Por mucho que esté protagonizada y dirigida por mujeres, Wonder Woman no va a suponer la liberación de
la mujer en el cine de entretenimiento, ni mucho menos.
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viernes, 16 de junio de 2017
sábado, 25 de febrero de 2017
COMANCHERÍA (HELL OR HIGH WATER)
Seguimos
repasando las películas candidatas a los Oscars 2017 aunque no tengan
demasiadas posibilidades. Comanchería es la sorpresa de la temporada. Un film
pequeño con pinta de independiente que con muy poco ruido se ha convertido en
una de las mejores películas del año. Su estreno pasó por las salas con más
pena que gloria, quizás debido a una casi inexistente promoción. El premio Un Certain Regard del Festival de Cannes y las
cuatro candidaturas a los Oscars, incluida mejor película y Jeff Bridges como actor secundario, la avalan como
una propuesta que bien vale la pena.
Comanchería
es un thriller sobre dos parejas, una de hermanos atracadores de bancos y,
en el otro bando, una pareja de rangers de Texas encargados de atrapar a los
primeros. Estamos ante un western moderno con un
exquisito gusto crepuscular. Los vaqueros del siglo XXI ya no
tienen sentido, todo aquello del transporte de ganado a caballo pasó a mejor
vida. Tampoco los indios son ya dueños de nada, excepto casinos. Ni siquiera los
atracadores de bancos son vistos como villanos por el pueblo llano. Los
verdaderos villanos son los bancos que han arrebatado al pueblo su dinero y su
dignidad. El guión de Taylor Sheridan presenta Texas como un lugar
deprimido repleto de anuncios que evidencian los estragos de la crisis
económica. Carteles de negocios que cierran y liquidación de deudas jalonan las
calles de estos pueblos. Una pintada lo deja claro, “Tres turnos en Irak pero en casa no hay rescate”. Un
claro ejemplo de cómo las autoridades han abandonado al americano medio, tanto
que muchos de ellos ya no creen en el sistema y han decidido otorgar su voto a
un anti-sistema como Donald Trump. Al menos Trump agitará el árbol, a ver qué
cae. No creo que Comanchería sea un film a favor de Trump, la verdad, aunque sí
explora el caldo de cultivo de sus votantes. Comanchería propone una
certera visión del sur de EEUU: religión, mestizaje,
racismo (“¿Por qué roban, si ni siquiera
son mexicanos?” pregunta un personaje) y armas. La
tenencia de armas lo complica todo, digan lo que digan Trump y sus votantes.
Aquí los ciudadanos llevan armas y están dispuestos a usarlas para defenderse,
pudiendo convertir un simple atraco en una masacre.
Ambas
parejas antagonistas son interesantes y jugosas, si bien me quedo con el
ranger de Texas interpretado magníficamente por el gran Jeff Bridges, quien está a punto de retirarse y
disfrutar de su jubilación. Ese viejo cascarrabias irónico y sarcástico en
extremo que no puede parar de soltar lindezas sobre el origen mejicano e indio
de su estoico compañero (Gil Birmingham). Por
otro lado, la pareja de hermanos ladrones formada por Chris Pine (Star Trek) y Ben Foster resulta bastante creíble. Son dos
hermanos totalmente opuestos que se complementan a las mil maravillas en su
peligroso maratón de atracos.
El británico David Mackenzie se empapa del polvo de Texas y nos
entrega uno de los mejores ejemplos de western modernos. Sabe sacar partido a
los puntos fuertes del guión, que son muchos y no estropea la historia con
tontería ni rata al espectador de idiota. Tensas escenas de atracos, hay humor en
los diálogos entre policías y cierta crítica social muy necesaria. Todo ello
confluye en un duelo final memorable. Especial mención merece la banda
sonora, formada por canciones de Jamey Johnson, Townes Van Zandt o Gillian
Welch y música original compuesta por el gran Nick Cave y Warren Ellis.
Lo dicho, un
film muy recomendable.
7
jueves, 19 de septiembre de 2013
Star Trek: En la oscuridad (Star Trek: Into Darkness)
J.J Abrams regresa una vez más al universo de Star Trek en esta su segunda película basada en las aventuras de la tripulación de la mítica nave Enterprise.
Yo pasé un rato muy agradable y debo reconocer que me lo pasé de lo lindo. Si bien es cierto que esta vez Abrams ha sido menos fiel a los personajes originales y los ha desarrollado/deformado bastante en busca de una espectacularidad y un afán de aventuras que no poseía la saga original. Pero estamos hablando de un reboot, un nuevo origen adaptado a los tiempos que corren.
Ya desde la escena inicial, se nota que Abrams ha tenido como guía la saga de Indiana Jones más que las películas originales. Creo que esta vez Abrams va en busca de un nuevo público, no sólo el aficionado al universo Star Trek. Al menos, no abusa de los efectos especiales ni del montaje acelerado. Es cierto que algunas escenas de acción rozan lo inverosímil más allá de lo que era de esperar en esta saga, ya sabemos que Star Trek siempre fue una serie de ciencia ficción un poquito más científica que Star Wars. Todo es pura fantasía pero se presentaba de forma más verosímil. Aquí Abrams rompe con esta línea y se lanza al puro espectáculo, hecho que ha levantado ampollas en los fans más acérrimos.
Esta vez Krik es más temerario, mujeriego y gamberro de lo que jamás hubiéramos pensado, mientras sus conflictos con Spock son mayores que nunca. También la relación de éste último con Uhura nunca había sido mostrada tan abiertamente como en este film. Entiendo que los más puristas se sientan traicionados con el tratamiento y el desarrollo que Abrams hace de sus personajes, es inevitable que esto ocurriera. Siempre pueden volver a visionar las películas originales. Pero estamos en 2013 y un proyecto como la primera película de 1979 probablemente hoy acabaría en la papelera de cualquier directivo y nunca vería la luz. El público quiere ciencia ficción y aventuras bien hechas y eso es lo que entrega esta película.
Todos los actores están correctos en sus personajes, Zachary Quinto no logrará nunca que nos olvidemos de Leonard Nimoy (que hace un cameo) ni de su personaje en la serie Héroes, pero resulta convincente. Del resto del reparto me quedo con Simon Pegg y el recuperado Peter Weller (el inolvidable e inexpersivo actor de Robocop). Creo que merece ser destacado el personaje de Benedict Cumberbatch, su villano es uno de los mejores de los últimos años: tan inteligente como ambiguo.
Pues eso, un perfecto vehículo de evasión y entretenimiento.
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