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miércoles, 8 de mayo de 2013

Una pistola en cada mano


Una pistola en cada mano está formada por distintos episodios aparentemente inconexos entre sí. En todos ellos se establece un diálogo, siendo éste la verdadera esencia del film. Cesc Gay deja hablar a sus personajes, sobre todo a los masculinos, para mostrarnos sus miedos, sus incongruencias y sus flaquezas.

Sólo el buen hacer a la hora de elaborar las líneas del diálogo y la tremenda naturalidad de la que lo dotan sus actores son capaces de hacer verosímiles ciertas situaciones del film. Pero la cosa funciona. Ninguno de los segmentos desmerece del resto ni hay ninguna bajada de ritmo o de interés.
Cesc Gay no se queda en los estereotipos masculinos sino que parece pretender mostrarnos la evolución de todos ellos. Es un film sobre hombres, sobre los distintos tipos de hombres, todos ellos en crisis permanente. Deja hablar a los personajes, no le interesa la narración sino dejar que los personajes se definan solos a través de sus palabras. Unos personajes masculinos en constante defensa de sus posiciones parapetados detrás sus máscaras. Los hombres del film son infieles, cornudos, infelices, mentirosos e inseguros. No hay quien entienda a las mujeres pero a los hombres se les entiende enseguida. Por suerte o por desgracia estamos condenados a entendernos.

El film contiene grandes duelos interpretativos de unos actores y actrices insuperables, incluso me gustó Eduardo Noriega. Por una vez, Noriega está creíble, su personaje es un capullo integral de ésos que hay a patadas. Me gustó mucho Candela Peña, una actriz que estaba desaparecida y a la que yo he echado de menos (a pesar de sus meteduras de pata en las galas de los Goya), su breve aparición es de lo mejor de esta peli. También Luis Tosar y Ricardo Darín comparten una escena propia de la mejor comedia de Woody Allen pero Gay le da un enfoque distinto, evitando caer en la comedia y en drama. También el diálogo/duelo entre Leonardo Sbaraglia y Eduard Fernández me pareció muy conseguido, esos dos amigos que dejaron de verse hace años sin motivo aparente y se vuelven a encontrar casualmente me parecieron muy conseguidos. Otro que lo borda es Javier Cámara, su personaje de ex marido arrepentido de sus infidelidades es toda una lección de interpretación. El segmento de Leonor Watling y Alberto San Juan / Cayetana Guillén Cuervo y Jordi Mollá me pareció quizás el más flojo a priori pero va ganando interés conforme va avanzando, lamentablemente el final no me acabó de resultar del todo coherente.

 Una pistola en cada mano es una buena película pero, ojito, no es una comedia.

lunes, 29 de abril de 2013

Casual day (2007)


Nos guste o no, el trabajo es una parte fundamental de nuestras vidas. Excepto unos pocos afortunados, todos necesitamos un medio de ganarnos la vida. Es curioso que, en un país como el nuestro en el que la ausencia de trabajo es todo un problema (ya tragedia) nacional, se hayan hecho tan pocas películas sobre el paro. Los lunes al sol me parece una de las mejores aproximaciones patrias a este espinoso asunto. Quizás el cine social no haya tenido en nuestra filmografía el tratamiento que ha tenido en otras como la inglesa con el siempre incómodo Ken Loach. Pero aún me llama mas la atención que incluso se hayan hecho menos películas en nuestro país sobre el mundo laboral.

Como ser social que es, el ser humano tiende a relacionarse con sus iguales en cualquier situación y el mundo laboral no es una excepción. Una empresa es una gran familia que incluye a personas de muy distintos pelajes y en muy diversos roles. No todos podemos ser jefes, tampoco todos valdríamos para ello (aunque nos guste pensar que sí y que lo haríamos mucho mejor).


 Casual day es una práctica importada de Estados Unidos (de dónde iba a ser) en la que los empleados de una empresa dedican un día (generalmente un viernes) a ir de excursión al campo para realizar distintas actividades fuera del ámbito laboral y así estrechar lazos y reforzar su idea de equipo. Partiendo de esta idea Max Lemcke realizó una estupenda radiogafía del mundo laboral moderno. En sus personajes podremos reconocer a personas que son habituales en casi cualquier empresa: el pelota, el implicado, el tiburón, el enchufado, el trepa, el resentido, el pringado, etc. Casual day no es una comedia al uso, tiene un trasfondo agridulce y las risas que provoca no están exentas de cierta amargura. A mí me vinieron algunas preguntas a la cabeza: ¿Realmente sirven para algo estas prácticas? ¿Se olvidan los roles laborales fuera de la empresa? ¿O sirven para extender los roles laborales al ámbito personal?
 Tengo que reconocer que el film no empieza bien, la larga escena con Marta Etura me pareció un inicio muy poco acertado. Etura me parece una ctriz estupenda pero su escena me pareció que no está bien hilvanada con el resto de la historia. A partir de ahí, creo que pocas objeciones se pueden poner a la película. Este tipo de películas creo que son necesarias ya que hacen la función de reflejar una realidad de la que quizás muchos no seamos conscientes. Si además lo hace desde un punto de vista irónico, pues mucho mejor.


Con una idea interesante y un buen guión ya tienes mucho camino recorrido, sólo hace falta un buen plantel de actores. Por suerte, en Casual Day están todos perfectos en sus personajes. Yo me quedo con el maestro Juan Diego y su excelente reconstrucción del típico jefe que te está jodiendo y te lo vende como si te estuviera haciendo un favor. Se nota que en la elaboración de los personajes ha habido mucha observación. Impagable la escena entre Juan Diego y Malena Alterio. También Luis Tósar borda su personaje de tiburón de los negocios. Todo el elenco está francamente bien, incluso Arturo Valls consigue no pasarse en su eterno personaje de caradura (otro ser que siempre pulula por el mundo laboral).

Lo dicho, recomendable para todos aquellos que tienen (o alguna vez tuvieron) un trabajo.