Frente a la crisis creativa de un decadente Hollywood en manos de Disney y el estancamiento del cine comercial europeo, en Asia y especialmente en Corea del Sur han surgido un buen puñado de directores que valen su peso en oro. Kim Ki-Duk, Park Chan-Wook o Bong Joon-ho me parecen de lo más atractivo del cine internacional de este nuevo milenio. Bong Joon-ho ya nos sorprendió gratamente con Memories of Murder (2003), The host (2006) o Snowpiercer. Todos films muy diferentes entre sí y siempre interesantes, aunque también tiene algún patinazo como Okja. Parásitos es quizás el film más equilibrado de Bong Joon-ho junto con Memories of murder. De hecho, Parásitos ganó la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes de 2019, siendo la primera película surcoreana que ha recibido dicho premio. Puede que, por fin, el cine coreano rompa barreras y sea reconocido internacionalmente por crítica y público.
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jueves, 2 de enero de 2020
lunes, 8 de octubre de 2018
miércoles, 4 de febrero de 2015
Cold in July
El director Jim Mickle (Stake land) es un tipo cuya carrera merece atención, aún no ha logrado una película redonda pero con Cold in July se va acercando.
Sin perder el tono oscuro característico de su filmografía, Mickle elabora un drama más que digno que consigue clavarnos en el asiento. La principal baza de Cold in July es un estimulante guión con los suficientes giros que configura una historia que sorprende y atrapa al espectador. Es más, Cold in july consigue descolocar al espectador cada pocos minutos. Cuando crees que vas a ver un drama familiar, se convierte en un film de venganzas que pronto mutará a otra cosa bien distinta. Puede que a algunos espectadores les descoloque tanta mezcla de géneros pero a mí me resultó de lo mas estimulante.
Mickle ambienta su película a finales de los años 80 sirviéndose de música a base de sintetizadores y planos ralentizados. En ese sentido me recordó a la estilizada Drive. Incluso la presencia de Don Johnson (Miami vice) es otro elemento que nos retrotrae a la década dorada de los cardados y las hombreras. Puede que nos resulte un poco sorprendente este revival de los años 80 que estamos viviendo pero cualquier cosa sirve para demostrar que los años 80 no fueron tan terribles.
Cold in July se beneficia de unas interpretaciones más que dignas. Un excelente Sam Shepard, un Michael C. Hall diametralmente alejado de su personaje en Dexter y un recuperado Don Johnson configuran un trío protagonista de lo mas dispar y estimulante. Sus personajes evolucionan con cada giro de tuerca, algo no tan habitual en este tipo de películas.
No puedo contar nada más para no destriparos la trama. En mi opinión, Cold in July es uno de los mejores thrillers de 2014 junto con The drop.
6'5
lunes, 26 de enero de 2015
La isla mínima
1980 fue un año bastante tenso. España era todavía un país de caciques y señoritos, sobre todo en el sur. La transición estaba tomando un rumbo imparable y muchos poderes fácticos empezaban a preguntarse si el país iba en buena dirección. No es de extrañar que 1981 empezara con un intento de golpe de estado. A todo ello hay que sumar una galopante crisis económica y un desempleo desorbitado. Todas estas tensiones sociales se ven reflejadas en La isla mínima.
Alberto Rodríguez (7 vírgenes, After, Grupo 7) es ya todo un valor seguro del cine español. El tipo se niega a establecerse en Madrid y sigue afincado en su Andalucía natal. Si nos fijamos en los resultados, hace bien. Ya desde los primeros y bellísimos planos de las Marismas del Guadalquivir nos damos cuenta que estamos ante otro tipo de cine español. Un guión lleno de matices como una soberbia dirección hacen que estemos ante un film excepcional.
Los arrozales y las marismas son personajes más de la trama, un secundario de lujo que inunda cada plano. El paisaje es a su vez una metáfora del país. Las aguas revueltas de la transición intentan hacerse hueco entre el estancamiento político de una sociedad y los aires de renovación. Rodríguez retrata una Andalucía dividida. Por un lado la Andalucía caciquil que se resiste al cambio y por otro la que pide a gritos una renovación.
Pero el paisaje no es la única metáfora. Otra atractiva metáfora de esas dos Españas es la pareja de 2 policías ideológicamente opuestos: El personaje de Raúl Arévalo apuesta por la renovación política y social. Ha molestado a sus superiores y ha sido castigado por ello. Va a tener un hijo y representa al futuro.
Por otra parte su compañero, interpretado por Javier Gutierrez, es un policía reciclado del antiguo régimen que no tiene las manos del todo limpias. Está enfermo y simboliza a esa España que agoniza. Estas metáforas de las dos Españas me parecen muy acertadas, no puedo decir lo mismo de la que la trazó Alex De La Iglesia en aquel bochorno llamado Balada triste de trompeta.
La isla mínima comienza con unas unas impactantes imágenes aéreas de las marismas que recuerdan a las de Yann Arthus-Bertrand (Home) por su gran belleza. Cabe destacar la gran fotografía de Alex Catalán basada en el trabajo del fotógrafo Atín Aya (1955-2007) sobre las marismas del Guadalquivir. Estamos ante un film de una gran factura técnica y una ambientación sobresaliente.
Ya sé que muchos dicen que La isla Mínima se parece a True detective, pero esta serie se emitió cuando La isla mínima ya estaba rodándose. Creo que sus parientes más cercanas podrían ser las excelentes (cada una a su manera) Memories of murder y El secreto de sus ojos. Ambas son excelentes películas de género realizadas fuera del mercado anglosajón. Películas que poco o nada tiene que envidiar al cine norteamericano y que han logrado adaptar el genero a su propia cultura con resultados más que satisfactorios. Ya hemos dicho mas de una vez que Memories of murder ha sido un film muy influyente y aquí se nota. La forma de enfocar el caso y la importancia del entorno son influencias decisivas del film coreano.
También la influencia de El secreto de sus ojos se puede apreciar en la sensación de impunidad que ambos films transmiten. Tanto en la transición argentina como en la española se pasaron por alto ciertos delitos en busca de una paz social. Muchos verdugos de la dictadura salieron inmunes y muchas costumbres caciquiles se perpetuaron en las incipientes democracias. La isla mínima viene a decirnos que quizás la transición española se quedaron en el tintero usos y costumbres del antiguo régimen que perduran hasta hoy. Quizás la corrupción fue un mal que heredamos de la dictadura y nunca fue atajado del todo.
También pueden intuirse reminiscencias de el tristemente célebre caso de las niñas de Alcácer, desaparecidas en 1992. Existen cierta similitudes y la sensación que algo turbio no llegó a salir a la luz. En el imaginario colectivo de este país existe la idea de que no todo salió a la luz y que los culpables nunca fueron castigados. Puede que todo ello haya servido también de inspiración para esta película. Rodriguez se ha sumergido en la psique de este país y ha buscado sus más oscuros fantasmas para configurar un film tenso e incómodo pero yo diría que necesario.
En cuanto al reparto, están impecables Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez como la pareja de policías con caracteres opuestos. También me gustó mucho el siempre eficiente Antonio De La Torre quien dota a su personaje de una asombrosa riqueza de matices. Por contra, no me gustó nada Jesús Castro (el chico será muy guapo pero es un actor totalmente inexpresivo) como tampoco me creí a Nerea Barros como madre de las niñas desaparecidas (no me la creí en ningún momento). Por suerte, ambos salen poco y no interfieren en el excelente resultado final del film.
En cuanto al reparto, están impecables Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez como la pareja de policías con caracteres opuestos. También me gustó mucho el siempre eficiente Antonio De La Torre quien dota a su personaje de una asombrosa riqueza de matices. Por contra, no me gustó nada Jesús Castro (el chico será muy guapo pero es un actor totalmente inexpresivo) como tampoco me creí a Nerea Barros como madre de las niñas desaparecidas (no me la creí en ningún momento). Por suerte, ambos salen poco y no interfieren en el excelente resultado final del film.
Respecto al controvertido final, entiendo que a muchos espectadores no les gustara pero creo que es la mejor opción. Un final en mi opinión valiente y consecuente, me explico:
7
**SPOILER**
Si el personaje de Raúl Arévalo se hubiera enfrentado con el poder una vez más probablemente no hubiera conseguido nada excepto volver a ser humillado y degradado. Como el resto del país, decide seguir viviendo y no remover el pasado, más por impotencia y pragmatismo que por convencimiento. La fotografía rota demuestra su voluntad de convencerse a sí mismo que debe olvidar el pasado para construir un futuro mejor. Todavía quedan muchas cosas por cambiar y no es el momento de ponerse a molestar a los poderosos. Decide la opción más fácil y la más lógica. Ello le convierte no en un héroe de película sino en un personaje de carne y hueso que debe tragarse sus ideales para seguir viviendo siendo consciente que no va a lograr nada enfrentándose al poder. Un final que no contentará a muchos espectadores pero creo que concuerda perfectamente con lo planteado durante la película. Ya he dicho que me parece un final muy valiente. El espectador quiere resolver el caso totalmente, sin dejar ningún cabo suelto ni ninguna pista por seguir, mejor todavía si el villano de turno recibe un justo y violento merecido a modo de catarsis para el espectador. Pero hubiera sido hacer trampa y caer en los errores del cine comercial más burdo.**FIN SPOILER**
La isla mínima es un estupendo thriller a la española que poco o nada tiene que envidiar a cualquiera que nos viene del otro lado del charco.7
martes, 16 de diciembre de 2014
Predestination
Los hermanos Spiering fueron los responsables de Daybreakers, aquel engendro que podía haber sido una buena película sobre vampiros pero que se quedó en nada. Con Predestination lo intentan con el subgénero de los viajes en el tiempo.
Basada en un breve relato de Robert A. Heinlein (autor también de Starship troopers) Predestination arranca francamente bien con un prólogo que nos recuerda a la ciencia ficción más clásica. Luego asistimos al relato de un cliente en un bar que nos atrapa de forma irremediable. Tanto la fotografía como la música del film me parecieron excelentes y contribuyen a crear una fascinante atmósfera que te deja clavado al sillón. Buen inicio para un género en el que ya hemos visto casi de todo. La cosa continúa por cauces más que estimables, uniendo ciencia ficción y drama mientras se nos cuenta la historia de Jane. Una historia que tiene no pocos puntos de conexión con la obra del genial Philip K. Dick (cuya obra inspiró Blade Runner o Minority report) en cuanto a que los personajes nunca saben donde empieza la realidad ni su propia personalidad. Con Minority report tiene en común, además, el hecho de una brigada que castiga los crímenes antes de que ocurran, por lo que los detenidos son inocentes ya que nunca llegan a cometer sus crímenes. Una de las paradojas que tanto le gustaban a Dick y que siguen vigentes hoy en día: en nombre de la seguridad el Estado recorta libertades a los ciudadanos llegando al extremos de detener a posibles criminales que aún no han cometido ningún delito. Una premisa que no fue suficientemente explotada en el film de Spielberg.
Sin embargo, volviendo a Predestination, cuando los viajes en el tiempo entran en escena es cuando el film deja de hacer pie y se hunde sin remedio en un sinfín de paradojas temporales que no hay por donde cogerlas. Yo entiendo la ciencia ficción como un género de pura evasión, sin olvidar que todo relato siempre ha de procurar ser verosímil a ojos del espectador por muy fantasioso que sea. Si la trama no es creíble el espectador no entrará en la historia y el film será un rotundo fracaso.
Me viene a la mente Regreso al futuro, quizás el film definitivo sobre viajes en el tiempo. Recientemente hemos visto otras películas sobre viajes temporales como Primer (en breve hago una reseña), Looper o Cronocrímenes. Propuestas todas ellas bastante dignas y distintas entre sí que usaban las paradojas temporales para hacernos pasar un buen rato. Sin embargo, los Spiering han intentado rizar el rizo y llevando la premisa a sus extremos.
El problema de Predestination es que pretende dar demasiados giros y saltos mortales para sorprender al espectador que acaba por perder toda credibilidad. El eterno dilema de ¿quién fue primero, el huevo o la gallina? acaba convertido en una pretenciosa y vacua sucesión de despropósitos. Lamentablemente, en la última media hora se pierde en tantas paradojas sin sentido que acaba siendo un galimatías que echa por tierra los logros conseguidos en la estimable primera hora.
Para entendernos, Predestination pretende ser tan enrevesada de seguir como Memento, pero Memento te dejaba un buen sabor de boca ya que habías asistido a una original forma de contar una historia que eras capaz de ordenar en tu mente. Pero con Predestination se te queda cara de idiota. Tampoco llega al nivel de complejidad y posibles interpretaciones de Enemy, todo lo contrario, Predestination no parece pretender tener ninguna explicación (lógica o no). Es sólo una serpiente que se muerde la cola, un bucle infinito sin inicio ni final. Intentar buscarle el sentido es una pérdida de tiempo.
Lo mejor del film resultó la joven Sarah Snook, su relato inicial es lo único realmente destacable del film. Por su parte, Ethan Hawke está tan inexpresivo como suele ser costumbre en él.
Creo que los aficionados a la ciencia ficción y a los viajes en el tiempo podrán disfrutar de Predestination siempre que no le busquen demasiada coherencia a la historia.
El problema de Predestination es que pretende dar demasiados giros y saltos mortales para sorprender al espectador que acaba por perder toda credibilidad. El eterno dilema de ¿quién fue primero, el huevo o la gallina? acaba convertido en una pretenciosa y vacua sucesión de despropósitos. Lamentablemente, en la última media hora se pierde en tantas paradojas sin sentido que acaba siendo un galimatías que echa por tierra los logros conseguidos en la estimable primera hora.
Para entendernos, Predestination pretende ser tan enrevesada de seguir como Memento, pero Memento te dejaba un buen sabor de boca ya que habías asistido a una original forma de contar una historia que eras capaz de ordenar en tu mente. Pero con Predestination se te queda cara de idiota. Tampoco llega al nivel de complejidad y posibles interpretaciones de Enemy, todo lo contrario, Predestination no parece pretender tener ninguna explicación (lógica o no). Es sólo una serpiente que se muerde la cola, un bucle infinito sin inicio ni final. Intentar buscarle el sentido es una pérdida de tiempo.
Lo mejor del film resultó la joven Sarah Snook, su relato inicial es lo único realmente destacable del film. Por su parte, Ethan Hawke está tan inexpresivo como suele ser costumbre en él.
Creo que los aficionados a la ciencia ficción y a los viajes en el tiempo podrán disfrutar de Predestination siempre que no le busquen demasiada coherencia a la historia.
5
jueves, 11 de diciembre de 2014
Drug War: La guerra de la droga (Du zhan)
Tras más de 30 años de carrera y medio centenar de películas de casi todos los géneros, el director Johnnie To sigue siendo casi un desconocido en occidente. En China es uno de los directores más populares pero su cine no acaba de triunfar fuera de sus fronteras como lo hizo el de el también oriundo de Hong Kong John Woo. Ambos directores comparten cierta fascinación por la violencia aunque sus planteamientos son totalmente distintos. El estilo de To es menos visual y excesivo, su violencia está menos coreografiada.
La guerra de la droga es uno de los mejores thrillers que he visto últimamente. Así de claro, en Asia se sigue haciendo buen thriller y actualmente es donde mejor cine de este género se hace. To logra clavarte al asiento con esta electrizante historia de policías y traficantes de droga. No es que aporte nada nuevo al género pero sí cumple sobradamente con lo que cabría esperar de un film así y todavía da más. Por decirlo de alguna manera, se podría definir como un cruce entre las últimas entregas de Misión imposible y French Connection.
Partamos de la base de que a To le importa un bledo contarnos la vida, obra y milagros de los personajes. Va directo a la acción y se centra en la operación antidroga. A través de las pesquisas y escuchas vamos descubriendo la personalidad de los policías y los traficantes implicados. Así es cómo nos encontramos con una de esas parejas de antagonistas que tanto les gusta a los orientales. Ambos están dispuestos a lograr su objetivo cueste lo que cueste. La determinación de ambos es tal que el espectador duda en todo momento de cual de los dos se saldrá con la suya.
Por un lado tenemos a un duro policía al mando de la operación, un tipo inexpresivo y frío del cual desconocemos sus motivaciones pero determinación no le falta. Un policía íntegro capaz de adaptar la personalidad de un extravagante narcotraficante si la misión lo requiere. Incluso está dispuesto a jugársela más allá de lo que el deber indica, poniendo en claro riesgo su vida. Vida que será salvada por su antagonista: un traficante que lo ha perdido todo pero aún le queda una pequeña posibilidad de evitar la pena de muerte que está vigente en China por tráfico de drogas. Obligado a colaborar con la policía, debe tender una trampa a sus antiguos jefes (un peligroso clan casi invisible) pero estando siempre alerta por si surge la oportunidad de escapar. Cada segundo que pasa se le acaban las posibilidades de salir con vida. Ambos (policía y traficante) saben que en este juego de escuchas y suplantación de identidades el más mínimo fallo será mortal.
Con estos elementos To elabora un tenso y vertiginoso thriller que culmina en uno de los mejores tiroteos de los últimos años (quizás desde Heat no me lo pasaba tan bien con un tiroteo). Un tiroteo a varias bandas a la puerta de un colegio que evidencia que, una vez más, los de Hollywood aún tienen mucho que aprender de estos artesanos chinos.
Una buena y recomendable película.
7
jueves, 13 de noviembre de 2014
Seven (1995)
Cuando vi el tráiler de Seven allá por 1995 pensé que estábamos ante otra película de psicópatas tan de boga en los años 80 y 90 en las que al final cazan al villano justo cuando está a punto de acabar con la chica. La impresión de film intrascendente se acrecentaba con la inclusión del guaperas de Brad Pitt y su novia por aquel entonces Gwyneth Paltrow. Seven parecía ser una copia más de El silencio de los corderos, algo más oscura que lo habitual quizás y con una atractiva estética de videoclip. Sin embargo, cuando vi el film me encontré con algo muy distinto y perturbador.
El guión de Andrew Kevin Walker para Seven es mucho más perverso, violento e inteligente de lo que venía siendo habitual en este género. Tras el traspiés que supuso su debut con Alien3, David Fincher se planteó seriamente dejar el cine para seguir con su carrera como director de video-clips. Por suerte Seven se cruzó en su camino.
Seven es el thriller que revolucionó el género a mitad de los años 90. Tras El silencio de los corderos, creo que Seven es el film más influyente dentro del género de los serial killers modernos. Su influencia puede verse en films como Resurrección (una copia descarada) o la saga Saw (lo mismo). En todos ellos tenemos a un inteligente psicópata que parece ir siempre varios pasos por delante de la policía o, simplemente, se está leyendo el guión con dos capítulos de ventaja. El hecho de que el asesino se deje atrapar y mantenga el control incluso bajo la custodia policial nos recuerda inevitablemente a la ya citada El silencio de los corderos o la muy posterior El caballero oscuro. Tanto John Doe como Hanibal Lecter son los psicópatas más inteligentes del cine reciente y unos de los mejores villanos de la historia.
Películas de parejas de policías con caracteres opuestos se habían hecho miles. Pero Seven aporta una mirada novedosa a este subgénero, una visión mucho más terrorífica que la de, por ejemplo, Arma letal. El mal se apodera del film poco a poco llegando a este perverso y retorcido clímax. Como en la reciente True detective, el espectador es consciente de que el mal se va ganando terreno empezando por su estética hasta su desolador final. Sin grandes efectos especiales ni una traca final apabullante, el film deja desolado al espectador a miles de kilómetros de un lugar seguro. Seven insinúa antes que mostrar, es un film violento en el que la violencia apenas se ve pero sí muestra las terribles consecuencias de la violencia. Algo quizás mucho más aterrador.
Otro acierto del guión de Andrew Kevin Walker es su peculiar estructura circular. Empieza un lunes y acaba un Domingo. Siete lluviosos días en los que no se cita en ningún momento el nombre de la ciudad en la la acción transcurre. Seven nos quiere convencer de que la gente es malvada. Un ladrón que mutila a sus víctimas sin motivo o un vendedor de pisos que sabe que está timando a su cliente son ejemplos que se nombran en la película. El mundo se ha vuelto un lugar insoportable gracias al ser humano. El mundo ya no es un lugar para tener un hijo. Los siete pecados capitales del hombre han convertido la creación de Dios en un infierno. El ser humano debe escarmentar.
El detective Mills (un gesticulante Brad Pitt) es el joven e impulsivo recién llegado a la ciudad. Mills tiene una bella esposa (Gwyneth Paltrow) con la que vive junto a sus perros en una casa casi inhabitable gracias a un vendedor que les timó. Su compañero Somerset (Morgan Freeman) es un veterano a punto de jubilarse, ha visto demasiada maldad en este cochino mundo como para dejarse impresionar por nada (o eso cree él). Somerset es mucho más cínico, no tiene familia y ya no aspira a nada.
El actor Kevin Spacey accedió a interpretar a John Doe a condición de que su nombre no apareciera en los títulos de crédito. Su imagen aparece brevemente en el encontronazo de Mills con el fotógrafo (Doe/Spacey) y en un retrato robot realizado por la policía basado en los testimonios de testigos. Fincher muestra al actor de forma tan breve que casi es una imagen subliminal, algo que Fincher desarrollaría ampliamente en El club de la lucha. No sabemos realmente nada de John Doe, su nombre (Juan Nadie) es el que se pone a los cadáveres sin identificar. Se ha borrado las huellas digitales, tanto empeño en borrar su pasado nos indica que no debe haber tenido una existencia feliz. Doe envidia la vida normal de los demás, una vida que él nunca ha podido llevar. Envidia la vida familiar del detective Mills. El pecado de John Doe es la Envidia. Doe se siente tan solo que ha escrito cuadernos enteros con sus perturbadas anotaciones sobre el Apocalipsis, el pecado y quién sabe qué más cosas. Doe es un ávido lector de literatura con referencias bíblicas como La divina comedia de Dante Alighieri o El paraíso perdido de John Milton. Por cierto, nunca me ha parecido verosímil que Doe, siendo un asesino frío y calculador, cometa el error de alquilarse los libros en una biblioteca pública. ¿Con tanto tiempo y dinero invertido en sus crímenes y no es capaz de comprarse los libros? Sin embargo, un posterior análisis de la cinta me hizo replantearme la pregunta ¿Un fallo imperdonable o formaba parte de un plan?.
Doe sólo ha perpetrado 5 crímenes (Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, Soberbia), le faltan dos para completar su obra. La Ira y la Envidia no han sido todavía escenificadas por Doe. La localización de su madriguera hace que Doe se tope cara a cara con un iracundo Mills y le hace improvisar sobre la marcha, podría haberlo matado fácilmente en el callejón pero parece que alberga otros planes. Al poco tiempo Doe se entrega a la policía con restos en sus manos de sangre humana que no pertenece ni a él ni a ninguna de las víctimas conocidas. Doe guarda un ensangrentado as en la manga.
El pecado de Mills es la ira. Mills evoluciona de ser un prometedor policía a perderlo todo. No es suficientemente maduro y se deja llevar por su ira. En un momento dado se topa con Doe disfrazado de fotógrafo y le grita airado su nombre. Craso error, sin saberlo está gestando su propia tragedia. En el clímax del film, su ira le lleva a asesinar a sangre fría a un Doe esposado cuando ya no representa amenaza alguna. Mills deja aflorar los instintos más primarios del ser humano dejando atrás la lógica y el imperio de la ley. Mills asesina a sangre fría a un detenido, acto recriminable pero totalmente entendible por el espectador. Probablemente muchos de nosotros hubiéramos actuado igual. El héroe no salva a la chica mientras acaba con el villano. El héroe pierde a la chica (y a su familia) convirtiéndose en una bestia rabiosa que acaba la obra del villano de turno. No sólo no desbarata los planes del villano sino que, en su ira, completa la diabólica misión de éste. No sabemos dónde se ubica el film pero es posible que en ese estado exista la pena de muerte por asesinato. Mills, muy probablemente, acabará ejecutado por el Estado. Los siete pecados tienen, al fin, su representación.
El final del film es lo que realmente dignifica todo el conjunto. Tras una excelente ambientación y un ritmo magnífico, Fincher consigue rematar su film de una forma soberbia que dejó noqueado al público. Realmente nadie se esperaba un final así. De hecho, el final que se rodó era algo más largo del que se estrenó en los cines. En este final se dejaba más claro mediante el diálogo que Mills debía matar a Doe para que éste completara su misión, ambos debían morir. Fincher barajó otro final en el que Somerset dispara a John Doe antes de que lo haga Mills. En un acto totalmente racional (al contrario que Mills) decide matar a Doe antes de que Mills arruine para siempre su vida y su carrera irremediablemente. El final elegido es bastante más pesimista.
No me gusta el epílogo con la frase final de Somerset “El mundo es un buen lugar por el que merece la pena luchar. Estoy de acuerdo con la segunda parte de la frase.". No deja de ser un toque optimista poco coherente, a mi entender, con lo visionado en el film. No sé si fue un añadido impuesto por los productores para suavizar el mensaje del film pero creo que no acaba de encajar.
Valga como apunte final que una película que usa en sus títulos de crédito iniciales música de Nine inch nails no puede ser un film convencional. El grupo de Trent Reznor había triunfado el año anterior con uno de los discos más aterradores de la historia The downward spiral. La colaboración entre Fincher y Reznor no acabaría ahí, Reznor ha realizado las bandas sonoras de los tres últimos films de Fincher hasta la fecha. Para los créditos finales Fincher usó el tema de David Bowie The hearts filthy lessons, un tema oscuro sobre asesinatos con un componente artístico.
Por cierto, los títulos de crédito de Seven han sido imitados (como el resto del film) hasta la saciedad en los últimos 20 años.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Open windows
Que conste que Nacho Vigalondo me cae mal. Al contrario que Santiago Segura, Vigalondo no me resulta simpático. No es culpa suya, es más bien una apreciación personal mía que procuro que no me afecte a la hora de enjuiciar su obra. Sirva como ejemplo de mi imparcialidad que su primera película Cronocrímenes me gustó bastante e incluso debo admitir que la propuesta de Open Windows no deja de ser bastante original.
Vigalondo pretende hacer una actualización de la Ventana indiscreta del maestro Hitchcok (ahí es nada, ambición no le falta a este hombre). Vigalondo viene con la lección bien aprendida y dota a este techno-thriller de un ritmo más que acertado, durante buena parte del metraje el espectador está absorto mirando las múltiples pantallas de ordenador en las que se divide cada plano. El espectador se convierte en un moderno voyeur que invade la intimidad de los demás gracias a las nuevas tecnologías. No es esta una película que yo recomiende a los espectadores aficionados a los thrillers convencionales, supongo que a los espectadores de mayor edad les resultará liosa e incomprensible por todo el vocabulario informático. Sí la recomendaría a frikis de la imfomática y fans de Sasha Grey.
No me duelen prendas en admitir que pasé una primera hora entretenida, sin embargo, el castillo en el aire hábilmente construido por Vigalondo no consigue mantenerse en el aire y acaba estrellándose contra el suelo de forma estrepitosa. Una pena, la cosa iba bastante bien pero un exceso de metraje y unos giros argumentales totalmente inverosímiles echan por tierra la película. No se puede pretender estirar tanto una trama y estar sorprendiendo al espectador una vez tras otra sin fin. Al final uno está deseando que la peli termine de una vez debido a que hace rato que dejaron de interesarnos las andanzas de los personajes. Vigalondo ha sido demasiado pretencioso y ése ha sido su mayor error.
Debo reconocer que es la primera película entera que veo Sasha Grey, la chica no lo hace mal como estrella aburrida de su estereotipada imagen pública. O mucho me equivoco o su personaje tiene bastante que ver la propia Sasha Grey (quien huye como de la peste de su pasado de estrella del porno y se dedica a escribir novelas o hacer de DJ, cualquier cosa por demostrar que es capaz de labrarse una carrera fuera del cine X). Lamentablemente para ella, está muy lejos de ser una gran actriz, lo de actuar en el cine convencional no es lo suyo. Por su parte, el bueno de Elijah Wood sigue en su eterno papel de chico inocente metido en un lío terrible. Está como siempre, encasillado. Esa carita no da para más.
Cabe destacar que me resultaron simpáticos los cameos de actores españoles colegas del director como Carlos Areces. Una vez más Vigalondo se reserva un papel (y el mejor chiste del film) en un claro homenaje a los fans del cine de terror más casposo.
Vigalondo ha logrado rodar con actores americanos, bravo por él, y demuestra que puede tener ideas más que interesantes y novedosas, el problema es que no consigue llevarlas a buen puerto. En su afán de sorprender se ha pasado de frenada y su film resulta excesivamente tramposo.
4,5
martes, 28 de octubre de 2014
Perdida (Lost girl)
Ya no procede considerar a David Fincher como una joven promesa ni como el niño rebelde del cine comercial. El tipo ya pasa de los 50 y tiene las suficientes grandes películas como para ser tenido en cuenta. Su cine ha madurado a la par que sus ganas de provocar se han amansado. Ya no hay en su cine ritmos endiablados ni finales de infarto como el de Seven o El club de la lucha. Fincher ha encontrado un camino propio para dar rienda suelta a sus oscuras historias. Su cine es menos efectista que en sus orígenes pero no ha perdido ese toque oscuro.
En films como Zodiac, La red social o Perdida nos encontramos ante un Fincher maduro, consciente de su capacidad como narrador. En Perdida vemos a unos personajes atrapados en una sociedad que los aboca a comportamientos no deseados. La sociedad impone sus estereotipos y los personajes no pueden escapar de ellos. Un mensaje bastante transgresor dentro del cine comercial actual que Fincher plasma de forma muy sutil, casi imperceptible. Bajo una capa de normalidad subyace el infierno de las relaciones interpersonales y maritales. Como un Hitchcock de lo cotidiano, Fincher bucea en esta historia de una esposa desaparecida. Será esta desaparición la que sacará a flote las miserias del matrimonio protagonista. El morbo estará servido cuando la pareja ideal resulte no haberlo sido nunca. Fincher dirige con mano maestra la historia, dando tiempo a los personajes y dejando que trama se desarrolle por si misma, sin prisa pero sin pausa el film va avanzando por territorios cada vez mas incómodos para el espectador.
Perdida es un cine reposado, cuya trama avanza lentamente sembrando su camino de incertidumbre. No es un thriller al uso ni un telefilm a pesar de abordar un tema propio de este subgénero. Fincher da su visión de la relación de pareja al más puro estilo Hitchcock, erigiéndose como su mejor sucesor. En vez de finales de infarto, Fincher opta por algo mucho más mundano y aterrador. Una jugada arriesgada que considero es todo un acierto aunque entiendo que a muchos les resulte decepcionante.
Por cierto, la música de Trent Reznor y Atticus Ross (colaboradores ya habituales de Fincher tras La red social y Los hombres que no amaban a las mujeres) sirve de complemento perfecto para mostrar toda la turbiedad que se encierra tras las imágenes.
Quizás el único problema del film sea una excesiva duración, a mí sus 144 minutos me parecieron excesivos, no me aburrí pero sí que encontré algún bajón en el ritmo. Nada grave pero creo que a esta historia le sobran minutos. Tampoco ayuda un Ben Affleck que no da la talla ni consigue que dudemos de su personaje de afligido marido por la desaparición de la esposa. La ambigüedad del personaje de Affleck es una pieza clave del film y no está bien conseguida, restando enteros al conjunto. Una vez más reitero mi petición de que Ben Affleck se reitre de la actuación y se dedique a dirigir.
El personaje de la esposa desaparecida ha recaído en la guapa Rosamund Pike (que fue chica Bond en la horrorosa Muere otro día), quien sorprende muy gratamente con su interpretación. Ella sí consigue transmitir toda la ambigüedad y carga emocional de su personaje. Hay algún momento en el que se come literalmente la pantalla.
Una buena película.
sábado, 7 de junio de 2014
Perfect blue (1998)
El director japones Satoshi Kon debutó con Perfect blue adaptando la novela homónima de Yoshikazu Takeuchi. Inicialmente la adaptación se iba a rodar con actores pero un recorte en el presupuesto obligó a replantearse el proyecto como una película de animación. Así surgió Perfect blue.
Perfect blue nos introduce en el mundo de los ídolos juveniles, concretamente en esos grupos japoneses de pop facilón y repetitivo. Si hay un producto musical que me repugne es el de estos grupos de laboratorio destinados a ser consumidos por adolescentes. Satoshi Kon nos describe la pesadilla de una chica que deja su exitoso grupo musical de adolescentes para iniciar una carrera como actriz. Pronto empezará a arrepentirse de su decisión; las cosas no salen como ella esperaba. Por otro lado, muchos seguidores le reprochan que haya madurado y haya acabado aceptando papeles mucho más adultos. El abandono de su imagen de ídolo juvenil y su participación en escenas y sesiones fotográficas de contenido erótico enfurecerá a muchos seguidores. Mima empieza a recibir la amenazas de muerte a la vez que personas responsables de los cambios en su carrera son asesinadas. Por si fuera poco, Mima tiene episodios esquizofrénicos en los que recibe la visita de su antiguo personaje dentro del grupo musical. Es como si la antigua Mima se resistiera a ser eliminada o algo dentro de la mente de Mima no acepta el avance de su carrera.
El espectador se siente cómplice de la confusión mental de Mima ya que pronto dejamos de estar seguros de si lo que vemos es real o sólo está en la mente de la protagonista. Para más inri, la serie en la que Mima interpreta inicialmente un pequeño papel empieza a tener peligrosas similitudes con su historia, lo cual dificulta más al espectador la tarea (casi imposible) de adivinar si lo que estás viendo es real.
A pesar del aspecto visual del film (parece un anime más de esos que hay cientos) los temas tratados son de una trascendencia poco habitual en el anime. No estamos ante un film de acción ni la violencia o el sexo mostrados son gratuitos. Estamos ante un film que traza un perturbador retrato psicológico de una joven con graves problemas mentales. Perfect blue se podría definir como un thriller psicológico pero la confusión mental de la protagonista nos transporta a un estado de constante ansiedad del todo inusual en el cine de animación.
Mima parece vivir de cara a la galería y le afecta demasiado lo que opinan los fans, hasta tal extremo de llevarla a perder la noción de realidad. El hecho de que un fan algo trastornado usurpe su personalidad en una página web la empuja a un desdoblamiento de personalidad que nos ofrece los mejores momentos del film. La presión del público es tal que su rechazo es toda una tragedia (no olvidemos que estamos ante un film japonés), incluso parece que los fans tienen derecho a no aceptar el nuevo rumbo de sus artistas favoritos. A mí me vinieron a la mente casos recientes de estrellas para adolescentes que han dado un giro radical a sus carreras una vez que alcanzan una determinada edad. ¿Puede que el público adolescente ejerza un brutal tiranía sobre sus ídolos o está todo perfectamente estudiado? En el film, Mima toma unas arriesgadas decisiones siempre asesorada por sus representantes, quienes sólo parecen buscar un rápido beneficio económico, mientras la participación de su familia se ve limitada a una llamada telefónica. Mima está sola ante la presión del público y el miedo al fracaso.
Como curiosidad cabe destacar que Darren Aronofsky compró los derechos para adaptar el film pero realmente nunca lo hizo, sólo usó la escena del baño para Réquiem por un sueño. Posteriormente tomó prestada la premisa principal para elaborar Black swan. Las similitudes entre ambas son evidentes ya desde el parecido entre los nombres de las protagonistas ambos films (Mima y Nina). En ambas películas las jóvenes protagonistas son esquizofrénicas que confunden ficción y realidad. Nina pierde la cordura debido a la presión que sobre ella ejerce ser elegida como primera bailarina, Mima pierde su cordura al dejar su grupo y ver que no consigue el éxito esperado en su nueva carrera como actriz. Son matices que las diferencian, además Nina no tiene la presión de las fans, elemento que sí es fundamental en la evolución mental de Mima.
En ambos casos creo que está muy bien conseguida esa imposibilidad de distinguir la realidad de la ficción. El estilo de Aronofsky es mucho más oscuro quizás el film de Kon pierde algún entero al están realizado con un estilo visual casi naif. En mi opinión, Black swan tiene personalidad suficiente como para no ser considerada un remake de Perfect blue, pero es innegable la influencia recibida del film japonés. Sin Perfect blue no hubiera existido Black swan.
Muy recomendable para aquellos que busquen un buen film de animación fuera de los rígidos parámetros de este tipo de cine.
7
martes, 27 de mayo de 2014
Non-Stop (Sin escalas)
Jaume Collet-Serra (La casa de cera, La huérfana, Sin identidad) sigue labrándose una carrera en Hollywood como más que correcto director de películas de entretenimiento. Non-stop es su nueva propuesta. Una claustrofóbica y tensa película sobre el secuestro de un avión.
Es indudable que algo cambió tras el 11-S, lamentablemente nuestra percepción de seguridad ya nunca será la misma. La paranoia por la seguridad se ha llevado a extremos injustificados muchas veces y se ha preferido perder libertad en pos de la seguridad. Todo ellos lo ha provocado el miedo, un miedo que atentados como el 11-S o el 11-M han demostrado que no es del todo injustificado.
En el film, la inclusión de un pasajero musulmán en el pasaje hace que instantáneamente todas las sospechas recaigan sobre él. Puede que no sea políticamente correcto pero es inevitable no pensar en él como primer sospechoso. Toda esta psicosis por la seguridad es muy bien aprovechada para hacernos pasar un buen rato. También está correctamente desarrollada la paranoica obsesión del protagonista por encontrar al villano de turno.
Como era de esperar, el guión tiene algunos agujeros que es mejor pasar por alto si el espectador quiere pasárselo bien. Este tipo de película no soportan un análisis pormenorizado de los hechos mostrados y Non-stop no iba a ser una excepción. Tampoco es una excepción en la inclusión de demasiados tópicos más vistos que el tebeo. Primeramente tenemos a un héroe que no pasa por su mejor momento. En la mejor tradición de los personajes de Stallone, nuestro héroe arrastra un trauma que deberá de superar mientras, a la vez, intenta salvar al pasaje de un avión a nueve mil metros de altura en mitad del océano. No sólo eso, incluso tendrá la oportunidad de resarcirse de la tragedia acontecida a su hija fallecida. Nuestro héroe expiará sus culpas, salvará a todo el mundo, limpiará su nombre y encontrará el amor. Demasiado hasta para el bueno de Stallone o Bruce Willis.
En cuanto a los actores, Liam Neeson cumple aunque corre el peligro de encasillarse en este tipo de thrillers. Por su parte, Julianne Moore está correcta en un papel alimenticio que le habrá reportado un buen cheque y poco esfuerzo interpretativo. La verdad es que su personaje está metido con calzador y aporta bastante poco para una actriz de la talla de la señora Moore. Al menos, no han optado por una jovencita florero para acompañar al afligido héroe.
Collet-Serra no busca ser recordado por su trabajo, sólo busca entretener al público y parece ser que lo consigue con cada una de sus películas. No innova ni parece tener un estilo propio. Cumple su objetivo. Yo sigo esperando una película más personal de este eficiente artesano para saber si estamos ante un director importante o sólo un tipo cumplidor (que no es poco con la ingente cantidad de basura que nos llega desde el otro lado del Atlántico en forma de blockbuster).
Non-stop se ve sin problemas, entretiene y se olvida al rato. Recomendable sólo para los que no le tengan miedo a volar.
5
lunes, 5 de mayo de 2014
True detective
Que actualmente se hace mejor televisión que cine es un hecho inapelable. La que siempre fue la caja tonta ha tomado la delantera a su hermano mayor y le ha dejado a la altura del barro.
Pongámonos en antecedentes, durante décadas las series de televisión eran un puro divertimento para toda la familia. Las series estaban formadas por episodios autoconclusivos que no exigían ningún esfuerzo del espectador, sus tramas eran sencillas y no pasaba nada si te perdías un episodio. Lo mismo se podía decir de los culebrones, esos insufribles seriales en los que la acción ocurría tan lentamente que no pasaba nada si sólo veías uno de cada diez (o incluso cien) episodios.
Pero algo cambió a principios de los años 90 de la mano de David Lynch y su Twin Peaks. Lynch introdujo el surrealismo en el mundo televisivo. Lo onírico y lo perverso se dieron la mano en una serie mítica que batió records de audiencia. Sin embargo, En su loable afán por romper moldes, Lynch descubrió quien mató a Laura Palmer en el episodio catorce, dando al público lo que tanto ansiaba, pero el resto de tramas continuaban. Las pesquisas por descubrir al asesino eran sólo una excusa para mostrarnos el fascinante y complejo universo de Twin Peaks. El público ya tenía a su asesino pero los ases en la manga que Lynch se guardaba no fueron suficientes para mantener el interés. Quizás Lynch pecó de ingenuo o pretencioso al pensar que la serie podría seguir atrayendo al público una vez que el gran misterio estuviera resuelto. Lynch no fue capaz de mantener el interés y cada vez los episodios eran más inclasificables hasta que fue finalmente cancelada por su baja audiencia. El último episodio fue realmente alucinante, puede que muchos espectadores no lo entendieran pero seguro que no lo olvidarán en su vida.
Twin Peaks demostró que otra televisión era posible. Fue durante la década de los 90 cuando se gestó la época dorada de la televisión que ahora vivimos. Me vienen a la mente series como Doctor en Alaska, Urgencias o Friends como grandes series de la época.
Pero algo cambió a principios de los años 90 de la mano de David Lynch y su Twin Peaks. Lynch introdujo el surrealismo en el mundo televisivo. Lo onírico y lo perverso se dieron la mano en una serie mítica que batió records de audiencia. Sin embargo, En su loable afán por romper moldes, Lynch descubrió quien mató a Laura Palmer en el episodio catorce, dando al público lo que tanto ansiaba, pero el resto de tramas continuaban. Las pesquisas por descubrir al asesino eran sólo una excusa para mostrarnos el fascinante y complejo universo de Twin Peaks. El público ya tenía a su asesino pero los ases en la manga que Lynch se guardaba no fueron suficientes para mantener el interés. Quizás Lynch pecó de ingenuo o pretencioso al pensar que la serie podría seguir atrayendo al público una vez que el gran misterio estuviera resuelto. Lynch no fue capaz de mantener el interés y cada vez los episodios eran más inclasificables hasta que fue finalmente cancelada por su baja audiencia. El último episodio fue realmente alucinante, puede que muchos espectadores no lo entendieran pero seguro que no lo olvidarán en su vida.
Twin Peaks demostró que otra televisión era posible. Fue durante la década de los 90 cuando se gestó la época dorada de la televisión que ahora vivimos. Me vienen a la mente series como Doctor en Alaska, Urgencias o Friends como grandes series de la época.
El auge de la televisión por cable, la piratería y la caída en picado de las recaudaciones en las salas de cine han originado un éxodo masivo de talento hacia la televisión. Bienvenido sea. El formato de las series permite un desarrollo de personajes mucho mayor (sólo por el simple hecho de disponer de mucho más tiempo) permitiendo el desarrollo de varias tramas de forma simultanea y una mayor identificación con los personajes. Hay historias que se pueden narrar en 2 horas pero otras necesitan mucho más.
En especial, las series de la cadena HBO son todo un delicatessen para cualquier aficionado no sólo a las series sino al buen cine. Roma, Los Soprano, The wire, A dos metros bajo tierra, Juego de Tronos, Boardwalk empire o Breaking bad son series de HBO que no tienen nada que envidiar a cualquier película que haya ganado el Oscar a mejor película en los últimos 15 años. Así de claro.
El último ejemplo de gran serie televisiva de HBO es True detective. Ocho episodios de buen cine. Aparentemente, True detective sigue el esquema clásico de unos policías que investigan un extraño asesinato, como en Twin Peaks, nada nuevo bajo el sol del pantano. Las deudas a films como Seven o El silencio de los corderos siguen estando ahí, indelebles en todo thriller policíaco de los últimos lustros. Pero True detective juega con todos los tópicos posibles, los pervierte y los devuelve convertidos en algo distinto y original. Las situaciones son reconocibles pero la manera de resolverlas son simplemente admirables. El entorno rural sureño con la omnipresente industria química de fondo, pantanos, paletos, putas y fanáticos religiosos son el escenario de este caso.
Otra baza imbatible de la serie es su pareja protagonista. No estamos ante la típica pareja de compañeros, la pareja de detectives formada por Matthew McConaughey y Woody Harrelson (ambos productores de la serie) no pueden ser más opuestos entre sí.
El personaje de Martin Hart (Harrelson) parece tenerlo todo, una familia feliz y unas fuertes convicciones, sin embargo tras esa apariencia de buen padre de familia se esconde alguien que no vive de acuerdo a sus creencias.
Por su lado, Rust Cohle (McConaughey) es un verdadero hijo de puta que no lo oculta, tiene una particular visión del universo y vive de acuerdo a ella, no engaña a nadie y menos a sí mismo. Ambos personajes chocarán frontalmente pero deberán unir fuerzas para resolver el caso.
Las típicas conversaciones de compañeros dentro del coche se tornan en ácidas reflexiones sobre la existencia. Uno podría pasarse horas oyendo discutir a este par de polis pecadores intentando hacer el trabajo de unos santos, pero el hábito no hace al monje. La evolución de la explosiva relación de estos detectives es el eje de la serie tanto o más que el macabro caso que deben resolver.
El último ejemplo de gran serie televisiva de HBO es True detective. Ocho episodios de buen cine. Aparentemente, True detective sigue el esquema clásico de unos policías que investigan un extraño asesinato, como en Twin Peaks, nada nuevo bajo el sol del pantano. Las deudas a films como Seven o El silencio de los corderos siguen estando ahí, indelebles en todo thriller policíaco de los últimos lustros. Pero True detective juega con todos los tópicos posibles, los pervierte y los devuelve convertidos en algo distinto y original. Las situaciones son reconocibles pero la manera de resolverlas son simplemente admirables. El entorno rural sureño con la omnipresente industria química de fondo, pantanos, paletos, putas y fanáticos religiosos son el escenario de este caso.
Otra baza imbatible de la serie es su pareja protagonista. No estamos ante la típica pareja de compañeros, la pareja de detectives formada por Matthew McConaughey y Woody Harrelson (ambos productores de la serie) no pueden ser más opuestos entre sí.
El personaje de Martin Hart (Harrelson) parece tenerlo todo, una familia feliz y unas fuertes convicciones, sin embargo tras esa apariencia de buen padre de familia se esconde alguien que no vive de acuerdo a sus creencias.
Por su lado, Rust Cohle (McConaughey) es un verdadero hijo de puta que no lo oculta, tiene una particular visión del universo y vive de acuerdo a ella, no engaña a nadie y menos a sí mismo. Ambos personajes chocarán frontalmente pero deberán unir fuerzas para resolver el caso.
Las típicas conversaciones de compañeros dentro del coche se tornan en ácidas reflexiones sobre la existencia. Uno podría pasarse horas oyendo discutir a este par de polis pecadores intentando hacer el trabajo de unos santos, pero el hábito no hace al monje. La evolución de la explosiva relación de estos detectives es el eje de la serie tanto o más que el macabro caso que deben resolver.
Hay momentos que me quedaron grabados y que me hicieron pensar que no estaba ante una serie más del montón que se emiten cada año. Os voy a poner sólo un ejemplo. En un momento dado, se establece una bizarra elipsis narrativa para simbolizar el paso de los años, las hijas de Hart lanzan algo a un árbol en mitad de un juego (no recuerdo ahora el objeto exacto). Cuando la cámara sube por el árbol vemos el coche en el que llega la familia a la casa y de él bajan las hijas de Hart ya crecidas. Sin ningún efecto especial ni un corte nos han narrado el paso del tiempo de una forma admirable. El uso de la ambientación musical en esta escena le confiere un significado casi tétrico, el espectador intuye que el paso del tiempo no ha traído nada bueno.
Igualmente, el final del cuarto episodio evidencia que no estamos ante una serie más. Estamos ante un entretenimiento de gran calidad al que no le tiembla el pulso a la hora de planificar y rodar un complejo plano secuencia de 6 minutos. Todo un alarde técnico que puede que a muchos espectadores se les pasara por alto que, sin embargo, eleva la serie aún más al Olimpo de las series de la historia de la televisión.
Lo más aterrador de la serie escrita por Nic Pizzolatto (quien ya colaboró en The killing y parece haber aprendido de los errores de ésta) y el director Cary Joji Fukunaga es la sensación de que el mal es real, que habita entre nosotros y que nosotros formamos parte de él lo queramos o no. Todo un hallazgo.
La peculiar estructura narrativa a base de interrogatorios en varias líneas temporales le confiere a la serie un peculiar ritmo que no decae en ningún momento sino que va mejorando conforme avanzan los episodios hasta una resolución que, por una vez, sorprende y no defrauda. Un final coherente y a la altura de lo esperado.
Resumiendo, True detective son 8 episodios adictivos y fascinantes que nadie, os lo digo en serio, debería perderse.
miércoles, 9 de abril de 2014
A Bittersweet Life (2005)
El director todoterreno Kim Jee-woon (2 Hermanas, I saw the devil, El último desafío) dirigió en 2005 este estilizado y violento thriller a la coreana.
Con una impecable dirección artística y una excelente fotografía Kim Jee-woon nos ofrece un film que técnicamente no tiene nada que envidiar a cualquier superproducción norteamericana que cuesta 20 veces más. Una historia simple y mil veces vista, pero que puede seguir siendo efectiva en las manos adecuadas. Jee-woon dota a esta historia de venganza de una peculiar poesía y una cadencia muy orientales.
Ya sabemos que el cine coreano es excesivo en muchos sentidos, a los coreanos se les va muchas veces la mano. Aquí estamos antes un thriller de acción en el que la historia es lo de menos centrándose más en el código de lealtad del protagonista y en sus penurias que en un retrato de personajes.
El film que nos ocupa arranca francamente bien y tiene una estupenda presentación de personajes. Kim Jee-woon se centra poco en la historia, no se preocupa de la profundidad psicológica de los personajes, sólo le interesa la belleza de sus imágenes y la fría expresión de su protagonista. Su cine de mafias, lealtades y venganzas tiene un apartado técnico sobresaliente (ojito, repito, a la exquisita fotografía) pero se queda en la estética y el ritmo se va resintiendo conforme avanza la trama.
Es en la segunda mitad donde se evidencia su falta de pretensiones. Todo el potencial de la historia se queda realmente en muy poca cosa, sobre todo cuando al film le sobran bastantes minutos. Un recorte en el metraje hubiera hecho a este film mucho bien, sobre todo en su parte final .
A bittersweet life es un film muy bello de ver pero que no deja poso alguno en el espectador y se puede hacer pesado. Una historia coreana más de venganzas que podría haber sido un gran film y se queda a mitad de camino.
Mientras veía el film, pensé que A bittersweet life que es la típica peli que seguro que a Tarantino le encanta y saca cosas para incorporarlas a su cine.Yo creo que a los no iniciados en los thrillers coreanos esta película les exasperará un poco. Yo prefiero otros ejemplos de este cine como Memories of murder o I saw the devil.
Yo sólo la recomiendo a Tarantino y a los muy fans del cine oriental. Avisados estáis.
5
miércoles, 11 de diciembre de 2013
Capitán Phillips (Captain Phillips)
Con Capitán Phillips, Paul Greengrass nos ofrece otro estupendo thriller lleno de tensión. Capitán Phillips se parece más a United 93 que a El mito de Bourne o El Ultimátum de Bourne pero todas ellas son claros ejemplos de cómo crear la tensión dentro del espectador. Paul Greengras es uno de los mejores artesanos en esa materia actualmente.
Capitán Phillips es un film al que no se le puede poner ninguna pega. Es un ejercicio casi perfecto de cómo contar un dramático hecho real. Greengras no se pierde por las ramas con montajes desordenados o saltos temporales. Tampoco intenta hacer una radiografía del mundo en el que vivimos ni elabora zafias metáforas sobre el Tercer Mundo intentando reclamar lo que es suyo aunque sea robando a los ricos. Sólo apunta levemente algunos aspectos que pueden hacer pensar al espectador que ambas parte del conflicto son realmente víctimas de una realidad injusta (aunque más para unos que para otros). Se nombra cómo los barcos extranjeros van a pescar al cuerno de África esquilmando sus reservas pesqueras abocando a los pescadores a la piratería para sobrevivir, pero no se incide demasiado en ello, no estamos ante un film de denuncia ni pretende ser un documental sobre el drama de Somalia. Lo del cine social mejor se lo dejamos a Ken Loach. Greegras no se enreda en profundos diálogos con el fin de hacernos entender las motivaciones de los personajes, va directo a la acción y sabe cómo clavarnos en el asiento. A pesar de que uno sepa qué ocurrió en el secuestro del Maersk Alabama en el año 2009, la película te absorbe de una manera prodigiosa.
Ocurre que este héroe involuntario, víctima de un secuestro que en cualquier momento puede acabar mal, decide utilizar su principal baza para salir con vida: la inteligencia. El capitán Richard Phillips juega sus pocas cartas con una habilidad asombrosa, ya sabemos que la necesidad agudiza el ingenio. Frente a unos secuestradores desesperados Phillips intenta usar la cordura para salvar su vida. Aunque la intervención de la poderosa armada norteamericana también tuvo una providencial intervención. Al final a uno le queda la misma sensación que con Lo imposible, los habitantes del primer mundo lo tienen mucho más fácil para sobrevivir ante las tragedias (tienen unas infraestructuras que los apoyan), mientras los pertenecientes al tercer mundo quedan abandonados a su suerte.
Lo dicho, un film perfecto, tenso y emocionante a partes iguales.
7
viernes, 4 de octubre de 2013
Memento
Leonard Shelby (Guy Pearce) es un agente de seguros incapaz de generar nuevos recuerdos a partir del trauma generado por el asesinato de su esposa.
Nuestra personalidad (nuestra relación con los demás) se basa principalmente en la capacidad de actuar frente a estímulos externos, capacidad que depende directamente de lo que hemos aprendido del mundo exterior. Pero si fuéramos incapaces de crear nuevos recuerdos, viviríamos anclados en el pasado y sin información ante los nuevos estímulos. La existencia de nuestro protagonista es una completa tortura ya que no sabe cómo ha llegado hasta ahí o cómo ha conseguido la información que él mismo se tatúa en su cuerpo para tenerla siempre presente. Un curioso truco para tener a mano ciertos conceptos, aunque no sepa si realmente son ciertos, sólo sabe que una vez fueron considerados por sí mismo como certezas (aunque realmente algunos no lo sean). Cuestiones ya de por sí complicadas como en quién confiar o qué es verdad y qué es mentira se tornarán en verdaderos dilemas imposibles de resolver.
Todo ello confiere un carácter de total dependencia y fragilidad a nuestro protagonista, un hombre sin memoria pero con un objetivo claro: vengar la muerte de su esposa. Una tarea titánica en su permanente estado de confusión.
Christopher Nolan (tras su debut con Following) decidió llevar a cabo este complejo proyecto en la que mezcla el cine negro con el trhiller psicológico. Nolan se sirve de un elaborado guión (como sería habitual en él) y de un montaje enrevesado (una constante sucesión de avances y retrocesos en el tiempo) que obligan al espectador a estar atento a cada detalle mientras se ve sumergido en una terrible pesadilla. A través de esta singular estructura narrativa, Nolan sitúa siempre al espectador en un punto de la narración en el que se encuentra tan desorientado como el propio protagonista.
He aquí el mayor logro del film: conseguir que la sensación de desamparo del protagonista sea compartida por el espectador. Nolan demuestra que en el cine la forma de narrar una historia es tan importante como la historia misma.
Si te gusta que te lo den todo mascado, no te gustará este film, te parecerá excesivamente complicado y puede que no le veas el sentido. Pero si te gusta que te hagan pensar, Memento te puede resultar fascinante mientras intentas juntar todas las piezas de este enrevesado rompecabezas contado en sentido inverso.
Una arriesgada pirueta narrativa difícilmente superable.
lunes, 8 de julio de 2013
Passion
He de reconocer que no sé a santo de qué viene el nombre de esta película. Yo no vi pasión por ningún lado. Ni la hay delante de la cámara ni la hay detrás de ella. Yo la hubiera titulado Tedio o Quiero y no puedo.
Brian DePalma parece estar dirigiendo un mal telefilm (lo que es realmente este bodrio) en plan piloto automático. No sólo copia descaradamente a Hitchcock (su eterno talón de Aquiles y quizás su verdadero sello de identidad) sino que incluso se copia a sí mismo (algunos lo llaman estilo). Esta película no aporta nada al trabajo previo de su autor. Ni siquiera creo que tenga una razón de ser, hacer un remake del film francés Crime d'amour de hace 3 años me parece una estupidez, así de claro. De Palma se las arregla para introducir sus temas de siempre, de hecho, no hay ningún tema en esta película que el bueno de DePalma no haya tratado ya anteriormente: dobles personalidades, gemelos, trasvestismo, infidelidades, obsesiones, perversiones sexuales, etc. Pero todo tendría un pase si el guión fuera algo digno, pero no. No puede haber más clichés y más estereotipos. La típica ejecutiva agresiva, la típica subordinada que espera su oportunidad, la típica secretaria, el típico mundo de los negocios, el típico thriller, el típico desenlace con vuelta de tuerca inverosímil, etc. etc, etc.
Al menos debo reconocer que me gustaron las dos actrices principales, tanto Rachel McAdams como Noomi Rapace están correctas en su papeles. En el duelo interpretativo que se establece entre ambas creo que está lo mejor del film y opino que Rapace sale ganadora por varios goles de diferencia. La evolución de su personaje me pareció lo más interesante de este anodino telefilm de Domingo por la tarde. Por cierto, la publicidad explota el morbo generado por estas dos actrices y pretende vender el film como un thriller erótico pero el film ofrece mucho menos de lo que promete. Aviso, el espectador ávido de tórridas escenas saldrá totalmente decepcionado (supongo).
Creo que hay que destacar la fotografía de José Luis Alcaine y la música del olvidado Pino Donaggio pero por motivos distintos. La fotografía de Alcaine sí me gustó mientras la música de Donaggio me pareció repetitiva y muy poco original.
Brian de Palma debería retirarse, está mayor y no se ve nada de pasión ni interés en su obra desde hace varios lustros. ¿Seguro que este tipo es el mismo de El precio del poder, Carrie, Atrapado por su pasado, El fantasma del paraíso o Los intocables de Elliot Ness? ¿No será otro tipo con el mismo nombre?
4
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