Mostrando entradas con la etiqueta Scott Glenn. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Scott Glenn. Mostrar todas las entradas
domingo, 9 de diciembre de 2012
El legado de Bourne (The Bourne legacy)
Es indudable que la saga de películas sobre el agente Jason Bourne han sido de lo mejor que hemos visto en cine de acción de estos últimos años. Tres películas eran más que suficientes y parece que Matt Damon no desea repetir su personaje. Así pues, los listos de Hollywood se han sacado de la manga otra película que entronca directamente con los hechos narrados en las tres primeras e intenta crear descaradamente una nueva franquicia.
La cosa estaba difícil, una de las bazas de la saga original era ver al blandengue de Matt Damon dando hostias como panes y unas escenas de acción y persecuciones de los más emocionantes. Pero ahora ya no están Damon ni Paul Greengrass. El encargado de dirigir este nuevo engendro ha sido el eficiente Tony Gilroy (Michael Clayton), que es un buen guionista y un buen director de dramas pero que no sabe muy bien por donde salir con esta historia. Gilroy fue guionista de las tres primeras y aquí escribe el guión a cuatro manos con un tal Dan Gilroy (supongo que será su hermano) pero la cosa no acaba de cuajar. A su historia le cuesta demasiado arrancar y nunca acaba de enganchar al espectador (cosa que sí supo hacer en las tres primeras).
Gilroy se pierde intentando entrelazar los hechos de esta nueva entrega con lo sucedido en las anteriores y se olvida del ritmo frenético que tenían aquellas. Mucha palabrería y mucha intriga entre agencias pero poca acción y poco ritmo. Gilroy intenta dar emoción a su película e intenta emular las adrenalíticas persecuciones marca de la casa, pero no lo consigue. Su film aburre por momentos. Sólo la escena final de la persecución en Manila está a la altura, pero ya han pasado casi dos horas de anodina trama. De todo el fallido juego de malabares que establece el guión, hay un elemento que me pareció especialmente fuera de lugar, no entiendo a qué viene a cuento de modificar genéticamente a los agentes a base de pastillas y virus. Me parece una solemne estupidez.
Tampoco me parece acertada la presentación del asesino de turno (un proyecto ultrasecreto de supersoldado) para que se enfrente al héroe en la lucha final, está metido con calzador y resulta bastante poco carismático. Del final no voy a hablar, pero ya os he dicho que con esta peli sólo pretenden iniciar una nueva franquicia, así que os podéis imaginar cómo acaba la cosa. Por cierto, suena la cancioncilla Extreme ways de Moby (que parece que es una seña de identidad de la saga Bourne) aunque esta vez su impacto no sea el esperado. Es que casi nada tiene el efecto esperado en esta película.
Jeremy Renner no lo tenía nada fácil, da el pego como héroe de acción (ya lo demostró en En tierra hostil, Los vengadores o Missión imposible 4) y al tipo no le falta carisma, pero no puede hacernos olvidar la carita de niñato de Damon. Renner es un tipo duro y se nos hace casi imposible sentir la misma empatía que la que sentíamos por Damon. Por su parte, Rachel Weisz está correctita en un papel alimenticio que no creo que aporte nada a su carrera (no así a su cuenta corriente). Por el film aparecen nombres de relumbrón como Edward Norton (cuya carrera parece que va definitivamente a la deriva) o los habituales Albert Finney, Joan Allen o Scott Glenn.
Lo dicho, intenta emular la saga original pero se queda en el intento. "Siempre hubo más de uno" reza la publicidad de esta película, pues es una pena.
4,5
domingo, 3 de abril de 2011
Sucker punch

¿A quién no le gustaría vivir en un mundo de fantasía rodeado de chicas sexys? Si ese mundo lo dirige Zack Snyder, borradme de la lista. En Sucker Punch las chicas guapas, las batallas espectaculares, las espadas japonesas, los zombies, los dragones voladores y la acción a raudales dan como resultado un aburrido videojuego.
...
Sigo sin entender qué le ve la gente a Zack Snyder. Su versión de La noche de los muertos vivientes no pasa de ser una más de zombies, algo mejor de lo habitual, pero nada más. Luego todo el mundo lo encumbró como la gran promesa del cine de acción gracias a 300, un film que debía todo lo bueno a la novela gráfica que adaptaba y todo lo malo a los excesos de su director. A mi me resultó un film demasiado largo y vacío, aunque tiene momentos visualmente asombrosos. Luego Snyder echó a perder Watchmen (aunque la cosa no era nada fácil) y ahora se atreve con un guión propio. Valor no le falta y encima los lumbreras de Hollywood le financian cualquier idiotez que se le pase por la cabeza.

Lo malo de Sucker Punch no es que use como reclamo a unas modelos en ropa interior para que los adolescentes vayan en masa al cine, ni que abuse de canciones de rock en las escenas de acción, lo malo es que su guión tiene una estructura excesivamente repetitiva (hablar-baile-pelea, hablar- baile-pelea) y es muy aburrido. En este film (o videojuego) Snyder comete el error (demasiado común en estos días) de creerse que con buenos efectos especiales ya tiene una película, además le suma chicas sexys y con esto ya tenemos un éxito. Pues no. La película es casi tan aburrida y vacía como Resident Evil 4, uurrgggg se me ponen los pelos de punta sólo de recordarlo. A mí me costó bastante terminarla y miré el reloj varias veces.
A pesar de los cientos de explosiones, saltos y planos de chicas con wonderbra, el film no engancha. Le falta mucha un guión digno, con ironía o algo que contar. No todo el mundo es Tarantino, un tipo capaz de mezclar géneros denostados y entregar una buena película. Sucker Punch no es Kill Bill ni de lejos, ni Snyder será nunca Tarantino. Tampoco es ChristopherNolan, un tipo capaz de meternos dentro en cuatro sueños sin llegar a aburrirnos, Snyder aburre sólo con dos. Se pierde en una imaginería visual apabullante pero que cansa a la segunda batalla, sus planos a cámara lenta no dicen nada y los esculturales cuerpos de las chicas tampoco nos perturban todo lo que se pretende. Falta la mano de un maestro que sepa dar emoción a una historia y unas escenas mil veces vistas. Esa emoción falta en Sucker Punch. Sí es destacable todo el apartado visual y algún pequeño detalle como la lobotomía, pero son insuficientes para evitar que este pesado dirigible remonte el vuelo.

De las actrices sólo puedo decir que en esta película no las hay, hay modelos más o menos morbosas enfundadas en ajustados trajes de guerrera, colegiala o bailarina, pero no hay actrices. Emily Browning, a la que descubrimos en la estupenda Una serie de catastróficas desdichas, es la mejor del lote a pesar de que abusa de poner morritos. Vanessa Hudgens (¿esta chica salía en ese bodrio para niños que era High School Musical? pues muy bien), Abbie Cornish o Jamie Chung pueden ser muy monas y tener muchos seguidores en twitter pero lo de actuar les queda muy lejos. Por mucho canalillo y mucho ombligo que enseñen, aquí transmiten menos que un calcetín usado.
Por cierto, ¿Qué pinta Scott Glenn haciendo el ridículo en este bodrio? No sé, igual quiere asegurarse un buen plan de pensiones o le apetecía rodar con una pantalla verde de fondo.
Sólo recomendable para el público masculino adolescente y/o frikis amantes de los videojuegos.
4
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

