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miércoles, 1 de enero de 2014

La mejor oferta (La migliore offerta)


 Giuseppe Tornatore será siempre recordado por su obra maestra Cinema Paradiso, puede que ya nunca vuelva a emocionarnos de igual manera pero quien tuvo retuvo y Tornatore sigue siendo un artesano más que eficiente.  Con la mejor oferta se aparata de ese cine basado en recuerdos de la infancia y se traslada al mundo de los marchantes de arte. Un cambio de registro que le ha salido francamente bien. Tornatore demuestra que es un director todo terreno y que es capaz de atrapar y emocionar al espectador con propuestas muy dispares. Muy pocos thrillers mejores que La mejor oferta se han estrenado durante 2013.

La mejor oferta es una película ambientada en el mundo del arte pero que habla de personas y sus sentimientos. La mejor oferta es un thriller con apuntes de novela gótica que consigue clavarte al asiento. Puede que mucho del mérito sea de un Geoffrey Rush en estado de gracia, capaz de hacer creíble un personaje tan complejo como el protagonista de esta película, Virgil Oldman (cuyo nombre ya puede darnos alguna pista de su carácter). La excelente interpretación de Rush nos brinda un personaje lleno de contradicciones y traumas. Un hombre sin la capacidad de amar, que adora la belleza femenina sobre todas las cosas pero es incapaz de mirar 
a la cara a una mujer. Un personaje para el que el arte le sirve de refugio frente a la realidad.

 Un hombre lleno de carencias afectivas que, como el personaje de Jack Nicholson en Mejor imposible, enmascara sus problemas con su mal humor y un aparente control de la situación. Puede ser un experto en arte pero es todo un principiante en la vida. Será el descubrimiento de una persona todavía más aislada y vulnerable que él lo que le obligará a salir de su caparazón para enfrentarse a sus miedos. Ambos personajes encontrarán consuelo a sus males mediante esta relación nacida de una pura transacción comercial. Quizás nuestro protagonista sea, por fin, capaz de amar.
Probablemente, los problemas de Oldman tengan origen en su atípica infancia, Tornatore sigue dando una gran importancia a esta etapa de la vida para el posterior desarrollo de la personalidad. Si sus personajes habituales suelen recordar su infancia con cariño, en este caso es la ausencia de una infancia lo que ha marcado para siempre el peculiar carácter de nuestro protagonista.


Tornatore elabora un excelente guión que ha plasmado magistralmente en imágenes. Con un ritmo tranquilo pero sin pausa Tornatore nos va introduciendo en un fascinante misterio. Sin trampas como continuos flashbacks ni giros inverosímiles, todas las piezas van encajando a la perfección, como ocurre con el autómata que aparece en la película. Además debemos sumar al conjunto la excelente música del maestro Ennio Morricone, cuya partitura añade bastantes enteros al film.

En cuanto al reparto, no sólo Geoffrey Rush está excelente, el resto de las interpretaciones son igualmente estupendas, destacando el veterano Donald Sutherland y la joven Sylvia Hoeks, quien consigue realmente fascinar e intrigar al espectador casi tanto como a nuestro protagonista.



Resumiendo, una película magnética que me dejó clavado al asiento. A mí me entretuvo y me gustó mucho.



7

martes, 14 de diciembre de 2010

Baarìa


No puedo evitarlo, las películas de Guiseppe Tornatore me emocionan casi siempre. He llorado ríos enteros con Cinema Paradiso y reconozco que me corrieron varias lágrimas viendo Baarìa. Supongo que soy muy sentimental y Tornatore consigue tocarme la fibra sensible cuando habla de la infancia, la familia y el inexorable paso del tiempo.


Baarìa no aporta nada nuevo a la filmografía de su autor, no va más allá de lo ya visto anteriormente en su filmografía, pero conserva toda la esencia de sus mejores momentos. Baarìa es la historia de una pequeña ciudad de Sicilia y su evolución desde los convulsos años 30 hasta casi la actualidad. Sus personajes vivirán (o sufrirán) la dictadura de Mussolini, los caciquismos, la guerra mundial, los movimientos obreros, la mafia, la corrupción urbanística, etc. Todos estos cambios transformarán a la ciudad de Baarìa, sus calles y sus habitantes, siendo la verdadera protagonista del film. Tornatore sintetiza en esta pequeña ciudad la evolución sufrida por Italia en el siglo XX. Esta vez se centra un joven idealista miembro del partido comunista. Por supuesto, habrá sitio para la picaresca y los emocionantes homenajes a la familia o al cine.
Puede que la historia que Tornatore intenta abarcar sea demasiado ambiciosa, puede que algunas elipsis no estén muy conseguidas, puede que el montaje deje colgados a algunos personajes y puede que la metáfora sobre la ciudad de Baarìa no sea perfecta. Por momentos parece que al film le han recortado demasiado metraje, dando una sensación de improvisación. Todos estos defectos lastran al film pero los aciertos habituales de su director consiguen salvarlo del hundimiento. Aciertos sobre los que destaca la emotividad de unas situaciones cotidianas en las que a veces es difícil sustraerse. La evolución de los personajes desde la niñez hasta la vejez no deja de evocarnos pasajes de nuestra propia existencia. Por otro lado y como si de Fellini o Berlanga se tratara, Tornatore puebla su película de estupendos secundarios que resultan cercanos y reconocibles. todo ello hace que el espectador se involucre en la trama y padezca y se alegre con las experiencias narradas.

Si a este crisol le sumas unos cuantos momentos oníricos, una fugaz aparición de Mónica Bellucci y la música del maestro Ennio Morricone, tenemos una película que no es perfecta (ni mucho menos), pero vale la pena. Tampoco hay que estar reinventándose cada media hora, el cine también es capacidad de emocionar, algo en lo que Tornatore es un maestro.

7