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domingo, 4 de agosto de 2013

Los últimos días




Los hermanos Pastor debutaron por todo lo alto con un film en Estados Unidos, Infectados , y ahora regresan a su país natal para su segunda película. Obviamente, el presupuesto no es el mismo y se nota.

Los Pastor siguen siendo unos hábiles narradores y parecen moverse como pez en el agua en este tipo de historias post -apocalípticas. Sin embargo, en esta ocasión, la cosa no acaba de funcionar como uno desearía, en buena parte por lo forzado de algunas situaciones y la resolución de algunas escenas.


La premisa me recordó a la excelente película de Buñuel El ángel exterminador aunque su desarrollo se parezca más a la penosa El incidente del sobrevalorado (por decirlo de alguna manera) Shyamalan, aunque supongo a a todos nos hubiera gustado que se pareciera más a La carretera (quiero pensar que a ello tendían los hermanos Pastor). La amenaza sin forma ni explicación no deja de ser atractiva pero en el caso que nos ocupa nunca acaba de ser totalmente creíble. Al menos, las interpretaciones de José Coronado (con lo poco que me gustaba a mí este tipo) y de Quim Gutiérrez (Primos) mantienen el interés del film. Marta Etura sigue estando más que bien en su papel de novia perfecta pero empieza a encasillarse y es muy joven todavía para ello. Lástima que el guión no aprovecha algo más la oportunidad y vaya más allá de los eternos lugares comunes de este tipo de películas. Es de elogiar que se empiece a hacer cine de género en este país y más con la crisis galopante que tenemos encima, aunque el resultado final no sea totalmente satisfactorio. Tampoco lo son la mayoría de las grandes producciones de Hollywood y cuestan 20 veces más.

 A un guión no del todo pulido hemos de sumarle que la falta de tiempo o presupuesto ha jugado en su contra, algunas escenas no está bien resueltas y algunos efectos digitales resultan un tanto cochambrosos. Una pena, la cosa prometía y tiene momentos de interés pero en conjunto no podemos hablar de un film redondo. Me pareció especialmente fuera de lugar la escena final, me recordó a un anuncio de Cola-Cao. De vergüenza ajena. No sé si es un añadido de última hora o estaba incluido en el guión, pero la forma de rodar al más puro estilo publicitario echa por tierra buena parte de los logros del film.
Parece lo apocalíptico se está poniendo de moda en el cine español tras Fin, ambas son propuestas nobles cuyo resultado no llega al aprobado.

4,5

lunes, 29 de abril de 2013

Casual day (2007)


Nos guste o no, el trabajo es una parte fundamental de nuestras vidas. Excepto unos pocos afortunados, todos necesitamos un medio de ganarnos la vida. Es curioso que, en un país como el nuestro en el que la ausencia de trabajo es todo un problema (ya tragedia) nacional, se hayan hecho tan pocas películas sobre el paro. Los lunes al sol me parece una de las mejores aproximaciones patrias a este espinoso asunto. Quizás el cine social no haya tenido en nuestra filmografía el tratamiento que ha tenido en otras como la inglesa con el siempre incómodo Ken Loach. Pero aún me llama mas la atención que incluso se hayan hecho menos películas en nuestro país sobre el mundo laboral.

Como ser social que es, el ser humano tiende a relacionarse con sus iguales en cualquier situación y el mundo laboral no es una excepción. Una empresa es una gran familia que incluye a personas de muy distintos pelajes y en muy diversos roles. No todos podemos ser jefes, tampoco todos valdríamos para ello (aunque nos guste pensar que sí y que lo haríamos mucho mejor).


 Casual day es una práctica importada de Estados Unidos (de dónde iba a ser) en la que los empleados de una empresa dedican un día (generalmente un viernes) a ir de excursión al campo para realizar distintas actividades fuera del ámbito laboral y así estrechar lazos y reforzar su idea de equipo. Partiendo de esta idea Max Lemcke realizó una estupenda radiogafía del mundo laboral moderno. En sus personajes podremos reconocer a personas que son habituales en casi cualquier empresa: el pelota, el implicado, el tiburón, el enchufado, el trepa, el resentido, el pringado, etc. Casual day no es una comedia al uso, tiene un trasfondo agridulce y las risas que provoca no están exentas de cierta amargura. A mí me vinieron algunas preguntas a la cabeza: ¿Realmente sirven para algo estas prácticas? ¿Se olvidan los roles laborales fuera de la empresa? ¿O sirven para extender los roles laborales al ámbito personal?
 Tengo que reconocer que el film no empieza bien, la larga escena con Marta Etura me pareció un inicio muy poco acertado. Etura me parece una ctriz estupenda pero su escena me pareció que no está bien hilvanada con el resto de la historia. A partir de ahí, creo que pocas objeciones se pueden poner a la película. Este tipo de películas creo que son necesarias ya que hacen la función de reflejar una realidad de la que quizás muchos no seamos conscientes. Si además lo hace desde un punto de vista irónico, pues mucho mejor.


Con una idea interesante y un buen guión ya tienes mucho camino recorrido, sólo hace falta un buen plantel de actores. Por suerte, en Casual Day están todos perfectos en sus personajes. Yo me quedo con el maestro Juan Diego y su excelente reconstrucción del típico jefe que te está jodiendo y te lo vende como si te estuviera haciendo un favor. Se nota que en la elaboración de los personajes ha habido mucha observación. Impagable la escena entre Juan Diego y Malena Alterio. También Luis Tósar borda su personaje de tiburón de los negocios. Todo el elenco está francamente bien, incluso Arturo Valls consigue no pasarse en su eterno personaje de caradura (otro ser que siempre pulula por el mundo laboral).

Lo dicho, recomendable para todos aquellos que tienen (o alguna vez tuvieron) un trabajo.

domingo, 21 de octubre de 2012

Lo imposible


Con El orfanato el director Juan Antonio Bayona y su amigo el guionista Sergio G. Sánchez ya nos sorprendieron gratamente. Todas las esperanzas que pusimos en estos jóvenes se  han visto cumplidas e incluso superadas con Lo imposible.

Bayona y Sánchez podrían haber seguido con el género del terror o podrían haberse ido a Hollywood a rodar cualquier entrega de una nueva franquicia de vampiros adolescentes o la última peli de acción de Bruce Willis. Pero no, se embarcaron en la titánica tarea de adaptar la historia de una familia española que sobrevivió al tsunami que asoló Tailandia en el año 2004. El proyecto les ha llevado 5 años y ha costado unos 30 millones de euros, que parece muy poco si lo comparas con las súper producciones hollywoodienses pero dentro del panorama español es una barbaridad. Por suerte, cada céntimo invertido en esta película ha sido bien empleado. Parece ser que el film está siendo todo un éxito en taquilla y pronto van a recuperar la inversión, se lo merecen.
Se lo merecen básicamente a que su película no tiene nada que envidiar a cualquier súper produción que nos llega del otro lado del charco, todo lo contrario, ya quisieran muchas pelis yanquis tocarnos la fibra y emocionarlos la mitad de lo que lo hace Lo imposible. Con una factura técnica impecable y una dirección artística asombrosa Bayona nos entrega un film de catástrofes que va mucho más allá. No se queda en mostrarnos una impactantes imágenes que nos demuestran una vez más lo insignificantes que somos comparados con la madre naturaleza, sino que Bayona desarrolla todo un drama humano a base de una sensibilidad pocas veces vista en una sala de cine.



 Bayona se confiesa fan de Spielberg, como casi todos en este negocio, y se nota que ha aprendido mucho viendo las grandes películas del que una vez fue llamado Rey Midas de Hollywood. El uso de la luz y la espectacularidad de muchas escenas recuerdan al mejor Spielberg, ése al que echamos de menos desde hace bastantes años. Bayona logra algo que su maestro lleva tiempo sin conseguir: unir espectáculo visual y el drama familiar sin resultar cursi ni pedante. Es más, Bayona se nos muestra como un autor maduro a pesar de ser su segundo largometraje: sabe mover la cámara, sabe dirigir a los actores y sabe emocionar al espectador. Nos sumerge de lleno en la trama, no se lía con innecesarias presentaciones de personajes ni diálogos para rellenar metraje, tampoco se pone filosófico divagando sobre el sentido de la vida, el destino, la muerte, etc ni se enreda con la belleza de los paisajes. Ahí donde vacas sagradas como Clint Eastwood o Shyamalan fracasaron estrepitosamente al intentar reinventar el cine de catástrofes, Bayona sale airoso. No ha inventado nada nuevo pero conjuga elementos ya existentes de forma muy equilibrada dando como resultado todo un torbellino de emociones.


Bayona entrega un film perfectamente planificado y ejecutado de principio a fin. No es un film perfecto pero sí que se acerca bastante a lo que yo definiría como un film redondo. Es brutal y cruel cuando debe serlo, estáis avisados, pero sin caer en el exceso, así como también sabe ser tierno sin caer en la cursilería.
Se puede decir en su contra que el film se vende como una historia verdadera pero no se han mantenido ni los apellidos ni la nacionalidad de la familia protagonista, supongo que la obligación de rodarla en inglés con actores anglosajones en busca de una mayor recaudación ha sido el detonante de este cambio. También desconozco si los momentos más emotivos del film sucedieron realmente así, no lo sé, puede que se hayan tomado ciertas licencias pero en la peli funcionan a la perfección y yo no podía dejar de llorar.


De los actores sólo me cabe decir que tanto Naomi Watts como Ewan McGregor están sobresalientes. Una historia así de dura depende totalmente de la credibilidad y empatía que consigan crear sus protagonistas en el espectador. La película tiene escenas muy complicadas tanto física como emocionalmente para estos dos actores y ambos están a la altura y demuestran que son algo más que estrellas. Otro acierto del casting son los niños, excelentes todos ellos. También cabe destacar el breve pero intenso personaje de Marta Etura.

No sé, podría contar muchas cosas de la trama o destacar varias escenas que me hicieron llorar pero mejor no os cuento nada. El cine comercial debería ser capaz de unir espectáculo y sentimiento, ojalá todas las películas fueran como Lo imposible.



8

sábado, 14 de abril de 2012

Mientras duermes

Jaume Balagueró se sigue consolidando como un director a tener en cuenta. Sus inicios fueron decepcionantes, Balagueró intentaba hacer buen cine de terror pero sus películas no estaban bien rematadas. Films como Los sin nombre o Frágiles partían de interesantes premisas pero se desinflaban rápidamente. La cosa mejoró con Rec, con la que la carrera de Balagueró dio un paso de gigante, demostrando que al fin se podía hacer buen cine de terror en este país de pandereta. Ahora Balagueró demuestra que lo de Rec no fue casualidad.


Como en Rec, Mientras duermes parte de un patio de vecinos como existen muchos en este país. El cuadro costumbrista que Balagueró plasma nos resulta familiar y cotidiano. Muchos personajes nos recuerdan a personas que conocemos (la niña repelente, la señora mayor y sus dichosos perritos, el vecino toca pelotas, etc). Balagueró nos sumerge luego en el mundo de un conserje incapaz de ser feliz, no tiene amigos ni nada parecido. Vive obsesionado por una de las vecinas de la comunicada en la que trabaja. Su mayor ilusión es verla cada día salir sonriendo del ascensor para ir a trabajar. El conserje es un personaje patético que, sin embargo, resulta creíble e incluso provoca una cierta empatía en el espectador. Balagueró no elabora una metáfora sobre la soledad en la sociedad actual, sólo se sirve de ella para crear su thriller. Obviamente, el conserje se irá arriesgando cada vez más, dándonos momentos de verdadera diversión. Alguna escena de esta película me parece de lo mejor del cine español de la última década.

Con un muy buen pulso narrativo (no hay ningún parón en todo el film ni el ritmo decae en ningún momento) y unos buenos personajes, Mientras duermes se erige como un thriller de psicópatas de los más efectivo y cercano. Buen cine de género hecho sin complejos ni alardes innecesarios. Con un sólido guión, unas buenas interpretaciones y un hábil director ya tenemos un thriller que no tiene nada que envidiar a lo que nos llega de Hollywood (más bien, todo lo contrario). La cinta va de menos a más (cosa bastante infrecuente) y el espectador no se siente estafado ni tomado por tonto en ningún momento (algo aún más infrecuente en el cine actual).

Del reparto me quedo con Marta Etura (que está estupenda derrochando naturalidad en su personaje de la vecina de al lado por la que cualquiera podría perder la cabeza) y con Luis Tosar (quien borda su complejo personaje de conserje, sin caer nunca en el exceso ni en la caricatura). La profesionalidad de estos dos actores hace ganar enteros a la película.

7

miércoles, 11 de abril de 2012

Eva

Parece ser que, por fin, algo se mueve dentro del marchito panorama del cine español. Las mortecinas carreras de veteranos directores consagrados al tedio y la repetición como Alex de la Iglesia, Bigas Luna o Vicente Aranda va dejando paso a nuevas propuestas. La llegada de directores como Juan Carlos Fresnadillo, Rodrigo Cortés o los hermanos Pastor, viene a demostrar que el necesario recambio generacional es ya un hecho. A estos nuevos valores en alza (que deben buscarse las castañas muchas veces fuera de nuestras fronteras) hemos de sumar el de Kike Maíllo, quien, con su primera película, demuestra que es posible hacer cine de ciencia ficción en este país.

 Pero Eva es la primera película de Kike Maíllo y la cosa le ha quedado bastante bien. Si tenemos en cuenta que es su primer largo y la complejidad de los efectos especiales que incluye, podemos afirmar que su arriesgada propuesta ha salido razonablemente bien. Sólo en su primera película Maíllo ha arriesgado más que muchos otros directores de nuestra filmografía empeñados en rememorar una y otra vez la guerra civil. Maíllo se decanta por la ciencia ficción, género que parecía exclusivo de Alex de la Iglesia y sus bufonadas, pero desde un punto de vista más adulto. Eva no aporta nada realmente novedoso al mundo de la robótica en el cine pero es un film digno. Tiene buenos efectos especiales (por fin una película española en la que los efectos no cantan) pero no deja que la historia se vea eclipsada por los mismos.


 Maíllo demuestra buenas maneras y un buen oficio a la hora de presentar personajes y desarrollar una trama, pero ésta se nos antoja un poco endeble. Realmente esta historia es un triángulo amoroso ambientado en un nevado futuro no muy lejano. El film se centra en los personajes dejando de lado otros temas que se podrían haber desarrollado dando empaque al conjunto (la inteligencia artificial, qué constituye una personalidad, etc), pero no da todo lo que promete. Al final sabe a poco y su historia se nos antoja algo previsible (sobre todo si al inicio del film nos cuenta lo que va a pasar). Son fallos perdonables si consideramos que es su primera película. El mayor fallo del film es que nunca te acabas de creer a algunos personajes ni algunas situaciones. Yo nunca me creí a Daniel Brühl (este chico empieza a ser un lastre en todo lo que hace) ni a Alberto Ammann (otro que tal), ambos forman la pareja de hermanos más inexpresiva del cine español. Tampoco la niña Claudia Vega me acabó de resultar convinvente. Sí me gustaron los habitualmente excelentes Marta Etura y Lluís Homar (quien se llevó merecidamente el Goya por su papel de robot). Quizás la asignatura pendiente de Maíllo sea la dirección de actores.
Como era de esperar, Maíllo rinde tributo a grandes películas del género como Blade runner o 2001 (por cierto nunca pensé se pudiera bailar que el Space Oddity de Bowie ), aunque también a Inteligencia Artificial o al propio Asimov y su Yo, robot.

 Resumiendo, que ya me vale, Eva no es un film perfecto, tiene buenas maneras, pero el resultado final se resiente de una historia no bien resuelta y de algunas interpretaciones bastante flojas. Se queda en un loable y meritorio intento de hacer algo distinto, aunque fracase.

5




domingo, 4 de septiembre de 2011

La vida de nadie

¿Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo?. ¿Se puede mentir a mucha gente durante mucho tiempo?


Todos mentimos. Todos intentamos presentar de cara a los demás lo mejor de nosotros mismos. Nos disfrazamos de personas que no somos pero que son reconocibles por los que nos rodean. Intentamos crear un estereotipo de nosotros mismos, una imagen pública, cómo nos ven los demás aunque realmente no seamos así. Se dice en Psicología que la personalidad se define por el comportamiento que tenemos hacia los demás. Una persona aislada completamente no tiene personalidad. Además, la palabra persona viene del latín e indicaba las máscaras que usaban los actores del teatro clásico. La voz del actor sonaba a través de esas máscaras, "per sona". Así pues, en origen, persona es lo que nosotros percibimos de alguien, no cómo es realmente.

Toda esta parrafada me vino a la cabeza al ver el otro día el interesante film español La vida de nadie, de Eduard Cortés. Esta película se basa en el caso real del francés Jean-Claude Romand. Romand estuvo mintiendo a su familia y conocidos durante casi veinte años, elaborando una compleja mentira y fingiendo se alguien que no era. El engaño y la estafa fueron tales que ni su mujer ni sus amigos más cercanos nunca sospecharon nada. Así pues, es posible que haya personas cuya forma de vida sea la mentira. Ha habido otros muchos casos de estafadores y mentirosos profesionales, como el del dibujante Vázquez, pero el caso Romand es especialmente increíble.
La película de Eduard Cortés no es una reconstrucción del caso Romand, sino que usa libremente el caso real para elaborar una interesante y recomendable película. Interesante ya que atrapa al espectador desde el principio, manteniendo el interés en todo momento y hace pasar un buen rato. Recomendable simplemente por que es una de las películas españolas que más me han gustado de la década pasada, así de claro. El guión es de una precisión milimétrica, lleno de matices y cabos que se van atando poco a poco. Nada que envidiar a muchas producciones del otro lado del Atlántico.
La figura del protagonista se nos presenta como un tipo que va tejiendo su red de mentiras para vivir sin dar golpe, pero acaba atrapado en esa red y es totalmente infeliz. La mentira se ha hecho demasiado grande y debe seguir mintiendo para mantener el inmenso e inestable castillo de naipes en el que se ha convertido su vida. En un momento dado el protagonista se encuentra con otra persona que es como él pero con unos años más, se ve reflejado en él y no puede evitar sentirse asqueado. Sólo el amor podrá redimir a nuestro complejo protagonista, un amor inocente que le permita partir de cero una vez más. Pero lo único verdadero que ha sentido en mucho tiempo será también la espoleta que haga saltar todo por los aires.
En cuanto al reparto, puedo decir que es de las contadas veces que José Coronado me ha convencido como actor, además fue el descubrimiento de una joven y prometedora Marta Etura y la confirmación de Adriana Ozores como actriz dramática.

Entre las varias preguntas que asisten al espectador la que más resuena en mi cabeza es ¿Cómo puede haber gente así? ¿Cuanta gente así (en mayor o menor medida) conoceros sin saberlo? Todos conocemos a personas que no son de fiar pero llegar a tal grado de falsedad me parece imposible aunque Romand demostró que sí era posible. Como dice nuestro doctor favorito: "Todo el mundo miente"

Recomendable.
7

martes, 1 de diciembre de 2009

Celda 211

Juan Oliver se presenta en su puesto de trabajo como funcionario de prisiones un día antes de lo previsto para irse familiarizando con el lugar. Pero su visita se verá complicada por un motín.


A mí las películas de personas encerradas y/o sometidas a situaciones extremas me suelen gustar bastante (siempre que estén bien construidas). Celda 211 es un buen film que se podría enmarcar dentro de este grupo.


Ya desde la primera escena Daniel Monzón nos deja claro de qué va su película: dolor, sangre y muerte. No es celda 211 una película fácil de ver, ni una peli para adolescentes, es un negrísimo thriller carcelario. Uno de los mejores thrillers que hemos visto en años. Una película que desde el minuto 1 te sorprende y atrapa.


Celda 211 tiene un ritmo trepidante perfectamente conseguido y mantenido durante todo el metraje. Monzón elabora todo un castillo de naipes sustentado en un guión excelente y unas interpretaciones muy ajustadas (nada de histrionismos). Hay secundarios magníficos que parecen sacados directamente de una galería de máxima seguridad (probablemente muchos extras sean ex convictos). También el hecho de haber rodado en una cárcel abandonada le da mucha veracidad a la película. Los diálogos resultan frescos y las situaciones complicadas están muy bien resueltas. Los continuos giros argumentales logran mantener al espectador clavado al asiento, sufriendo y padeciendo.

Hay que decir que la peli es muy dura tanto en su lenguaje como en ciertas escenas de violencia, pero en un drama carcelario era de esperar. Avisados estáis los de estómago débil y las embarazadas.


Daniel monzón sorprende por cómo se maneja con total soltura dentro del thriller carcelario, dando un paso de gigante respecto a toda su filmografía anterior. Monzón lleva la trama con pulso firme e implacable, manteniendo al espectador con el corazón en un puño durante todo el film. Tanto en las difíciles escenas de tumultos como en las escenas de tensión Monzón sabe estar en su sitio y sale airoso del envite.


Especial mención creo que se merece todo el elenco actoral, todos están muy bien. Incluso Antonio Resines demuestra que sabe hacer papeles dramáticos sin caer en el esperpento cuando tiene un buen personaje entre las manos. Pero el que se lleva el gato al agua es Luis Tosar que compone un personaje tan extremo que fácilmente podría caer en el ridículo pero que nos resulta totalmente creíble gracias a una interpretación memorable. Su Malamadre es ya todo un clásico. Igualmente Alberto Ammann en su papel de Juan Oliver (alias Calzones) resulta bastante creíble y nos arrastra en su dura evolución personal a lo largo de toda la peli. Igualmente Marta Etura nos provoca una enorme ternura.


Celda 211 no sólo es un thriller totalmente recomendable, es la prueba de que en España se puede hacer buen cine de género. Un cine que plantea importantes preguntas al espectador a la vez que lo entretiene.

Olvidemos los prejuicios ante el cine español y disfrutemos de esta buena película.

7,5