La sombra del poder (State of play)


La muerte en extrañas circunstancias de la ayudante de un congresista está a punto de desencadenar toda una tormenta política y mediática.

Basada en una miniserie televisiva, La sombra del poder es un digno ejercicio de thriller periodístico. La película se inicia con un incidente poco claro que podría ser objeto de la prensa más sensacionalista o del cotilleo, pero a partir de ahí la cosa se va configurando como una gran conspiración en la que están en juego muchos millones de dólares. La trama se va haciendo cada vez más turbia mientras el espectador queda atrapado en la enmarañada red de los acontecimientos.


El guión juega hábilmente con los entresijos del poder, la clase política, la influencia de los lobbies (grupos de presión), la corrupción y los intereses editoriales. Todo un entramado que sólo unos pocos quieren descubrir.
La objetividad periodística es casi una ilusión. Ya se sabe: todo depende del color del cristal con el que se mira. Un mismo hecho se puede narrar desde muchas (e interesadas) perspectivas: la ética y las ventas suelen ir reñidas.


No sólo la ética se interpondrá en el camino de los protagonistas en busca de la verdad, la obsesión por los beneficios de los medios escritos y la competencia de internet son elementos que lo trastocarán todo.


A un guión interesante y bien llevado hay que unir la interpretación de Russell Crowe, un tipo que podría haberse dedicado a vivir de rentas tras lograr el Oscar (como hace Nicholas Cage) pero que se arriesga con papeles como éste. Su personaje de veterano periodista bastante desaliñado lo aleja a años luz de su imagen en Gladiator. Crowe no teme engordar bastantes quilos ni salir con unas greñas bastante poco favorecedoras. Así es como logra convencernos de su personaje y sus conflictos internos: ¿Es lícito usar los medios de comunicación para lavar la imagen de un antiguo amigo? ¿Hasta donde se puede llegar para reparar una traición?

El resto del reparto está también muy bien, hasta Ben Affleck está correcto en su ambiguo papel de congresista. También me sorprendió gratamente Rachel McAdams, quien demuestra que es algo más que una chica mona. También me sorprendió Jason Bateman (Juno, Hancock) su repulsivo papel me gustó mucho. De Helen Mirren y Robin Wright Penn poco más se puede decir, son dos grandes actrices y cumplen sobradamente.


El escocés Kevin Macdonald (El último rey de Escocia, Tocando el vacío) sabe llevar este thriller periodístico de forma eficiente. El montaje es excelente y logra atrapar al espectador desde el inicio y no soltarlo en ningún momento.

Para los que crecimos con la mítica serie Lou Grant o disfrutamos con Todos los hombres del presidente disfrutaremos con los típicos elementos de este género: roces con la policía, las broncas del director, problemas con la ética, los informadores, celos profesionales, retraso en las ediciones, etc.

En resumen, un sentido homenaje a la profesión periodística y un thriller más que recomendable.


7,5

1 comentario:

marguis dijo...

Si te gustó la peli, te interesará la miniserie de la BBC en la que se basa, del mismo título, son 6 capítulos donde se desarrolla la trama mucho mas, hay mas personajes y además tenemos a Bill Nighy interpretando la dirección del periódico con esos aires que se gasta de como quien no quiere la cosa que es muy divertida!!
:P

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