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jueves, 2 de abril de 2015

Cenicienta


 El británico Kenneth Branagh es el paradigma de prometedor director con talento que acaba siendo engullido por la industria para hacer películas sin personalidad alguna. Su carrera incluye excelentes adaptaciones de Shakespeare como Enrique V, Hamlet o Mucho ruido y pocas nueces así como buenas películas como Los amigos de Peter o En lo más crudo del crudo invierno. Incluso se ha atrevido a adaptar a Shakespeare en un musical (Trabajos de amor perdido) o adaptar La flauta mágica de Mozart a la gran pantalla. Sin embargo, estas rarezas deben haberle resultado poco rentables y el bueno de Branagh parece en los últimos tiempos dispuesto a venderse al mejor postor aceptando encargos en los que la personalidad y talento del director no se vislumbran por ningún sitio. Sólo así podemos entender que aceptara dirigir Thor y esta Cenicienta que nos ocupa.

 Vayamos al grano, Cenicienta no es una mala película pero le falta alma. Se nota que está rodada con el piloto automático y que no había libertad ninguna por parte de Disney para retocar la historia que todos conocemos de sobra. Esta Cenicienta es el clásico de Disney de toda la vida pero rodada con actores de carne y hueso. No hay ninguna innovación destacable ni se han movido un ápice de la versión animada. Una lástima. No es que me hayan gustado las recientes interpretaciones de clásicos infantiles como Caperucita roja, Blancanieves o Maléfica, pero al menos en las citadas películas se había innovado algo (aunque los resultados no fueran los esperados). No hay nada novedoso en esta Cenicienta, todo es tal y como todos esperábamos. Disney no está para modernizaciones de sus clásicos. Una pena, sobre todo si pensamos que Disney no creó el cuento de Cenicienta aunque sí lo instaló en el imaginario popular con su adaptación animada de 1950.

Yo me aburrí bastante durante la proyección debido a que todo ocurre tal y como uno se espera. Faltan esa pizca de humor o ironía que no estuviera en el clásico animado. Sólo hay muy leves modificaciones (como el color de la piel de algunos personajes para rellenar cuota de actores afroamericanos) y algún chiste un tanto fuera de lugar, todo lo demás es lo que ya conocíamos más que de sobra. La misma vieja historia de siempre contada sin demasiadas ganas. Tocaba volver a ver a la malvada madastra, a las insoportables hermanastras, el hada madrina, el baile y lo del dichoso zapato de cristal.
 Puede que el film esté bien rodado y todo el apartado técnico esté sobresaliente (lógico si pensamos en la cantidad de pasta que se han dejado), pero todo ello no consigue levantar este muermo de película. Todo es tan típico que me dejó indiferente. Fíjate que por momentos deseé que esta versión la hubiera dirigido Tim Burton, al menos hubiera sido curioso ver cómo fusionaba su estilo visual con esta historia.

 Ni siquiera los actores me resultaron convincentes. No me gusta Lily James como actriz ni la considero tan guapa, Por cierto, resultaba muy difícil haberle decolorado las cejas?. Tampoco Richard Madden me pareció un príncipe a la altura (quizás se deba a que para mí siempre será un Stark) Ambos están correctos pero todo era tan obvio que no pude evitar aburrirme con su historia. Ni siquiera me gustó mi adorada Cate Blanchett en su papel de madastra, me resultó un personaje bastante poco elaborado, creo que se lo podrían haber trabajado mucho más para darle nuevos matices no vistos en otras versiones. Pero no ha sido así. Blanchett derrocha estilo y se ve que se lo ha pasado en grande llevando esos trajes de villana de cuento. Pero su personaje deja bastante que desear, como el resto del film, vamos. Ni siquiera el hada madrina resulta simpática o especialmente graciosa. La verdad es que Helena Bonhan Carter está bastante insufrible y su hada madrina no hace ni la mitad de gracia ni resulta tan entrañable que la de la versión animada.

 Debo añadir que a mi hija de 6 años sí le gustó la película, ya sabemos que a los niños les encanta ver miles de veces la misma historia.

 Cenicienta es una innecesaria adaptación de un clásico animado, totalmente prescindible si tienes más de 10 años.

4

lunes, 21 de abril de 2014

Nymphomaniac. Volumen 2



Si en el primer volumen de Nymphomaniac el polémico Lars Von Trier nos sumergía en el bizarro mundo de Joe, una adicta al sexo, en este segundo volumen la cosa se complica aún más. Joe se hace mayor y debe asumir responsabilidades como el matrimonio y la maternidad. Sin embargo como a todo adicto, su adicción resulta siendo incompatible con las nuevas responsabilidades adquiridas y su caída a los infiernos será inevitable.

 Como era de esperar, no hay diferencia técnica o artísticamente  entre uno y otro volumen, ya sabemos que ambos forman parte de un todo. La única diferencia es que esta parte de la historia es todavía más escabrosa, si cabe, que en el primer volumen. Si la primera parte trataba del arte de la pesca, ahora toca el turno del castigo. Nuestra protagonista debe aceptar que su adicción empieza  a causarle serios problemas. Lo meramente divertido se convierte en trágico y todo el film tiene un tono bastante más oscuro que su predecesor.

Obviamente, las anotaciones del culto interlocutor de Joe siguen estando a la altura mientras la narración avanza aunque esta vez a Joe se le nota irritada por las continuas interrupciones, produciéndose cierto desencuentro entre nuestros dialoguistas. Por suerte para nosotros, sigue habiendo metáforas más que sugerentes, yo me quedo con la del nudo de Prusik y el árbol solitario en la cima de la montaña. El film sigue estando a una altura intelectual considerable y muy por encima de adaptaciones de videojuegos y demás chorradas para adolescentes. Ya lo siento, tiene que haber de todo.


Von Trier va formando durante estas 4 horas de diálogo una peculiar relación entre los dos personajes principales que desemboca en un final que, a mi parecer, es uno de los más valientes de los últimos años. Von Trier no busca un  inverosímil giro argumental ni es complaciente con el espectador sino que es totalmente consecuente con lo mostrado hasta el momento y su particular concepción del ser humano. Ya sé que a muchos les ha cabreado el final, pero el ser humano es así, nos guste o no.  No sólo me gustó el final sino que veo acertado la arriesgada forma de mostrarlo al espectador. Pero ya sabemos que en esto de los gustos no hay nada escrito. A mí Von Trier me ha acertado con este proyecto y con este final. Por lo tanto no puedo dejar de alabarlo.

 Con Nymphomaniac Von Trier termina su trilogía sobre la depresión formada por Anticristo y Melancolía. De hecho hay en este volumen ciertos guiños a estas dos anteriores películas. No sé si el danés loco nos habrá dado alguna respuesta, pero sí os puedo asegurar que nos ha dado unas cuantas preguntas interesantes (aparte de patearnos el trasero).

 Tanto si la primera parte te pareció un ladrillo como si te entusiasmo, esta segunda entrega te provocará la misma sensación.

7,5



domingo, 20 de abril de 2014

Nymphomaniac. Volumen 1


El último enfant terrible del cine, el danés Lars Von Trier, sigue dispuesto a romper moldes y a sorprender al espectador. En Nymphomaniac nos sumerge en la impactante historia de una adicta al sexo.
Este proyecto duraba originalmente cinco horas y media pero finalmente ha sido reducido a cuatro horas  de metraje divididas en dos volúmenes. Muy probablemente esta historia íntegra y de un tirón hubiera sido insoportable. En este primer volumen, el bocazas de Von Trier nos ofrece un magistral ejercicio de estilo en el que no sólo están las constantes habituales de su cine (historia dividida en capítulos, provocación) sino que se nota una evidente depuración del estilo narrativo del danés (quien sabe si provocada por el impuesto recorte de metraje). 


¿Qué nos vamos a encontrar en una película del polémico y controvertido Lars Von Trier sobre una adicta al sexo? Obviamente, mucho sexo. Un sexo explícito en muchas ocasiones pero que no pretende excitar de ninguna manera al espectador. El sexo es aquí mostrado como la fuerza más poderosa del ser humano pero también como una peligrosa adicción. No estamos ante una película erótica (esto no es Instinto básico) en la que el sexo sea un reclamo para que el espectador acuda en masa a las salas de cine. Quien vea esta película con esa idea preconcebida saldrá altamente defraudado. Nymphomaniac parte de la historia de una adicta al sexo para elaborar algo mucho más complejo y, a la vez, sutil. Esta película no pretende excitar sexualmente al espectador sino intelectualmente.

Lars Von trier inicia su film, como viene siendo habitual en él últimamente, con un bello prólogo que configura unos sorprendentes títulos de crédito sin letras y con una estridente música de Rammstein. La cosa empieza bien, uniendo lirismo, belleza y una patada a la cara del espectador. Bien vamos.

Una vez más ha sido demasiado pretencioso pero esta vez creo que pocos peros se le pueden poner a su narración. Su relato tiene un ritmo casi perfecto que atrapa ya desde los mencionados títulos de crédito. El film se basa en una narración que hace la ninfómana Joe a base de flash backs  interrumpidos constantemente por interesantes anotaciones de su interlocutor.
Von Trier establece un largo diálogo entre estos dos personajes diametralmente opuestos. Mientras para Joe el sexo es poder y ejerce ese poder sobre los hombres en su propio beneficio sin pensar demasiado en las consecuencias, su interlocutor es un hombre culto que todo lo relativiza con tendencia a teorizar sobre la cosa más trivial. A pesar de ser personas tan distintas, ambos llegan a puntos de entendimiento que no hacen sino más atractiva la narración de Joe.


 Me  sorprendieron gratamente las analogías que Von Triers establece entre el sexo y la pesca (prolongada en el cartel de este primer volumen) o la metáfora del tenedor para las tortas. La conversación entre estas dos personas tan distintas que se encuentran casualmente le sirve a Von Trier para elaborar unas más que interesantes reflexiones sobre la adicción, el amor, la lujuria, el compromiso, la enfermedad, la muerte, religión, literatura, polifonía, matemáticas y, en definitiva, las relaciones humanas. Un gran compendio de casi todo lo humano y lo divino. Con Nymphomaniac Von Trier se aproxima a los terrenos de maestros como Dreyer o Bergman.

 En cuanto al reparto, debo decir que Von Trier sigue teniendo la facultad de lograr que los actores de sus películas resulten creíbles en situaciones inverosímiles o sencillamente absurdas. Es la gran dirección de actores la que logra que no parezcan convincentes las bizarras historias de este director. En este caso, me convencieron todos pero la que me sobrecogió fue Uma Thurman, magistral. La extraña pareja de dialoguistas formada por Charlotte Gainsbourg y Stellan Skarsgård me resultó más que convincente. Ojito con la joven Stacy Martin, seguro que la volveremos a ver.



 Más allá de la provocativa campaña publicitaria y el escabrosos tema central, Nymphomaniac es muchas otras cosas más que sexo. Tampoco Lars Von Trier es sólo un pirado con ganas de provocar (que también), es un tipo con un talento cinematográfico innegable.

Cuando acabó esta primera parte me quedé ansioso de saber cómo acaba esta fascinante historia. En breve os cuento.

7,5

martes, 25 de febrero de 2014

Thor: El mundo oscuro


  Reconozco que Thor era uno de mis superhéroes favoritos de crío, de hecho, no era un superhéroe al uso, era un dios nórdico. Sin embargo, con esta película creo que han hecho un batiburrillo que intenta contentar a todos y finalmente no ha contentado a nadie.

 ¿Es Thor un dios nórdico? ¿Es un extraterreste? ¿Vive en otra dimensión? Al no definir claramente el origen de personaje hay bastantes cosas que no acaban de encajar. Puede que en la puritana Norteamérica actual no sea admisible una religión politeísta ni siquiera como excusa para un film de superhéroes, así pues ha habido que dejar la naturaleza de los personajes en tinieblas. Sigo sin entender por qué los dioses (o lo que sean) usan naves espaciales y pistolas de rayos. Tampoco veo bien que Heimdall (el guardián del arcoíris entre Asgard y la tierra) sea un afroamericano (hay que cumplir la cuota de actores negros aunque sea interpretando a dioses nórdicos) por mucho que lo haga el siempre eficiente Idris Elba. Tampoco resultó verosímil (ya sé que es pedir demasiado) que dicho arcoíris mágico se pueda atravesar con una nave espacial. El film adolece de una indefinición no sólo temática sino también de tono y estilo visual que me resultó algo indigesta. Las escenas de lucha recuerdan peligrosamente a las de El señor de los anillos y los escenarios me recordaron a los escenarios digitales de Star wars.  Thor 2 no es capaz de hallar su estilo visual propio.

 El guión es flojo, para qué vamos a mentir. Parece que han intervenido demasiadas manos para su elaboración y muchos elementos no acaban de encajar. El guión no consigue que el tono del film sea el acertado, no es tan divertida ni desenfadada como Los vengadores ni tan sobria como la primera entrega. Incluso algunos momentos de humor a cargo de los becarios me resultaron forzados y fuera de lugar. Tampoco la aparente locura del personaje del personaje de Stellan Skarsgård me pareció coherente con el resto del film aunque sirva para uno de los cameos más divertidos de Stan Lee.

El personaje de Natalie Portman está metido con calzador (qué casualidades tiene la vida). Por cierto, el mundo mágico de la mitología no puede ser explicado con aparatos de medición y alineaciones de planetas, menuda chorrada. La magia es magia y no tiene sentido intentar medirla con aparatos electrónicos. Lo del éter maligno no hay quien se lo crea y el villano Malekith no termina de resultar amenazador. Sólo la presencia de Loki (genial Tom Hiddelston) consigue levantar una trama que va dando tumbos sin demasiado acierto. Por cierto, yo sigo echando de menos el casco con cuernos característico de este personaje en los cómics. Debe ser otro atributo que no han considerado apropiado. ¿qué decir de Anthony Hopkins? Pues que cada día está más pasota: voy, me visten de drag queen, digo unas frases delante de una pantalla verde y me embolso unos cuantos millones de dólares. Yo también lo haría.

 Por cierto, me resultó ridículo y forzado el plano sin camisa del guapo y fornido Chris Hemswoth, es un plano que no aporta nada excepto evidenciar que Thor se lava las manos como cualquier mortal (aunque de forma mucho más atractiva).
Sí hay buenos efectos especiales, como es de esperar, pero poco más. El director Alan Taylor, curtido en las mejores de televisión de los últimos años como Juego de Tronos, Mad men, Los Soprano o Boardwalk empire, dirige de forma eficiente esta inconsistente torre de Babel que finalmente acaba cayendo en el olvido. Su forma de rodar es acertada y consigue que la trama se siga con algo de interés (a pesar de lo previsible que es) pero el guión es tan irregular... Seguro que Taylor es capaz de cosas mucho mejores con una historia bien hilvanada.

Por mucho mundo oscuro que se cite en el título, el film es bastante blandito y para todos los públicos. Quizás la compra de Marvel a manos de Disney se esté empezando a notar.
4,5

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Trailer de Nymphomaniac, el nuevo escándalo de Lars Von Trier


 Lars Von Trier ataca de nuevo y parece que está dispuesto a calentarnos las navidades. Su nuevo proyecto se llama Nymphomaniac y parece ser que consta de 8 historias divididas en 2 películas de 2 horas y media cada una. En total, 5 horas de perversiones sexuales e historias truculentas. El escándalo está servido.