Tanto si la primera parte te pareció un ladrillo como si te entusiasmo, esta segunda entrega te provocará la misma sensación.
lunes, 21 de abril de 2014
Nymphomaniac. Volumen 2
Tanto si la primera parte te pareció un ladrillo como si te entusiasmo, esta segunda entrega te provocará la misma sensación.
domingo, 20 de abril de 2014
Nymphomaniac. Volumen 1
El último enfant terrible del cine, el danés Lars Von Trier, sigue dispuesto a romper moldes y a sorprender al espectador. En Nymphomaniac nos sumerge en la impactante historia de una adicta al sexo.
Este proyecto duraba originalmente cinco horas y media pero finalmente ha sido reducido a cuatro horas de metraje divididas en dos volúmenes. Muy probablemente esta historia íntegra y de un tirón hubiera sido insoportable. En este primer volumen, el bocazas de Von Trier nos ofrece un magistral ejercicio de estilo en el que no sólo están las constantes habituales de su cine (historia dividida en capítulos, provocación) sino que se nota una evidente depuración del estilo narrativo del danés (quien sabe si provocada por el impuesto recorte de metraje).
¿Qué nos vamos a encontrar en una película del polémico y controvertido Lars Von Trier sobre una adicta al sexo? Obviamente, mucho sexo. Un sexo explícito en muchas ocasiones pero que no pretende excitar de ninguna manera al espectador. El sexo es aquí mostrado como la fuerza más poderosa del ser humano pero también como una peligrosa adicción. No estamos ante una película erótica (esto no es Instinto básico) en la que el sexo sea un reclamo para que el espectador acuda en masa a las salas de cine. Quien vea esta película con esa idea preconcebida saldrá altamente defraudado. Nymphomaniac parte de la historia de una adicta al sexo para elaborar algo mucho más complejo y, a la vez, sutil. Esta película no pretende excitar sexualmente al espectador sino intelectualmente.
Lars Von trier inicia su film, como viene siendo habitual en él últimamente, con un bello prólogo que configura unos sorprendentes títulos de crédito sin letras y con una estridente música de Rammstein. La cosa empieza bien, uniendo lirismo, belleza y una patada a la cara del espectador. Bien vamos.
Una vez más ha sido demasiado pretencioso pero esta vez creo que pocos peros se le pueden poner a su narración. Su relato tiene un ritmo casi perfecto que atrapa ya desde los mencionados títulos de crédito. El film se basa en una narración que hace la ninfómana Joe a base de flash backs interrumpidos constantemente por interesantes anotaciones de su interlocutor.
Von Trier establece un largo diálogo entre estos dos personajes diametralmente opuestos. Mientras para Joe el sexo es poder y ejerce ese poder sobre los hombres en su propio beneficio sin pensar demasiado en las consecuencias, su interlocutor es un hombre culto que todo lo relativiza con tendencia a teorizar sobre la cosa más trivial. A pesar de ser personas tan distintas, ambos llegan a puntos de entendimiento que no hacen sino más atractiva la narración de Joe.
Me sorprendieron gratamente las analogías que Von Triers establece entre el sexo y la pesca (prolongada en el cartel de este primer volumen) o la metáfora del tenedor para las tortas. La conversación entre estas dos personas tan distintas que se encuentran casualmente le sirve a Von Trier para elaborar unas más que interesantes reflexiones sobre la adicción, el amor, la lujuria, el compromiso, la enfermedad, la muerte, religión, literatura, polifonía, matemáticas y, en definitiva, las relaciones humanas. Un gran compendio de casi todo lo humano y lo divino. Con Nymphomaniac Von Trier se aproxima a los terrenos de maestros como Dreyer o Bergman.

Más allá de la provocativa campaña publicitaria y el escabrosos tema central, Nymphomaniac es muchas otras cosas más que sexo. Tampoco Lars Von Trier es sólo un pirado con ganas de provocar (que también), es un tipo con un talento cinematográfico innegable.
Cuando acabó esta primera parte me quedé ansioso de saber cómo acaba esta fascinante historia. En breve os cuento.
7,5
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Trailer de Nymphomaniac, el nuevo escándalo de Lars Von Trier
Lars Von Trier ataca de nuevo y parece que está dispuesto a calentarnos las navidades. Su nuevo proyecto se llama Nymphomaniac y parece ser que consta de 8 historias divididas en 2 películas de 2 horas y media cada una. En total, 5 horas de perversiones sexuales e historias truculentas. El escándalo está servido.
domingo, 9 de octubre de 2011
Melancolía (Melancholia)



martes, 19 de abril de 2011
jueves, 2 de septiembre de 2010
Gainsbourg (Vida de un héroe)



miércoles, 3 de marzo de 2010
I'm not there
Con más de 2 años de retraso nos llega esta película de arte y ensayo sobre la obra y las múltiples vidas de Bob Dylan.
Todd Haynes (Velvet Goldmine, Lejos del cielo) ha elaborado un curioso proyecto que no es ni un biopic ni un documental sobre Bob Dylan, es más bien un film independiente que toma la figura de Bob Dylan como excusa para presentar diversas historias que podría haber protagonizado el famoso músico norteamericano.
En su evolución personal y artística Bob Dylan ha ido errando como si de un auténtico juglar se tratara. Siempre cambiando de estilo y huyendo del encasillamiento, Dylan se ha transformado (o lo ha intentado) en diversos personajes que aquí protagonizan cada uno de los segmentos del film. Un lío, pues sí, sobre todo si el nombre de Bob Dylan no aparece nunca y en cada segmento le interpreta un actor diferente. Desde un niño de color a Billy el niño pasando por un cantante mujeriego, todos los protagonistas del film podrían haber sido Bob Dylan, pero ninguno lo fueron. Todos tienen algo en común con él, trozos de su personalidad, pero no son él. Como bien indica el título, el escurridizo Dylan no está en esta película, pero sí su espíritu.
En general los segmentos son bastante poéticos y algo confusos para el espectador no iniciado: montaje no lineal, cambios constantes en la fotografía, disertaciones sobre el arte y la fama, etc. Desde luego las canciones son el hilo conductor que vertebra todo el conjunto.
Los segmentos entrelazados son de desigual interés, yo me quedo con el del niño que huye permanentemente con su guitarra asesina de fascistas y con el de Cate Blanchett. Blanchett hace una interpretación casi mimética del Dylan de mediados de los años sesenta. Su interpretación es la más creíble de todas a pesar de ser una mujer interpretando a un hombre. Sólo por ella y sus gestos, su forma de fumar y meterse en el personaje vale la pena ver el film. Christian Bale (Terminator salvation) y Heath Ledger (El caballero oscuro) están bastante bien en sus parciales retratos de Dylan. Del resto del reparto me quedo con Charlotte Gainsbourg (Anticristo) y Julianne Moore (A ciegas).
Sigo sin entender qué pinta Richard Gere haciendo de Billy el niño, el cine experimental es así, aunque su segmento tiene uno de esos momentos mágicos en los que música e imagen se funden en una escena memorable (el funeral). También me gustó mucho la famosa anécdota (y la bronca posterior) de cuando Dylan se subió al escenario con una guitarra eléctrica en un festival folk.
Pues eso, arte y ensayo sobre Bob Dylan, muy buenas canciones y no apta para todo tipo de espectadores.
6,5
viernes, 11 de septiembre de 2009
ANTICRISTO (Antichrist)
Ahora Lars nos ofrece una nueva vuelta de tuerca a sus obsesiones de siempre: religión, culpa y sexo. Tras un prólogo formalmente perfecto en blanco y negro, Von Trier nos sumerge en una pesadilla que cada vez se torna más insoportable. El dolor y el vacío existencial que sufre la pareja protagonista acaba traspasando la pantalla y el film se convierte en una experiencia bastante dura. Avisados estáis: no es un film fácil de ver.
Poco a poco la pareja se va convirtiendo en una amenaza para sí mismos. La creciente tensión y los extraños presagios nos hacen pensar que algo no va bien. Anticristo no es un film fantástico ni de terror pero tiene ciertos toques de ambos géneros. Tiene escenas que aterran sólo con un plano fijo de un bosque y unos ruidos terribles (al más puro estilo David Lynch). El film consigue que la naturaleza nos inquiete mucho más que ese intento fallido de Shyamalan con El incidente.Pero en Anticristo la amenaza no viene del exterior. El enemigo está dentro de nosotros o, mejor dicho, nosotros somos el enemigo o, mejor dicho aún, el enemigo duerme con nosotros.

Las relaciones de pareja se convertirán en una tortura psíquica y física. A mí me sacó de quicio la serenidad del personaje de Willem Dafoe, en contraposición con el dolor de su esposa (genial Charlotte Gainsbourg). Sus personajes podrían interpretarse como la eterna lucha entre la razón (o la ciencia identificada con el marido) y los sentimientos (o la superstición identificada en la esposa). Ella somatiza su dolor y sufre lo indecible mientras su marido se obstina en tratarlo todo de forma racional. Pero las premoniciones y visiones serán visibles por ambos, por lo que nadie está a salvo.
Es cierto que puede parecer que el film identifica a la mujer con el mal (o lo irracional), pero no es nada nuevo, ya en la Biblia se identifica a Eva con el pecado, es ella la que trae la perdición al paraíso ofreciendo la manzana a Adán. Otras muchas expresiones religiosas van por el mismo camino. Von Trier sólo se hace eco de esa visión maléfica de la feminidad. Podríamos debatir y hablar durante horas de la ingente cantidad de referencias religiosas y metafóricas de la peli, cada persona que ve el film saca sus propias conclusiones, pero no creo que lleguemos a ninguna totalmente satisfactoria.

Desde luego el film no es perfecto y peca de pretencioso y crudo en muchos momentos. Yo destacaría las imágenes oníricas y/o surrealistas del film, a veces unidas a momentos realmente desagradables, me recordó al Jodorowsky más desatado.
Sólo por su valentía y sus ganas de provocar (algo que siempre hay que valorar entre tanto remake y tanto efecto especial sin alma) me parece que este film áspero y brutal vale la pena.
7







