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sábado, 2 de febrero de 2013

Hitchcock (Alfred Hitchcock and the Making of 'Psycho')


Alfred Hitchcock no fue sólo uno de los mejores directores de la historia sino que supo vender su obra y su propia imagen como nadie había hecho antes. Hitchcock narra el proceso de creación de uno de sus mayores logros: Psicosis.

Tras el documental sobre el grupo de heavy Anvil, Sacha Gervasi se estrena como director con esta historia sobre la creación de uno de los mayores mitos del séptimo arte. El film no pretende ser un biopic al uso sino más bien todo un homenaje al mago del suspense. Gervasi nos ofrece un sano ejercicio de ironía con un toque de comedia ligera que más bien parece un episodio de televisión de los que el propio Hitch presentaba.

Más de 50 años después de su estreno, Psicosis sigue siendo considerada la obra maestra del mago del suspense Alfred Hitchcock. Pero la gestación de este clásico no fue nada fácil y muchos de los aspectos que la han hecho pasar a la historia bien merecen una película. Desde la desesperación  de Hitchcock por encontrar un nuevo proyecto, el hallazgo de la novela de Robert Bloch (basada en los crímenes de Ed Gein) hasta la obsesión por terminarlo nos dan una idea bastante acertada de cómo se gestionó la película que todos conocemos. El film se hace ameno y está lleno de guiños y detalles sobre la obra del orondo director que harán las delicias de sus incondicionales. Me gustó el retrato del Hollywood de finales de los años 50 y las tensas relaciones de Hitch con la Paramount, no olvidemos que Paramount se negó a financiar Psicosis teniendo el propio director que hipotecar su casa. Eran otros tiempos en los que un director estaba dispuesto a luchar y a arriesgarse por sacar un proyecto. Ahora todo parece salido del cajón de un directivo que de cine sabe bastante poco. 


Me gustó mucho que el film muestre la importancia del montaje, destacando cómo la misma película puede cobrar vida gracias a unas tijeras. También la importancia de la música para enfatizar ciertas escenas y el preciso momento de incluirla en la acción son de suma importancia y suelen pasar desapercibidos al gran público.
A mí el film me entretuvo pero he de reconocer que me esperaba más. Obviamente, Gervasi no es Hitchcock y su film no acaba de tener el brío que una historia así requería. Yo eché en falta algo más de mala leche (algo muy propio del mago del suspense). El Hitchcock aquí presentado es bastante fiel al real, aunque yo hubiera puesto más énfasis en su humor negro y su fina ironía. Sí se abordan temas como su fijación por las rubias de gélida belleza y la peculiar relación con sus actrices. Pero el film no pretende ser un estudio psicológico sobre el personaje, no bucea en sus traumas ni sus obsesiones, sólo pretende hacerte pasar un buen rato. Creo que es un pequeño error y una oportunidad perdida de profundizar en la mente del orondo director británico.

Los actores están correctos aunque no sé si la caracterización de Anthony Hopkins como Hitch me acabó de convencer, a veces no me resultó creíble. El actor ha hecho un gran trabajo (quizás se le va la mano en la escena del estreno) pero el látex juega en su contra. Por su parte, Helen Mirren da perfectamente la réplica a Alma, la esposa del director y su más fiel colaboradora a la par que la artífice de muchos de los logros atribuidos a su marido. La relación entre ambos es el verdadero motor de la película.
Cabe destacar la aparición de las bellas Jessica Biel y Scarlet Johansson, la verdad es que no se parecen demasiado a Vera Miles y Janet Leigh respectivamente, ni sus personajes aportan demasiada luz sobre la obsesión de Hitch con sus actrices, la cosa se queda en una mera anécdota.

Hitcock es un film entretenido pero que creo que no le hubiera gustado al propio Hitch debido a su inocuidad. Hitchcock no temió arriesgarse con Psicosis pero Gervasi no parece tener esa intención, su film es totalmente inofensivo.

6

P.d.: De todas maneras, para conocer mejor al personaje y las claves de su cine yo recomiendo la lectura del imprescindible libro El cine según Hitchcock de FrançoisTruffaut.

domingo, 27 de noviembre de 2011

La deuda (Debt)

1965, tres agentes del Mossad, el servicio secreto israelí, se desplazan a Berlín Oriental con la intención de dar caza a un peligroso criminal nazi.


La deuda es el remake americano de la película israelí Ha Hov de Assaf Berstein, que no tengo el placer de haber visto y no puedo comparar. Pero de lo que sí he tenido el placer es de visonar esta entretenida cinta. No es que revolucione el género del thriller ni pretende ser una fiel radiografía de las técnicas del estado de Israel durante la guerra fría. Sólo es una buena película y un thriller más que recomendable.
Incluso tiene un curioso triangulo amoroso muy bien llevado. La historia ocurre en dos líneas temporales pero ambas son interesantes y complementarias. La película aborda el tema de las consecuencias que puede acarrear vivir de una mentira. Todos los pueblos necesitan héroes y villanos a los que adorar y odiar respectivamente. Este hecho se agrava aún más cuando dicho pueblo ha sido objeto de un brutal exterminio como le ocurrió al pueblo judío en la segunda Guerra Mundial. Pero a veces las cosas no son tan fáciles y la difusa línea entre el héroe y un simple mentiroso se difumina sin remedio. La búsqueda de un criminal nazi se convertirá en un asunto de vital importancia para todo un país. No se puede regresar sin resultados.

No me suelen interesar las películas de John Madden, director de aquella peliculita de la cual ya nadie se acuerda y que se llevó el Oscar a mejor película: Shakespeare in love. Pero La deuda me parece lo mejor que ha rodado en su vida, lástima que sea un remake y no sepamos realmente hasta donde llegan sus méritos y hasta donde se ha limitado a copiar. Pero su película funciona, tiene ritmo y te atrapa desde el principio.

A una historia interesante y bien narrada hay que añadir el oficio de actores de solvencia más que comprobada como Helen Mirren, Ciarán Hinds o Tom Wilkinson. También los jóvenes y guapos Jessica Chastain (El árbol de la vida) y Sam Worthington (Avatar, Furia de titanes, Terminator 4) están francamente bien. En el caso de Worthington me produjo una agradable sorpresa.

Un thriller recomendable.
7

viernes, 4 de febrero de 2011

RED


Unos agentes retirados de la CIA deberán salir de su aburrida monotonía para volver a la acción.


Red no es una gran peli que intenten sorprender al espectador ni tiene aspiración alguna más allá de entretener. Red es un film que ni los guionistas, ni el director ni los actores se han tomado en serio. Es sólo un divertimento que sirve para pasar un buen rato.

Se podría esperar que con un plantel de actores de este calibre (me refiero a Helen Mirren, John Malkovich, Richard Dreyfuss o Morgan Freeman, no a Willis) se hubieran currado un poco los diálogos para aprovechar el probado talento interpretativo del elenco. Nada de eso. Supongo que para estos actores habrá sido divertido meterse en la piel de unos agentes retirados que vuelven a la acción. En Red se nota que se lo han pasado en grande. Supongo que para John Malkovich, Morgan Freeman y Helen Mirren no viene mal rodar un desenfadado film de acción y cobrar un suculento cheque.
Red tiene acción, humor y un toque irónico que hacen que se vea sin problemas y se olvide rápidamente. Por desgracia, entre tanta explosión, tanta persecución en coche, tanta mueca y tanto tiro el guión abusa de ciertos tópicos (el personaje que cambia de bando en el momento justo) y es incapaz de sacar todo el partido a estos actores. Un ejemplo: el personaje de Malkovich se nos presenta como un auténtico pirado en un par de escenas muy divertidas pero luego su personaje pasa a un segundo plano comportándose de forma bastante normal hasta la alocada escena final. Es como si los guionistas no hubieran sabido compensar los caracteres de los personajes, haciendo que el de Malkovich pase desapercibido cuando aparece el de Morgan Freeman. ¿Choque de egos en el rodaje? Quien sabe.

Tampoco es que el director alemán Robert Schwentke demuestre tener personalidad o ser nada del otro mundo, se limita a rodar de forma correcta las escenas de acción y darle ritmo a la peli aunque se le va la mano con la música de rock de fondo (algo que ya está un poco pasado de moda). Supongo que habrá sido un encargo de un estudio y no era momento de demostrar nada.

Lo que es innegable es el carisma de ciertas estrellas de cine. Por algo son estrellas. No es que sean grandes actores capaces de dar todo un recital interpretativo, muchas veces sólo tienen un registro pero lo bordan. Un claro ejemplo de todo ello es Bruce Willis. Con pequeñas variaciones, el tipo lleva 25 años con la misma mueca en la cara. A veces su personaje es un poquito más duro o menos irónico pero, en líneas generales, su personaje es siempre el mismo y el tipo sigue con su eterna mueca. Y a nosotros nos sigue gustando su cine de acción.

Entretenida.

5

martes, 15 de junio de 2010

EXCALIBUR (1981)


El mito artúrico y la búsqueda del Santo Grial han dado bastantes adaptaciones cinematográficas, unas más acertadas que otras. Mi favorita es este film de John Boorman (La selva esmeralda, Deliverance). Su principal ventaja sobre otras adaptaciones es que se basa directamente del relato épico de Sir Thomas Malory Le Morte Darthur, no intentando ser fiel a la realidad sino a la leyenda.


Vi esta peli de pequeño y dejó alucinado. No era la típica peli sobre la edad media rodada en los años 50, limpia y aseada, era una película llena de barro, suciedad y sangre.
Los actores sudaban y resoplaban dentro de sus pesadas armaduras, eran torpes debido al peso de las mismas y bajar de un caballo era una ardua tarea. Por otro lado, los héroes no eran héroes puros, eran mortales que sienten y padecen como cualquiera, dudan y se equivocan. Sólo el personaje de Merlín parece saber en casi todo momento qué debe hacerse, convirtiéndose más en un consejero o un manipulador que en un simple mago.

La película pivota sobre la idea de que los más nobles sueños pueden convertirse en una terrible pesadilla. Los hombres (incluidos los reyes) no son perfectos y se equivocan continuamente, originando odios y conflictos por doquier. Los personajes se guían por la avaricia, el odio y la envidia. El odio entre hermanos o padres e hijos llegará a cotas propias de las tragedias griegas o de los dramas de Shakespeare. Incluso el noble propósito de encontrar el Santo Grial se tornará una trágica epopeya. Por supuesto, veremos a la reina Ginebra, Lancelot y a la pérfida Morgana, personajes de sobra conocidos pero nunca retratados de una forma tan humana. Por su parte Arturo es inicialmente un joven atolondrado que acabará seducido por el poder y devorado por sus propios sueños de grandeza.

Visualmente el film es impresionante, combinando mundanidad y magia de forma magistral. Toda la fotografía del film tiene un halo mágico, sobrenatural. Las armaduras reflejan una luz verde totalmente artificial que contribuye a darle un aire irreal a las escenas.
Igualmente la música de Trevor Jones deja espacio a obras de música clásica de Wagner o el famoso Carmina Burana de Carl Orff, resaltando el sentido místico de las escenas.


Las oníricas escenas de la espada Excalibur emergiendo de las aguas son de una belleza inusitada. De hecho, dicha espada parece ser el hilo conductor de toda la película, siendo quizás ella la verdadera protagonista del film, el objeto de deseo y la verdadera llave al trono.

Aparte de las apariciones de la espada, hay otros muchos momentos fascinantes: el inicio del film, los cerezos en flor, la fratricida lucha final, etc. A destacar la aparición actores que años más tarde se convirtieron en estrellas como Liam Neeson, Helen Mirren, Patrick Stewart o Gabriel Byrne.

John Boorman hace todo un repaso a un mito inmortal y una película inolvidable.

miércoles, 20 de mayo de 2009

La sombra del poder (State of play)


La muerte en extrañas circunstancias de la ayudante de un congresista está a punto de desencadenar toda una tormenta política y mediática.

Basada en una miniserie televisiva, La sombra del poder es un digno ejercicio de thriller periodístico. La película se inicia con un incidente poco claro que podría ser objeto de la prensa más sensacionalista o del cotilleo, pero a partir de ahí la cosa se va configurando como una gran conspiración en la que están en juego muchos millones de dólares. La trama se va haciendo cada vez más turbia mientras el espectador queda atrapado en la enmarañada red de los acontecimientos.


El guión juega hábilmente con los entresijos del poder, la clase política, la influencia de los lobbies (grupos de presión), la corrupción y los intereses editoriales. Todo un entramado que sólo unos pocos quieren descubrir.
La objetividad periodística es casi una ilusión. Ya se sabe: todo depende del color del cristal con el que se mira. Un mismo hecho se puede narrar desde muchas (e interesadas) perspectivas: la ética y las ventas suelen ir reñidas.


No sólo la ética se interpondrá en el camino de los protagonistas en busca de la verdad, la obsesión por los beneficios de los medios escritos y la competencia de internet son elementos que lo trastocarán todo.


A un guión interesante y bien llevado hay que unir la interpretación de Russell Crowe, un tipo que podría haberse dedicado a vivir de rentas tras lograr el Oscar (como hace Nicholas Cage) pero que se arriesga con papeles como éste. Su personaje de veterano periodista bastante desaliñado lo aleja a años luz de su imagen en Gladiator. Crowe no teme engordar bastantes quilos ni salir con unas greñas bastante poco favorecedoras. Así es como logra convencernos de su personaje y sus conflictos internos: ¿Es lícito usar los medios de comunicación para lavar la imagen de un antiguo amigo? ¿Hasta donde se puede llegar para reparar una traición?

El resto del reparto está también muy bien, hasta Ben Affleck está correcto en su ambiguo papel de congresista. También me sorprendió gratamente Rachel McAdams, quien demuestra que es algo más que una chica mona. También me sorprendió Jason Bateman (Juno, Hancock) su repulsivo papel me gustó mucho. De Helen Mirren y Robin Wright Penn poco más se puede decir, son dos grandes actrices y cumplen sobradamente.


El escocés Kevin Macdonald (El último rey de Escocia, Tocando el vacío) sabe llevar este thriller periodístico de forma eficiente. El montaje es excelente y logra atrapar al espectador desde el inicio y no soltarlo en ningún momento.

Para los que crecimos con la mítica serie Lou Grant o disfrutamos con Todos los hombres del presidente disfrutaremos con los típicos elementos de este género: roces con la policía, las broncas del director, problemas con la ética, los informadores, celos profesionales, retraso en las ediciones, etc.

En resumen, un sentido homenaje a la profesión periodística y un thriller más que recomendable.


7,5