Mostrando entradas con la etiqueta Stacy Martin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stacy Martin. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de abril de 2014

Nymphomaniac. Volumen 2



Si en el primer volumen de Nymphomaniac el polémico Lars Von Trier nos sumergía en el bizarro mundo de Joe, una adicta al sexo, en este segundo volumen la cosa se complica aún más. Joe se hace mayor y debe asumir responsabilidades como el matrimonio y la maternidad. Sin embargo como a todo adicto, su adicción resulta siendo incompatible con las nuevas responsabilidades adquiridas y su caída a los infiernos será inevitable.

 Como era de esperar, no hay diferencia técnica o artísticamente  entre uno y otro volumen, ya sabemos que ambos forman parte de un todo. La única diferencia es que esta parte de la historia es todavía más escabrosa, si cabe, que en el primer volumen. Si la primera parte trataba del arte de la pesca, ahora toca el turno del castigo. Nuestra protagonista debe aceptar que su adicción empieza  a causarle serios problemas. Lo meramente divertido se convierte en trágico y todo el film tiene un tono bastante más oscuro que su predecesor.

Obviamente, las anotaciones del culto interlocutor de Joe siguen estando a la altura mientras la narración avanza aunque esta vez a Joe se le nota irritada por las continuas interrupciones, produciéndose cierto desencuentro entre nuestros dialoguistas. Por suerte para nosotros, sigue habiendo metáforas más que sugerentes, yo me quedo con la del nudo de Prusik y el árbol solitario en la cima de la montaña. El film sigue estando a una altura intelectual considerable y muy por encima de adaptaciones de videojuegos y demás chorradas para adolescentes. Ya lo siento, tiene que haber de todo.


Von Trier va formando durante estas 4 horas de diálogo una peculiar relación entre los dos personajes principales que desemboca en un final que, a mi parecer, es uno de los más valientes de los últimos años. Von Trier no busca un  inverosímil giro argumental ni es complaciente con el espectador sino que es totalmente consecuente con lo mostrado hasta el momento y su particular concepción del ser humano. Ya sé que a muchos les ha cabreado el final, pero el ser humano es así, nos guste o no.  No sólo me gustó el final sino que veo acertado la arriesgada forma de mostrarlo al espectador. Pero ya sabemos que en esto de los gustos no hay nada escrito. A mí Von Trier me ha acertado con este proyecto y con este final. Por lo tanto no puedo dejar de alabarlo.

 Con Nymphomaniac Von Trier termina su trilogía sobre la depresión formada por Anticristo y Melancolía. De hecho hay en este volumen ciertos guiños a estas dos anteriores películas. No sé si el danés loco nos habrá dado alguna respuesta, pero sí os puedo asegurar que nos ha dado unas cuantas preguntas interesantes (aparte de patearnos el trasero).

 Tanto si la primera parte te pareció un ladrillo como si te entusiasmo, esta segunda entrega te provocará la misma sensación.

7,5



domingo, 20 de abril de 2014

Nymphomaniac. Volumen 1


El último enfant terrible del cine, el danés Lars Von Trier, sigue dispuesto a romper moldes y a sorprender al espectador. En Nymphomaniac nos sumerge en la impactante historia de una adicta al sexo.
Este proyecto duraba originalmente cinco horas y media pero finalmente ha sido reducido a cuatro horas  de metraje divididas en dos volúmenes. Muy probablemente esta historia íntegra y de un tirón hubiera sido insoportable. En este primer volumen, el bocazas de Von Trier nos ofrece un magistral ejercicio de estilo en el que no sólo están las constantes habituales de su cine (historia dividida en capítulos, provocación) sino que se nota una evidente depuración del estilo narrativo del danés (quien sabe si provocada por el impuesto recorte de metraje). 


¿Qué nos vamos a encontrar en una película del polémico y controvertido Lars Von Trier sobre una adicta al sexo? Obviamente, mucho sexo. Un sexo explícito en muchas ocasiones pero que no pretende excitar de ninguna manera al espectador. El sexo es aquí mostrado como la fuerza más poderosa del ser humano pero también como una peligrosa adicción. No estamos ante una película erótica (esto no es Instinto básico) en la que el sexo sea un reclamo para que el espectador acuda en masa a las salas de cine. Quien vea esta película con esa idea preconcebida saldrá altamente defraudado. Nymphomaniac parte de la historia de una adicta al sexo para elaborar algo mucho más complejo y, a la vez, sutil. Esta película no pretende excitar sexualmente al espectador sino intelectualmente.

Lars Von trier inicia su film, como viene siendo habitual en él últimamente, con un bello prólogo que configura unos sorprendentes títulos de crédito sin letras y con una estridente música de Rammstein. La cosa empieza bien, uniendo lirismo, belleza y una patada a la cara del espectador. Bien vamos.

Una vez más ha sido demasiado pretencioso pero esta vez creo que pocos peros se le pueden poner a su narración. Su relato tiene un ritmo casi perfecto que atrapa ya desde los mencionados títulos de crédito. El film se basa en una narración que hace la ninfómana Joe a base de flash backs  interrumpidos constantemente por interesantes anotaciones de su interlocutor.
Von Trier establece un largo diálogo entre estos dos personajes diametralmente opuestos. Mientras para Joe el sexo es poder y ejerce ese poder sobre los hombres en su propio beneficio sin pensar demasiado en las consecuencias, su interlocutor es un hombre culto que todo lo relativiza con tendencia a teorizar sobre la cosa más trivial. A pesar de ser personas tan distintas, ambos llegan a puntos de entendimiento que no hacen sino más atractiva la narración de Joe.


 Me  sorprendieron gratamente las analogías que Von Triers establece entre el sexo y la pesca (prolongada en el cartel de este primer volumen) o la metáfora del tenedor para las tortas. La conversación entre estas dos personas tan distintas que se encuentran casualmente le sirve a Von Trier para elaborar unas más que interesantes reflexiones sobre la adicción, el amor, la lujuria, el compromiso, la enfermedad, la muerte, religión, literatura, polifonía, matemáticas y, en definitiva, las relaciones humanas. Un gran compendio de casi todo lo humano y lo divino. Con Nymphomaniac Von Trier se aproxima a los terrenos de maestros como Dreyer o Bergman.

 En cuanto al reparto, debo decir que Von Trier sigue teniendo la facultad de lograr que los actores de sus películas resulten creíbles en situaciones inverosímiles o sencillamente absurdas. Es la gran dirección de actores la que logra que no parezcan convincentes las bizarras historias de este director. En este caso, me convencieron todos pero la que me sobrecogió fue Uma Thurman, magistral. La extraña pareja de dialoguistas formada por Charlotte Gainsbourg y Stellan Skarsgård me resultó más que convincente. Ojito con la joven Stacy Martin, seguro que la volveremos a ver.



 Más allá de la provocativa campaña publicitaria y el escabrosos tema central, Nymphomaniac es muchas otras cosas más que sexo. Tampoco Lars Von Trier es sólo un pirado con ganas de provocar (que también), es un tipo con un talento cinematográfico innegable.

Cuando acabó esta primera parte me quedé ansioso de saber cómo acaba esta fascinante historia. En breve os cuento.

7,5