Nymphomaniac. Volumen 2



Si en el primer volumen de Nymphomaniac el polémico Lars Von Trier nos sumergía en el bizarro mundo de Joe, una adicta al sexo, en este segundo volumen la cosa se complica aún más. Joe se hace mayor y debe asumir responsabilidades como el matrimonio y la maternidad. Sin embargo como a todo adicto, su adicción resulta siendo incompatible con las nuevas responsabilidades adquiridas y su caída a los infiernos será inevitable.

 Como era de esperar, no hay diferencia técnica o artísticamente  entre uno y otro volumen, ya sabemos que ambos forman parte de un todo. La única diferencia es que esta parte de la historia es todavía más escabrosa, si cabe, que en el primer volumen. Si la primera parte trataba del arte de la pesca, ahora toca el turno del castigo. Nuestra protagonista debe aceptar que su adicción empieza  a causarle serios problemas. Lo meramente divertido se convierte en trágico y todo el film tiene un tono bastante más oscuro que su predecesor.

Obviamente, las anotaciones del culto interlocutor de Joe siguen estando a la altura mientras la narración avanza aunque esta vez a Joe se le nota irritada por las continuas interrupciones, produciéndose cierto desencuentro entre nuestros dialoguistas. Por suerte para nosotros, sigue habiendo metáforas más que sugerentes, yo me quedo con la del nudo de Prusik y el árbol solitario en la cima de la montaña. El film sigue estando a una altura intelectual considerable y muy por encima de adaptaciones de videojuegos y demás chorradas para adolescentes. Ya lo siento, tiene que haber de todo.


Von Trier va formando durante estas 4 horas de diálogo una peculiar relación entre los dos personajes principales que desemboca en un final que, a mi parecer, es uno de los más valientes de los últimos años. Von Trier no busca un  inverosímil giro argumental ni es complaciente con el espectador sino que es totalmente consecuente con lo mostrado hasta el momento y su particular concepción del ser humano. Ya sé que a muchos les ha cabreado el final, pero el ser humano es así, nos guste o no.  No sólo me gustó el final sino que veo acertado la arriesgada forma de mostrarlo al espectador. Pero ya sabemos que en esto de los gustos no hay nada escrito. A mí Von Trier me ha acertado con este proyecto y con este final. Por lo tanto no puedo dejar de alabarlo.

 Con Nymphomaniac Von Trier termina su trilogía sobre la depresión formada por Anticristo y Melancolía. De hecho hay en este volumen ciertos guiños a estas dos anteriores películas. No sé si el danés loco nos habrá dado alguna respuesta, pero sí os puedo asegurar que nos ha dado unas cuantas preguntas interesantes (aparte de patearnos el trasero).

 Tanto si la primera parte te pareció un ladrillo como si te entusiasmo, esta segunda entrega te provocará la misma sensación.

7,5



1 comentario:

Anónimo dijo...

grande este Von Trier, un genio libre.

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