guiños que buena parte del público no captará.

 Debo admitir que me gustó Tom Cruise, está en su eterno papel de héroe pero creo que hace un buen trabajo. La evolución de su personaje a través de la repetición de un mismo día me resultó divertida. Una vez más estamos ante un canalla que acaba convertido en un héroe muy a su pesar. Quizás la historia sentimental con el personaje de Emily Blunt sea lo más flojo del film (si exceptuamos el final). Parece que Tom Cruise quiere exorcizar los rumores de homosexualidad incluyendo en todas su películas un romance con una bella señorita. Allá él. Me gustó Emily Blunt aunque no destile mucha química con nuestro amigo cienciólogo.

 Por suerte, el buen ritmo y unos toques de humor hacen que la constante repetición de la trama no se haga aburrida al espectador. Un blockbuster justito.

5

jueves, 14 de agosto de 2014

Los mercenarios 3



 Los mercenarios 3 es más de lo mismo pero elevado a la enésima potencia y con bastante menos gracia. Tanto esteroide parece haber atrofiado la chispa cómica de estos veteranos y acartonados protagonistas. Ni la sabia nueva aportada por la nueva generación de mercenarios (bastante sosos, por cierto) consigue insuflar algo de vida a este ruidoso geriátrico ambulante.

 La verdad es que Stallone (68 años que tiene el colega) fue muy listo al dirigir la primera entrega él mismo y dejar las otras otras dos en manos ajenas. Por desgracia, lo de coger a un director poco experimentado para controlarlo a tu antojo durante el rodaje no suele dar buenos resultados. Al director Patrick Hughes no se le nota estilo narrativo ninguno ni ninguna dote especial tras la cámara. Mi abuela lo hubiera hecho casi igual de bien. A su favor tiene que no es culpa suya que el guión sea un a completa idiotez llena de tópicos y que con tanta mega estrella debía de ser difícil controlar tanto ego. Hughes se limita a cumplir con los parámetros de esta saga, nada más.


  El problema reside en que la historia no tiene la frescura ni la ironía de la segunda entrega (la mejor de las tres con diferencia). En un guión con bastante poca gracia esta vez, los piques entre las estrellas no me resultaron especialmente divertidos y muchos personajes quedan desdibujados (Dolph Lungren tan apenas tiene protagonismo) en favor de otros que dan verdadera grima. Me refiero a nuestro Antonio Banderas que hace el ridículo como pocas veces le hemos visto hacer (y mira que hay donde elegir). Banderas esta fatal en su ridículo personaje, verlo cantar el himno de la legión me provocó vergüenza ajena. Banderas es lo peor del film con diferencia.
 Tampoco es que Mel Gibson se escape de la quema, está terriblemente sobreactuado interpretado el mismo personaje que en esa otra tontería llamada Machete kills. Un desticulante villano entre lo risible y lo patético. La otra estrella de renombre que se incorpora a esta mamarrachada es el bueno de Harrison Ford (71 años), aparece poco y está correctito aunque desaprovechado. Lo de Stallone no es interpretar, es hacer durante casi 40 años el mismo papel de tipo duro pero con corazoncito. Sly sabe que ya nadie se lo toma en serio y ha decidido huir hacia delante. Esta vez se ha afeitado, nada de perilla ni bigote, ésa es toda su preparación para el personaje. Tampoco Schwarzenegger (67 añitos) parece que se haya preparado mucho su personaje, le basta con aportar su presencia y coger un arma.

 Por cierto, recomiendo el visionado en versión original de esta película, sólo así se pueden entender las bromas a costa del acento de Jason Statham y oír la auténtica voz de Antonio Banderas mientras canta el himno de la legión. Por Dios, qué bochorno.

 El resto del film es lo que todos esperábamos, tiros, explosiones y patadas a diestro y siniestro. Quizás se les ha ido la mano (bastante) con alguna fantasmada y se nota mucho cuando los actores están doblados por especialistas pero seguro que los aficionados al cine de acción de décadas pasadas no saldrán decepcionados. Para ellos va destinada esta cinta, que la disfruten.

3,5


Por cierto ¿es realmente este film el canto del cisne de Stallone? No creo. Seguro que en breve vuelve con Rambo 5. ¿Habrá una Mercenarios 4? Ya sólo falta por salir Nicolas Cage.

sábado, 26 de abril de 2014

Capitán América: El soldado de invierno


 Ya tenemos aquí la Segunda adaptación de las aventuras del capitán América.

 De todos los superhéroes Marvel al que le tengo más paquete es al Capitán América. Entiendo que el personaje se creó con fines propagandísticos en plena Segunda Guerra Mundial pero 70 años después no le veo el sentido. En el mundo sigue habiendo buenos y malos (el temible eje del mal) pero las cosas ya no están tan claras y lo de ir por la vida con el traje de barras y estrellas ha sido siempre una horterada. Por suerte, los de Marvel (ahora en manos de Disney) solventaron el problema del anacronismo del Capitán América a base de ironía en la primera película y en Los Vengadores.

Ahora en la secuela la cosa sigue por el mismo camino, se ha adaptado de forma aceptable (cosa que parecía casi imposible) el personaje a los nuevos tiempos (hasta aparece una tienda Apple). En esta película reconocemos hechos de la historia reciente norteamericana como el anteponer la seguridad frente a libertad, el espionaje masivo o la difusión de secretos de estado. Más allá de ser una simple película de explosiones y patadas, esta película aprovecha para criticar levemente la política norteamericana. El film traza un paralelismo entre los hechos acontecidos en Los vengadores (el ataque a Nueva York de serpientes gigantes voladoras) y el 11-S, ambos hechos cambian la percepción de seguridad y son la excusa para tomar drásticas medidas. Sólo que en el cine las medidas son más fantasiosas. El propio S.H.I.E.L.D.  se parece bastante a la CIA (lo de reclutar científicos nazis) con una estructura a lo Al Qaeda.
A mí me pareció interesante lo de evaluar el pasado de las personas a través de espiar e-mails y conversaciones para detectar futuras amenazas. Ya sabemos que el espionaje indiscriminado a puesto en apuros al presidente Obama.


Pero no olvidemos que estamos ante un blockbuster sin mayores pretensiones que entretener al personal, cosa que consigue sobradamente. Estamos ante un film de la factoría Marvel con una historia amena y muy buenas escenas de acción. Por momentos parece un film de Jason Bourne más que una adaptación del capitán América. Yo me lo pasé como un crío con esta película y no me sobran ninguno de sus 128 minutos. Quizás la traca final sea demasiado apabullante con tantas explosiones, muy al estilo de Los Vengadores, pero a mí me gustó.

 Por suerte, el guión está bastante currado y se le ha dado más protagonismo a los personajes de Scarlett Johansson (que está preciosa) y Samuel L. Jackson (éste no tanto) y se ha construido una trama muy entretenida (dentro de los cánones del cine de superhéroes Marvel). Incluso me gustaron los villanos. Robert Redford tiene pinta de miembro del Tea Party, no desvelo nada, su personaje huele a villano desde el minuto uno.  Como era de esperar, el film está perfectamente integrado en el universo Marvel y conecta  con lo visto en anteriores entregas. Hay menciones a Stark y al doctor Banner, así como otro divertido cameo de Stan Lee. Pero incluso hay en el guión hueco para guiños cinéfilos a Juegos de guerra, En busca del arca perdida (éste no es fácil) o Pulp Fiction.

 No todo iba a ser positivo, el personaje de El Halcón está metido con calzador y, aunque los efectos especiales están muy bien, no me resultó creíble su forma de volar. También al final se les va la mano con el patriotismo y vuelve a aparecer el dichoso traje original.

Muy entretenida y tremendamente ruidosa.

5,5

miércoles, 9 de abril de 2014

A Bittersweet Life (2005)



 El director todoterreno Kim Jee-woon (2 Hermanas, I saw the devil, El último desafío) dirigió en 2005 este estilizado y violento thriller a la coreana.

 Con una impecable dirección artística y una excelente fotografía Kim Jee-woon nos ofrece un film que técnicamente no tiene nada que envidiar a cualquier superproducción norteamericana que cuesta 20 veces más. Una historia simple y mil veces vista, pero que puede seguir siendo efectiva en las manos adecuadas. Jee-woon dota a esta historia de venganza de una peculiar poesía y una cadencia muy orientales.


 A mí esta película me recordó al film francés El silencio de un hombre (Le samurai) dirigido en 1967 por Jean-Pierre Melville y protagonizado por Alain Delon. Ambos films tiene más de un elemento en común: ambos protagonistas son seres solitarios, fieles e impasibles siervos de la mafia pero con un profundo código de honor. Sin embargo, ambos caen en desgracia ante sus jefes. Si el del film francés era perseguido por sus antiguos socios por miedo a que se chivara, en el film coreano nuestro protagonista (Lee Byung-hun) cae en desgracia por no cumplir un encargo. Así, el protagonista de Kim Jee-woon se nos antoja humano al fin y al cabo, es un hombre enamorado dispuesto a todo por salvar a su amada aunque ella ni siquiera sospeche de sus sentimientos. Así pues, el protagonista de A bittersweet life se redime a sí mismo al incumplir una orden y debe aceptar el castigo.

 Ya sabemos que el cine coreano es excesivo en muchos sentidos, a los coreanos se les va muchas veces la mano. Aquí estamos antes un thriller de acción en el que la historia es lo de menos centrándose más en el código de lealtad del protagonista y en sus penurias que en un retrato de personajes.
 El film que nos ocupa arranca francamente bien y tiene una estupenda presentación de personajes. Kim Jee-woon se centra poco en la historia, no se preocupa de la profundidad psicológica de los personajes, sólo le interesa la belleza de sus imágenes y la fría expresión de su protagonista. Su cine de mafias, lealtades y venganzas tiene un apartado técnico sobresaliente (ojito, repito, a la exquisita fotografía) pero se queda en la estética y el ritmo se va resintiendo conforme avanza la trama.
 Es en la segunda mitad donde se evidencia su falta de pretensiones. Todo el potencial de la historia se queda realmente en muy poca cosa, sobre todo cuando al film le sobran bastantes minutos. Un recorte en el metraje hubiera hecho a este film mucho bien, sobre todo en su parte final .
 A bittersweet life es un film muy bello de ver pero que no deja poso alguno en el espectador y se puede hacer pesado. Una historia coreana más de venganzas que podría haber sido un gran film y se queda a mitad de camino.

 Mientras veía el film, pensé que A bittersweet life que es la típica peli que seguro que a Tarantino le encanta y saca cosas para incorporarlas a su cine.Yo creo que a los no iniciados en los thrillers coreanos esta película les exasperará un poco. Yo prefiero otros ejemplos de este cine como Memories of murder o I saw the devil.
 Yo sólo la recomiendo a Tarantino y a los muy fans del cine oriental. Avisados estáis.

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