Mostrando entradas con la etiqueta Robert A. Heinlein. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Robert A. Heinlein. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de diciembre de 2014

Predestination


Los hermanos Spiering fueron los responsables de Daybreakers, aquel engendro que podía haber sido una buena película sobre vampiros pero que se quedó en nada. Con Predestination lo intentan con el subgénero de los viajes en el tiempo.

 Basada en un breve relato de Robert A. Heinlein (autor también de Starship troopers) Predestination arranca francamente bien con un prólogo que nos recuerda a la ciencia ficción más clásica. Luego asistimos al relato de un cliente en un bar  que nos atrapa de forma irremediable. Tanto la fotografía como la música del film me parecieron excelentes y contribuyen a crear una fascinante atmósfera que te deja clavado al sillón. Buen inicio para un género en el que ya hemos visto casi de todo. La cosa continúa por cauces más que estimables, uniendo ciencia ficción y drama mientras se nos cuenta la historia de Jane. Una historia que tiene no pocos puntos de conexión con la obra del genial Philip K. Dick (cuya obra inspiró Blade Runner o Minority report) en cuanto a que los personajes nunca saben donde empieza la realidad ni su propia personalidad. Con Minority report tiene en común, además, el hecho de una brigada que castiga los crímenes antes de que ocurran, por lo que los detenidos son inocentes ya que nunca llegan a cometer sus crímenes. Una de las paradojas que tanto le gustaban a Dick y que siguen vigentes hoy en día: en nombre de la seguridad el Estado recorta libertades a los ciudadanos llegando al extremos de detener a posibles criminales que aún no han cometido ningún delito. Una premisa que no fue suficientemente explotada en el film de Spielberg.

Sin embargo, volviendo a Predestination, cuando los viajes en el tiempo entran en escena es cuando el film deja de hacer pie y se hunde sin remedio en un sinfín de paradojas temporales que no hay por donde cogerlas. Yo entiendo la ciencia ficción como un género de pura evasión, sin olvidar que todo relato siempre ha de procurar ser verosímil a ojos del espectador por muy fantasioso que sea. Si la trama no es creíble el espectador no entrará en la historia y el film será un rotundo fracaso.

 Me viene a la mente Regreso al futuro, quizás el film definitivo sobre viajes en el tiempo. Recientemente hemos visto otras películas sobre viajes temporales como Primer (en breve hago una reseña), Looper o  Cronocrímenes. Propuestas todas ellas bastante dignas y distintas entre sí que usaban las paradojas temporales para hacernos pasar un buen rato. Sin embargo, los Spiering han intentado rizar el rizo y llevando la premisa a sus extremos.
El problema de Predestination es que pretende dar demasiados giros y saltos mortales para sorprender al espectador que acaba por perder toda credibilidad. El eterno dilema de ¿quién fue primero, el huevo o la gallina? acaba convertido en una pretenciosa y vacua sucesión de despropósitos. Lamentablemente, en la última media hora se pierde en tantas paradojas sin sentido que acaba siendo un galimatías que echa por tierra los logros conseguidos en la estimable primera hora.
 Para entendernos, Predestination pretende ser tan enrevesada de seguir como Memento, pero Memento te dejaba un buen sabor de boca ya que habías asistido a una original forma de contar una historia que eras capaz de ordenar en tu mente. Pero con Predestination se te queda cara de idiota. Tampoco llega al nivel de complejidad y posibles interpretaciones de Enemy, todo lo contrario, Predestination no parece pretender tener ninguna explicación (lógica o no). Es sólo una serpiente que se muerde la cola, un bucle infinito sin inicio ni final. Intentar buscarle el sentido es una pérdida de tiempo.
Lo mejor del film resultó la joven Sarah Snook, su relato inicial es lo único realmente destacable del film. Por su parte, Ethan Hawke está tan inexpresivo como suele ser costumbre en él.

 Creo que los aficionados a la ciencia ficción y a los viajes en el tiempo podrán disfrutar de Predestination siempre que no le busquen demasiada coherencia a la historia.

5

lunes, 15 de octubre de 2012

Starship Troopers


Me preguntaban recientemente en un comentario mi opinión sobre Starship troopers. Pues debo decir que soy un declarado defensor de esta película, no es una obra maestra pero sí un film mucho más interesante de lo que parece a primera vista.

Bajo la apariencia de una película de acción descebrada y algo fascistoide, Paul Verhoeven elabora una acertada crítica a la sociedad actual y hacia ciertas derivas autoritarias y paramilitares. Quizás muchos no se dieran cuenta y sólo vieran un film de acción a lo Independence Day o chorradas similares, pero Starship troopers es algo más. Verhoeven ironiza sobre los tópicos del cine de acción. No en vano el guión es de Eduard Neumeier, responsable también de Robocop, otra película mucho más compleja de lo que parece. El guión se basaba en la controvertida novela homónima de Robert A. Heinlein publicada en 1959. Para muchos la novela de Heinlein era una apología del militarismo y fue acusada de glorificar innecesariamente la guerra.

Verhoeven utiliza a actores muy malos pero muy guapos para los papeles protagonistas. Toda una declaración de intenciones, como casi en cualquier blockbuster: los protagonistas deben ser jóvenes y guapos a rabiar, la dictadura de la belleza en este tipo de películas es la primera que denuncia Verhoeven. Desde luego Casper Van Dien, Denise Richards y Dina Meyer no son grandes actores, pero son guapos. Para el veterano instructor Verhoeven contrató a Michael Ironside, un tipo nada guapo pero con innegable carisma y cara de duro, con quien ya había trabajado en Desafío total. La belleza de los protagonistas contrasta con la extrema violencia y crueldad de alguna de las escenas.


 El film tiene un ritmo muy ágil y no pierde mucho tiempo en la introducción de personajes. Como en la novela, nunca sabemos realmente qué piensan o qué sienten, su identificación con los valores de su sociedad futura es total. No hay espacio para individualismos. Verhoeven tiñe su film bélico de un cinismo imperdonable, primeramente sitúa la capital del planeta en Buenos Aires, algo inusual: un film americano en el que no se hace gala de la supremacía norteamericana. Verhoeven viene a decir que el imperio americano no va a ejercer su hegemonía eternamente, nada permanece invariable en el tiempo. Roma cayó y América también caerá.


 Verhoeven es consciente de los tópicos del cine bélico de las últimas décadas y decide mostrarlos sin tapujos. El film no es un panfleto propagandístico más, es una crítica a las películas bélicas a base de evidenciar sus múltiples carencias. Primeramente se ve una sociedad militarizada en extremo, el servicio militar dura 2 años y sólo después de realizarlo se adquiere el status de ciudadano. Es el paso por el servicio militar lo que le da a uno la capacidad de decidir y votar, no es obligatorio pero sí necesario para tener un porvenir. Verhoeven viste a sus guapos actores de uniformes que recuerdan irremediablemente a los trajes nazis y un halo de fascismo impregna toda la sociedad que presenta en su film. Incluso los humanos se creen la raza superior frente a otras especies de otros mundos y están  dispuestos a expandirse por toda la galaxia.  No veo apología del fascismo en todo ello, más bien todo lo contrario. Verhoeven pone en evidencia muchas ideas que vemos diariamente en el cine bélico.

Luego se nos presenta una amenaza del espacio exterior bastante forzada, parece como si todo fuera una invención de las autoridades para mantener a la población bajo control. Ya se sabe que el miedo es la mejor manera de aumentar el consumo y de mantener a la población bajo control. Tanto el origen de la amenaza como su final neutralización parecen bastante sospechosos, casi parece que todo ha sido orquestado por el Estado. Otra velada alusión al nazismo es que los humanos se creen la raza superior y están  dispuestos a expandirse por toda la galaxia, algo en lo que chocarán con los arácnidos.

Todo lo anterior no quiere decir que el film no funcione como película de acción, todo lo contrario. Es un film divertido con estupendos y revolucionarios efectos especiales. Verhoeven se mueve como pez en el agua en las escenas de acción y nos regala escenas memorables como la de la invasión del fuerte (que recuerda irremediablemente a las viejos westerns del séptimo de caballería).

El estilo Verhoeven consiguió salvar esta película de la mediocridad frente a decenas de  films de ciencia ficción de los años 90.