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jueves, 3 de mayo de 2018
lunes, 6 de noviembre de 2017
Thor Ragnarok
La tercera película sobre el dios del
trueno es de lejos la mejor y la más divertida de todas. Ya no hace falta
presentar al personaje ni ubicarlo en el universo Marvel. Para esta tercera
película han optado por seguir el ejemplo que tan buenos resultados les dio Guardianes de la galaxia. Vía libre a la comedia, la ironía y la auto parodia.
lunes, 16 de enero de 2017
El Doctor Extraño (Dr Strange)
El último personaje de la factoría Marvel en
dar el salto de la viñeta al fotograma ha sido El Doctor Extraño. Mientras los
de DC siguen dando bandazos buscando su estilo, los de los estudios Marvel
(ahora propiedad de Disney) tienen la lección bien aprendida. Han dado con la
fórmula del éxito a base de las dosis justas de acción, guiños a los fans y
humor.
domingo, 25 de enero de 2015
The Imitation Game (Descifrando Enigma)
Amigo lector, si ahora mismo estás leyendo estas palabras en cualquier formato digital es gracias a (entre muchos otros) un matemático británico llamado Alan Turing. Turing es considerado el precursor de la computación y fue quien descifró el código Enigma que los nazis usaban en La Segunda Guerra mundial. Te aviso que si no conoces su historia puede que si sigues leyendo te revele cosas que quizás no quieras saber antes de ver la película. Sí te diré que es un buen film.
Alan Turing es uno de esos personajes reales cuya historia merecía ser contada. Ya inspiró la película Enigna hace unos años, pero Enigma era básicamente un entretenido film de espías que se tomaba demasiadas libertades respecto a la historia real. Me molestan bastante esas falsas biografías que conscientemente omiten o modifican aspectos molestos del personaje retratado. Por ejemplo, en Una mente maravillosa se omite la bisexualidad del matemático John Forbes Nash. Parece que la enfermedad mental del protagonista no es problema para el gran público siendo parte fundamental en la trama, pero parece que su condición sexual sí era considerada por los responsables del film como un problema. Viendo Una mente maravillosa uno podría pensar que Nash acabó sus días junto a su amada esposa, nada más lejos de la realidad. Se edulcoró bastante la historia real en busca de un idílico final feliz que satisficiera al público. Para eso no digas que se basa en hechos reales ni uses el nombre real del personaje. Lo mismo ocurrió con Enigma donde el protagonista era abiertamente heterosexual e incluso tenía una aventura amorosa con una mujer, al menos en Enigma le cambiaron el nombre al personaje.
Parece que por fin Alan Turing ha tenido con The imitation game una película que le hace justicia. Se estima que Alan Turing consiguió con su trabajo acortar la Segunda Guerra Mundial unos dos años y así salvar miles de vidas. No sólo eso, gran parte de los avances de programación y computadoras actuales se deben a Turing.
El film narra la apasionante tarea que realizaron unos hombre para descifrar un código que parecía imposible bajo la presión de saber que cada día costaba miles de vida. Pero una vez descifrado el código Enigma no se acabaron los problemas, la inteligencia militar y el contra espionaje también tuvieron mucho que ver para ganar la guerra, siendo necesario muchas veces sacrificar miles de vidas para conseguir un objetivo mayor.
Se da la interesante paradoja de que los que ganaron la guerra en pos de la libertad acabaron condenando a Turing por perversión y homosexualidad. El film retrata cómo se puede pasar de ser un héroe que salvó miles de vidas a un peligro social debido a una legislación intolerante. ¿No eran los nazis los intransigentes? Está visto que a los aliados todavía le quedaba mucho camino por recorrer en favor de los derechos civiles. Al menos, Turing fue exonerado de todo cargo casi 60 años después de su muerte. Nunca es tarde si la dicha es buena pero para Turing los reconocimientos llegaron demasiado tarde.
El director noruego Morten Tyldum (Headhunters) adapta de forma más que correcta la historia de Turing. Su película está contada al estilo clásico de acuerdo con la época que retrata. Tiene un gran ritmo y una historia apasionante. Me gustó el hecho de no retratar a Turing como un gran tipo, era un genio pero también podía ser un tipo insoportable. Incluso el recurso del montaje paralelo (que no me suele convencer) está muy conseguido, no confunde nunca al espectador y sirve para darle más emoción a la trama. A pesar de su clasicismo formal presenta bastantes cuestiones que la convierten en una refrescante reflexión sobre las libertades y los sacrificios necesarios para conseguirlas. Incluso, a pesar de saber lo que iba a ocurrir, a mí me emocionó el final.
Debo destacar el trabajo de Alexandre Desplat, quien realiza aquí una partitura excelente que acompaña a las imágenes y las enriquece logrando que muchas escenas ganen en intensidad gracias a su trabajo. Se supone que para eso está la música en las películas ¿no?.
Benedict Cumberbatch sigue bordando esos genios arrogantes y aislados del resto del mundo (Sherlock, El quinto poder). Estos tipos raros que tan buenos resultados le están dando, espero que este gran actor no acabe encasillándose. Aquí nos da otra lección de contención interpretativa, nada de gesticulaciones excesivas ni molestos tics. Otra que está también muy bien, como todo el reparto, es Keira Knightley, la verdad es que entre ambos actores hay bastante química. también me gustó el personaje de Matthew Goode y su ambigua relación con Turing.
The imitation game es una buena película a la que no puedo poner ninguna objeción. Quizás no sea tan innovadora como Boyhood o Birdman, es un retorno al cine clásico y a las historias contadas de forma pausada. Un clasicismo que nunca pasa de moda.
7
P.d. La muerte de Turing a causa de un mordisco dado a una manzana con cianuro fue interpretado por muchos como un suicidio. Otros piensan que pudo ser un descuido ya que en su casa tenía cianuro para sus experimentos. Incluso hay quien piensa que el antiguo logo de Apple de la manzana con los colores del arcoiris podría ser un homenaje a Turing, parecer ser que nunca ha sido confirmado por los de Apple.Lo dicho, por fin se hace justicia a Alan Turing con una buena película.
viernes, 3 de enero de 2014
12 años de esclavitud (12 Years a Slave)
Cuando parecía que ya estaba todo dicho sobre el tema de la esclavitud, llega el director británico y de color Steve McQueen y da un nuevo y sorprendente giro de tuerca a tan espinoso asunto.
McQueen rueda de forma academicista la historia de Solomon Northup, un hombre libre que fue secuestrado y vendido como esclavo en 1841. Una historia sobrecogedora que en manos de McQueen adquiere el dramatismo justo ya que huye premeditadamente de la lágrima fácil. McQueen apuesta por hacer pensar al espectador antes que únicamente hacerle llorar (aunque en mi caso logró ambas cosas).
McQueen no se limita a narrar un hecho real, intenta emparentarlo con la situación del mundo actual. Si Spielberg nos contó el año pasado las tretas que Lincoln llevó a cabo para abolir la esclavitud y Tarantino usó la esclavitud de escusa para otra genial bufonada de las suyas, McQueen nos muestra que la esclavitud no era un tema que preocupara especialmente a la sociedad de la época. Incluso al protagonista no le preocupaba demasiado, él era un hombre libre y culto que vivía alejado de la barbarie esclavista del sur. Nuestro protagonista se creía fuera de peligro y no hacía nada por liberar a los esclavos. No era su problema. McQueen usa sabiamente los flashbacks para contrastar la actitud del protagonista ante estos temas antes y después de caer en desgracia. Se podría entender que el protagonista es una metáfora del pueblo americano y del mundo en general, que sólo nos preocupa un problema cuando nos afecta directamente (racismo, paro, terrorismo, hambre, esclavitud, etc). Estamos demasiado acostumbrados a mirar para otro lado. ¿Acaso no es esclavitud las condiciones laborales en países asiáticos en los que se fabrican nuestros juguetes tecnológicos?
El plano en el que McQueen nos muestra deliberadamente que la cárcel del protagonista está justo al lado de la Casa Blanca no deja lugar a dudas: el crimen se cometía en el sur pero el negocio se fraguaba en el norte. Se podrían trazar sin problemas similitudes con múltiples problemas actuales como al inmigración ilegal o la explotación a la que es sometida la mano de obra ilegal o, rizando el rizo, la similitudes entre la esclavitud y los campos de concentración del régimen nazi. Todas ellas podrían ser válidas y deberían hacernos reflexionar que no estamos tan lejos de la barbarie.
A mí la película me entretuvo y me pareció muy correcta. Todo el guión está muy bien hilvanado, no hay parones de ritmo en ningún momento y tiene escenas realmente sobrecogedoras a pesar de no buscar el llanto a toda costa. Obviamente, en la película hay vejaciones, castigos y latigazos, era inevitable y el espectador debe saber a qué se enfrenta. Algunas escenas son tremendamente duras pero considero que son necesarias y están abordadas de forma excelente.
McQueen no innova en su forma de rodar ni contar una historia que todos conocemos. Se podría decir que es demasiado academicista y frío (fiel a su estilo) pero, al menos, no se pierde con moderneces ni alarga el film hasta las 3 horas. Yo veo más que correcto su enfoque de la historia. lo único que no me gustó del film es que no está bien plasmado el paso del tiempo, no hay elipsis narrativas que indiquen el tiempo transcurrido entre una y otra escena. Podría pensarse que que Solomon fue esclavo unos pocos meses y no 12 años. Salvando este detalle, creo que el film es inapelable.
Me gustó especialmente cómo se aborda la manera en la que Solomon se las tiene que ingeniar para sobrevivir, aprendiendo a reprimir sus instintos y a agudizar su ingenio. La escena del farol en mitad de la noche con Fassbender me pareció de una tensión casi insoportable, simplemente magistral.
También me pareció muy acertada la manera de enfocar las distintas motivaciones de los distintos dueños de las plantaciones de algodón. No todos eran tan crueles ni trataban de igual forma a sus esclavos pero ninguno hacía nada por cambiar el sistema. También es destacable el profundo carácter religioso de todos ellos, paradojas del ser humano.
A parte de una buena historia, un buen guión y una soberbia forma de rodar, el film cuenta con unas excelentes interpretaciones de todo el elenco actoral. Merecen mención Chiwetel Ejiofor (quien transmite con su mirada todo esa frustración de Solomon), Lupita Nyong'o (como la esclava objeto de deseo del patrón) y Michael Fassbender. En especial, este último consigue traspasar la pantalla con esas crueldad y violencia latentes que pueden hacer su aparición en cualquier momento. Varios Oscars de este año ya tienen dueño. Me gustaron también mucho las breves pero decisivas apariciones de Paul Dano y Brad Pitt.

Steve McQueen ha hecho quizás la película definitiva sobre la esclavitud ahora que los neo conservadores del Tea Party están radicalizando su discurso. Han pasado más de 150 años para que finalmente hubiera un presidente negro en Estados Unidos pero muchos prejuicios y desigualdades aún deben ser abolidos.
7'5
viernes, 13 de diciembre de 2013
El Hobbit: La desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug )
Bilbo Bolsón (Baggins en el inglés original) sigue su aventura acompañado del mago Gandalf y los trece enanos. En su camino hacia la montaña solitaria donde el dragón Smaug custodia el tesoro de los enanos se enfrentarán a nuevos peligros.
En su quinta aproximación al universo Tolkien, Peter Jackson sigue siendo respetuoso y fiel al espíritu de Tolkien aunque esta vez se saque de la manga personajes y tramas que no estaban presentes en el libro original. No olvidemos que El Hobbit es un libro de 300 páginas enfocado al público infantil. Jackson ha decidido darle un tono más adulto al trasladarlo al cine con esta trilogía, no ahorra planos de desagradables orcos ni decapitaciones. Jackson se atreve también a introducir personajes que no aparecen en este libro (Legolas, Ragadast) e incluso inventa algún personaje totalmente nuevo (la elfa Tauriel interpretada por Evangeline Lilly). Jackson deja ver su mano de creador más allá de la de noble artesano (de probada solvencia), innova sobre el texto que adapta en busca de referencias y lugares comunes ya mostrados en la primera trilogía. He ahí su error. Este film no aporta nada nuevo al imaginario visual de esta saga y los planos aéreos a los que tan aficionado es el señor Jackson ya no nos impresionan como en La comunicad del anillo. Tampoco las arañas gigantes nos sorprenden como antaño. No es culpa de nadie ni hay que considerarlo como un fallo del film, simplemente ya no nos sorprenden,
No sé si Tolkien se retorcerá en su tumba o le parecerían bien las licencias tomadas por Jackson. Pero a mí como espectador, me pareció que ciertos personajes están metidos con calzador sólo para rellenar metraje. La historia entre Tauriel y el enano es un relleno que sólo sirve para alargar innecesariamente el film, no digamos nada si hablamos del triángulo amoroso con Legolas. Lo mismo se puede decir de la cháchara estéril que parece haber contagiado por momentos a los personajes en esta entrega. En especial, Smaug me pareció excesivamente parlanchín. Es el personaje que todos teníamos ganas de ver y la verdad es que no defrauda pero el hecho de que un dragón hable me sigue pareciendo ridículo (por mucho que se trate de cine de fantasía) y su diálogo con Bilbo me pareció algo excesivo. Tampoco el prólogo (ojito al cameo que hay justo al inicio) aporta nada de interés ni tiene la espectacularidad a la que estamos acostumbrados.
Lamentablemente, el film se resiente de todos estos intentos de alargar su duración hasta más allá de las dos horas y media provocando unos peligrosos altibajos de ritmo. No es que se haga aburrido pero no todos los pasajes tienen el mismo interés y alguno se podría haber omitido fácilmente. Al igual que en Un viaje inesperado, la trama no daba para más pero aquí se nota más la falta de coherencia del film. En esta segunda entrega sí se hace evidente que Jackson he estirado demasiado una trama que no daba para tres películas. Además, en su afán de alargar la trama nos han dejado muy pocas sorpresas para la tercera entrega.
A pesar de todo, La desolación de Smaug es un estupendo film de aventuras para escapar de la realidad y de la maldita crisis. Todo ello aderezado con el buen hacer técnico del amigo Peter Jackson y unos actores cada vez más entregados. Tanto Ian McKellen como Martin Freeman están excelentes como la pareja protagonista de esta aventura. No hay que olvidar que por fin vemos y oímos en todo su esplendor al dragón Smaug, el otro protagonista de esta segunda trilogía. Alucinante todo lo referente al avaricioso dragón (excepto su afición por la plática).
No podemos negar que Peter Jackson ofrece nuevamente un espectáculo de altura (geniales la escena de los barriles por el río y toda la última media hora). Todo un prodigio de la técnica (espectacular 3D y los insectos voladores) puesta al servicio de la historia. Por suerte, nunca comete el gran error de tratar en ningún momento al espectador de idiota. No parece gran cosa pero, con los tiempos que corren, es casi un lujo ver un film de aventuras en el que no sientas que tu inteligencia está siendo insultada.
Resumiendo, la épica y la magia siguen presentes en La desolación de Smaug aunque el conjunto se resienta de los elementos añadidos. Es la mas floja de todas las películas sobre la Tierra Media, pero sigue siendo un entretenimiento más que recomendable.
jueves, 19 de septiembre de 2013
Star Trek: En la oscuridad (Star Trek: Into Darkness)
J.J Abrams regresa una vez más al universo de Star Trek en esta su segunda película basada en las aventuras de la tripulación de la mítica nave Enterprise.
Yo pasé un rato muy agradable y debo reconocer que me lo pasé de lo lindo. Si bien es cierto que esta vez Abrams ha sido menos fiel a los personajes originales y los ha desarrollado/deformado bastante en busca de una espectacularidad y un afán de aventuras que no poseía la saga original. Pero estamos hablando de un reboot, un nuevo origen adaptado a los tiempos que corren.
Ya desde la escena inicial, se nota que Abrams ha tenido como guía la saga de Indiana Jones más que las películas originales. Creo que esta vez Abrams va en busca de un nuevo público, no sólo el aficionado al universo Star Trek. Al menos, no abusa de los efectos especiales ni del montaje acelerado. Es cierto que algunas escenas de acción rozan lo inverosímil más allá de lo que era de esperar en esta saga, ya sabemos que Star Trek siempre fue una serie de ciencia ficción un poquito más científica que Star Wars. Todo es pura fantasía pero se presentaba de forma más verosímil. Aquí Abrams rompe con esta línea y se lanza al puro espectáculo, hecho que ha levantado ampollas en los fans más acérrimos.
Esta vez Krik es más temerario, mujeriego y gamberro de lo que jamás hubiéramos pensado, mientras sus conflictos con Spock son mayores que nunca. También la relación de éste último con Uhura nunca había sido mostrada tan abiertamente como en este film. Entiendo que los más puristas se sientan traicionados con el tratamiento y el desarrollo que Abrams hace de sus personajes, es inevitable que esto ocurriera. Siempre pueden volver a visionar las películas originales. Pero estamos en 2013 y un proyecto como la primera película de 1979 probablemente hoy acabaría en la papelera de cualquier directivo y nunca vería la luz. El público quiere ciencia ficción y aventuras bien hechas y eso es lo que entrega esta película.
Todos los actores están correctos en sus personajes, Zachary Quinto no logrará nunca que nos olvidemos de Leonard Nimoy (que hace un cameo) ni de su personaje en la serie Héroes, pero resulta convincente. Del resto del reparto me quedo con Simon Pegg y el recuperado Peter Weller (el inolvidable e inexpersivo actor de Robocop). Creo que merece ser destacado el personaje de Benedict Cumberbatch, su villano es uno de los mejores de los últimos años: tan inteligente como ambiguo.
Pues eso, un perfecto vehículo de evasión y entretenimiento.
jueves, 13 de diciembre de 2012
El hobbit: Un viaje inesperado (The hobbit: An unexpected journey)
El Hobbit, un viaje inesperado parte con un problema que no tenían las adaptaciones de El señor de los anillos. A priori, un libro de apenas 250 hojas no da para una trilogía. ¿Esta vez a Peter Jackson le ha podido la avaricia o ha querido abarcar demasiado?.
Puede que Peter Jackson haya sido demasiado avaricioso pero su talento y dominio de la técnica y el entretenimiento siguen intactos. No sólo consigue darle una uniformidad narrativa a este batiburrillo de leyendas, personajes y batallas sino que ha creado un film bastante compacto casi a la altura de sus anteriores incursiones por la Tierra Media, el listón estaba muy alto. Juega en su contra que el libro original está destinado a un público más infantil y que ya conocemos muchos seres de la Tierra Media. El Hobbit no nos impresiona tanto como lo hizo La comunidad del anillo en su día debido a que ya no hay factor sorpresa. Tampoco hay una amenaza inminente ni una cuenta atrás que dé tensión al relato. Todo eso vendría después.
No sé si el film será del agrado de los fans acérrimos de Tolkien, quizás muchos consideren una aberración o un sacrilegio la inclusión de elementos no presentes en el libro original. El espectador no iniciado, como es mi caso, y que va sólo esperando pasar un buen rato, saldrá plenamente satisfecho. No sé exactamente qué partes se han inventado ni que partes han sido añadidas de otros relatos de Tolkien, pero el film funciona (a trompicones, pero funciona).
Es cierto que al film le cuesta arrancar y nunca engancha de la misma manera que las tres primeras cintas. También la inclusión de algunos personajes como Frodo (al que le tengo bastante paquete) o Saruman queda un tanto forzada, vale. También hay pasajes que recuerdan irremediablemente a lo ya visto (las batallas, el rescate, la lucha de gigantes, persecuciones en cuevas, los inevitables planos aéreos marca de la casa) pero es algo inevitable y heredado del libro. Algunos podrían decir que Jackson imprime su estilo visual y narrativo a situaciones similares y otros dirán que se copia a sí mismo. Yo opino que Jackson ha pretendido dar continuidad a toda su obra sobre Tolkien rodando y editando de forma muy similar. Es un estilo que ya todos asociamos a la Tierra Media. Tampoco creo que cualquier innovación hubiera sido bien recibida. Tampoco innova nada Howard Shore, su partitura para esta película se limita a repetir los temas de sobra conocidos sin ser capaz de crear algún pasaje que quede en la memoria del espectador, cayendo en un puro calco.
No entiendo la obsesión por intentar abarcar todo el universo ideado por Tolkien, es algo casi imposible, ni entiendo el motivo por el cual esta película tenía que durar casi tres horas. Ya he dicho más de una vez que literatura y cine son dos artes totalmente distintos y una adaptación no tiene que ser totalmente fiel ni incluir todos los detalles del original literario. Una película no es buena en función de su duración, sino en función de su ritmo. Por suerte, El Hobbit tiene algunas bajadas de ritmo pero nunca cae en el tedio. Es cierto que no tiene la tensión de La comunidad del anillo ni la épica de El retorno del rey, pero a mí no me aburrió en ningún momento ni vi escenas de escandaloso relleno. Sí hay momentos que se podrían haber acortado como la cena inicial, la cancioncilla delante del fuego (pésimo doblaje) o el excesivo pasaje de los Trolls (carne de escena añadida en la edición extendida que aquí han tenido a bien incluir). Por cierto, la mano de Guillermo del Toro no se nota en nada en la película, mejor.
Obviamente, todo el apartado técnico es sobresaliente y está a la altura de la trilogía original. Quizás algún lobo gigante (o como se llamen) podría haber quedado más natural pero Gollum está especialmente logrado. Que le den un Oscar a la mejor interpretación a los animadores encargados de dar vida a Gollum, ya quisieran muchos actores profesionales (tipo Niclolas Cage) lograr tal cantidad de expresiones faciales. El esquizofrénico Gollum es ya un icono del cine moderno por derecho propio. Igualmente todos los actores reales me parecieron impecables en sus papeles. A destacar el binomio formado por el genial Ian McKellen como Gandalf y Martin Freeman (el Watson de la serie Sherlock) como Bilbo. También aparecen en escena viejos conocidos de la Tierra Media como Chistopher Lee, Ian Holm, Cate Blanchet o Hugo Weaving. Por supuesto, los enanos se hacen entrañables aunque fui incapaz de quedarme con el nombre de apenas un par de ellos.
Para concluir, puede que Jackson haya caído bajo el hechizo del anillo único y ha sucumbido a la avaricia alargando innecesariamente una estupenda historia que no daba para tanto. Pero el resultado, sin estar a la altura de la trilogía anterior, es un entretenimiento más que digno.
Por cierto, esta película tiene el mejor 3D que he visto en mi vida. Lo mejor en este terreno desde Avatar, a la que supera con creces. Recomiendo encarecidamente su visionado en este formato. Simplemente espectacular.
sábado, 11 de febrero de 2012
War horse (Caballo de batalla)
War horse es la nueva película de Steven Spielberg tras Las aventuras de Tintín. Ahora nos narra las aventuras y desventuras de un caballo en medio de la Primera Guerra Mundial.
Steven Spielberg ha sido uno de los mejores directores de las últimas 4 décadas. Ya en los setenta nos dejó magníficas películas como El diablo sobre ruedas, Tiburón o Encuentros en la tercera fase. Luego en los años 80 nos emocionó con E.T. y de la mano de su amigo George Lucas nos trajo la saga de Indiana Jones. Su cine ofrecía calidad y comercialidad a partes iguales. El público acudía en masa a las salas de cine pero la crítica le era algo desvaforable.
Pero Spielberg decidió que no sólo era capaz de darnos entretenimiento de primera, quería ser capaz de emocionar al espectador. Así empezó a alternar proyectos más personales, llegaron melodramas como El color púrpura, El imperio del sol y Always.
En los años 90 siguió ofreciendo entretenimiento con Parque Jurásico pero el ansiado reconocimiento de la crítica llegó finalmente con sus dos obras maestras : La lista de Schindler y Salvar al soldado Ryan. Spielberg se perfilaba como un autor maduro, capaz de grandes pelícuas de evasión y de grandes dramas. Sin embargo, ya en los 90 y posteriormente Spielberg se embarcó en films fallidos como Hook, Amistad, I.A., Minority Report, La terminal o La guerra de los mundos. Films que no son malos pero no estaban a la altura de lo que se esperaba del rey Midas de Hollywood.
El problema de Spielberg es que cada vez de forma más frecuente sus películas dan vergüenza ajena, a mí me pasa. Unos ejemplos: En La lista de Schindler Spielberg incluye un innecesario epílogo en el que los actores del film ponen piedras sobre la tumba de Oscar Schindler acompañados por los personajes reales a los que interpretan. Un innesario intento de emotividad que hace que la peli pierda bastante. En Salvar al soldado Ryan, Spielberg vuelve a incluir un epílogo que da bastante grima, el del señor mayor llorando mientras se pregunta si ha sido digno del esfuerzo que muchos hicieron por salvarle. La escenita me pareció simplemente bochornosa. Un acceso de sentimentalismo que queda ridículo. Un ejemplo más de lo qie intento explicar, imaginaros que el final de Tiburón fuera una escena en la que los dos supervivientes llegan nadando a la playa y todo el pueblo sale a recibirles entre aplausos y vítores. Hubiera sido un final patético para una gran película. Así es War horse.
En War horse Spielberg demuestra que definitivamente, ha perdido el rumbo. Cuando vimos Tintín pensamos que Spielberg seguía siendo un maestro del cine de aventuras, pero al ver War horse nos damos cuenta que Spielberg se ha vuelto más sentimental que nunca. Spielberg he hecho un film familiar que busca desesperadamente la lágrima desde el primer plano. Pero el estilo no es el adecuado. War horse parece una mezcla de El hombre tranquilo, ¡Qué bello es vivir! y Lassie. Spielberg abusa de recursos que les quedaban bien a John Ford o a Frank Capra, pero en 2012 quedan anticuados y ridículos. Me explico, esa masa popular que se congrega para ver al protagonista pasarlas canutas y que le vitorea cuando consigue su objetivo da vergüenza ajena y ya no es creíble. Hay otras maneras mucho mejores de emocionar al espectador que apelar al instinto gregario del ser humano. Spielberg vuelve a estropear su film por ese tono pastelón y ñoño del film. No recuerdo un film tan cursi desde Sonrisas y lágrimas o Siete novias para siete hermanos.
En su intento de emocionar, Spielberg nos presenta a unos personajes demasiado planos, sin matices. O son muy buenos o son muy malos, no hay término medio. Tampoco les dedica el tiempo suficiente. El montaje es muy acelerado, hay muchas cosas que contar y no hay espacio para un desarrollo adecuado de los personajes. Los actores hacen un gran trabajo (menos el protagonista, Jeremy Irvine, que parece lelo), pero ya desde la escena de la subasta vemos que el rancio tono melodramático de la historia va a acabar por asfixiar todo lo demás. Por supuesto, la mano del director se nota y la peli tiene escenas de batallas muy logradas y movimientos de cámara espectaculares pero no es suficiente.
El problema es que el film técnicamente está muy bien pero el tono infantil del film lo echa todo por tierra. Spielberg se empeña en no mostrar ni una gota de sangre ni una víscera, para ello recurre a trucos (el aspa del molino) y forzados cortes de montaje (el parto) para convertir en infantil esta historia de guerra. Como cuando en la reedición en DVD de E.T. transformó digitalmente las pistolas de los policías en sprays, una vez más su deseo de llegar al mayor número de espectadores le ha jugado una mala pasada. No sabe que los niños de ahora prefieren a Bob Espoja antes que ir al cine a llorar.
Otro que debe buscar otro camino (o retirarse directamente, que ya tiene 80 años) es el bueno de John Williams. Este señor ya cansa. Yo he sido fan de sus composiciones pero ya no puede ser más repetitivo. Su banda sonora para War horse se parece demasiado a muchas otras de su autor y no consigue aportar ni una sola melodía que se recuerde al acabar el film. Está nominado al Oscar, como siempre, y es toda una institución, pero hay que saber retirarse a tiempo.
Otro que no está a la altura es el director de fotografía habitual de Spielberg, el genial Janusz Kaminski, la fotografía de este film es tan maravillosa que no hay quien se la crea. El atardecer de la escena final es totalmente artificial y aberrante, de un naranja chillón calcado de Lo que el viento se llevó. Un horror. Entiendo que Spielberg vuelva la vista atrás hacia melodramas de los años 30 y 40, pero han pasado 80 años.
Pastelón indigesto, sólo recomendable para amantes de la lágrima fácil y el azúcar.
viernes, 6 de enero de 2012
El Topo (Tinker, Tailor, Soldier, Spy)
En plena guerra fría, el fracaso de una misión secreta en Hungría provoca la caída de la cúpula del servicio secreto británico. Todo parece indicar que hay un infiltrado, un topo, que está pasando información privilegiada a los rusos.
¿Cansado de ridículas películas de espías a lo James Bond? ¿Buscas un film inteligente sobre el espionaje durante la guerra fría? El topo es tu película. Las novelas de John le Carré sobre el veterano espía George Smiley han tenido varias adaptaciones, siendo la más recordada la serie de televisión de los años setenta en la que Smiley estaba interpretado por Alec Guinnes (probablemente los más jóvenes le recordarán más por su papel de Obi-wan Kenobi en Star Wars).
Esta nueva versión está dirigida por Thomas Alfredson, quien ya demostró su templanza en la vampírica Déjame entrar. Aquí demuestra otra vez que es un director a tener en cuenta. Sabe mantener la calma y a la vez ir creando una creciente sensación de tensión. Lo ideal para este tipo de historias de espías sin persecuciones a toda velocidad ni gadgets imposibles. El acercamiento de Alfredson a la obra de Lecarré me parece muy acertado y respetuoso. No sólo por la ambientación en la época, sino también por la traslación de este ambiente aburrido y burocrático (cercano a La vida de los otros). Realmente el servicio secreto británico se parece más a una oficina que a otra cosa, incluso los empleados hacen fiestas de navidad.
Alfredson nos sumerge de lleno en este mundo gris de espías y mentiras a base de un ritmo lento pero seguro (como el propio Smiley), mientras va tejiendo una complicada tela de araña de lealtades y traiciones. Alfredson, opta por una estupenda economía de medios, nada de estridencias ni golpes de efecto. Me gustó mucho que no muestre la cara de un par de personajes muy importantes, lo que crea en el espectador una inquietud añadida a la trama. También hay que destacar el tratamiento de los sentimientos y afectos de los personajes, con una mirada sabemos qué está pasando entre dos personajes o sus motivaciones.Toda una lección de estilo narrativo. Esta historia en manos de Almodóvar o Bigas Luna estaría llena de explícitas escenas de cama y desnudos sin sentido. Lo que Almodóvar muestra explícitamente, Alfredson sólo lo insinúa, dejando que el espectador llegue a sus propias conclusiones. Son estilos distintos de narrar, yo me quedo con Alfredson.
Además, Alfredson domina los flashbacks, logrando que el espectador no se pierda nunca (un simple cambio de gafas nos hace saber en qué punto de la historia nos encontramos), consiguiendo que la historia nos atrape desde el primer momento. Un muy buen trabajo de guión, dirección y montaje.
Si la elección de Alfredson me parece muy acertada, la de Gary Oldman (Drácula, El libro de Eli, Caperucita roja, Hannibal, JFK) como George Smiley me dio cierto miedo. Oldman es un gran actor pero suele sobreactuar y excederse en los gestos. No parecía la elección más acertada. Sí es cierto que últimamente parecía algo más contenido en sus papeles de Sirius Black y el comisario Gordon en las sagas de Harry Potter y Batman, pero el cansado y triste Smiley no parecía un personaje adecuado para él. Pues nada más lejos de la realidad, Oldman se mete en la cansada piel del personaje de forma asombrosa. La habitual gesticulación de Oldman no aparece por ningún lado, esta vez nos da todo un recital de contención. Incluso queda bien en la escena de la fiesta cuando su personaje se fuerza por sonreír o cuando habla a escasos centímetros de la cámara. El necesario cambio de registro parece que por fin le ha llegado y ha sabido aprovechar la oportunidad. Como curiosidad, cabe destacar que las gafas que luce Oldman en este film son las misma que usó su compañero de reparto Colin Firth en Un hombre soltero.
El resto de los actores están todos perfectos. Un elenco con algunos de los mejores actores británicos (John Hurt, Stephen Graham, Colin Firth, Tom Hardy) metidos en una película así es todo un regalo para el espectador.
Lo dicho, una buena peli de espías. Si quieres explosiones y tiroteos, mejor te vas a ver Misión imposible 4.
7
P.d.: Por cierto, no confundir esta película con la otra El topo, la inclasificable película de culto de Alejandro Jodorowsky. No sé que manía tienen las distribuidoras de repetir títulos de películas, es preferible traducir sin más el título o dejarlo en el idioma original antes que confundir a la gente llamando a una película igual que otra.
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