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lunes, 8 de julio de 2013

Passion


 He de reconocer que no sé a santo de qué viene el nombre de esta película. Yo no vi pasión por ningún lado. Ni la hay delante de la cámara ni la hay detrás de ella. Yo la hubiera titulado Tedio o  Quiero y no puedo.

 Brian DePalma parece estar dirigiendo un mal telefilm (lo que es realmente este bodrio) en plan piloto automático. No sólo copia descaradamente a Hitchcock (su eterno talón de Aquiles y quizás su verdadero sello de identidad) sino que incluso se copia a sí mismo (algunos lo llaman estilo). Esta película no aporta nada al trabajo previo de su autor. Ni siquiera creo que tenga una razón de ser, hacer un remake del film francés Crime d'amour de hace 3 años me parece una estupidez, así de claro. De Palma se las arregla para introducir sus temas de siempre, de hecho, no hay ningún tema en esta película que el bueno de DePalma no haya tratado ya anteriormente: dobles personalidades, gemelos, trasvestismo, infidelidades, obsesiones, perversiones sexuales, etc.  Pero todo tendría un pase si el guión fuera algo digno, pero no. No puede haber más clichés y más estereotipos. La típica ejecutiva agresiva, la típica subordinada que espera su oportunidad, la típica secretaria, el típico mundo de los negocios, el típico thriller, el típico desenlace con vuelta de tuerca inverosímil, etc. etc, etc.


 Al menos debo reconocer que me gustaron las dos actrices principales, tanto Rachel McAdams como Noomi Rapace  están correctas en su papeles. En el duelo interpretativo que se establece entre ambas creo que está lo mejor del film y opino que Rapace sale ganadora por varios goles de diferencia. La evolución de su personaje me pareció lo más interesante de este anodino telefilm de Domingo por la tarde. Por cierto, la publicidad explota el morbo generado por estas dos actrices y pretende vender el film como un thriller erótico pero el film ofrece mucho menos de lo que promete. Aviso, el espectador ávido de tórridas escenas saldrá totalmente decepcionado (supongo).
 Creo que hay que destacar la fotografía de José Luis Alcaine y la música del olvidado Pino Donaggio pero por motivos distintos. La fotografía de Alcaine sí me gustó mientras la música de Donaggio me pareció repetitiva y muy poco original.


Brian de Palma debería retirarse, está mayor y no se ve nada de pasión ni interés en su obra desde hace varios lustros. ¿Seguro que este tipo es el mismo de El precio del poder, Carrie, Atrapado por su pasado, El fantasma del paraíso o Los intocables de Elliot Ness? ¿No será otro tipo con el mismo nombre?

4



jueves, 31 de marzo de 2011

Atrapado por su pasado (Carlito's way, 1993)

Carlito Brigante (Al Pacino) sale de la cárcel totalmente decidido a cambiar de vida. El narcotráfico le dio fama y dinero pero ahora decide mantener sus manos alejadas de la droga.
En El precio del poder (Scarface, 1982) Brian De Palma (El fantasma del Paraíso) adaptó con éxito el clásico del cine negro de los años 40 a los cánones del cine de gángsters de los 80. El violento guión de Oliver Stone narraba la ascensión de un narco desde la patera hasta la cima del mundo. En la inolvidable escena final, Tony Montana (Al Pacino) se enfrentaba solo a todo un ejército de mercenarios que asalta su mansión.
Rodada 10 años después, Carlito’s way podría haber sido una segunda parte de El precio del poder, incluso en algunos países sudamericanos se publicitó como tal. Es cierto que repiten director y actor protagonista, dando ambos lo mejor de sí mismos (quizás por última vez), pero no es una segunda parte. David Koepp adapta la novela Afterhours de Edwin Torres y elabora una magnífica historia de redención en un mundo implacable.
Nadie parece creer a Carlito Brigante, pero él tiene el firme propósito de cambiar de vida. Carlito es visto como una leyenda viva por los jóvenes del barrio, un ejemplo a seguir por los jóvenes delincuentes. Que ahora reniegue de su pasado no es fácil de aceptar para los que crecieron con los relatos de sus hazañas. Carlito sólo quiere huir con la mujer que ama, pero la adicción a la cocaína de su abogado y amigo (un genial Sean Penn) pondrá aún más en peligro los planes de nuestro protagonista. El letrado empezará a perder el control en los momentos menos oportunos, creando nuevos y letales enemigos.
A lo largo de la película asistimos a varias escenas inolvidables. La tensa escena del billar es de una planificación y una puesta en escena digna de estudio. Lo que parece una animada conversación entre colegas de pronto se convierte en una situación límite. De Palma controla perfectamente el tempo cinematográfico y estira la escena hasta límites insospechados hasta que la violencia estalla de forma brutal. El final de la escena con nuestro protagonista acorralado en un baño y sin balas es de una tensión inusitada. Sólo le queda su fama de cabrón para salir con vida.
En otra estupenda escena Carlito recibe la visita de un antiguo compañero de fechorías (Viggo Mortensen) al que le descubre un micrófono, no será el único que le traicionará. También su abogado irá complicándole la vida cada vez más. La línea que separa el bien del mal, la ley del delito, será cada vez más difusa y los enemigos surgirán de ambos lados de la ley. Como se dice en un momento dado “Si vives el tiempo suficiente, todo el mundo tiene un motivo para matarte”.
La mejor escena del film es la sobrecogedora persecución final por la terminal de Grand Central. Pocas veces he sentido tantos nervios viendo una película. DePalma usa todo su talento a favor de una persecución al límite. La creíble interpretación de Pacino logra que nos identifiquemos de tal manera con el protagonista que lo pasamos realmente mal y deseamos que finalmente se escape de sus perseguidores. DePalma parece homenajearse a sí mismo al repetir un final en una estación de trenes, como en Los intocables aunque en aquella ocasión homenajeó la escena de las escaleras de El Acorazado Potemkin.
De Palma no innova nada, este tipo de escenas ya las dominaban Coppola o Scorsese pero se postula como un artesano igualmente hábil y eficaz. Su trabajo desprende esta vez una perfección técnica apabullante. El manido recurso de la voz en off es aquí usado magistralmente, aumentando la tensión en el espectador.
Sin moderneces innecesarias ni imitaciones a Hitchcock (su pecado capital), DePalma elabora un gran film que te engancha desde el primer minuto y cuya tensión va en aumento hasta llegar a un clímax antológico de esos que no se olvidan y te dejan el corazón en un puño.
Una gran película de cine negro.
8'5

miércoles, 6 de mayo de 2009

EL FANTASMA DEL PARAÍSO (Phantom of the Paradise, 1974)

Yo tenía 9 años cuando descubrí esta película, la emitieron un domingo por la tarde en la 1, era otra época. No comprendí algunas cosas pero me fascinó de por vida. Su música, su argumento, sus maquillajes, sus trajes y sus personajes me cautivaron y creo que moriré siendo fan de esta bizarra película.


En 1974 Brian DePalma (Atrapado por su pasado, El precio del poder, La Dalia negra) era un joven director con ganas de dejar huella. Nada mejor que un musical que fusionara la historia de Fausto con El Fantasma de la Ópera dentro del marco de la música rock de los 70. Una combinación explosiva que dio como resultado uno de los musicales más psicodélicos de la historia.

¿De qué va? A un compositor le roban su música, le tienden una trampa y es enviado a la cárcel, se fuga y queda desfigurado en un accidente, iniciando así su particular venganza. Un argumento bastante bizarro que unido a los excesos típicos de la época nos da como resultado una película delirante y excesiva en todos los sentidos. Los setenta fueron así. Vivan los excesos.


DePalma aprovecha la trama para criticar ferozmente a las compañías discográficas, los artistas prefabricados, los fans, los mecenas, los derechos de autor, las drogas y la superficialidad del show business. No deja títere con cabeza dentro del negocio. Obviamente, en todo musical la música y la puesta en escena son fundamentales. En este caso la música de Paul Williams (actor y reconocido compositor de bandas sonoras y canciones para multitud de artistas como The Carpenters o los teleñecos (!!!), vaya currículum más raro) es realmente brillante. Las canciones van de la desolación más absoluta a la locura glam-rock propia de la época. Muchos números musicales son memorables, como el baile de Beef  (Life at last) o el número de la creación del hombre perfecto.

La dirección de DePalma es tan excesiva como lo era el cine de los años 70 . DePalma salta constantemente de la comedia al drama con toques de terror, sumergiendo al espectador en una espiral sin control que desemboca en la trágica escena final. Obviamente, la obsesión de DePalma con Hitchcock (al que siempre ha homenajeado/copiado) queda explícita en una escena de ducha a lo Psicosis. A mí se me quedaron grabadas en mi memoria varias escenas como la del accidente que desfigura a Winslow o cuando éste (ya transformado en el fantasma) observa bajo la lluvia a su amada retozando con el villano. Inolvidable momento.

La película pasó sin pena ni gloria cuando se estrenó, pero con los años ha sido redescubierta y se ha convertido en todo un film de culto estando considerado un clásico del musical de terror junto con The Rocky Horror Picture Show. Incluso se hacen periódicamente convenciones de fans en las que se habla sobre el film, se hacen conferencias con los actores y se interpretan los números musicales.

Si buscas algo distinto, ésta es tu película.
9